Amores por conveniencia

rocket1
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Re: Amores por conveniencia

Mensaje por rocket1 » Sab 21 Jun 2014 14:30

Conti por favor

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Nyx
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Re: Amores por conveniencia

Mensaje por Nyx » Sab 21 Jun 2014 19:26

bieeeennn!!! porfin conti .good. pensé que este se iba en definitiva a fics olvidados, conti pronto .good. icon_e_biggrin
Sparkling Angel, I couldn´t see
Your dark intensions, your feelings for me
Fallen Angel, tell me why?
What is the reason, the thorn in your eye?

-This is Me, One of the Lost Ones-
[/i][/b]

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xlaudik
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Re: Amores por conveniencia

Mensaje por xlaudik » Dom 22 Jun 2014 13:22

Buenísimo .good.
Gracoas x no olvidar subir la conti .hi.
Espero no tardes con la conti xD
:-P .good.

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DerujKum
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Re: Amores por conveniencia

Mensaje por DerujKum » Lun 23 Jun 2014 07:07

Esa coraza absurda que viste Julia para evitar el daño, va a generar que pierda a Lena si no cambia pronto. Continúa :)
*-*-*DerujKum*-*-*

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xxavaa
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Re: Amores por conveniencia

Mensaje por xxavaa » Dom 29 Jun 2014 08:48

Oh x fiiiiiin conti
La música es mi escape, silencia el mundo y mis preocupaciones.
[/color][/size][/i][/b]

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Kannazuki-Sensei
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Re: Amores por conveniencia

Mensaje por Kannazuki-Sensei » Mar 07 Abr 2015 14:32

Bueno, bueno, bueno, sé que esto no tiene justificación, tiene mucho que no posteo y bueno probablemente creyeron que no continuaria, sin embargo no es así, este fic lo tengo bien puesto en la mente y sé como va, sin embargo he tenido ciertas ocupaciones e inconvenientes en postear, por no decir nada más la falta de tiempo e inspiración, pero intentare realmente ser más constante como ultimamente lo he sido, espero que les siga gustando y agradando, sus post son muy especiales, me alientan a seguir escribiendo, muchísimas gracias a todos! Saludos! .good.




Capítulo VIII
Tregua.




Después de aquel último encuentro que tuvimos no volvió a buscarme, al menos no en mis aposentos, poco a poco mis salidas por aquella sección del palacio fueron más frecuentes y aquellos destellos de los zafiros que miraba me acompañaban hasta que todo aquello se volvió diariamente, por un lado su rechazo continuo me lastimaba tanto que me era a veces difícil despertarme y no sentir ese agujero lacerante en mi pecho, sin embargo por las noches me acompañaba en cada encuentro, al menos su mirada podía sentirla y su esencia siempre la tenía conmigo.
Poco a poco me fui acostumbrando a esa rutina, evitarla por el día en donde era completamente diferente y tener esa compañía nocturna, sin charla, reconfortable y agradable, pasaron 3 meses desde la última vez que vi su arrogante y fría persona en un estado físico y cierta parte de mi estaba cómoda con aquel acuerdo implícito que habíamos obtenido.
Sin embargo por las tardes en general me la pasaba en charadas con alguna mujer de sociedad o con las señoritas que también estabas prometidas de los miembros pertenecientes de la realeza, todas ellas me encontraban según sus palabras encantadora y siempre interrogaban sobre mis raíces y mi título tan extrañamente parecido de mis desconocidas tierras a las cuales siempre sonreía forzadamente como Olga me había enseñado y educadamente respondía en breve o cambiaba sin ser estrepitoso de tema, hablando sobre la moda o el clima si la idea me apetecía.
Todo aquel mundo no era el mío, me decía día con día, era tan tedioso escuchar a aquellas mujeres y sentía la impotencía cuando todas ellas hablaban de los miles de monedas que gastaban en fiestas, vestidos, trajes, viajes o simplemente ocurrencias innecesarias por las cuales pagaban por el cual competir contra ellos mismos sobre “quien tenía más” mientras en los pueblos del reino y de sus tierras morían mucha gente de hambre y ahí estaba yo, teniendo que sonreír y asentir ante tales barbaries que escuchaban mis oídos. Y era cuando más extrañaba mis tierras, mis raíces, mi gente y sobre todo a mi hermana, me preguntaba en cada momento ¿Qué estaría haciendo?, si Dimitri la estaba cuidando tal como se lo había pedido, si algún día la volvería a ver.

Justamente pasando los tres meses ante ya a aquella tan acostumbrada rutina me dirigí hacía el comedor en el que solía tomar el desayuno y la comida a paso lento, no tenía prisas, sabía que nadie me esperaba, sin embargo mi sorpresa al entrar después de tan conocido recorrido fue encontrarla sentada en la cabecera con sus ojos puestos a mi entrada, por un segundo mis músculos se tensaron y me detuve un momento, enseguida vi como ella como cuan caballero se levantó de su asiento, tomo mi mano y me dirigió hacia mi asiento en la mesa, dejándome consternada con su actitud, prontamente se acercaron a servirnos el desayuno, mientras yo observaba a cualquier otro lado que no fuesen sus ojos, me conformaba en verlos en nuestros breves cruces nocturnos, pacíficos eran cuando aquel azul se volvía liquido como mar apaciguado, sin embargo sabía que durante el día me miraban helados como si viviese un bloque de hielo en ellos hiriéndome profundamente. Ensimismada me quede observando en mi plato un par de blanquillos justo como a mí me gustaban con un pedazo de ternera y tostadas recién hechas y pese a mi falta de apetito el oler aquellas delicias atrajo consigo un poco de atractivo, suspire profundamente, alce la mirada sin dirigirla precisamente a su mirar, tomando los cubiertos mientras ignoraba como servían la leche tibia en mi correspondiente taza cuando ella sobre la mesa tomo mi mano la cual se encontraba apoyada en la mesa haciéndome perderme en ese dulce roce de su tacto con la mía, mire por unos segundos nuestras manos entrelazadas y luego como me sonreía y comenzaba a platicar.
-¿Qué tal has estado, Elena? –Dijo y observe amabilidad en su mirar, por un momento no pude responder y ella espero pacientemente unos minutos, pasando estos apretó levemente mi mano haciéndome volver.

-Bien –Contesté con un hilo de voz.

-¿Segura? –Arqueado las cejas y continuo con una leve sonrisa. –Según parece te gusta más estar en la sección arboleada de la casa según me han comentado –Y sentí la énfasis en su voz la cual bien sabía me estaba tomando el pelo.

-Sí, bueno… -Suspiré, me desesperaba un poco sus repentinos cambios de humor.- Es preciosa y me recuerda a mis bosques y a mi hermana –Volví a susurrar lo último y ella volvió a apretar mi mano suavemente.

-Entiendo –Respondió y su sonrisa desapareció, lentamente quito su mano de sobre la mía y supuse que aquello debía haberle molestado, suspire, sabía lo que se venía pero me sorprendió volver a sentir su roce brevemente, entonces me fije que su agarre había amainado por un trozo de carne que había estado partiendo y al terminar su cometido volvió a su firme agarre sobre la mía, cuando la mire, me sonrió cálidamente.

-Deberías comer, está delicioso –Me ínsito y con la mano que tenía libre comencé a probar bocado y no se equivocó, el ternero era una delicia, ella soltó mi agarre para poder cortar su propia carne y yo hiciese lo propio con la mía y sentía su mirada encima, aquel silencio era cómodo, no como todos los anteriores y me sentí como todas aquellas veces en el bosque compartimos los alimentos, no había necesidad de decir o hacer nada, simplemente la compañía lo decía todo.
Al término del desayuno, pidió retiraran los platos y me incito a seguirla a la pequeña estancia contigua de aquella parte del comedor y pidió nos sirvieran el té, en cuanto el servicio se retiró ella continuo con la plática que yo había dado por concluida.

-¿La extrañas realmente? –Me dijo, observe con el rabillo del ojo que ella no me observaba y volteé al responderle.

-Mucho… -Solté un suspiro y una pequeña lágrima corrió por mi mejilla.

-Ella está… -Se cortó ante su comentario y escuche su pesado suspiro, llevo sus manos a sus rebeldes cabellos y los alboroto, aquello me desconcertó.

-¿Ella está? –Incitándola a continuar, necesitaba saber cualquier cosa de Katty, no saber de ella muy en el fondo estaba desquiciándome, Julia volvió su mirada hacia mi y me observo profundamente, como todas esas veces que me miraba y sentía que desnudaba mi alma, intente no quebrarme pero mi pequeña hermana estaba sola y la necesitaba tanto o más que ella a mi, entonces ella continuo y su expresión se intensifico.

-Creo que es momento que hablemos sobre la fecha de la boda –Y no sé si fue exactamente aquello que soltó o simplemente la desquiciada desesperación en mi mirada hizo que dijese eso, pero por un momento volví a olvidarme de Katty y centre mi mirada a la suya, desconcertada.

-¿La fecha…? –Solté junto con todo el aire acumulado en mi interior.
-A partir de hoy, en un mes serás mi mujer –Sentencio y un suspiro leve volvió a salir de su interior.

Aquello no me lo esperaba, sabía que siempre al observarla en los últimos meses había una noticia dolorosa y precaria, pero en ese momento no sabía bien qué era lo que sentía, aquella mañana había estado ya acostumbrada a la rutina y ahora venía nuevamente a mover mi mundo y decirme la fecha de nuestra boda, un mes, un mes y yo sería su mujer, me encerré en mi misma y no sentí cuando, ni cómo o en qué momento fue que llegue mis aposentos, lo último que me hizo reaccionar fue la puerta cerrándose y la presencia de Olga en mi estancia.

Al anochecer, me dirigí nuevamente a aquel lugar en donde nuestros encuentros furtivos eran breves, sin embargo está vez la sorpresa fue mayor al encontrarla parada justamente en el prado donde más me gustaba estar y había encontrado hacia un par de meses atrás, cuando me había perdido por aquel hermoso paraje arboleado, pequeño, cómodo, en donde mi ropa de sociedad desaparecía y encontraba mi ropa de caza como en aquellos viejos tiempos, ella se volteo instantáneamente al sentirme o escucharme venir y se miraba igual de hermosa con aquel traje similar al mío, holgado a su cuerpo que me dejo sin aliento.

Cautelosamente se acercó a mí estirando su mano, pidiendo mi permiso como lo hacía antes y por un segundo dude mirándola ahí y finalmente vencida ante su azul mirar le di mi mano y nos dirigimos juntas al prado.

Nos sentamos en el frio y húmedo suelo, lentamente se recostó y me jalo a su regazo, haciéndome sentir su dulce aroma combinada con el aroma del bosque y el suelo, me sentía protegida al escuchar el tono de su corazón que rítmicamente estaba acoplado al mío, ninguna dijo nada, afiance mi abrazo a su cintura y la vi tensarse para en segundos relajarse y posar su brazo sobre mi espalda, subiéndolo y bajándolo sobre toda mi espina dorsal, ambas perdidas en nuestro propio mundo, sin decir palabra y suspirando continuamente, perdida en el tiempo y escuchando la danza de su corazón me quedé profundamente dormida en ese abrazo.

Al día siguiente desperté desubicada en donde me encontraba, por un segundo pensé que todo había sido un sueño en cuanto desperté en mis aposentos y finalmente me resigne, nada podía haber sido tan perfecto, no como estaban las cosas ahora, sin embargo el rechinar de la puerta anunciando la entrada de Olga me despabilo rápidamente y despejo de dudas si todo había sido un sueño al hablar.

-Señorita, el heredero la espera para desayunar a las 9:00 en punto tal como el día de ayer –Me anuncio y yo enseguida me levante, no daba crédito a lo que había oído y entonces Olga me señalo el vestido que Julia había elegido especialmente para mí, sonreí haciendo que Olga sonriera conmigo, levantándome de la cama rápidamente y entrando a la tina que ya estaba dispuesta para mi aseo personal.

Las dos siguiente semanas fueron similares a aquel primer día, desayunábamos y charlábamos, ella no mencionaba mucho sobre mi hermana, mi tierra y puntos que podrían hacernos entrar en conflicto y yo daba por hecho que no quería hablar sobre ello, sin embargo hablábamos de otras cosas más, por la tarde volvía a la casa y hacia mis quehaceres diarios de una mujer comprometida, las prontas lecciones para ser la próxima zarina, afortunadamente en una de las pláticas le había comentado lo odioso que eran mis tardes con todas aquellas damas pertenecientes a aquellos círculos y al siguiente día las charadas con todo aquel desfile de mujeres había sido concluido cuando Julia dio la orden de que no tendría más visitantes inesperadas, haciendo que todos desistieran de ello. Por las noches me escabullía de mis aposentos y la encontraba en nuestro bien preciado nuevo prado para perdernos nuevamente en nuestro mundo. Poco a poco me sentía más confiada, más feliz y sentí que nuestra relación podía funcionar, ella no sobre pasaba los límites conmigo de nuevo como aquellas veces que estuvimos a punto de tener intimidad y yo, feliz, aceptaba todo su cortejo, no tocaba el tema referente a su cambio de actitud, no importaba, no en esos momentos al menos. Finalmente encontrábamos una tregua, una tregua que no sabía que así como de pronto había empezado, de pronto podría volver a terminar.


Continuara...
Tú que eres el sol

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xxavaa
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Re: Amores por conveniencia

Mensaje por xxavaa » Mié 08 Abr 2015 02:35

Oh!! *-*!!! Ojalá siga asi de amorosa y no regrese a ser tan despiada.. yyy ojala no te olvides subirnos conti pronto u.u
La música es mi escape, silencia el mundo y mis preocupaciones.
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Kannazuki-Sensei
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Re: Amores por conveniencia

Mensaje por Kannazuki-Sensei » Lun 13 Abr 2015 22:16

xxavaa give_heart2 :D hola! un gusto enorme saludarte, me da gusto que no hayas dejado de leer, francamente siempre tus comentarios me sacan una sonrisa! Muchísimas gracias por continuar leyendo y bueno, espero a los que comentan y no, les siga agradando! Saludos a todos!


Capítulo IX
La boda.



Aquellas maravillosas dos semanas se vieron interrumpidas cuando comenzaron los preparativos para la boda los cuales me incumbían directamente, las lecciones de Olga fueron sustituidas por una institutriz que me seguía a todos lados, incluyendo la cama, lo que había sido casi imposible salir de mis aposentos a hurtadillas como había venido haciendo días atrás para encontrarme con ella en nuestro amado lugar, los primeros días cuando lograba salir por el balcón a altas horas de la noche era un confort verla junto al árbol en el que siempre me esperaba, me llenaba de júbilo y olvidaba de todo el ajetreo, los miedos y mis inseguridades que había en el día, entonces ella volteo y me miro con ese hermoso azul mirar en el que me podía ahogar y aun cuando no entendía absolutamente nada del por qué estaba ahí con solo mirarla sentía que mi lugar en el mundo estaba a su lado.

Sin embargo y pese a todo eso, no podía tapar el sol con un dedo, mi hermana seguía siendo mi mayor prioridad, ella el ser que amaba más en el mundo que a mí misma, sin contar a esa mujer con la que ahora estaba tumbada, esos dos seres tan opuestos y tan importantes en mi vida con los cuales desde hacía mucho tiempo sabía no podía sobrevivir, tense mi cuerpo y ella también sintió mi malestar, suspiro y enseguida hablo.

-¿Qué sucede? –Me dijo, sin dejarme levantar de su regazo.

-¿Por qué? –Deje salir con duda, con miedo, esperando su enfado, sentí como tensaba su cuerpo y muy a mi pesar me levante, faltaban tres días para nuestra boda y debía obtener todas esas respuestas que carcomían mi alma, me senté en posición de loto y la mire directo a los ojos, ya no podía esperar más y su mirada se volvió a congelar tan profundamente que sentí como podía caerme dentro de ese abismo sin poder escalar y quedarme en medio de su furia sin apaciguar, lentamente ella se fue levantando hasta quedar a la altura de mis ojos y aquel mirar cambio, cambio tan estrepitosamente a un fuego azul intenso, tomo con fuerza mi mentón y me beso, me beso ferviente y desesperadamente, incitando a abrir mis labios para permitir a su lengua dar paso, un beso sin pudor, con un amago de ternura y deje de inconciencia haciendo que nuestros labios danzaran en una sinfonía perfecta y recorriera cada centímetro de mi boca y mi propio ser, solté un gemido ante mi inicial reticencia, quería respuestas pero nuevamente me había vencido ante aquel amor y pasional deseo que me hacía perder, perdió el control de si misma al escuchar aquel sonido por unos instantes, sentí su deseo bajo su ropa cuando apretó sus manos a mi cintura atrayéndome consigo, pegando su cuerpo al mío llenándome de su calor y su desbordante pasión pero en un infinitesimal de segundo todo termino, se separó cuando hacía falta el aliento y nuestras respiraciones eran tan fuertes que en el silencio de aquel prado pensé que cualquier oyente hubiese presenciado aquel acto que acabamos de tener, sus ojos destellaban un vivaz deseo que podía ser palpable con el viento.

Instantes después me encontraba nuevamente metida en la cama con las mismas preguntas y aún más que seguían sin ser respondidas y con ese deseo infernal que detonaba en mi sexo con aquella dulce humedad producto de aquel beso y sus manos recorriendo mi cuerpo.

A la mañana siguiente me desperté decidida a hablar con ella pero mis planes fueron afectados cuando al bajar a tomar el desayuno ella se encontraba vestida de manera diferente, estaba con un traje cerrado con sus diversas medallas y calificativos en él aliñado a su cuerpo, color rojo y oro con pantalón azul, el típico traje de tipo zarista. Cuando subí la mirada hacia su cálido encuentro ella me sonrió como cada mañana y me informo que ese da saldría a un viaje protocolario durante el almuerzo, olvidándome por completo mi cometido de ese día, diciéndome que esa misma noche se encontraría de regreso, por la madrugada y que aguardara en mis aposentos, era claro que no estaría a mi encuentro, esto me decepciono un poco y mientras callaba me hizo una pregunta que me saco del ensimismamiento en el que me encontraba.

-¿Estás lista para la boda, Lena? -Al mencionar eso ultimo un pequeño atisbo de pánico se apodero de mí, faltaba menos de dos días para nuestra boda, sentí como cada musculo de mi cuerpo se tensaba, ella me miraba esperando mi respuesta.

-No lo sé –Contesté con seguridad y ella frunció el ceño.

-¿En qué piensas? –Volvió a preguntar y suspiré, volviendo a responder con franqueza.

-Sigo pensando en Katya. –Ella tomo mi mano y me sonrió fugazmente, haciendo que mi estómago se contrajera fuertemente ante las emociones que ella hacía que sintiera cuando me tocaba y me miraba de esa manera tan tonificante.

-Ya verás que todo estará bien, cariño mío. –Haciendo que al pronunciar esto con aquel tono gutural y agradable sonriera abiertamente y asintiera ante su afirmación y el nuevo apodo dado.

-Así me gusta –Dijo, sin apartar su mano de la mía que había puesto en ese gesto y comiendo el desayuno, despertando mi apetito.

Sin duda aquella noche la extrañaría, pensaba mientras la miraba marchar, ya que después del desayuno, me tomo desprevenida dándome un inocente y delicado beso en la mano para seguidamente pasar a mis labios, marchándose en el acto en un hermoso corcel color negro y dirigiéndole una última mirada con esa hermosa sonrisa que lograba derretirla.

Durante el día repase todas las lecciones aprendidas por la institutriz la cual me había felicitado ya que con éxito lograba pasar como una verdadera señorita de sociedad, recalcándome que mis modales se habían refinado pero que no debía confiarme ya que aún me faltaba mucho por aprender, aquella mujer no estaba nunca a gusto con todo lo que ya había logrado, sin embargo ella no sabía absolutamente nada de mis orígenes y por supuesto Olga me había ayudado durante aquellos meses a refinarme, sin su ayuda y apoyo realmente no sabría que habría hecho.

Si bien yo sabía que mi carácter fuerte y la perdida temprana de mis padres dejándome a cargo de mi hermana en plena juventud habían forzado el mismo, Julia había venido a quebrantarlo y moldearlo a su manera, sacando a la dócil mujer que ella había tratado en los últimos dos años y si bien me había costado mucho aceptar aquel sentimiento que retorcía fervientemente mis entrañas, al aceptarlo la deje pasar en mi mundo, en mi vida y meterse en lo más profundo de mi médula hasta ceder en esa armadura que me había forjado, sabiendo así que Julia había hecho lo mismo conmigo y he ahí el por qué era que había soportado tanto, yo la había dañado y lo sabía, por ello fue que había aguantado cada humillación y desaire de ese azul mirar que me agobiaba día con día, pero en el último mes ella había comenzado a perdonar y eso era una ventaja que no creí volver a tener en mi vida. Pero, aún seguía ese pero que no podía ignorar, si bien aquel mes había resultado reconfortante y feliz, no había sido del todo pleno, Katya seguía siendo mi mayor prioridad y aún si el amor por mi hermosa pelinegra tenía que ser enterrado por volver a ver a mi hermana, lo haría sin chistar, sin embargo me encontraba en aquella fortaleza y algo en las últimas palabras de mi pelinegra hacia que le hubiese confiado mi vida y la de mi hermana a ella, no obstante, aquel día una torrente de emociones comenzaría con el inicio de mi boda.

Ya que Julia no asistiría aquella noche a nuestro encuentro, aguarde en mis aposentos intranquila, esperando a su llegada, sin embargo sabía que sería casi imposible escuchar en cuanto hiciera arribo al palacio, esperaba impaciente las horas esperando que me visitara en mis aposentos, más no sucedió y poco a poco me fue venciendo el sueño.

A la mañana siguiente tuve la desagradable sorpresa como noticia que ella no llegaría nuevamente ese día, al parecer había habido una tormenta y había quedado varada en un pueblo de Kozino, cerca de mi natal Yurlovo, al menos eso había escuchado decir al hombre que remitía la carta que me era entregada esa mañana durante mi almuerzo, diciendo:

“Querida mía:

Lamento mucho no cumplir a mi palabra y estar ahí este día, mandé presurosa está carta con uno de mis mejores jinetes y allegado de confianza presuroso a entregarla para que sepas los motivos de mi ausencia, nos hemos quedado varados en Kozino de regreso de Istra, la tormenta seguramente nos desviara nuevamente, pero tengo confianza que llegaremos a salvo esté día por la tarde o la misma noche antes de la velada, no me perdería el acontecimiento más importante de la dinastía, hacerte mi esposa y decirte mía. Espero con ansias volver a mirar el calor de tus ojos y probar del dulce néctar de tus labios que me dan suerte de sólo pensarlo.

Con todo mi amor y mis más sinceros respetos.

Siempre tuya.

Julia.”

En cuanto termine de leer recordé nuevamente mi amado Yurlovo, aquel lugar pobre, pero sincero, rodeado de tanto paraje verde y me permití divagar en todo lo que había pasado en aquel lugar con la persona que había escrito aquella dulce carta y recordaba todas esas promesas que implícitas nos decíamos al mirarnos y ahora provenientes de esa carta, aquellas palabras que me pusieron la carne de gallina al releerlas por segunda vez esos últimos párrafos que hacían que mi corazón se disparase en una alocada carrera como cuan garlopa sin jinete, sin embargo aquel recuerdo también me trajo a la mente nuevamente a Katty, aquella dulce niña que era la luz de mis ojos y que no lograba contemplar mi felicidad si no se encontraba ella y por consecuencia dirigir mis pensamientos hacia Demetri y su familia, ¿Estarían cuidando de mi hermana?, ¿Ella estaría bien?, ¿Julia algún día me dejaría volverla a ver? Y esto último lo pedía fervientemente, si tan sólo fuese solo una vez y supiera que ella estaría bien, que estaba viva, alimentada, feliz incluso dentro de lo que era posible, quizá, tan solo quizá, mi felicidad fuese un poco más completa y equilibrada de lo que me sentía ahora, egoísta y ruin, puesto que mientras yo estaba tomando duchas calientes, durmiendo en colchones de ceda y con leña ardiendo en la chimenea, mi pequeña hermana no reparaba de todo aquel lujo que sin quererlo había obtenido al enamorarme de la persona incorrecta.

Aquel pensamiento me quito el apetito, sin embargo comí hasta el último bocado de lo preparado, no quería que todo aquello fuese desperdiciado como ya bien me imaginaba, aún resentida recordaba cómo era que todo aquello fuese real, mientras su pueblo y todos los demás estaban totalmente solos y desamparados, intentando sobrevivir con lo poco que el zar les permitía tener, ella estaba ahí teniendo ese privilegio usurpado, del cual aún no lograba entender, por un breve instante volví a recordar el odio y la repugnancia que me causaba aquella gente que se hacía pasar por noble.

Aquel día era de lo más ajetreado, Olga no deparo en estar de un lado hacia otro y hacia que se me pusieran los nervios de punta, así como aquella institutriz de nombre Ekaterina las cuales me probaban el vestido y los accesorios que me pondrían aquella noche de fiesta en el cual todo el reino se encontraba, puesto que era la noche previa a mi matrimonio y como ya bien sabía desde que se había fijado la fecha cada uno de los nobles que asistiría al día siguiente el día de mi boda.

Una hora antes de que el sol se ocultara por completo y mientras miraba desde el balcón de mis aposentos el denso paraje de los lugares arboleados del palacio me llego de golpe el dulce aroma de madera y canela mezclado con almizcle, el característico olor de Julia me llego justo antes de que ella me tomara por la cintura y pegara su cuerpo junto al mío, besando mi cuello descubierto y suspirando directamente de mis rizos.

-Te eche tanto de menos, cariño –Dijo mientras me apretaba más hacia ella y hacia que perdiera la cordura y mis pensamientos antes adquiridos.

-Yo también te extrañe –Dije con sinceridad, volteándome sin perder el contacto y mirando sus dulces ojos que miraban como cual zafiros directo a los míos, ella me sonrió y lentamente se acercó a mis labios, sellándolos con un beso que afecto todos mis sentidos, poco a poco introdujo su lengua, violando la privacidad de la mía y haciéndola despertar en una dulce danza la cual se sincronizaba con nuestros labios que se extendió a mi pecho hasta dejarme sin aliento y al terminar el contacto haciéndonos respirar pesadamente por el acto ardiente en ese dulce acto.

-¿Estás lista? –Me dijo mientras ponía uno de mis rizos detrás de mi oreja y me sonreía abiertamente.

-Sí –Dije mirándola a los ojos y observando su atuendo, seguía vistiendo aquel traje lustroso de color rojo y oro con el pantalón azul, característico para la ocasión, sonreí a mis adentros, aunque lo odiara verla en ese traje entallado hacía despertar mis más bajos deseos.

-Vamos –Me dijo, dando un último beso a mis labios y tomando seguidamente mis manos para dirigirnos directamente hacia el precipicio.

Observaba como Julia se desenvolvía de una manera impecable con los invitados de la misma manera que yo y así mismo de esa misma forma miraba como se ahogaba tanto como yo, entrando la media noche desaparecí de aquel ambiente con su ayuda, sabiendo que minutos después ella me encontraría en el lugar de siempre, me dirigí ahí sin preámbulo y con paso apresurado, inmediatamente comencé a quitarme aquel pomposo atuendo que me ahogaba sabiendo que abajo solo traería una ramera y con eso bastaba, me sentía libre y feliz en aquel lugar, en cuanto llegue ninguna prenda de aquella falsa Lena quedaba y me quede parada en el árbol donde ella siempre me esperaba, sonreí para mis adentros, cuando ella me viera seguro me sonreiría como ahora yo lo hacía, sin embargo algo me alerto de aquel silencioso lugar, puso mis sentidos alerta y sentí la presencia de alguien, volteé y justo ahí observe a la figura observándome, en segundos Julia se encontraba a mi lado y me rodeo por la cintura con su abrazo, besando suavemente mi hombro izquierdo, haciéndome perder el contacto con aquellos ojos familiarmente azules, Julia analizo la situación inmediatamente ante mi acto cuando no respondí inmediatamente a su mirada y volví a dirigirla al lugar en donde había visto aquellos ojos, enseguida la sentí ponerse a la defensiva y sin soltarme preguntó.

-¿Qué sucede? –Escudriñando cada centímetro arbolado por donde mis ojos habían pasado.

-Nada –Respondo intentando mantener la situación controlada, sabiendo que aun así no va a creerme.

-Elena… -Sentí como tensaba su quijada y apretaba los dientes, me conocía demasiado como para mentirle, puse mis manos sobre las suyas que estaban afianzadas en mi abdomen y respondí.

-Creí ver algo, pero seguramente sólo fue un movimiento brusco y mi cansancio –Le dije, intentando tranquilizarla pasando la yema de mis dedos sobre el torso de sus manos, sintiendo como se relajaba y suspiraba nuevamente.

-De acuerdo, entonces es hora de irnos a dormir ¡mañana es un gran día¡ -Diciendo esto último con un ferviente júbilo, al sentir aquellas palabras me volteé instintivamente, observando sus ojos y perdiéndome en aquel azul mirar que me enloquecía, ella dirigió su mano hacia mi mejilla y contorneo mi rostro para seguidamente darme un dulce beso por donde habían pasado sus manos y luego posando sus labios ligeramente sobre los míos en un beso inocente y cálido, segundos después nos dirigíamos al palacio y aún sentía esa mirada sobre mí en alguna parte del bosque.

A la mañana siguiente me desperté al alba, por extraño que pareciera mis nervios se habían calmado y estaba lista para el hoy, Olga entro como de costumbre, abriendo las cortinas y canturreando que este día era el más importante para toda mujer y que yo era la chica más afortunada del mundo por casarme con el heredero al trono del zar, sin embargo esa era la menor de mis preocupaciones ese día.

Durante aquel día fue el primero que no probé bocado y no pare de estar entre una y otra mano, más tardaba en una mucama, asistente, ayudante y de más en salir que dos más venían entrando a relevar a la que se iba, justo antes del medio día me encontraba absorta mirándome ante aquel espejo de cuerpo completo, si bien sabía Julia solo había dado características del diseño que quería entallara, también sabía que tanto ella como yo desconocíamos mi atuendo de novia y es que aquel modelo era precioso, un modelo sencillo y a la vez elegante que entallaba y daba contorno a todo mi cuerpo, de color blanco y encaje con bordes de alas y copos de ángel en el final del vestido, con un pequeño y ligero escote que me llegaba a los inicios de mis senos cubriendo a su vez los mismos con un poco de bordeado dorado y plata, haciéndome parecer angelical y un velo del mismo tono con los bordeados del vestido, el rubor que tenía era natural y solo habían puesto un poco de polvo una de las tantas empleadas que fueron a asistirme aquel día, dejándome mi cabello suelto naturalmente rizado, sin esponjar y un poco de brillo a mis labios color natural que resaltaba mis largas pestañas.

-Perfecta, mi niña –Chillo Olga emocionada al mirar finalmente mi aspecto completo y mire como soltaba unas cuantas lágrimas y me abrazaba efusivamente, aquel abrazo me hizo sentir protegida ciertamente, había llegado a estimar de sobre manera a aquella regordeta mujer, ese abrazo era el que necesitaba para poder salir y enfrentarme al mundo, aquel abrazo que debía haber sido el de mi madre y mi padre, aquel abrazo que debía de haber sido de mi hermana la cual desconocía su bienestar, un par de lágrimas salieron de mis ojos, resbalando por mis mejillas, la cual aquella dulce mujer limpio y me dándome dulce palabras de aliento.

-No llore, mi niña –Dijo terminando de limpiarme mi última lagrima –Hoy es un día para sonreír, no para llorar, sonría, la fiesta apenas inicia –Me sonrió y le sonreí levemente. ¿Qué me depararía el destino? ¿Ahora, qué pasaría?

Ekaterina entro minutos después felicitándome y anunciándome que todo estaba listo, que debía bajar ya que el carruaje esperaba, suspire para mis adentros, aguantando la respiración, salí y subí hacia mi destino.

En el viaje observaba la gran catedral de la anunciación de la santísima madre de Dios y entre más se alzaba aquel monumento proveniente del Kremlin más nerviosismo tenía, en cuanto baje sentí un fuerte vértigo en mi interior, que se calmó cuando observe a Julia esperando al final de aquella gran puerta, parada con el cabello corto, despeinado y desaliñado de siempre, todas y cada una de sus condecoraciones como futuro heredero al trono encajado en el mismo traje de colores rojo, dorado y azul marino, con sus manos posadas tras su espalda y regalándome una cariñosa y reconfortante sonrisa, camine rumbo al pequeño altar y mientras todos me miraban yo solo tenía mi mirada pendiente a ella y a su despreocupada sonrisa y por un momento sentí que todo estaría bien si estaba a su lado, en ese mágico instante dejo de importarme Katya, Demetri, mi familia, mi pueblo y todo lo demás solo por ser la esposa de ese hermoso ser que se encontraba frente a mí, al llegar ella tomo mi mano y juntas observamos al santo padre, sonriéndonos y mirándonos furtivamente y es que no importaba que ella perteneciese a ese mundo que yo odiaba tanto, si estaba junto a ella el mundo sería poco porque bien podríamos comérnoslo juntas.

En algún momento de la ceremonia, alcance a escuchar que era mi turno de decir “acepto” y un frio recorrió mi columna vertebral, como era costumbre lo dije conteniendo el aliento y ella inmediatamente puso aquel anillo que proporcionaban nuestra alianza, de la misma manera ella hizo lo propio y yo torpemente puse el anillo en su dedo anular, el mío refinado y extrañamente el de ella era de un tosco oro como de cuan hombre y desafortunadamente por estar al pendiente de todo, no escuche nuevamente el nombre completo de la flamante mujer que se encontraba a mi lado, pero ya nada podía hacer, quizá, más adelante lograría preguntarle por primera vez todo aquello “del heredero”, por ahora solo podía pensar que ya era su mujer.

Al salir de la catedral note que nuevamente alguien me miraba, esta vez volteé mientras salía del codo de mi mujer que fuertemente me sujetaba jalándome al carruaje para asistir a la recepción en el palacio por lo acontecido y entonces, ahí, entre las sombra lo vi, vi aquellos ojos azules familiares y que algunas ocasiones habían sido tan reconfortantes en mis días más oscuros, mirándome incrédulos, escudriñando totalmente mi rostro y reprochándome totalmente con la angustia crispando los músculos de su cara y entonces sentí su dolor, la decepción de aquel chico que debía haber sido mi esposo y había sido mi mejor amigo durante tantos años y aquel dolor interminable que era latente en mi corazón desgarrando profundamente su alma y por ende parte de la mía, un par de lágrimas corrieron por su trigueño rostro los cuales limpio de un manotazo, observo nuevamente mi rostro y en un abrir y cerrar de ojos desapareció.

-Demetri… –Dije en voz baja esperando que Julia no me escuchara.


Continuara...
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Re: Amores por conveniencia

Mensaje por xxavaa » Lun 13 Abr 2015 23:49

Ay ni que yulia le escuche xq cn lo celosa q es ufff la q se arma xD Ojala tengan luna de miel o algo asi bonito u.u
La música es mi escape, silencia el mundo y mis preocupaciones.
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Re: Amores por conveniencia

Mensaje por katina4ever » Mar 14 Abr 2015 06:34

Wooow que genial, me encanta espero que pronto sigas subiendo mas capítulos :)
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Re: Amores por conveniencia

Mensaje por katina4ever » Mar 14 Abr 2015 06:35

Y que Yulia no la escuche, o de lo contrario no será una linda noche de bodas ><
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Re: Amores por conveniencia

Mensaje por Only 4 LeNa » Vie 17 Abr 2015 00:36

ajajajaja ya sé!! Coincido con xxavaa y katina4ever, espero que no la haya escuchado sino se le arma D: y a lo mejor Yulia piensa que en vdd Elena quiere a Demetri y la odiara más efhioehwfewo NOOO!!! Continúa pronto por favooor!! Me encantaaa eihfihoewofhw!!!
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Re: Amores por conveniencia

Mensaje por xxavaa » Sab 25 Abr 2015 04:19

Uy!! Ahora pa otra conti xD
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Kannazuki-Sensei
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Re: Amores por conveniencia

Mensaje por Kannazuki-Sensei » Mar 05 May 2015 00:55

Jajajaja, lo sé, lo sé, suelo tardar mucho, lo lamento, soy pésima con eso de ser constante, no siempre tengo el tiempo ni el deseo de escribir lo que quisiera, pero bueno, como dicen por ahí, "más vale tarde que nunca", aquí les dejo otra continuación y bueno, no prometo ser más rápida o constante de lo que estoy intentando ser pero ¡ya es algo! denme crédito u.u, bueno, sin más, acá otro pedazo. Saludos! :)


Capítulo X.
Entrega.



Si Julia me escuchó, no lo supe, finalmente ella tomo mi mano y me llevó hasta los caballos y me subió al carruaje que fue seguido por toda la guardia, miraba su sonrisa, esa sonrisa triunfal, serena, radiante, rebozaba de felicidad y cuando me miró directamente a los ojos, toda la tempestad que corría en mi interior se calmó, esos ojos azules, profundos, hermosos que me hacían perder la locura e incluso llevarme al borde de la inconciencia, sonriéndome, luciendo y llevándome a la calidez extrema, entonces le sonreí y de nuevo el mundo volvió a tener su lugar aunque todo estuviese de cabeza.

Al llegar al palacio la impecable recepción estaba ahí, llena de toda aquella gente que me había rodeado y la que no, aquella que conocí la noche anterior sonriéndome fingidamente y yo les respondía con aquella sonrisa que provocaba la mujer que se encontraba apretando mi mano.

Inmediatamente nos dirigimos hacia el fondo de la habitación, todos los presentes se hicieron hacia los lados, poco a poco fue guiándome hacía lo que parecía sería el centro y entonces una corriente de aire helada corriendo hacia mi espina dorsal se intensifico, miré al hombre de aquél lado, recordé su amenaza, estaba hecho, yo había cumplido y nuestro pacto estaba sellado, era bien un artículo, parte de una propiedad en donde todo el mundo que conocía era parte de él y yo, que me jactaba de ser libre a su zarismo me había convertido también en parte de él, el me miro sonriente, con aquella perversa pero perceptible sonrisa de dientes amarillos y carente de inocencia y mientras caminábamos estaba más cerca y podía sentir su pestilente aroma inundando el ambiente como tal cual rata de alcantarilla fuese. Nos detuvimos a unos cuantos metros, miré como se paraba y volteé a ver ligeramente el rostro de mi acompañante que en ese momento no se inmutaba, observe un ligero movimiento de cabeza por parte de ambos y enseguida aquel hombre sonrío de forma deliberante y ella hablo.

-Padre.

Él tendió su mano, ella la tomo y depositó un ligero beso en ésta, en seguida me apretó los dedos y tuve que hacer la reverencia y decir.

-Padre

Me incline, bese su mano con asco y esté limpió el torso al retirarla imperceptiblemente del público, sonrió y por fin miré a la rubia mujer que estaba al lado, con ojos cansados y con un ligero parecido a Julia, sin embargo cuando sonrió observe cuán parecido ambas mujeres podían tener, Julia le dirigió un abrazo pequeño, pero que pareció enorme y deposito un beso en su frente, en seguida la zarina me sonrió abiertamente y me beso la mejilla suavemente haciéndome recorrer un calor en mi interior que no sentía desde que mis padres habían perecido al separarse me regalo una mirada de ternura y no supe si fue lástima o sólo era el tenso momento de la ocasión, seguidamente el comunicador hablo.

-Ahora, presentamos al heredero al trono del zar y a su esposa ante todos ustedes

Nos giramos y toda la multitud rompió en aplausos y la fiesta al dar inició a nuestro primer baile como matrimonio, poco a poco la gente se nos unió y la tensión que había reflejado el rostro de Julia se relajó, nos perdimos en medio de la multitud danzante y giramos por todo el lugar, ella en todo momento sonriéndome de esa manera que enloquecía mi más profundo placer, no hablábamos, no había tal necesidad, su mirada en perfecta sincronía con la mía se decían todo, ella delineaba suavemente entre piezas mi rostro con el reverso de su mano y sentía aquel electrizante placer que hacía bajar hasta mi ingle, ese deseo, esa pasión que desde el primer instante que me tocaba hacía recorrer mi cuerpo y todo mi ser, haciendo despertar mis más bajos instintos y ella observaba cada movimiento, cada gesto de mi rostro tan detenidamente que sabía desnudaba mi alma, finalmente la tentación y su propio deseo contenido venció y me jaló hacia la habitación contigua del salón y yo dejándome arrastrar la seguí, pasando entre aquellos que nos observaban divertidos o alguno que otro que solo volteaba por el alboroto surgido.

Finalmente me introdujo en ella cerrando la puerta tras de sí y al voltear sentí aquel deseo imparable en su mirada, aquel azul intenso lleno de fuego y de deseo, entonces sin miramientos me haló hacia si arrinconándome a la puerta y me besó, me besó sin miramientos, sin pudor, introduciendo inmediatamente su lengua en la mía y haciendo que estás danzaran a un ritmo tan ardiente como el fuego, el pudor se iba desvaneciendo y sus manos me pegaban hacía si, haciéndome sentir cada milímetro de su cuerpo, como si quisiese introducirme a el haciendo que ese mismo sentimiento impregnara todo mi ser. Poco a poco mi boca dejo de saciar su apetito y sus manos no eran lo suficientemente rápidas para recorrer mi cuerpo, sus manos que sentía en mi cintura, sobre mi espalda, subiendo y bajando hasta posarse en mi trasero, su respiración se volvió fuerte en cuanto mis manos se enredaron en su alborotado cabello y besaba mi cuello, mordiendo, succionando, mis piernas involuntariamente subieron a su cadera y un movimiento electrizante comenzaron a dominar nuestras caderas ese vaivén que estaba enloqueciéndome y los gemidos poco a poco empezaban a inundar la habitación. Sin embargo un instante después sentí como mis piernas volvían a tocar el piso y como su mano me halaba rápidamente hacia otra puerta, en cuanto me di cuenta volvíamos a estar en una habitación totalmente diferente de un azul cromado y verde agua con pliegues dorados sobre las columnas adosadas y un blanco techo y una cama con finas sabanas de un rojo intenso, parecido a la sangre y negro como el universo, más no pude mirar más porque al observar eso mi mirada volvió a concentrarse en ella y esa creciente humedad proveniente de mi sexo volvió a inundar mi mundo entero.
Sin embargo esta vez su mirada se ablando y volviéndome a halar hacía si, envolviéndome en un cálido y reconfortante abrazo, suspirando en mi cuello y haciéndome sentir enorme, entonces la pregunta me asaltó, ¿Cómo esa mujer podría hacerme sentir de esa manera en un solo instante?, la respuesta era simple, la amaba. No supe cuánto tiempo duro el abrazo, pero en mi memoria sería eterno, lentamente se separó de mí, tomo mi barbilla y me beso, esta vez con dulzura, sin prisa, haciéndome sentir y disfrutar el momento de esa manera tan inocente y dulce que sólo ella podía hacerme sentir, sus manos está vez inocentemente recorrían mi cabello hasta que el velo estorbo, separándose ligeramente y quitándolo de su lugar, aventándolo en alguna parte y volviendo a continuar el beso, aquel que no hacía falta el aliento puesto que no era quitado, que era tan puro como el amor que sabía ambas sentíamos y la soberbia y conveniencia nos había apartado pero jamás quitado, lentamente me dirigió hasta la cama y me recostó en ella, haciendo lo propio encima de mí sin romper aquel mágico instante y el tacto tan placentero, poco a poco se separó y al abrir mis ojos observe su azul mirar, que era cálida en el momento, me sonrió y volvió a besar mi frente para terminar de romper el silencio.

-Te amo.

Soltó finalmente, paralizando mis músculos y agudizando mis sentidos, haciendo que esa electricidad pasara y recorriera todo mi cuerpo y la calidez se impregnara en lo más profundo de mí ser.

-Te amo.

Solté al fin y aquella mirada candente volvió a apoderarse de su rostro y me volvió a besar con aquella intensidad que solo ella poseía. Sentí ligeramente el peso encima de mi mientras sus labios se aferraban a mi cuello y poco a poco bajaban sus manos recorriendo mi cintura, mi abdomen hasta llegar a los pliegues de mi vestido, subiéndolo, pasando sus manos por mis piernas desnudas y gemí al tacto, poco a poco se levantó y me senté ligeramente quitando la chaqueta de su traje y ella levantándome desabrocho rápidamente aquella estorbosa prenda sin dejar de besarme, su perfume, su aroma, era mi tónico perfecto y sus labios el placer culposo de satisfacer y abastecer mi cuerpo, sus manos poco a poco tomaron el control de mi desnudando mi cuerpo tal cual desnudaba mi alma, me recostó nuevamente en la cama en cuanto me quedé sólo en una prenda de satín que me había puesto debajo del vestido y observe como ella se encontraba en un par de prendas de algodón, sin recordar bien el proceso de todo aquello, mi mente centrada en aquel cuerpo semidesnudo que tenía ante mi aquel que podía observar aquellas pequeñas pero claras figuras redondeando a un lado de su pecho con aquella tez trigueña y el deseo resplandeciendo perladamente en el sudor de su rostro, observe detenidamente su cuerpo mientras poco a poco retiraba las prendas restantes dejando al descubierto su total desnudez, extasiándome, colmándome de un deseo indescriptible al mirar su torso desnudo, aquellos pequeños pero ajustados pechos que cubrían todas aquellas prendas, aplastándolos contra su pecho, siendo liberados ahora, con esa excitación clara demostrando aquellos suaves botones, duros, perceptibles y apetecibles a mi boca que aclamaban por succionarlos, aquel abdomen firme y levemente marcado por el esfuerzo que ahora me hacía comprender la agilidad de su bienaventurado ser quedando solamente con aquel pequeño pantaloncillo algodonado que cubría parte de sus piernas y el interior de su ser. La vi dirigirse hacia mi lentamente hipnotizándome en su fuerte y seguro caminar que derrochaba seguridad y deseo, poco a poco saco mi última prenda dejando mi cuerpo al descubierto y admirándome por completo. Miré como humedeció sus labios y sonrío triunfante ante su mirada encendida sobre mis pechos y rápidamente como su boca arremetió a la mía, subiéndose en mí y sus manos posaron rápidamente mi desnudo torso, acariciándome aún sin profanar del todo mi cuerpo, sentí como poco a poco abrió mis piernas hasta posicionarse en medio y sintiendo el calor en mi centro de placer, poco a poco bajo su boca a mi cuello, mordiendo suavemente a su paso, sin detener su recorrido, hasta llegar a su acometido, sentí su lengua en aquellos botones que incluso yo misma me negaba a observar, aquellos que nadie jamás había tocado ni explorado aquel deseo candente que estaba provocando, sentí como su lengua pasaba sobre ellos, haciendo círculos en uno mientras que una de sus manos hacía lo propio con el otro y un sinfín de emociones recorrió el centro de mi ser, ese deseo nato que sentía exploto mil veces más profundo e íntimo, sentía cada caricia dejándome en un shock electrizante, indescriptible, mi respiración agitada podía escucharla martilleando mi cien y entonces su mano bajo hasta aquel punto que me hizo enloquecer, cada movimiento, cada roce de sus manos sobre aquel punto en donde mi humedad y sus caricias se mezclaban en una perfecta sinfonía y fue entonces cuando volvió y miro directamente a mis ojos y en una milésima de segundo entendí que era lo que necesitaba, pedía mi permiso con aquel profundo mirar aunque bien sabía que yo era suya desde aquél primer encuentro que tuvimos, asentí levemente y mientras la miraba sonreírme tiernamente y sentía sus labios sobre los míos nuevamente arremetió dentro de mí, sentí de un solo golpe como llenaba mi interior con aquellos dedos y como algo se me rompía dentro hasta darle paso por completo como me llenaba y a la vez me partía en dos, solté un grito de dolor en cuanto sentía la profundidad de mi ser y como algo tibio hacia un recorrido hacía el exterior, sentí como abandonaba mi boca y mirándome estática y profundamente dirigió su mirada hacia aquel lugar en donde aquel líquido suponía hacía su aparición, por un minuto miro estupefacta hacia esa dirección donde nos encontrábamos unidas y entonces esbozo la sonrisa más grande que le había visto en toda mi vida, me miro nuevamente con deseo, triunfo, ternura y todo ese amor contenido reapareció con ese acto, sabía lo que miraba, mi virginidad rota y completamente suya había aparecido para comprobar que no le había mentido. En seguida volvió a mis labios y me beso con ternura, con calma y en ese momento sentí como salía y volvía a entrar suavemente en mí, sentía el dolor nuevamente arrasar mi intimidad y a la vez aquel placer que hacía minutos atrás había sentido volvía a aparecer, podía sentir cada dulce arremetida en donde entraba y justo antes de salir volvía a entrar, suave, lento, torturador, las primeras veces soltaba pequeños gritos y quejidos por el dolor y la sensación extraña que estaba recorriendo mi interior, sin embargo volvía arremeter hasta que el placer fue siendo mayor que el dolor, aquella tortura en donde el placer y el dolor se mezclaban hacia reaccionar a mi cuerpo de una manera extraña, intensa, complaciente, gemidos salían de mi boca y de la suya y sentía mover sus caderas con las mías y justo cuando estaba a un borde del dolor y la agonía por el placer contenido ella se separó, saliendo de mi interior, un movimiento de la cama me hizo sentir que se había marchado de mi lado y justo cuando iba a pararme y empezaba a sentir el peso de la soledad, ella volvió, total y completamente desnuda, mirándome, observando mi desnudez y haciendo que yo observase la suya, sus senos, pequeños, morenos y perfectos, su bien formado abdomen hasta bajar a su sexo pequeño, con los mismos pliegues que los míos y brillante por su humedad, sin embargo justo antes de que pudiese decir algo abrió mis piernas y volvió a posicionarse sobre mí se colocó y me jaló hacia sí, sintiendo aquella humedad mucho más intensa y caliente que la mía sobre mi propio sexo y comenzó a arremeter en un movimiento muy parecido al que con sus manos había iniciado, arremetiendo y justo antes de separarse volviendo a pegarse sobre mí, sus gemidos guturales combinados con los míos en una sintonía perfecta era una sensación indescriptible, sentía como sus manos saciaban su ansiedad en mis piernas, atrayéndome, jalándome y arremetiendo una y otra vez hasta llevarnos al borde del máximo placer que yo jamás en mi vida había tenido y mis manos intentando reconfortar el borde de sensaciones que sentía sobre las sabanas era algo que no podía contener, llegue a un punto en donde perdí la noción de todo y una explosión convulsiono dentro de mí y un gemido aún mayor se apodero de mis labios enterrando mis uñas en lo único que encontraron, su espalda y justo en ese momento escuche como ella al mismo tiempo de su garganta guturalmente soltaba un gemido casi tan alto como el mío y un líquido caliente se apoderaba de mi sexo hasta llegar a mi interior y este se metía dentro, llenándome, recorriendo mi profundidad cuando mi propio liquido había salido como lo fue el primero, mezclándose, caliente, frio en una sensación indescriptible.

Finalmente ella se desplomo sobre mí y suspiro triunfante entre mi cuello y mi clavícula y la escuché decir.

-Eres mi mujer.

Y me abrazo hacia sí, posesiva y triunfantemente, feliz, radiante, enorme ante mí.

-Siempre.

Le respondí, antes de perderme en un sueño placentero y profundo entre sus brazos.


Continuara...
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Re: Amores por conveniencia

Mensaje por xxavaa » Mar 05 May 2015 01:51

Por fin constató q lena no le mintió u.u
Ahi sí se puso feliz la canalla u.u
La música es mi escape, silencia el mundo y mis preocupaciones.
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Re: Amores por conveniencia

Mensaje por katina4ever » Mar 05 May 2015 16:08

Vaya! Que capítulo, ojalá sigan cosas buenas :/
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Re: Amores por conveniencia

Mensaje por maria fernanda » Jue 14 May 2015 01:17

Continuación :)
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Re: Amores por conveniencia

Mensaje por Kannazuki-Sensei » Dom 24 May 2015 23:16

Hola:

Bueno, hace un rato me encontré con la terrible noticia que nos tiene supongo a todos consternados, sin embargo, sí, continuare las historias, les estaré avisando en dónde voy a poner las continuaciones en su debido momento si es que la decisión de Vicente es final, les estaré informando por éste medio, sin más, muchísimas gracias a todos por seguir la historia, respaldaras y guardarlas, sin más por el momento estaré informándoles.
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Re: Amores por conveniencia

Mensaje por xxavaa » Dom 07 Jun 2015 21:14

Pero todavia no lo van a cerrar. Están en busca de otro admin :(
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