¿Destino? o ¿Cruda realidad?

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Luciadijoque
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¿Destino? o ¿Cruda realidad?

Mensaje por Luciadijoque » Jue 27 Jul 2017 11:14

¿Cómo puede entenderse el destino?, ¿Por qué hay ricos y pobre?, ¿Por qué motivo nos toca ser ricos o pobres?, ¿Por qué si uno sufre, hay otro que disfruta?
Cuando nacemos, no hay un mapa que venga pegado a nosotros, no sabemos a dónde iremos; no traemos un instructivo que nos diga cómo vamos a vivir, si vamos a comer o no, si vamos a tener familia o no, si viviremos mucho tiempo o moriremos al poco tiempo de nacer. Lamentablemente al nacer, no sabemos qué tipo de vida llevaremos, y lo más importante, si sufriremos o disfrutaremos la vida…
La pregunta que me he hecho toda mi vida, ¿por qué algunos padres traen a sus hijos, sólo a sufrir a este mundo?, ¿por qué sabiendo que la pobreza les carcome los huesos, traen a un pedacito de cielo a este infierno?... Sé que algunas personas pobres los esperan con alegría y amor, lo más esencial de este mundo; velarán que nunca les falte nada, así se rompan la espalda todos los días…pero no todo es así siempre, muchos, traen a sus hijos a este mundo “sin querer”, ¿y qué es de estos niños?, maltrato, abandono, abuso.

Nadie sabe lo que el destino tiene preparado para uno, si será bueno o malo; si en la tormenta encontraremos calma o en la calma habrá turbulencias.




Capítulo 1 Cruda realidad, amor a pesar de todo

Desde pequeña quise saber ¿por qué mis padres no me amaban?, ¿qué hice malo, para qué ellos me trataran de esa manera?, a pesar del tiempo, me lo sigo preguntando. No sé, porque la vida te golpea de manera tan dura, y a tan temprana edad. Mi vida no ha sido nada fácil, por ello la contaré el día de hoy.

Nací el 4 de octubre de 1984, vine al mundo sin ser esperada, sin ser amada. Pelirroja, de piel blanca y con pecas. Mi familia es de escala social pobre, vivíamos en Rublyovka, al oeste de Moscú, demasiado lejos como para tener una vida más digna; mi casa, estaba en unos apartamentos ya viejos, podías ver pedazos de ladrillos por todos lados, temía que algún momento de la noche el techo y los demás pisos cayeran sobre mí. Tenía un hermano, cinco años mayor, llamado Samir, parecido a mí, solo que con ojos grises; él era el único termino de “amor” que yo conocía, desde que tenía cinco años Samir se encargaba de mí. ¡Era un niño cuidando a otro niño! Recuerdo que cuando salía de casa por la mañana junto a Samir, luego de ser golpeados por mi padre, como todos los días, nos dirigíamos al centro, para pedir dinero y poder comer algo; al final del día nos alcanzaba para poder comprar algo de pan para ambos y llevar a casa. No nos gustaba llegar a casa al atardecer, ya que sabíamos que a esa hora, papá ya estaba consumido por el Vodka y mamá, estaría en su “viaje”. Mi padre no trabajaba, era alcohólico, todo el día pasaba ebrio; mi madre vendía ropa en las calles, compraba vodka y pegamento con el dinero que ganaba, no entendía por qué gastaban ese poco dinero en esas cosas, pero era mucho peor si no les alcanzaba para comprarlas. Si de por sí, medio sobrios por la mañana, nos golpeaban e insultaban, diciéndonos cosas horribles, cosas que tengo grabadas en mi memoria con tinta indeleble: “En mal momento deje que existieras”, “Debí venderte cuando pude”, “Estorbo”. Samir siempre me tapaba los oídos cuando podía, más otras veces era golpeado por hacerlo.

Tanto mi cuerpo como el de Samir, poseían cicatrices, hematomas, aruñones, marcas de quemaduras de cigarro. Samir tenía una cicatriz al lado ojo izquierdo, iba desde la cien hasta el mentón, recuerdo como esa cicatriz llego a parar a su rostro; era de madrugada y ambos dormíamos en nuestra habitación, en una cama ya vieja, que logramos conseguir en el basurero; recuerdo escuchar el golpe de la puerta y al abrir los ojos, ver a papá tomando del cabello a Samir y tirándolo al piso, mientras le gritaba: ¡Maldito, tu tomaste mi vodka!, Samir lloraba diciendo que no, yo le gritaba que lo dejara, que parara. Después de goles y puñetazos, vi como papá tomaba la navaja que siempre cargaba en su bolsillo, y le cortaba el rostro a Samir. Nunca en mi corta vida había sentido tanto dolor, ver a mi hermano sangrando, tomándose la cara y llorando…
Las marcas de cigarro era por rehusarnos a dar el dinero que ganábamos, los golpes eran por frustración, las patadas, esas era de ira, los gritos y palabras abusivas, eran de rencor.
Recuperarnos de las heridas externas era doloroso pero sencillo, en cambio las internas, eran difíciles, inclusive después de tanto tiempo.

Cuando Samir tenía 10 años, me dijo que huyéramos de casa, que tomáramos con sus amigos Roma y Andrey, dos hermanos que al igual que nosotros, sufrían violencia en casa, la diferencia es que ellos sufrían violencia sexual; con cinco años comprendía que era huir, pero, a pesar de todo qué pasaría con nuestros padres, Samir me dijo que no me preocupara por ellos, que ellos podían cuidarse solos. El jueves por la noche preparamos nuestras cosas, Samir había guardado dinero en sus gastados zapatos, tomó una mochila y allí metió unas cuantas ropas, yo llevaba otra mochila con unas frazadas, Roma dijo que en Moscú hacia mucho más frío por las noches. Al amanecer Samir salió a buscar a Roma y Andrey, para ver si ya estaban listos, fui a la sala y pude ver a mis padres, dormidos profundamente, a pesar de todo los maltratos, los amaba, nunca me demostraron amor, pero yo, deseaba que en algún momento lo hicieran, cuando pasaba por una tienda de televisores y miraba un comercial sobre una familia feliz y amorosa, esperaba que al llegar a casa eso me pasara…pero a algunos nos tocaba perder; decidí despedirme de ambos dándoles un beso en su mejilla y susurrando un leve “te amo”. Espere que Samir y sus amigos llegaran para poder irnos. A medio día ya estábamos montados en el tren, esperando llegar a algún lugar. No sabía contar así que no supe cuánto tiempo pasamos en el vagón, solo sé, que la estación donde Roma se emocionó fue en “Leningradsky”, nuestro hogar a partir de ese momento.



Espero sea de su agrado, y si así lo es, comenten icon_e_biggrin icon_e_biggrin
*Inspirada en el documental "Los niños de la estación Leningradsky"

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lenyul tatu
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Re: ¿Destino? o ¿Cruda realidad?

Mensaje por lenyul tatu » Jue 27 Jul 2017 17:35

Hola muy buen comienzo
Se me hizo interesante
Espero que continúes pronto
Para seguir leyendo esta historia
Que se lee muy buena icon_e_smile

Saludos..
cada palabra tuya es volverme loca por ti

Luciadijoque
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Re: ¿Destino? o ¿Cruda realidad?

Mensaje por Luciadijoque » Lun 07 Ago 2017 00:37

Capítulo 2 Cuatro años

Los primeros meses fueron difíciles, adaptarse a algo nuevo, vivir en la calle, con un poco fuego y esperando que la policía no llegara y nos lastimara, que los pedófilos o secuestradores nos robaran y llevaran a otro sitio. Cada noche que pasaba rezaba que al despertar, Samir, Andrey y Roma estuvieran a mi lado, tenía miedo de despertar y no verlos. Tenía miedo de estar en un lugar sola, sin saber a dónde ir o qué hacer. Para poder comer, íbamos a la estación de trenes, pedíamos dinero y nos íbamos antes que llegarán los más grandes y no lo quitaran, como en tres ocasiones anteriores. Siempre comprábamos algo de arroz y en una lata lo cocinábamos o algo de pan, por lo menos teníamos con que llenar un poco el estómago; ninguno quería robarle a las personas, Andrey decía que gracias a mí, por ser pequeña y la niña más bonita, como siempre me decía, siempre conseguíamos dinero, mi “carita inocente” era de ayuda, pero también era complicado tener la “carita inocente”, muchos hombres se acercaban a mí, ofreciéndome dinero, una ducha, comida, una cama. Eran cosas con las que soñaba últimamente, en los momentos en donde parecía que yo aceptaría, aparecían Roma y Samir, llevándome y alejándome de esos hombres.

Después de recibir un fuerte regaño de parte de los tres, me disculpaba, ellos siempre me explicaban que, los hombres mayores no ofrecen sin recibir a cambio, ellos dan y bueno uno tiene que devolverles el “acto de buena fe”.

Hay personas muy buenas, que llevan comida a los niños, ropa, agua, hasta algo de cariño. Era un buen plato de comida, algún refresco delicioso, si estabas herido, te curaban, si te dolía algo, te quitaban el dolor con alguna medicina, te abrazaban, te daban ropa…era el mejor día. En una de esas “reuniones” como le decíamos, conocimos a Sveta y Antón, al igual que nosotros era niños que se escaparon de sus casas; ellos vivían por los casa abandonadas, junto a más niños, nos ofrecieron irnos con ellos y poder tener un techo donde dormir, la única condición era contribuir con todos, la mitad del dinero que ganábamos iría para toda “la casa”, mientras la otra, era nuestra al 100%. Mi hermano les dijo que lo pensaría, y en la otra reunión les diría si aceptaba o no, al llegar a las bancas donde dormíamos, Roma decía que era buena idea irnos con ellos, que así podíamos estar en un lugar más caliente, Andrey estaba del lado de Roma…Samir no estaba de acuerdo, dijo que no le parecía compartir el dinero que tanto costaba conseguir, y en qué lo gastarían “la casa”. Yo pensaba que era buena idea irnos con ellos, además de tener un lugar para dormir, tendríamos compañía, y nos sentiríamos “seguros”.
La semana pasó y Samir aceptó, recogimos todas nuestras cosas y nos las llevamos, siguiendo a Antón y Sveta, llegamos a las casas abandonadas, era como si una guerra hubiera arrasado en ellas, eran escombros, las paredes estaban con hoyos, apenas había techo, en el suelo mirabas ropa o basura, era un tipo de basurero, pero a pesar de ello, era un hogar.

Al entrar pudimos ver a muchos niños, de nuestra edad, más pequeños o más grandes, había más niños que niñas. La casa estaba dividida, como dijo Antón: “los más grandes viven arriba, los medianos y pequeños en el centro; y la parte de abajo es para <esnifar> y tomar vodka (no sabía que era esnifar, el vodka, lo conocía de sobremanera por papá). Son libre de ir y venir como quieran, todos los días deben dar la mitad de lo que ganen, eso sirve para que los más grandes nos cuiden en la estación y aquí en la casa”. Sveta nos llevó a nuestra “habitación”, era un pedazo donde estaban dos armarios, ella dijo que podíamos dormir en el armario o en el suelo, pero si alguien lo tomaba antes, no se podía pelear, ya que todo se comparte. Había ya niños durmiendo, Andrey acomodo las frazadas en el armario para que yo pudiera dormir ahí, ellos se quedaron con cabeza en la entrada del armario. Esa noche pude sentir un calor reconfortante, pude sentir seguridad. Por la mañana pudimos comer algo, muchos niños fumaban a esa hora y se iban, otros tomaban vodka y algunos tenían una bolsita con algo gris en la boca, me daba curiosidad preguntar que hacían y saber que eran las machas que tenían en la boca.

Al salir le pregunte a Andrey sobre qué era lo que tenían en las bolsitas, y él me dijo: “es pegamento bonita, lo usan para no sentir hambre u olvidarse de malos recuerdos”. Sabía que el pegamento arreglaba cosas, como mis zapatos, pero no sabía que era mágico; Andrey me hizo prometerle que nunca usaría el pegamento, que si alguno de los niños de la casa me lo ofrecía, que no aceptara, porque era algo muy malo, y yo al ser una niña no debía; le prometí que nunca lo usaría, que sería una niña buena. Samir estaba algo molesto, porque no le gustaba el ambiente en el que empezamos a vivir, dijo que le recordaba a casa, tenía razón…pero a diferencia de casa, aquí no habían maltratos.

El tiempo pasaba, algunos días comíamos dos veces otros solo una. Andrey peleaba mucho con algunos niños de la casa, ya que estos tomaban su ropa; Roma comenzó a fumar a diario, ya no unía su dinero con el nuestro; Samir, una que otra vez se peleaba, el motivo, algunos niños me jalaban el pelo o me botaban, y al verme llorar explotaba; y yo, bueno, yo trataba de ser una niña buena, tal y como le prometí a Andrey, cuando tenía hambre, las niñas mayores me ofrecían pegamento, pero a pesar de sentir mi tripa arrugarse, decía que no. Anna me cuidaba siempre, tenía 8 años, cuando Andrey no dejaba que saliera de casa, ella se quedaba conmigo, ya sea jugando o simplemente durmiendo.

El tiempo fue pasando, cuatro años para ser exactos, ya nos habíamos acostumbrado de sobremanera a la “casa” y en esos dos años, pasaron cosas trágicas. Roma se fue un día y nunca regresó, por Krim, un niño de la estación, nos enteramos que un hombre se lo llevo a medio día y nunca lo regreso, según Krim, Roma no opuso resistencia; para Andrey fue duro enterarse que su hermano se había ido con algo pedófilo o asesino; los tres estábamos tristes, faltaba la presencia de Roma. Andrey y Samir lo buscaron por dos semanas, en la estación, en alguna calle solitaria, en callejones, pero nunca lo encontraron. Antón nos dijo, que para ese tiempo (dos semanas) o ya se lo habían llevado a otro país o estaba muerto. Era algo muy duro pensar en ello, queríamos que no fuera cierto, queríamos pensar que se topó con buenas personas y que en algún momento regresará con nosotros…pero el tiempo pasó y nunca lo trajo consigo.

Yo solía ir a Moscú junto a Ana, Samir, Andrey y Oleg un amigo de la estación, se había escapado de su casa porque su madre era drogadicta, y apenas podía con su existencia. Cada vez que íbamos a Moscú, pedíamos dinero en la calle, la gente tenía recursos por lo cual siempre nos daba dinero, algunos daban comida. Pasábamos dos días en Moscú, dormíamos en alguna banca o algún parque. En una de nuestras tantas idas y estadías, por la mañana creo las 7, yo me perdí, no sabía ni leer, así que no sabía exactamente donde estaba.

Recuerdo estar al frente de una gran casota, era blanco y gigante, tenía un jardín enorme al frente y había niños, señores, señoras saliendo y entrando de este. Vi como estaban vestidos, tenían su ropa limpia y nueva, yo, bueno la mía estaba desgastada, sucia, manchada de tierra. Vi sus rostros, con una sonrisa enorme…estaba viendo a las personas bonitas pasar a mi lado, pero algo llamo mi atención al sentir un leve dolor en mi cabeza, alguien había chocado conmigo, cuando levante mi rostro y puse mi mirada sobre esa persona, sentí un remolino, era algo nuevo, supuse que era un niño por su cabello y ropa, ya que llevaba pantalón, se sobaba la frente con el ceño fruncido y expresando dolor. Después de unos minutos se levantó y se acercó a mí, tendiéndome la mano, para poder levantarme. Tome su mano le dije gracias. Recuerdo que removió un mechón que tenía en la frente y lo aparto para ver el chinchón que tenía. Vi sus ojos azules, tan claros y bonitos, vi su cara, sus mejillas, su nariz, su mentón, supuse que tenía mi edad por su estatura.

“Discúlpame, estaba distraída viendo unas partituras que mi maestro me ha entregado y no me he fijado que estabas justo al frente”



Les dejo la conti y espero les agrade.
lenyul tatu, gracias por empezar a leerla, espero sea de tu agrado la continuación icon_e_biggrin

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lenyul tatu
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Re: ¿Destino? o ¿Cruda realidad?

Mensaje por lenyul tatu » Jue 17 Ago 2017 00:19

Espero continúes pronto
Muy buena conti
Creo en esta continuación se encontró
Con yulia?
Espero conti y por fa un poco mas larga
Quiero seguir leyéndola
Saludos
cada palabra tuya es volverme loca por ti

Luciadijoque
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Re: ¿Destino? o ¿Cruda realidad?

Mensaje por Luciadijoque » Lun 21 Ago 2017 23:11

Capítulo 3 Un mundo nuevo

Creo de una manera fuerte, en que la vida te lleva con las personas correctas y hace que te topes con ellas, no todo en la vida son sufrimientos y penas, no siempre reiremos y lo más importante no siempre lloraremos…

“-No hay problema, yo estaba distraída también.
-He visto que te he dejado un golpe en la frente, deja que la enfermera lo revise.

Pude ver como miraba mi frente, y quitaba mis rizos despeinados de esta. Sonreí por su forma de actuar, ninguno de los niños de la casa cuando me golpeaban, trataban de disculparse o ayudarme.

-No gracias, he recibido golpes más fuertes. Después de responderle, su ceño se frunció y se quedó seria por unos segundos.

-Las niñas bonitas como tú no deben recibir golpes fuertes
-Las niñas “bonitas” son las que están limpiecitas de los pies a la cabeza.
-Tal vez no estés “limpia”, ¿pero sabes? Eso tiene solución.
-¿Qué solución?
-Podemos ir a mi casa, tomas un baño y te doy ropa, de esa forma, estarás “limpia” y bonita. ¿Qué dices, aceptas?

Le prometí a Andrey nunca irme con un hombre, pero ella era una niña y sabía que no podría hacerme nada malo. ¡Mis amigos! Debía de encontrarlos.

-Acepto, pero necesito buscar a mi hermano y mis amigos.
-Perfecto, si quieres te acompaño a buscarlos, les avisas y nos vamos. Por cierto bonita. ¿Cuál es tu nombre?
-Elena, pero dime Lena, aún no soy vieja.
-Un placer conocerte Lena. Me llamo Yulia Volkova

Sonreí y tomé su mano, la que me extendió en forma de saludo, me ayudó a buscar a mis amigos mientras platicábamos, no sabía leer así que cada cartelito que miraba, le pedía que me lo leyera y me dijera dónde estábamos. Sentí algo muy feo al ver a dos señores grandotes detrás de nosotras, Yulia se percató de ello, me tomó la mano y me explicó que ellos estaban ahí para cuidarnos, me relajé y seguí con la búsqueda. Tiempo después los vi a los cuatro en una calle, hablando con otros niños, le pedí a Yulia que se quedara y yo iría a hablar con ellos.

Cuando llegué, los cuatro me regañaron, porque ya llevaban tiempo sin saber de mí, pensaron lo peor, mientras le explicaba, Andrey se dio cuenta de la presencia de Yulia a unos cuantos metros de nosotros, Samir me preguntó ¿quién era? Expliqué como pude, y les conté que ella me había invitado a su casa, a ninguno de los cuatro les pareció la idea de que me fuera con Yulia, no estaban de acuerdo, ellos decían que ningún tipo de niños como “ella” se acercaba a nosotros. Les pedí que dejaran irme con ella, así les diría si es como ellos dicen. Samir, a pesar de todo acepto, a los demás no les quedó de otra que aceptar. Quede con los cuatro vernos en el parque cuando el cielo estuviera anaranjado, les prometí y me despide de cada uno.

Yulia estaba parada con los hombresotes, me fui con ella, me dijo que iríamos a la casa de su abuela, ya que esta era la que quedaba cerca.

-¿Son tus amigos?
-Sí, bueno el pelirrojo es mi hermano se llama Samir, los demás son mis amigos
-Supuse que era tu hermano, todos son mucho más grandes que tu
-Oleg y Ana tienen 16, Andrey y Samir 15
-¿Y tú cuántos años tienes?
-Tengo 9. ¿Tú Yulia?
-Yo tengo 11

Caminamos hasta un carrote, era negro y negro, todo era negro. Subimos y empezamos a andar, en el camino le pregunte a Yulia ¿qué era partitura? Me explicó que era una cosa que servía para hacer cualquier música. ¿Había cosas para hacer música? ¿Qué no sólo se canta? Yulia hablaba de cosas que no entendía ni conocía, ¿piano?, ¿cello?, ¿violín? Se reía cuando le preguntaba qué era lo que decía. Dijo que poco a poco entendería las cosas, ella se encargaría de explicarme y hacer que conociera todo de lo que hablaba.

Llegamos a unas grandes casotas, Ana dice que se llaman edificios, pero a mí me gustaba decirles casotas. Eran largos, Yulia me llevo a una puerta que se abrió solita ¡Eran fantasmas! Me asusté y le dije que no entraría ahí, se carcajeo y me llevó dentro, apretó unos botoncitos y esa cosa infernal comenzó a moverse, Yulia me explicó que era un “ascensor”, mi cara le dijo mucho, por eso me explicó que servían como las escaleras, pero eran más rápidos. “La caja fantasma” se detuvo y bajamos en una casa hermosa, era bonita, tenía todo limpio y bien arreglado, era enorme, habían sofás grandes y nuevos, mesas limpias, el piso era blanco y brillaba, después de admirar todo, me di cuenta que Yulia me veía con una sonrisa.

-Nunca había visto una casa limpia y bonita
-Vete acostumbrando que la verás más seguido
-¿La veré más seguido?
-Sí Elena, te enseñaré muchas cosas, por ahora conocerás a mi abuela.

Me llevó a un “corredor”, no era alguien que corría, como yo imaginé, era un pedazo con dos paredes. Llegamos a una puerta de madera, Yulia tocó unas cuantas veces y alguien dije “adelante”, cuando abrió la puerta, vi a una señora ya grande, vestida de blanco, viéndose al espejo. Me quedé en la puerta, viendo como Yulia la abrazaba y le daba un beso, cómo la señora lo aceptaba y le devolvía no uno, sino muchos. Después de unos minutos la señora me vio y me preocupé, pensé que me sacaría de la casa. Se acercó a mí, y me tendió la mano, mientras sonreía.

-Me llamo Tanya
-Soy Elena
-Mucho gusto señorita Elena. Bueno Yulia muéstrale tu habitación a Elena, vayan a jugar un poco en lo que les preparo algo para comer.

La señora salió, me sorprendió que no me viera de una manera extraña, como algunas señoras lo hacían, Yulia me llevó a otra habitación, supuse era la suya. Se quitó su suéter negro y lo dejo en un palito. De una gaveta sacó ropa de diferentes colores, entró en una puerta y regresó con zapatos.

-Creo que todo esto te quedará, sino es así, iremos a comprar ropa que te quede. Ven conmigo, te llevaré a la bañera.

Me llevó a una puerta la abrió y dejó ver un baño enorme, blanco y reluciente. Me mostró dónde podía tomar un baño, las toallas, y demás cosas; salió y yo me dispuse a tomar un baño, como hace tanto tiempo no lo hacía. No puedo describir la sensación de sentir el agua en mi cuerpo, era perfecto, delicioso y extraordinario. Había soñado con este momento, en la casa no había agua potable, por eso cuando llovía, recogíamos agua para beber o lavarnos la cara. Me tomé mi tiempo, quería disfrutarlo.

Salí envuelta en la toalla, me la puse como capa, me quedaba demasiado grande, me sorprendí al verme en el espejo, no recordaba que tenía tantas pecas, me alegro verlas…Deje de verme en el espejo al escuchar un leve golpeteo en la puerta y un “puedo pasar”.

-Te asienta bien el cabello mojado, se ve más rizado
-¿Qué es asienta?
-Se te ve bien
-Gracias Yulia
-No hay porque señorita, ahora es momento de que te pongas la ropa.

Salimos del baño y me dijo que eligiera la ropa, podía tomar lo que me gustara; Yulia salió y me puse a pensar, ¿por qué era buena conmigo?, la mayoría de niños nos ven y luego nos ignoran…en definitiva Yulia era diferente a todos ellos. Tomé una blusa negra de manga corta, un pantalón azul y unos zapatos negros. Me coloque la ropa interior que Yulia había dejado, sentí algo magnifico, era ropa limpia y suavecita; termine de cambiarme y peinarme, tomé mi ropa vieja, la doblé y la llevé conmigo a buscar a Yulia.

La encontré en la sala sentada leyendo algo, era un librito azul. Sintió que estaba ahí, porque levanto su mirada y me sonrió.

-¿Te has visto ya en el espejo? Estás linda
-No, todavía no. Gracias
-Ven, vamos a que te veas

Se levantó y me tomó la mano, me llevó de nuevo al baño y lo pude ver, me miraba como una niña bonita, toqué mi reflejo en el espejo, era alguien más, llevaba años sin ver mi piel así de blanca, mi cabello se miraba bonito, se veía más rojo de lo normal; pude ver a Yulia sonriendo por el espejo, me dijo toda clase de cosas bonitas, llegué a sentir pena, pero una buena, Yulia dijo algo sobre sonrojo, me explicó que era tener las mejillas coloradas, tal y como yo estaba. En esos momentos supe que te sonrojas por algo que te gusta.

Su abuela nos llamó para que fuéramos a la mesa, al sentarnos, vi toda clase de comida, no sabía que era la mayoría pero se miraba y olía delicioso, sin pensarlo dos veces, tomé un pan y un poco de arroz con las manos, recordé que no estaba en la casa, me dio vergüenza ver como Yulia y su abuela me miraban sorprendidas.

-Lo siento, yo no quer…
-No te preocupes pequeña, acá aprenderás a utilizar los cubiertos, y tendrás comida caliente
-Tranquila Lena, poco a poco yo te enseñare

Sonreí y dije un leve gracias; la abuela de Yulia nos sirvió de todo en el plato, y poco a poco me explicó para qué servían las cucharas y todo eso. Me encantaron unas unas rodajas verdes, la señora Tanya me dijo que son zuki algo, los nombres no me importaban, yo solo quería comer y disfrutar un poco. Sé que se asombraron de la cantidad de comida que pude comer, pero todo estaba tan delicioso, era un crimen no comerla toda, sé que lamer el plato al final no fue correcto, pero hasta el plato sabía delicioso. Terminamos de comer y pregunte a la señora Tanya, si podía llevarme lo que sobraba de la comida para mis amigos, la señora sonrío y me dijo que por supuesto, se fue y regresó minutos después, con envase plásticos blancos, los llenó con toda la comida de la mesa y me los entregó.

-Espero que a tus amigos les guste
-Le aseguro que se enamoran de usted

Yulia y la señora Tanya me sonrieron; todavía faltaba para que el cielo se pusiera anaranjado, así que Yulia empezó a enseñarme toda clase de cosas, yo le dije que me encantaría aprender a leer, porque ya estaba cansada de perderme siempre y no saber dónde estoy, con una sonrisa, fue a buscar algo y regreso, era un libro algo grande, con niños al frente. Me dijo que aprendería poco a poco, ella se encararía de ello…desde ese entonces supe que Yulia me enseñaría otro lado de la vida que yo no conocía…”











lenyul tatu, ¡GRACIAS! y trataré de hacerlas más largas, ¡espero te guste!

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