ACUERDOS LABORALES // POR: SUMMERWINE

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SummerWine
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ACUERDOS LABORALES // POR: SUMMERWINE

Mensaje por SummerWine » Vie 30 Dic 2016 17:23

Hacía tanto que no publicaba nada! Pero por fin he vuelto con una nueva historia. Espero que les guste icon_e_biggrin

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Capítulo uno - Entrometida

Yulia se dejó caer pesadamente sobre el sofá y suspiró cansada. Sí, estaba cansada. Agotada. ¿Cuantas relaciones había tenido hasta ahora? Demasiadas. Tal vez no formales, pero había conocido a todo tipo de hombres y mujeres y no había podido congeniar con ninguno. Y lógicamente eso la frustraba porque los números indicaban que el problema era ella y no sus citas.
Lo que la dejaba aún más alarmada era el hecho de que se acercaba peligrosamente a los 30 y a esta altura de la vida ya todas sus amigas tenían pareja, o estaban casadas y algunas incluso tenían hijos. Qué problema. ¿Qué iba a hacer ahora? ¿Qué contestaría cuando sus amigas le preguntaran acerca de su situación sentimental?
Suspiró y se sirvió una copa de vino. Tenía casa propia y tenía un buen trabajo como asesora de moda. Realmente no podía quejarse. ¿Pero qué había en ella que espantaba a los hombres y mujeres? ¿O tal vez ella misma se alejaba? Realmente no sabía, pero desde luego no quería ser conocida como la solterona o alguno de esos apodos tan despectivos que tal vez ya andaban usando para referirse a su persona. De sólo pensarlo ya se le ponían los pelos de punta.
Tomó una ducha para despabilarse y decidió acostarse temprano, el día siguiente iba a estar muy ocupada en la preparación de un desfile muy importante y su jefe ya le había anticipado que trabajaría horas extra.
A las ocho de la mañana Yulia ya estaba en su lugar de trabajo. Lucía un pantalón holgado negro y una camisa del mismo color, lo que más llamaba la atención eran sus zapatos de tacón rojos estilo Mary Jane que ella simplemente adoraba. Adoraba vestirse bien y que su trabajo esté ligado a eso.
Cuando su jefe llegó, Yulia ya estaba en su labor.

-Yulia querida, quisiera que hoy tuvieras a las modelos listas hasta las 10, vendrán de Ediciones Katina a hacer un reportaje y también a terminar de resolver las cuestiones de organización aún pendientes - Hizo una pausa - Todo se ve bellísimo por aquí.

-Gracias, Víctor.

Yulia se apresuró a terminar con las últimas dos modelos. Este desfile era de suma importancia para la empresa, lo sabía. Pero ¿por qué habían elegido trabajar con Ediciones Katina? No es que sea una mala revista, por el contrario, Yulia adoraba las notas acerca de moda y también reconocía que tenía un contenido cultural muy bueno. Pero Elena Katina… Cada vez que escuchaba ese nombre involuntariamente fruncía el ceño. Esa mujer era tan detestable y pedante que la deprimía saludarla cuando no trataban cuestiones de trabajo.
Lena, al igual que Yulia, era muy seria trabajando y la morena nunca había tenido ningún problema charlando con Katina acerca de algún proyecto que ambas empresas desarrollaran juntas, pero cuando la escuchó hablar de sí misma tachó la nota mental que había hecho de tal vez - quien sabe - algún día invitarle un café para conocerla.
Yulia se rió de si misma y la modelo que tenía en frente esbozó una sonrisa.

-Perdón, estaba distraída - Murmuró Yulia un poco avergonzada. Siempre se tomaba su trabajo con mucha seriedad - Haré un pequeño cambio de último momento con tu pantalón porque realmente creo que no luce tus zapatos - Yulia volteó hacia donde estaban las demás - En cuanto termine practicarán la entrada y salida como les he dicho. Seguramente Katina querrá tomar fotos.

Las mujeres asintieron y siguieron conversando mientras Yulia se debatía entre qué pantalón darle a su modelo. Recordó que tenía una nueva entrega de Praga en el maletero de su auto, todavía no le había echado un vistazo pero podría haber algo bueno para la chica.
Mientras rebuscaba en el maletero algo que pudiera servirle oyó una voz a sus espaldas.

-¿Muy atareada?

Esa era la voz de Elena Katina.
Yulia se apresuró a sacar un pantalón negro que tenía un bordado muy refinado.

-Sí, bastante. Hay gente que esconde cuerpos en sus maleteros, como ves yo escondo telas - Yulia rió negando con la cabeza - Buenos días Elena.

-Buenos días Yulia. Hablé con Víctor ayer por la noche.

-Sí, me comentó que vendrían de tu revista a hacer un reportaje. ¿Pero vienes sola?

-No, claro que no. Mi ayudante Dima está aparcando el auto con uno de mis reporteros. Siempre acompañada - Elena dejó escapar una sonrisa.

Auch.
¿Acaso eso era una indirecta? ¿O era solo el ego desesperante de Elena haciendo su aparición?
Mientras la guiaba hacia el salón donde se encontraban las modelos Yulia no podía dejar de pensar en si Elena sabría que ella estaba sola. Es decir, no sola, soltera. Claro. Hay que tener mucho cuidado con las palabras porque pueden transmitir una idea errada. De repente Yulia recordó que una noche mientras caminaba del brazo de su ex pareja Nathan se había encontrado a Elena. Lo más probable era que pensara que aún salía con él.

-¿Y bien? - Preguntó la pelirroja sacándola de su trance.

-Eh, bueno - Yulia suspiró - Les dije a las chicas que íbamos a practicar la entrada y salida, pero Katia aún no está lista.

-No necesitamos fotografiarlas a todas. Son demasiadas. Lo haremos bien con lo que hay.

¿Lo que hay? Lo que hay es mi trabajo de los últimos dos meses - quiso decirle. Odiaba que menospreciaran su trabajo y aún más si se trataba de Elena Katina. Yulia no la invitó a sentarse, sabía que no haría falta. Se apresuró a vestir a su última modelo y terminar el papeleo de la entrega de Praga que había recibido.
Cuando por fin terminó de hacer todo ya eran cerca de las cinco de la tarde y su estómago le pedía a gritos algo de comida. Cuando pasó por la sala de café su jefe estaba sentado con Elena Katina. ¿Acaso esa mujer no trabajaba? Yulia caminó silenciosa y se sirvió un café con un par de galletas.

-Yulia, querida, estaba contándole a Lena cuanto te has dedicado para el desfile.

Yulia cerró los ojos. Si su jefe quería conseguir algo, no lo lograría de esa manera.

-Esta edición será un completo éxito. – Murmuró Katina haciéndose notar.

-Eso espero, hemos trabajado muy duro estos últimos meses.

Yulia se tomó la libertad de tomar asiento al frente de ambos. Se sentía cansada y la charla en realidad no la interesaba, pero quería tomarse un momento para comer algo.

-Me encanta la ropa que haces – Dijo Elena en un tono amable.

-Gracias – Contestó educada - Mi próximo objetivo es abrir una tienda.

-Muy inteligente de tu parte, Yulia.

Yulia pensó si estaba siendo irónica o amable. Antes de que volviera a hablar su jefe la interrumpió.

-Así es. La tienda de Yulia ya está en proceso.

-Todo un emprendimiento – Dijo Elena. Yulia rodó los ojos.

-Bien, tengo trabajo que terminar – Murmuró la morena levantándose.

-Cuando termines puedes retirarte, Yulia.

-Gracias Victor. Que tengan un lindo día.

Salió fastidiada de la sala y volvió a su oficina. Esa mujer era una persona detestable o estaba empecinada en molestarla. No quedaba mucho por terminar y en cuanto pudo Yulia se marchó. Usualmente se tomaba un tiempo para despedirse de sus compañeros o planear una reunión después del trabajo, pero estaba tan frustrada que solo quería relajarse en su tina y estar sola. El desfile sería en dos días y le preocupaba un poco que su día libre sea uno de esos dos días. Para cuando volviera a la empresa todos estarían como locos por el desfile, que sería en un lujoso hotel de la ciudad.
Victor le había dado la libertad de invitar a quien quisiera. Así que decidió invitar a sus amigas más cercanas y a sus padres. Solo pensar que algo podría salir mal le daba dolor de cabeza. Había trabajado demasiado como para soportar imprevistos.
Cuando por fin estuvo en su casa, Yulia tomó un baño sin apuro y cuando se disponía a preparar la cena su teléfono sonó. Era Nadia, una de sus amigas.

-Nadia querida, ¿cómo estás?

-Bien Yulia, ¿y tú? ¿Qué tal está eh…?

-No, Nadia, ya no – Se apresuró a interrumpirla – Yo estoy bien, muy atareada con el desfile.

-Oh… Cariño, ¿qué pasó? Se los veía tan bien…

-Nada, solo no era para mí. Peleamos y le dije que no me volviera a hablar.

-Yulia… Tal vez estés siendo un poco – La rubia buscó palabras – Brusca con tus amantes. ¿No crees que deberías darle otra oportunidad?

-No, en absoluto. Ya conoceré a otra persona.- Oyó como su amiga suspiraba al teléfono.

-Y bien, cuéntame sobre ese desfile.

Ese era un buen tema de conversación.

-Fantástico. De hecho hoy terminé con mi parte. Espero contar con tu presencia el sábado.

-Claro que si, Yulia. Pero iré sola porque a Vladimir le aburren esas cosas, ya sabes como es él.

Yulia dejó escapar una risita.

-No hay problema. Dile a Vladimir que por esta vez no me ofenderé – Yulia miró su reloj - Nos vemos el sábado entonces.

-Sí querida. Buenas noches.

Yulia decidió comer los restos del día anterior y acostarse pronto. Se sentía cansada y ya casi era medianoche.

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SummerWine
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Re: ACUERDOS LABORALES // POR: SUMMERWINE

Mensaje por SummerWine » Vie 30 Dic 2016 23:08

Yulia miró su reloj nuevamente. Sabía que estaba atrasada, pero a Victor le había agarrado la locura a último momento y le pidió que ayudara al personal a transportar la decoración que había comprado por internet. Cuando llegó al hotel, todos los invitados esperaban ansiosamente el inicio del desfile. Yulia se apresuró a la primera fila de asientos y vio su lugar indicado con un cartel. A la par estaba Nadia quien se veía notablemente aburrida.

-¡Yulia! – Pronto se levantó para saludarla.

-Hola Nadia, ¿cómo estás? ¿Llevas mucho tiempo esperando?

-No querida, llegué hace diez minutos. De hecho estaba conversando con Tatiana y su marido que están ahí atrás – Ambas voltearon y Yulia los saludó a lo lejos – Pensábamos que si no tenías nada que hacer después del desfile podríamos salir a cenar.

-¡Claro! – Yulia aceptó encantada – La empresa hará una cena aburrida otro día. Hoy me parece un día perfecto para celebrar.

De repente las luces se apagaron y una voz masculina anunció el comienzo del desfile.

-Serán ellos y nosotras dos porque Vladimir salió con sus amigos – Susurró Nadia en su oído para no interrumpir a los demás.

Yulia suspiró aliviada. No había pensado en cuan incómodo sería cenar sola con dos parejas.

El desfile fue un éxito y para felicidad de Yulia, todos estaban encantados con su trabajo. Muchos críticos de moda se acercaron a ella y la felicitaron, recibió invitaciones a cenar, un reportero la entrevistó y un fotógrafo le manifestó su deseo de realizarle una sesión de fotos. Yulia estaba simplemente sobrepasada.
En el momento en que ya todos se disponían a salir vio a Elena Katina en un costado, lucía bastante preocupada y parecía terminar una llamada telefónica. Yulia realmente se debatió entre acercarse a saludar, pero decidió seguir su camino. Los comentarios de hoy habían sido realmente maravillosos y no necesitaba nada que arruinara ese clima; así que se limitó a saludarla de lejos con la mano. Elena retribuyó su saludo con una media sonrisa.

-¿Quién es ella? – Preguntó Nadia susurrando mientras pasaban por la puerta

-Es Elena Katina, tiene una revista y cree que es el centro del mundo. Es detestable.

-Es atractiva.

-Oh no, ni lo pienses – Murmuró Yulia visiblemente molesta – No saldría con Elena Katina ni aunque me pagaran.

-Está bien, está bien. No insistiré.

Fueron a un restaurante próximo y la cena fue muy armoniosa. Yulia reconoció algunas caras en el lugar, muchas personas que estaban en el desfile aparentemente habían tenido la misma idea que sus amigos y ella.

-¿Y ese ramo de flores, Yulia? – Preguntó su amiga Tatiana.

-Me lo dieron por ser la mejor asesora de modas del año – La morena dejó escapar una carcajada. Sus amigos rieron con ella.

-Yulia está un poco pasada de copas – Murmuró Nadia mientras se reía.

-¿Qué? ¡Yo estoy perfecta! – Yulia se levantó y pronto se volvió a sentar, mareada – Oh…

Sus amigos reían a carcajadas.

-Venga, vamos. Te acompañaré a tu casa.

Nadia la ayudó a incorporarse y se despidieron de sus amigos. Yulia iba contando chistes y riéndose por todo. De hecho, le había contado al taxista sobre el desfile camino a casa y este mostraba fingida emoción por el asunto. Pero a Yulia no le importaba, cuando bebía era la persona más simpática y divertida de todas y todo se lo tomaba como un chiste.
Cuando bajaron en la casa de la morena ya eran cerca de las cuatro de la mañana, y Yulia le ofreció a su amiga que se quedara.

-No te vas a ir a estas horas sola – Le decía la morena mientras la señalaba con el dedo índice – Sabes donde está la otra habitación, pero ten cuidado porque está lleno de cajas de entregas de ropa para – Yulia se acercó al oído de Nadia – Para mi nueva tienda, pero ¡shhh! No vayas a querer decirlo en voz alta. ¡Tengo unos vecinos muy chismosos!

Nadia rió y cuando dejó a Yulia en su cama esta concilió el sueño de inmediato.
***

Yulia despertó con un horrible dolor de cabeza. Y cuando se vio al espejo se llevó una sorpresa.

-¡Cielos! Qué aspecto tan deplorable – Dijo mientras miraba su maquillaje del día anterior y su ropa arrugada.

-Buen día Yulia – La saludó Nadia desde la puerta.

-¡Shhh! No grites – La reprimió la morena.

-No estoy gritando Yulia – Nadia rió – Prepararé el desayuno.

Yulia se apresuró a sacarse el maquillaje y vestirse con algo más apropiado. Cuando bajó vio que Nadia preparaba jugo. La mesa se veía de maravillas.

-Muero de hambre. Y de sed. ¿Qué es esto? ¿Jugo de frutillas? – Preguntó tomando un sorbo de su vaso - ¡Puaj!

-No, Yulia, es para que se te cure la resaca. Debes tomar todo lo que tienes en el vaso, de lo contrario no hará efecto.

Yulia miró a su amiga y miró el vaso que tenía en la mano. Con mucho sacrificio tomó el contenido del mismo sin respirar. Luego se sentó a la mesa y desayunaron. Nadia avisó que se iría en media hora porque Vladimir la estaba esperando para almorzar.
Cuando Yulia estuvo sola ya se sentía mucho mejor. Había ordenado su cocina y se encontraba en el suelo abriendo las cajas para su nueva tienda. Se sentía tan entusiasmada por sus proyectos laborales que quiso ver cómo iba su tienda.
Fue en auto hasta el lugar. Y cuando la vio el corazón le dio un vuelco. Se veía preciosa, ¡y eso que aún no la habían decorado! El guardia de seguridad que cuidaba la obra la reconoció y la saludó de inmediato.

-Tenía mucho tiempo sin verla, señorita Volkova.

-Sí, es verdad. Hace mucho tiempo que no vengo. Este lugar se ve de maravilla. – Yulia lo miró por un momento - ¿Cómo está tu esposa? ¿Y los niños?

-Oh, muy bien. Teo ya empezó la secundaria. Es una locura como pasa el tiempo.

-Es cierto – Murmuró Yulia. Su celular sonó y Yulia se disculpó – Vendré durante la semana para hablar con los obreros.

El hombre asintió y se despidieron. Yulia se apresuró a atender pero la persona que la llamaba ya había cortado. Era un número desconocido.

-Qué raro – Pensó mientras se sentaba en su auto nuevamente. Y el sonido la sacó del trance.

-¿Hola?

-Hola Yulia – De inmediato reconoció su voz – Soy Elena Katina.

-Oh, hola Elena. ¿Qué se te ofrece? – Dijo la morena tajante.

-De hecho necesito hablar contigo. ¿Podrías?

-Claro, puede ser durante esta semana, si gustas – Musitó Yulia intentando disimular su sorpresa.

-No, de hecho necesito que sea ya. ¿Podrías a las 5 en Café París?

Yulia miró su reloj.

-Sí, creo que podré llegar – Mintió. Claro que podía llegar. Estaba a menos de diez cuadras.

-Bien, te esperaré ahí. Hasta luego.

-Adiós Elena.

Yulia miró su teléfono extrañada. ¿Cómo había conseguido su número? Y sobre todo: ¿Qué quería? ¿Qué era tan urgente que no podía decírselo por teléfono? Aun faltaba media hora para las 5 de la tarde y la verdad era que a Yulia la curiosidad la carcomía. Siempre que Elena quería comunicarse con alguien de la empresa recurría a Victor y él les daba el mensaje. Ella no se dirigía a nadie más que no fuera él. Y la morena realmente le agradecía porque odiaba hablar con ella y tener que aguantar su ego tan grande.
Encendió la radio para pasar el tiempo mientras esperaba que faltasen 5 minutos para las 5. No pretendía ser puntual, claro que no. Elena Katina tendría que esperar si quería hablar con ella. Y aún más un domingo, día que Yulia podría estar con su familia o su pareja. ¿Qué ser humano en su sano juicio molestaba a alguien un domingo? Solo Elena Katina, porque ella no estaba en su sano juicio. Qué mujer tan extraña.

Cuando finalmente eran las 17:10 Yulia apareció por el Café París. Un bar muy conocido y con mucha historia del centro de Moscú. La madre de Yulia solía llevarla a la salida del colegio y ambas se daban un banquete.
Entró y la vio de inmediato. Ahí sentada de espaldas estaba Elena Katina.

-Buenas tardes, Elena - La saludó cortésmente mientras tomaba asiento.

-Hola Yulia. Pensé que tal vez no vendrías. – Dijo. Se veía algo molesta.

Seguramente nunca la han dejado esperando ni cinco minutos – Pensó Yulia.

-Había mucho tránsito – Mintió.

Pensó en pedir un café y luego cambió de idea. Aún le dolía un poco la cabeza, y el café no era una buena idea para tomar fuera de casa en una situación así. Pidió un jugo de naranja y encaró a Elena.
Lena, como nunca, conversaba acerca de diversos temas. Yulia pensó que incluso si la dejaba llegarían a hablar de filosofía. Y no estaba sermoneándola, la pelirroja estaba conversando como una persona normal, lo que llevó que la morena se preguntara si quería que le hiciera un favor. Sonrió ante la posibilidad. Sería muy gracioso ver a Elena pidiéndole algo. Carcomida por la curiosidad y cansada de tanta charla, Yulia se atrevió a tocar el tema.

-¿Qué era lo que necesitabas decirme? – Preguntó Yulia interrumpiendo lo que Elena decía.

Elena enmudeció y su rostro quedó compungido. Su boca se abrió pero no salieron palabras.

-¿Y bien? – La morena alzó una ceja y tamborileó sus dedos en la mesa.

Leelee
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Re: ACUERDOS LABORALES // POR: SUMMERWINE

Mensaje por Leelee » Mar 03 Ene 2017 02:06

Hasta ahora esta muy interesante! Espero la continuación.
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SummerWine
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Re: ACUERDOS LABORALES // POR: SUMMERWINE

Mensaje por SummerWine » Mar 03 Ene 2017 03:06

Capítulo dos – El acuerdo

-Eh, bien, verás Yulia – Elena hizo una pausa y bebió de su café – Seré sincera contigo. Estoy en un aprieto.

La morena dejó escapar su sonrisa. Esto empezaba a gustarle.

-¿Por qué te ríes? – Preguntó. Yulia negó con la cabeza – Sí, lo sé. Yo también estoy odiando esta situación tan… Degradante.

-¿Degradante? – La morena rió irónicamente – Mira Elena, no vamos a discutir porque tú y yo nunca podríamos ponernos de acuerdo.

-Entonces no tiene sentido que te diga – Musitó Elena apoyando los codos en la mesa.

-¿Por qué?

-Necesito que seas mi amante, o mi novia, lo que sea, por un mes completo – Dijo Elena por fin.

Yulia empalideció. Su semblante confiado y dominante había desaparecido de repente. También notó que le sudaban las manos. Estaba enojada, estaba irritada.

-¿Qué? – Fue lo único que pudo pronunciar.

-Verás, este mes hay una serie de… Cenas y eventos por parte de las revistas más importantes de Europa, y me invitaron por segunda vez – Pronunció marcando que no era la primera vez que participaba – Pero este año es muy importante porque además de otorgar premios la revista más premiada tendrá el gusto de trabajar en conjunto con Gustav Meyer. Y yo necesito ganar porque ese hombre significa el éxito de mi revista en muchos lugares del mundo. – Dijo arrogante.

-¿Y yo qué? – Murmuró irritada.

-Y tendré más posibilidades de ganar si ven que estoy hecha en la vida. Es decir, tengo una revista exitosa, tengo dinero y una mujer hermosa a mi lado. Por eso pensé en ti – Dijo Elena dándose de hombros – Las cenas eran en dos meses, pero las adelantaron para este mes prácticamente sin avisar, así que ya no tengo tiempo de conseguir una novia.

-Entonces me necesitas a mí para que finja ser tu novia durante un mes, así ganes el premio y luego nos separemos misteriosamente.- Musitó Yulia sin inmutarse.

-Si lo dices así suena algo feo…

-¿Y por qué yo? Puedes conseguir una cita por internet, pedirle a alguna amiga…

-No Yulia, necesito a alguien de confianza que no vaya a decir nada sobre esta conversación. Victor confía ciegamente en ti y eso me dice que eres la indicada. Y la segunda opción… Eh, no es una opción – Balbuceó Elena – Además esto es algo que nos beneficiará a las dos. Piensa, cuando alguien se acerque a hablarnos y me pregunte por ti tú podrás hablar sobre tu nueva tienda.

Yulia miró su jugo. Ella tenía razón, lo que más necesitaba en este momento era publicidad para su tienda. Pero era una mujer decente. ¿Qué idea tenía Elena sobre ella?

-Esto es ridículo – Dijo Yulia levantándose de su asiento. Sacó su billetera y tiró en la mesa un billete.

-Llámame si cambias de idea – Le dijo Elena antes de que Yulia saliera echando fuego.

Yulia condujo enojada hasta su casa. ¡Qué disparate! O Elena quería burlarse de ella o era una manipuladora frívola y engreída. Sí, eso era, una persona mala a quien no le importaba nada ni nadie además de ella misma. La morena se dejó caer sobre el sofá y tiró las llaves del auto sobre la mesita de café.
Esa propuesta era una locura, sí, lo sabía, pero a la vez era justo lo que necesitaba. Necesitaba eso: Prestigio para su tienda. Pero se sentiría tan… Usada. Odiaba hacer las cosas a la fuerza y por eso su respuesta había sido tan dura con la pelirroja. Además, si aceptaba todo sería un caos. ¿Cómo haría para llevar una relación tan exigente, mantener el orden en su trabajo y supervisar la organización de la tienda? Se volvería loca. No tenía tiempo para romances y menos aún para participar de “cenas y eventos” con Elena Katina. Esa relación – si es que se le podía llamar así – acabaría con su trabajo y con su cordura. Yulia pensó por un momento si ese no era el objetivo de Elena. Luego lo descartó, no creía que fuera una persona tan vil y despiadada, aunque tampoco se fiaba de sus intenciones.

Yulia tomó el teléfono y marcó.

-¿Yulia? – Preguntó la voz del otro lado.

-Lo haré, Elena. – Yulia pensó si no se arrepentiría de su decisión luego – Pero con una condición: Que no seas tan pedante e insoportable. De lo contrario será imposible.

Yulia oyó como Elena suspiraba en el teléfono.

-Bien. Lo intentaré.- Dijo – Necesito que mañana te vistas formal y a las nueve pasaré por ti.

-¿Mañana?

-Sí, Yulia, el mes empieza mañana.

-Está bien. Adiós Elena.

-Adiós Yulia.

Colgó el teléfono furiosa. Tal vez debería haberla hecho esperar unos días más. Elena no había mencionado que los eventos comenzaban el día siguiente – tal vez para no sonar tan desesperada – pero debería haber dejado que Elena fuera sola al evento de mañana. Y llamarla tal vez el martes o miércoles. Yulia se regañó a su misma por eso. Seguía sintiéndose muy furiosa y pensaba realmente si tenía límites. Elena Katina no, evidentemente esa mujer no tenía límites para nada. Pero ¿y ella los tenía? ¿Qué estaba dispuesta a sacrificar por su trabajo? De repente quiso llorar. Se sentía arrepentida, se sentía sola.
Quería hablar con Nadia o alguna de sus amigas, pero Elena le había advertido sobre la discreción del tema, y aunque confiaba en sus amistades, quería evitar cualquier tipo de problemas. Definitivamente quería evitar cualquier problema con Elena Katina, quería evitarla a ella, y por eso aún no entendía muy bien por qué había aceptado su propuesta, pero su tienda era su mayor sueño y por lo visto estaba dispuesta a todo para alcanzarlo.
Yulia decidió que debía distraerse y dejar de pensar en el asunto. Buscó una receta en internet y se puso a cocinar. La cocina la relajaba, pero en esta situación ni siquiera la cocina podía aliviar a su mente, que no dejaba de lanzarle preguntas.
¿Qué iba a decirle a sus padres?

-Creo que ya empecé a volverme loca.
***

El lunes por la mañana Yulia llamó a Victor, quien le debía una semana de descansos y le pidió que por favor se los otorgara esta semana. Su jefe accedió de inmediato, diciéndole que había trabajado demasiado para la preparación del desfile y que se merecía descansar, pero luego le preguntó si le pasaba algo y la morena no supo si Elena le había comentado algo a Victor sobre su propuesta, y evadió la pregunta diciendo que se sentía muy cansada. Luego, fue a la obra y conversó con el capataz sobre la posibilidad de que terminaran su tienda esta semana. El hombre se impresionó y le dijo que deberían contratar el doble de personal. Yulia accedió, eso era lo de menos, pero todo tenía que estar perfecto para el final de esta semana. Sabía que era demasiada presión, pero esa gente nueva que conocería seguro querría darse una vuelta por su tienda – si los impresionaba bien, claro – y para la próxima semana las puertas ya tendrían que estar abiertas. Tuvo que mentirle al capataz de obra sobre algo así como que su casa estaba sobrepasada de entregas de ropa y ya no tenía lugar para vivir dignamente. Odiaba esclavizar a la gente y se lamentó profundamente cuando vio que diez hombres más llegaban al lugar para trabajar. Se retiró muy apenada, y cuando fueron las 9 de la noche, Yulia se sentía agotada física y mentalmente.

A pesar de lo cansada que se sentía, Yulia escogió un vestido negro que se amarraba por detrás – ir al baño sería un problema, porque necesitaba ayuda para prendérselo – pero el negro sentaba bien con todo. Llamó a una amiga que sabía peinar muy bien para que la ayudara y le preguntó si podía disponer de sus servicios este mes, porque ella no sabía más que peinarse para el día a día. La mujer aceptó y Yulia le agradeció, a pesar de que gastaría mucho dinero. Al menos no necesitaba una maquilladora.
Cuando oyó el timbre de su casa ya estaba sola, mirándose al espejo y preguntándose si estaba bien para dicho evento. No sabía qué tan elegante era, y por eso había apostado por un vestido negro no tan formal, pero tenía zapatos de tacón de color negro perlado y se había esmerado en el maquillaje y los accesorios, así también como la peinadora le había hecho un recogido bellísimo que dejaba al descubierto su espalda.
Abrió la puerta y vio que Elena lucía un vestido de encaje color beige y llevaba el cabello lacio.

-Wow, Yulia, te ves hermosa – Fue lo primero que dijo Elena.

A Yulia le gustaba que la elogiaran, por supuesto, pero viniendo de Elena todo parecía tener un doble sentido o un toque de ironía.

-Gracias – Se limitó a decir.

Cuando la cena comenzó Yulia se sentía sola, estaba a la par de Elena, claro, pero no conocía a nadie más y estaba completamente excluida de la conversación. Pensó en que tal vez se había hecho demasiadas ilusiones con respecto a la tienda y al interés que los demás tendrían en ella. Elena tomó su mano sobre la mesa y Yulia salió del trance. Realmente no había estado escuchando la conversación.

-¿Y bien? ¿Nos la vas a presentar? – Preguntó un hombre mayor del otro lado de la mesa.

-Ella es Yulia Volkova, mi novia – Elena la mostró como un trofeo y Yulia acarició su mano para guardar apariencias. En realidad quería estrangularla.

-Qué bonito nombre – Dijo el mismo hombre - ¿A qué te dedicas, Yulia?

-Soy diseñadora de modas, y trabajo como asesora – Contestó brevemente. Se sentía un poco avergonzada.

-Yulia pronto abrirá su propia tienda de ropa que ella misma diseñó. ¿No es así, cielo? – Yulia la miró y apretó su mano.

-¿De verdad? – Preguntó el hombre sorprendido.

-Sí, mayormente sí. Pero también recibo algunas encomiendas de marcas con las que he estado trabajando desde hace mucho tiempo y quieren convertirse en proveedores.

-Qué fantástico – Dijo él – Mi mujer estará encantada de conocerla y por supuesto de conocerte a ti. ¿Cuándo piensas inaugurarla?

-De hecho la semana que viene ya estará con las puertas abiertas – Dijo Yulia orgullosa.

-Maravilloso. Elena, realmente tienes buen gusto – Murmuró él mirando a la pelirroja.

-Lo sé, me he sacado la lotería – Dijo volviendo su mirada a Yulia.

Por un momento, sus ojos se encontraron con los de Elena y sintió un cosquilleo en su espalda baja. Nervios – pensó – Estaba muy tensa.
La cena transcurrió con normalidad y Yulia no se aburrió en ningún momento. Elena se mostraba educada y la trataba muy bien. La morena incluso pensó que tal vez podrían llevarse bien este tiempo, pero no pudo evitar reír ante esa idea.
Cuando la fiesta terminó Elena la llevó a su casa y le agradeció por la compañía.

-Gracias por traerme – Contestó Yulia. Se sentía un poco contrariada, ¿tenía que besarla?

Se quedó quieta por un momento, y luego le dio un beso en la mejilla y se apresuró a bajar del auto. Entró en su casa y lo primero que hizo fue sacarse los zapatos. Su día había sido muy largo.

paulavk
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Re: ACUERDOS LABORALES // POR: SUMMERWINE

Mensaje por paulavk » Mar 10 Ene 2017 00:28

Muy buen comienzo espero pronto tengamos una conti

Volk18
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Re: ACUERDOS LABORALES // POR: SUMMERWINE

Mensaje por Volk18 » Mié 11 Ene 2017 10:07

Me está gustando muchísimo tu historia!! Tienes una excelente forma de escribir y ya me enganchaste con la trama icon_e_smile espero pronto la continuación icon_e_biggrin

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SummerWine
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Re: ACUERDOS LABORALES // POR: SUMMERWINE

Mensaje por SummerWine » Vie 13 Ene 2017 14:32

¡Hola! Volk18 me halaga que te guste la historia. ¡Saludos!
Muchas gracias por sus comentarios, aquí está la continuación.

Para la segunda semana de “relación”, Yulia se sentía algo estresada porque había tenido que volver al trabajo y fue difícil hacerlo después de la inauguración de su tienda. De hecho, Yulia se había debatido entre si correspondía invitar a Elena a la fiesta o no. Luego descartó esa idea porque seguramente Elena estaría ocupada y Yulia no quería que nadie arruinara la inauguración – a pesar que Lena se había mostrado muy educada este último tiempo - Y Yulia comenzaba a arrepentirse de haberle pedido que no se mostrara como la pelirroja era en realidad, porque ahora cuando estaban en algún evento la morena misma la tomaba de la mano o la abrazaba, y eso la dejaba bastante perturbada ya que no quería sentirse atraída por Elena cuando ella conocía a la verdadera Elena. Eso sería una tontería, y lo sabía, pero la verdad era que disfrutaba de esos eventos y disfrutaba conversar con la gente que había estado conociendo este último tiempo. No todos eran arrogantes y controladores como Elena. Aunque las dos hacían un buen trabajo guardando apariencias.

Su teléfono sonó. Yulia atendió de inmediato.

-Elena.

-Yulia.

-¿Sucede algo?

-Mi auto está en el taller – Dijo Elena visiblemente molesta – Tuve un percance hoy cuando venía al trabajo, y me preguntaba si podríamos usar el tuyo esta noche.

-Claro Lena, pasaré por ti a la hora establecida.

-Te lo agradezco mucho. Bien, no quiero molestarte más. Te veré en la noche.

-Adiós.

Yulia colgó el teléfono con una sensación extraña en el pecho. Quería seguir conversando con Elena, quería hacerle preguntas y que ella también las hiciese. Quería conocerla, pero por su bien se limitaría a hacer lo que ambas habían pactado, nada más ni nada menos.

-¿Yulia? ¿Me oyes?

-¿Eh? ¿Qué sucede?

-Te preguntaba si tienes algo que hacer en la noche. Vamos a reunirnos varios de la empresa y nos preguntábamos si querías venir.

-Oh, yo… Tengo una reunión familiar – Mintió apenada – La próxima iré sin falta.

-Bien. Nos vemos luego Yulia.

-Nos vemos.

Yulia se recargó sobre su asiento. Todavía faltaba una hora para que su jornada laboral termine y tenía que pasar por la tienda para ver como se desempeñaba su nueva empleada. Y cuando Yulia llegó finalmente a su casa solo tenía unas pocas horas para producirse para el evento de esta noche. Lena le había dicho que era algo así como la fiesta de retiro de alguien muy importante de una empresa de ediciones.
Eligió un vestido estampado y unas sandalias de tacón blancas. No usó demasiados accesorios por el estampado del vestido y como siempre, Marie vino a peinarla, dejando su cabello semi recogido. Optó por un maquillaje suave y salió apurada a buscar a Elena.
Cuando la vio su corazón dio un vuelco. Estaba hermosa, se había recogido el cabello y la espalda de su vestido era simplemente hermosa.

-Te ves muy bien – Dijo la morena cuando la vio entrar en el auto.

-Gracias. Tú también te ves maravillosa – Dijo Lena recargándose sobre el asiento. – Tuve un día caótico.

-Te ves cansada – Dijo Yulia mientras se paraba en el semáforo y se tomaba un tiempo para volver a observar a Lena. Tal vez la pelirroja se había estado ejercitando.

-Sí, lo estoy. Primero este problema con mi auto que los mecánicos aun no saben qué es. Luego todo estaba desorganizado en la revista porque contraté a tres reporteras nuevas al mismo tiempo. Una muy mala elección. Luego me percaté de que no tenía como ir a la fiesta y tuve que molestarte para que usáramos tu auto.

-No me molesta. Así verás que yo también sé conducir – Dijo la morena mirándola. Lena sonrió y a Yulia la recorrió un calor desde su espalda.

Le gustaba conversar con ella, pasar tiempo juntas y la atracción física se hacía cada vez más imposible de negar y de evitar.
Cuando llegaron a la fiesta ya estaban sirviendo la cena, así que ambas se apresuraron a sus asientos. Lena siempre la tomaba de la mano y eso la reconfortaba y la hacía sentir segura, no sabía bien por qué pero sentía que Lena en cierta forma la cuidaba o tal vez solo se mostraba amable, lo que seguramente no era tarea fácil porque Elena era detestable. Yulia se preguntó si aún la odiaba. Mientras cenaban la morena echaba algunas miradas para ver si Elena la miraba en algún momento, pero nada. La pelirroja cenaba y conversaba con sus amigos y conocidos. Yulia también participaba de la conversación, aunque realmente no prestaba demasiada atención. Se dio cuenta que deseaba estar a solas con Lena porque parecía ser la única forma de que la pelirroja la notara ahí a su lado.
Lo cierto era que ella no podía dejar de mirarla. Lena llevaba un vestido corto que resaltaba su figura y Yulia pensó si sería demasiado atrevimiento poner la mano en su muslo, pero de hecho la pelirroja la aceptó gustosa y la tomó de la mano mientras esta descansaba en su regazo. Pero aun no la miraba, sólo hablaba y miraba al frente.
Tal vez ella no le gustaba. Nunca se lo había preguntado realmente. Ella se sentía muy atraída por Lena, pero tal vez Lena solo pensaba en su premio y en dejar de salir con Yulia cuando esas semanas terminaran. La idea le dolió, pero sabía que eso podía pasar. Y lo peor: Sabía que Elena fingía ser amable con ella.

-¿Quieres bailar? – Preguntó Lena amablemente extendiéndole la mano.

Yulia tomó su mano tímidamente y cuando estuvieron en el medio del salón con sus cuerpos pegados la morena sintió que le faltaba al aire y apoyó la cabeza sobre el hombro de Elena, que en ese momento bebía un shot de tekila. El cuarto de la noche.

-¿Podríamos ir un momento afuera? – Preguntó Yulia – No me siento muy bien.

-Sí, claro – Dijo Lena permitiendo que se agarrara de su brazo - ¿Qué te sucede?

-Me siento un poco mareada. – Dijo recargándose en una baranda.

Lena la había llevado a una especie de patio del salón.

-¿Estás embarazada?

-¡No! – Murmuró ella pasmada – Solo estoy demasiado cansada y estresada.

-Oh… Entiendo – Dijo Lena acariciándole la espalda.

De repente Yulia la sintió más cerca, podía sentir su respiración y Lena le besó la oreja. La morena realmente no sabía que un beso en la oreja podía desencadenar tales sensaciones pero a su cuerpo entero se le erizó la piel.

-Mírame – Le pidió Elena, y ella obedeció al instante.

Por primera vez en la noche Lena la miraba solo a ella. Yulia sentía que sus pies no aguantarían su peso y agradeció cuando Lena la tomó en sus brazos y la acortó la distancia que había entre sus labios. Eso era lo que tanto había querido este tiempo. Un beso como ese. Siempre se habían besado en frente de otras personas de manera muy reservada. Yulia ansiaba tener un beso más profundo con Elena, y eso era justo lo que había conseguido. Elena tenía sus dos manos rodeándola por la cintura y Yulia tocaba la espalda descubierta de la pelirroja y con la otra mano sostenía su rostro. De repente sintió la lengua de Lena tocándole su labio inferior y Yulia abrió la boca. Cuando sus lenguas se encontraron Yulia no puedo evitar gemir. La deseaba. Dios, la deseaba con tal ímpetu que parecía que no podía aguantar más sin hacerla suya. Cuando el beso cesó, ambas quedaron mirándose, como en trance.

-Si no te sientes bien podemos irnos – Sugirió Lena.

-No voy a arruinarte la fiesta.

-Yo también me siento cansada. Además mañana tengo que madrugar. Vamos.

-¿De verdad? – Vio como Lena asentía con la cabeza – Está bien. Vamos a despedirnos.

-Espera – Elena sonrió como una niña y se fue corriendo a una mesita repleta de vasitos.

Cuando volvió, tenía en su mano sal, limón y dos vasos de tekila.

-¡Tekilazo! – Gritó la pelirroja – A la cuenta de tres.

Yulia rió y agarró su vaso. Ambas hicieron el ritual completo a la cuenta de tres. Y Lena dejó escapar una carcajada.

-Vámonos.

La pelirroja la tomó de la mano y ambas salieron del lugar tras despedirse de algunos invitados. Nunca había visto a Elena tan alegre y eso le recordó a cuando tomó algunas copas demás luego del desfile y Nadia tuvo que llevarla a su casa. ¿Pasaría lo mismo tal vez con Elena?
Yulia condujo en silencio hasta su casa, pero cuando llegaron Lena solo se reía de algo que le había parecido gracioso en el comienzo del viaje.
Yulia se bajó del auto y le abrió la puerta.

-Ven, te ayudaré a llegar a tu habitación.

Elena prácticamente se dejó caer sobre la morena. Ambas entraron a la casa tambaleándose. Yulia nunca había estado en su casa y no pudo dejar de notar lo refinada que era. Seguro cada una de esas cosas costaba una fortuna, porque todo era armonioso.

-¿Dónde es tu habitación?

-Por allí – Señaló Lena.

Yulia la llevó como pudo hasta su cama y Lena se recostó de inmediato. Cuando quiso alejarse se percató de que Lena estaba con los ojos cerrados. Se había quedado dormida al instante. La morena sacó el brazo de Lena de su hombro y se disponía a irse cuando sintió algo que le apretaba la muñeca y al instante la tiraba bruscamente. Cuando se dio cuenta, estaba encima de Elena en su cama.

-¿A dónde crees que vas, hermosa mujer? – Le dijo Elena mientras la atraía más hacia su cuerpo.

-Lena…

Pero Elena solo la besó y Yulia cedió. No podía evitarlo. Su cuerpo entero tembló cuando Lena pasó sus manos por su espalda y la apretó contra su cuerpo. Yulia ansiaba que la tocara. Sus lenguas por fin se encontraron nuevamente, pero Elena cortó el beso y comenzó a besarle el cuello y con sus manos buscaba el cierre del vestido de la morena. Yulia pronto buscó los labios de Elena nuevamente y esta la besó, ahora con mucha más urgencia.
La morena de pronto entró en si. ¿Qué estaba haciendo? Lena estaba ebria y probablemente no era consciente de sus acciones; se estaba aprovechando de su situación. Yulia de inmediato se separó y Lena le lanzó una mirada de reproche.

-Todavía no hicimos el amor – Murmuró Lena mirándola.

-Lena, lo siento. No quería que esto pasara. Te veré después. Discúlpame, de verdad.

Yulia salió perturbada de la habitación y de la casa. Se sentía muy mal por sus acciones. Condujo a su casa sin poder parar de pensar en lo que había sucedido. ¿Se acordaría Elena mañana por la mañana? ¿Se enojaría con ella? Yulia no soportaba la idea de que Lena se molestara con ella y tomara alguna decisión que ya no involucrara esta especie de relación que tenían. Tal vez Yulia se había dejado llevar por el beso que habían compartido en la fiesta, pero se sentía muy culpable y le costó conciliar el sueño. No podía parar de pensar.

paulavk
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Re: ACUERDOS LABORALES // POR: SUMMERWINE

Mensaje por paulavk » Lun 16 Ene 2017 17:19

Me encanta tu historia, espero pronto pongas la continuación ✌️✌️☺️

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SummerWine
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Re: ACUERDOS LABORALES // POR: SUMMERWINE

Mensaje por SummerWine » Sab 21 Ene 2017 14:16

Yulia llegó puntual a su trabajo y todo lo hacía como una máquina. Había llegado a un nivel de tensión que ni ella misma hubiera imaginado. Le dolía la espalda y los pies, y su cabeza parecía que iba a explotar de tanta ansiedad. Era casi mediodía y no sabía nada de Elena. No es que acostumbrasen hablar durante la mañana pero Yulia no podía evitar pensar que Lena se había molestado por lo del día anterior. Estaba muy nerviosa, quería, más bien necesitaba saber si Lena estaba bien, podía incluso hacerle ese jugo que Nadia le había enseñado y tanto la había ayudado con su resaca.
La morena realmente no podía creer que estuviera tan preocupada, pero se sentía una adolescente después de dar su primer beso. Y lo peor: ¡Se preocupaba por Elena Katina! Qué locura. Realmente empezaba a considerar seriamente visitar a un psicólogo antes de que fuera demasiado tarde porque se estaba volviendo loca.
A las cinco de la tarde Yulia estaba llegando a su tienda, había llegado una nueva encomienda de ropa que había diseñado y la morena estaba tan entusiasmada que comenzó a probarse toda la ropa ella misma mientras la vendedora seguía con su trabajo. Yulia estaba tan contenta que no se percató que su celular había estado sonando toda la tarde, y cuando vio todas las llamadas perdidas que le había hecho Lena sus manos se tensaron. De inmediato marcó su número y esperó que contestara.

-¿Hola?

-Lena, soy Yulia. Disculpa, estaba tan distraída en la tienda que no oí el móvil.

-Oh, no hay problema Yulia – Dijo Lena mientras suspiraba. Después de unos segundos en silencio, habló nuevamente – Solo quería pedirte disculpas por lo que sucedió ayer. Yo… Me sobrepasé contigo y no eran mis intenciones.

¿No eran sus intenciones? ¿Qué quería decir con eso?

-Soy yo quien debe disculparse – Dijo Yulia intentando no perder su compostura.

-¿Sin malentendidos entonces?

-Claro – Contestó brevemente.

-Bien. Lamento informarte que tendremos que usar tu coche hoy otra vez, el mío sigue en el taller.

-No hay ningún problema. ¿A qué hora debo ir? – Preguntó la morena mirando su reloj. Se había olvidado del evento de hoy por completo.

-A las nueve estaría bien. No es necesario que vayas muy producida, será una cena en un restaurante.

-Bien. Ahí estaré. Nos vemos.

-Nos vemos, Yul.

Colgó el teléfono y se recargó en la pared. ¿Yul? Lena nunca le había dicho así, y escucharla le produjo un escalofrío. Pero a la vez se sentía decepcionada por lo que Elena le había dicho. Claro, estaba aliviada porque la pelirroja no estaba enojada con ella, ¿pero qué había querido decir con “no eran mis intenciones”? ¿Se arrepentía de haberla besado? Yulia había esperado tanto por ese beso, no sabía bien por qué, pero quería besarla. Claro, porque Elena le atraía demasiado, pero ¿a dónde quería llegar? Sabía que era arriesgado, pero cuando estaba con ella la morena no podía contener sus miradas hacia Lena.
Estaba tan desanimada que ni siquiera tardó mucho tiempo en elegir su ropa. Vistió un pantalón Oxford negro que ella misma había diseñado y una blusa con un estampado delicado. Tampoco llamó a Marie para que la peinara, sola se alisó el cabello y se delineó los ojos. En una noche así solo deseaba quedarse en su casa viendo una película o leyendo un libro, se sentía triste y no quería la compañía de nadie, ni siquiera de Lena.
Lena llenaba su corazón de calor y cuando estaban juntas Yulia realmente sentía que había química entre ellas, pero se sentía muy desanimada por ilusionarse con una persona que estaba fingiendo su comportamiento. Lena fingía ser amable y atenta porque ese era el trato, trato que Yulia ahora lamentaba inmensamente.

-Hola Yulia – La saludó Lena cuando entró al auto.

-¿Qué tal? – Preguntó sin muchos ánimos de hablar.

-Muy bien. De hecho estoy muy entusiasmada por la cena de hoy porque participará gente muy importante para el concurso.

-Qué bien.

Yulia estaba tan desanimada que durante casi toda la cena no dijo una palabra. Era su oportunidad para presentarse y mostrar su trabajo pero su malestar emocional la dominaba. ¿Por qué estaba haciendo esto? Podía promocionar su tienda ella misma, de forma digna con su trabajo y ganaría mucho dinero con eso y le iría bien. ¿Por qué había recurrido a Elena Katina para ello? Maldecía el momento en que había aceptado ese trato, la maldecía a ella y se maldecía a sí misma por permitir que Lena Katina llegara a gustarle.
Yulia decidió que necesitaba un postre y llamó al mesero de inmediato.

-Quisiera una copa helada, por favor.

-Se la traeré de inmediato – Dijo él y se detuvo por un instante mientras la miraba.

Yulia lo observó brevemente y sintió que Lena la tomaba de la mano, y pronto volvió su atención hacia una conversación que iniciaba la pelirroja con la mujer que estaba al frente y mencionaba algo sobre su “adorable tienda” y la morena habló de mala gana sobre su trabajo. Estaba cansada de tanta monotonía.
En otras ocasiones Yulia hubiera considerado que se había terminado el helado en tiempo récord, pero su ansiedad podía más, y por eso en cuanto pudo se disculpó y se tomó un momento a solas en frente de una gran ventana de vidrio que había en el restaurante, incluso unos sillones estaban a disposición pero la morena prefirió estar de pie. Tomaba una cantidad prudente de vino y solamente observaba la calle a esa hora poco transitada.
Permitió que sus pensamientos divagaran hasta que percibió una sombra a su lado, cuando volteó, pronto reconoció al mesero que la había atendido.

-¿Interrumpo algo? – Preguntó él educadamente.

-No, solo estaba… Pensando.

-Es usted muy bonita, si me permite decírselo – Murmuró él tímidamente.

-Oh… - Yulia bajó la mirada por un momento – Muchas gracias.

-Yo… Me preguntaba si…

-¿Todo bien cariño? – Preguntó Elena de repente mientras se acercaba - ¿Hay algún problema? – Preguntó nuevamente encarando al mesero, quien no podía pronunciar ni una palabra.

-No, solo estaba conversando con este joven – Dijo Yulia sin preámbulos.

De repente, el mesero había desaparecido, espantado por el tono de la pelirroja y Yulia y Lena quedaron solas.

-¿Qué haces Yulia? Eres mi mujer.

-No soy tu mujer – Afirmó ella al instante.

-¡Shh! Esta gente piensa que lo eres, e hicimos un acuerdo, espero que no lo hayas olvidado.

-Ojalá lo hubiera olvidado, Lena – Dijo ella mientras se dirigía nuevamente a la mesa.

Lena fue al baño y después volvió con los demás invitados, para que no pareciera que habían estado discutiendo. Yulia se distrajo hablando con la mujer acerca de su tienda, a esta altura la difusión ya era mucha y la morena tenía una buena clientela. Pero no estaba satisfecha. Quería a Lena. Quería estar con ella y que ambas disfrutaran de la compañía de la otra, pero Lena era tan predecible que a Yulia le aburría, o tal vez la pelirroja solo seguía las reglas que habían estipulado.
Yulia estaba tan confusa que solo quería beber, aunque no lo hizo porque tenía que conducir de vuelta. Quería olvidar a Lena, y era algo muy tortuoso porque la tenía al lado, todo el tiempo, y en el auto aún más cerca de lo que hubiera querido.
Durante el camino había comenzado a llover y cuando llegaron a la casa de Lena, la tormenta ya se había desatado.

-Creo que es mejor que te quedes aquí esta noche – Dijo Elena antes de bajarse del auto – Es peligroso que conduzcas a esta hora con tanta lluvia.

Yulia dio de hombros, realmente estaba muy desanimada.

-¿Sucede algo, Yul? – Preguntó Lena con voz dulce.

Yulia la miró.

-No Lena, gracias por tu invitación. Me iré por la mañana cuanto antes.

Ambas entraron a la casa y Lena, quien estaba de muy buen humor el día de hoy, comenzó a enseñarle todos los lugares de la casa, pero la morena solo sonreía y pronunciaba monosílabos.

-Te prestaré algo para que duermas, sino arruinarás tu ropa – Dijo Lena cuando le mostraba su habitación.

Yulia no pudo dejar de echar un vistazo a toda la habitación. No podía creer que Lena fuera tan detallista con la decoración. Aceptó los pijamas que Lena le extendía y se disponía a irse al cuarto de huéspedes cuando sintió que Lena la tomaba de la mano.

-Yul.

-¿Si? – Ella volteó.

-Quería disculparme por mi actitud en el restaurante. Yo solo te vi con él y pensé que tal vez te haría algo y me dejé llevar – Dijo Elena apenada.

Yulia cerró los ojos y solo deseó una cosa: Que Elena la besara. Necesitaba besarla, pero la única cosa que hizo fue poner la mano de Lena en su cintura. La pelirroja miró su propia mano por un momento y luego la miró a los ojos. Yulia recordó la última vez que habían estado tan cerca y no pudo desviar su mirada ni un momento. Lena acercó su rostro, aunque tímidamente, pero Yulia anuló cualquier distancia y la besó. Nada le importaba: La pelea que habían tenido, o incluso sus sentimientos. Quería que Lena la deseara tanto como ella la deseaba. Y Lena la besaba con tanto ímpetu que Yulia pensó que pronto le fallarían las piernas, pero la pelirroja parecía adivinar cada sensación porque pronto la morena sintió que la rodeaba con sus brazos y la atraía más y más contra su cuerpo.
Yulia sintió cada parte del cuerpo de Lena y sabía que Lena sentía el suyo cada vez más pegado, como si eso fuera posible. Pronto sus lenguas se encontraron y el beso se volvió feroz y ardiente. Sí, Yulia realmente sentía que ardía. La necesitaba tanto, Dios, no podía esperar un minuto más sin sentirla, y tampoco podía separarse un minuto porque ya quería volver a besarla.
Lena giró bruscamente a Yulia y por un momento la suspendió en el aire para después dejarla caer en su cama. La morena la miró con los ojos repletos de deseo y Lena pronto entendió el mensaje. Se posicionó sobre Yulia y volvió a besarla con intensidad.
Le besó el cuello y pronto quitó su blusa que fue a parar en el suelo junto con la de Lena, quien la observaba y la tocaba por sobre la tela. Yulia estuvo tan desesperada que ella misma procedió a sacarse el sostén y hacer lo mismo con el de Lena. Cuando por fin estuvieron con sus torsos desnudos, la morena pudo sentir la piel de Elena tan caliente como la suya. Esa era su respuesta: Lena la deseaba. Lena se sentía tan atraída como ella.
Pronto la boca de Lena la distrajo, recordándola que ahora tenía algo más importante que sus divagaciones, porque ahora besaba su cuello y bajaba lentamente hacia sus senos, a los cuales les dedicó tiempo de mordidas y chupones mientras acariciaba su vientre y jugaba con la hebilla de su pantalón.
Yulia sentía que se desvanecía de tanto calor cuando Lena bajo su boca hacia su abdomen y le quitó el pantalón y la ropa interior al mismo tiempo, como una fiera.
Lena se tomó su tiempo. Primero le besó los muslos y luego se fue acercando hasta el lugar que tanto clamaba por su atención. Pasó su lengua rápidamente y vio como la morena se estremecía y la miraba, la encaraba con sus ojos azules ahora negros de deseo. Lena dejó que su lengua disfrutara de la intimidad de Yulia, mientras con una mano acariciaba su vientre y subía hasta agarrar un seno y apretarlo en cuanto se deleitaba con los gemidos de Yulia, que eran como música para sus oídos.

-Lena, más… – Clamó Yulia cuando Lena comenzó a hacer movimientos circulares en su centro.

Yulia sentía que en cualquier momento explotaría y cuando Lena introdujo brevemente su lengua y luego volvió a su clítoris Yulia dio un grito que anunciaba su orgasmo, mucho más intenso de lo que hubiera imaginado antes. Sentía calor en todos los lugares de su cuerpo. Finalmente Lena subió no sin antes besarla por completo, y cuando sus labios se unieron Yulia sintió su propio sabor en la boca de Lena. A cada momento la deseaba más, parecía que no podría saciarse nunca. Pronto cambió las posiciones, ansiando empezar a tocarla y cuando estuvo arriba de la pelirroja, besó su cuello y pasó su lengua por ambos senos, fascinada por el hecho de que toda su piel estuviera repleta de pecas. La morena subió nuevamente y mordió el cuello de Elena mientras la tocaba con dos dedos. Oyó como Lena pasaba de respirar pesadamente a gemir, y la deseó aún más. La tocaba y lo confirmaba: Lena la deseaba. Besó su cuello y se volvió a sus labios mientras seguía con sus movimientos. Chupó el labio inferior de Lena con suavidad para luego morderlo. Lena gemía cada vez más y su cuerpo se arqueaba, Yulia de inmediato introdujo sus dedos en el interior de la pelirroja, quien dejó escapar un grito y clavó las uñas en la espalda de la morena.
Ambas cayeron extasiadas una al lado de la otra. Lena rodeaba a Yulia con su brazo y acariciaba su hombro. Yulia se puso de costado y permitió que su brazo estuviera sobre el abdomen de Lena, abrazándola. Pronto ambas conciliaron el sueño mientras afuera seguía lloviendo a cántaros.

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Re: ACUERDOS LABORALES // POR: SUMMERWINE

Mensaje por Leelee » Dom 29 Ene 2017 18:06

Por favor no lo dejes allí icon_e_surprised icon_e_surprised por el momento estaré esperando la continuación.
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Re: ACUERDOS LABORALES // POR: SUMMERWINE

Mensaje por andyvolkatin » Jue 02 Feb 2017 03:01

Hola :D
Esta historia esta muy interesante
Quiero saber que sigue
Espero la continuacion pronto 8)

Helena031
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Re: ACUERDOS LABORALES // POR: SUMMERWINE

Mensaje por Helena031 » Lun 06 Feb 2017 11:33

Está increíble tu historia.
Continua pronto por favor.

yulissa97
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Re: ACUERDOS LABORALES // POR: SUMMERWINE

Mensaje por yulissa97 » Dom 19 Feb 2017 01:40

conti...
esta muy interesante la historia me a gustado

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MalyB
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Re: ACUERDOS LABORALES // POR: SUMMERWINE

Mensaje por MalyB » Dom 26 Feb 2017 15:10

conti conti! esta buenísimo!

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SummerWine
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Re: ACUERDOS LABORALES // POR: SUMMERWINE

Mensaje por SummerWine » Mar 14 Mar 2017 18:34

¡Hola! Gracias a todos por sus comentarios y por esperar. Aquí les dejo otros dos capítulos de la historia.
Saludos.

En el medio de la noche se despertaron e hicieron el amor en varias oportunidades. Siempre quedaban abrazadas, como si fueran una pareja como cualquier otra; y cuanto Yulia más miraba a Lena, más sentía que se odiaría la mañana siguiente por sus pensamientos. Lena le gustaba, indudablemente, y eso le dolía.

-Te ves muy hermosa así, Yul – Le dijo ella mientras la miraba y corría un mechón de pelo de su rostro. Yulia suspiró.

-¿No te cuesta fingir todo el tiempo? – Preguntó Yulia, aunque en realidad fue un pensamiento en voz alta.

Lena se estiró y se acomodó en la cama para volver a dormirse.

-No estoy fingiendo, Yulia. Disfruto del tiempo que pasamos juntas como disfrutaría cualquier persona con una mujer hermosa, y eres una persona agradable con quien se puede conversar de realmente cualquier cosa – Murmuró dándole un beso en la frente y girándose para dormir.

Yulia se sintió inmensamente arrepentida por su pregunta. Lena era tan sintética con sus respuestas, pero a la vez parecían muy bien elaboradas para lastimarla. Quería irse, pero sabía que la pelirroja se despertaría y además era una actitud muy infantil salir en el medio de la noche sin dar explicaciones, pero también sabía que no podría volver a dormirse.
Se levantó al baño en reiteradas ocasiones, solo para mirarse al espejo y maldecirse por haber sido tan idiota todo este tiempo. Las palabras de Elena resonaban en un mente como el golpe de un martillo. “Disfruto del tiempo que pasamos juntas como disfrutaría cualquier persona con una mujer hermosa”. ¿Acaso era un juego? Yulia se sentía tan usada que de repente su propio cuerpo le dio asco, se repugnaba a si misma. No era el tipo de mujer que Lena creía, y sobre todo, Lena no era lo que Yulia quería que fuese: Seguía siendo la misma persona cruel de siempre, todo este tiempo la había usado, y lo peor ¡con su consentimiento!
La morena de repente no pudo contener las lágrimas. Se sentía usada y ahora más que nunca necesitaba a alguien. ¡Estaba tan sola! Había descuidado sus amistades todo este tiempo por culpa de esta relación tan enfermiza y su rendimiento en el trabajo no era óptimo, pero eso cambiaría. Yulia estaba tan enojada y dolida que incluso pensaba en no volver a contestar las llamadas de Lena.
Cuando fueron las ocho de la mañana Yulia no aguantaba más tiempo acostada al lado de Elena Katina, y comenzó a moverse vistiéndose y ordenando sus cosas para irse. Lena, quien dormía pesadamente, se despertó cuando la morena arreglaba su ropa frente al espejo.

-¿Ya te vas, Yul?

-Sí, tengo trabajo que hacer – Mintió.

-¿Trabajo? Pero es sábado – Le dijo Lena como si adivinara sus intenciones.

-Sí, pero con la tienda no tengo descanso. Hasta luego Elena.

Yulia salió tan rápido que apenas pudo escuchar que la pelirroja decía “nos vemos Yul” y seguramente volvía a conciliar el sueño. ¿Cómo estaba tan segura de que volvería a verla? Lena había ejercido tanto control sobre ella que Yulia se sentía aturdida. Ella misma había permitido que la dominaran así.
Cuando llegó a su casa lo único que pudo hacer fue dejarse caer en su cama y dormir. Durmió por horas, ni siquiera se despertó para almorzar, pero cuando por fin se incorporó seguía sintiéndose horrible, y ahora se había sumado el malestar físico: Tenía el estómago vacío y sentía náuseas.
Estaba tan desesperada que lo único que pudo hacer fue llamar a su amiga Nadia.

-¡Yulia! Iba a llamarte, ¡hace tanto que no sé nada de ti!

-Sí, perdón por eso…

-¿Estás bien? Te noto la voz un tanto extraña.

-De hecho no. Tengo que contarte algo, ¿podrías venir a mi casa?

-Claro. Estaré ahí lo antes posible.

Su amiga tardó menos de media hora en llegar, y cuando Yulia le abrió la puerta se lamentó inmensamente por el hecho de que su amiga la viera en ese estado. La morena siempre se había preocupado mucho por su aspecto físico, pero ahora no tenía ánimos ni siquiera para elegir ropa, tarea que normalmente disfrutaba.
Cuando Nadia la vio la abrazó y Yulia nuevamente sintió que se le llenaban los ojos de lágrimas. No le importaba el maldito acuerdo ni le importaba lo que pensara Lena ahora.

-Traje algo para comer. Supongo que estarás pasando hambre – Dijo Nadia entrando a la casa y dirigiéndose en la cocina.

Su amiga la conocía bien. Cuando Yulia se sentía mal emocionalmente automáticamente dejaba de alimentarse. No porque fuera una especie de masoquista, pero simplemente parecía que el alimento dejaba de hacerle falta, porque Yulia no sentía hambre ni ganas de comer. Sin embargo, Nadia la obligó a comer y la morena agradeció que fuera tan atenta. Necesitaba un poco de calor humano después de tanta crueldad.

-Bien. Te contaré todo – Comenzó Yulia – Estuve saliendo con Elena Katina, no sé si la recuerdas…

-Claro que la recuerdo. ¿Y te dejó? – Murmuró Nadia molesta - ¿Ella te dejó a ti?

-No, no es eso. Nadie dejó a nadie. Fue una especie de… Trato – Dijo la morena pensando si realmente esa era la palabra correcta – Verás, Elena tiene una revista y este mes habrá una premiación que es muy importante para ella, y necesitaba a alguien para guardar apariencias respecto a su “vida perfecta”, lo que claro la ayudaría a alcanzar el premio.

-Entonces tú eres… ¿La supuesta novia de Lena?

-Sí, algo así. Y ese es el motivo por el cual mi tienda es un éxito, porque estuve conociendo y promocionando mi trabajo con gente muy importante.

-Entonces ambas salen beneficiadas con este trato.

-Sí, sería perfecto si Lena no hubiera empezado a gustarme tanto. Sé que te dije que era una arrogante y narcisista pero le dije que tendría que ser amable conmigo, de lo contrario no habría ningún acuerdo – Nadia asintió aprobando la actitud de su amiga – Pero no fue una decisión inteligente porque ahora me siento atraída hacia alguien que está fingiendo todo el tiempo. – Yulia hizo una pausa y suspiró - Pero ayer toda esta historia dio un vuelco porque nos acostamos.

-Oh… - Dijo Nadia comenzando a entender la gravedad de la situación.

-Lógicamente ella también se siente atraída por mí, pero en medio de la noche le pregunté si no era difícil para ella fingir amabilidad todo el tiempo y su respuesta fue tan dura que desee irme de su casa en ese mismo instante.

-Oh, Yulia, ¿qué te dijo?

-“Disfruto del tiempo que pasamos juntas como disfrutaría cualquier persona con una mujer hermosa” – Yulia repitió las palabras que tanto le dolían y tapó su rostro, avergonzada.

-Dios. Esa mujer es un animal.

Nadia la abrazó nuevamente y Yulia se aferró a ella.

-No quiero verla nunca más – Balbuceó la morena.

-Creo que es mejor que sigas con esto, Yulia. Si te alejas de repente esta mujer se encargará de que nadie vuelva a pisar tu tienda.

Su amiga tenía razón. Tendría que convivir dos semanas más con Elena y luego podría seguir con su vida normal y, quien sabe, tal vez olvidarse de esta horrible etapa.
Nadia se quedó hasta la hora de la cena y luego Vladimir pasó a buscarla porque ya era muy tarde y ambos habían acordado que cenarían juntos hoy.
Yulia lamentó quedarse sola, pero sabía que no podía abusar de la buena voluntad de su amiga, quien incluso le había cocinado la cena.
Encendió la televisión mientras cenaba pero realmente no prestaba atención. No podía parar de pensar en Lena y en todo lo que le había dicho su amiga Nadia. La rubia la había aconsejado muy bien y sobre todo la había escuchado. Ahora que Yulia estaba un poco más aliviada podía volver a pensar en Lena.
Lena no se preocupaba en llamarla durante los fines de semana cuando no había algún evento, y claramente sus palabras eran ciertas. Disfrutaba el momento y la morena definitivamente no le importaba, seguro ni se imaginaba que Yulia tenía sentimientos por ella.
Pero la verdad era que Yulia se sentía muy atraída por Lena, mucho más de lo que ella misma hubiera querido. De ahora en adelante todo sería más difícil, Lena la había lastimado y Yulia era demasiado orgullosa como para tocar el tema. Se sentía tan vulnerable… Todo este tiempo había permitido que Elena hiciera lo que quisiera, y ella misma había omitido sus sentimientos para cumplir con el maldito acuerdo.
¿Cómo seguiría ahora teniendo que compartir eventos tan íntimos con Elena? Yulia sabía que no podía evitarla de ninguna manera, porque aunque el acuerdo no haya sido un contrato era una persona que cumplía con su palabra y también haría todo lo necesario para mantener su tienda: Lena no destruiría todo lo que ella había conseguido hasta ahora.
Pero no podía evitar pensar en Lena como amante. ¿Acaso Elena también pensaba en ella? A pesar de que Yulia la sentía tan indiferente y distante a veces, se preocupaba por ella y le importaba de verdad. De repente Yulia entendió todo lo que había estado tratando de esconder todo este tiempo: La amaba. Estaba enamorada de Lena Katina y convivir sin su amor era lo que tanto le dolía.


Capítulo tres – Rutina

Yulia había hecho un muy buen trabajo guardando apariencias, y Lena nunca sospechó que la amaba. Para la cuarta y última semana de acuerdo, Yulia ya había abierto una tienda virtual donde estaban disponibles todas sus producciones, porque habían empezado a llegarle pedidos de diversas partes del mundo. Prada no dejaba de mandarle encomiendas porque la ropa se vendía casi instantáneamente. A la morena le estaba yendo tan bien en su tienda que incluso había pensado en dejar el trabajo, porque lo cierto era que se sentía sobrecargada: Cumplir con el acuerdo, atender y ampliar la tienda y trabajar como asesora era demasiado. Pero Victor le había pedido desesperadamente que se quedara por lo menos hasta fin de año, incluso le ofreció un mes de vacaciones en el momento que ella quisiera; y Yulia aceptó porque lo apreciaba demasiado y porque Victor había sido una persona muy buena con ella.

-¿Yulia? – La llamó tímidamente Elena.

-¿Si?

Lena la tomó de ambas manos.

-Siento que estoy muy cerca de ganar – Dijo Elena fríamente – Todos aquí te aman.

Todos excepto tú – Pensó la morena.

-La mayoría de ellos han sido muy amables conmigo – Dijo a modo de indirecta.

-Pensaba en… Compensarte todo este esfuerzo.

-¿Compensar? No tienes que compensarme nada. Yo también salí beneficiada con esto.

-Lo sé, pero Victor me dijo que quieres renunciar a tu trabajo y me siento un poco culpable por eso – Balbuceó la pelirroja algo avergonzada.

-Oh, no. Es solo que la gestión de la tienda me sobrepasa – Admitió Yulia.

-¿Segura? – La morena asintió – Está bien. Cualquier cosa que necesites puedes pedirme a mí – Hizo una pausa - Lo sabes ¿no, Yul?

-¿A dónde estás queriendo llegar, Elena?

-A nada, Yulia – Contestó tajante – Solo quiero llevarme bien contigo.

Yulia la miró, se veía tan hermosa, y tan suya en ese momento que no pudo pensar en otra cosa que no fuera besarla. Se había portado tan amable con ella… A pesar de que estuviera fingiendo a Yulia le alegraba saber que Elena era capaz de comportarse como alguien normal. Ahí, delante de tanta gente Yulia se aproximó a ella y la abrazó.

-Lo siento, Lena. Estoy un poco tensa.

-¿Nos vamos? – Preguntó acariciando su espalda.

La piel de la morena se erizó por completo recordando lo que había pasado la última vez que se habían ido temprano de algún evento.

-Quisiera irme a casa, pero puedo ir en un taxi y puedes decirle a esta gente que me sentía muy cansada – Murmuró Yulia.

-Te llevaré a tu casa – Dijo Lena sin darle a elegir.

Esta vez salieron sin despedirse, y a la morena le extrañó porque Lena siempre quería tener contacto con esas personas. Lena condujo tranquila hasta su casa, incluso hablaba animada sobre diversas cosas y Yulia se permitió pensar que tal vez la pelirroja no era tan mala, o al menos no con ella, aunque reconocía que muchas veces su ego y altanería lo arruinaban todo.

-¿Quieres pasar? – La invitó Yulia amablemente, aunque pronto se arrepintió de su pregunta.

-Claro, gracias. Me vendría bien una taza de café, sino no podré conducir a casa – Dijo Lena y rió.

Yulia le dijo que esperara en el sofá mientras ella preparaba el café, pero para cuando volvió Lena ya estaba dormida. La morena se sentó a su lado aunque en la orilla del sofá sin saber qué hacer, ¿debería despertarla? Se veía tan hermosa así que Yulia decidió dejarla que se quedara, pero tan pronto como quiso acomodarla para que estuviera más cómoda Elena se despertó.

-No recordaba que tuvieras sueño tan liviano – Dijo Yulia riendo – Lo siento, no quería despertarte.

Lena también rió.

-¿Puedo dormir aquí esta noche? Estoy muy cansada.

-Claro, solo déjame quitar algunas cajas del suelo del cuarto de huéspedes y te prepararé la cama. – Dijo algo tensa.

-Te ayudo – Dijo Lena bebiendo un sorbo de café.

Cuando ambas estuvieron en el cuarto de huéspedes Yulia se percató que no eran tan solo unas pocas cajas.

-¿Tendré que dormir en tu depósito? – Preguntó Lena, Yulia rodó los ojos – Ey Yul – Dijo tomándola desprevenida por la cintura – Es una broma – Lena apartó un mechón de pelo del rostro de la morena y le besó la mejilla – Podemos dormir juntas, ¿no? – Preguntó mientras sus manos bajaban rápidamente el cierre del vestido apretado de la morena.

-Lena… - Dijo Yulia mientras intentaba apartarla.

-Cállate Yul.

Lena la giró dejándola de espaldas y caminaron juntas hacia el cuarto de la morena mientras la pelirroja no dejaba de besar su nuca y sus hombros. Yulia no podía resistirse a la tentación.
Tan pronto como llegaron a la habitación Yulia la empujó a su cama y se puso por encima. Ambas forcejearon pero al final Lena cedió ante las manos que la tocaban con urgencia y los besos húmedos que eran depositados en su cuello y su pecho, porque pronto se encontró sin nada de ropa a merced de la boca y los dedos de Yulia que la tocaban como si conociera su cuerpo de memoria. La quería cada vez más cerca, quería sentir su piel caliente y sobre todo, quería tocarla.
Estaba tan excitada por las sensaciones que Yulia le brindaba que pronto alcanzó el clímax y su cuerpo entero tembló mientras la morena la besaba trillando el camino de vuelta a sus labios.
Lena pronto dominó a Yulia por completo, sosteniendo sus manos en la almohada mientras la besaba y besaba su cuello. La piel dorada de ella parecía clamar por su toque y Lena pensó que en este momento no podría estar haciendo nada mejor que amando a esa mujer.

-Eres muy hermosa – Le dijo justo antes de morder su cuello.

Yulia la maldecía en su interior por causarle tales sensaciones, pero lo cierto era que hacer el amor con Lena era prácticamente lo único que había deseado este tiempo, y que Lena la buscara era gratificante, sí, porque ansiaba que la tocara y que su contacto no fuera tan reservado como en los eventos que compartían. Cuando hacían el amor incluso se olvidaba del maldito contrato.
Lena era capaz de proporcionarle sensaciones que la llevaban al borde de la locura y cuando por fin estuvieron a punto de dormirse, Yulia se preguntó por qué siempre se dormían abrazadas o por qué compartían caricias cuando nadie más las veía.

En el medio de la noche la morena se despertó sobresaltada por el ruido del viento, como no pudo volver a dormirse se levantó y bajó hasta la cocina. Estaba hambrienta y cuando estaba feliz sentía ganas de comer. No sabía muy bien por qué pero estaba feliz, aunque sabía que su felicidad no duraría demasiado, porque pronto llegaría el momento de despedirse de Elena. El acuerdo finalizaba en tres días y nada podía dolerle más que dejarla ir. La amaba desesperadamente y ocultarlo había sido su mayor sacrificio, pero era por su bien, porque Lena nunca le correspondería, nunca sería capaz de hacerlo. Pero quien sabe de esta manera tal vez podrían seguir siendo amigas después de que el trato hubiera finalizado y aunque eso le dejaba un sabor amargo en la boca, era mejor que nada, porque por supuesto ya se había dado cuenta de que no podría vivir sin ella. Nunca había experimentado lo que le había sucedido con Lena con ninguno de sus amantes anteriores.
Yulia se sentó frente al televisor y se entretuvo con un programa cualquiera – de hecho, nunca veía mucha televisión – mientras comía un mix de frutas con yogur. Después de un largo rato, cuando ya comenzaba a sentir sueño, oyó pasos en la escalera.

-Pensé que te habías ido pero luego recordé que es tu casa – Murmuró Lena aproximándose al sofá donde estaba la morena.

-Muy graciosa – Dijo Yulia haciendo una mueca.

-Eres más linda cuando no estás evitándome.

-No te evito – Dijo ella mientras se acercaba un poco más a Lena – Es imposible porque tenemos un trato.

-Sí, pero acostarnos no es parte del trato. Y siempre te escapas.

-A veces es muy difícil comprenderte, Lena – Admitió la morena percibiendo que se habían tomado de la mano.

-Digo lo mismo de ti, Yulia, aunque más difícil es intentar adivinar qué estás pensando.

La morena la miró, estaban tan cerca que ambas podían sentir el perfume de la otra. Yulia suspiró y cerró los ojos. Pensó en cuanto quería decirle que la amaba, pero le aterraba tanto la posible respuesta de Lena que sabía que tenía que guardarse sus sentimientos. Ni siquiera su amiga Nadia sabía que estaba enamorada de Elena Katina. Solo ella era consciente de eso.

-¿Qué somos, Lena? – Preguntó sin más rodeos - ¿Amantes? ¿Amigas que tienen sexo casual?

-No lo sé, Yulia. Prefiero decir que somos dos personas que se llevan bien, aunque a veces actúes de manera tan extraña.

-¿Yo soy quien actúa de forma extraña? Esto es mucho más difícil para mí que para ti, Lena.

-Lo sé, Yul, lo sé – Dijo la pelirroja y ambas quedaron en silencio por algunos segundos - ¿Te arrepientes de haber aceptado el trato?

Yulia respiró profundamente.

-No, Lena, no me arrepiento – Dijo, pensando a dónde llegarían con esta conversación.

-Bien, porque yo quiero llevarme bien contigo – Murmuró levantándose y extendiendo una mano a Yulia.

La morena la aceptó y juntas volvieron a la habitación. Se recostaron sin segundas intenciones, juntas, abrazadas, y solo así Yulia pudo conciliar el sueño.
Por la mañana desayunaron juntas y Lena pronto se marchó porque tenía que estar en la revista a las ocho. Lo que no sabía era que había dejado a la morena infinitamente contrariada mientras la veía salir por la puerta, y en menos de 10 minutos, Yulia se vistió y fue tras ella. Sabía que a Lena no le gustaba que la interrumpieran en el trabajo, pero este asunto no podía esperar más. En cuanto llegó al prestigioso edificio, se dirigió al piso ocho donde sabía que estaría Elena.
Habló con su secretaria quien le alertó que Elena estaba en su oficina con mucho trabajo que hacer, así que tal vez se tardaría bastante en atenderla, pero tan pronto como le informó que Yulia Volkova la estaba buscando Lena salió de su oficina.

-¿Yulia? ¿Pasa algo? – Preguntó alarmada mientras la hacía pasar.

-Sí, Lena – Yulia suspiró y la miró a los ojos – Ya no puedo seguir con este acuerdo.

***

Pronto adivinó la expresión de enojo en el rostro de Lena.

-¿Qué? ¿Estás loca? ¡Faltan tres días para la premiación!

-Estoy loca por haber aceptado este acuerdo – Dijo la morena sin dejar de mirarla – Debí haber supuesto que un mes era demasiado tiempo.

-¿Para qué? – Preguntó alarmada mientras pasaba una mano por sus propios cabellos.

-Para convivir contigo, Lena. Ya me cansé de ser tu novia de turno, estoy cansada de mentir y de fingir que no siento nada por ti – Lena abrió la boca pero Yulia prosiguió – No, ahora hablaré yo. Diles que estoy enferma o cuéntales la verdad, no me interesa; pero no me llames más ni me busques. Tampoco quiero trabajar contigo así que te agradecería que no me mandes recados con Victor o cualquier secretaria – Yulia tomó aire – Esto es por mi bien, Elena, he sido muy egoísta conmigo misma todo este tiempo.

Antes de que la pelirroja pudiera pronunciar alguna palabra, Yulia salió de su oficina. Se despidió amablemente de la secretaria, que la miraba con los ojos abiertos como platos.

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