UNA VIDA NO ME ALCANZA // PSICHOBITCH2

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psichobitch2
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UNA VIDA NO ME ALCANZA // PSICHOBITCH2

Mensaje por psichobitch2 » Mar 24 Feb 2015 20:59

No sé cuanto tiempo ha pasado, pero sé que no ha sido mucho: Gracias al cielo. Hoy no había sido un día muy bueno que digamos. Algunas personas dicen: “…que lo que empieza mal, mal termina” y no lo vi esta vez de esa manera, ya que me he sentado frente a mi laptop y edité este pequeño capítulo de una historia muy linda que os traigo de vuelta.

Esperando que no se cansen de mi, jamás….

Disfrutad!





Miró por última vez con añoranza y tristeza su habitación antes de agacharse a recoger la pequeña valija que se encontraba muy junto a ella. Era de semicuero color marrón…estaba desgastada por el tiempo y la humedad del encierro, pero la había aceptado con el mismo cariño que se le habían entregado para que hiciera uso de ella.
Asió la misma con sus pequeñas manos y la oscuridad se hizo presente al apagar la farola que iluminaba tenuemente el espacio mientras la puerta se cerraba tras ella.
Jamás pensó que ese día llegaría. Ese día donde dejaba atrás todo su pasado. Aquel lugar donde aprendió a ser feliz y a mitigar de alguna manera, su dolor.



El Sr. Smirnov, dueño de la florería más grande del centro de Moscú y hombre de mucha paciencia y bondad insuperables, conocía cada rincón de la ciudad así como los nombres de cada una de las plantas y flores que a diario despachaba a los ciudadanos que recurrían a sus servicios. Eran ya más de cuarenta años de dedicación, que ya casi formaban parte del patrimonio de la calle Arbat donde “El señor de las flores” (como los mismos habitantes le habían bautizado) se convertiría rápidamente, en “parada obligatoria” para muchos, antes de comenzar la rutina del día.

Los gritos de reclamo que propiciaba el robusto hombre frente a la puerta de su local, mientras sacudía con su mano izquierda en alto, una tijereta, os dedicaba a dos chiquillos que acababan de robarle un ramillete de rosas recién cortadas del botánico. Sus mejillas estaban coloradas, inflándose y desinflándose; resoplando fuertemente por la nariz al ver como se alejaban las criaturas que reían a carcajadas mientras a lo lejos cruzabais la esquina.

A pasos apresurados se dirigían ambos niños felices por la hazaña recién cometida, cada uno con algunas flores entre sus pequeñas y sucias manos, cuando fueron interceptados por un hombre guapo y pelirrojo de cabello muy lacio y mirada verde sosegada. Tomó de los hombros a la pequeña de rizos ondulantes y rebeldes color fuego haciendo que sus miradas se encontrasen para ser una sola, acción que de inmediato captó el chico que venía junto a ella, logrando que se detuviera a unos cuantos pasos, petrificado en su lugar mientras jadeaba y buscaba que el aire en sus pulmones le dieran tranquilidad a la tempestad que traían sus desgarbadas y ágiles piernas. Os habíais pillado esta vez!

- Qué traes en las manos Elena? – Preguntó el hombre viendo que la niña traía una flor entre su mano.
- Es solo una flor papá…
- Dónde habéis sacado esa flor? – Miró hacia atrás al chico que aún jadeaba con la cabeza agachada, para devolver de nuevo la atención a su hija – La habéis comprado o… la robaron Elena?


La niña titubeó un poco antes de contestar con la verdad. Amaba mucho aquel hombre como para mentirle y bien sabía que su padre la reprendería por lo que acababa de pasar hace unos minutos atrás en la tienda del Sr. Smirnov. Sus ojos verdigrises se posaron sobre su amigo Dimitri, pero éste le daba la espalda. Así que decidió hacer su confesión lo más breve posible y como era de esperarse de parte de su padre, solo la tomó de la mano que tenía libre, y la condujo a lo largo de la calle. Una última mirada hacia un Dimitri un poco triste por la manera en que acabó su momento divertido de la mañana, y continuó su camino con su padre de la mano. El chico se encogió de hombros viendo como su amiga Elena se alejaba y con un suspiro rendido, tiró la rosa en el suelo y se perdió corriendo a través de un callejón donde varios chavales jugaban a la pelota para así unirse con ellos y disfrutar el momento.


Elena y su padre llegaron a casa aquella tarde del sábado. Inessa, su madre; cocinaba un rico asado con verduras mientras ayudaba al pequeño Fyodor con el plato de sopa que trataba de comer por si solo sobre la “Trona”, manchando todo el delantal que Inessa le había ajustado a su cuello para que (según ella) no se ensuciara el traje que le había colocado hace unas horas atrás después de un merecido y refrescante baño.

- Ve a lavarte las manos Elena – Le ordenó Sergey viendo como la chica subía las escaleras hacia su cuarto sin reprochar nada – Y bajas de inmediato. Tu madre va a servir el almuerzo.


Y así lo hizo muy obediente. Jamás le refutaba nada a su padre quien le dedicaba horas de paciencia y buenos tratos. Era la hija mayor y como tal, tanto Inessa como Sergey la trataban. Solo contaba con 8 años de edad y tenía las mismas responsabilidades que cualquier chico mayor que ella. Cumplía sus castigos al pie de la letra. No es que siempre se metiera en líos (Elena había sido educada bajo unos principios y morales estrictos que le fueron inculcados por sus padres y reforzados por sus abuelos que vivían fuera de la ciudad y de los que había recibido muchos llamados de atención y le habían despertado aquella viveza que cualquier chica de su edad, pudiera tener), pero solo era una niña que se comportaba como tal y sabía que algunas cosas se le podían salir de las manos y que por ello, debía pagar un alto precio con cualquier cosa que le gustara y así lo reprimió su padre aquella tarde después del almuerzo, sentados en la soledad del estudio, donde siempre resolvían sus diferencias como padre e hija.


El verano había comenzado y ella se lo iba a perder gracias al Sr. Smirnov y a las excelentes ideas de su mejor amigo Dimitri. Diablos, cuanto pesaba aquella última travesura sobre sus hombros. Esta vez, no podría ir a la casa de campo que sus abuelos le habían heredado a sus padres. Se perdería de la brisa fresca y del cantar del arroyo que atravesaba el granero. Esta vez no iba a poder escuchar a las aves trinar desde lo más alto de las copas de los árboles cada mañana cuando despertara muriendo de hambre, ni correr escaleras abajo mientras el olor de los pastelillos recién horneados por su madre le invitaran a saciarse sin parar, ni mucho menos correr descalza por el verde pasto, y disfrutar del olor de la naturaleza… era el mejor aroma que sus pulmones podían aspirar para deleitar a sus sentidos.

Como castigo, Sergey le había pedido que se quedara en casa a reflexionar las cosas malas que hacía y cuáles eran las consecuencias. Debía pensar en unas buenas disculpas que tendría que llevarle al Sr. Smirnov.

…Pero si solo habían sido un par de rosas? Se reclamaba en silencio sentada en la cocina frente a un plato con cereal de colores que se había servido, sosteniendo su cabeza con una mano despreocupadamente mientras agregaba leche al plato y removía con su mano libre, sumergida en sus propios pensamientos, suspirando cada vez que se llevaba una cucharada a la boca, analizando cómo iba a comenzar, sus “innecesarias” disculpas para con “El Señor de las flores”.


Todo había pasado tan de prisa cuando abrió los ojos aquella vez… lo último que recordaba era la silueta de un hombre frente a la puerta de su casa y ella, con el picaporte en su mano, tomándolo fuerte como si su vida dependiera de aquello y luego, un zumbido en su cabeza que le provocó el mareo y todo se convirtió en sombras…



Elena pasó a ser un problema del estado rápidamente aquella semana. Sus padres, habían fallecido en un accidente de tránsito, cuando viajaban a la casa de campo, donde no había quedado ningún sobreviviente. Su hermano Fyodor, de apenas dos años de edad, también se había ido con ellos, quedando así muy sola, sin ningún pariente que se encargara ni se ocupara de ella. Brevemente formó a ser parte de los muchos niños que albergaba la Casa hogar para chicos huérfanos en la ciudad, donde la recibieron con los brazos abiertos dispuestos a darle todo el amor y la ayuda que necesitaba en ese momento cuando era solo ella, en su irreal mundo, donde de la noche a la mañana, todo se había oscurecido en su inocente realidad.
Hasta ese día. Elena contaba con la edad de once años cuando una agradable noticia la hicieron abandonar aquel lugar donde había pasado momentos inolvidables al lado de personas que eran iguales a ella. Chicos que por algún motivo, la falta de sus padres os habría truncado la felicidad y que allí se les repartía en iguales proporciones sin escatimar nada más que un poco de afecto y comprensión.

- Te voy a extrañar mucho Lenita – Dijo una chica de unos nueve años aproximadamente que estaba de pie, en el corredor donde se ubicaban las habitaciones. Su cabello era color castaño y unos ojos grandes color ambar. Sostenía una hermosa muñeca de largos y enredados cabellos amarillos con mirada triste al igual que la pequeña – Espero que me llames tan pronto llegues a tu nueva casa – terminó de decir y la abrazó con una calidez de hermandad, que os fue imposible no soltar una lágrima por tan penosa despedida.
- Yo también voy a extrañarte tanto pequeña Anya. Jamás te olvidaré – Dijo la pequeña pelirroja de rizos voluptuosos enmarañados en su cabecita – Siempre serás mi hermana del alma, entendiste? – La chica castaña asintió mientras deshacían el abrazo – Siempre estarás aquí – Dijo señalando el lugar donde estaba justamente su corazón.

Ambas volvieron a unirse en aquel fraternal abrazo y aunque por sus cortas edades no sabían muy bien que era el amor, desde ese entonces supo que Anya fue y seguiría siendo para ella, una hermana que nunca tuvo y la que dolorosamente reemplazó el lugar, de su pequeño Fyodor, que no volvería a ver nunca más.
Con su valija en mano, caminó de nuevo por el largo pasillo dejando atrás a Anya ahogada en llanto por su partida. Ella misma se secó algunas lágrimas que corrían por sus mejillas, escuchando claramente una puerta cerrarse a sus espaldas. Giró, y evidentemente la pequeña había desaparecido del lugar.

- Al fin llegas Elena – Una mujer un poco robusta y con algunos años encima, de piel muy blanca y cabellos un tanto canosos, se levantó de su escritorio donde Lena leyó a distancia una placa que rezaba “Oksana Ivanova – Directora”.
- Buenas tardes señorita Ivanova, es que me estaba despidiendo de Anya y por eso demoré un poco. Pero ya estoy acá. Pido mil disculpas por haberos hecho esperar señor y señora Volkov – Dijo aplicadamente asintiendo con la cabeza.

La mujer de cabellos castaños miró embelecidamente a su esposo y le sonrió para volver a clavar su mirada sobre la niña. No cabía duda que ambos habían quedado encantados con las habilidades y conducta de la chica de apenas once años de edad.
A pesar de ser un “internado”, como ellos preferían llamarle, del estado; la educación impartida allí para con los niños, era absolutamente la más avanzada y de confianza, por referirse de alguna manera a las cualidades que poseían algunos chicos antes de decidirse por la pequeña de rizos color fuego.
Lena era la más sobresaliente y la mejor portada de todo el lugar ganándose así muchos elogios que sus profesores y cuidadores tenían para su persona. No cabía duda que después de aquel hecho desafortunado con su familia, Elena había cambiado radicalmente su conducta. Los primeros meses fueron bastante duros para ella. Se encerraba en su propio mundo y a veces, solíais encontrarla muy alejada del resto de los demás. Era una chica bastante retraída y tímida. Había dejado de ser la Elena que gastaba travesuras por doquier junto a su fiel amigo Dimitri.
Pero con el pasar del tiempo, fue ganando más confianza en ella misma. El trato con los psicólogos de la casa hogar la ayudaron a superar poco a poco la pérdida de su familia.
El hábito de la lectura fue creciendo en ella y cuando se juntaba con Anya y Vladimir, las travesuras siempre estaban a la orden del día, aunque para cualquier chico de su edad todas estaban permitidas siempre y cuando no afectaran a nadie.

- No es encantadora Oleg? – Preguntó la mujer llena de ternura ante la imagen de Lena, quien les dirigía una mirada de timidez y agrado al mismo tiempo, ajustando de vez en cuando sus gafas, provocando que salieran algunas lágrimas en el rostro de su encantadora y nueva tutora.
- Es simplemente una señorita bastante guapa, Larissa – Acotó el hombre quien hasta ahora lo conoció bajo el nombre de Oleg. Éste se acercó cauteloso hacia donde se encontraba Lena, de pie, en el medio de la amplia oficina de la directora Ivanova y agachándose hasta quedar al ras de la jovencita, le colocó uno de sus rizos detrás de su oreja – Te acuerdas de nosotros Elena?
- Si. Usted es el señor Oleg Volkov y ella… – Dijo mirando por encima del hombro de Oleg – Es la señora Volkova, su esposa – La directora sonrió y Oleg le dio un tierno beso en la frente a la pelirroja.
- Ellos serán a partir de hoy tus nuevos tutores, tú familia, Lena. Vas a vivir con ellos y sé que vas a ser muy feliz – Intervino Oksana acercándose hacia su escritorio de nuevo, tomando unas carpetas con papeles formales de la adopción. A partir de ese momento, Elena tendría un nuevo hogar y personas que se hicieran cargo de ella más directamente y eso, en el fondo la hacía sentir un poco más segura.


Aquella casa le parecía un tanto gigantesca para apenas solo dos personas. Recordó la que solía ser su casa hace tres años y no se comparaba en nada ante tal magnitud, en realidad la consideraba bastante bonita y elegante. Colocó la valija de semicuero desgastado sobre la alfombra del recibidor, ya que no había permitido que ninguno de los dos adultos cargaran con su equipaje, y se dedicó a contemplar la estancia que ante sus ojos había.
Oleg cerró la puerta tras él, pasando su brazo sobre los hombros de su esposa mientras veían entusiasmados las reacciones de la pequeña Elena al hacer su recorrido por el lugar. Su mujer simplemente estaba complacida con aquella hermosa niña. La haría sentir en casa, le daría todo el amor que le fue negado por el destino…
Lena caminaba pausadamente, dedicándole tiempo a las pinturas que colgaban de las paredes y la luminosidad del lugar la hacían sentir que estaba en un palacio. De esos, donde varias veces, en su habitación, solía soñar despierta mientras se quedaba viendo el techo de la misma, horas y horas, sumiéndose en su letargo, en su mundo. Mundo donde nadie se atrevía a sacarla por ser muy de ella.

- Tenéis un precioso piano, puedo? – preguntó esperando el consentimiento de los Volkov.
- Claro Elena. A partir de ahora, todo lo que esté dentro de la casa, estará a tu completa disposición sin la necesidad de pedir permiso – Dijo Larissa con suavidad en su voz.

Elena rodeó con meticulosidad el instrumento, como si el mismo fuese de cristal o temiera romperlo. Sergey, su padre; le había enseñado cada nota, el significado de cada tecla…
…con remembranza, recordaba cada sonido mientras pulsaba cada una sin tener algún ritmo apropiado en su mente. Solo se dedicó acariciarlo, a mirarlo… a recordar. Oleg y Larissa, se dedicaban miradas de inquietud ante la actitud de la niña. Sabían que estaba pensando en alguien… en sus padres, quizás.
Rodó la butaca de terciopelo velvet que estaba frente al piano y se sentó, alzando la tapa que cubría las teclas de marfil blancas con negro y sus manos se deslizaron sobre cada una de ellas. Se hizo un silencio mucho más limpio del que había, y de pronto, de las manos de Elena, comenzó a sonar la famosa melodía del cascanueces “Sugar Plum Fairy – Tchaikovsky”, con una fluidez innata que os llevó a tanto Larissa como a Oleg, quedar muy juntos al lado del piano, viendo con delicadeza como la pequeña amaba al instrumento y éste, se dejaba amar por ella.

- Tocas el piano Lena – Fue más una afirmación que una pregunta lo que salió de los labios de Oleg.
- Si señor Volkov. Mi pa… - hizo una pausa - En el orfanato nos enseñaban acerca de la música, como tocarla y hacerla revivir con sentimiento – Oleg miró a su esposa por la breve interrupción que hizo la niña al dar la explicación. Ella asintió.
Lena se levantó de la butaca y acomodó sus gafas por encima de su nariz y cruzó sus manos delante de su regazo, como esperando alguna orden de ambos adultos que aún la contemplaban ensimismados.
- No tienes porque sentir pena o vergüenza Lena. Eres una niña muy hermosa y bastante inteligente. No sabíamos que tocabas tan bien el piano, créenos, nos has dado una muy bonita sorpresa.
- Es usted muy amable señora Volkova – Dijo y asintió con su cabeza, cuando sus mejillas tan blancas como la luna, se bañaron de rubor ante el comentario amable de Larissa.
- Lena, a partir de hoy, nosotros vamos a ser tus tutores, o como quieras llamarnos. Puedes decirme Larissa, si quieres…
- …y a mi Oleg – Interrumpió el rubio para unirse con las dos mujeres mientras poco a poco comenzaban a interactuar como una familia.

Elena sonrió con más confianza viendo que aquellas dos personas querían hacerla sentir a gusto, como en casa. El orfanato se había convertido en todo eso desde que allí había arribado hacia unos tres años. A pesar del poco tiempo que duró allí, se hizo con muchos hermanos y hermanas, como os llamaba a todos por tener la misma condición que ella; no tenían una familia quien abogara por ellos. Pero ahora, existían esas dos amables personas que querían darle un hogar, una estabilidad. Apenas habían transcurrido unas horas y se sentía tan bien en casa, que no dudaba brindarles el mismo amor que sabía, ellos le entregarían retribuidamente.

- Quien es ella? – Preguntó Lena señalando una fotografía muy familiar que descansaba en la repisa de la chimenea. Era una chica que de unos quince o dieciséis años. Era muy mayor que ella. Su piel era blanca como la suya. Su cabello era negro como la noche y sus ojos, brillaban de un azul tal como los de Oleg Volkov. Sus facciones le daban un toque de rebeldía y ternura a la vez y sus ojos, guardaban picardía en la mirada. Denotaba mucho amor para con la pareja que ahora eran sus tutores, podía sentirlo en el ambiente.
- Ella es Yulia, nuestra hija – Afirmó Oleg tomando de la mano a Larissa.
- -Y dónde está vuestra hija? – Preguntó una curiosa Lena sin quitar la vista de la fotografía.

El ruido de la puerta os hizo girar a los tres, mientras veían llegar a una mujer de más o menos cincuenta años. Llevaba el cabello teñido por algunas canas debajo del color marrón de su alto peinado. Sus ojos eran de igual color y tenía la misma mirada maternal que imprimía Larissa en los suyos.

- Oh! Lo siento señores, pensé que tardarían un poco más y me atrasé haciendo las compras – Dijo llevando algunas bolsas en las manos, denotando que cargaban comida dentro.
- Cómo estás Olga – Saludó Larissa al soltarse del agarre de su esposo – Estábamos mostrándole la casa a la niña. Venga.
Olga puso sin miramiento las bolsas en el suelo y pasó al living donde estaba Lena al lado de Larissa, viendo con algo de timidez a la nueva integrante de aquella particular familia que acababa de llegar. La mujer se colocó en el centro de la estancia y Larissa, condujo de la mano a Lena hasta donde ésta se encontraba.
- Es preciosa – Afirmó Olga acariciando el cabello de la joven – Mucho gusto querida, me llamo Olga Petrova y es un placer que estés con nosotros. Bienvenida a la familia.
- Mucho gusto. Me llamo Elena Katina – Alargó su pequeña pero firme mano hacia la mujer- Y es un placer para mi conocerla – Añadió para luego ajustar sus gafas una vez que terminó el saludo.

- Eres muy educada princesita.
- Sí que lo es – Afirmó Oleg con gracia.
- Bueno, quieres conocer tu habitación, Lena? – Preguntó Larissa yendo hasta donde la joven había dejado el equipaje de mano.
- Claro que si quiero señora….mmmmm, Larissa – Se sonrojó al recordar la petición de los Volkov hace unos minutos atrás.
- Ya te acostumbrarás Lena – Sonrió Oleg francamente al ver el sonrojo de la chica.

Unas elegantes escaleras dividían el living de las demás habitaciones. Oleg, una vez que le quitó de las manos a su mujer el equipaje de Lena, subía delante de ellas mientras Larissa conducía de la mano a la pequeña que no hacía otra cosa que mirar a todos lados, admirando aún la enormidad de la casa. Al llegar al tope, éstas se dividían en dos caminos. Uno de ellos, conducía a otras escaleras, lo que fácilmente Lena dedujo de inmediato que llevaban a otra habitación o a una cómoda buhardilla. Centró su mirada en una puerta color blanco, cuando Larissa se detuvo y le soltó la mano para abrir la misma. Elena entró y sus ojos brillaron y no pudo reprimir una “Whoa!” que salió de sus labios, arrancado silenciosas sonrisas de parte de sus nuevos padres.

Larissa, se había encargado de decorarla para ella. Recordaba mientras lo hacía, la vez que supo que tenía a una niña en su vientre. Estaba muy entusiasmada ante la idea de volver a tener a una pequeña en casa que no escatimó en nada para que la habitación luciera lo más preciosa posible. Para Lena era la mejor habitación del mundo. No se comparaba en nada a la que tenía en su casa, junto a Inessa y Sergey. Aquella había sido una habitación pequeña pero cómoda, suya. Esta era todo lo contrario, pero le agradaba la idea de que personas desconocidas, se tomaran la delicadeza de hacer un buen trabajo solo para alegrarla. La joven veía todo con mucha emoción, dejando a un lado aquella rigidez que la ocupaba una vez que pisó una casa desconocida para ella. Todo le parecía genial, estupendo. En su vida había estado en una habitación igual. Tenía una repisa llena de muñecas tanto de porcelana como de plástico, muy finas y hermosas. Pensaba que estaba en un sueño mágico, pero sabía que todo aquello era real.
Larissa y Oleg la miraban con la misma subliminalidad con la que ella contemplaba todo a su alrededor. Los ojos verdigrises de la joven pasearon por las ventanas, persianas, estantes, alfombras, baño, absolutamente todo.

- Aquí dormiré? – Su voz denotaba toda la inocencia y timidez posible.
- Si cariño, esta es tu habitación. Te gusta? – Pregunto Larissa entrando y dejando la valija a un lado.
- Me encanta. Es muy preciosa y estupenda. Gracias.

Abrazó a Larissa a la altura que se permitía y así cerró el pacto donde todo el amor que ellos le estaban entregando en aquel momento, jamás iba a romperse y que de su parte iba a ser recíproco. Amor con amor se paga, y ella estaba dispuesta hacerlo.

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xlaudik
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Re: UNA VIDA NO ME ALCANZA // PSICHOBITCH2

Mensaje por xlaudik » Mar 24 Feb 2015 22:08

Imposible no leerte y aburrirse de ti, eres la mejor de las escritoras .aplausos.
Espero pronto resuelvas todo, animo .drinks.
:-P .good.

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Hiromy.2310
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Re: UNA VIDA NO ME ALCANZA // PSICHOBITCH2

Mensaje por Hiromy.2310 » Mar 24 Feb 2015 22:41

Pero princesa como que aburrirnos si nos deleitas todo el tiempo con magnificas historias, con tu toque personal, me encanta esta trama, diferente, tanto como la forma de narracion, estupendo, espero sigas publicando y te valla super bien.

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SLumholdt
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Re: UNA VIDA NO ME ALCANZA // PSICHOBITCH2

Mensaje por SLumholdt » Mié 25 Feb 2015 00:18

Eh de decir que es la primera vez que escribo en un Fan Fic tuyo en proceso, en la mayoria lo hice ya estaban finalizados. Solo desde mi humilde lugar de lectora me queda felicitarte por tu talento para escribir, para contarnos y transportarnos a cada historia, las eh leido todas, y sin duda mi favorita sigue siendo "encuentros cercanos en cualquier sitio" que gran historia, lograda magnificamente y en la cual no falto nada, para mi gusto, ame a la lena de esa historia, una lena sin closet y totalmente fuerte, guerrera y divertida, las cuales hay poco en las historias de tatu y la cual es la Lena que quisiéramos la mayoria de los fans sea la real ;). A expensas de eso todas tus otras historia fueron geniales, cada una con su estilo propio y las cuales disfrute leer, aunque no comentaba. Y bueno ahora llegaste con esta historia, la cual ya me atrapo desde el primer párrafo,asi que me dije "porque no comentas y de paso agradeces las historia", asi que te digo me encanto el capitulo y ya quiero saber que pasa o paso con Yulka ojos azules. Ahora recuerdo eh comentado varias veces es tu fan fic "psss.. Taxi" el cual me encantaba y lo dejaste, me gustaria que alguna vez lo puedas retomar, era una historia hermosa, que me atrapo tambien, y seria genial volver a tener conti. Bueno ahora solo me queda Felicitarte y agradecerte inmensamente por regalarnos estas maravillas literarias, porque para mi lo son, eres de mis escritoras favoritas sin duda. Gracias por tanto. Y solo te deseo lo mejor para este nuevo proyecto y ojalá siempre nos siga maravillando con estas historia. Gracias!! Saludos!!! Conti conti pronto!! dash2 .good. give_rose dash2
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Re: UNA VIDA NO ME ALCANZA // PSICHOBITCH2

Mensaje por lenyul tatu » Mié 25 Feb 2015 00:58

Una muy buena historia y siempre nos
deleitas leyendote espero continues pronto
y no me queda mas que decir contii
quiero seguir leyendote

Saludos :)
cada palabra tuya es volverme loca por ti

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Re: UNA VIDA NO ME ALCANZA // PSICHOBITCH2

Mensaje por oO-aLex-Oo » Mié 25 Feb 2015 05:27

hey.. muy bueno!

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Re: UNA VIDA NO ME ALCANZA // PSICHOBITCH2

Mensaje por LYV » Mié 25 Feb 2015 21:47

me acabo de terminar los fics que tenia pendiente y ya me agarre a otro XD
tus fics son geniales así como los antiguos autores que habían en este foro, ya espero la contii :)

(\(\
(=’ :’)
(,(”)(”)¤LENA KATINA *W*


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Re: UNA VIDA NO ME ALCANZA // PSICHOBITCH2

Mensaje por Edirbr » Vie 27 Feb 2015 22:35

Me gusto mucho espero la continuación :)

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Re: UNA VIDA NO ME ALCANZA // PSICHOBITCH2

Mensaje por MAX86 » Sab 28 Feb 2015 00:18

Jesusssss!!! Ya amo a Lena!!!! give_heart2 Que excelente comienzo!!!!! .aplausos. .aplausos. Como siempre tus ffics!! girl_wink por ahora no le doy .dwarf. A. nadie!!! Apura el tranco q quiero hachas. A alguna!!! Jejeejejejejejejejjejejeej
Sigue sigue sigue sigue!!! dash2 dash2 dash2
A lo lejos he visto mucha luz..... y he subido.

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Re: UNA VIDA NO ME ALCANZA // PSICHOBITCH2

Mensaje por Vika_Volky » Sab 28 Feb 2015 11:05

Me encanta como escribes y lo haces de una manera muy apasionada se nota lo limpia que sos al hacerlo. Tuve que registrarme para poder comentar aunque mi prima me ponía a leer los fanfixtions y nunca fui adicta a esta clase de cosas pero leí un par de los tuyos y creeme linda que me encantan tus historias. Me haces volar con la imaginación y ya eso es mucho. Sos buena para esto y si no te importa me gustaría saber quien se esconde detrás de semejante seudonimo y se que debes ser especial.... un beso y te seguire give_rose
....si te quiero, te tengo... diablo3

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Re: UNA VIDA NO ME ALCANZA // PSICHOBITCH2

Mensaje por Zobredoziz » Mar 03 Mar 2015 13:13

Enhorabuena tener otra historia tuya por acá, solo puedo augurar que será excelente como las otras que he leído. Espero no demores con la continuación. Muchos saludos. P.D. Presiento que la historia de éstas niñas será muy prometedora...
♀ LA CIUDAD DE LAS SOMBRAS... ES EL PARAISO DE LOS LOCOS ♀

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Re: UNA VIDA NO ME ALCANZA // PSICHOBITCH2

Mensaje por psichobitch2 » Mar 03 Mar 2015 21:34

Hola chic@s, gracias por no haberse olvidado de mi y de nueva cuenta, volvernos a encontrar en esta historia.

xlaudik: Hola guapa, de nuevo acá agradeciendo por todo el apoyo recibido de tú parte give_heart2 Es agradable saber que sigues cada uno de mis ff’s y eso me llena de mucha alegría girl_blum Un fuerte abrazo y gracias siempre por comentar .good.

Hiromy.2310: Hola linda, gracias por tú comentario siempre tan estupendo. Un fuerte abrazo y espero continúes con la lectura de la historia .good.

SLumholdt: Whoa!! Bastante extenso y agradable tú pequeño comentario .rofl. .rofl. .rofl. Bienvenida .hi. Nunca había leído de ti y si lo he hecho, pido disculpas por no acordarme give_rose Que gratitud leer todo lo que me has escrito y me alegro de verdad, que mis historias te gusten. Lo hago con mucho cariño para vosotras y por vosotras que merecen más que esto. Hago lo que puedo. Un beso guapa y gracias .hi.

lenyul tatu: Gracias y acá tienes otro capítulo del fics para que nunca dejes de leer .read. Gracias por tus gratos comentarios. Un fuerte abrazo acute

oO-aLex-Oo: Gracias. Un gran abrazo para ti y espero sigas leyendo .good.

lyv: Me encanta que tomes en cuenta a los otros autores .hi. Todos los que estamos acá llevando y haciendo que la imaginación de vosotros vuele algunos minutos, entregamos una gotita y un espacio de nuestro tiempo para hacerlos más gratos a ustedes. Un abrazo give_heart2

Edirbr: Hola. Gracias por comentar y te dejo una buena parte para que conitnues leyendo. Un beso give_rose

MAX86: Diooosss!!! La señora de las hachas .dwarf. .dwarf. .dwarf. .dwarf. Bueno querida, espero no tengas que darle ningún hachazo a ninguna yahoo3 yahoo3 creo que no te daré el gusto esta vez, que acabes ensangrentando el foro por alguno de los personajes lol2 lol2 lol2 Un besote amigocha. Cuidate!!! dash2 dash2

Vika_Volky: Gracias por tu comentario. Con respecto a tú pregunta de que hay detrás de mi apodo? Pues, solo una chica angelical girl_in_love .angel. que le gusta escribir y deleitaros a todos ustedes. Un beso.

Zobredoziz: Hola! Presientes muy bien si os gusta elevar su imaginación al tope. Gracias por comentar. Un fuerte abrazo give_heart2

No queda más nada que deciros sino que…

Disfrutad!!!




Eran mas de las veinte horas. Ya estaba enfundada en su ropa de vestir y a su lado, su inseparable amigo “Petro”, un cálido y felpudo oso de juguete que había recibido en el orfanato cuando cumplió nueve años de edad, un 4 de octubre.

- Lena, estás despierta? – Cuestionó Larissa abriendo lentamente la puerta de la habitación.
- Si, seño…- Hizo una pausa recordando la amable petición de los Volkov -… Larissa, adelante – Abrazando a su fiel amigo, se sentó en la cama.
- Cómo te sientes? – Dijo la mujer acomodándose al borde del lecho, alisando su vestido, tratando de que no se desarreglara tanto.
- Bien. Es muy cómoda mi cama y a Petro también le gusta – Señaló el desgastado y torpe muñeco que llevaba entre sus manos. Larissa le acarició sus cobrizos cabellos.
- Vaya! Entonces creo que van a dormir muy cómodos esta noche – Dijo con una sonrisa – Sabes que Oleg y yo, tenemos que ausentarnos unas horas, verdad?
- Si. En la cena mencionaron algo de beneficios…
- Es una reunión de beneficencia – Corrigió – Lamento que tengamos que dejarte precisamente hoy que acabas de llegar a nuestras vidas, pero te prometo que apenas termine, vendremos a casa y te daré un beso de buenas noches. Cualquier cosa que necesites…
- …le diré a Olga que me ayude.
- Exacto – Aquella chica era demasiado lista - Así es princesa, no tardaremos – Le dio un beso en la frente mientras la ayudaba a que se acostara para taparla con el acolchado edredón que la cubría. Se encaminó a la puerta y una vez a punto de salir, le habló de nuevo a Lena – Que descanses Elena, buenas noches. Quieres que deje la puerta entreabierta?
- No. No le tengo miedo a la oscuridad – Tapándose.
- Bien, descansa – Se despidió con una sonrisa y cerró la puerta tras ella.

Habían pasado más de dos horas aproximadamente, cuando una música proveniente de algún lugar de la casa la despertó. Era una música escandalosa para lo que estaba acostumbrada a escuchar. Se sentó en la cama, frotándose los ojos y viendo hacia la ventana para percatarse que aún era de noche y que efectivamente la azaraza provenía dentro de la casa. Tomó sus gafas que las había dejado en la mesa de noche, y bajó de la cama sintiendo el frio del piso debajo de sus descalzos pies. Abrió la puerta, y la música se escuchaba con más ímpetu. Aquella escandalera podría catalogarse como música? Pensó distraídamente mientras giraba sobre sus pies y corría de nuevo hasta su cama.

- Casi me olvido de ti Petro, discúlpame. Vamos – Tomó al muñeco de felpa y salió de allí.

El pasillo donde estaban las habitaciones se encontraba a oscuras. Era muy de noche y sus nuevos padres adoptivos aún no habían llegado de la reunión.
Asomó su cabecita por el barandal y vió que solo estaba encendida la luz de la cocina. Posiblemente Olga estará allí organizando cualquier cosa. La música venía de la buhardilla y debía subir para confirmar quien ocasionaba aquel ruido a aquellas horas de la noche. Apresuró sus pasos y fue subiendo lentamente tratando de cubrir sus oídos con sus manos. Efectivamente, allí había una habitación y por debajo de la puerta, podía ver claramente una luz. Fue acercándose y colocó su oreja izquierda sobre la puerta, pero solo lograba escuchar la infernal música y nada más. Giró la perilla y la luz de la habitación hizo que cerrara rápidamente los ojos ya que había transitado un trecho oscuro y tenía que adaptarse a la nueva claridad. Al principio no vió nada, solo un aparato encendido de donde provenía el ensordecedor ruido. Apretó la mano del peluche mientras abría más la puerta, dejando ahora sí, delante de ella, la figura de la misma chica que había visto en aquella fotografía que descansaba sobre la repisa de la chimenea.
Vestía unos vaqueros color negro, algo roído al final de las piernas, una chaqueta de jean azul y una remera que llevaba escrito algo en algún idioma que ella no conocía. Llevaba el cabello igual que como lo detalló en la fotografía, aunque podía decir que lo tenía más despeinado.

Yulia, aún no se había dado cuenta de que su habitación había sido invadida por alguien. Estaba de frente a la ventana, con un cigarrillo en la mano y haciendo movimientos algo raros, que Lena pudo haber aprobado como un paso de baile o quizás alguna danza extraña pero a la vez divertida. La joven pelirroja, no se atrevió a dar otro paso dentro de aquella alcoba. Le parecía graciosa la manera en que la morena se movía con tanta agilidad, que no quiso interrumpir el momento.

- Qué haces aquí? – Dijo Yulia una vez que se giró para cambiar la música. Su rostro denotaba molestia.
- Hola… - Dijo apenas, sobresaltándose un poco.
- Te hice una pregunta. Qué haces aquí? – Se acercó hasta llegar a la pelirroja que la miraba con algo de temor en los ojos.
- Es que tu música me despertó y quería saber de dónde provenía – bajó la mirada aferrándose a su muñeco.
- No estaba tan alta – Yulia comenzó a rodear a Lena mientras la veía de arriba abajo – Entonces, tu eres la bastar… - Se interrumpió – Cómo te llamas?
- Lena – respondió sin alzar la mirada, pensando que tal vez había sido un error entrar allí.
- Tienes nombre de niña boba, sabías? – Hizo una mueca perturbadora con los labios deteniéndose frente a la pequeña – Mírame, o no te enseñaron ver a los ojos cuando se te habla, ah? Qué es eso que tienes allí? – Con su mirada azul, oscultaba lo que Lena aferraba contra su pecho.
- Es mi muñeco!
- Ay, que tierna. Tienes un feo muñeco allí. A ver… - Siendo sus manos más rápidas que las de Lena, logró arrancarle el espantajo de las manos a la pequeña.
- Dámelo! Regrésame a Petro – Dijo la pecosa alzando la mirada y viendo por primera vez el intenso azul de los ojos de su acosadora.
- Dámelo, dámelo! – Exclamaba en tono de burla mientras rodeaba su cama y se paraba frente a la ventana de nuevo – Tampoco te enseñaron a tocar la puerta de una habitación ajena?
- No hubieses escuchado mi llamado – Dijo colocando sus bracitos en jarra a cada lado de su cintura y ladeando los labios.
- Jaja! Eres una cría bastante inteligente.
- No soy una cría, soy grande – manteniendo la misma posición.
- Eres una bebita porque solo las bebitas juegan con esto – Dijo alzando a Petro por uno de sus bracitos de felpa y manteniendo su tono burlón.
- Regrésamelo o le diré a tus papas que me estabas molestando, Yulia.
- Cómo sabes mi nombre, niña tonta? – centrando su mirada en la pelirroja que la miraba totalmente molesta.
- Tus papás me lo dijeron, y no soy una niña tonta. Dame mi muñeco – Sus ojos empezaban a humedecerse mientras que la morena se acercaba hábilmente hacia ella, sosteniendo por encima de su cabeza al aludido.
- Vas a llorar, ah? Bebita!
- Dámelo! – Dijo ya con algunas lágrimas rodando por sus mejillas.
- Pobrecita. La cuatro ojos está triste por su tonto muñeco – Estaba siendo bastante pesada y ruda con la pequeña. Algo típico de su personalidad adolescente y rebelde.

Un ruido llamó la atención de ambas haciendo que se giraran hacia la ventana. Evidentemente sus padres habían regresado. Las luces delanteras del vehículo se colaron por la ventanilla de la habitación, mientras estos aparcaban el coche.

- Toma tu estúpido oso de peluche – le lanzó a Petro haciendo que éste rebotara sobre el pecho de la pelirroja y luego cayera en el piso – ahora escúchame – dijo acercándose hasta ella y tomándola por los hombros – por nada del mundo le digas a mis papás que estuve aquí, entendiste? – Lena se agachó a recoger el muñeco después de haber escuchado lo que la morena le había dicho. Yulia no le quitaba la vista de encima.
- Por qué? – cuestionó inocentemente.
- Tienes que preguntar estupideces? –Dijo Yulia dándole una rápida mirada a la puerta de su habitación – No quiero que os digas, entendiste?
- Si prometes no quitarme más a mi muñeco y no decirme jamás que soy tonta – hizo un puchero. Yulia rodó los ojos.
- Está bien niña, está bien – la soltó y corrió hacia la ventana, echando un último vistazo hacia afuera – recuerda Lena, jamás estuve aquí - dijo y salió por la misma.

Lena se quedó de pie dentro de la habitación sin entender aún lo que acababa de pasar. Se asomó por el alféizar, pero todo estaba oscuro y la altura era bastante pronunciada. Yulia no se veía por ninguna parte. Rápidamente cayó en cuenta de donde se encontraba y si quería mantener aquel secreto, debía salir de allí de inmediato antes de que sus tutores se dieran cuenta que no estaba en su habitación. Salió y apagó la luz, cerrando con cuidado la puerta. Sus ojos ya conocían el camino que había hecho a través de las escaleras. Bajaba sin hacer ruido al mismo tiempo que Oleg y Larissa entraban a la casa por la puerta principal. Al llegar abajo, corrió de puntillas sosteniendo al muñeco con fuerza. Entró a su habitación y cerró con cuidado de que nadie escuchara ruido alguno. Se quitó las gafas y las puso sobre la mesita de noche y se metió raudamente dentro de las sabanas, abrazando a su osito mientras fingía dormir.

Quince minutos más tarde, sintió cuando abrieron la puerta de su cuarto, experimentando un cálido beso sobre su sien. Por el olor peculiar del perfume, supo que era Larissa la que estaba allí, cubriéndola más bajo las sábanas, para escuchar luego el sonido de clausura de la salida que le indicaban de nuevo, que se encontraba sola, volviendo a respirar con naturalidad.



- Lena, ya estás lista? – Preguntó Oleg desde las escaleras mientras terminaba de arreglar unos papeles dentro de su portafolios.

Ya habían pasado tres semanas desde que Elena había llegado a casa de los Volkov. Ese día, comenzaba asistir a clases en la Escuela Elementaria St. Andrey Ionescu donde unas semanas atrás había rendido varias pruebas psicológicas y básicas para la aprobación del ingreso en dicha institución, lo cual logró cumplir a la cabalidad y calificar como nuevo ingreso y hoy, volvería nuevamente ya como alumna, para compartir con chicos de su edad y revivir momentos que habían quedado congelados en su vida.

- Si, ya bajo – Gritó desde su habitación.
- Crees que le guste el colegio? – cuestionó Larissa caminando de un lado a otro mientras guardaba la merienda de Lena en la lunchera. Olga, solo reía al ver a Larissa en aquella actitud.
- Tranquila señora Larissa, va abrir un hueco en el suelo – Dijo llevando su taza de café hacia su boca.
- Lo sé Olga, solo quiero que se sienta cómoda y que no se ponga nerviosa.
- Señora, creo que más nerviosa se encuentra usted que la pequeña; si no, compruébelo por usted misma – Dijo esto señalando hacia la puerta de la cocina.

Allí estaba la joven pelirroja de la mano de Oleg, junto al marco de la puerta. La mirada azul del hombre rubio brillaba de orgullo.
Pulcra, elegantemente bien vestida con su uniforme, lista para su primer día de clases. Su falda a pliegues color azul marino le llegaba justo a las rodillas dejando ver sus níveas y largas piernas que estaban cubiertas por unas calcetas blancas junto a unas lustrosas zapatillas escolares. El blazer, era del mismo color que su falda, tallando su figura que amenazaba pronto con ser la de una señorita. Su camisa blanca, hacia relucir su distinguido corbatín rojo con diseños blancos. Sus rizos ondeaban sobre sus hombros, bien peinados, arrancándole aquel toque juvenil, tierno y apacible en su rostro angelical manchado con finas pecas.

- Estás muy preciosa, princesa – Anunció Larissa caminando hacia ella y dejándole un beso en la mejilla.
- Gracias.
- Se le hará tarde para su primer día de clases – Comentó Olga . Oleg también asintió.
- Si, vamos Lenita. No querrás que lleguemos tarde…
- … me refería a usted señora Larissa – Comentó graciosamente Olga quien se disponía hacer sus quehaceres en la cocina, arrancando sonrisas a todos por su tan acertado comentario.
- Vamos – Dijo Oleg yendo hacia la puerta dispuesto a llevar a Lena a la escuela, seguido por Larissa quien tomó de la mano a la pequeña, quien colocó su morral sobre su espalda, avanzando fuera de la casa.

Lena, se encontraba ya sentada en una de las mesas del salón de clases. Oleg y Larissa, la presentaron delante del director del colegio formalmente como sus tutores, algo que bastó para que una señorita, calificada como asistente, le mostrara muy superficial las instalaciones recreativas y áreas de escolaridad.
Había sonado la campana que daba inicio a la clase, cuando vio entrar a un grupo de chicos y chicas al aula donde ya se encontraba. No pudo evitar sentirse nerviosa. Allí no conocía a nadie y aquella escuela era algo nuevo para ella, como todo lo que le estaba comenzando a suceder en su corta vida… “Si tan solo hubieses venido conmigo Petro, no me sentiría tan sola”. Ese pensamiento se borro ágilmente de su cabecita, cuando un chico castaño y de ojos grises, con cara de pocos amigos, la sacó de sus cavilaciones.

- Ese es mi escritorio. Qué haces sentada allí, niña? –Dijo el jovencito con recelo, tirando el morral de Lena en el piso.
- Déjala Kolia – Dijo una chica de cabellos rubios, con el rostro muy parecido al del chico y los ojos de la misma manera – Ven niña, siéntate acá, a mi lado.

La pelirroja sin emitir palabra alguna, se levantó de su asiento y recogió su morral que estaba en el piso mientras Kolia la miraba despectivamente con los brazos cruzados sobre su pecho. Lena hizo lo que la otra chica le había indicado, y cuando llegó a su lado, se sentó. La otra chica también hizo lo mismo.

- Es un mal educado. Aunque sea mi hermano debo reconocerlo. No sabe comportarse – ambas miraron de nuevo hacia donde el chico se encontraba. Este, le había hecho una zancadilla a otro niño más bajito que él, tirándolo al suelo. Varios niños comenzaron a reírse. Lena agachó su cabeza y la rubia rodó los ojos – Soy Anastacia, pero puedes llamarme Nastya – alargó su manita un poco más oscura que la piel de Elena, para estrechar el grato saludo.
- Me llamo Elena. Pero puedes decirme Lena, es más fácil – Dijo con un deje de confianza hacia la otra jovencita.
- Bien Lena, y que edad tienes? Yo tengo diez y medio, próximamente cumpliré los once.
- Yo tengo once y también pronto será mi cumpleaños – Dijo abrazando su morral.
- Tú mamá es muy bonita y elegante. Te vi cuando se despidió de ti con un beso.
- Ella…– Lena se obligó a interrumpir lo que iba a decir, dejando el bolso en el piso, juntando sus manos encima del escritorio, con la mirada hacia al frente. Nastya la miró por unos segundos y entendió que en ese momento, el maestro de la clase había entrado. Ambas, pusieron atención a lo que el hombre alto y con poco cabello, comenzó a decir.

La mañana transcurrió entre clases de matemáticas mientras llegaba la hora de recreación. Al escuchar la campana que anunciaba ese medio tiempo de esparcimiento, ambas chicas tomaron sus luncheras y salieron del salón. Era un patio bastante amplio y todos los chicos del colegio estaban allí, jugando. Otros platicaban mientras comían. Nastya le pidió que la siguiera y se sentaron debajo de un árbol, cerca de una estatua del procer a quien seguramente le debían el nombre del colegio.

- Eres nueva en la ciudad? Nunca antes te había visto en este colegio – Nastya le dio un mordisco a su manzana mientras Lena desenvolvía parte de su sándwich.
- No. Yo soy de Moscú, solo que es mi primera vez en este colegio.
- Tus padres vendrán por ti al final de clases?..



- A ver Elena – Dijo Sergey una vez que se detuvo frente a la escuela. Lena se quedó esperando lo que a continuación su padre le indicaba– Ya eres toda una señorita, verdad? – La pelirroja asintió viendo a su padre agacharse para quedar a su altura – Tienes 7 años y conoces muy bien el camino a casa. Tú mamá ni yo podremos venir a recogerte hoy, pero confío que tú sabrás como hacerlo.

- Claro papá, sé muy bien como llegar a casa. Mi amigo Dimitri siempre me ha enseñado varios caminos de vuelta. No se me hará difícil, lo prometo – Dijo y Sergey la abrazó dejando un beso sobre su cabeza.

Elena se despidió de su padre quien a lo lejos le vio subirse a un coche y dejarla sola, dentro del colegio, donde había pasado la mayoría de las veces junto a sus compañeros de clase, estudiando y divirtiéndose.
- Hey, pecosa, psst! – Dimitri la llamó escondido detrás de unos árboles del patio. Lena se dirigió hasta él tranquilamente.
- Qué haces allí escondido, Dima? Acaso no ves que pronto sonará la campana para entrar a clases?
- Shhh! Ven… tengo un plan – Vaya que conocía los planes de su amigo. Alguna nueva travesura tendría entre manos – Los chicos habéis descubierto un tesoro de piratas – Comentó el pequeño a modo de susurro. Lena rodó los ojos.
- Aquí no hay piratas, Dima. Ni siquiera tenemos una playa cerca de la ciudad. Vamos, hay que entrar a…
- …cobarde! – Le dijo dándole la espalda. Elena dejó su bolso en la hierba que crecía alrededor del jardín y se colocó delante de éste con los brazos en jarra a cada lado de su cintura.
- A quién le dijiste cobarde, eh?
- A ti… no quieres ir a ver el tesoro de los piratas. No va a pasar nada malo.
- Pero, ya va a comenzar la clase y cómo vamos a faltar? – Dima se encogió de hombros tomando su morral y colocándoselo en la espalda.
- Eres tonta Lena. Cuando descubramos el tesoro, no tendremos que volver a ver más clases. Seremos muy pero muy ricos – Concluyó y se echó a caminar, alejándose del lugar. Lena lo veía marcharse pero en el fondo, sabía que aquel hallazgo le divertiría más que ver una aburrida clase de español.
- Hey! Espérame…- Gritó para luego unirse en una carrera a su mejor amigo y así emprender una nueva aventura. Esta vez, era una de piratas.


Avanzaron por un camino de piedras y tierra que quedaba detrás del colegio. Ya habían andado un trecho bastante largo. Ella, junto con Dimitri, estaban siendo acompañados por dos chicos más que según tenían un mapa dibujado en una hoja arrugada de papel con indicaciones bastantes claras de donde se encontraba el gran tesoro que os volvería muy ricos.
Se detuvieron para comer cada uno su propia merienda que habían traído de casa, luego que decidieron parar un poco para descansar. En realidad fue Lena quien os solicitó y rogó para que se tumbaran un rato. Ya le estaban doliendo sus pequeños pies y se veía realmente agotada.

- Estáis seguros chicos, que vamos por el camino correcto? – Limpió algunas gotas de sudor que resbalaban por su frente con la manga de su chaqueta.
- Claro que si Lena, tenemos un mapa – Intervino un chico regordete de mejillas muy coloradas, alzando y agitando sobre su cabeza la hoja de papel con el dibujo impreso.
- Me parece que estamos perdidos y ya deben ser cerca de la hora del mediodía. Mi estómago no para de rugir – Frunció el ceño la pelirroja mientras se agarraba la panza con ambas manos.
- Es que eres niña, Lena y siempre las niñas tenéis más hambre que los chicos. Verdad muchachos? – Preguntó Dimitri siendo empujado por Elena.
- No seas payaso Dimitri que las niñas tenemos que haceros la comida a vosotros los hombres porque siempre os están quejando del hambre… mi papá es así – Se encogió de hombros mientras los tres chicos se miraban entre sí, imitando la misma acción de la pequeña pelirroja.

El día fue avanzando y los niños comenzaron a caminar en círculos alrededor del campo de arboles. A ciencia cierta, ninguno de los cuatro sabíais donde se encontraban y por más que Lena os suplicó para que regresaran, ya era muy tarde. Os encontrabais perdidos.

- Papá confió en mí para que regresara a casa sola después del colegio y mira, estoy perdida con todos vosotros… muy capullos!
- Pero no entiendo que salió mal!!! El mapa estaba bien hecho – Exclamó el otro chico. El más alto de todos.
- No es un mapa, tonto. Es una hoja de papel con un dibujo feo – Dijo Lena sentándose sobre una roca que sobresalía en el camino. Comenzaba a oscurecer y ella estaba sintiendo miedo de la noche – Quiero regresar a casa – Completó con un sollozo mientras que Dimitri se acercaba hasta ella y le colocó una mano sobre el hombro.
- Lo siento Lena, no quiero que llores. Vamos a encontrar el camino de regreso.

Aunque aquella noche no encontraron el camino de regreso sino fueron los policías civiles, después de una ardua búsqueda por la zona, quienes los encontraron; Sergey no dejó de imponerle mano dura a su hija mayor para que aprendiera acarrear sus responsabilidades. Su madre, Inessa; optó por no dejarla sola ni un solo día de escuela y cada que salían todos de clases, allí estaba la señora Katina, esperando por ella para que el camino a casa no se convirtiera de nuevo en “Una búsqueda de tesoros perdidos”.



Elena se había perdido en sus pensamientos recordando el pasado acerca de su familia y lo bonito que había sido compartir con sus amigos. La habrían olvidado durante los tres años que había pasado dentro del orfanato? La imagen de los Volkov se refrescó en su mente trayéndola de nuevo a la realidad. Bien sabía que no eran sus padres biológicos y que los suyos habían fallecido en un trágico accidente donde si ella no hubiese ido a robar aquellas flores donde el Sr. Smirnov, también hubiese corrido el mismo riesgo de haber muerto fatalmente. Tus padres vendrán por ti al final de clases? Aquella chica que acababa de conocer, le hacía una pregunta enfatizando muy bien el sustantivo que comenzaba a darle vueltas en su cabeza. Solo apenas unas semanas habían transcurrido desde que llegó aquella casa. A duras penas podía llamarles por sus nombres sin olvidarse de colocar adelante el “Señor o Señora” antes de dirigirse a ellos. Acaso en eso se habían convertido el señor y la señora Volkov. En sus padres?

- Hey, pelirroja…sigues aquí? – Nastya le pasó una mano delante de su rostro impávido para hacerla caer de nuevo en la tierra.
- Si, acá estoy – Dijo parpadeando y volviendo a probar de su sándwich – Ellos trabajan mucho y será Olga, quien venga a por mí.
- Es tú tía?
- No. Ella es la señora que ayuda a… Larissa en casa – Ambas chicas se sonrieron y siguieron debajo del árbol hasta que finalizó la hora del recreo.

La media hora la pasaron charlando sobre trivialidades, dándose a conocer un poco más. Nastya compartiría con ella todo el año escolar y mientras iba conociendo más a la rubia, más era la confianza que la pelirroja iba procurando.

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Re: UNA VIDA NO ME ALCANZA // PSICHOBITCH2

Mensaje por LYV » Mar 03 Mar 2015 23:36

Cada escritor que paso por este foro dejo un pequeña huella la cual merece ser recordada

Joder!!! Julia su actitud rebelde XD pobre de lena
Pero ahora tengo la duda? Julia no vive con ellos e.e
Ya el principio es interesante no me puedo imaginar como seras los otros capa XD

Muy buen cap

Contii

(\(\
(=’ :’)
(,(”)(”)¤LENA KATINA *W*


Y de la Familia Voltina Kativol

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Re: UNA VIDA NO ME ALCANZA // PSICHOBITCH2

Mensaje por Edirbr » Mié 04 Mar 2015 00:31

Muy bueno el capituló quiero conti.. .good.

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Re: UNA VIDA NO ME ALCANZA // PSICHOBITCH2

Mensaje por xlaudik » Mié 04 Mar 2015 02:05

Tus ffs son geniales, es imposible no leerlos dance3
Espero pronto saber q pasó con Yul, me tiene algo intrigada su corta, pero dura aparición .pardon.
Me encanta!!!! No tardes .bye.
:-P .good.

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AmorPorKat
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Re: UNA VIDA NO ME ALCANZA // PSICHOBITCH2

Mensaje por AmorPorKat » Mié 04 Mar 2015 07:37

Otro fics tuyooo wiiiiiiiiii .aplausos. .aplausos. me esta dejando atrapadisima! yahoo3 yahoo3 yahoo3
Contiiiiiiiiiiiii dash2 dash2
Lena give_heart2 linda! give_heart2

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SLumholdt
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Re: UNA VIDA NO ME ALCANZA // PSICHOBITCH2

Mensaje por SLumholdt » Mié 04 Mar 2015 08:56

Vaya que gran capítulo, esa Yulia es toda "mala,rebelde y burlona" ajaja pero asi la amamos XD, y Lena es tan cuchi, tan adorable, ja no se porque se me hace que ella cambiará a la señorita rebelde ojos de cielo. Hermoso capitulo ya quiero la conti!!!! Me encanta sin dudas. dash2 continua guapa. give_rose .good.
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Re: UNA VIDA NO ME ALCANZA // PSICHOBITCH2

Mensaje por Zobredoziz » Mié 04 Mar 2015 12:12

mda wtf no entendí, bueno lo primero que se me vino a la mente cuando Yulia le pide a Lena que no informe a sus papás que estuvo ahí, fue que Yulia es la hija muerta de Oleg y Larissa... y se le apareció a Lena Jajajajaja es que, al parecer solo Lena escucho la música, estando Olga también en la casa..No sé estoy confundidaaaaa .fie. Espero continúes pronto para ya aclarar todas mis dudas sobre la "pequeña" aparición de Yulia.
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lenyul tatu
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Re: UNA VIDA NO ME ALCANZA // PSICHOBITCH2

Mensaje por lenyul tatu » Mié 04 Mar 2015 18:22

Como siempre un muy buen capitulo
por favor continua pronto
pero que rara yulia y que culpa tiene lena no es para
que la tratara asi
pero vamoss queremos contii espero no tarde

hasta la proxima
saludos :)
cada palabra tuya es volverme loca por ti

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Hiromy.2310
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Re: UNA VIDA NO ME ALCANZA // PSICHOBITCH2

Mensaje por Hiromy.2310 » Mié 04 Mar 2015 23:22

Oh Dios, que a esta Yulia ne dan ganas de darle un puntapie!!! jajajajajajaja

Princesa como estas, sabes que aunque poco mi comentario va jajaja, muy bueno el cap. Esta perspectiva de Yulia mas grande que Lena, ademas de que me le hacen maldades a mi Lenita es muy interesante viniendo de tu parte... Me a gustado el cap. Continua

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