MUJER CONTRA MUJER//POR: DEMIAN STARK

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Yarina
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Re: MUJER CONTRA MUJER//POR: DEMIAN STARK

Mensaje por Yarina » Jue 08 Ago 2013 21:02

Contiiiiiiiiiiiii!!!!!! <_______________________________<
Spoiler: ver
::Por ¡t.A.T.u! me corto las venas::

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Demian Stark
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Re: MUJER CONTRA MUJER//POR: DEMIAN STARK

Mensaje por Demian Stark » Mié 14 Ago 2013 04:15

¡¡Aquí estamos de nuevo, bolcheviques!! Ehm... pido disculpas por todo este tiempo sin postear aquí, pero... he estado ocupada con otros temas, además de que he vuelto con "La fuerza de la sangre", y eso, quieras o no, resta tiempo de éste.

Nah, en fin, que he vuelto... y a lo mejor me odiaréis después de este capítulo. No sé, me salió algo raro... pero es que yo misma estoy rara. Bueno, en fin, enjoy!! .hi. .hi.

DerujKum: Espero que lo encuentres pronto, aunque... con el laberinto de ideas que tengo, a lo mejor te pierdes más .bye.

Kannazuki-Sensei: Qué bueno que te guste. A ver cómo te resulta este... .ninja.

psichobitch2: ¿Muy cortito? Почему? Ya dije que mis contis suelen ser de entre 1100 y 1300 palabras, no doy para más. Aunque este capítulo es algo más largo.

Zurc: Ehm... este... Nikolai... .ninja. .ninja. .ninja.

CAPÍTULO 20

“Recuerdo que la última vez que miré el reloj, éste marcaba las tres y media de la madrugada. Lo cierto era que me importaba poco. La belleza del fondo de la piscina, unida a la noche de casi luna llena, el silencio y la compañía de Yulia me hicieron olvidarme de mi controlador amigo el señor tiempo.

Empezaba a amanecer, ambas estábamos tumbadas en la hierba, con una camiseta y una vieja sábana como colchón. Abrí los ojos lentamente, haciendo muecas y removiéndome de mi sueño. Me di cuenta de que Yulia no estaba a mi lado. Entonces me incliné hacia delante, mirando en derredor en busca de algún indicio sobre la morena.


Joder, Yulia, ¿dónde te has metido? Apolo tampoco estaba, por lo que empecé a preocuparme. Vale, Lena. Estás sola en el bosque, en medio de ninguna parte, en bragas y una camiseta vieja. Tus zapatos están llenos de agua. Mejor dejaba de reflexionar, pues lo único que conseguía era enfurecerme más.

Escuché unos pasos que se acercaban. Me tapé rápidamente con la sábana, y me escondí detrás de un árbol. El extraño se acercaba, en silencio y solo.

-¿Qué haces aquí? –dijo una voz profunda a mis espaldas. Me asusté y casi eché a correr, pero tropecé con la sábana y caí al suelo-. ¿Qué haces así? –como pude, me di la vuelta, quedando boca arriba, cara a cara con el dueño de aquella voz. Rubio, ojos azules y perilla perfectamente recortada. Gesto serio, sin ninguna expresión en su rostro. Nikolai.

Me ofreció la mano y me levantó, al percatarse de que estaba descalza, me subió en volandas sobre su espalda.

-Y tú, ¿qué hacías paseando tan temprano por el bosque? –inquirí, después de relatarle todo lo que había pasado esa noche, y Nikolai no abriese la boca desde que yo me callé.

-Pasear, simplemente –respondió seco.

-A mí no me vengas con tonterías –me zafé de su agarre y me senté en el suelo, enfurruñada como si fuera una niña pequeña-. O me dices que cojones te pasa, o no te vuelvo a hablar en la vida, Azarov. Tú decides.

Nikolai hizo crujir los dedos de ambas manos, apretándolas tanto que los nudillos se le volvieron blancos. Una mueca de fastidio y frustración cruzó su rostro, gruñó algo ininteligible e hizo amagos de irse, pero cedió y se sentó frente a mí.

El rubio se quedó hierático, con el ceño fruncido y mirando hacia abajo. Lentamente fue alzando la cabeza, su gesto, si os soy sincera, me asustó bastante. Era todo frialdad y sin sentimiento alguno, vacío y oscuro. Pero luego, esa mueca se fue suavizando, a la vez que se iba acercando lentamente hacia mí.

-No puedo soportarlo más… No puedo –masculló entre dientes…

…antes de besarme.

Sentí sus labios, cálidos y suaves, empapados en algo salado que reconocí como sus lágrimas, chocar contra los míos. Al contrario de todo lo que había pensado, en ningún momento hice ademán de apartarlo. Todo lo contrario a la realidad, me vi impulsada, no sabía por qué, a corresponderle, a jugar con sus carnosos labios, buscando abrir su boca y colarme dentro, anhelando el toque de su lengua con la mía, escarbar en su húmeda cavidad como si de la búsqueda de una piedra preciosa se tratase.

Estaba fuera de mí, consumida por un deseo que se equiparaba a aquella noche que había titulado
bolchevique, cuando, llevada por mi propia desesperación y el miedo a perderla, me instaron, de manera frenética y deseosa, de hacerla mía.

Nikolai me besaba de forma rápida y apremiante, lenta y tímida; todo al mismo tiempo. A veces jadeaba entre beso y beso, y sus lágrimas habían desaparecido hacía mucho, siendo borradas por mis pulgares, que se pasearon por sus mejillas.

Mi yo racional había desaparecido en su totalidad; la voz de mi conciencia se había extinguido. ¿Era acaso que yo también deseaba esto? ¿Acaso veía a Nikolai como hombre? Parecía que la respuesta era afirmativa, pues de ninguna otra manera hubiera estado haciendo eso que me había robado la razón hacía ya tanto tiempo.

Las manos del rubio dejaron mi rostro y mi cuello, para ir bajando por todo mi cuerpo. Eran grandes y cálidas, como si tuviera fuego debajo de su piel. Vagabundeaban por mi cuerpo, parándose en ciertas zonas donde lograba sacarme algún gemido acompañado de suspiros y gruñidos. Por mi parte, había despojado a Nikolai de la fina rebeca que cubría sus hombros, y ahora luchaba con su camiseta. Tiré de la parte más inferior, sacándosela por la cabeza y tirándola lejos.

Su cuerpo era bastante doble, fornido y fibroso, con una fina capa de vello rubio en su pecho. Finas gotas de sudor perlaban su torso, y su flequillo estaba pegado a su frente. Le miré a los ojos, de nuevo, observándolos oscuros, como un pozo sin fondo, sediento de deseo. Atrapé sus labios con los míos de nuevo, comenzando otro baile lejos de la razón, cada vez más cercano a la locura.

Pero no continuó como esperaba. Cerca de nosotros, el sonido de cristales rotos, el gimoteo de un llanto deseoso de salir y lo más silencioso y ruidoso de todos: el estruendo de un corazón al hacerse añicos.

Yulia corría de nuevo a la hacienda, descalza y con todo su cuerpecillo temblando de dolor. Juraría que podía oír como los trocitos de su corazón se caían al suelo, similares a las piedrecillas o las migajas de pan que dejó Pulgarcito, marcando un camino hasta su paradero.

Mis sentidos se opacaron, la razón volvió a mí
. ¿Qué he hecho?, me repetía constantemente. Me he dejado llevar por el deseo, olvidándome por completo de ella. ¿Qué clase de persona soy? ¿En qué despojo me he convertido? Miles de preguntas se formaban en mi cabeza, hundiéndome en la miseria del lodo de la traición y el engaño.

Salí corriendo detrás de la morena, buscando alcanzarla. Pero Yulia era demasiado rápida, o quizá, había llegado demasiado tarde. Me frené, todo el mundo corría a mi alrededor; todo se movía, como si de una película se tratase. En círculo, formando un infinito del que todo principio es final, y todo final es principio.

-¡Suéltame, Lena! ¡Suéltame, maldita sea! ¡Que me dejes! –no pensaba, sólo corría como una autómata hasta atrapar a la chica. La tenía en mis brazos, forcejeando por escapar, mascullando palabrotas y ahogándose en sus propias lágrimas de tristeza y dolor. Finalmente, se rindió. Como un peso muerto, se dejó caer al suelo, pero mis brazos se lo impidieron, cayendo entonces con suavidad sobre la hierba. Lloraba.

-Lo siento, criatura… Perdóname –susurré, aferrándome a ella como un náufrago se aferra a un salvavidas, en medio de la nada.

-¡¿Lo siento?! ¿Eso dices? –bramó, golpeándome la mejilla izquierda con toda su fuerza. Noté como la mejilla se enrojecía y comenzaba a arder, la cara se me ladeó hacia la derecha, y así me quedé, sin hacer amagos por mirarla de nuevo. Sin embargo, ella me obligó-. Lena, mírame –Yulia tenía el entrecejo fruncido, pero lentamente lo fue relajando. A pesar de la aparente paz de su rostro, sus ojos seguían oscuros, violentos y resentidos. No me había perdonado, y dudaba de que lo hiciera-. Quizá… solo quizá, lo hubiera dejado pasar si fuera con cualquier otra persona pero… ¡con Kolya! ¡Mi propio hermano, la única persona que realmente me ha querido! ¿Cómo puedes hacerme esto, Lena? ¿No te soy suficiente? ¿O es que acaso te falta algo? ¿Es porque tú eres mujer, y yo también? ¿Acaso dudas de mi amor hacia ti?

-Yo… de verdad que lo siento… No sé qué me pasó… -gimoteé ridículamente.

-Yulia –era Nikolai. Había llegado, tranquilo, y allí estaba. De pie, sereno y serio, completando la escena que habíamos montado.

-¿Y tú qué quieres? ¿Que vuelva a confiar en ti, para que vuelvas a traicionarme?

-¿Qué estás diciendo? –masculló el rubio-. ¡Soy tu hermano, escúchame!

-No –respondió, visiblemente enfadada-, escucha tú. Siempre te las has dado como el hermano bueno, el tranquilo… el perfecto. Pero yo sé que no es así. ¿Dónde estabas cuando Viktor abusaba de mí? ¿Dónde estabas cuando todo se torcía, cuando se salía de tu control? Lejos, huyendo de la realidad, escondiéndote en su sucio agujero. ¿Que eres mi hermano? Pues sí, lo sé. Lazos de sangre me unen a ti. Y… -comenzó a gimotear, se sorbió la nariz y continuó hablando, con la voz rota-… ¡yo no esperaba una traición así por tu parte, Kolya! ¡Me has roto el corazón! ¡Me habéis roto el corazón! –se limpió las lágrimas, que corrían como cascadas por sus mejillas. Quise quitárselas, pero Yulia me apartó la mano de un manotazo-. No me toques… ¡no te atrevas a tocarme, Katina! ¡Ni tú tampoco, Azarov! –dicho esto, salió corriendo.

Noté como mi corazón se hizo añicos, esparciéndose por todo el césped. Trocitos pequeños, minúsculos y adoloridos, un puzzle inmenso y dolorosamente delicado. Miles de agujas se clavaban en mi pecho, justo en ese hueco donde segundos antes había estado mi corazón. ¿Fue esto lo que sintió Yulia?

A mi lado oí a Nikolai moverse. Alcé la mirada, y vi su mano, que me la ofrecía para levantarme. Le miré, de una manera que no supe cómo interpretar ¿odio, miedo, desesperación tal vez? No lo sé, sólo sé que aparté su ofrecimiento de un manotazo, me levanté, y me fui de allí.”



PD: .fie. .fie. .fie. ¡¡¡No me matéis!!!
"La melancolía es un licor muy caro al que muy pocos saben sacarle provecho"

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Re: MUJER CONTRA MUJER//POR: DEMIAN STARK

Mensaje por DerujKum » Mié 14 Ago 2013 10:10

Me atrevo a decir que, de todos los capítulos que he leído de esta historia, éste ha sido el mejor :). No tendría por qué matarte ni nada parecido, me ha encantado aunque no sea un capítulo lleno de romanticismo, quizás, estoy casi segura de que es así, sea porque yo no soy mucho de finales felices y siempre me ha encantado el drama. Felicidades y continúa ;)
*-*-*DerujKum*-*-*

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Re: MUJER CONTRA MUJER//POR: DEMIAN STARK

Mensaje por TheOneWhoDoesntDream » Mié 14 Ago 2013 14:48

La situación mas dolorosa que puede enfrentar una persona enamorada y más si parte de la culpa la tiene una persona de su misma sangre, muy bueno! no tardes.
En fin, el amor si existe y viene en forma de pizza.

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Re: MUJER CONTRA MUJER//POR: DEMIAN STARK

Mensaje por Zurc » Vie 16 Ago 2013 19:19

No quiero matarte solo... felicitarte me has hecho sentir muchas cosas con este capitulo hasta he derramado una lagrima, he sentido lo que Jul, de verdad cada capitulo que subes me gusta mas pero con este te pasaste (lo digo de buena forma).
Ahora no se si odiar a Nikolai o a Lena, pobre Jul
Continualo pronto

Ahhh... tengo curiosidad por saber que están haciendo lo nietos de Lena
Te Quiero Apasionadamente... Y Te Quiero Apaciblemente... Puede Que El Amor Eterno Sea Eso, Esta Mezcla De Paz Y Fuego.

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Demian Stark
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Re: MUJER CONTRA MUJER//POR: DEMIAN STARK

Mensaje por Demian Stark » Dom 18 Ago 2013 03:56

Vaya pues... no sabía que ese capítulo ha sido el mejor de todos. Bueno, pues me lo apunto .read. En fin, me pasé unas horillas sin escribir, pero luego recordé un sueño y... bueno, me sirvió para dar cuerpo al siguiente capítulo. ¿Queríais drama? ¡Pues tenéis drama! ¡A leer!

PD: No sé si volver ya al presente o quedarme algo más en el pasado. ¿Ayudita?

DerujKum: Al leer tu comentario me quedé como .shok. . Pero en fin, no todo puede ser un camino de rosas, ¿no?

TheOneWhoDoesntDream: Amor, amor, amor... ¿Eso para qué sirve? Absolutamente para nada.

Zurc: ¿Te he hecho llorar? .cry. Ainss... lo siento. ¿Odiar? No odies... en el amor y en la guerra...


CAPÍTULO 21

“Los días posteriores a la pelea fueron bastante tensos por parte Yulia, Nikolai y yo misma. Se formaba un incómodo silencio cuando alguno de los tres se encontraba con otro en una habitación, o incluso al aire libre. Miradas de rencor, de súplica y de perdón se cruzaban, entre azules y verdigrises. Pero nunca había palabras de perdón, u oído para escucharlas.

Natasha, Dima y los demás se dieron cuenta de nuestro extraño comportamiento, sin embargo, supieron quedarse en silencio. Únicamente Natasha fue partícipe de la pelea, pues estaba cerca en ese momento; además, ella era la única que conocía todos los enredos de la familia Azarov respecto a Yulia, y cómo mi persona había perturbado esa extraña burbuja en la que vivían.

De la forma más humanamente posible, visitamos los lugares más característicos de Nizhni Novgorod, dejando para el último día la feria y una despedida en un barco que descendía por el Volga, al atardecer y el cual era uno de los mayores atractivos de la ciudad.

-Natasha, por favor, tienes que ayudarme –le pedí la última noche. Había venido a mi habitación, como de costumbre, para esas largas charlas nocturnas que solíamos tener en el internado, e incluso en vacaciones gracias a las redes sociales y temas parecidos-. Necesito que Yulia se reúna conmigo, que me escuche… pero es que ni se digna a mirarme.

-Liaste una buena, Katina –me reprendió, con severidad. Colocó una mano en mi hombro y lo acarició para tranquilizarme-. Veré que puedo hacer… ¿Cuántos favores me debes ya, Katina?

-Unos cuantos… -logré sonreír, aunque la sonrisa pronto se congeló.

La castaña salió de mi habitación y apagué la luz. Me tumbé en la cama boca arriba, mirando el techo. Lentamente, la imagen de la habitación se fue desdibujando, convirtiéndose en una sombra oscura y silenciosa. Los párpados me pesaban, y cada vez oponía menos resistencia… hasta que los cerré, y me abandoné al sueño.
Me encontraba en las afueras de Moscú, donde una vieja y pequeña ermita estaba medio derrumbada. Era verano, hacía muchísimo calor y así se demostraba en los rastrojos y las malas hierbas de la extensión de campo que se abría delante de mis ojos: maleza amarillenta y algunos árboles dispersados de vez en cuando, y en medio, un camino hecho a base del cruce de los todoterreno, y que ahora habían vallado para diferenciar la maleza del camino.

No sabía cómo había llegado allí. Nunca había salido tan lejos de Moscú, estando en el propio Moscú. Y sola. Miré a mi alrededor, y me encontré con un par de jóvenes atletas amateurs, ataviados con camiseta y pantalón corto, que se alejaban por el camino.

-Yo que tú, chiquilla, me iba de aquí. No es un lugar seguro –dijo uno de ellos, el de cabello castaño.

-¿Por qué? ¿Qué tiene de especial este lugar?-inquirí, algo temerosa.

-No preguntes si no quieres saber la respuesta… -intervino el otro, que era más moreno-. Sigue nuestro consejo, aléjate. Vente con nosotros o vuelve a la metrópoli, pero no te quedes ahí.

Algo extraño, un oscuro impulso, me hizo meterme dentro de la ermita. Las voces de los jóvenes se apagaban, disminuían. El interior estaba oscuro, pero dado que la mitad del techo estaba derruido, y había varias ventanas, se podía ver. Encontré decenas de cuadros, de cristos y vírgenes, de santos y mártires. Ortodoxos y cristianos. Crucifijos y frescos, y varios objetos como patenas y cálices, todo de oro.

-¿Qué haces aquí? –un niño castaño, de ojos claros habló a mis espaldas. Me asusté, llevándome la mano al corazón, tratando de aplacarlo-. Este sitio no es seguro.

-¿Y qué hay de ti? –contraataqué, aunque sin malas intenciones.

-Esconderme. Es peligroso estar fuera, dentro de la ermita no pueden hacerme daño –respondió, tranquilo.

Apenas aparentaba tener nueve o diez años, aunque con un enorme parecido de alguien mayor. Me quedé hablando con él; como predije, era bastante tranquilo y culto, y me detalló con sumo cuidado cada una de las obras que le señalé.

Una voz me hizo salir afuera. Asomé la cabeza, y me dirigí hacia la voz. Había una chica, de aspecto desaliñado y peligroso, con cara de pocos amigos. Al instante, la reconocí como Yulia.

-¿Yulia? ¿Qué haces aquí? –me acercaba a ella, pero la chica retrocedía, de forma nerviosa. Como si me tuviera miedo, o como si temiera hacer algo que no quería hacer.

-¡Elena! ¡Vuelve dentro de la ermita, es peligroso! –bramó el chico.

-Jackov, vuelve dentro. Yo me ocupo de esto –me di la vuelta, aunque siempre cuidando las espaldas. Yulia no parecía estar en sus mejores momentos de lucidez. Parecía perdida… y eso me asustaba.

-Elena…

Pero yo no escuchaba, sólo caminaba de forma lenta y cuidadosa hacia Yulia. El resto… fue demasiado rápido.

Los atletas volvían, pero no nos prestaban atención. Atravesaron el sendero sin dirigirnos ni una triste mirada; Jackov gritaba mi nombre, al borde del llanto, pero siempre se mantenía con una parte de su cuerpo dentro de la ermita; y Yulia…

… me disparó.

El cañón del revólver estaba sobre mi pecho, sobre mi corazón. Yulia apretó el gatillo, y la bala pasó rozando todo el canal de metal, arañándose, quedando marca del revólver que usaba. Salió del pequeño y largo tubo de metal, e impactó en mi carne, provocándome una quemadura que sentí en lo más profundo de mi piel. La bala atravesó la carne, obvió el hueso y arañó los músculos, nervios y vasos sanguíneos, rabiando de dolor, liberando sangre por cada pared que atravesaba. El proyectil quemaba, pero lentamente disminuía su velocidad, hasta quedarse parado, justo en mi corazón.

Por puro instinto, llevé mi mano a mi pecho, justo encima del orificio de la bala. La sangre brotaba de él, sobrepasaba el torniquete de la mano y discurría, lenta, caliente y roja, por mi brazo, por mi pecho. Me quemaba, ardía sin compasión.

-Ahora entiendes mi dolor –dijo Yulia, intentando sonar segura, pero su voz temblaba y daba signos de tartamudeo, presa del miedo y el pánico.

Me dejé caer al suelo, de rodillas, derrotada. Un charco de sangre comenzaba a formarse, coloreando la tierra y volviéndola húmeda, con un débil olor a sal y metal. Me dejé caer, boca arriba, boqueando por oxígeno como un pez fuera del agua. Los párpados me pesaban, las fuerzas me abandonaban…

… y desperté.

Un profundo dolor en el pecho, una quemazón sobre el corazón. Mi órgano latía desenfrenado, liberando adrenalina de forma alarmante. Gotas de sudor me resbalaban por el rostro, tenía mechones pegados a la frente y a la nuca.


Ha sido un sueño, sólo un sueño, Lena, me repetía, tratando de calmarme. Puede que Yulia te odie pero… ¿tanto como para llegar a dispararte? ¡Es ridículo! O no… al fin y al cabo, en mis sueños ella suele ser la víctima de mis actos. Agité la cabeza, y me levanté. Aún no había amanecido, y el astro rey no daba indicio alguno de mostrarse todavía. Me dirigí al balcón, me senté en el suelo, encogiendo las rodillas y escondiendo la cara entre ellas, y lloré.

Lloré durante no sabía cuanto tiempo, sólo cuando el dolor se apaciguó, y unas voces me despertaron, alcé la cabeza y me sequé las lágrimas. En el césped, justo debajo del balcón de mi habitación, estaba Yulia, de pie, mirándome. Sus ojos parecían que habían abandonado ese gélido tono azulado, sin emoción alguna excepto resentimiento y odio, y volvían a ser ese océano color zafiro cálido, esas orbes tan hermosas de las que me enamoré. Estaba pálida, más de lo normal, y sus labios mascullaban algo.

-Lena… -pude oír. Se quedó estática durante unos instantes, y el tiempo se detuvo a nuestro alrededor. De nuevo, éramos sólo nosotras; sólo Yulia y Lena, a quienes les importaba un rábano lo que pensaran. Dos muchachas que se querían, y nada más.

Pero el tiempo, ese señor inexpugnable y traicionero, le dio cuerda al mundo, y el globo volvió a girar: las manecillas se movían, los dígitos cambiaban y todo volvía a la vida.

Yulia parpadeó un par de veces, reprimiendo las ganas de llorar, agachó la cabeza y siguió su camino hacia el interior de la casa, evitándome.

Me vestí rápidamente, recogiendo todo en la maleta que había medio hecho la noche anterior. Una camiseta con motivos marineros y shorts vaqueros, zapatillas deportivas Converse y el cabello suelto, y bajé a desayunar.

No había nadie en el salón, ni en la salita, la cocina. Nadie en las partes comunes de la casa. Miraba extrañada a mi alrededor, entonces oí pasos. Me giré y vi a Yulia, quien también bajaba por las escaleras, en particular, las que daban a la parte norte de la casa.

-Estamos solas, Elena –dijo, fría-. Habla."
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Re: MUJER CONTRA MUJER//POR: DEMIAN STARK

Mensaje por DerujKum » Dom 18 Ago 2013 07:49

Qué muchacha más directa, pero es de esperarse después de los acontecimientos. Es bueno haberte sorprendido, ahora te toca sorprenderme :). Por cierto, ¿has sido víctima del sueño que has relatado?
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Re: MUJER CONTRA MUJER//POR: DEMIAN STARK

Mensaje por psichobitch2 » Dom 18 Ago 2013 15:46

Tenéis unos sueños super extraños pero me gustan porque le dan otro sentido a la historia. Acabo de ponerme al día con el fic ya que no había tenido tiempo de leerlo y cada vez se pone mas interesante.

Me gustó mucho el capítulo donde Lena le es infiel a Yulia, no por morbo ni porque eso sea lo mejor que pueda pasarle a una pareja, simplemente porque somos seres humanos que nos dejamos arrastrar por las tentaciones, si no existiesen esas pequeñas cosas tal vez la vida fuera tan monótona y simple.

Con relación a tu pregunta del por que consideré hace tres capítulos su longitud? Así me pareció! Muy corto pero vuelvo y repito, interesante!!!

Продолжается!

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Re: MUJER CONTRA MUJER//POR: DEMIAN STARK

Mensaje por TheOneWhoDoesntDream » Dom 18 Ago 2013 21:08

Ojo por diente, diente por ojo, ¿O como era? whatever lol, pues muy bueno el capitulo. ¿No eres partidaria del amor o que? a lo que veo creo que no, no tardes!
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Re: MUJER CONTRA MUJER//POR: DEMIAN STARK

Mensaje por Zurc » Lun 19 Ago 2013 12:33

Si se me salio una que otra lagrima, creo que estoy un poco sentimental
Jul es directa. Soñaste lo que has puesto que soñó Len o algo parecido a ese sueño?
Continua
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Re: MUJER CONTRA MUJER//POR: DEMIAN STARK

Mensaje por Yarina » Lun 19 Ago 2013 15:16

CONTIIIIIIIIIIIIIIIIII!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! D:!!!!!!!!!!!!!!!
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Re: MUJER CONTRA MUJER//POR: DEMIAN STARK

Mensaje por Demian Stark » Mar 20 Ago 2013 10:27

Ehm... espero que no os quejéis, que he tardado poquito en actualizar, je. La musa me ha visitado y me ha dado fuerzas para escribir. Esta vez nos vemos en el presente, espero sinceramente que os guste (y mis honorarios como escritora, of course)

DerujKum: Bueno, estaba cabreada, dolida... y perdidamente enamorada. Espero sorprenderte con este capi.

psichobitch2: Por eso mismo lo puse. La naturaleza del hombre es el camino del mal, no somos unos angelitos.

TheOneWhoDoesntDream: Sí, Yulia se venga... jejeja. Soy partidaria del amor, pero como le dije a la de arriba: no somos unos angelitos.

Zurc: ¿De nuevo te hice llorar? Mis disulpas .crybye.

PD: Para aquell@s que preguntan, sí, yo tuve ese sueño. Más bien era una pesadilla, y todo lo que sintió Lena, lo sentí yo en la realidad. Claro que a mí no me disparaba el amor de mi vida, sino un completo desconocido. Todo lo demás es cierto (excepto el ponerme a llorar. Yo no me levanto de la cama). Es una pesadilla recurrente que tengo desde hace varios años.

CAPÍTULO 22

Había momentos en que Samir dudaba de que la búsqueda de Yulia Volkova fuera a tener buen fin. En todo ese tiempo, apenas habían dado con un par de pistas buenas, y eso desesperaba al chiquillo. Sin embargo, María era mucho más constante, la voz que animaba a Samir cuando éste caía rendido y sus dotes de detective se esfumaban.

La mañana siguiente. Ése era el día. La última oportunidad, el último nombre de la lista, la última dirección. La última bala.

Nuevamente, los Katin estaban en deuda con Otrosky. Los niños habían convencido a su egocéntrico vecino para que su abuela pasase con él el día completo, además, Maxim sería una especie de guardaespaldas para los adolescentes.

Así quedó, y los adultos se quedaron en la hacienda Gea, mientras los jóvenes partían hacia el Moscú más profundo, aquel que incluso siendo el más turístico, pocos sabían de su existencia.

Maxim conducía lentamente, la algarabía y el continuo pasar de gente le impedía conducir más allá de 30 km/h. A pesar de la cercanía de ambas haciendas a la capital, pocas veces habían ido solos al centro de la metrópoli. Los jóvenes Sokolov-Katin miraban calles y mapas, preguntaban a gente; mientras el mayor de todos fijaba su vista en el frente y el volante.

Decidieron aparcar y buscar a pie, era lo mejor. Buscaban la calle Arbat, la cual estaba repleta de gente que vivía de la calle, como artistas, mimos, magos aficionados, showman… cualquiera que tuviera un mínimo de arte para algo, se dedicaba a su pequeña gran pasión, para deleite de los turistas y los propios moscovitas.

Al final de la larga calle, llegaron a un alto edificio que recordaba al antiguo esplendor de los palacios zaristas. Las clases de Historia y algunos pases de la historia de Elena brillaron en la mente de Samir y María, de una manera que nunca creyeron posible. Siempre se alegraron de vivir en este presente, pero las últimas decisiones de la Duma, esas leyes que fomentaban la segregación y el odio entre iguales… eran completamente injustas. Quizá no para adultos, hastiados en su monótona vida occidental; pero sí para la despierta mente de dos zagales que hacía poco habían descubierto el corroído poder de la política, la corrupción de los gobernantes y la pasividad del pueblo.

-Parad –ordenó María, Samir y Maxim se detuvieron y la miraron. La chica señaló el número del portón, y ellos se acercaron.

Maxim marcó uno de los números del portero.

-¿Sí? ¿Quién es? –dijo una voz masculina, joven.

-Editorial “Círculo de lectores” –habló el ojigrís.

-Joder… ¿otra vez? –se quejó el hombre, pero nos abrió la puerta-. A ver si recordáis que el número del que está suscrito es el 3º C, no el 3º B… -continuaba quejándose, pero ya no le oíamos. Estaban en el portal, y tenían que subir hasta el segundo piso, puerta A.

Fueron subiendo las escaleras, hasta parar en el rellano del segundo piso. Había cuatro puertas, miraron la primera, la A. Aquella puerta era; detrás de ese muro de madera con bisagras, el fin de su búsqueda, la persona más buscada desde hacía más de cuarenta años por su abuela Elena.

¿Quién se atreve a dar el paso?

Tan valiente los tres… tan cobardes a la hora de la verdad. Maxim, María y Samir se miraban entre sí; ojos verdigrises, cafés y grisáceos se exploraban, incapaces de ser quien toque a la puerta en busca de respuestas.

No hubo necesidad de llamar. Una joven de cabellos morenos, ojos castaños y gesto amable abrió la puerta desde dentro. Hizo amagos de salir, pero al ver a los tres jóvenes parados frente a la puerta, dio un paso atrás.

-¿Quiénes sois? –preguntó, con un deje de incomodidad.

-Buscamos a Yulia Volkova –se aventuró Maxim. El chico rebuscó en sus bolsillos, sacando una vieja foto de su abuelo Dima con la chica, cuando ambos aún iban al instituto-. Ésa chica de ahí.

La chica sin nombre cogió la foto, la examinó y abrió los ojos como platos. Estaba como perdida, buscando respuestas a una pregunta que no entendía. Sus ojos viajaban de los chicos a la foto, de la foto a los chicos. Una voz se oyó desde el interior de la casa.

-Nadia, ¿sigues ahí? No he oído la puerta… -una mujer de cabellos negros y cortos, lisos, que resbalaban por sus hombros, de un intenso mirar azul, apareció por el pasillo. Al instante de ver a los chicos, su gesto de supuesta indiferencia se modificó a uno de asombro, de no creerse lo que tenía delante de sus ojos-. Elena –fue lo único que pudo pronunciar, antes de desmayarse y caer casi de un golpe seco en el sofá que tenía a su vera.

La aludida se fue rápidamente al lado de la mujer mayor, buscando algún indicio de malestar en su cuerpo: le tocó la frente, midió el pulso cardiaco y se aseguró de que las respiraciones eran regulares. Miró a los jóvenes, invitándoles a entrar y cerrar la puerta.

-Traedme un poco de hielo, un cacharro con agua y compresas –ordenó, y Samir fue el primero en reaccionar-. En el estante de arriba, el de la derecha.

Casi al instante, la joven estaba entretenida atendiendo a la mujer morena, de una manera metódica y constante, casi profesional. Al acabar, se agachó a su lado, junto a los tres que había dejado pasar dentro del piso.

-Soy Nadia Karenina –se presentó-, ¿quiénes sois vosotros y por qué andabais buscando a mi abuela?

-¿Ella es Yulia Volkova? –inquirió Samir, con suma expectación y nerviosismo.

-Sí –asintió Nadia-. ¿Qué queréis de ella?

-Somos… uf… no sé cómo explicarlo –intervino entonces María. Se mordió el labio inferior, buscando un relativo orden en el que relatar los acontecimientos de las últimas semanas-. ¿Te suena el nombre de Elena Katina?

Nadia arrugó el entrecejo, pensando. Durante unos segundos estuvo mirando a la nada, perdida en sus pensamientos. Entonces se levantó y fue hasta el interior de la casa, a rebuscar entre cajones, hasta dar con una pequeña caja metálica, una caja fuerte.

-Recuerdo de cuando era niña, mi abuela siempre me contaba de un amor de su juventud. Pocas veces me dijo su nombre, pero… siempre que estaba aquí abría esta caja y observaba las fotos y recortes que tenía guardados –explicaba, mientras abría el pequeño objeto de metal-. Lo hacía de noche, cuando creía que mi hermano Pável y yo estábamos dormidos. Solía susurrar el nombre de Elena… o Lena, y a veces, el apellido… ¿cómo habías dicho, niña?

-Elena Katina –respondió María.

-Sí, ese. Elena Katina –y suspiró-. ¿Sabéis? –y los tres la miraron-. Yo también estuve a punto de ir a buscar a esa misteriosa mujer, cuando tenía vuestra edad. Y con mi hermano, como vosotros. ¿Y tú quién eres? –refiriéndose a Maxim.

-El nieto de Dima Otrosky, el egocéntrico –respondió sonriendo. Había veces en que no soportaba la idea de que lo comparasen tanto con el padre de su progenitor.

-Ah, ya. De nietos va la cosa –bromeó Nadia-. Parece que despierta –Yulia se removió en el sofá, lentamente fue abriendo los ojos y se encontró con la mirada preocupada de su nieta-. ¿Estás bien, abuela? –inquirió.

-Sí… -dijo lastimosamente. Se incorporó, algo mareada, y se apoyó en su nieta. Algo más recuperada, se fijó en los tres pares de ojos que la miraban. Sus orbes azules se clavaron en los ojos de Samir, y una oleada de recuerdos acudió a su memoria-. Elena… ¿dónde estás? –suspiró.

-Señora Volkova –habló Samir, acercándose-. Si se refiere a Elena Katina, nosotros sabemos donde encontrarla –se arrodilló hasta quedar a la altura de Yulia, agarrando sus manos con fuerza-. María y yo somos sus nietos, y Maxim, el castaño, es el nieto de Dima Otrosky.

Los ojos azules de Yulia se humedecieron, y un sollozo nació en su garganta. Inmediatamente después, empezó a llorar.

De felicidad e incredulidad.
"La melancolía es un licor muy caro al que muy pocos saben sacarle provecho"

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Re: MUJER CONTRA MUJER//POR: DEMIAN STARK

Mensaje por corsca45 » Mar 20 Ago 2013 11:39

omg buenisimo

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Re: MUJER CONTRA MUJER//POR: DEMIAN STARK

Mensaje por Zurc » Mar 20 Ago 2013 11:52

No te preocupes estos días he estado sentimental.
Ah.... ya encontraron a Jul!! Que bien ahora falta ver el desmayo de Len cuando la vea
Ojala tu musa no se vaya, cada cap se pone mejor
Continua
Te Quiero Apasionadamente... Y Te Quiero Apaciblemente... Puede Que El Amor Eterno Sea Eso, Esta Mezcla De Paz Y Fuego.

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DerujKum
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Re: MUJER CONTRA MUJER//POR: DEMIAN STARK

Mensaje por DerujKum » Mar 20 Ago 2013 13:03

Qué bueno que la búsqueda de los chicos haya dado muy buenos frutos, ahora a esperar qué ocurrirá. ¿Sorprenderme?, aún no ;). Continúa :D
*-*-*DerujKum*-*-*

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Re: MUJER CONTRA MUJER//POR: DEMIAN STARK

Mensaje por TheOneWhoDoesntDream » Mar 20 Ago 2013 17:42

"El que busca encuentra" ; y si tienes razón nadie lo es, no tardes!
En fin, el amor si existe y viene en forma de pizza.

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Re: MUJER CONTRA MUJER//POR: DEMIAN STARK

Mensaje por Yarina » Mié 21 Ago 2013 00:10

Genial!!! ahora el reencuentro!! D: continualo pronto!!!! >_____<!!!!
Spoiler: ver
::Por ¡t.A.T.u! me corto las venas::

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Demian Stark
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Re: MUJER CONTRA MUJER//POR: DEMIAN STARK

Mensaje por Demian Stark » Sab 07 Sep 2013 07:06

CAPÍTULO 23

“Tercero de secundaria, el segundo año que cursaba en el internado “Pedro I”. Ese año, como todos a excepción del anterior, no quería regresar a las clases. Si era sincera conmigo misma, tenía miedo de volver a ver a Yulia. Aquella última mañana en Nizhni Novgorod, solas, en medio del gran salón, fue la despedida más amarga que tuve en mi corta existencia.

Yulia me quería, lo notaba en sus ojos… Profundos y claros mares azules, caían desconsolados como cascadas por sus sonrojadas mejillas, presas del dolor y la impotencia, de la amargura de la traición. Su voz se quebró, su rostro se endureció y el silencio cayó.

» -Dime que no me quieres, dímelo a la cara, y no volverás a saber nada de mí. Será como… como si nunca hubiera existido –me aventuré a decir. Estaba dispuesta a darlo todo por ella; me lo jugaba todo a una carta, esperanzada de que ella dijese “sí”.

-¿Eso es lo que quieres? –preguntó, mirándome con ojos fieros-. No te quiero. ¿Contenta? –me agarré a sus piernas, a sus rodillas… le supliqué que me mintiera-. ¡Suéltame, Katina! Suéltame, o te juro que no respondo de mis actos.

Se zafó de mí, dejándome tirada en el suelo, llorando y se marchó al piso superior. «

El resto del verano pasó sin pena ni gloria, más decaída que de costumbre. Mi familia se dio cuenta de mi cambio, pero lo achacaron a que no quería separarme de ellos, de mi cómodo horario veraniego ni de mis amigos. Simplemente, creían que no quería volver al internado, a estudiar.

Iván fue al único al que me atreví a contarle lo que realmente pasaba.

» La última semana de vacaciones ya lo tenía todo preparado para marcharme. Esa semana, Iván, más cariñoso que de costumbre, se empeñó en dormir conmigo, en mi habitación. Lo cierto era, que a pesar de que siempre nos estuviésemos peleando, gritando y haciendo gamberradas mutuamente, en el fondo, nos queríamos.

Me parecía injusto no decirle nada, una traición a su confianza. Así que, una de esas noches, me armé de valor y se lo relaté todo.

-Así que… Yulia no era tu amiga, sino… tu… tu… novia –tartamudeó, indeciso. Diversos gestos de incredulidad, de sorpresa, de incomodidad, zozobra e incluso miedo se mostraban en su rostro, en sus ojos. Tuve miedo de sentir su rechazo, de que me menospreciara y se lo dijese a mis padres, y que ellos, bueno… no se lo tomasen bien. Sin embargo, Iván, después de unos minutos de silencio, habló-. Me impresionas, Lena. Nunca… pensé esto de ti. Quizá ahora comprenda el porqué de tu actitud con todos tus novios; te negabas a ti misma. Te forzabas. Necesitabas un pequeño empujón, y quizá ese… sueño, premonición… como quieras llamarlo, fue lo que necesitabas. No le diré nada a papá ni a mamá, no por ahora. Yo tampoco quiero perderte, Lena. Eres demasiado importante para mí -. Lloré, durante horas, en silencio. Acurrucada en su pecho, mientras él me susurraba palabras al oído y me acariciaba la cabeza, de la misma manera que yo le hacía cuando tenía pesadillas. No sé cuando me dormí, pero sentí que había descansado, como no había hecho en mucho tiempo. «

Al empezar las clases, tenía miedo de la fría mirada de Yulia. Poco o nada quedaba de esa niña tímida, insegura y retraída del curso pasado. Sus orbes azules se cristalizaron, se volvieron frías e hirientes como el hielo. Muy pocos le sostenían la mirada, muy pocos eran dignos de su confianza. Inspiraba el mismo temor que su hermanastro, Viktor.

Soportar día a día esa fría y calculadora mirada, en silencio; en una burbuja donde sólo habitábamos nosotras dos, una cúpula de escarcha, hielo y nieve, se volvía cada vez más agotador. Necesitaba una palabra, un roce, una simple mirada cálida. Necesitaba algo de ella, algo que me recordase que debajo de esa dura armadura, habitaba un alma cálida y cariñosa.

Muchos de aquellos que la habían molestado o ignorado durante años, ahora caían rendidos a sus pies. Hacían cualquier cosa por esa dama de hielo. Una simple mirada, una minúscula sonrisa, una única palabra, y actuaban. Sin embargo, al contrario que con Azarov, ella nunca elegía a blancos débiles. Nada más lejos de la realidad. Uno a uno, todos los acosadores del internado fueron cayendo, de una forma o de otra, los mayores ya no atacaban a los novatos; los fuertes no pegaban a los flacuchos; los repetidores no acosaban a los cerebritos.

Notaba la mirada de todos los alumnos sobre mí. Durante todo el curso, aunque Yulia no se dignara a mirarme como una igual, tampoco era presa de sus “órdenes”. Yo era un ente aparte, una extraña presa a la que sólo ella podía aspirar. Mas sin embargo, decidió no acercarse.

Mantenía contacto con mi hermano casi a diario. Le contaba todo lo relacionado a Yulia y a mí; de Natasha y Dima; de Igor, Aleksei y Dasha. Me animaba a seguir intentándolo, a buscar respuestas a esa fría pregunta que Yulia había formulado en mi mente, de forma inconsciente.

Nikolai desapareció, prácticamente. Apenas salía de su despacho, apenas se alejaba de su trabajo. Muy pocas veces pude verlo por los pasillos, y cuando lo hacía, me rehusaba la mirada. Estaba muy descuidado y pálido, unas profundas ojeras enmarcaban sus ojos. Un halo de silencio lo envolvía.

El curso pasó sin mayor pena ni gloria. Logré mantener mis notas del curso pasado, y mis padres se alegraron por ello. Intentaba ocultarles lo que ocurría en mi fuero interno, y parecía que lo hacía bien, pues no sospechaban lo más mínimo… aún. No me atrevía a contarles nada de Yulia, creían que aún éramos esas amigas tan cercanas como el año pasado. Quería que todavía viviesen en su feliz ignorancia, por ello, ese año no volví a casa.

Me pasé el verano en el internado, igual que Dima y Natasha, y algunos alumnos más. Mis padres creían que era porque quería viajar, seguir visitando pueblos cercanos y que con ellos jamás podría hacer. Mis dos mejores amigos me ayudaron a convencerlos, de igual manera que yo hice con ellos. Además, estaba por cumplir los 17 años… ya era una chica responsable.

Y así llegamos hasta finales de junio, a pocas semanas para el fin de las clases, y con ello, del curso. Yulia seguía tan fría como al principio, no había perdido ni un ápice de su carácter. Se mostraba más suave con toda la pandilla, y con Dima hizo uno de los mejores duetos de gamberradas de la historia del internado, eso sí, cuando se mostraba asequible. Era afable y buena compañera con todos, mas no dejaba de lado su mirada fría. Nunca se dirigió a mí, al menos, no directamente. Y eso era lo que extrañaba a media escuela.

No hubo murmullos, ni leyendas ni historias, nada, por miedo a las consecuencias. De cierta manera, Yulia me protegía, fría y celosamente, “No. Lena, Tú me protegiste de Viktor cuando él intentó abusar de mí… ahora me toca a mí protegerte”. Eso había dicho el día de la discusión de Nikolai con su padre, poco después de la paliza que Viktor Azarov había intentado propinar a su propia hermana. De cierta manera… mantenía su promesa.
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Re: MUJER CONTRA MUJER//POR: DEMIAN STARK

Mensaje por DerujKum » Sab 07 Sep 2013 07:47

Bueno definitivamente no me puedo quejar por la actitud de Julia, finalmente ha hecho buenos cambios en el internado y, aunque se muestre fria, no creo que lo sea. Continúa :)
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Re: MUJER CONTRA MUJER//POR: DEMIAN STARK

Mensaje por TheOneWhoDoesntDream » Sab 07 Sep 2013 16:02

¿Esto fue un capitulo? jeje ok no me quejo. No tardes!
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