Una noche de Año Nuevo

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P.E.
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Una noche de Año Nuevo

Mensaje por P.E. » Lun 31 Dic 2012 23:57

Una noche de Año Nuevo

Hola, buenas noches. Este fanfic está inspirado en un par de escritos que he leído sobre las chicas y siendo que leer sus historias es lo que más me gusta, haré esto para partir el año nuevo. Sólo tiene dos capítulos, así que… ¡Feliz año nuevo! Y ojalá les guste.


No hay un peor momento del año que alguien pueda escoger para terminar una relación que las fiestas de decembrinas. No tiendo por qué diablos alguien tiene que amargarle a uno unas fechas que deberían ser felices. Es decir, ¿no pudo haberlo dicho en noviembre? ¡¿Fingir un poco y esperar hasta enero?! Terminar con alguien en estas fechas es algo que dejará una marca para siempre. Jamás se volverá a ser feliz porque siempre se recodará el momento tan “maravilloso” que escogió la persona a la que se amó por años y que creíste que te amaba para decir: “Ey, creo que debemos ver a otras personas”. Está bien, me estoy proyectando. Mi prometido durante cuatro largos años había escogido las primeras horas de ese 31 de diciembre para decirme esas palabras “mágicas” y claro, aquí estaba yo, dos horas antes de la medianoche de Año Nuevo ya con una botella de aguardiente encima. Y yo era muy mala bebedora. Me sentía realmente miserable. No había querido que mi familia me consolara. Detestaba que me vieran con esa cara de lástima, como “ay probrecita, cómo se atrevió ese canalla”. Tampoco quise estar con mis amigos porque tratarían de animarme o algo peor, ¡tratarían de ligarme con algún otro idiota! Y definitivamente, no estaba como para esto ahora, prefería estar sola en un bar y resultarle estúpida a los extraños. Ni siquiera lloraba por él. Lamentaba haber gastado tantos años de mi vida con ese cretino que ni siquiera tuvo la consideración de no arruinarme un momento que debería ser feliz y lleno de esperanza.
Empujé otra copa de aguardiente por mi garganta. El sabor dulce que dejaba algo raposo en la laringe llegó a mi estómago como una patada.
-Hola, ¿te acompaño con una copa?
Yulia Volkova. La que había sido mi mejor amiga por años y que yo había alejado sutilmente por culpa de imbécil que me terminó un 31 de diciembre. Sus ojos azules me miraban de forma cálida, pero yo entendí que era lástima en ese momento. Sin embargo, me sentía tan desgraciada que no quise ser descortés. Tampoco quería quedarme del todo sola. La situación ya era lo suficientemente patética.
-Sí, claro.
Traté de levantarme para darle la mano o un abrazo, ni siquiera sabía bien qué, pero me fui de cabeza y si Yulia no fuera tan rápida, habría besado el suelo.
-Ey… ¿por qué estás tan borracha tan temprano?
Yulia miró su reloj y me ayudó a ubicarme nuevamente en el asiento del bar, frente a la barra. Traté de hablarle, pero la música sonaba demasiado fuerte y no pudo escucharme. Acercó su oído, pero mi aliento debía ser el de un dragón que jamás había abierto sus fogosas fauces, así que evite decir cualquier cosa. Como pudo me dio la mano y me llevó hacia la parte trasera del lugar, donde había una terraza un poco alejada del bullicio. Me senté y tomé un sorbo de ¿agua?
-¿Por qué estoy tomando agua?
-Estás demasiado borracha ya y no vale la pena que despidas el año así. ¿Qué te pasó?
Volví a verla y entonces pasó. No entendía, porque no era la primera vez ni mucho menos que la veía, pero sentí algo especial esta noche. La forma como entreabrió los labios para recibir el frío vidrio de la copa de vino y como ese líquido descendió por lengua me dejó a mí, literalmente, con la boca abierta. Como si me hubiera regresado la sobriedad de repente. Esperaba que no me pillara en semejante inspección, pero ella se dio cuenta y… o lo aluciné o en verdad pasó: ella sonrió ligeramente, con esa sonrisa un poco ladeada que dejaba ligeramente al descubierto sus dientes blancos. Cómo la extrañaba. Y no me había dado cuenta de eso hasta ahora. Así como me daba cuenta hasta ahora de una inefable realidad: Yulia Volkova me parecía demasiado atractiva. ¿Cómo era posible? Yo siempre fui heterosexual. Jamás me había gustado una mujer. Muchas me parecían bonitas, pero yo creía que estaba admirando la belleza femenina. ¿Es eso un delito? No entendí sino hasta un tiempo después por qué nunca me habían gustado sus “amigos con derechos”, esos hombres y mujeres que ella escogía para irse a la cama y que olvidaba con facilidad. De todas maneras, y aunque se fuera con ellos, yo era lo más importante en su vida, su única constante, hasta que conocí a mi prometido, ahora ex y heme aquí: con el corazón y el ego rotos. Pero con la esperanza de recuperar a mi mejor amiga… hum… yo quería creer eso.
-Terminé con mi prometido. ¿Te acuerdas de él? –Ella sacudió la cabeza con una sonrisa- sí, ese tonto. Terminó conmigo hoy. -Creía que había dicho algo coherente y ella se rió un poquito más. Sintiéndome un poquito valiente, me atreví a preguntarle: -¿Y qué hace una chica tan linda como tú solita en año nuevo?
¡Ay no! No podía ser cierto: ¿Yo le estaba coqueteando a mi ex mejor amiga? ¿Podía ser acaso más ridícula?
Para mi sorpresa, Yulia mi miró y sonrió. Me contó que había terminado con su novia apenas unos días después de Nochebuena, bueno, que ella le había terminado y la había dejado sola con todos los arreglos que habían hecho para celebrar las fiestas. ¿Yulia había tenido una relación seria? Eso sí que no me lo esperaba. En todo caso, ¡qué tarada! Yulia era, hasta donde recordaba, la mejor amiga, la más cariñosa, comprensiva y además, es un encanto. Y es hermosísima. Y sensual… Ay, Lena Katina, ya basta.
Hablamos y reímos un rato más, de todo y de muchas cosas. Entonces, un tipo abrió la puerta trasparente que dividía la terraza de la pista de baile y se presentó con ella. Inmediatamente recordé cómo me sentía todas esas veces que ella me había dejado sola para irse con alguno de sus amigotes o, peor aún, un desconocido. Me sentía traicionada por mi amiga un segundo y al siguiente pensaba que no había razón para sentirme así. Giré la cabeza para tomar un poco de su cerveza, pero sin previo aviso y sin que siquiera me diera cuenta, Yulia me detuvo la mano con sus largos dedos. La forma como yo miré esos dedos debió haber sido evidente para cualquiera, pero ella no le había quitado la vista al desconocido. Creí que se iría.
-No más alcohol para ti, ya te lo dije –me dijo con suavidad y entonces me di cuenta de que el tipo se había ido. Yo giré para ver dónde estaba y la miré interrogante. –Se marchó. Le dije que no estaba interesada ni en bailar, ni en salir y menos en acostarme con él.
Me reí como una tonta. Cuando giré el rostro hacia el suyo, ella me miraba los labios. No podía achacarlo ya a alucinaciones de borracha porque me sentía ya menos mareada. Entonces, si mis sentidos no me fallaban, Yulia me coqueteaba también.
Afuera escuchamos el sonido de las campanas que anunciaban que pronto serían las 12:00 y empezaría un nuevo año. La tradición dice que hay que darse un beso, así que apenas empezó la cuenta regresiva, las dos nos acercamos. No sé por qué. Tal vez porque las dos estábamos tan tristes y… bueno, la atracción se sentía, supongo, así que para cuando todo el mundo levantó los brazos para abrazarse y desearse feliz año nuevo, Yulia y yo juntábamos nuestros labios en un beso corto, pero lleno de emociones de todo tipo: cariño, anhelo, tristeza. Ambas decepcionadas, pero a la vez felices de haber encontrado nuevamente a una amiga. Pero, ¿las amigas no se besan o sí? Bueno, es medianoche y Año Nuevo… así que… es tradición… ¿no? Sí, claro, Lena, ni tú te crees eso.
Sentí piel rozarme y transportada ya a su mundo me dejé llevar y busqué su lengua con la mía. Yulia me permitió entrar y nos encontramos en la humedad de nuestras bocas unos pocos momentos. Al separarnos, vi en sus extraordinarios ojos azules lo que estaba segura, ella podía leer en los mío: tristeza, anhelo y ganas de no empezar sola el año nuevo.
Yulia mi miró como si dudara de lo que yo iba a hacer a continuación. Yo no sabía lo que haría a continuación: me levanté de la silla y me senté sobre sus piernas. Le rodeé el cuello con las manos.
-Yo creo que puedo mejorar ese beso –le dije cerca de su oído y con la lengua acaricié el lóbulo de su oreja. Yulia soltó el aire. –Te voy a besar aquí –bajé uno de mis dedos por su cuello hasta llegar a su pulso y luego descendí hasta besarla y chupar ese punto.
No pasó mucho tiempo después cuando me vi atrapada entre la puerta de una oficina y el cuerpo de Yulia que me besaba con toda la pasión que yo sabía que poseía y que hasta ahora me daba cuenta de que moría por experimentar.
Yulia abrió la puerta. Dios. De repente me desperté del ensueño. Te lo mereces Katina, la sedujiste, ahora no puedes echarte atrás.
-¿De quién es esta oficina?
Ella apenas sonrió y me llevó hacia adentro, me sentó en la esquina del escritorio y volvió a besarme. Metía sus manos en mi cabello crespo y yo la abrazaba por la cintura. Bajó pronto a mi cuello y aunque quería hablarle y preguntarle si estaba segura, si creía que yo estaba segura, la humedad de su lengua en el camino que trazaba por mi cuello desvanecía cualquier pensamiento coherente, mucho menos iba a hablar. La sentí abrir los botones de mi camisa y yo me apoyé en sus hombros para evitar destruir lo que estaba sobre la mesa. Yulia lo notó, me quitó la camisa –el aire al contacto con mi piel caliente me dio escalofrío-, la tiró en el piso y me rodeó para lanzar a cualquier parte todo lo que había sobre el escritorio. La miré un poco sorprendida y ella me sonrió, se acercó a mí nuevamente y me besó. Con una mano me acariciaba el rostro y con la otra, me quitaba en un movimiento suave el sostén.
-Wow, qué ágil –se me salió sin querer.
-Tengo práctica –rió un poquito.
Me besó desde el pecho hasta el borde mis senos y cuando sentí sus dientes, sin morder, engarzados en mi pezón, una corriente eléctrica me recorrió, me humedecí enseguida. Más, claro. Yulia me indicó que levantara las caderas para quitarme la falda y así lo hice, y sin más demora, me quitó la ropa interior. Completamente expuesta, Yulia me besó con más pasión aún. No quería ser tan pasiva, aunque nunca había estado con una mujer. No sabía qué hacer y sin embargo, suponía que mi instinto no podía fallarme. Una mujer sabe cómo satisfacer a otra, eso es, eso me repetía no muy claramente en ese momento. Le desabotoné también la camisa y se la quité. Yulia me sonrió y descendió con besos hasta ubicarse entre mi entrepierna. Di un respingo.
-¿No hacía nada de esto tu prometido?
-No, no realmente.
Y era verdad. Si había algo más aburrido que nuestra relación en sí, era el sexo. Nunca cambiábamos de posición y si acaso el intentaba hacerme sexo oral, su intención era únicamente conseguir que yo le hiciera lo mismo. Ahora, ver a Yulia entre mis piernas lista para lamerme simplemente me excitó. Lo hacía porque quería, porque le nacía, y eso solo hacía que yo me pusiera más caliente. Todas estas reflexiones volaron cuando la lengua experta de Yulia me tocó el clítoris. Ponía tanto empeño, tenía tanta experiencia, que en poco tiempo alcancé el estado de tensión próximo al orgasmo. Con los dedos me acariciaba los muslos y sin poder soportarlo la tomé de sus cabellos cortos y negros y la acerqué más a mí. En menos de nada me vi lanzada a las alturas, olas y olas me recorrieron y caí rendida ya, totalmente extendida sobre el escritorio. Pero ella no se detuvo y sin fuerza me introdujo un dedo y luego otro. Nuevamente se tensaron los músculos de mi estómago. Yulia se levantó y yo me erguí a mi vez, me besó en el cuello y yo me aferré a ella como si se me fuera la vida en ello. Otro orgasmo aún más fuerte me alcanzó y al descender de mi delirio, me dejé caer de espaldas en la superficie de madera. Yulia subió hasta ubicarse a mi lado, su respiración agitada.
-Increíble –le dije con la vista puesta en el techo. Los bajos de la música llegaban hasta mis oídos.
-Buena, una chica merece al menos un muy buen orgasmo en su vida.
-O dos.
Me giré sobre mi brazo para mirarla. Le acaricié la piel del estómago y la vi estremecerse. Yo sabía que Yulia no esperaba que hiciera nada para pagarle el favor, pero quería hacerlo, tenía la necesidad de hacerlo, sino la tocaba me volvería loca. La pasión me alcanzó otra vez y me ubiqué sobre ella para besarla. Introduje mi lengua y con una mano recorrí su cuerpo hasta llegar a la cremallera de su pantalón. Le desajusté el botón con una sola mano y descendí hasta ella. Estaba húmeda.
-Qué húmeda estás.
-Tú también lo estabas.
Yulia rió poco ante mi inocencia, y yo también lo hice. Empecé a acariciarla y observé sus reacciones, presté toda la atención a sus suspiros, a sus movimientos. Cómo trataba de pegar sus caderas más a mí y su boca entreabierta, como una invitación a devorarla. Así lo hice y su propia excitación me encendió aún más. Era como un círculo en el cual cada una se excitaba con tocar a la otra. Pronto la sentí apretar mis dedos, que ya estaban dentro de ella, y aferrarse a mi espalda. Cuando Yulia atravesó todo su orgasmo salí de ella. Me ubiqué a su lado. Todo paz.
Y claro, como era mi costumbre, escogí ese momento para reaccionar.
Oh, diablos, Lena. Yulia se giró. Sabía que quería hablar. Ay, no. Ay no, Yulia. ¿Qué haría ahora? ¿Qué rayos haría ahora?

Continuará en el siguiente capítulo.

katinavolkova13

Re: Una noche de Año Nuevo

Mensaje por katinavolkova13 » Mié 02 Ene 2013 02:47

Interesantemente bueno contiiii

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Ysabel-Granger
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Re: Una noche de Año Nuevo

Mensaje por Ysabel-Granger » Lun 07 Ene 2013 18:54

Hola!
Un mini fic de lo más sugerente, me está gustando mucho. Quedo a la espera de leer la segunda parte :D
"Fire & Blood" (Targaryen)
"Winter is coming" (Stark)
"We do not sow" (Greyjoy)
"Unbowed, unbent, unbroken" (Martell)

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Yarina
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Re: Una noche de Año Nuevo

Mensaje por Yarina » Mar 08 Ene 2013 10:42

>____________<!!!!!!!!!!! Quiero ya leer la segunda parte!!!!!!!!!
Spoiler: ver
::Por ¡t.A.T.u! me corto las venas::

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abi2679
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Re: Una noche de Año Nuevo

Mensaje por abi2679 » Mar 08 Ene 2013 21:37

esta genial .good. .good. .good. .good.
conti!!!!!!!!!!!!! .drinks.
No es el viento ni es la briza... son mis brazos queriendo aferrarse a ti

alba garcia ruano
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Re: Una noche de Año Nuevo

Mensaje por alba garcia ruano » Lun 05 Ago 2013 09:30

Está muy bn,no me dejes así,tango ganas d saber q pasará luego,sigueeeeee contiiiiii me ha encantado:-) :-) y soy tu nueva fan

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maipuflita
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Re: Una noche de Año Nuevo

Mensaje por maipuflita » Lun 26 Dic 2016 21:14

Muy sensual este capítulo, me encantó :) ojalá escribieras el segundo aunque ya no sé si seguirás por acá. Se aproxima el año nuevo 2017 jajaj

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