Amor de una sola vez

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katinavolkova1
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Amor de una sola vez

Mensaje por katinavolkova1 » Dom 10 May 2015 19:28

¡Hey! Es muy raro para mi escribir aquí. Se podría decir que soy "nueva", pero realmente llevo unos años leyendo historias de acá. Realmente me gusta mas leer, que escribir. Pero un día desperté aburrida y se me ocurrió escribir esto, aunque lo que realmente me motivo fue el acontecimiento del nacimiento de la hija de mi mejor amiga. Mejor amiga de la cual en su momento sentí algo, puede que haya sido amor, no lo se realmente, ahora lo único que quiero y deseo es que ella sea feliz con su bebe y su esposo'.
Espero les guste esta pequeña historia y me hagan saber sus opiniones al respecto.





“¡Estamos en camino! Nos vemos en un rato. Te quiero” Fue el mensaje que recibí en mi móvil.

Hace dos semanas que mi mejor amiga me había confesado que era lesbiana. Si, lesbiana. No me enoja el hecho de que lo sea, no. Puede que lo que me molesta sea el hecho que llevo conociéndola 14 años y apenas me vengo enterando. Al parecer no la conozco del todo. Ella dice que es el único secreto que me ha ocultado. Nosotras nos contamos todo; Entre nosotras no hay secretos… Salvo ese, que ya no es un secreto. ¡Bah! Como sea. Ella dice, justificándose, que tenía miedo. ¡Miedo de mí!

Bueno, no dijo exactamente eso. Sus palabras exactas fueron: “Lena, perdóname. No sabía cómo ibas a reaccionar, a veces eres muy cerrada. No quería perder tu amistad. ¡Tienes que entender!”

Y al final, tuve que fingir que no me molestaba el hecho de que me lo ocultara por 14 años. A mí, a su mejor amiga. Una cosa muy importante. ¿Por qué? Porque comenzó a decirme que me molestaba el hecho de que ella fuera lesbiana y, no el hecho de que me lo ocultara. Al final tuve que aceptarlo a regañadientes. Para no quedar como una homofóbica. Ella siempre suele salirse con la suya.

Eso es lo que me tiene los pelos de punta. No el hecho de que Yulia vaya a traer a su novia a casa. No.

Novia… Aún no puedo creerlo. ¿Porque la idea no terminaba de agradarme?

“¡Oh, Lena! Gracias, gracias por entenderlo – decía mientras me abrazaba – Y ya que estamos en la hora de las confesiones – dijo tentativamente – ¡Quiero que conozcas a mi novia! ¡Llevamos saliendo 1 año y 3 meses! Es fantástica, la mujer más maravillosa del mundo. Te agradara, se llevaran muy bien. Cuando la conozcas veras que es genial, incluso…”
Y así siguió toda la noche, cuando se fue de casa, contándome todo sobre “La señorita perfecta”

¿¡Por qué la idea no terminaba de agradarme!?

En toda la noche no pude pegar ojo. Las palabras “novia” y “lesbiana” no salían de mi cabeza. Trataba de evocar los recuerdos del pasado para recoger alguna pista que haya pasado por alto; Algo pequeño que me indicara que Yulia era lesbiana. Nada. Ella fue muy cuidadosa, nunca levanto sospecha. O ella era muy lista o yo soy bastante idiota que no ve las cosas que tiene de frente.

O puede que nunca me haya dado cuenta porque Yulia no exactamente dijo que era lesbiana. Dijo que era bisexual. Yo siempre la había visto con un chico, incluso llegue a conocer a varios de ellos. Ninguno era el indicado para ella, ninguno solía agradarme demasiado. Aun no entiendo porque.

“Lena, soy bisexual”

Así. Así soltó la bomba, en medio de la cena. Yo por su puesto casi muero al oír aquello.

Me levante – sintiéndome ofendida –de la silla –que se cayó a la hora del momento de ponerme de pie –y la mire. Por un momento no la reconocí. Me sentí engañada y traicionada y ella pareció haberse dado cuenta, porque de un salto se levantó y estaba junto a mí. Trató de tomar mi mano y yo instintivamente la retire de golpe. Quería vomitar. En verdad quería hacerlo. Estaba asqueada. Algo dentro de mí cambio. Incluso podría decir que algo despertó. Su cara de dolor por mi acto, me dolió a mí también

- Lena, amor… ¿Porque no nos tranquilizamos todos? – Oí decir a lo lejos a Vladimir.

Sé que me abrazaba, podía sentir sus fuertes brazos alrededor de mí. Pero yo no podía apartar la mirada de unos penetrantes ojos azules. Siempre he amado el color de sus ojos, tienen algo que te atrapa, algo que me gusta. Ese es mi secreto, ese y muchos más. Unos que ni yo misma he podido aceptar.

- ¿Mamá? – Y toda mi atención pasó a una pequeña que entraba al comedor. “Anna”
- ¡Mami Yulia! – Corrió a abrazar a una aterrorizada Yulia.
Torpemente Yulia se agacho para recibir a mi hija. Pero podía notar su incomodidad; Ella pensaba que a mí me molestaba el hecho de que cargara a mi hija ahora que ya sabía su pequeño secreto. ¡Yo no soy una homofóbica! Y jamás educaría a mi hija para que lo fuera. Jamás podría alejar a Anna de Yulia. Sé que la amaba, y mi hija a ella.
- Hola princesa – Le dio un tronado beso y se aferró en un abrazo a ella.
Sus ojos gritaban “No me la quites, por favor” Oh, Yulia jamás lo haría. ¡Pero me mentiste, me engañaste!
- Cariño, ¿Porque no vamos a jugar con Loki? Tu mamá y la tía Yulia necesitan charlar a solas – Se acercó Vlad para atraparla en sus brazos
- ¿Hablaran sobre mi fiesta de cumpleaños sorpresa? – Dijo emocionada y con un brillo en sus ojos verdes-azulados
- No sé, puede y sí. Ya lo descubrirás el día de tu cumpleaños – Se acercó a mí y me dio un beso en la sien. Luego susurro discretamente un “escúchala” – Suerte – Le dijo juguetonamente a Yulia y le guiño un ojo.
Vi su cara de sorpresa y alivio al mismo tiempo. Vlad no la juzgaba y le daba todo su apoyo. No esperaba menos de él.
- ¡Pastel de chocolate! ¡Muchos regalos! ¡Un trampolín! – Gritaba mi hija mientras se alejaba en brazos de su padre - ¡Diles, papá! ¡Diles! – Y ya no pude oír lo que Vlad decía.
Me concentre en Yulia que me veía nerviosa e inquieta
- Vamos al despacho – Dije secamente. Ella solo asintió, tragando con fuerza. ¿Tanto miedo doy?


Y así es como estoy parada frente al espejo. Arreglándome para la cena de hoy. Una cena que espero con muy pocas ansias. Ojala Yulia llamara y dijera que “La señorita perfecta” se siente mal y no podrán presentarse, eso sería fenomenal. Suspire, cansada, debo controlarme. Yo no soy así.

¡Pero es algo que no puedo controlar! La idea de Yulia con una novia no me agradaba, de hecho, me molestaba. Mucho.

- ¿En qué tanto piensas, amor? – Susurro Vladimir en mi oído, mientras sentía sus brazos rodear mi cintura desde atrás.
- En nada. Solo… nada – Suspire
- Anda cuéntame – Me miraba atentamente por el espejo
- Lleva 1 año y 3 meses con esta “novia” y yo no me había enterado. No entiendo cómo pudo ocultármelo. ¿Qué tal si no es la indicada? ¿Qué tal si solo quiere jugar con ella? ¡¿Cómo puede estar tan segura que es una buena persona?! – Dije alterada – ¡Yulia se merece a alguien mejor! – Me aleje de su agarre y comencé a pasearme por la habitación con los nervios de punta.

Vlad me miró incrédulo y frunció el ceño. ¡Mierda, contrólate, Elena! Me reprendí mentalmente

Él estallo en una carcajada y se acercó a abrazarme. Me dio un beso en los labios y me sonrió cariñosamente.

- Pareces que estas celosa – Murmuro juguetonamente. Yo me puse rígida y nerviosa. – Lena, sé que es tu mejor amiga y que quieres lo mejor para ella. Pero Yulia no es una niña, ella sabe tomar sus decisiones y si le gusta esta chica y está enamorada, tú no puedes hacer nada, solo apoyarla.

“Enamorada” Era la única palabra que se me había quedado de todo lo que dijo. ¿Yulia estaba enamorada de ella? ¿La ama de verdad? Escuche un claxon y a mi hija gritando por toda la casa. Habían llegado.

- Contrólate, Lena. Primero conócela y luego júzgala. Sé que eres muy territorial, pero mira – Dijo como si fuera muy obvio – Lleva un año de novia y ni siquiera lo notábamos. Ella seguía actuando normal. ¿O acaso ella descuido su amistad? – Yo negué lentamente. Tenía razón, pero la idea seguía sin agradarme. – Nadie va a quitarte a tu mejor amiga, mi amor – Me dio un último beso y se fue. – ¡Por cierto! – Asomo la cabeza por la puerta de nuestra habitación - Te ves hermosa, si no supiera que es por la cena de hoy, me pondría celoso - Hizo un puchero, sonrió y se fue corriendo como si fuera un niño travieso.

Y deberías, amor… Deberías.

Me miro por última vez en el espejo, dándome cuenta de que me esmere por arreglarme y lucir realmente hermosa hoy. Un ajustado y sexy vestido rojo con un discreto escote y que me quedaba por arriba de las rodillas. Y unas zapatillas a juego de 12 centímetros de alto. “Oh, sí, estoy lista”

- Así que eres médico. Entonces ya tenemos doctora personal y gratis, ¿No? – Bromeo Vladimir
- Claro, siempre y cuando pagues – Le dijo Yulia riendo. Yo venía bajando por las escaleras y entre justo en el momento en el que Yulia tomaba de la mano a una –para que negarlo- hermosa rubia- con un cabello extremadamente lacio y una piel blanca, tersa y suave. Fruncí el ceño de inmediato. Esta mujer no me agradaba para nada.
- Buenas noches a todos. Disculpen la tardanza – Me forcé a sonreír

Mis ojos se clavaron en una sorprendida Yulia que se puso de pie de inmediato –ganándole a los demás- y –literalmente hablando- su boca estaba abierta y sus ojos abiertos como platos.

“Oh, sí”

La “Señorita perfecta” Instintivamente entrelazo su mano con la de Yulia, llamando su atención y atrayéndola a la realidad. Lena: 1 – Señorita perfecta: 0

Mure de envidia y retuércete de celos, bitch.

Oh dios mío, ya no me reconozco, no sé qué pasa conmigo. ¿Qué está mal? ¿Qué me sucede?

Yulia traía un hermoso y sexy vestido de color azul oscuro ajustado a su delgado y deseable cuerpo con unas zapatillas a juego de tacón alto con plataforma. Ella amaba usar tacones altos. Llevaba el pelo suelto y ligeramente ondulado, ligero maquillaje resaltando sus azules ojos. La señorita perfecta iba con un vestido de color dorado, haciendo juego con su cabello y unas zapatillas de color negro igualmente altas.

- ¡Lena! Estaba pensando que no bajarías – Se acercó a darme un abrazo y un beso en la mejilla – Te ves realmente hermosa, pecosa – Susurro en mi oído, haciéndome estremecer.

Yulia tenía la facilidad de hacerme vibrar, y sé que debería estar mal porque esto debería causármelo Vladimir, mi esposo, pero él nunca llego a provocarme esto. Y lo que por años he estado queriendo evitar vuelve a mí. No quiero sentir esto, no ahora, no de nuevo.

Sé que nunca murió. Hace 14 años hice una limpieza; Cuando descubrí lo que me pasaba yo me encerré, guardé todo lo que sentía como en cajas para poder seguir adelante. Y ahora, con el secreto de Yulia a la luz y con la novia presente, he sacado las cajas y desempaque todo. Y no sé qué hacer con todo esto. Todo está intacto, sigue igual a como 14 años atrás, incluso había nuevas cosas.

- ¡Mira, Lena! Ven, ven – Tiro de mi mano – Te presento a Irina, mi novia – Dijo con orgullo y con una hermosa y radiante sonrisa – Irina, ella es Lena, mi mejor amiga

Era la primera vez que el término “Mejor amiga” se oía horrible salir de sus labios, también la primera vez que dolía demasiado.

No tenía la casa más grande del mundo, de echo el aire circulaba bastante bien, pero en estos momentos, me sentía en una pequeña caja donde el aire no lograba entrar. No quiero estar aquí, no quiero esta cena, no quiero conocer a Irina “La señorita perfecta”, ¡No quiero nada de esto!

- ¡Hola, Lena! Mucho gusto, Yulia me ha hablado bastante de ti – Su tono de amabilidad me daba nauseas. ¡Yo no le creo eso de chica buena!

“Oh no, a mí no me engatusara, algo malo debe de tener y yo voy a averiguar que es”

- ¿Sí? Mira como son las cosas, a mí Yulia no me ha hablado de ti, claro, más que una vez…. La semana pasada – Sonreí inocentemente y estreche su mano

Note la tensión que se disparó y de reojo pude observar como los cuerpos de Yulia y Vladimir se ponían rígidos. Ella se removió incomoda y soltó mi mano, sim embargo no dejó de sonreír, aunque su sonrisa era vacilante y carente de felicidad, incluso podría jurar que mi comentario le dolió. Lena: 2 – Señorita perfecta: 0. “¡Y vamos por más puntos!”

- Bueno, pero eso era porque no te había confesado mi condición sobre mi orientación sexual – Intervino Yulia rápidamente - Aun no encontraba a alguien que realmente valiera la pena para poder atreverme a decirte mi secreto – Tomo la mano de la rubia –bastante guapa para mi gusto- y le dedico una sincera sonrisa – Ya no podía seguir ocultándole a mi mejor amiga, a la chica que me hace feliz y de la cual estoy locamente enamorada – “¿Y todo eso tenía que decírselo mirándola a los ojos y sonriendo como idiota?”
- ¡Y que viva el amor! – Vocifero Vlad

Yo rodé los ojos y me soné la garganta. No me apetecía escuchar cursilerías, ni mucho menos seguir soportando como se me rompe el corazón con cada palabra que salía de los labios de Yulia. ¿Acaso no se daba cuenta que me hacía daño?

Mi hija estaba ajena a todo, jugando con Loki en el jardín. Me pregunto, ¿Qué tal habrá reaccionado con la presencia de “La señorita perfecta”? Mi querida hija solía ser bastante acaparadora, muy desconfiada y bastante posesiva cuando se trataba de Yulia. Me pregunto a quién habrá salido.

- ¿Pasamos al comedor? – Dije con mi rostro serio – Adelántense, iré por mi hija – Anuncie e hice ademan de alejarme, pero una mano –no muy delicada- en mi brazo hizo detenerme.
- No te preocupes, Elena, iremos nosotras – Arrastro las palabras gracias a su mandíbula tensa, y antes de que yo dijera algo ambas se alejaron.
- ¿Te has vuelto loca? – Gruño Vladimir cuando desaparecieron
- ¿Qué? – Me hice la inocente
- ¿Tú sabes lo que esa chica debió haber sentido con tu comentario tan ácido que dijiste? – Pregunto molesto - ¿Acaso viste su rostro? ¿El de Yulia?
- No quiero seguir hablando de esto. Ella no me agrada, algo esconde y yo averiguare que es – Me di la media vuelta y me aleje con paso firme a la cocina

¿Ahora resulta que yo soy la mala? ¿Porque nadie quiere ver que ella no es buena? ¿Que ella no es la indicada para Yulia?

Sé que Yulia estaba enojada, el haberme llamado por mi nombre completo lo demostraba… Al igual que su agarre en mi brazo. Yo solo quería su bienestar, que fuese feliz, que se diera cuenta que Irina no es la chica perfecta. Que me notara a mí, que se diera cuenta que yo la…

Cuando “La señorita perfecta” y Yulia entraron por la puerta con mi hija tomada de la mano de cada una de ellas casi me caigo de la silla. ¡Mi hija venia tomada de la mano de esa mujer! Esto no era posible, Anna no confiaba en gente extraña, entonces, ¿Porque lo hacía con ella? No entiendo nada.

- Ya estamos aquí – Dijo Yulia.
Todo rastro de enojo había desaparecido, estaba feliz y sonriente; Incluso me sonrió como si nada hubiera pasado, ¿De qué me había perdido?

Durante la cena –Aunque me costara reconocerlo- pude darme cuenta que Irina era una buena mujer, era noble, sincera, dulce y bastante simpática; no tenía malicia alguna y tal vez si no estuviera de novia con Yulia hasta me caería bien y seriamos buenas amigas. Tal vez.

Por supuesto que mis comentarios fuera de lugar y ácidos hacia ella no faltaron, eran como bombas que caían sobre ella, pero nunca dejó de ser cortes, ni dejo de sonreír, ni fue grosera. Para el final, la cena ya estaba que ardía y bastante cargada de tensión donde los pequeños segundos de silencio eran incomodos.

- … Recuerda que eso decías de tus antiguos novios, Yulia – Estábamos en una acalorada y ardiente platica, en donde solo hablábamos Yulia y yo
- Lo sé, pero esta vez es diferente. Con Irina es distinto – Dijo con firmeza
- Ves, eso mismo decías y, ¿Qué hacías al final? Los terminabas dejando porque no eran suficientes. ¡Recuerda que decías quererlos y al final te dabas cuenta que no era así! Quizás esta vez es solo pasajero, un simple gusto, como las otras veces. ¿Cómo puedes estar segura que esta vez no es igual?
- ¡PORQUE…! – Alzo la voz, realmente furiosa, pero no logro terminar porque una somnolienta vocecita se hizo escuchar
- Mamá, tengo sueño – Dijo Anna y se froto uno de sus pequeños ojos con el dorso de la mano
- Vamos, mi amor, yo te… - Dijo Vlad nervioso
- Si no les importa, quisiera acostarla yo – Balbuceo una enérgica Yulia que se puso de pie de un salto – De verdad que lo necesito – Murmuro con los dientes apretados
- ¡Si! Que me acueste mi mami Yulia – Corrió a sus brazos y de un salto se encontraba siendo sostenida por ellos
- Adelante, es toda tuya – Le dio Vladimir una cansina sonrisa y se acercó a ella – Descansa, mi amorcito – Beso su pequeña frente

Con torpeza y nerviosismo me acerque yo también a despedirme de mi hija: Y con un beso en la mejilla y un “buenas noches, corazoncito” lo hice. Rápidamente me aleje, estar cerca de Yulia no era la mejor opción. Jamás la había visto así: estaba roja, con los sentidos agudizados y furiosa, su mirada me lo hizo saber. Ella no me había mirado así nunca, con una mirada muy parecida al… Odio. Y entonces lo entendí todo. Mire a mí alrededor… Irina quería llorar, sus ojos aguados me lo decían, solo que no sabía si de lo furiosa que estaba o de tristeza. Podía ver dolor en sus ojos. Vlad ni siquiera me miraba.

- Yo… Lo siento, de verdad… Lo siento, no sé, no sé qué me paso – Balbucee con un nudo en la garganta. ¡Quería echarme a llorar! ¡Soy un monstruo!

¿Qué fue lo que hice? Yo no quería hacer esto. No quería lastimar a esa chica. No quería que Vlad estuviera molesto. No quería que Yulia me odiara. Yo… No quería dañar a Yulia.

- Disculpen – Logre pronunciar y salí corriendo de ahí directo a mi habitación, con rumbo al baño y con destino al inodoro desechando todo lo que ésta noche comí.

Me mire al espejo mientras cepillaba mis dientes; Esta noche fui egoísta, tal vez siempre lo he sido cuando se trata de Yulia y alguno de sus pretendientes. Jamás deje que alguno se acercara demasiado… A su corazón. Siempre trataba de alejarlos de ella, no quería que estuvieran cerca de ella, no quería que me la quitaran… Simplemente, no quería perderla. Y no era justo, ella se merece a alguien que la haga feliz, que la ame de verdad, que luche por ella y su amor. Los celos me han segado, no permitiré que vuelva a pasar.

Tome una decisión: Creo que era hora de disculparme.

Mientras me dirigía con rumbo a la sala de estar, escuche la voz de Yulia en el cuarto de mi hija. Me acerque sigilosamente y vi la puerta entre abierta.

- Pequeña mentirosa, no tenías sueño – Se rio Yulia
- Si tenía, pero ya se me quito
- ¿Si? No me digas… No te creo ni una palabra
- Te lo juro, mami Yulia

Un momento de silencio, Yulia no contestaba.

- Lo sé
- ¿Estas enojada conmigo?
- No, jamás podría enojarme contigo
- ¿Esa señorita en verdad es tu novia?
- Si
- ¿Novios así como mi mamá y mi papá?
- Algo así, solo que tus papas están casados
- Pero mis papas antes fueron novios, ¿Verdad?
- Así es
- ¿Y tú te vas a casar con ella?

Mi corazón se saltó un latido, para comenzar a latir rápidamente. Silencio.

- ¿Eso te molestaría?
- Mmm… No lo sé
- ¿No lo sabes?
- No
- Bueno, está bien
- Ella es muy bonita – Pude ver una sonrisa en los labios de Yulia
- Sí, lo es
- Y es buena. Me agrada
- Entonces, ¿Tengo su permiso, señorita mía, para salir con mi novia? – Hizo una reverencia
- Si – Aplaudió contenta y sonriente
- Genial – Sonrió de lado. No se veía tan feliz.
- ¿Eso quiere decir que ya no quieres a mamá?

Mi sorpresa fue tan grande como la de Yulia. Mi hija para tener ocho años era bastante lista y quisquillosa.

- ¿De dónde sacas eso? Yo siempre querré a tu madre, princesa – Mi corazón se hincho de felicidad al escuchar eso
- Pero ahora tienes a tu novia
- Sí, pero eso no cambia lo que yo siento por tu mamá
- Entonces, ¿Quieres más a mamá que a tu novia?
- Eh, ah… Yo… Lo que yo siento por tu mamá es muy diferente a lo que siento por mi novia
- ¿Que sientes por tu novia?
- La amo… Mucho – Eso fue un golpe duro para mi corazón y sin poder evitarlo las lágrimas escaparon de mis ojos
- ¿Y también amas a mamá?
- Pues… Sí, es mi mejor amiga – Se rascó la nuca
- ¿Y tu novia no es tu mejor amiga?
- ¿Qué? Pues… Si, supongo que sí, también
- ¿Se puede amar a dos personas a la vez?
- ¿Tú amas a tus papas, no?
- Si
- Pues si se puede, ¿Lo ves?
- ¿Cómo es el amor que sientes por mamá y por tu novia? ¿Cuál es la diferencia?
- ¿Recuerdas la historia que te conté? – Mi hija asintió – Bueno, eso nunca cambiara – Acaricio su cabello. "¿Qué le habrá contado? Vamos, mi amor, has más preguntas, hazlo por mamá” pensé para mis adentros. Necesitaba saber más, realmente lo necesitaba.
- ¿Eso quiere decir que aún estas enamorada de mamá?

¡Oh, por todos los cielos! ¡¿Yulia enamorada de mí?! Esto debía ser una broma. No, no puedo creerlo, ¡Ella jamás me lo dijo! ¿Qué más me ha ocultado? ¿Qué otras mentiras me ha dicho?

- Bueno, yo… - Dijo dudosa
- Yo sé que aun estas enamorada de ella – Se sentó en la cama
- ¿Ha sí? ¿Y cómo puedes saberlo, porque estas tan segura? – Se cruzó de brazos. La situación le divertía.
- Mi mamá dice que me ama y yo puedo saberlo por cómo me mira cuando me lo dice. Yo he visto como la miras. La ves como mi mamá me mira a mí, con mucho amor
- Eres una niña muy lista, ¿Sabías?
- Mi maestros dicen lo mismo
- Y tienen razón
- ¿Sigues enamorada de mamá? – Insistió
- No sé si es bueno o malo… Pero sí, sigo enamorada de tu mamá. Creo que siempre lo estaré. Desde que la vi, desde la primera vez que hablamos, desde que nos hicimos amigas… He estado enamorada de tu mamá. Y lo estaré siempre. La amo, Anna; amo a tu mamá como no tienes una idea. Y lo lamento.
- Lo sé, mami Yulia – La abrazo. Sé que Yulia lloraba, yo también lo hacía. – Es mi cuento favorito
- ¿La historia que te conté? – Anna asintió - ¿Mas que tu cuento favorito de “La bella y la bestia”?
- Sí, mucho más – Se rio – También amas a tu novia – Toco su rostro con sus pequeñas manitas – Eres feliz cuando estas con ella. Y te ríes. Y tus ojos brillan.
- Si, Anna. Amo mucho a mi novia. Soy muy feliz a su lado y, ¿Te confieso algo? Le voy a pedir que se case conmigo. ¿Tú qué opinas?
- ¡Sí! Ella se va a poner muy contenta, mami Yulia. ¿Y habrá pastel en su boda? ¿De chocolate?
- Pediré uno especial para ti – Sonrió
- ¡Sí! – Se abalanzo a abrazarla

Yo simplemente no pude seguir escuchando. Corrí de nuevo a mi habitación, a esconderme como si fuera una chiquilla asustada. Hoy descubrí cosas nuevas, cosas que nunca imagine, o que tal vez no creía posible. Yulia me amaba.

- Me ama como yo la amo a ella – Solloce

¿Hace tantos años que había decidido a acabar con esto que sentía, a destruirlo como fuera necesario, desaparecerlo?

Cuando descubrí lo que sentía me dio tanto miedo, me asuste, no estaba bien. Era malo, era pecado, iría al infierno, mis padres me odiarían, el mundo me señalaría, no tendría perdón, mi alma no descansaría en paz. Jamás podría afrontar algo así, yo no soy tan fuerte como Yulia, a ella no le importa lo que diga la gente, por desgraciad a mi sí.

No era ni es fácil. Estoy tan llena de prejuicios y lo peor es que es conmigo misma. No soportaría una vida así. Por eso elegí el camino más fácil, el camino que el mundo aprobaría, lo correcto. Aunque eso significara renunciar a lo que más amaba, a no ser feliz.

Me refugie en los brazos de Vladimir, mis padres aun me amaban, el mundo no me señalaba ni me miraba feo, tuve una boda como cualquier otra chica normal, me vestí de blanco, tengo una casa, un perro, y lo más importante, tengo una hija. He cumplido con lo pre-escrito, he sido buena, iré al cielo y mi alma tendrá salvación. Aunque eso significara renunciar a lo que más amaba, a no ser feliz.

Pero era imposible no amar a Yulia, fue imposible no enamorarme de ella la primera vez que la vi. Sus ojos azules me miraban y, yo sentía como si ya conociera esa mirada, como si ya la conociera a ella, a su alma. Cada noche me acostaba prometiéndome olvidarla, sacar este demonio que me incitaba a cometer pecado al amarla, pero cada mañana cuando la veía con su sonrisa era imposible, simplemente no podía por más que lo intentara. Es como si estuviéramos predestinadas a estar juntas, como si un hilo invisible nos juntara, pero yo cambie ese destino porque era malo, porque no estaba bien.

Tal vez Yulia y yo debíamos estar juntas, tal vez. Y por más que han pasado los años no he dejado de amarla, incluso la amo más que hace 14 años atrás, ¿Por qué? No lo sé, no puedo dejar de hacerlo. “Lena es de Yulia y Yulia es de Lena” Mi alma y mi corazón le pertenecen a Yulia, yo no lo decidí, creo que si hubiera tenido la decisión las cosas serían diferentes. Lo que siento por Yulia nunca nadie podrá entenderlo, yo no lo entiendo, solo sé que la única palabra que existe para definir algo así se llama “amor”, pero a veces esa simple palabra no es suficiente. Esa palabra es muy poco a lo que yo siento por Yulia… Algo tan inmenso y sin fin, que no tiene límites. Creo que no existen palabras reales que definan con exactitud lo que siento, el amor que le tengo. No puedo explicarlo, no puedo entenderlo, simplemente siento.

Pero por más que ame a Yulia, el miedo que siento es igual de fuerte. Yulia sabe que yo solo puedo ser fuerte si ella está a mi lado tomándome de la mano, necesito tenerla cerca para poder ser yo misma, para enfrentar al mundo. Y lo sé porque así ha sido siempre, ella siempre me ha cuidado, en secundaria, en preparatoria… Cuando alguien se reía de mí ella los callaba a todos, cuando alguien me molestaba ella me defendía, cuando alguien me hacía llorar ella se quedaba conmigo para secar mis lágrimas; luego se vengaba y hacia llorar al que me hizo daño. Cuando alguien me ignoraba ella llamaba la atención de todos y los hacia escucharme. Así ha sido siempre: Yulia y Lena.

Yulia era –y lo sigue siendo- popular. Yulia siempre sonreía y se llevaba con todos. Yulia era graciosa. Yulia siempre bromeaba. Yulia era rebelde. Yulia era inquieta. Yulia era creativa. Yulia siempre se salía con la suya. Yulia siempre fue codiciada. Yulia era burlona. Yulia siempre decía groserías. Yulia era cariñosa y fría al mismo tiempo. Yulia vivía el momento. Yulia se arriesgaba. Yulia probaba cosas nuevas. Yulia nunca se detenía. Yulia nunca se rendía. Yulia tenía muchos amigos. Yulia no tenía miedo. Yulia era querida. Yulia era impulsiva. Yulia era caritativa. Yulia amaba los animales. Yulia era una niña. Yulia veía mucha tele. Yulia no le gustaba leer. Yulia se tomaba muchas fotos. Yulia ama la comida. Yulia hace mucho ejercicio. Yulia ama el chocolate.

Yulia…

Yulia era muchas cosas. De las dos, Yulia llevaba el liderazgo, y yo me sentía bien con eso, la verdad no me gustaba mucho llamar la atención. Pero si Yulia brillaba, yo brillaba con ella, porque Yulia siempre tomaba mi mano y eso me hacía parte de todo. Porque éramos: Yulia y yo. Siempre íbamos a ser Yulia y yo. Así lo veía yo y todos, pero para Yulia éramos: Lena y Yulia.

Lena esto, Lena lo otro… Siempre Lena. Así lo veía ella.

Lave mi rostro y me dispuse a hacer lo que fuera necesario para arreglar lo que quedaba de la velada.






Continuara...
Lo que tuvimos tu y yo... Fue perfecto

Andreger
Mensajes: 314
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Re: Amor de una sola vez

Mensaje por Andreger » Dom 10 May 2015 19:46

Hola, genial se entorna la historia! siguela .good.

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