Ultrajo

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Kannazuki-Sensei
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Ultrajo

Mensaje por Kannazuki-Sensei » Dom 29 Mar 2015 16:17

Bueno, sé que tengo algo pendiente por aquí pero en vista de que está idea la tengo desde hace tiempo y tengo algunos capítulos ya por ahí, decidí después de mucho pensar publicarla, definitivamente es diferente a lo que he posteado anteriormente, pero a ver qué tal les parece. Sin más, saludos y espero les agrade!


Prólogo
En las tempestades más grandes y absolutas, cuando el infierno es terrenal y el frio de su mirada congelaba mi alma, en esos brazos infinitos que me topaba desde el ocaso y culminaba en las madrugadas que en su sexo mismo encontraba la gloria infinita y su vida que parecía maldita se veía tan desdichada.

¿Cómo te enamoras de una mujer que tanto daño hace?, que carcome tu vida, tu alma, tu ser, que te hace infeliz y a la misma vez su solo amanecer te regodea de vida y su luz se vuelve tu luz y su calor tu calor y la indiferencia misma que profesa maldita te hace enloquecer de amor por una sola vez que no puedes dejar de temer que ese sol que existe en tu vida se vaya una y otra vez.

Pues es así como ella misma con su sexo dulce, amargo, agrio y enfermizamente placentero me hizo perder la cabeza y su cuerpo que es la musa misma me enamoro por siempre en este terrenal planeta y en todo el horizonte en el anochecer.


Capítulo I.
Un lugar más oscuro que el inframundo.



Y ahí estaba yo, delante de esa gran puerta roja, “la gran puerta roja” como me habían indicado quedaba entre las calles de La Rue y De la Cure en una zona perdida de Lyon, Francia y en esos momentos me encontraba dudando pero la desesperación era tal que no encontraba otra salida a mis problemas aunque realmente no supiera en que me estaba metiendo y ahí comenzaba mi historia, delante de aquella puerta roja en la que me decidí a entrar aquel día de invierno en la que solo mi pequeño y humilde vestido cubría mi desnudez.

Toque un par de veces la puerta y no note movimiento alguno hacia adentro mientras sentía la nieve comenzar a caer, definitivamente si me quedaba ahí no tardaría en congelarme, pero ¿qué más daba ya? Cuando no tenía dónde más dirigirme, esté probablemente sería mi último día, mi último invierno y entonces cuando estaba decidida a retirarme esa puerta se abrió y salió aquella menuda mujer de cabello rubio y ojos oscuros, me miro examinándome y yo me cubrí un poco más con mi propio calor corporal y entonces ella me hizo una señal para que entrara y la seguí dentro de aquel infame y oscuro lugar.

Al entrar observe un gran patio el cual era rodeado por toda la estructura diseñada en cuartos, algunos contenían las puertas cerradas y otros tantos más la puertas se encontraban abiertas, aquella menuda mujer me tomo bruscamente del brazo y me saco de mis cavilaciones puesto que el frio calaba mi menudo cuerpo aun estando adentro el frio era incluso más intenso que el de afuera y era de esperarse aquel lugar parecía estar olvidado por Dios. A trompicones y tirones la mujer me llevo al extremo izquierdo de aquel patio el cual recorría un pasillo con una estructura en arcos sevillanos y de piedra caliza que daba a un enorme césped con rosales de todos colores, aquel paraje se miraba hermoso con la caída de la nieve y por un segundo no sentí el frio al mirar brevemente aquella belleza que parecía era el único lugar donde habría luz, estrepitosamente la rubia mujer me saco de mis cavilaciones empujándome dentro de una de las habitaciones en la cual se encontraba una mujer madura, con el cabello de la misma manera rubio que estaba desplegado sobre sus ojos, tan limpio y brillante que me sentía sucia a su lado y con un andante cuan felino con esa elegante vestimenta que yo solo podía observar cuando iba a la ciudad, y observe aquel lugar la cual era grande, incluso más de lo que yo pudiese imaginar, con unos sillones de color vino y cuero que me invitaban a sentar en las orillas con su propio mini bar y al centro un gran escritorio color caoba de fina madera como todo mueble de aquel lugar, en ese momento el calor de la habitación recorrió todo mi cuerpo de la misma manera en que la mirada de aquella persona que tenía enfrente y note como la otra mujer cerraba la puerta tras de mí y en ese instante ella hablo.

-¿Cuál es tu nombre?

Dijo y aquella pregunta son en sus labios como un ronroneo, ¿Mi nombre?, aquel nombre que deshonraba con solo estar en ese lugar.

-Elena.

-¿Sólo Elena?

Y mire como arqueaba la ceja y torcía un poco la boca, avergonzándome, probablemente pensaba que era una retrasada.

-Elena Katina Sergeevna.

-Mmm… -Soltó- Interesante. –Y dime, Elena ¿Eres virgen?

Y aquello me saco de mi propio mundo y el calor que brindaba el fuego en la habitación desapareció así como mis sentidos, una simple pregunta congelo todo mi pequeño mundo dando inicio a aquel mundo alejado de las manos de Dios.

-Sí.

-Pues eso tengo que averiguarlo.

Me dijo mientras me hacía señas para seguirla hacia una habitación contigua de la que no me había dado cuenta y mi cuerpo se petrifico, no sabía qué hacer pero ¿para eso estaba yo ahí? ¿No? Y con un cabizbajo mirar a seguí adentro.

La habitación contigua era un pequeño consultorio, con un pequeño escritorio y una silla que tenía unos tubos de fierro a los costados de los pies, una báscula y pequeños utensilios que eran desconocidos para mí, aquella mujer se puso una bata blanca y me dirigió como cualquier doctor, tomo mi peso, mi estatura y mi presión que anotaba en una pequeña libreta negra en la cual mire mi propio nombre y al finalizar me subió en aquella camilla de cuero negro, entonces tomo mis respiraciones y lo que parecía ejercicios de inspección pulmonar y cardiovascular haciéndome las preguntas que alguna vez escuche por parte de un viejo amigo de mi padre que era médico, mi último día del periodo y el tanteo de mi primer día, si me sentía sofocada o cansada al correr o caminar y en cuanto llego a mi abdomen sentí como esté crujía un poco, haciendo que ella frunciera el ceño y preguntándome cuándo había sido mi último alimento y entonces recordé el por qué estaba ahí, llevaba días sin comer, tan era así que no lo recordaba y para fortuna mía era invierno así que el agua no escaseaba en aquella época del año, la mujer relajo un poco su mirada y entonces me pidió recostarme y subir mis piernas a aquellos tubos que se encontraban en la camilla y comprendí que eso mantendría mis piernas abiertas mientras ella se acomodaba en un banquillo alto delante pero era tanto mi afán de no querer despegarme de lo único que me quedaba, que la vergüenza me consumía y sin embargo ahí estaba yo, en aquel lugar que por propio pie había llegado y sentía como el color de la vida se desvanecía y unas amargas lágrimas recorrían mis mejillas.

Al mirar que no me movía ella misma comenzó a subir mis piernas y yo me tensé y me advirtió que debía relajarme para no causar algún incidente cuando me mostro aquel artefacto metálico ovalado entonces accedí y sentí como hacia a un lado mi escasa vestimenta hasta retirarla y metía un poco aquel fragmento metálico en mi sexo causándome cierta incomodidad, note como ella miraba una pantalla delante y sonreía abiertamente, anoto y para finalmente pedirme levantarme y quitar mi vestimenta quedando totalmente desnuda ante ella, pero yo no la observaba, no podía con aquel sentimiento de ultraja miento que aquella mujer me hacía sentir en cada movimiento y sentía como tomaba medidas de mi cintura, mi cuello, mi espalda y finalmente mis senos, por último me pregunto mi procedencia y en cuanto termino todo, me dio mi misma vestimenta, llamo a la misma mujer que me trajo con ella y escuche como le decía lo que tenía que hacer conmigo.

Y ahí estaba yo, mirando a hacia la nada, sintiendo como caía en aquel abismo, oscuro, negro, aquel lugar olvidado de Dios en donde la luz no se encontraba y el inicio de mi fin empezaba, un lugar más oscuro que el inframundo.


Continuara...
Tú que eres el sol

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lenyul tatu
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Re: Ultrajo

Mensaje por lenyul tatu » Dom 29 Mar 2015 20:45

Se ve intetesante
espero continues pronto
me ha gustado mucho el comienzo

Saludos y que hayas tenido un buen fin
semana
cada palabra tuya es volverme loca por ti

corsca45
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Re: Ultrajo

Mensaje por corsca45 » Mié 01 Abr 2015 00:35

Continualoo se ve bueno

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andyvolkatin
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Re: Ultrajo

Mensaje por andyvolkatin » Mié 01 Abr 2015 00:51

Hola :D
se ve interesante
siguelo

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Yarina
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Re: Ultrajo

Mensaje por Yarina » Dom 05 Abr 2015 10:53

conti!
Spoiler: ver
::Por ¡t.A.T.u! me corto las venas::

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Re: Ultrajo

Mensaje por xxavaa » Mié 08 Abr 2015 03:05

Muy intregante...
La música es mi escape, silencia el mundo y mis preocupaciones.
[/color][/size][/i][/b]

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Re: Ultrajo

Mensaje por katina4ever » Dom 12 Abr 2015 23:47

wooow kannazuki icon_e_surprised .fie. pobre Lenita .fie. no quiero ni pensar en lo que sucederá mas adelante girl_cry solo espero que alguien bueno la aude y la saque de ahí pobre Lenita girl_cry girl_cry
Solo tú, eres capaz de llevarme hasta el cielo y al mismo tiempo bajarme al infierno.....

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Kannazuki-Sensei
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Re: Ultrajo

Mensaje por Kannazuki-Sensei » Lun 13 Abr 2015 23:34

Muchísimas gracias a todos por sus comentarios, espero les guste, aquí les dejo el segundo capítulo :) Saludos!

Capítulo II
Subasta.



Me encontraba frente la cocina con aquella rubia y desaliñada mujer que vestía un atuendo de mujer gastada de servicio, Anya como se llamaba la rubia que me había recibido en la puerta era una mujer entre los sesenta y pocos y cincuenta y tantos la cual me llevo hacia la cocina y me sirvió un estofado de carne de res y verduras el cual en cuanto logre sentarme lleve a mi boca lo más lento que me era posible, poco a poco recordaba que la última vez que había comido había sido el miércoles pasado y justo ahora me enteraba por ella que era martes, llevaba casi una semana sin probar bocado y la mujer apenada por mí me ofreció un par de platos más con algunos bollos duros que a mí me parecían de las mil maravillas, comí hasta quedar satisfecha y con la mente un poco más lucida recorrí la cocina, la cual no era más que un hoyo parecido a mi casa, un cuarto pequeño con unas cuantas ollas y una estufa de cemento a base de gas y una mesa escuálida de madera, grasienta y mugrosa con 6 sillas alrededor en muy mal estado, las cuales ocupábamos. Aquella mujer me miraba con lástima en su mirada y debía admitirlo yo misma estaba apenada de estar ahí, pero ¿qué más podía hacer? Lo único que me quedaba en este mundo era mi cuerpo y estaba tan desesperada en ese momento que solo pensaba en sobrevivir y pensé que esa era mi única y última opción, sin embargo ahora con la mente más lúcida y mi estómago lleno me estaba arrepintiendo ante esta decisión, al parecer la propia Anya leyó mi mirada puesto que al terminar de fregar mi plato me dijo que era hora de irnos hacia otro lugar.

Solté un par de lágrimas en cuanto se paró pero sin chistar me levante atrás de ella y la seguí por otro de los largos pasillos que conectaba con diversas puertas de madera y dentro podía escuchar gemidos, quejidos mezclados con llantos y placer provenientes de aquellas habitaciones, en una pude escuchar claramente como algo o alguien se golpeaba en la puerta y pegue un salto y mientras en otra escuchaba los gemidos de lo que me pareció era un animal en vez de un hombre apareándose.

Anya sin chistar apresuro un poco el paso, al parecer había observado el temor en mis ojos y me halaba rápidamente para pasar de aquellas puertas, giramos en algún punto hacia la izquierda y las habitaciones desaparecieron dando paso a un arsenal de hombres armados que me miraban lascivamente, uno de ellos un alto castaño escuálido pero con un enorme rifle me miro descaradamente y me detuvo en seco tomándome del brazo y poniéndose detrás de mí, sentí como pegaba su cuerpo al mi trasero y su arma la pegaba en mi seno mientras su pestilente aroma invadía mis sentidos.

-Déjame a está, Anya –Había sentenciado mientras comenzaba a restregar su cuerpo en mi trasero y sentía como su erección comenzaba a propagarse, el asco me estaba venciendo y no podía hacer nada ¿acaso esto sería así?

-No –Me jalo la rubia mujer despegándome de aquel hombre y enseguida poniéndome a su lado, continúo hablando suavemente

-¿No? –Soltó furioso el hombre y enseguida su cuerpo se tornó agresivo apuntando con su arma y grito – ¡Anciana estúpida, ¿se te olvida quién soy yo?! Dije que me dejarás a esa perra y me la dejas ¿está claro? –Mientras le gritaba se le puso frente a la cara de Anya gritando esto último justo en la cara de ella, Anya sin inmutarse continuo.

–Habla con Katrina, Andrei, está mujer no es para ti. –Y sin más dio la media vuelta con mi mano fuertemente tomada y dejando al hombre parado donde se encontraba, cuando volteé una chica desafortunada ya era el objeto de su deseo y observe antes de girar hacia otro pasillo como desabrochaba su pantalón, inclinaba a la chica y sacaba su miembro.

Aquella escena se quedó plasmada en mi mente y comencé a temblar, Anya que logro observar lo mismo que yo me ordenó un “camina más rápido” hasta que llegamos a una puerta color dorado de un color impecable y bien tornado, observe vagamente que aquel lugar era hermoso, los jardines eran como el que la mujer que me había inspeccionado tenía frente a aquella oficina, incluso más, adornados con una gran fuente con querubines y el olor silvestre era tonificante, antes de entrar llene de mis pulmones aquellas fragancias y olvidando brevemente el encuentro con aquel hombre, incluso, parecía irreal.

Al entrar la calidez que me azoto fue incluso mayor a la que había tenido, el calor y el olor exquisito de una fragancia embriagante azoto todos mis sentidos, sonreí ligeramente, nunca había estado en un lugar así, una chimenea estaba justo en medio de aquella estancia con sillones acolchados por doquier, seguida de unas escaleras de caracol que conectaba con el piso superior de cristal bañadas en cobre y oro y una cantina completa llena de todos los vinos y diversa cristalería, así como fruta, snacks y demás aperitivos que ni siquiera podía nombrar.

La mujer Anya sonrió ante mi sonrisa y hablo.

-No te emociones pelirroja, esto no es exactamente el paraíso

Aquello fue una bofetada directa al rostro, haciéndome volver a la realidad, haciéndome recordar todo por lo que yo estaba ahí, el hambre, el instinto de sobrevivir, sin embargo no agache la mirada, quería recordar las pocas cosas bellas que aún me quedaran, aquella mujer al no ver mi mirada gacha me sonrió cálidamente y me dirigió nuevamente otras palabras.

-Sigue sonriendo –Dijo- Disfruta las cosas… Mientras puedas –Añadió y yo me estremecí –No toques nada –Advirtió y me llevo hacia un camino diferente halándome a su lado, enfrente había una puerta de madera de un color chocolate, dentro había una cama matrimonial sencilla y un pequeño sofá así como un buró, una mesa y al fondo lo que parecía ser un baño, ella me empujo dentro y me ordeno.

-Lava bien tu cuerpo, hay suficientes artículos de aseo en el baño, tira esa ropa que traes puerta, hay bolsas y lo necesario para ello, ah y duerme todo lo que puedas, paulatinamente te traeré comida, hay toallas dentro y una pijama para el frio, aunque aquí no hace –Dijo, palpando el aire, yo asentí –No olvides lavar bien tu sexo y no intentes nada estúpido niña –Finalizo, cerrando la puerta tras de si, poniendo seguro, me había encerrado en una pequeña jaula de oro.

Siguiendo sus indicaciones me quite la ropa quedándome desnuda y observe hasta donde pude mi denudo cuerpo, tenía una piel lechosa como solía decir mi madre y cubierta de dulces pecas que lo salpicaban totalmente, abundantes senos que vendrían bien cuando tuviera hijos o al menos eso pensaban mis progenitores cuando comencé mi desarrollo, unos verdigris ojos y un cabello de fuego que era poco común aquí en Francia, sin embargo esas cualidades no habían bastado para encontrar a un buen hombre que pudiera desposarme y sobre todo alguno que pudiese ayudarme ante la inminente muerte de mi padre y la desaparición de mi madre, aquellos recuerdos me abrumaron cuando me observaba en el espejo, soltando aquellas lagrimas opacando mi mirada, suspire pesadamente y me metí a la ducha, talle y restregué mi cuerpo bajo el agua con el jabón y los zacates que se encontraban en el baño una dos tres cuatro hasta cinco veces y lave mi cabello tres más, sin ponerle mucha atención lave mi zona íntima como me habían dicho, no con ganas de obediencia si no por pudor y limpieza, intentaba no pensar nada de lo que había pasado aquel día, intentaba realmente perderme en un mundo imaginario en donde no había llegado al prostíbulo de Madame K. pero ya no tenía sentido, todo aquello no era imaginario y por donde mirase la realidad me azotaba, sin embargo aquello no me cuadraba, el hecho de que Anya no dejara que aquel hombre abusara de mi e hiciera lo que quisiera conmigo como la chica castaña que vi antes de llegar aquí corriendo esa misma suerte o incluso peor, ¿acaso todo aquello era porque yo era virgen?, ¿qué sería de mí?, ¿tendría la cuantiosa fortuna de que Madame K haya aceptado mi solicitud como madre caritativa y haya decidido tenerme como algo más, quizá su nueva empleada al lado de la vieja Anya? No, no podía ser, Madame K tenía un propósito, un propósito que inocentemente a mi inexperiencia no lograba descifrar.

Cuando salí un nuevo estofado con leche y bollos dulces me esperaban en la cama, así como un traje de franela y ropa interior nueva sobre la cama se encontraba, sonreí levemente y comí con ganas la comida antes de vestirme y en cuanto termine, me recosté en esa reconfortante cama. ¿Hacia cuanto no me acomodaba en un lugar así? Dos años, me dije antes de que el sueño me ganara y cayera en un sueño profundo.

Cuando desperté al día siguiente, el mismo ritual paso, está vez había una nota pegada en el buró, con una letra intangible que me costó mucho trabajo descifrar, decía “come y bebe, mañana será un día de fiesta”, un frio escalofrió recorrió mi espalda ante aquellas letras haciendo que perdiera un poco mi apetito, una hora más tarde me encontraba desayunando los huevos con tocino y tostadas francesas con jugo que me habían servido, volví a repetirme el tiempo que no comía así y sonreí para mis adentros.

Por la tarde Anya se dejó ver con una nueva charola está vez con un trozo de carne blanca con ensalada, patatas y una jarra de agua fresca y frutos rojos como postre, estaba feliz y contenta, seguía intentando olvidar el lugar en el que estaba, sin embargo sabía que no podía tapar el sol con un dedo y antes de que ella marchara pregunté.

-¿Por qué me encierras? ¿Acaso crees que escapare? –Observe la duda de Anya y seguidamente soltó una gran carcajada, aquello me saco un poco de mí.

-Querida, sé que no escaparas, esto no es para que permanezcas dentro, si no para que nadie entre. –Puntualizó y justo cuando estaba abriendo la puerta se dirigió hacia mí y me abrazo brevemente diciéndome suavemente al oído.

-Espero no te toque uno rudo, no creo que resistas

Se separó tan imprevistamente como me abrazo y cerró la puerta con llave tras de sí.

A la mañana siguiente el desayuno amaneció junto con un vestido escotado color rojo a un lado y accesorios con la nota de “come, dúchate, arréglate y póntelo. Si lo haces no te azotarán”

Aquel papel volvió a recorrer heladamente hasta llegar a mis huesos e hice lo que me pidieron, al llegar la tarde la puerta se abrió y un par de hombres entraron seguida de la misma mujer que había examinado mi cuerpo entero un par de días atrás, me miro de arriba abajo y sonrió diciendo –Buena chica –Tomo mi mentón deposito un suave beso en mis labios –La cámara Vladiv –Dijo, dirigiéndose al hombre robusto castaño que me observo monótonamente y ella hizo que modelara unas cuantas veces, al finalizar, Anya volvió a entrar con mi plato de comida y desapareció –Come, es tú última cena, ¡date un festín! –Dijo aquella rubia mujer riendo y desapareció detrás de la puerta seguida de aquellos hombres, petrificándome en el lugar. Observe la charola y había un pequeño grupo a elegir de carnes rojas, blancas, pescado y ensaladas, así como guarniciones, tostadas y frutas de temporada, con el miedo latiendo en mis sienes sentí que aquello no estaba bien, pero ¿qué más podía hacer?, entonces pasando un rato sin poder probar bocado nuevamente me insistí que lo mejor era reponer las fuerzas puesto que con lo dicho no sabía hasta cuándo o qué sucedería.

Entrando la noche escuche mucha movilización tras la puerta, me pegue a ella y escuchaba pasos y sonidos de hombres platicando en distintos idiomas, parecía que había una fiesta, una hora después vino el silencio.

Minutos después, aquel hombre que la rubia había llamado Vladiv entro a mi habitación, tomo mi brazo bruscamente y me ordeno –Camina- Yo estática no pude dar el paso y él nuevamente volvió a empujar – ¡Camina puta ramera, que tu turno a llegado! –Y volvió a empujar haciéndome subir a un pequeño asesor y tirándome dentro, en cuanto me metió él me levanto halando mi cabello y solté un chillido ante su brusquedad ¿qué le había hecho a aquel hombre? ¿A dónde me llevaba? ¿Qué era todo esto y a qué se refería con que era mi turno? –Minutos después la rubia mujer me miro y al ver que Vladiv me empujaba se dirigió hacia mí y me dio tremenda bofetada que volteo mi rostro totalmente, ¿qué diablos pasaba? Me pregunté mientras me sentía humillada y derrotada ante aquella mujer.

-Es hora de que pagues todo lo que te has tragado –Vocifero- ¡Y vaya que me harás ganar miles! –Alzo mi rostro tomando bruscamente mi mentón con su mano izquierda y volvió a besar mis labios –Tú serás mi minita de oro de esta noche –Y comprendí que ella era Madame K, entonces se voltio, tomó el micrófono y me empujo dentro de un escenario oscuro con cristales polarizados y yo subida en medio en un atrio con aquel atuendo demás provocativo, ceñido a mi cuerpo de un color rojo escarlata con mis atributos cubiertos y a la vez expuestos al público que se encontraba -¡Es la última subasta de la noche señoras y señores, el papeleo ya lo tienen en sus dominios, empecemos con quinientos mil euros! –Escuche la voz de Madame K por la bocina receptora del lugar.

Continuara...
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MAX86
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Re: Ultrajo

Mensaje por MAX86 » Mié 15 Abr 2015 14:32

.shok. .shok. .shok. .shok. .shok. .shok. .shok. .shok. .shok. .shok. .shok. .shok. Madama K? me perdi.... icon_e_confused
A lo lejos he visto mucha luz..... y he subido.

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Re: Ultrajo

Mensaje por andyvolkatin » Mar 21 Abr 2015 19:58

Hola :D
buen capitulo
me gusta esta historia
me dejaste intrigada de que seguirá
no te demores en seguirla pronto

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Re: Ultrajo

Mensaje por lenyul tatu » Mar 21 Abr 2015 21:53

Porfa queremos contiiii
prontooo
cada palabra tuya es volverme loca por ti

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Re: Ultrajo

Mensaje por andyvolkatin » Dom 26 Abr 2015 17:38

Hola :D
mu buen capitulo
esperando el próximo pronto
no nos hagas esperar mucho
muy buena historia

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Edirbr
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Re: Ultrajo

Mensaje por Edirbr » Dom 26 Abr 2015 21:53

Muy buena la historia pero demoras mucho con la conti... Espero trates de subirlas más seguido cada 15 días es demasido para tus lectores .good.

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Re: Ultrajo

Mensaje por andyvolkatin » Sab 02 May 2015 17:09

Hola :D
cuando la vas a seguir es muy buena
como para que la dejes hay

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Yulen_Volkatin
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Re: Ultrajo

Mensaje por Yulen_Volkatin » Dom 03 May 2015 16:04

Por los clavos de Cristo Sensei... Dios me cague de la rica con eso de "no es por que escapes, es para que no intenten entrar" jajaja.

500 mil euros... Deja sacó mis ahorros de mi cochinito... Espero me alcance. Volkova si estuviera YO allí no sería tuya muajajajaja....!

Esta genial tu nueva historia! Dios....!
Empezamos de nuevo con las torturas Sensei...!!

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Zaeta
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Re: Ultrajo

Mensaje por Zaeta » Mar 05 May 2015 23:08

Tus historias siempre son geniales, y esta no es la excepcion. Ni siquiera ha aparecido Volkova y ya nos tienes picados.
Por favor, por favor, por favor, dale mas continuidad. No nos prives de tu creatividad.

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Re: Ultrajo

Mensaje por andyvolkatin » Jue 07 May 2015 21:49

HOla :D
porqueno volviste a subir
te encuentras bien espero que si
y siguela pronto quiero saber que sigue

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Re: Ultrajo

Mensaje por Yulen_Volkatin » Mar 19 May 2015 19:31

T.T ¡conti te lo suplico!

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Kannazuki-Sensei
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Re: Ultrajo

Mensaje por Kannazuki-Sensei » Mar 19 May 2015 23:59

Lamento mucho la demora y lamento mucho que no sea tan larga como debería, pero sinceramente a veces esto de crecer, apesta, jajaja, no me mal entiendan, amo mi escuela, mi trabajo y mis actividades diarias, pero ya no tengo el tiempo de antes, he entrado recién hoy a trabajar y probablemente tendré menos tiempo y tuve ciertos inconvenientes estas semanas que me impidieron escribir y subir pese a mis vacaciones, que realmente, no tuve, así que procurare realmente en mi tiempo sobrante y libre escribir un poco más y ser más continua, sé que generalmente he estado publicando cada quince días como bien me lo mencionaron por ahí y pido una disculpa por que muy probablemente no cambiara ello, aunque sí espero procurar seguir subiendo en ese ritmo, espero, pero no prometo nada, bueno aquí la continuación, espero les guste, un saludo a todos, Yulen, no empieces a buscarme por debajo de las piedras, jajaja ya sabes, tarde pero segura, jajajaj no te creas mujer, ya sabes que siempre eres bienvenida en mi bandeja de MP ;) Saludos!

P.D: Yulen, te dije que mis continuaciones no serían ni una cuarta parte de las tuyas y mira que me estoy esforzando! dash2 oficialmente, tengo un trauma :cry:



Capítulo III
La entrega.



Las luces eran tan brillantes que cegaban cualquier posibilidad de ver a las personas que me rodeaban, escuchaba el sonido de los botones y a madame K aumentar la cifra una y otra vez, el miedo comenzaba a gobernarme al ver aquel enloquecedor escenario, yo estaba siendo vendida al mejor postor y los botones verdes encendidos detrás de aquellos cristales cromados solo hacían que el terror comenzara a apoderarse de mis piernas, estaba petrificada, no hablaba, mi garganta estaba seca, sentía mis músculos totalmente tiesos, sin moverse, finalmente escuché a madame K decir.

-¡Vendida a la cabina tres!, muchísimas gracias por su compra de esta noche señoras y señores, está fue la última mercancía.

Observe hacia la cabina número tres y sólo pude observar la figura levantarse del asiento y después apagaron la luz y quede totalmente ciega, al instante sentí un par de brazos fuertes y comencé a resistirme, una nueva ola de terror me atacó cuando una bolsa cubrió mi rostro y me llevaron arrastrando hacia abajo, sentía como con cada oleada perdía fuerza pero el terror hacía que volviese a resurgir, lloraba, gritaba y suplicaba, me preguntaba una y otra vez ¿qué había hecho?, finalmente mi propia razón entró y comprendí, me habían vendido al mejor postor, yo misma había llegado a cambiar lo último que tenia de mi por un buen trozo de pan y no sólo eso, había aceptado el trato, finalmente deje de luchar, solté mi cuerpo y el terror se apodero de una forma más peligrosa, vertiginosa y sobresaliente que cualquier otra, el llanto me domino junto con el pánico arrastrándome a un mar de angustia y desolación, ¿Qué me iban a hacer?, la respuesta era clara, pero no iba a aceptarlo en voz alta, finalmente sentí el olor de las flores golpeando nuevamente mi sentido del olfato, aquel mismo recuerdo de esperanza que hacía unos días había atisbado en mi interior con una comida y lecho caliente, sin embargo ahora mi panorama era diferente y aquella esperanza se convertía en tragedia, cuando me subieron finalmente al auto sentí un pinchazo en el brazo, instantes después perdí el conocimiento.

En algún punto de mi inconciencia comencé a soñar, sabía que estaba soñando por el escenario que tenía enfrente, aquel lugar donde había encontrado tanta paz y felicidad un par de años atrás, cuando mi padre vivía y mi madre estaba dentro de mi vida, en donde el dolor y el hambre no existían, no conocía el frio, ni la pobreza, en donde mi corazón tenía vida y en ese momento en donde estaba mi mundo equilibrado, lo tenía todo, entonces aparecía él, aquel chico rubio de ojos verdes y hermoso porte, aquel chico que había sido mi gran amor durante mucho tiempo, Jean Pierre, aquel niño con el que había crecido durante los años que llevábamos viviendo en Lyon, aquel que fue mi mejor amigo y después mi gran amor, fue cuando sentí su tacto en mi rostro y su calidez tan cerca cuando alguien me arrancaba de sus brazos, él gritaba y corría tras de mi mientras yo hacía lo mismo y forcejeaba con el anhelo de regresar a sus brazos, sin embargo fue desapareciendo, una luz cegadora comenzó a aparecer bajo mis parpados y el frio volvió a recorrer mi cuerpo, alguien me jalo de la inconciencia hacia arriba, como si yo hubiese deseado estar sumergida y la presión del agua me hiciera volver hacia el exterior y poco a poco comencé a recuperar la conciencia.

Cuando desperté me encontraba en un vehículo en movimiento, aun con la bolsa blanca cubriendo mi rostro, sentí un par de cuerpos a mi lado y el miedo volvía a apoderarse de mí, durante un minuto pensé en gritar e intentar luchar, pero mis opciones eran escasas y finalmente decidí resignarme a mi destino, aun cuando no sabía cuál sería exactamente, poco a poco las lágrimas se apoderaron nuevamente de mi rostro y finalmente decidí volver a cerrar los ojos.

Esta vez no hubo sueños, no hubo nada, desperté en cuanto el vehículo se detuvo, inmediatamente sentí la opresión de mi hombro derecho desaparecer para finalmente volver a aparecer con una presión mayor y alguien jalándome, no me resistí y torpemente salí, enseguida el frio se apodero de mí, sentí los copos de nieve caer sobre mi piel desnuda que aquel vestido dejaba al descubierto, ande por unos metros hasta que finalmente el calor se apodero de mi ser y volví a sentir mis dedos poco a poco me fueron llevando por escaleras y pasillos hasta que finalmente me lanzaron dentro y cerraron la puerta tras de mí. Espere durante minutos hasta que no escuche absolutamente nada y el brillo de la luz lucia sobre la tela de la bolsa que seguía cubriéndome, entonces con un último acto de valor, la retire.

Durante unos minutos tuve que acostumbrarme a la luz que me cegó momentáneamente hasta que poco a poco me fui acostumbrando, al abrir los ojos completamente me sorprendió observar una habitación de grandes proporciones con paredes de colores claros, un hermoso tocador y una mesita de noche en el centro, un par de sillones y en medio una hermosa cama con un par de buros a los lados, en ella se encontraba un vestido y en el tocador se hallaba una bolsa con una nota encima, decidí ignorarla brevemente y recorrí aquel lugar antes y poder disfrutarlo antes de que se me volviese a ser arrebatado, fui directo a los grandes ventanales y lo primero que note fue que estaban cerrados, para después ver una vista impresionante de un bosque arbolado totalmente con un claro impresionante que cubría gran parte de la propiedad, el panorama era hermoso, un gran jardín finamente distribuido con un par de fuentes a los costados con figuras de querubín y un par de estatuas de lobos a los lados y al fondo de todo ello un bosque totalmente arbolado con las puntas blancas por la nieve que los cubría y seguía cayendo, me quedé observando aquel panorama durante un largo rato y de todo aquello intentaba ver todo lo positivo, por lo menos hoy seguiría sin dormir bajo el frio, congelándome y muriendo, estuve ahí un tiempo hasta que un punto en el horizonte llamo mi atención, un par de faros se acercaban a lo lejos y el resplandor de estos era aquella luz que había desviado mi mirada de la belleza de aquel jardín, finalmente observe un auto de último modelo entrar y hacer el recorrido a la propiedad con un par más siguiéndolos y una figura menuda siendo ayudada a salir del auto, con una gabardina totalmente negra, un sombrero que cubría su cabello y con guantes del mismo color, se irguió con fina elegancia saliendo de aquel Roll Royce negro que le llevaba y finalmente desapareció acompañada dentro de la propiedad con dos grandes figuras a los costados.
Fue entonces cuando volteé y algo me dijo que debía de haberme dirigido a aquella carta en cuanto llegue, me dirigí al tocador y tome la carta, me sorprendió la caligrafía fina y concisa en el sobre que solo ordenaba con una palabra la acción: “ábrelo”. Temblando al leer tal declaración abrí el sobre y de adentro saque una carta y al leerla mi espina dorsal sufrió de un escalofrió que llego hasta la punta de mis dedos

“A las veintiuna en punto, abajo debes estar.”

Por alguna razón, la caligrafía y la orden implícita recorrieron mi ser y justo un segundo antes de que el pánico se volviese a apoderar, recordé que ese era mi destino, mi último recurso, observe hacia la ventana y mire la hermosa nieve caer, desde ese ángulo me parecía hermosa, pero al recordarla sobre mi cuerpo semidesnudo, congelante y mis pies descalzos, las lágrimas se apoderaban de mí y comencé a hacer lo que tenía que hacer, me dirigí hacia la puerta que suponía sería el baño, mire el reloj y eran las diecinueve menos cuarto, tome una ducha larga, con calma, sentí las gotas calientes de agua bajo mi cuerpo denudo y lo abrace contra mí, por alguna razón sentía que aquél día cambiaría por completo mi vida y que mi cuerpo este día me pertenecería por última vez, me abrace aún más y solloce un poco, hasta que las lágrimas se enjuagaron y mezclaron en el agua y me quedé ahí un largo rato, sintiendo la frialdad y humedad de la pared en mis senos desnudos al recargarlos y la calidez del agua en mi espalda.

Una hora más tarde me senté en la cama con una bata sujetando mi cuerpo, mire el vestido que hasta ese momento no había observado, un vestido suelto de color vino escotado de la espalda, zapatos de tacón de aguja del mismo color y los accesorios se encontraban en el tocador, miré el reloj y tenía media hora para arreglarme, me levante y comencé a arreglarme, seque y cepille mi cabello el cual quedo suelto y acomodado, use el poco maquillaje que se encontraba al interior y finalmente abrí mi bata y me puse la ropa interior de encaje negro que se encontraba dentro de la bolsa y el vestido que ciño mi resaltando mis senos y dejando al descubierto mi espalda y justo cuando había terminado de ponerme mi última zapatilla y me levantaba de la cama, la puerta se abrió, el tiempo había terminado.

Estaba por salir justo cuando un hombre entro a la habitación vestido totalmente de blanco y con una bandeja que traía todo los accesorios para poner una mesa, enseguida un par más comenzaron a traer lo demás y cinco minutos después aquella mesa estaba puesta a un costado de la habitación con un par de sillas, flores en medio de la misma y unas velas, un par de platos fueron puestos y al salir el par que había seguido al hombre vestido de blanco, entraron aquel par de personas que habían escoltado al hombre del automóvil, me petrifique en cuanto se pusieron al costado de la puerta y enseguida aquella menuda persona que había sido escoltada entro, pese a la oscuridad que había detonado la sombra de aquel lugar pude ver como se quitaba el abrigo dejando ver bajo este una menuda figura de mujer entallando su cuerpo en aquellos pequeños y redondos senos que relucían bajo su escotado vestido de color azul cromado y con el cabello negro revuelto en finas puntas semi largas a los costados, ella se dirigió al interior, poniéndose justo frente a mi mirando con aquellos hermosos y grandes ojos azules tan profundos como el mar y con una sonrisa de satisfacción que brillaba en aquellos zafiros en su rostro.

-Bienvenida –Dijo, con una voz gutural y cautivadora que me hizo tener un escalofrió inmediato- Por favor, Elena, acompáñame a cenar.

Fue hasta ese momento que hablo que note su acento y el idioma en el que hablaba y antes de que se alejara y me arrastrara a su lado, una palabra salió de mis labios.

-Rusia.

Ella se giró hacia mi nuevamente y divertida y con una risa que denotaba burla en su voz me respondió.

-Así es, mi querida, bienvenida a la Taiga –Me dijo, cambiando del francés al ruso en un exquisito paso- El bosque boreal de tu natal Rusia.

Entonces, entendí todo, aquella mujer me había comprado y hoy su paquete había sido entregado.


Continuara...
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andyvolkatin
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Re: Ultrajo

Mensaje por andyvolkatin » Vie 22 May 2015 23:58

Hola :D
muy buen capitulo
éxito en todo lo que hagas
y espero el sgte capitulo pronto
quedo interesante

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