ENEMIGAS Y ALGO MÁS // POR: Pei_17

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xxavaa
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Re: ENEMIGAS Y ALGO MÁS // POR: Pei_17

Mensaje por xxavaa » Sab 06 Jun 2015 00:19

ohhh!!! más sweet *-*!!!
cuándo conocerá a los suegris xD
La música es mi escape, silencia el mundo y mis preocupaciones.
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Solangela
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Re: ENEMIGAS Y ALGO MÁS // POR: Pei_17

Mensaje por Solangela » Sab 06 Jun 2015 11:00

Lamento de todo corazón su perdida. Hace poco tmb tuve una muy grande oara mi, entiendo lo dificil que es, aunqur no nos conozcamos aca estoy para lo que necesite. Sinceramente me alegra que alla vuelto con esta magnifica historia que capítulo a capítulo me atrapa mas. Espero pueda seguir adelante. Saludos.

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Shizuma21
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Re: ENEMIGAS Y ALGO MÁS // POR: Pei_17

Mensaje por Shizuma21 » Sab 06 Jun 2015 21:28

Lo siento por tu perdida...

Que haran en esa escapada? girl_in_love


Contiii
Ni los húmedos pies nuevos del amanecer podrían mantenerme alejada si eres tú quien me llama. Respondería con una oleada de emoción y el corazón palpitante, aunque sólo fuese para sentarme a tu lado y sostenerte la mano para escuchar tu silencio.

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hjas87
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Re: ENEMIGAS Y ALGO MÁS // POR: Pei_17

Mensaje por hjas87 » Dom 07 Jun 2015 18:59

Siento mucho tu pérdida.
Gracias por tomarte el tiempo de continuar a pesar de todo.

Pei_17
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Re: ENEMIGAS Y ALGO MÁS // POR: Pei_17

Mensaje por Pei_17 » Lun 06 Nov 2017 20:47

XXXVII
SOLO TÚ Y YO


El cielo es un lugar en la tierra contigo



-Si Irina, simplemente contesta eso si alguien pregunta-dijo Elena hablando por teléfono- y si alguien quiere comunicarse conmigo directamente, haz que deje su mensaje y dile que la semana que viene estaré ahí-ordeno guardando unas cosas en su bolso- de todas maneras ya deje las indicaciones para los demás-bajando las escaleras- el viernes puedes marcharte más temprano si gustas, no es necesario que te quedes ahí cumpliendo horarios hasta tarde-fue hasta afuera donde encontró a Yulia hablando animadamente con su chofer- yo voy a estar bien, gracias por tu preocupación, pero es innecesaria- viendo como su chofer y Yulia se percataban de su presencia e iban hacia ella- buena suerte con eso, adiós-dijo colgado.

-Señorita Katina ¿me permite?-dijo su chofer señalando su bolso.

-Se queda conmigo-dijo refiriéndose al objeto- no lo quiero en el maletero.

-Como guste entonces-dijo asintiendo.

-¿Lista?-pregunto Yulia llegando hasta ella.

-Si-respondió.

-Vamos-dijo Yulia tomándola del brazo delicadamente- nos veremos luego-dijo mirando al chofer

-Buen viaje señoritas-les deseo.

Yulia abrió la puerta del copiloto y Elena entro, viéndola rodear al auto para finalmente arrancar y comenzar a retirarse de su hogar. Miraba hacia atrás viendo a su mansión cada vez más lejana, Yulia le había dicho que iban a pasar unos días en su cabaña, el viaje iba a durar unas horas así que supuso que no iba a quedar muy cerca que digamos. No había hecho más preguntas, ella se encontraba tranquila ya que no iba a perjudicarse por dejar “abandonado” su trabajo por unos días, pero no podía evitar preguntarse si Yulia estaba en su misma situación.
Tampoco había preguntado donde quedaba exactamente esa famosa cabaña que decía, simplemente no se había puesto a pensar cuando había sido la última vez que se había dado un tiempo para ella, cuando su trabajo había tomado un segundo lugar para priorizarse a sí misma. Se había quedado dormida cuando menos se dio cuenta, Yulia parecía muy concentrada en su camino y además la música lenta le había ayudado a relajarse por completo. Cuando despertó después de más de una hora, observo que iban pasando entre llanura. Yulia sonrió cuando observo a Elena mirar todo a través de la ventana luciendo un poco sorprendida por esto, como si nunca hubiera disfrutado de aquel paisaje de esa manera.
Yulia decidió no interrumpir su admiración con palabras, la armonía entre las dos era cada vez más notoria, ya no había peleas, insultos o miradas amenazantes. El cambio era radical y estaba sorprendida por esto, ya que sinceramente pensaba que le iba a costar mucho tiempo más amansar aquella fiera salvaje, pero las sorpresas comenzaba a llevárselas ella cuando Elena había aceptado su propuesta sin meditarlo demasiado. Cuando la pelirroja tuvo finalmente la mirada en frente y observaba el camino, Yulia decidió explicarle un poco a donde se aproximaban. Le había dicho que la cabaña estaba un poco alejada de la sociabilización y era solamente campo lo que la rodeaban, le había contado algunas historias cuando era pequeña y visitaba junto con su familia aquel pequeño pueblo que estaba apenas un poco alejado de donde estaba la cabaña, a comparación de otros pueblos, no iban a esperar encontrarse con vecinos seguramente. Tenía demasiado tiempo sin visitar el lugar, así que no conocía el estado actual de las cosas.
Cuando el auto se introdujo en un sendero muy bien cuidado, Elena supo que habían llegado. Se preguntaba mentalmente si es que Yulia le había tomado el pelo cuando se había referido una vez a la cabaña como “pequeña”, ya que eso era lo que menos aparentaba, es más, ni siquiera era una cabaña. Parecía una pequeña mansión rustica en la que su diseño y adaptación encajaba completamente con el verde color y demás cosas silvestres.

-Hemos llegado-anuncio Yulia quitándose el cinturón. Elena salió y lo primero que noto fue el gran cambio de aire natural revoloteando en sus cabellos, la imagen del horizonte era hermosa y tranquilizadora. Yulia fue hasta ella sonriendo y tomo su mano y Elena se pregunto si siempre, independientemente del clima, sus manos estaban así de tibias- ¿Qué te parece?-pregunto.

-Yulia…es, es hermoso todo-dijo sinceridad- pero dijiste que era una cabaña-mirando la enorme casa- y eso efectivamente no lo es.

-No, no lo es-confeso- pero me gusta referirme así-comento. Estuvieron unos segundos mirándose mutuamente hasta que se escucho el ruido de una puerta y una mujer algo mayor salió sonriente a recibirlas.

-¡Yulia!-grito con alegría- tanto tiempo sin verte, mírate nada mas como estas-abrazándola.

-También te he extrañado Oksana- correspondiendo el abrazo- tenía mucho tiempo sin venir

-Demasiado diría yo-tocándole el rostro- cielos, eras apenas una adolescente la última vez que viniste- comento mirando de reojo a Elena.

-Veo que sigues con esa envidiable memoria-dijo tomando la mano de Elena nuevamente- Oksana te presento a Elena Katina, se quedara conmigo hasta que termine la semana.

-Es un placer-dijo la anciana saludándola con un amigable apretón de manos.

-Mucho gusto-saludo Elena.

-Supongo que quiere acomodarse ahora ¿o le mostraras a la señorita un poco el lugar?-pregunto Oksana, teniendo una gran sonrisa en el rostro y mostrándose sinceramente contenta con las visitas.

-¿Tú qué quieres hacer Elena?-pregunto Yulia.

-No me importaría conocer un poco más el lugar por fuera-dijo observando a su alrededor.

-Entonces no se diga mas-intervino Oksana- llamare a Dimitri para que se encargue de su equipaje, debe estar en los cobertizos, cualquier cosa que necesiten no duden en avisarme-dijo antes de marcharse.

-Ven por aquí- dijo Yulia. Juntas y tomadas de las manos salieron a observar el paisaje, Elena estaba visiblemente atenta a todo lo que la morena le relataba y mostraba del lugar.

-No pensaba que tuvieras gente aquí-comento Elena de la nada.

-Olvide ese pequeño detalle-dijo Yulia- ha estado cuidando de este lugar por años, prácticamente mis padres me lo han cedido a mí, pero por falta de tiempo he dejado de venir seguido. Oksana adora éste lugar y yo me alegro de que alguien al menos se esté preocupando por él.

-¿Y quién es Dimitri?-pregunto.

-Su nieto-explico- si no me equivoco, debe tener apenas 19 años. El se encarga de los trabajos más pesados que Oksana obviamente no puede realizar.

-Ya veo-asintió Elena. Estuvieron recorriendo el lugar un rato mas hasta que ambas terminaron debajo de un árbol, observando los animales de los campos vecinos- realmente es un lugar hermoso.

-Demasiado hermoso-corroboro Yulia mirándola- hay un arroyo por aquí cerca, mañana si quieres podríamos visitarlo, supongo que dentro de unos minutos más la temperatura aquí baja mucho y no quiero que nos agarre la noche a mitad de camino.

-Es lo mejor-dijo Elena. Observo a Yulia aproximarse a ella, fue ella misma quien la tomo de sus hombros y la atrajo contra su cuerpo para besarla. El beso era tranquilo y tierno, ambas escuchaban el sonido del viento contra las hojas de los arboles, sobre todo el que estaba sobre ellas. Elena sintió el tronco del árbol en su espalda y abrazo a Yulia con más insistencia. Una vez que el aire hizo falta, no estaban más que las dos mirándose a los ojos, que desprendían en ese momento un brillo muy particular, jamás visto por ninguna de las dos.
La pelirroja abrazo a Yulia y oculto su rostro en su cuello, sintiendo su perfume y su calor fundirse con el suyo.

-Gracias-fue todo lo que murmuro sobre este. Yulia sonrió y acaricio sus rizos con suavidad.

-¿Elena Katina agradeciendo?-pregunto bromeando un poco- vaya momento épico, debo sentirme afortunada-comento. Elena se separo un poco de ella para mirarla a la cara, luciendo seria pero un asomo de diversión florecía en sus ojos.

-Es en serio Yulia-dijo mirándola- gracias- volvió a repetir. Aunque le costara.

-No las des-dijo acariciando su mejilla- ya te dije porque lo hacía, volvería hacerlo una y otra vez si fuera necesario.

-¿Por qué?-pregunto Elena mirándola. El abrazo aun no se rompía, Yulia la tenia fuertemente sujetada y ella estaba demasiado conforme siendo presionada por su cuerpo y el árbol detrás de ella- no tienes ninguna obligación de hacerlo- comento, cambiando su tono de voz a uno extremadamente agradable, uno donde nunca se había mostrado con Yulia.

-Lo sé-contesto- pero es lo que quiero hacer-dijo besando su mentón. Elena cerró sus ojos y sintió sus labios cerca de su boca, pero no la besaba. Yulia beso su frente, sus pómulos y mejillas, para finalmente besar la punta de su nariz, para cuando ella los abrió no pudo resistirlo y acabo con los pocos centímetros que separaban sus rostros.
Estuvieron durante otro momento besándose hasta que el sonido de un pájaro sobre el árbol las separo, ambas miraron hacia arriba sonriendo para buscarlo, pero este había desplegado sus alas y salió volando rápidamente.

-¿Estas cansada?-pregunto Yulia

-Un poco –confeso despeinando sus cabellos- ¿Qué tienes en mente ahora?

-Bueno, viendo que ya te he mostrado un poco el lugar por fuera, yo creo que es hora de que conozcas la casa. No me gustaría que tengas otra recaída.

-No creo volver a tenerla-dijo- pero si quieres ser precavida…

-Me gusta serlo-dijo antes de besarla rápidamente- vámonos de aquí- menciono para pasar un brazo sobre sus hombros, Elena se junto más a su cuerpo y así fueron caminando hasta la supuesta “cabaña” de Yulia. Estaba llegando a la puerta cuando una voz varonil las detuvo logrando que se separaran al girar.

-¡Yulia!-grito Dimitri dirigiéndose hacia ella- no podía creerlo cuando mi abuela me dijo que estabas aquí-parándose frente a ambas- ¿Cómo te encuentras?

-Muy bien Dimitri, gracias-dijo sonriendo.

-Me gustaría abrazarte pero no quiero arruinar tu ropa-dijo mostrando sus manos sucias

-¿Trabajo pesado?-pregunto.

-Ya me conoces-dijo levantando sus hombros. Dimitri se quedo mirando a Elena durante unos cuantos segundos en los que reino el silencio, completamente alucinando ante tal belleza, no era costumbre ver una mujer así todos los días.

-Ella es Elena Katina, Dimitri-menciono Yulia percatándose de su mirada

-Mucho gusto señorita Katina-saludo con una enorme sonrisa.

-Hola-fue todo lo que dijo ésta.

-Bien, nosotras estábamos justo por entrar-dijo Yulia apuntando hacia la puerta.

-Sí, lo siento. Venía a saludar, no te quitare más tiempo-se despidió- tengo algunas cosas que hacer, por cierto las maletas ya están en la habitación-menciono hablando en singular. Cosa que Elena noto, pero iba a preguntar mas tarde.

-Gracias, nos veremos luego entonces-dijo Yulia. Abrió la puerta para que Elena entrara primero y así lo hizo. Era una enorme casa de dos pisos y lo primero que se noto fue el olor a madera al entrar, los ambientes eran espaciosos al igual que el gran techo alto sobre su cabeza- ven, te daré el tour que te prometí-dijo. Automáticamente las dos buscaron la mano de la otra y se iban a disponer a andar cuando Oksana volvió a aparecer.

-Yulia supongo que deben estar hambrientas-dijo- la comida estará dentro de pocos minutos.

-Está bien Oksana-contesto- le mostrare la casa a Elena y en cuanto termine estaremos de nuevo aquí

-Está bien-dijo asintiendo- disfruten del recorrido-deseo antes de retirarse.

Yulia se encargo de mostrarle cada habitación del lugar, tanto en el primero piso como en el segundo. Lo que había sido curioso era que en cuanto le había señalado donde se encontraban las recamaras, Elena simplemente se había hecho la distraída y no había preguntado por la suya. Se había dicho mentalmente que seguramente Yulia luego la iba a acompañar para enseñársela, mientras tanto no iba a hacerse cosas en la cabeza que podrían no ser ciertas.
Exactamente cuando estaba aproximándose a la cocina, Oksana estaba poniendo la mesa para servir la comida. Habían comido con muchas ganas ya que el viaje las había agotado un poco realmente, Yulia había le había insistido a la anciana para que les haga compañía, pero esta se había negado diciendo que quería darles privacidad y que además tenía cosas que hacer y se fue con una sonrisa cómplice en el rostro.

Para cuando la noche finalmente cayo, las atrapo a ambas mirando las estrellas desde un balcón. Elena tenía las manos puestas en la reja de protección y Yulia tenía colocado su mentón en su hombro y las manos sobre las de la pelirroja.

-La vista desde aquí es realmente impresionante-dijo Elena mirando el cielo.

-Si-corroboro Yulia- no hay luces que las opaquen, es increíble, había olvidado lo que eran las vistas aquí.

-Es tan hermoso que hasta parece irreal-dijo moviéndose. Yulia se aparto de ella y Elena giro para mirarla de frente- creo que nunca iba a tener el placer de tener alguna vez una vista así.

-Me alegra proporcionártelo-dijo sonriendo- ¿Quieres acostarte?-pregunto tranquilamente. Elena asintió y Yulia la guio hasta otra habitación. Observo las maletas de las dos ahí y su corazón martilleo en su pecho intuyendo lo obvio. Yulia también miro en su dirección y supo leer su mirada
de sorpresa y duda.

-Si quieres yo puedo…

-¡No!-la interrumpió rápidamente- quiero decir… ¿Tú… tú quieres…?

-No sé bien lo que quieres decir-dijo acercándose a ella- pero lo que yo quiero es dormir-dijo para alejarse y buscar algo en un cajón- al menos por esta noche-murmuro por lo bajo, pero aún así Elena logro escuchar eso- Tengo que hablar unas cosas con Oksana, ponte cómoda. Enseguida regresare-dijo desde la puerta antes de irse.

-Está bien-murmuro para sí misma. Elena decidió acomodar sus maletas y saco de él un pijama que no tardo demasiado en colocárselo. Fue hasta el baño para cepillarse el cabello y dio una vuelta por la habitación conociéndola un poco. Era la primera vez que hacia una locura como esa, pero de a momentos no le parecía del todo mal. Yulia estaba mostrando una parte muy agradable de ella, aunque no supiera exactamente si estar así de tranquila con ella era algo bueno o no. Al menos antes tenían una discusión, ella siempre estaba buscando hacerla enojar, y al menos tenia ahí una excusa para centrar todas sus emociones en una sola cosa. Pero ahora, que la tratara así, que se preocupara, no hacía más que dejarla indefensa y con un comportamiento que hace tiempo no tenia.
Se recostó en la cama y los pensamientos no tardaron en llegar a ella. Se pregunto con cuantas Yulia habrá hecho eso antes, el solo imaginarlo la hizo sentir furiosa, pero más consigo misma al descubrir que aquello no le gustaba. Seguramente Yulia acostumbraba hacer eso con frecuencia, y ella era la ingenua que había caído. El solo hecho de que nunca le haya caído bien no significaba que no supiera los rumores e historias que se comentaban de ella.
Después de unos cuantos minutos más Yulia finalmente apareció, Elena se había girado y no podía ver si estaba aún despierta o no. Se tomo su tiempo en cambiarse y para cuando estuvo finalmente en la cama recostada junto a ella no pudo evitar ignorar su curiosidad.

-Elena ¿Estas despierta?-pregunto detrás de ella. Observo su pelo moverse y ella giro para estar del otro costado para mirarla.

-No-contesto mirándola- ¿Qué sucede?-pregunto. Las dos estaban algo nerviosas, ya que las únicas veces que habían compartido una cama habían sido cuando estaban con aquel trato, Elena siempre la echaba y a Yulia no le quedaba más que obedecer. Pero ahora las cosas eran completamente diferentes, no había nada forzado, no había maldiciones por lo bajo ni mucho menos miradas con odio. Las dos se encontraban así voluntariamente y porque querían.

-No, nada-contesto tranquilamente- buenas noches- dijo acercándose para besarla.

-Buenas noches-dijo después de separarse de ella. Yulia estaba a punto de abrazarla pero imagino que iba a ser demasiado para ella y no quería arruinar en segundos lo que le había costado tanto. Así que guardo las manos lejos de ella y cerro sus ojos, disponiéndose a dormir pero sin dejar de saber quien estaba a su lado.

Cuando era entrada en la madrugada Elena supo que ya le estaba costando dormirse. Quizás se debía a estar en un lugar nuevo y desconocido o que ella no estaba acostumbrada a dormir en compañía de alguien o simplemente era porque era Yulia quien estaba a su lado, que por cierto, dormía profundamente sin ser consciente de los movimientos que ella provocaba al girarse de un lado a otro sin poder conciliar el sueño. Salió de la cama sin hacer ruido y se dispuso a bajar a la cocina en busca de agua, se guio por su memoria y no fue difícil ubicarse, después de todo estaba acostumbrada a los ambientes grandes de su mansión. Busco un vaso para llenarlo de agua y bebió tranquilamente rodeada en el silencio de aquella cocina. Estaba tan concentrada en ello que el sonido de algo caerse la asusto casi logrando que tirar el vaso.

-Lo siento, no quería asustarla-dijo Oksana recogiendo una escoba- pensé que no me iba a encontrar a nadie aquí.

-No ha sido nada-dijo Elena intentando tranquilizarse- he venido por un vaso de agua

-¿No puede dormirse a caso?-pregunto adivinando la situación.

-Algo así-respondió- supongo que el cambio de ambiente y demás cosas.

-Posiblemente-dijo Oksana mirándola divertida- si quiere puedo prepararle un té que la tranquilizara y quizás pueda descansar-se ofreció.

-No será necesario- respondió- terminare esto y regresare a la cama-señalando su vaso.

-Como usted quiera-dijo- pero no debería tener vergüenza en pedir algo, lo hare con gusto. No la conozco, pero puedo ver en su mirada que algo la perturba-menciono.

- Y yo agradezco sus servicios señora-dijo Elena dejando el vaso sobre la mesa- pero como usted ha dicho, no sabe quien soy así que…

-Yulia me ha puesto al tanto de usted-dijo interrumpiéndola- se cual es la situación.

-¿La situación?-pregunto cruzándose de brazos- ya veo, supongo que debe estar acostumbrada a este tipo de cosas-dijo comenzando a enojarse- después de todo seguramente no es la primera vez que aparece con alguna desconocida aquí. Gracias por la charla, pero tengo que, al menos, intentar descansar-dijo comenzando a caminar.

-Usted está muy equivocada señorita-menciono Oksana logrando que Elena detuviera su andar por simple curiosidad – no sé si me corresponde a mi decir esto, ya que Yulia por lo visto no lo ha hecho, pero ella siempre que nos ha visitado viene sola. Es usted la primera persona que trae ¿no cree que eso significa algo?-pregunto- se lo dejare para que piense mientras intenta dormir, debería darse la oportunidad - Oksana recogió sus cosas y salió de la cocina. Elena simplemente se había quedado parada ahí sola sin nada que decir.
Subió las escaleras con las palabras de Oksana en la cabeza. No se explicaba porque motivo, pero decidió creerle a la anciana, después de todo conocía a Yulia de hace tiempo y no tendría sentido que le mienta en una cosa como esa, aunque no tuviera idea de quién era ella, o quizás Yulia le había contado algo que ella desconocía. Se metió a la cama y la observo durante un rato, se interrumpió a sí misma dos veces antes de atreverse finalmente a hacerlo. Arrimo su cabeza muy cerca del hombro de Yulia, ésta al parecer ante el contacto se movió y un brazo la junto más a su cuerpo. Elena no pudo evitar pasar una mano sobre su abdomen y recostar su cabeza esta vez sobre su pecho, un suspiro involuntario nació de ella y supo en ese momento, que escuchando los latidos de su corazón y abrigada con su calor, no iba a tardar en quedarse dormida.
Aquello definitivamente tenía que significar algo.

Pei_17
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Re: ENEMIGAS Y ALGO MÁS // POR: Pei_17

Mensaje por Pei_17 » Lun 06 Nov 2017 20:52

XXXVIII
ACEPTANDO EL HECHO OBVIO


No tenemos nada que perder,
nada que ganar,
nada que deseáramos.
Excepto hacer de nuestras vidas
una obra de arte.




Yulia se removió sobre la cama cuando sintió la luz a través de sus parpados, intento estirarse pero un cuerpo sobre ella se lo impedía. Lentamente comenzó a abrir los ojos y se topo con unos rizos rojos sobre su pecho, Elena tenía prácticamente la mitad de su cuerpo sobre el suyo, una pierna entrelazada con una de ella y un brazo la sujetaba de su torso. La morena no podía evitar sonreír adormilada ante esta gran sorpresa. Si quería removerse un poco, la pelirroja parecía aferrarse más, así que resignándose se quedo quieta durante un tiempo mientras acariciaba sus cabellos.
No supo exactamente si decir que mucho o poco tiempo después pareció que sus caricias surtían efecto, Elena levanto un pocos su cabeza y observaba las cosas como reconociéndolas.

-No pienso escaparme ¿sabes?-dijo Yulia bromeando temprano en la mañana. Elena rápidamente se irguió y la vio sonriéndole.

-Cielos… yo…-dijo retrocediendo, de modo que ya no se tocaran mas y Yulia maldijo haber abierto la boca. Tenía una expresión de sorpresa a la vez que observaba su ceño algo fruncido, al parecer ese contacto se había logrado entre sueños y no porque ella quisiera, supuso Yulia.

-Hey ¿por qué esa expresión de disgusto?-dijo colocándose sobre su codo para observarla- voy a creer que no quieres abrazarme

-Yulia, es que yo…-dijo incompletamente. La morena se acerco hasta ella para besarla, una forma de saludarla y además para callar alguna
explicación innecesaria e inútil para ella.

-Primero se saluda-dijo Yulia al separarse de ella- y si es de esa manera, mucho mejor-dijo después para sonreírle. Elena la observo durante unos segundos, Yulia alcanzo ver durante un corto instante que sus ojos se tornaron divertidos y de confusión- ¿Me saludaras?-pregunto para romper con la guerra de mirada

-Buenos días-dijo Elena finalmente. Titubeo durante unos segundos, pero finalmente avanzo y beso a Yulia con más intensidad que el primer beso.

-Ahora sí que lo son-dijo sonriendo. Acaricio su mejilla y quiso seguir aparando el tema de cómo habían despertado, ya que Elena parecía querer volver a retomarlo- ¿Estas lista para el recorrido de hoy?-pregunto- esta vez será mucho más largo que el de ayer.

-Eso espero-dijo antes de levantarse. Elena se apodero del baño y Yulia decidió bajar para ver que tal iba el desayuno de Oksana. Saludo a la anciana y estuvieron conversando hasta que la pelirroja bajo ya cambiada y muy arreglada

-El desayuno ya está-anuncio Oksana. Fue servido sobre la mesa y las dos se dispusieron a comer. Una vez que terminaron, Yulia subió para cambiarse y Elena decidió esperarla afuera. Se llevo un abrigo y estuvo admirando el paisaje cuando escucho pasos detrás de ella, se giro y encontró a Yulia parada observándola.

-¿Quieres conocer al pueblo?-pregunto.

Lo que siguiente que paso es que ya ambas estaban dentro de su auto en dirección al pueblo más próximo, el que Yulia le había contado que visitaba cuando era pequeña con toda su familia. Se había hecho uno que otro conocido ahí pero dudaba que alguien le reconociera después de tantos años. Cuando finalmente llegaron después de un no tan largo viaje, Elena se encontró con un pueblo demasiado bonito. Las casas parecían bastantes modernas y estaban muy bien cuidadas, se notaba demasiada gente caminando y los negocios eran de espacios grandes. Yulia paro el auto y ella noto que había parado frente a un supermercado.

-¿Qué hacemos aquí?-pregunto una vez afuera.

-Acompáñame-dijo Yulia tomándola de la mano. Elena intento apartar su mano, ya que la situación la incomodaba un poco al hacer aquello en público pero Yulia la tranquilizo diciéndole que de todas maneras nadie la conocía ahí así que eso la convenció un poco y finalmente dejo de poner resistencia.
Buscaron un carrito y comenzaron a andar sobre los estantes como cualquiera de las demás personas ahí. Quienes parecían ignorar la manera en la que aquellas dos mujeres estaban tomadas de la mano, Elena observo que la morena tenía un papel e iba buscando las cosas que allí estaban escritas

-No pensé que íbamos a conocer el pueblo así-menciono algo irónica haciendo reír a Yulia.

-Siento esta parte-dijo. Aunque claramente no parecía hacerlo- solía acompañar a Oksana cuando era pequeña a hacer las compras, era algo que me gustaba mucho hacer. Ella no tenia en que venir hasta el pueblo y me ofrecí ya que no nos constaba nada hacerlo-termino diciendo.

Elena decidió cerrar la boca ya que no pensaba discutir aquello. Una vez que terminaron de comprar todo lo que Oksana requería, guardaron todo dentro del auto y Yulia se dispuso esta vez a mostrarle más cosas del pueblo. Se habían pasado gran parte de la mañana recorriéndolo y visitando lugares.
Yulia noto que Elena se mostraba muy tranquila e inclusive algunas veces creyó ver que sonreía por momentos efímeros. El clima era muy agradable y Yulia cerró sus ojos cuando levanto la cabeza al cielo y el sol le dio de lleno en el rostro, no esperaba para nada la sorpresa que recibió, pero fue muy bien bienvenida. Elena al parecer se había acercado hasta ella aprovechando que tenía sus ojos cerrados y comenzó a besarla, habían parado a un costado del camino cuando un animal se les había cruzado, nadie transitaba por ese camino ya que era el que llevaba directo a la cabaña.
Cuando se separaron ninguna menciono una palabra, simplemente volvieron a meterse dentro del auto y se fueron pesando cada una en cosas diferentes.

-¿Pudiste conseguir todo?-pregunto Oksana ni bien las vio entrar.

-Sí, no hubo problemas-menciono Yulia dejando los bolsos sobre la mesa

-Excelente-dijo revisándolas- lo tuyo ya está listo, esta sobre la mesada-dijo señalando.

-Gracias Oksana-dijo Yulia. Fue hasta donde estaba una gran canasta, la tomo con una sonrisa y se despidió de la anciana. Elena la siguió preguntándole que era lo siguiente que iba a hacer ahora. Yulia le explico brevemente dejándola sorprendida.

-¿Un picnic?-pregunto siguiéndole

-Sí, un picnic-repitió- podemos ir a pie ya que el arroyo no queda demasiado lejos, ven-dijo tendiéndole la mano. La pelirroja no dudo en tomarla y juntas salieron atravesando arboles y mas campo. Después de un corto tiempo Elena comenzó a notar que estaban caminando esta vez sobre piedras pequeñas, los arboles evitaban que se vieran mas allá, pero a sus oídos llegaba el sonido del agua.
Cuando finalmente giraron alrededor de una gran piedra, tuvo frente a sus ojos una vista maravillosa. El agua del pequeño arroyo se veía completamente cristalina, el sonido del agua al caer era de una mini cascada que se formaba ahí, las plantas tenían colores de todo tipo en sus flores al igual que ciertas piedras ahí. Un paisaje completamente tranquilo al igual que hermoso.

-¿Te gusta?-pregunto Yulia mirando su mirada brillante.

-Yulia esto es hermoso-dijo Elena mientras lo seguía observando todo- es una lástima que no tengamos algo para fotografiar esto-se lamento.

-Cierto-contesto- pero siempre se puede volver-menciono girando, Elena igualmente la miro pero no dijo nada- vayamos a sentarnos por ahí-dijo
señalando un lugar muy cerca del agua. La canasta que les había preparado Oksana estaba muy bien equipada, así que primero sacaron la manta para colocarla en el suelo y posteriormente todas las cosas que había adentro. Yulia destapo el vino que había y saco dos copas sirviéndolas, Elena no había perdido detalle alguno de sus movimientos y Yulia estaba consciente de su mirada sobre ella- brindemos-dijo alzando su copa.

-¿Y por qué brindaremos?-pregunto Elena imitando su acción.

-Por ti y por mí, Elena-dijo Yulia chocando su copa. Estaba a punto de decir algo más pero se detuvo, quizás iba a ser demasiado rápido y no quería espantarla después de todo el trabajo que le había costado tenerla de esa manera y sobre todo que este ahora con ella.
Después de aquel brindis vinieron otros más, pero fueron silenciosos, dejando que las dos se expresaran mentalmente. Comieron algunas frutas y la comida que les había preparado Oksana. La botella de vino ya casi llegaba a su final y ellas ahora se encontraban recostadas, una al lado de la otra observando el cielo azul y uno que otro pájaro que pasaba volando.

-Nunca me imagine estando en un lugar así- dijo Elena rompiendo el silencio- ni siquiera por casualidad.

-¿Nunca?-pregunto Yulia girando su cabeza para mirarla.

-No-dijo negando- nunca he salido de las enormes ciudades, pero esto no tiene comparación- dijo alzando sus brazos.

-Me alegra entonces ser la primera en mostrarte algo que te gusta-dijo. Elena se giro para su lado y se sostuvo de su codo, coloco se otra mano sobre los cabellos de Yulia, quien cerró los ojos y disfruto de eso, que pocas veces sucedida por iniciativa de la pelirroja.

-Me has mostrado más de lo que crees Yulia-escucho decir en un murmullo. Cuando abrió los ojos Elena ya estaba acercándose a ella para besarla, Yulia sin poder resistirlo más correspondió el beso a la vez que la abrazaba para traerla sobre ella. Elena pareció entender el mensaje ya que no tuvo problemas en recostarse sobre ella. Sentía a Yulia acariciar su espalda y atraerla más hacia ella, había comenzado a besar su cuello y Elena tiraba con sus manos el pasto que había en el suelo y la manta no llegaba a tapar.

-Siéntate-ordeno Yulia despegándose de su boca. Elena dejo una pierna a cada lado, Yulia se había sentado y ahora las dos estaban frente a frente, con ella sentada sobre sus piernas- así está mejor-dijo para besarla nuevamente. Estuvieron durante unos minutos así besándose hasta que Yulia se aparato, acariciando sus hombros y sus hombres, Elena imitaba cada una de sus acciones- tienes una camisa muy linda ¿sabes?-dijo Yulia mirándola fijamente.

-¿Si?-pregunto Elena levantando una ceja- es una simple camisa blanca Yulia, no es la gran cosa-dijo.

-Lo sé, pero se adapta perfectamente a ti-dijo viendo como su pecho subía y bajaba- y eso la hace maravillosa-dijo para mirarla a los ojos.

Elena impulsada por aquel cumplido se lanzo ella a su boca. Estaba vez el encuentro con sus lenguas no se pudo detener, paso ambos brazos por sus hombros y Yulia la abrazo apretándola contra sí. Sintió una mano de la morena perderse entre ellas y comenzó a desabotonar botón por botón de su camisa. Elena no la había detenido, no había alguien que las pudiera ver en aquel lugar y eso la dejaba tranquila. Una vez que su camisa había sido completamente abierta, Yulia volvió a dirigirse a su cuello, a la vez que una de sus manos bajaba la copa de su brasier para descubrir uno de sus senos. Elena pudo sentir la brisa sobre él, pero rápidamente la sensación cambio cuando la boca caliente y húmeda de Yulia cubrió su pezón que comenzaba a ponerse duro. Ella dejo caer su cabeza hacia atrás ofreciéndose a Yulia, quien había hecho el mismo trabajo con el otro seno para masajearlo.
La excitación de ambas iba en aumento, Elena atraía su cabeza hacia sus pechos para que Yulia no parara de hacer aquello, sentía la humedad en su entrepierna y su cuerpo comenzaba a vibrar, necesitaba sentirla. Y fue como si la morena hubiera leído sus pensamientos, porque Yulia bajo su mano y comenzó a desprender su pantalón e introdujo su mano dentro de su ropa interior, Elena dio un pequeño salto por la invasión, pero sus ojos mostraban claramente el deseo por aquello.


-Dios, eres hermosa- dijo Yulia contra su cuello cuando sus dedos se sumergieron en su humedad. Estuvo jugando con un dedo en su entrada a la vez que su pulgar presionaba su clítoris. Elena clavo sus rodillas en el suelo y elevo un poco sus caderas para moverse un poco. Yulia sonrió ya que noto que estaba buscando su propio placer y comenzó lentamente a penetrarla con un dedo, sintiendo en su oído como Elena suspiraba de gusto- Te gusta esto ¿cierto?-pregunto besándole el lóbulo de su oreja.

Elena se recostó un poco sobre ella y sumergió su cara en su cuello, esta vez sin poder contener sus gemidos. Yulia acelero apenas sus movimientos y volvió a repetirle la pregunta, esta vez presionando su pezón con su otra mano.

-Siiiiii- gimió Elena contra su cuello- me gusta- dijo con la respiración agitada. La morena la premio introduciendo otro dedo y Elena abrió grande la boca dejando entrar aire a sus pulmones- Yulia- volvió a gemir. Se colgó de sus hombros y sus movimientos esta vez iban de arriba hacia abajo, marcando ella misma la velocidad y lo profundidad que quería. Yulia chupo con ansias su pezón y presiono su clítoris, sintió a Elena morder su hombro y acelerar cada vez más los movimientos- Yulia… no resisto- dijo gimiendo.

-Vente Elena- dijo la morena en su oído- hazlo nena- ordeno. La tomo de la cintura con su mano y obligo a Elena a clavarse sobre sus dedos con fuerzas. Fueron necesarios tres movimientos así y la pelirroja grito en su oído temblando. Yulia la meció un rato esperando que los temblores pasaran, acaricio su espalda y besaba su cabeza sintiendo como la respiración de la pelirroja se normalizara - ¿Todo bien?-pregunto.

-Si-respondió sacando su rostro del cuello de la morena. Yulia la levanto un poco y retiro sus dedos, limpiándoselos un poco sobre la manta. Ayuda a Elena a abotonar nuevamente su camisa y pantalón, pero ninguna se había movido de su lugar.

-Te dije que tenías una camisa maravillosa-dijo Yulia. Y lo siguiente que escucho fue música para sus oídos. Elena sin querer había soltado una risita logrando que Yulia quedara seria observándola.

-¿Qué?-pregunto al ver que no paraba de mirarla.

-Acabas de reírte- dijo Yulia sonriendo sorprendida- Tienes una risa hermosa Elena ¿Por qué no lo haces más seguido?-pregunto bromeando. Elena giro su mirada en otra dirección antes de contestar.

-Si no hay motivos no tengo porque hacerlo Yulia-contesto.

-Me alegra entonces haberte dado uno para que lo hagas-dijo tomándola del rostro para que la mirara- el tiempo paso volando-dijo observando el cambio en el cielo- ¿quieres irte ya?-pregunto.

-Me da igual-dijo levantando sus hombros- ¿tú qué quieres hacer?

-Demos un último paseo antes de que nos agarre la noche-propuso Yulia. Elena se levanto de encima de la morena y juntas recorrieron los alrededores. Dejaron las cosas ahí ya que nadie mas estaba por ahí y por ende, nadie las sacaría.

Llegaron hasta el punto donde el arroyo desembocaba en una gran laguna. Pudieron ver uno que otro animal a distancia quedando maravilladas con eso. Cada vez que tenían la oportunidad alguna de las dos empujaba a la otra contra un árbol para besarse durante un rato. Estuvieron jugueteando así hasta que vieron el que el atardecer aparecía, así que mejor regresaron y guardaron las cosas dentro de la canasta para regresar a la cabaña.
Yulia se sorprendió cuando Elena sujeto su brazo y recostaba su cabeza en su hombro a medida que iban caminando, sus muestras de afecto ahora eran más constantes y parecía que lo hacía con total naturalidad.
Cuando llegaron Oksana las recibió, se hizo cargo de la canasta, las dos se sentaron y estuvieron charlándole a la anciana acerca de todo lo que vieron y que hicieron, aunque claro, omitiendo la parte donde la pasión se apodero de las dos. Dimitri llego poco tiempo después y se sumo a la charla, el muchacho la dijo a Yulia que le había preparado a Luna pero ella ya se había ido.


-¿Quién es Luna?-le pregunto Elena.

-Es la única yegua aquí en la cabaña-dijo- mañana podemos ir a montarla si quieres, supongo que nunca lo has hecho-dijo mirándola. Elena negó con la cabeza- entonces mañana lo harás conmigo-prometió.

-Es una lástima que ya se vayan tan pronto- dijo Oksana- antes te quedabas semanas Yulia-recordó.

-Antes no tenía trabajo del que ocuparme Oksana-dijo Yulia. Busco debajo de la mesa la mano de Elena y esta las entrelazo- créeme que me gustaría quedarme mas días, pero Elena también tiene trabajo.

-Entiendo-dijo la anciana lamentándose- lávense las manos que ya voy a servir la cena-ordeno girándose para seguir con lo suyo.

Todos cumplieron con la orden e invitaron a Dimitri a que cenara con ellas. Elena durante todo ese rato, milagrosamente no se sintió incomoda de ninguna manera. A pesar de haber tenido aquella charla con la anciana la noche anterior, ahora la trataba como si nada y siempre tenía una sonrisa para todos, quizás era ella quien exageraba un tanto las cosas y había creído lo primero que se le vino a la cabeza.
Después estuvo mirando un rato a Yulia, quien hablaba con todos en la mesa y bromeaba cada vez que podía. Hizo un resumen mentalmente de todo lo que había sucedido desde que Yulia invadió su vida y las sensaciones que le provocaba, partiendo de los peores sentimientos hasta ahora, a los que no todavía no quería ponerle nombre pero sabía perfectamente como la hacían sentir y lo que eso significaba.
Dimitri se levanto de la mesa disculpándose, ya que tenía que terminar unas cosas para el día siguiente. Oksana se puso a lavar los utensilios usados y Yulia preparo café para las dos.

-Ven conmigo-dijo la morena. Elena la siguió y juntas fueron hasta el frente de la cabaña para sentarse y beber el café caliente- ¿La estas pasando bien?-pregunto Yulia después de un rato de silencio.

-Si Yulia-contesto sinceramente Elena. Más de lo que quisiera admitir, agrego mentalmente.

-Me alegra- dijo antes de beber. Yulia junto sus sillas y paso un brazo sobre el hombro de Elena, estuvieron charlando así hasta que la noche llego junto con una brisa fría que las obligo a ir adentro. Oksana se encargo de las tazas y las envió a dormir sonriendo. La pelirroja tomo la mano de Yulia mientras iban subiendo las escaleras, justo en el descanso ninguna de las dos supo quien fue la que comenzó, pero en el mismo momento en el que se quedaron mirando, se acercaron para comenzar a besarse sin importar quien las pudiera ver.

-Vamos arriba-dijo Elena agitada. Yulia no lo pensó dos veces y las dos subieron casi corriendo, no sabía exactamente que tenía en mente la pelirroja pero se moría por averiguarlo. Cuando había llegado a la habitación y ella se había girado después de haberle puesto traba a la puerta, Elena nuevamente estaba contra ella besándola- necesito que me toques Yulia-demando ésta antes de volver a besarla. La morena lo hizo con gusto a medida que comenzaba a quitarle la ropa.

Elena no entendía que pasaba con ella, pero de repente parecía que lo que había sucedido en la tarde no había sido suficiente. Se encontraba nuevamente excitada y sabia que nadie más que Yulia podía solucionar eso, sus manos igualmente estaban inquietas. Por primera vez ella también sentía ganas de tocar y dar a cambio. Recordó lo que había hecho aquella vez que había ido por su propia cuenta a casa de Yulia, eso fue suficiente para que su pulso se acelerara aún más y ella comenzara a quitarle la ropa también. Arrojo el pantalón de Yulia a ciegas y después la empujo a la cama colocándose sobre ella.

-Elena-dijo la morena sorprendida. Las dos estaban ahora en ropa interior sobre la cama, el beso de la pelirroja cada vez era más demandante, Yulia estaba perpleja pero no se quejaba de aquel cambio tan repentino. Aprovecho el momento y no dudo en desabrocharle el brasier arrojándolo fuera de la cama.

Giro de manera que ahora Elena estaba debajo de ella, volvía a tener ese brillo en los ojos y Yulia no pudo hacer más que contagiarse de la misma manera. Comenzó a besar su cuello hasta llegar a sus senos, donde se tomo todo el tiempo en ese lugar.

-Yulia-se removió Elena jalándola de sus cabellos. Y de igual manera como había hecho Yulia con ella, le desabrocho el brasier quedando solamente ahora las dos en bragas. Dejo que Yulia se entretuviera así durante un rato antes de girarla y colocar sus manos sobre su cabeza. Una Elena demandante estaba saliendo a flote y Yulia no podía creer lo que sus ojos veían- me toca a mí- dijo cerca de su boca.

Paseo su lengua sobre sus labios y Yulia la abrió para que sus lenguas se tocaran. Elena se sentó sobre ella y comenzó con un lento roce que las tuvo a ambas enloqueciéndolas por un rato. Elena se aparto y termino por desnudar a Yulia, quien con sus piernas aparto la ropa interior y observo como la pelirroja hacia lo mismo por su propia cuenta.
Yulia sintió su lengua en su garganta, abrazo a la pelirroja contra si sintiendo su cuerpo en llamas, la temperatura de ambas iba en aumento y no sabía si la habitación también estaba en las mismas condiciones. Elena fue bajando poco a poco los besos por su cuerpo y Yulia supo lo que ella tenía en mente. Jamás iba a obligar a Elena a hacer algo que no quisiera, pero en esos momentos no iba a detenerla, no cuando además parecía que lo estaba disfrutando tanto como ella. Intento sentarse, pero Elena le había puesto una mano en el pecho impidiéndolo, Yulia comprendió que al parecer iba a tener el mando y la dejo para que hiciera lo que quisiera entendiendo el mensaje. Abrió sus piernas y lo último que vio fue su cabellera roja perdiéndose ahí. Su lengua ya no se mostraba tímida como aquella primera vez, barrió todo a su paso y Yulia cruzo sus ojos ante esto.
Elena sabía perfectamente que no era precisamente una experta en esto, pero al menos los gemidos de Yulia la tranquilizaban haciéndole saber que no estaba haciendo las cosas tan mal. Yulia la sostuvo de la cabeza y Elena se ayudo en su pulgar en acariciar el punto que sabía que le iba a gustar.


La visión placentera de Yulia no termino ahí cuando bajo de nuevo la mirada y observo que Elena se ponía de rodillas y alzaba su trasero en alto. Su corazón hubiera resistido si no fuera porque alcanzo a ver una mano blanca perderse entre sus piernas. Elena se encontraba tan excitada que no pudo contenerse más y comenzó a tocarse ella misma a la vez que no paraba con su trabajo oral. Yulia podía sentir su respiración agitada y como Elena gemía al igual que ella. La habitación se lleno de jadeos y gemidos, de sudor y de la mezcla de la pasión. Los movimientos se aceleraron, Elena movía cada vez más rápido su mano que entraba y salía de ella a la vez que su lengua repetía la misma acción en Yulia. Tiro algo fuerte de sus cabellos y las dos gritaron al mismo tiempo desplomándose. La pelirroja coloco su mejilla en su abdomen esperando a tranquilizarse, sintiendo como Yulia masajeaba su cabeza delicadamente.
Cuando escucho a la morena reír levanto la mirada encontrándola sonriéndole.

-Ven aquí-dijo Yulia tendiendo sus brazos. Elena gateo hasta que sus caras estuvieron frente a frente y se besaron lentamente, muy a diferencia de los besos salvajes de hace rato- cielos, es una lástima que ya mañana tengamos que irnos- dijo acariciando su espalda. Elena decidió recostarse sobre ella y así estuvieron durante un tiempo hasta que el sueño comenzó a invadirlas- me gustaría quedarme más tiempo-admitió mas dormida que despierta.
Cuando Elena sintió que Yulia se había quedado dormida la observo y entonces decidió darle una respuesta, a pesar de que sabía que no iba a ser escuchada.

-A mí también me gustaría Yulia-admitió Elena entre el silencio- y más si lo es contigo-agrego antes de quedarse dormida también. Las dos se habían dormido preguntándose cómo iba a seguir las cosas una vez en Moscú, Yulia temía que Elena volviera a comportarse como siempre y que todo el esfuerzo no haya valido nada. Elena finalmente pensó su situación y el lugar que estaba marcando la morena en su vida, y el sentimiento viejo volvió a renacer con más intensidad que antes. Entonces dejo de evitar lo inevitable y decidió aceptar de una vez lo que sucedía con ella.
Yulia la hacía sentirse feliz.

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