UNA VIDA NO ME ALCANZA // PSICHOBITCH2

Andreger
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Re: UNA VIDA NO ME ALCANZA // PSICHOBITCH2

Mensaje por Andreger » Jue 19 Mar 2015 04:45

Ay q tierno capitulo! Me gusto como le defendio julia a lena a travez del chico pero a la vez. :( Me pusiste trizte porque tenia la esperanza dq no este muerta, pero todo apunta a q si .notme. En fin espero q tenga final feliz aunque presiento q julia al final va quedar como un angel q acompanara a lena en su camino. :cry:
.good. .hi. .good.

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xlaudik
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Re: UNA VIDA NO ME ALCANZA // PSICHOBITCH2

Mensaje por xlaudik » Jue 19 Mar 2015 20:10

Muy lindo cap, me encantó .aplausos.
Ya quiero saber q va a pasar!!! .shout.
No tardes .bye.
:-P .good.

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Zurc
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Re: UNA VIDA NO ME ALCANZA // PSICHOBITCH2

Mensaje por Zurc » Vie 20 Mar 2015 14:52

Creo que con este fic vas a sacarme mas de una lágrima.
Me gusto mucho el capítulo, el detalle que tuvo Julia con Lena, la forma en que la defendio, la forma inocente de Lena de ganarse el amor de Jul.
Continua pronto
Te Quiero Apasionadamente... Y Te Quiero Apaciblemente... Puede Que El Amor Eterno Sea Eso, Esta Mezcla De Paz Y Fuego.

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MAX86
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Re: UNA VIDA NO ME ALCANZA // PSICHOBITCH2

Mensaje por MAX86 » Sab 21 Mar 2015 08:23

Amo a Yulia!!!! give_heart2 maldito Kolya!!! .dwarf. .dwarf. .dwarf. Me gusta tanto este ffics amigocha!!! Me encantaaaaaaaaa girl_in_love girl_in_love girl_in_love
Sigue sigue sigue sigue!!! dash2 dash2 dash2
A lo lejos he visto mucha luz..... y he subido.

katina4ever
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Re: UNA VIDA NO ME ALCANZA // PSICHOBITCH2

Mensaje por katina4ever » Sab 21 Mar 2015 12:48

.shok. OMG!!!! \o/ la verdad estuvo genial el capítulo, como siempre, y presiento que este fic estará lleno de sorpresas y creo completamente que Yul no esta muerta pero si nos darás una sorpresa con ella, amo tu fic, me encanta, también fue una sorpresa enorme saber que Lenita está embarazada icon_e_surprised. Y pues ni hablar .boredom. .fie. En fin :( me encata esta historia como todas tus historias y lo sabes .blush. Espero algun día me puedas decir como concluye el fic '' ps ps taxi'' >< si se puede claro, saludos y un beso enooorme .blush.
Solo tú, eres capaz de llevarme hasta el cielo y al mismo tiempo bajarme al infierno.....

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Nykol_Волк
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Re: UNA VIDA NO ME ALCANZA // PSICHOBITCH2

Mensaje por Nykol_Волк » Sab 21 Mar 2015 17:03

Wow tu fic esta súper me gusta mucho espero q yulia no este muerta que sea culqier cosa pero que no este muerta y tengo que decir que escribes increíble espero la conti no tardes pliss

lobito volkovakatina
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Re: UNA VIDA NO ME ALCANZA // PSICHOBITCH2

Mensaje por lobito volkovakatina » Lun 23 Mar 2015 01:55

Wooww excelente capitulo continua pronto! Yulia es un fantasma? Continua quiero saber más me encanta esta historia

alison rodriguez
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Re: UNA VIDA NO ME ALCANZA // PSICHOBITCH2

Mensaje por alison rodriguez » Lun 23 Mar 2015 22:16

Contiiiiii xfavor

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psichobitch2
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Re: UNA VIDA NO ME ALCANZA // PSICHOBITCH2

Mensaje por psichobitch2 » Jue 26 Mar 2015 20:35

Buenas noches, tarde para algunas y mañanas para otr@s. Un placer de nuevo dejaros un capítulo más de esta historia y agradecida sinceramente por cada uno de vuestros comentarios.
Aunque ya os he acostumbrado a haceros saludos personalizados, esta vez siento mucho que no sea así por llevar un poco de prisa el día de hoy. Siempre las llevo en mi corazón por el solo hecho de tomarse algunos minutos de su tiempo para leer lo que cada uno de los escritores de este foro, publicáis a diario.
Un beso enorme…

Disfrutad!!





Yulia parqueó la moto afuera de una casa donde se escuchaba a todo volumen una música salir desde la planta alta de la misma. Negó con la cabeza mientras en su cara se dibujaba una sonrisa. Tomó su casco y colocándolo debajo de su brazo subió las escaleras que formaban parte de la entrada y tocó el timbre. Esperó un rato hasta que una señora de cabellos oscuros le abrió la puerta, saludándola mientras negaba con la cabeza de la misma manera en que lo había hecho Yulia cuando descendió del vehículo.

- Vosotros los jóvenes y la manía de hacer público todo lo que escucháis – La ojiazul rió entrando a la casa – Cómo estás Yulia?

- Muy bien señora Lavrova. Vine hablar un rato con Yakov. Creo que no hace falta que pregunte si se encuentra, cierto? – Ambas rieron por el comentario lógico de la morena.

- Cuéntame, cómo están tus padres? – Yulia detuvo sus pasos en la escalera que conducía a la habitación de su amigo.

- Estáis bien. Gracias por preguntar – La señora asintió y le hizo señas a Yulia que continuara su camino.

Una vez arriba, no perdió el tiempo en tocar la puerta ya que evidentemente nadie iba a escucharla llamar. Adentro, un joven de su edad, de cabellos largos y rubios, con una barba a medio salir en su cara y con grandes ojos verdes, estaba de espaldas a ella, simulando con una raqueta de tennis, que tocaba una guitarra. Yulia lo miraba graciosa, lanzando su casco sobre la cama del chico. Esta, apagó el estéreo y Yakov se sobresaltó, girándose de inmediato para encontrarse cara a cara con la morena, quien lo veía divertida.

- Oye Volk, me asustaste joder! Por qué no tocas a la puerta? – Dijo lanzando el objeto de sus manos a una esquina. Se notaba un poco avergonzado.

- De que iba a servir acaso Yak-Yak si no ibas a escucharme. Tú madre me dejó subir – Se lanzó sobre la cama, mirando al techo.

- Bueno, cierto – Tomó una silla donde tenía varias prendas de vestir colgando encima y con el respaldar frente a él, se sentó de la manera no tradicional sobre la misma mientras miraba a Yulia. Solo podía verla como a una amiga más. Así había hecho desde los 10 años de edad cuando se conocieron en la escuela primaria – Y, que haces por aquí?

- Hoy decidí hablar con mis papás. No quiero seguir ocultándoles más acerca de mi homosexualidad. Tarde a temprano se van a enterar por culpa del cotilleo y sabes que a veces alteran el cuento – Dijo seria sin quitar la vista del techo.

- Volk, estás segura? Por lo que me has dicho…

- Si Yak-Yak, mamá es un poco dura y chapada a la antigua. Un homosexual para ella debería ser quemado en una hoguera y si llegase a enterarse por ahí, que su hija está “en la otra acera”, la que se arma será peor.

- Sabes que cualquier cosa puedes venir a quedarte en mi casa. Mamá te adora – Dijo el rubio encogiéndose de hombros.

- Lo sé y gracias. Por eso eres mi mejor amigo – Sonrió.

- Le contarás acerca de Masha? – Cuestionó Yakov cruzando los brazos sobre el espaldar de la silla. Yulia apoyó los codos sobre la cama y alzó el torso.

- No. No es por nada malo, pero sabes que entre ella y yo no queda nada. Masha y yo terminamos y de la peor manera, lo sabes. Solo quiero que sepan mi verdad. Que me cansé de estarme escondiendo en la calle, en la preparatoria. Muchos de ustedes saben que soy lesbiana, porque ellos no podéis saberlo?

- Porque me has dicho que son capaces de correrte de la casa Yulia, por eso…

- Si lo sé – Se levantó por completo y se sentó en la orilla de la cama – Pero debo enfrentaros. Sé que soy su única hija y que me han educado bien. Pero que hago Yak-Yak si no me gustan los chicos?

- Nos encuentras horribles? – Bromeó el rubio. Yulia le lanzó un almohadazo.

- Si son lindos como tú, juro que me casaría con alguno y no me refiero físicamente. Eres más que mi amigo, eres mi hermano. Diablos! Diablos!

Yulia se sentía literalmente entre la espada y la pared. Con sus dieciséis años recién cumplidos y una vida por delante, se sentía que no tenía ninguna escapatoria. Debía enfrentar a sus padres, eso era seguro y no podía posponerlo más, era ahora o nunca.
Compartió un rato más con su mejor amigo, mientras escuchaban algo de música e intercambiaban cd’s y al percatarse que sus padres pronto estarían en casa para el almuerzo, decidió despedirse de Yakov, subir a su moto y dirigirse a la única salida que tenía aquella tarde: enfrentaría de una vez por todas a sus padres.

El reloj marcaba la mitad del mediodía cuando entró a la casa aquel sábado soleado. Olía a rica comida y eso solo podía provenir de unas prodigiosas manos.

- Mmmm!!! Cocinas como las reinas, Olga – Dijo entrando a la cocina y abriendo la heladera a por un vaso con agua.

- Y tú comes como una loca. Aún no entiendo donde te cabe tanta comida – Dijo alegremente mientras Yulia se daba palmadas sobre el estómago.

- Es que tengo un hueco, Olga. Todo se me va al cerebro, por eso es que soy bastante inteligente – Rieron – Ya llegaron mis papás?

- No. Su madre llamó y dijo que venían en camino. Preguntó si estabas en casa y le diie que habías salido donde el joven Lavrov.

- Bien. Estaré en mi habitación y diles, que necesito hablar con ellos por favor…

- Pasa algo malo, niña? – Dijo preocupada. Yulia dejó el vaso sobre la mesa y besó la frente de la mujer.

- Solo espero que no pase nada, Olga.

La mujer quedó pensativa por un rato pero luego siguió con sus quehaceres. Yulia había subido a su habitación, en la buhardilla, como le había solicitado a su padre mudarse una vez que comenzó asistir a la preparatoria. Era un lugar bastante espacioso y solitario. Le gustaba estar allí cuando era más chica. Tomaba todos sus juguetes y los llevaba arriba y allí pasaba horas y horas jugando sin ser interrumpida, hasta que Larissa la llamaba a comer y si corría con la suerte de encontrarla despierta, la obligaba a recoger su pequeño desastre y a limpiarlo. Poco a poco fue haciendo suyo ese lugar hasta que logró lo que quería: dormir en la buhardilla.

Cerró la puerta tras ella y se quitó los zapatos dejándolos en cualquier lugar, donde le parecía más cómodo. Se quitó la campera de cuero negro y la lanzó sobre su cama. Se sentó sobre el alfeizar de la ventana y sacó un cigarrillo del bolsillo trasero de sus pantalones donde llevaba una cajetilla un poco estropeada. Miró hacia la calle, y sabía que a su madre no le gustaba ese olor y menos que quedara impregnado en su ropa. Lo encendió y le dio una calada. El aire se llevó el humo que de sus pulmones salieron y se quedó contemplando el cielo. Estaba nerviosa, por eso fumaba aún sabiendo que en cualquier momento sus padres arribarían a casa.

Escuchó el ruido de un motor acercarse y lanzó el canuto hacia afuera, esperando que no le hubiera caído a ninguno de los dos encima. Corrió hasta la habitación del baño y se enjuagó la boca con abundante agua. Sacó el enjuague bucal e hizo varias gárgaras con él hasta escupirlo nuevamente. Secó su rostro y volvió al área de la habitación, con el corazón a mil por lo que a continuación iba a suceder. Calzó sus zapatos cuando la puerta principal de la casa se cerró. Se colocó de nuevo su campera de cuero, suspiró profundo y exhaló fuertemente, alborotando un poco más su cabello oscuro. Cerró los ojos, apretó sus puños y salió de allí.

- Hola Yulia, cómo estás? Te hacíamos aún afuera – Dijo Oleg viéndola bajar por las escaleras. Él colocó un maletín junto a la mesa del recibidor.

- Hola papá, acabo de llegar prácticamente. Dónde está mamá? – Preguntó terminando de bajar las escaleras. Estaba nerviosa aunque su padre no lo notaba fácilmente.

- Acaba de ir a la cocina por un vaso con agua. Tiene un ligero dolor de cabeza y fue a por un analgésico – Traía unos papeles en la mano los cuales siguió leyendo mientras caminaba hacia su estudio.

- Hola hija, qué haces aquí? – Preguntó Larissa saliendo de la cocina llevándose algo a la boca. Yulia se acercó hasta ella – Te pasa algo? Estás algo pálida – Besó la mejilla de la joven.

- Pues nada mamá, estoy bien – dijo fingiendo no preocuparse – pareciera que no me esperaban en casa…

- No es eso mi amor – aclaró Larissa viendo a Oleg entrar al estudio – Solo que como es sábado y siempre te vas por allí con tus amigos, pues, pensábamos que te quedarías un poco más con ellos, no sé – se notaba despreocupación en la voz de la adulta mujer. Yulia sentía que sus piernas comenzaban a flaquear.

- Ya ves…pues, me quedé un rato con Yakov y me aburrí… - Dijo alzando los brazos para luego bajarlos – En realidad quería hablar con vosotros, papás.

- Tiene que ser en este momento? Me siento un poco indispuesta.

- Pues, me gustaría que fuese en este momento madre. Es algo de suma importancia para mí y necesito que vosotros dos seáis participes de lo que vengo a deciros- Larissa suspiró dejando su bolso de mano sobre un sillón que reposaba en la estancia mientras apoyaba su mano sobre el hombro de Yulia y se dirigió con ella hacia el estudio, donde estaba Oleg, leyendo aún unos documentos.

Este se encontraba de pie junto a la ventana, con los papeles en manos sin percatarse que su hija y su mujer habían entrado a la habitación. Giró a verlas una vez que Yulia cerró la puerta y Larissa se sentó en el sofá lustroso de cuero marrón que descansaba allí, muy cerca de la biblioteca donde la gran colección de libros sobre leyes y administración, los que Oleg anhelaba algún día, su única hija pudiera heredar y hacerlos suyos. Por los momentos conocía el carácter rebelde de su primogénita y no iba insistir hasta que la morena cumpliera la mayoría de edad y se hiciera cargo de las empresas por voluntad propia.

El rubio dejó los papeles a un lado sobre el escritorio y posó sus ojos azules sobre los de su hija. Parecía haberse estado viendo en un espejo. Aquella chiquilla tenía su misma decidida y firme mirada.

- Qué sucede?- preguntó bastante interesado, sentándose en su sillón dispuesto en su escritorio de madera fina.

- Oleg, Yulia quiere hablar con nosotros – confirmó acariciando su sien. Yulia la miró y suspiró. Hizo un mohín de arrepentimiento pero sabía que aquel era el momento preciso para poder hablar con los dos.

- Bien, papá, mamá – suspiró antes de continuar – antes que todo, quiero pedirle que me entiendan y lo que diré a continuación, no cambie o afecte su cariño hacia mi – Oleg y Larissa se dedicaron una mirada incomprensible antes de decir algo.

- Pero… que es lo que vas a decirnos Yulia, es algo grave? – Preguntó Larissa quien arrojó la pregunta con la mirada fija sobre Oleg, quien mantenía la vista fija sobre la de Yulia. Un silencio que pareció una eternidad inundó la habitación por unos instantes.

- Mamá, papá…soy gay!

De nueva cuenta el silencio se apoderó del momento y la tensión pasó a ser parte principal del drama. Yulia paseaba la mirada por su madre y viajaba hacia un Oleg que tenía la mirada fija sobre un punto en la nada. La expresión de éste había cambiado rotundamente a una muy rígida.

- Qué tú qué? – Aclaró Oleg rompiendo el silencio.

- Soy gay papá… soy lesbiana. Me gustan las chicas.

- Eso es…imposible – dio un golpe en seco sobre el escritorio con el puño haciendo que Larissa se sobresaltara- Estás confundida, es todo.

- No papá, no estoy confundida. Me gustan las chicas, es lo que siento. No me gustan los chicos para nada. Soy lesbiana.

- Pero qué demonios dices, ah? Deja de repetir que eres lesbiana Yulia – Oleg se levantó totalmente eufórico. Larissa al fin logró reaccionar y lágrimas bajaban por sus mejillas – Mírate, apenas eres una cría que sabe cómo vestirse. Como carajos vas a saber qué es lo que te gusta o no?

- Papá, es mi vida. Es lo que realmente siento…

- Pero por favor Yulia que es lo que dices? Oleg, dile algo. Sácala de esta confusión… no puedes ser lesbiana hija, mírate.. – La mujer se levantó de su sitio yendo hasta donde se encontraba su hija. Tomándola por las manos y acariciando su rostro, continuó alabándola – Eres hermosa. Dios te hizo hermosa. Apenas tienes 16 años, toda una vida por delante…

- No!!! Mamá por Dios, qué estás diciendo? – Dijo zafándose de inmediato. Acaso, que para ser lesbiana tenía que aplicar condiciones según su madre? – No importa como sea mamá. Soy como soy. Fea, bella, hermosa, con algún impedimento o no, es lo que siento. Pero veo que para vosotros lo que más vale es la belleza externa. Acaso es un pecado ser lo que soy madre? – Su mirada se posó sobre la de su padre al verlo gritar de nuevo.

- Claro que lo es Yulia, por favor. Acaso no ves como tratan a los desviados en este país? Os excluís de todas partes, os tratáis como basura, no son nada. Eso quieres???

- Me da igual. Solo quería que mis padres, al menos me apoyaran pero veo que fue un error haberos dicho mi verdad, lo que soy y siempre seré.

- Piénsalo bien cariño – Larissa acunó una vez más el rostro de la morena en sus manos.

- No tengo nada que pensar madre. Si decidí decíroslo es porque no quiero seguir tapando el sol con un dedo, o qué vais hacer? Encerrarme en mi habitación hasta que me muera?

- No digas estupideces – Volvió a vociferar su padre rodeando el escritorio y parándose frente a la ventana – Qué es lo que según eres? Una desviada más? – Afirmó el rubio dándole la espalda a las chicas.

- Soy un ser humano papá, que siente igual que los demás, que ama igual que los demás. No soy un engendro ni mucho menos tengo una enfermedad contagiosa.

- Eso… es eso – Oleg tenía una mirada desquiciante – estás grave, enferma. Sé que vas a curarte, yo mismo me encargaré de eso – Volvió a su escritorio sentándose amargamente. No podía creer que su única hija, su heredera fuera un ser diferente para él y para el mundo.

- Hala!!!! Padre, no esperaba menos de ti. Y tu madre – dijo soltándose del agarre de Larissa – Pensé que me entenderías. Eres mujer por Dios, no tienes la mente tan… - apretó los puños. Estaba indignada – Al menos creí y me hice una idea de lo que era una madre, pero ya veo que no. Supongo que si ninguno de vosotros me acepta como soy, creo que no pertenezco a esta familia – Concluyó caminando hacia la puerta.

- A dónde vas? – Preguntó Larissa. Yulia giró su cabeza por encima de su hombro.

- A algún lugar donde me acepten como soy, madre – Dijo esto y salió del estudio azotando la puerta.

A los lejos, mientras caminaba a grandes pasos el pasillo hacia la entrada, escuchaba los gritos de su madre llamándola por su nombre. Salió de casa y se quedó un de pie detrás de la puerta. Lágrimas comenzaban a brotar de sus ojos y sentía la tristeza invadirle su alma. Volvió apretar los puños y esta vez soltó un bramido junto a un golpe que le propicio a la puerta para dar media vuelta y bajar las escaleras del pórtico. Subió a su moto y secándose apenas la cara con las mangas de su campera, se marchó de allí.


Tanto Larissa como Oleg, estaban devastados. Jamás imaginaron que su hija fuera a confesarles tal atrocidad ni mucho menos que se largara como lo hizo. Habían pasado más de tres horas y empezaba a oscurecer. Cuando había pasado todo aquello y por qué ninguno de los dos se había percatado de las inclinaciones de su hija?

Olga le llevaba de vez en cuando, tazas de alguna infusión a Larissa para que se relajara un poco. Sabía que Yulia era bastante impulsiva a veces, llevaba mucho tiempo conociéndola y prácticamente junto con Larissa, tuvo parte en la crianza de la ahora morena. Todos esperaban a que en algún momento de lo que restaba de día, Yulia tocara a la puerta o entrara a hurtadillas a su habitación, como a veces lo hacía, siendo Olga la única conocedora de aquella hazaña de la pelinegra.

Larissa, disimuladamente volvió a mirar su reloj. Habían pasado diez minutos desde la última vez que lo revisó. Tomó un poco de su té de hierbas que Olga le había traído mientras era testigo de la caminata que hacia Oleg de un lado para otro.

- Puedes quedarte tranquilo, Oleg? Me tienes nerviosa.

- Acaso no ves la hora, Larissa? La he llamando a su móvil y no contesta. Al menos puede llamar y anunciar… - Hizo una pausa mientras escuchaba el teléfono de la casa repicar. Larissa se levantó, sabiendo que si era Yulia y escuchaba la voz de su padre, colgaría la llamada. Había sido muy duro con ella.

- Buenas noches, el Sr. Volkov por favor – se anunció una voz masculina del otro lado de la línea.

- Habla Larissa Volkova, su esposa. Dígame que se le ofrece.

- Sra Volkova, habla el Dr. Romanov del hospital central de Moscú. Hace 30 minutos aproximadamente, ha ingresado su hija, Yulia Volkova y solicitamos vuestra presencia de inmediato.

Larissa se quedó en silencio con el auricular en sus manos. Del otro lado, la voz del doctor la llamaba con ahínco, pero la mente de Larissa había quedado en blanco en segundos. Oleg, al darse cuenta de que su mujer no reaccionaba, corrió y le quitó el teléfono de las manos. Saludó del otro lado a quien quiera que hubiera llamado para escuchar de nuevo la voz del doctor Romanov, darle la trágica noticia que ninguno de los dos esperaba aquella noche del sábado.

El rubio colgó la llamada y Olga apareció nuevamente en la sala encontrando a Larissa, arrodillada en el suelo con lágrimas en los ojos. Ayudó a Oleg a colocarla de pie y sentarla en el sofá. El rubio contó a la mujer la llamada que habían recibido y mientras él buscaba como coordinar sus ideas, recordó el motivo de la misma y salió de prisa hacia el hospital, dejando a su mujer en manos de Olga.

Oleg tomaba la mano de Larissa una vez que se reunió con él en la clínica, siendo esta acompañada por Olga quien también sentía mucho lo ocurrido con su pequeña, con su Yulia. Aquella chiquilla le había cambiado la vida una vez que la tuvo en sus brazos. La consintió y la crió como suya y ahora, estaban allí, los tres, esperando noticias de la única heredera de los Volkov.




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Re: UNA VIDA NO ME ALCANZA // PSICHOBITCH2

Mensaje por Hiromy.2310 » Jue 26 Mar 2015 21:15

Pero qie porque lo dejas asi!!! Dios ahora no se que le paso a Yulia!! Esta viva, muerta? En coma? Dios!!! Si que sos mala Dani!!

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Re: UNA VIDA NO ME ALCANZA // PSICHOBITCH2

Mensaje por SLumholdt » Jue 26 Mar 2015 23:59

Es tan triste leer esto, tan triste saber que por la falta de comprensión de quienes mas amamos y quienes nos dieron la vida nos orille a una tragedia. Es evidente que Yulia tuvo un accidente o algo paso y como no? si los que mas la debian apoyar cuando ella les confesaba su verdad le dieron la espalda. Yo deseo y quiero que la lobita no este muerta, seria triste leer algo con un final predestinado. Preferiría que este en coma o algo asi, de cualquier forma lo seguire leyendo. Me gusto el capítulo, creo que es el que todos estabamos esperando para comprender la historia. Ya quiero la conti. Como siempre excelente. Saludos. icon_e_sad girl_cry give_rose
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Re: UNA VIDA NO ME ALCANZA // PSICHOBITCH2

Mensaje por katina4ever » Vie 27 Mar 2015 20:34

OMG .shok. pobre Yul... Porque dejas así el capitulo!!! :shock: sabes lo que es esperar hasta el siguiente? Moriré de incertidumbre girl_cry2. Un súper capítulo, genial como todas tus historias, en con cada capítulo me sorprendes mas y mas gracias como siempre por tan bellas historias give_heart2. Cuidate y te leeremos pronto, besos linda .good.
Solo tú, eres capaz de llevarme hasta el cielo y al mismo tiempo bajarme al infierno.....

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Re: UNA VIDA NO ME ALCANZA // PSICHOBITCH2

Mensaje por Monyk » Sab 28 Mar 2015 19:50

Woow, .shok. esta historia ha cambiado mucho y es difícil dejarte de leer, como en todas tus historias.

Eres una grande del foro .good. .good. .good.

Esperemos la conti pronto!!

P.D. Si no es mucha molestia me sumo a la petición del final de '' ps ps taxi''

Saludos!!

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psichobitch2
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Re: UNA VIDA NO ME ALCANZA // PSICHOBITCH2

Mensaje por psichobitch2 » Lun 06 Abr 2015 21:16

Hola chicas, gusto poder saludaros nuevamente y disculpándome con vosotras por no haber subido el capítulo la semana pasada pero Semana Santa Semana Santa y me fui de viaje .neo. .neo. .neo. Pero acá os dejo otro capítulo de esta historia, no sin antes agradeceros siempre por el apoyo a cada uno de mis fics y como ya esto parece discurso político....

Disfrutad!!!





Lena había despertado en la mañana sintiendo pequeñas lamidas en su mano. Estaba adormilada aún cuando se sentó en la cama con los pies colgando hacia abajo. No se acostumbraba a la poca claridad que iluminaba la habitación y las lamidas, ahora comenzaban hacerle cosquillas en los dedos de los pies. Complacida por aquella agradable sensación, sonrió a medias con los ojos completamente cerrados. De pronto, como si hubiesen pasado un interruptor en su cabeza, abrió sus párpados como platos y miró al pequeño cachorro que seguía brindándole caricias con su lengua.

- Volky, que voy hacer contigo? – Cayendo en cuenta que el animal se lo había regalado Yulia, a quien mantenía en secreto desde hace algunos meses. Se agacho y subió al perro entre sus brazos. Debía pensar en algo y rápido.

El animalito comenzó a quejarse debido a que posiblemente tenía hambre. Había hecho pis un par de veces en rincones distintos y Lena ya comenzaba a volverse loca. Se asomó a la ventana, como siempre lo hacía y el sol, iluminaba de manera opaca y extraña. Claro, solo eran las seis y treinta de la mañana.
Abrió despacio la puerta de su habitación y asomó su cabeza para descartar que hubiera alguien merodeando. Yulia lograba crearle aquella sensación de vivir cautiva bajo su propio techo.

- Bien, voy a por tu comida. No te muevas – Volky estaba bajo sus pies cuando ladeó su cabeza viendo salir a Lena de su habitación, dejando solo al alcance de su vista un pedazo de madera a la que le pareció agradable y comenzó a lamer.

De puntillas, Lena comenzó a bajar las escaleras que daban hacia la estancia y al llegar allí, fue hasta la cocina por un poco de leche y galletas para Volky, lo que no se imaginó era conseguirse con Yulia justamente en ese momento cuando la morena trataba de alcanzar sobre la estantería el mismo frasco que ella iba a visitar en ese instante. Yulia no se había percatado que la pelirroja estaba allí, sin embargo, algo la llevó a girarse muy despacio bajo la mirada de la pecosa que comenzaba a mover su pie como esperando una respuesta.

- Hola – Fue lo único que salió de los labios de Yulia, bajándose de un salto de la mesada donde se había subido.

- Y?... ahora vienes a robar a tu propia casa? – Reclamó Lena aún sin moverse de donde estaba.

- No…mmmm…bueno, solo quería llevarle algunas galletas a Volky. Mientras dormías, estuvo quejándose todo el tiempo y debe ser que no le has dado de probar ningún bocado – Lena cambio sus facciones serias por una de ensimismamiento. Acaso la estaba espiando? – No estaba espiándote, antes que me reclames algo – Alzó sus manos frente a su pecho a manera de defensa- Solo que desde mi cuarto se escuchaban sus estruendosos quejidos.

- No seas exagerada. Es un cachorro, no un monstruo – dijo pasando por un lado de la morena hasta la heladera – Y nada se compara a ti haciendo ruido – Yulia rodó los ojos mientras que Lena cogía una jarra de leche liquida – Que tal si hubiese entrado tu mamá, u Olga? Que ibas a deciros? “Mamá, estoy robando comida porque mi orgullo no me deja regresar a casa y comer como una persona decen…”

- Basta, enana entrometida! – Yulia se sentó sobre la mesada mientras Lena servía del liquido color blanco en una pequeña taza.

- De acuerdo. Pero, si no quieres que nada se sepa, entonces trata de hacer las cosas bien. Te parece?

- No le va a gustar comer allí – La morena no quitaba los ojos de la pequeña taza que contenía la leche. Había ignorado por completo el comentario anterior de la pelorroja – Esta, detuvo la acción.

- Es un cachorro y tiene hambre. No le va a importar comer donde sea.

- No es cualquier cachorro, es un “VOLK”. Ven, acompáñame – Dijo descendiendo de la mesada y caminando hacia la puerta trasera. Lena la veía alejarse sin inmutarse un poco.

- Estás loca? Allá afuera está haciendo demasiado frio – Yulia se detuvo al ras de la puerta.

- Te preocupas demasiado. Ven, nada va a pasarte, lo prometo – Le dedicó una sonrisa y Lena confió en ella al darle su mano para dejarse guiar a donde quería llevarla Yulia.

Claramente, afuera estaba helando a aquellas horas de la mañana. Lena solo llevaba puesto un camisón que solo le cubría unos centímetros más abajo de sus rodillas. Se abrazó con sus propias manos al sentir el cambio de clima. Yulia, le colocó sobre sus hombros la campera de cuero que siempre llevaba y rápidamente Lena entró en calor.

- Qué haces? Va a darte un resfriado – Comentó la pelirroja al ver que Yulia solo llevaba puesta una remera negra.

- Te he dicho que te preocupas demasiado? – Con una nueva sonrisa sobre su cara, dirigió a Lena hacia una puerta pequeña que quedaba al lado del garaje.


Lena jamás se imaginó que esa puerta existía allí. Nunca había recorrido la casa en su totalidad pero le pareció grandioso que Yulia estuviera compartiendo de nueva cuenta otro secreto. La morena logró abrir la pequeña entrada y pasó agachándose un poco. Lena notaba que adentro estaba muy oscuro, de hecho, no visualizaba a Yulia por ninguna parte. Asomó su cabeza y al final pudo ver una pequeña luz. Tal vez Yulia la había encendido, así que no se preocupó y entró acomodándose la chaqueta un poco más sobre sus hombros.

- Yulia… - comenzó a llamarla porque en verdad le estaba dando un poco de miedo tanta oscuridad – Yulia, no me gustan estos juegos por favor… Yulia! – Se detuvo durante unos segundos pensando en si regresarse o esperar a que la morena apareciera. Escuchó un sonido detrás de ella y se giró. No había nada, o por lo menos, no podía ver mas allá de sus narices – Yulia, eres tú?

Delante de ella aparecieron unos ojos muy azules que se mezclaban con el amarillo resplandor de una lámpara que a su vez la iluminaba a ella. Parecía una imagen bastante fantasmal la que logró ocasionarle un susto a niveles insospechados. Rápidamente la pelirroja entró en shock sin poder moverse de donde estaba. La sonrisa de Yulia se fue disipando poco a poco al ver que Lena no reaccionaba con nada.

- Lena… Lena! Con un demonios!!! – Comenzó a zarandear a la pelirroja por los hombros al ver que esta no hacía caso a su llamado… “Yulia, eres tan inmadura”, pensó para sus adentros. Miró a todos lados, como buscando algo que iluminara el espacio donde se encontraban, hasta que su mano chocó con un interruptor.

Una luz algo opaca iluminó el lugar dejando ver un sinfín de objetos viejos alrededor de ellas cuando encendió el farol del garage. Lena no reaccionaba todavía y Yulia comenzaba a sentir pánico al tratar de reanimarla.

- Lena, lo siento. Por favor, lo siento. No quería asustarte por favor, reacciona! – Yulia seguía moviéndola por los hombros haciendo que la chaqueta que llevaba encima, cayera al piso. Al agacharse a recogerla, la pelirroja bajó la mirada y con una sonrisa macabra dibujada en su rostro, esperó a que Yulia subiera hasta ella, cosa que ocasionó que la morena fuera la que se llevara el susto al ver a la pelirroja con el ceño fruncido.

- Cuántas veces te he dicho que no me gusta que me asustes así? – Cuestionó Lena con bastante morro por la actitud inmadura de Yulia. La morena, al ver que en verdad estaba molesta, intentó colocarle de nuevo la chaqueta sobre sus hombros pero al alzarla se llevó consigo unas cajas que cayeron al piso logrando así que se vinieran algunas abajo creando un ruido bastante grande. Las dos se quedaron de piedra y mirándose fijamente a los ojos en un sepulcral silencio.

Como acto reflejo, Yulia apagó la luz y luego la linterna que llevaba en su mano, quedando nuevamente ambas en la oscuridad. La pequeña puerta se cerró debido a la brisa fuerte que soplaba y solo podían escucharse sus respiraciones agitadas.

- No hagas ruido, por favor – Dijo Yulia y Lena sintió que cada vez la morena la apretaba más hacia su cuerpo sintiendo realmente como el suyo comenzaba a sentir una sensación bastante extraña por aquel abrazo. Había sentido a Yulia tan de cerca pero no de aquella forma. Podía jurar que le gustaba sobre manera, como la morena la protegía y como sus cuerpos comenzaban a temblar gracias a aquella sensación. Cerró los ojos y absorbió todo el perfume a lavanda que despedía la chica en aquel apretón.

Lena se recargó más sobre el pecho de Yulia y esta comenzó acariciarle el cabello de abajo hacia arriba, con movimientos simples y tiernos. Sabía que la chiquilla tenía miedo y ella estaba allí para protegerla como desde hace un tiempo para acá, había querido.

La morena sintió los brazos de Lena rodearle la cintura y ella también sintió una sensación completamente extraña en su interior. No dejo de acariciar aquel cabello de color rojizo con tanto anhelo y dedicación. De pronto supo, que no quería que ese momento acabara por nada del mundo y de nueva cuenta, la turbia luz se hizo presente en el lugar dejando ver sus propias sombras dibujarse sobre una pared un poco sucia por la humedad.

- Estás bien? – Preguntó Yulia en la misma posición. Suspiró.

- Si…muy bien – Respondió Lena sobre su pecho, enviándole un escalofrío a su columna sin encontrarle aún sentido a todo aquello que comenzaba a pasarle.

- Me alegro – Dibujó una sonrisa en sus labios y poco a poco fue distanciándose de Lena. Esta la miró sin decir nada y despacio, le dejó un beso sobre la mejilla para luego girar y percatarse del montón de cosas que se guardaban allí, en ese lugar donde primera vez estaba.

- Para que me has traído aquí? – Lena se soltó de ella y caminó haciéndose paso entre algunas cosas que estaban en el piso. Ella, solo podía mirarla en silencio, anonadada por la emoción – Yul, mira, es lo que creo que es? – La morena rápidamente salió del trance y miró lo que Lena señalaba. Allí estaba, su moto vieja, hecha añicos.

- M.ierda, si. Ven – La tomó por la mano y despacio, caminaron hacia la vieja chatarra que descansaba en un rincón junto a otros trastes que iban esquivando para no volver hacer ruido. No pudo evitar sentir algo de nostalgia al ver en lo que se había transformado su antigua motocicleta. Lena, notó el cambio en la morena y la abrazó para que no se sintiera mal.

- Lo siento. Pero prometo que la repararemos y nuevamente…

- Eso no pasará- Interrumpió Yulia dándose la vuelta – Mira, aquí está – En uno de los rincones, sobre varias cosas metálicas ya medio oxidadas, había un plato llano color plateado con un dibujo de lo que parecía una “huella” canina. Estaba algo desgastada la pintura pero supo que estaba bien para Volky. Se acercó para tomarla, y al incorporarse de nuevo, se lo entregó a Lena.

- Tenías un perro? – Preguntó tomando el plato entre sus manos.

- Si. Pero mamá lo regaló porque me mordió cuando yo estaba más chica que tú. Digamos que era muy traviesa y que el perro se cansó de que lo molestara – Dijo rascándose la nuca con cierto rubor sobre sus mejillas a lo que gracias a la oscuridad del lugar, la pelirroja no pudo notar aquella particularidad.

- En serio? – Preguntó un poco dudosa.

- Si. Mira – Yulia se alzó un poco la bota del pantalón para mostrar la cicatriz que le había dejado su mascota hace algunos años. La mirada de Lena iba haciéndose más y más atónita al no solo percatarse de la cicatriz que llevaba detrás de la pierna y que por descarte, no era muy reciente. Había algo más, Yulia no reparó en eso y en un acto fugaz, bajó rápidamente la manga del pantalón y se echó hacia atrás.

- Yulia, qué te hiciste? – Preguntó tratando de tomarle la pierna, pero la morena fue más ágil.

- No es nada… vamos – Dijo volviendo a girarse para caminar hacia la puerta. Lena la detuvo del brazo.

- No es nada? Yulia por Dios, tienes una herida bastante grande allí y se ve que está recién. Porqué no vas a un doctor?

- Porque no me duele y ya vamos que mis papás vais a preocuparos por ti – Se zafó del agarre y caminó hacia la puertecilla. Lena venía detrás de ella sin hacer comentario alguno. Sabía que la terquedad de Yulia ganaba a tres kilómetros a la redonda. Más sin embargo volvió a insistir una vez que llegaron a la salida.

- Insisto Yul, debes ir a un doctor para que cure tú pierna. Se ve muy feo – Yulia bufó y abrió la puerta saliendo ella primeramente. Esperó que Lena apareciera detrás de ella y cerró las misma como si nunca hubiese sido abierta.

Caminaron hacia la casa en silencio. El sol ya había salido por completo aunque las nubes amenazaban con reciar sobre la ciudad muy pronto. Al llegar a la entrada, la puerta principal se abrió de pronto y Lena se impactó al ver a Oleg delante de ella, ajustándose el albornoz sobre su pijama.

- Lenita, qué haces aquí afuera? Está haciendo mucho frio. Pasa – Lena, si no se había asustado cuando Yulia intentó hacerlo, ahora sí que lo estaba. Habían descubierto todo. A Yulia, principalmente.

- Yo… fui a buscar… - Al girarse, la morena no estaba por ninguna parte y encima de ella, no sentía la campera de cuero de Yulia. En qué momento había pasado todo aquello. Volvió a sentir que todo oscurecía a su alrededor y no supo más nada del mundo.



Poco a poco y con ayuda de un olor fuerte que no reconocía fue abriendo los ojos hasta quedar frente a frente con unos ojos de color azul iguales a los de Yulia. Por un momento le costó asimilar donde se encontraba y al pasear su mirada por cada pared y rincón, supo que se encontraba en la estancia de la casa. Larissa, se encontraba de pie a su lado y sobre sus brazos descansaba Volky, completamente dormido. Lo habían descubierto, pensó mientras trataba de incorporarse sobre el sofá. Olga venía con una bandeja con lo que posiblemente era alguna infusión y se la entregó a Oleg y éste, buscó la manera de hacer que Lena tomara un poco.

Sentía calor sobre su cuerpo y eso se lo debía a una manta que la estaba cubriendo del frio. Hacía mucho aquella mañana del domingo. Su mente comenzó a trabajar como un motor recién puesto en marcha y recordó cada momento que había pasado con Yulia…

- Yulia…

Los adultos que se encontraban en la sala cada uno se dedicó una mirada se asombro. Larissa, en un gesto amable, le hizo entrega del pequeño cachorro a Olga que no se movió en el trayecto que recorrió de brazo a brazo. Olga asintiendo, se marchó de la sala dejando a sus patrones, a solas con la pequeña pelirroja.
Oleg recobró la postura donde yacía agachado y se sentó al lado de Lena una vez que esta se acomodó sobre el mueble. Larissa lo imitó y también se sentó al lado de la pelirroja, colocándole una mano sobre la pierna, llamando su atención.

- Yo… os juro que, iba a decíroslo. Lo prometo – Dijo en un intento de excusarse y Oleg le asintió a su esposa quien lo miraba atenta.

- A ver, Lena. Oleg me contó que estabas afuera de la casa – Dijo tomándola por los hombros y acercándola más hacia ella - Dime, qué hacías allí con tanto frio?

- Pues… iba a buscarle comida a… - Hizo una pausa y Oleg suspiró sabiendo a lo se estaba refiriendo la pequeña.

- Lena, Larissa encontró a un cachorro detrás de la puerta de tu habitación tratando de arañarla. Dime, dónde conseguiste a ese animalito? – Los ojos de Lena se clavaron en la nada. Estaba confusa. Como siempre Yulia lograba escapar tan rápido y no ser vista? Que estaba pasando y porque demonios Yulia no terminaba de enfrentar a sus papás? Ahora, Volky…

- Me lo regalaron – Oleg volvió a mirar a Larissa y ésta solo se encogió de hombros. Ambos entendieron que a Lena le pasaba algo más u ocultaba otra cosa.

- Lenita, cariño; quién te ha regalado ese cachorro y dinos porque estabas afuera con este temporal? Pudiste haberte enfermado – La voz de Larissa le daba bastante confianza y ya no sabía si seguir callando más.

- Yulia… yulia me lo regaló – Larissa hizo un gemido y deshizo el abrazo maternal que le brindaba a Lena poniéndose de pie en un acto. Oleg, miraba a su mujer bastante extrañado y comenzó a negar con la cabeza.

- Lena, como que Yulia te regaló el cachorrito? No entiendo. Has visto a Yulia? – La chica asintió sin levantar la mirada y entendió entonces que los padres de la morena, estaban preocupados por ella. Tal vez querían saber donde se encontraba y que habían estado buscándola. Pero Oleg se levantó de su lado y caminó hacia su esposa y ambos se abrazaron. Ella, se quedó aún sin entender lo que estaba pasando en la estancia y tal vez había ayudado a que Oleg y Larissa, se sintieran más felices con la información que acababa de suministrarles.


Pero no sabía si ellos lloraban de tristeza, felicidad… su mente seguía girando como una noria y apenas recordaba lo que había pasado. Se había desmayado de nuevo, tal cual como sucedió cuando se enteró que su familia habían fallecido en aquel trágico accidente, pero; porqué esta vez? No lograba recordar nada, solo que Yulia ya no estaba a su lado cuando pensó que Oleg podía haberla pillado.

- Por qué lloráis? – Se atrevió a preguntar viendo como ambos se distanciaban del abrazo. Larissa secaba sus lágrimas con la mano y Oleg hacia lo posible por no verse derrotado. Ambos caminaron de nuevo hasta donde Lena descansaba y en silencio, tomaron asiento.

- Lena, quiero que nos cuentes con detalle donde y cuando viste a Yulia. Estás segura de que es la misma chica que se encuentra en aquella fotografía? – Preguntó Oleg señalando la vieja foto de la repisa. Lena asintió de nuevo y supo que era el momento de decir toda la verdad. Lo sentía por Yulia y por el secreto que había jurado jamás revelar, pero eran sus padres y perfectamente sabía que era el estar sin ellos.

- La primera vez que la vi, fue cuando llegué a casa – tomó aire para continuar – vosotros no estabais aquí y me había quedado dormida…

Elena continúo con el relato mientras los padres de Yuliase dedicaban a prestarle atención a cada una de sus palabras. Larissa iba derramando lagrimones al escuchar cada parte de aquel relato que todavía le costaba entender… Lo que Lena no sabía era que detrás de todo aquello, se ocultaba una realidad que jamás pudo haberse imaginado.


Yulia abrió los ojos de golpe y su cuerpo reaccionó de inmediato levantándose sobre el césped donde dormitaba, bajo el cielo cubierto de infinidad de estrellas. Alexey, giró a mirarla de forma despreocupada y volvió a poner la vista sobre algún punto de la ciudad.

- Elena! Lena, era ella… - Yulia repasaba una y otra vez con su manos, su cabello negruzco y despeinado hasta lograr calmarse un poco. Miró al chico rubio que compartía la mirada con la nada y se levantó hasta llegar a su lado. Este le puso una mano sobre su hombro.

- Vas a comenzar a descubrir muchas cosas Yulia. Solo quiero que sepas, que va a dolerte – La morena agachó su cabeza y se sentó cubriendo con sus manos sus delgadas piernas y el mismo silencio que siempre los rodeaba, volvió para hacerse dueño de la noche.


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Re: UNA VIDA NO ME ALCANZA // PSICHOBITCH2

Mensaje por LittleVolk » Lun 06 Abr 2015 22:02

Yulia... está muerta? D: continua pronto!!!! me encantan tus historias!!! no tardes xfis :D

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Re: UNA VIDA NO ME ALCANZA // PSICHOBITCH2

Mensaje por Hiromy.2310 » Lun 06 Abr 2015 22:43

Dios Psichobitch!!!... Me tienes en ascuas que no terminas de decir si mi Yuli esta muerta o no Dios... Sigue asi me gusta

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SLumholdt
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Re: UNA VIDA NO ME ALCANZA // PSICHOBITCH2

Mensaje por SLumholdt » Lun 06 Abr 2015 23:21

Hay Psicobitch tu fic me hace llorar con cada capitulo, logras transmitirme exactamente lo que sienten las chicas. Todavía en el fondo tengo una pequeña esperanza que Yulia no este muerta y que solo este en coma o algo por el estilo, porque deseo que esas chicas Yulia y Lena tengan su final feliz aquí en tu historia, juntas y felices. Veremos que sucede en el siguiente capítulo, pero seguramente no me alcanzarán los pañuelos. Saludos genia. girl_cry .cry. dash2
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Edirbr
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Re: UNA VIDA NO ME ALCANZA // PSICHOBITCH2

Mensaje por Edirbr » Lun 06 Abr 2015 23:41

Yo pienso que Yulia murió en el accidente y es un ángel, me encanta tu historia es muy linda!!!
Un abrazo saludos! give_rose

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Re: UNA VIDA NO ME ALCANZA // PSICHOBITCH2

Mensaje por katina4ever » Mar 07 Abr 2015 06:28

Psicobitch2 ya te extrañaba :) genial el capítulo en verdad, muy lindo y la verdad es que muero de incertidumbre con esta terminación!!!! Ansío leer que sorpresas nos darás para el siguiente capítulo.
Mr alegra que pasaras muy bien semana santa :) un abraxo muy grande linda y un beso enorme .good. Cuídate mucho y espero leerte pronto bye bye n.n
Solo tú, eres capaz de llevarme hasta el cielo y al mismo tiempo bajarme al infierno.....

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Nykol_Волк
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Re: UNA VIDA NO ME ALCANZA // PSICHOBITCH2

Mensaje por Nykol_Волк » Mar 07 Abr 2015 16:26

Aaaa me gusta mucho toda la trama que ba tomando ...pero los dejas con la enorme interrogante de que le paso a yulia... sigue le esta buenisimo;);) besos cuidate
Esperó la conti xoxoxo .good. .aplausos. :arrow:

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