CAFÉ LATTE, Y... // POR: PSICHOBITCH2

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psichobitch2
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Re: CAFÉ LATTE, Y... // POR: PSICHOBITCH2

Mensaje por psichobitch2 » Dom 08 Feb 2015 11:32

.hi. Os pido disculpas por tan larga ausencia. Una serie de compromisos me han alejado un poco del foro, pero siempre pensando en cada uno de vosotros.
Como os había anunciado una vez que empecé el ff´s; no iba a ser tan largo ya que para ser sincera, fue una ocurrencia entre una amiga y yo de “que pasaría” de un encuentro como el que se describió aquí.
Hoy os dejo el capítulo final de CAFÉ LATTE, no sin antes daros las gracias infinitas por el apoyo y recibimiento que han tenido mis historias. Vendrán más hasta donde Dios me lo permita y de nuevo, os pido disculpas por el atraso.
Os quiero a todos. A los que siempre comentan. A los que leen y no lo hacen….
Gracias.
Disfrutad!!


V

Desperté pasada las cuatro de la mañana. Del lado izquierdo de la cama, dormía Lisa a todas sus anchas. La habitación estaba oscura, excepto por el LED de mi móvil que indicaba que tenía algún mensaje por leer. Me estiré un poco hasta lograr sacarme toda la pereza de encima…aunque quedaba un poco haciendo estragos por mi cuerpo. Tomé el móvil y chequeé que tenía un correo. Lo abrí. Otra tonta suscripción de alguna página de internet. Lo cerré y lo coloqué nuevamente donde estaba descansando.

Miré hacia la ventana y aún el sol ni amenazaba en salir. Era sábado y yo, Yulia; estaba despierta antes de las cinco de la mañana pensando en quien sabe que demonios, o si? Desde mi cama podía ver la silueta de dos valijas que se hallaban cerca de la puerta. Hoy me iría a vivir por un tiempo a casa de mi jefazo, como se lo prometí. Nunca me había ausentado tanto tiempo de mi apartamento, salvo cuando me he quedado en casa de mi madre todo un día; sin embargo, sería un mes completo en la que tenía que pasar fuera de estas cuatro paredes a las que ya llevo mucho tiempo acostumbrada.

Me levanté con mucho cuidado de no despertar a mi mascota que yacía de lo más tranquila en su letargo…pero no fue así. De inmediato, al sentir mis movimientos, alzó su cabeza y movió las orejas, como un radar. Siempre lista para detectar al enemigo.

-No ha sido mi intención despertarte Lisa – le dije mientras acariciaba su cabecita y ella, lamía mi mano.

Caminé hasta la cocina, haciendo el intento de no caerme por haber tropezado con mi propia ropa. Maldije por lo más bajo. Tenía que aprender a ser más ordenada o…
Tomé de la alacena el envase que contenía el café y encendí la cafetera. Lisa ladró a mi lado…

-Lo sé pequeña. No es el mismo café espumoso, delicioso, inigualable que tomo a diario pero haré el intento. Además, no me mires así. No tomas café –Dije y ella ladeó su cabeza. Creo que intentaba decir que yo estaba loca por hablar con una Cocker Spaniel.

Lena. Suspiré de solo pensar en ella y en la conversación que habíamos tenido la noche anterior. Hace apenas unas horas.
Deslicé una silla y me senté a esperar que estuviera lista la caliente bebida que ya comenzaba a impregnar el lugar y apoyé mis manos sobre la mesada. Comenzaba aclararse el día y ya mis sentidos estaban bastante agudizados.
Porque me preocupaba tanto aparentar algo que no era, con alguien que apenas conocí una semana atrás? Si. Era eso precisamente lo que iba hacer, o lo que por mi mente rondaba hace un par de días apenas me enteré que mi vida iba a cambiar al menos en un mes. Estaba ella, tan elegante y sencilla al mismo tiempo… sin un adarme que me permitiera tener la esperanza de que al menos sentía algún tipo de atracción física por mí. A leguas podía notársele la palabra “HETEROSEXUAL” bailando sobre su cabeza y aunque sabía que iba a darme contra una pared, no iba a desistir por nada del mundo de por lo menos, hacer que se convirtiera en mi amiga.
Serví un poco de café en una taza y bebí un sorbo para luego escupirlo de la misma manera…

-Maldita sea Yulia, colócale azúcar!!!

Vertí dos cucharadas dentro de la taza y mientras removía con una cuchara, caminé hasta llegar al balcón. Podía sentir el frío afuera, por encima de mi diminuta ropa de dormir, aunque la calefacción estaba a toda marcha. Recordé que debí llamar al técnico hace un par de días por las fallas que ya presenta. Siempre dejo pasar algo por alto.
Había transcurrido más de media hora. Pronto serían las cinco de la madrugada. Encendí un cigarrillo, contemplando la ciudad de pie junto a mi taza de lo que a duras penas pude llamar “CAFÉ” … y si todo salía mal? Si aquella tarde, no se realizaba la fiesta o Lena me llamara con cualquier excusa para no asistir? Dejé el café sobre la mesa que justamente estaba frente a mí. El café negro me pone paranoica, puede ser.

Una vez que me había cambiado y alistado, revisé que todo estuviera en orden, si esa palabra podía existir en mi vocabulario. Lisa estaba ansiosa, mucho más que yo. Tal vez creería que íbamos algún sitio de lo más relajante a pasar unas merecidas vacaciones, aunque pensándolo desde ese punto de vista, podría llamarlo así.
Me detuve en la puerta con las valijas a un lado y vi por última vez mi apartamento de arriba abajo. De lado a lado. Sé que soy un poco extremista, pero iba a extrañar mi casa.
“Las cosas siempre suceden por algo Yulia”, decía mi madre y sabía que tenía razón esta vez. Bajé hasta el parking e hice pasar a mi mascota al asiento trasero. Caminé hasta el maletero y guardé mis valijas hasta cerrar el compartimiento. Entré al coche y me quede allí un rato, sentada, sin hacer contacto con el arranque del auto.
-Las cosas siempre pasan por algo Yulia – me dije a mi misma y cerré la puerta.
Mi móvil empezó a timbrar con el tono del “Exorcista”. Supe de inmediato que era Yuri quien me hablaba.

-Dime Yuri.

“Hola Volkova, todo bien?”

-Hasta que no abras la bocota todo va a estar bien. Cuéntame. Me has tenido en ascuas toda la noche.

“Sois un poco extremista Yulia…cuando te he dejado mal?” – Rodé mis ojos. No era momento para enumerar las veces en que si me había fallado y de lo lindo.

-Voy a ignorar tu comentario… Dime, hay algún inconveniente con lo de la fiesta?

“No –Suspiré de alivio – Convencí a mi novia para que hagamos la fiesta. Está muy de acuerdo ya que no hemos hecho ninguna. He invitado algunos amigos y ella también, así que esta noche a las veinte horas, podrás asistir a mi fiesta real de inauguración de mi nueva casa” – sentía su felicidad y con ella la mía. Era un buen chico y no cabía duda que hacía las cosas para agradarme, como siempre.

-Bien Yuri, allí estaré en punto…

“Hey, Volkova. Que aún no me has dicho a quien piensas traer”

-Será una sorpresa Yuri. Así que no te adelantes a los acontecimientos porque no quiero que nada salga mal. Llevaré botanas y un buen vino, eh?
“Mola mucho Yul. Tengo que dejarte, hablamos luego”.

No pude evitar sonreír. Uno de los primeros pasos ya estaba confirmado así que no podía dar marcha atrás. Encendí el coche y salí del edificio, rumbo a la casa del jefazo. El paso numero dos era convencer a los gorilas que cuidaban de la casa que esta noche, llevaría compañía. Una hermana o una prima? Nah! Algo se me ocurrirá de aquí a la noche.
Conducía por la autopista. Llevaba ya media hora manejando. Era bastante lejos y el solo hecho de pensar que tendría que madrugar para poder ir a la oficina, hacia que mi cabeza comenzara a doler. Lisa llevaba su cabeza fuera de la ventanilla, se estaba divirtiendo muchísimo. Me había detenido por un panecillo y un buen zumo de frutas. Podía decir que había desayunado como Dios manda. Una bolsa de papas fritas acompañaba mi trayecto. Algunas migajas se encontraban esparcidas por el asiento. Ya pensaría luego en limpiarlos. El reproductor de música tocaba canciones al azar. La radio siempre fue mi mejor elección a la hora de viajar. Me gustaban muchos los programas interactivos, así que iba muy distraída escuchando a una chica hablar mal del que una vez fue su pareja. Pobre chico. Le estaban rasgando el pellejo.

-Al fin!!

Dije al divisar de lejos la entrada de la mansión. Había dos chicos bastante intimidantes en la entrada del portón. Uno de ellos, ya lo había visto; el otro, no sé quién era. Cambio de guardia? Pero que clase de tío es mi jefazo? Tremendo empollón me venía.

-Buenos días.

-Buenos días. Usted es la señora Yul.. Yulvia…

-Yulia – Corregí inmediatamente pensando que si el tío hubiese tenido como 100kg menos y yo mas tamaño, le vuelo la cabeza de un zape.

-Cierto. Es la asistente del Señor Sergey, correcto? – Asistente? No había pensado en ello. Sentí lastima por Sonya en ese momento. Aunque pensándolo bien, en ese instante era la asistente del jefazo, más que eso, su mano derecha. Suspiré y asentí.

-Si. Soy la asistente del Sr. Katin.

-Podría salir del auto un momento? Debo entregarle algunas instrucciones que debe manejar durante su estadía dentro de la mansión –me miró como si fuera incapaz de seguir instrucciones – Ordenes del dueño.

Asentí y apagué el motor del coche. Lisa comenzó a gruñir al ver que salía del auto y la dejaba allí.

-Tranquila pequeña, no pasa nada.

Bajé y vaya… aquel chico media como quince metros. Tal vez exagero un poco, pero no pude evitar tragar duro al ver la cantidad de “Esteroides” que posiblemente había consumido en cantidades industriales aquel ser humano. Me hacía sentir como una hormiga en medio de una manada de elefantes. Como una hormiga…pero aplastada. Caminó hacia una caseta que fácilmente podía servir como “Casa de verano” para cualquiera y me entregó un folder amarillo con una hoja adentro que llevaba como título: INSTRUCCIONES.

“Tanto protocolo para una hojita de papel”, pensé en ese momento mientras leía las 10 reglas que allí rezaban.

Las leí por encima y le di las gracias al chico robusto. Había uno, era moreno y menos fortachón que me miraba como si fuera la cosa más apestosa sobre la tierra. Me había duchado esa mañana joder!! Abrí la portezuela del auto y de inmediato Lisa se subió a mis piernas para empezar a ladrarle a los chicos. Ambos la veían como si querían comérsela. La abracé con mi mano libre ya que con la izquierda sostenía la puerta del auto y el folder.

-Las leeré cuando me instalé en la habitación que el Sr katin acondicionó para mí.

El chico asintió y me abrió paso para que siguiera mi camino… pufff!! Ya me había dado calor.
Estacioné frente a la puerta, como lo había hecho el jefazo en aquella oportunidad y bajé. Lisa me siguió, corriendo inmediatamente hacia unos arbustos que no pudo evitar hacerles pis. Pobre, había aguantado mucho durante el viaje. Busqué en mi bolsillo delantero del pantalón y saqué las llaves que me había dado el jefazo para disponerlas en la entrada y en algunas puertas “accesibles” para mí. Entré y no había nadie, como supuse desde la primera vez.

-Quién limpiará esta casa, eh? – Mi pregunta quedó en el aire, obviamente.

Caminé el largo pasillo que conducía a la habitación que iba ocupar durante un mes y no pude evitar detenerme frente a las escaleras que dividían el living de las habitaciones principales. Por mi cabeza pasaban muchas disyuntivas con respecto a aquel lugar prohibido. Puse un pie en el primer escalón y de inmediato me acordé del folder que llevaba en las manos: LAS INSTRUCCIONES. Volví a colocar mi pie derecho junto al otro y deseché la idea de subir allí. Sacudí la cabeza y continué mi camino.

La alcoba estaba impecable, tal cual la había visto la última vez. Era bastante espaciosa y de día pude ver lo hermosa que era. Quince personas cabrían en aquella cama tan lujosa y de seguro Lisa se daría un banquete de sueño al acostarse allí.
Estaba embelesada como la primera vez que mis padres me llevaron a EuroDisney. Me sentía en el castillo de la Cenicienta. Recorrí con la vista cada espacio, cada rincón. El armario era tan grande que por un momento juré que por allí se podía visitar a Narnia. Me vi ridícula revisando el fondo del mismo y encontrar que del otro lado había solo madera de caoba. Yo y mí imaginación.
Ya encontraría tiempo para ordenar mis cosas, así que me senté en la orilla de la cama y con el folder en la mano, saqué la hoja y me puse a repasar cada una de las 10 viñetas que estaban plasmadas allí.

Apreciada Yulia, una vez más agradezco tu voluntad de ofrecerte a servirme de asistente y ocupar mis espacios durante este viaje que voy a realizar por motivos de salud. Para mí es un honor poder dejarte a cargo mi humilde casa y mi empresa. No sabía a quien más confiarle tan preciados tesoros. He evaluado desde hace un tiempo tu comportamiento y mi decisión tampoco fue al azar. Eres una persona muy capacitada para seguir ordenes y por ello, a continuación, dejó algunas normas que espero acates a la brevedad…

-Humilde?, pero si aquí puede vivir un país entero – Bufé – O sea que el jefazo a estado espiándome – Alcé la vista y vi que Lisa entraba, echándose en el piso. A mi lado. Continué con la lectura del testamento .notme.

1.- Como habrás notado, mi casa siempre se mantiene muy limpia y reluciente. Tal vez sea un enigma saber cómo se mantiene así, y seguirá siendo un enigma. El punto es, que deseo que siempre permanezca igual de limpia y reluciente y por supuesto; cada cosa debe morar en su entera condición.
2.- Mis guardias personales siempre estarán a tu entera disposición para lo que necesites. Trata de que sea por alguna emergencia, siempre y cuando sea justificada. Sois bastante intolerables.
3.- Puedes disponer del área de juego y de la piscina que se encuentran en el ala oeste de la casa. Siempre y cuando se mantenga en el mismo orden en el cual seáis encontrados…

Área de juegos, piscina? yahoo3 – Corrí a asomarme por la ventana pero desde allí no pude ver nada. Dejé la carpeta sobre la cama y corrí de nuevo hasta la entrada, con Lisa siguiéndome los pasos. Ubiqué lo que podría ser el ala Oeste (le gente siempre da instrucciones como si todo el mundo perteneciera a la milicia) y pude encontrarme con una enorme piscina bastante grande y fresca y al final había una mesa de tenis, un bar, una mesa de hockey… puff!!! Esto si era la gran vida.

Recorrí el lugar con una sonrisa dibujada en mi rostro como si acababa de ganarme la lotería. Al menos podría distraerme un poco mientras no hacía nada, solo velar que la casa se mantuviera intacta, que Lisa no usara de baño cualquier rincón y que yo no subieras las jodidas escaleras que daban a los cuartos de arriba. Pero que escondía allí???
Disimulé mi entusiasmo un poco fingiendo que chequeaba los alrededores de la casa, como si estuviera familiarizándome… “MASTO y DONTE” cada uno me miraban y seguro estarían pensando lo ridícula que lucía al emocionarme con una casa así… lo admito, me gusta.
A continuación me fui de nuevo a la habitación donde volví a por la carpeta que había dejado encima de la cama y fui hasta la cocina. Tenía sed y hacia un poco de calor. Dejé el folder sobre la encimera y abrí el enorme refrigerador. Todo allí era bastante, exageradamente inmenso. Lucía tal cual como la cocina del restaurante de…. Larissa. Había olvidado llamar a mi madre. Tal vez no se había enterado que papá iba a mudarse a San Petersburgo esa misma tarde. Me senté a tomarme un vaso de leche que me serví, pensando en Oleg y Larissa y lo gilipollas que había sido él, al irse a vivir con otra mujer. “Mama es una excelente mujer”
Tomé la carpeta de nuevo y me quité la campera de cuero que tenía puesta aún. La temperatura de aquel sábado estaba un poco alta, muy raro en la capital…
Leí las siguientes seis instrucciones más que detallaba el jefazo en la hoja, nada sin importancia. Al llegar a la decima, mis ojos se abrieron como platos sin dar crédito a lo que estaba leyendo.

-Una hija??? El jefazo tiene una hija?

Pregunté a la nada, siendo mi única compañía el vaso de leche y que en ese momento Lisa ladró como respuesta a mi interesante cuestionamiento.

10.- Mi hija, vendrá dos veces por semana (como siempre) para revisar los informes contables que tú misma te encargarás de mostrarle. Espero que puedan hacerse buenas amigas. Es una chica de tu edad y muy inteligente. Independiente como su padre por lo que no frecuentaras verla en casa. Sabrás reconocerla cuando tengáis vuestro encuentro. Solo espero que os llevéis bien y os hagáis grandes amigas.


El jefazo sabía como dejarme con la boca abierta. De probarse panty lycras femeninas a tener una hija de mi edad… este tío si que sabía mantener un secreto bien guardado.
Rápidamente dejé todo sobre la mesa y corrí hasta el living de la casa. Allí, donde la última vez colgaba el cuadro de una hermosa y rubia mujer. La detallé minuciosamente cuando me detuve frente a él. Nunca había visto ese rostro en ninguna parte. Por lo tanto, la hija del jefazo no trabajaba con nosotros en la empresa, ya la hubiera reconocido o él ya la hubiera presentado.

Me encogí de hombros y sin darle importancia aquello, volví de nuevo a mi habitación. Tenía muchas cosas que hacer y debía prepararme para hablar con “MASTO y DONTE” acerca de Lena. Esperaba tener suerte con ellos.
Me duché y me cambié luego de haber organizado mis cosas en el armario de la habitación. No llevaba mucha ropa así que fue algo rápido el instalarme en la alcoba. Respiré hondo varias oportunidades y salí hacia el jardín donde pude ver una vez que llegué a la entrada a los dos hombres que le daban una serie de charla, a un chico con una gorra, supuse que era el jardinero o algo por el estilo ya que era la primera vez que lo veía.

-Permiso – Dije una vez que llegué al encuentro con los tres. El de la gorra me miró y me sonrió. Lo saludé moviendo la cabeza y con una sonrisa.

-Se le ofrece algo, señorita Volkova?- Me dijo al que opté por bautizar “MASTO” (el más fortachón).

-Pues, si… necesito hablar con vosotros o con uno de ustedes bastará…

“MASTO” le dejó a cargo a “DONTE” al chico de la gorra y lo seguí de nuevo hasta la entrada de la casa. Al menos allí había algo de sombra. Tragué duro antes de empezar hablar. Él parecía hecho de piedra y cruzó sus brazos sobre su pecho. Juro que cada uno de ellos podría partirme en dos mitades si lo que iba a decirle no le gustaba.

-Bien, Mast…emmmm…

-Ilch, mi nombre es Ilch – Aclaró.

-Bien, Ilch… tienes un nombre algo extraño – arqueó un ceja, pero sus labios siguieron tan rígidos como antes. Volví a pasar saliva – Tengo un pequeño problemita, por decirlo de alguna manera.

-No sabe como encontrar la cocina, señorita? – me preguntó inocentemente. Amo a este grandulón.

-No. Por lo general es lo que siempre sé donde queda en cualquier casa donde voy… en fin. Antes de venir para acá –continué con mis manos detrás de la espalda y caminando en círculos- había quedado con mi prima que viene, de hecho; el día de hoy de viaje. De Ekaterimburgo, precisamente. Cabe destacar que ella no está al tanto de que el jefazo; perdón, el Señor Katin me pediría que viniera hacerme cargo de su casa mientras está de viaje – detuve mi andar- ella iba a quedarse en mi apartamento a pasar unos días y como es obvio…

-Piensa traer a la señorita para acá? Va contra las órdenes del Señor Katin. Lo siento señorita…

-Pero “MASTO”… lo siento –medio sonreí- Ilch, ella no tiene donde quedarse y soy su única familia que tiene. Además, podría solo pasar esta noche aquí mientras que mañana buscamos un hotel donde pueda quedarse. Nadie notará que se encuentra en casa.

-Tendría que llamar al señor Ka…

-No!! – Este tío comenzaba a desesperarme. Acaso le estoy pidiendo permiso para traer a un escuadrón de la KGB para jugar al TWISTER? – Quiero decir, que solo será una noche Ilch, no creo que tengas que molestar al jefazo solo para que una niña se quede esta noche en su casa, mientras buscamos donde poderla hospedar. Además, creo que se sentiría culpable; después de todo estoy trabajando para él bajo sus órdenes y ella es mi familia. Ilch –lo miré suplicante- solo será una noche, lo prometo.

Ilch suspiró rendido y luego me dijo que no había ningún problema en llevar a mi “prima” esta noche a la casa. Además, solo sería una sola noche, verdad?
La buena noticia me despertó el hambre. Podía decir que todo estaba saliendo perfectamente así que decidí que almorzaría algo antes de pasar a por Lena al STARBUCKS®. Abrí de nuevo el armario y saqué unos jeans algo ajustados. Eran los únicos que se ceñían a mi cuerpo, molaba más usar la ropa un tanto holgada. Escogí un jersey sin mangas color negro y un blazer tres cuartos. Mis converse negras con blanco como siempre, para no perder ese toque rebelde, mis cabellos cortos en punta y…. estaba preciosa.

Llegué al restaurant donde trabaja mamá, no me esperaba y decidí aquella tarde darle una sorpresa. Me encantaban las sorpresas y sé que a ella también. Saludé a varios de los chicos que ya me conocían y entré a la cocina donde se encontraba preparando un plato un poco sofisticado con salsas y muchas…verduras.

-Pobre de aquel que vaya a comer ese plato, no quisiera estar en sus zapatos –mamá alzó la mirada y me sonrió.

-No esperaba verte por acá Yulia, que sorpresa –volvió a su plato – que a ti no te gusten las verduras ni nada verde, no quiere decir que a los demás no.

-El verde me fascina, créeme.

-Ummmm! A que se debe tú visita?... Ya el plato está listo, podéis llevarlo a la mesa –Le indicó a una chica delgada que asintió de inmediato y lo cogió en sus manos. Larissa, se limpió las manos del delantal.

-Vine a saludarte y a comer.

-Estás muy guapa hija, tienes alguna cita? –Me miró de arriba a abajo.

-Tengo una fiesta en casa de Yuri, mi compañero de trabajo.

-Si, lo recuerdo. Ese chico es un tanto despistado…

-Pero buen amigo mamá. Sabes que papá se iba hoy a San Petersburgo? – Le dije de una vez mientras veía como se lavaba las manos.

-Si. Tu abuela me llamó para decirme. Por supuesto no esperaba a que él mismo me lo anunciara, pero espero que le vaya muy bien –sentí algo de nostalgia en su voz. Jamás dejó de amarlo y eso me dolía, aunque ella sabía manejar muy bien sus sentimientos.

Preparó algo de comida para mí y para ella, cuando pidió una hora para estar conmigo a solas. Charlamos de cómo me iba en mi trabajo y que me quedaría un mes en la casa de mi jefazo mientras él viajaba. Me pidió unas veinte veces que me comportara y que no hiciera ningún tipo de locura. Pronto pasó su hora de descanso y nos despedimos. Prometí llamarla al día siguiente y visitarla más seguido. Ahora que mi padre se había marchado de la ciudad, me necesitaba más que nunca y no iba a dejarla sola. Larissa siempre estaba para mí en toda ocasión y es una madre ejemplar.
Subí a mi auto y me dirigí al STARBUCKS® donde había quedado con Lena la noche anterior. Cada que me acercaba más al café, me iba poniendo nerviosa. Toda estaba marchando como lo planeé y aún así sentía que me moría por dentro. Iba con una sola idea en mente y si no resultaba, tal vez quedáramos como amigas. Algo es algo.
Bajé y entré. No estaba tan frecuentado como las demás veces y pude verla desde la entrada, sentada en la misma mesa de siempre, con su libro en mano y muy concentrada. Llevaba gafas para leer. Lucía hermosa cada que me acercaba más estaba preciosa.

-Espero no interrumpir tu lectura – le dije cuando subía la vista para regalarme una sonrisa. Se quitó las gafas y las dejó a un lado de la mesa. Me senté.

-Pues, estaba un poco concentrada y no sentí cuando llegaste. Todo bien?- asentí.

-Perfectamente. Vengo de almorzar con mi madre. Tiene un restaurant cerca de acá y trabaja allí como subchef desde hace muchos años.

-Puff!!! Estupendo, quizá algún día me lleves para conocerla y quien quita, almorzar con ella. Así la conozco –Acaso ya me estaba invitando a una segunda cita? Y con mamá? Sacudí la cabeza.

-Claro. Le gusta cocinar y lo hace muy bien. Al menos que no sean vegetales –Hice una mueca de disgusto que le causó gracia.

-Tampoco me gustan los vegetales, los aborrezco.

Lena y yo seguimos en el STARBUCKS® conversando de cosas triviales, sin importancia. Me di cuenta que comenzaba a oscurecer cuando las luces del café fueron encendidas. Habíamos pasado dos horas charlando y bebiendo café de lo más tranquilas. Aquella pelirroja tenía muchos temas de conversación y no me aburría ni lo más mínimo. Me gustaba oírla, gesticular con las manos y sobre todo, me encantaba verla sonreír. La mejor sonrisa que habían visto mis ojos en muchísimo tiempo.

-Lista para divertirnos un rato? – Le pregunté y ella asintió emocionada. Creo que le gustaba estar a mi lado. Al menos eso pensé.

-Cuando gustes!

Conducía en silencio. De vez en cuando decía alguna cosa para romper el hielo que de pronto se formó entre las dos. Decidí encender el stereo para amenizar un poco el ambiente. De reojo la miraba y sus labios se movían al ritmo de la canción que sonara al momento. Era tan locamente hermosa que juro no quería bajarme del auto ni separarme un segundo de ella. Pero nada dura para siempre.
Pudimos escuchar la música desde la casa de Yuri apenas aparcamos afuera y algunos chicos estaban alrededor de la casa con bebidas en sus manos. Bajamos y de inmediato Lena pasó a ser el centro de atención bajo las miradas carnívoras de los muchachos que si no fuera por Yuri que salió a recibirme, pudieron habérsela comido de un solo bocado.

-Hey Yulia!! Pensé que ya no venías…

-Quienes sois esos tarados?- Pregunté entre dientes. Lena miraba todo a su alrededor. Pude sentirla más pegada de mi.

-Sois amigos de mi novia. Nada ofensivos y…

-Lena, él es mi amigo Yuri. El dueño de la casa y por ende, el de la fiesta. Dice que sus amigos no son nada ofensivos y no te van a comer –Sonrió con esfuerzo. Decidí no reír- bien, seguimos?

Ella asintió tomándome del brazo para sentirse tal vez un poco más protegida de los lobos de la entrada. Al menos, dentro; el ambiente era distinto. La madre de Yuri estaba sentada charlando muy amenamente con otras personas que jamás había visto. Parecían ser familiares y amigos, al menos Yuri había tenido la decencia de hacer una fiesta de “inauguración” y no cualquier cosa.

-Yulia? Eres tú Yulia? –Dijo al mismo tiempo que se levantaba de la silla y caminaba hacia mí. Giré para ver a Lena y estaba aguantando lo que pudo haber sido una carcajada. La señora Kuznetsova era una mujer muy simpática y rechoncha. Tenía mejillas muy coloradas y podía pasar a simple vista como la esposa de papá Noel.

-Como está señora Kuznetsova, tiempo sin verla… - Dije sin darme tiempo a nada ya que ésta me abrazó muy calurosamente y de inmediato, lo que tanto odiaba de los mayores, apretó mis mejillas como si su vida dependiera de cuánto tiempo lograra estrangularlas.

-Pero mírate, estás bellísima muchacha. La última vez que te vi, estabas flacucha y tú cabello… qué le hiciste a tu cabello Yulia?

-Me lo teñí de negro señora Kuznetsova. Me aburrí de ser rubia…

-Eras rubia? –Preguntó Lena llamando la atención de inmediato de mi acosadora. Asentí pero ya la señora Kuznetsova la tenía en la mira.

-Tú debes ser la novia de Yulita, verdad? –En ese momento deseé que la señora se comiera un kg de piedras y se masticara la lengua.

-No. Ella es…

-Soy Elena, mucho gusto señora Kuznetsova. Soy amiga de Yulia y vine un rato para pasarla bien. Me ha hablado mucho de su amigo Yuri y ya ve, la noche parece divertida.

Yuri asentía con la boca abierta. Tres minutos más y se ahogaba en baba. Yo también, solo que sabía como disimular la parte.
Pasamos al living, era muy acogedor y hacia algo de calor debido a la cantidad de personas. La novia de Yuri, nos atendió amablemente mientras tomábamos algunos tragos de vodka y conversábamos acerca de nuestra vida en la oficina y algún otro mal chiste que contaba Yuri, según él, para poner un tono más jocoso a la cosa. Hubiese preferido que se quedara callado.

-Tienes un cigarrillo Yulia?

-Fumas?- Le pregunté un poco extrañada. No pensé que tuviera más vicios a parte de la lectura.

-A veces, cuando bebo…

-Bien, solo que no creo que acá podamos fumar. Ven, hay un patio trasero por aquí. Así nos evitamos pasar por la cueva de los tiranosaurios REX – Ella rió por mi comentario y me siguió el camino que recorrí hacia el patio trasero.

Era una casa pequeña pero muy cómoda. Había una mesa con varias sillas. Tomé una y se la ofrecí. Se sentó y ya tenía un cigarrillo en las manos. Le ofrecí fuego y comenzamos a fumar en silencio. No hacía frío. De vez en cuando soplaba el viento, levantándome algunos mechones de mis rebeldes cabellos. A veces, miraba de reojo y parecía muy concentrada en la acción mientras divisaba el cielo.

-Me gusta contemplar la noche. A ti no? – Me preguntó, tomándome desprevenida mientras le di una calada a mi cigarrillo y botaba el humo que de inmediato se esparció por todo el espacio abierto.

-También me agrada. Aunque vivo en …en una zona donde no se ven mucho las estrellas – Comenzó a reír.

-No me digas que vives en una cueva, Yulia – Reí automáticamente pasando mi mano por la nuca en señal que me había cogido sin un argumento válido.

-No, no vivo en una cueva. A quien engaño. Soy muy intranquila y por lo tanto, no me gusta mirar al cielo… me aburro.

Otra vez surgió un silencio que no fue para nada incomodo, simplemente no sabíamos que decirnos en ese instante. Bebí de mi vaso con vodka y le ofrecí ya que ella había dejado el suyo adentro. Bebió un sorbo bastante largo y luego hizo un ruido muy gracioso. Le había quemado la garganta y no pude evitar reír al ver los gestos que hacía con la mano, tratando de airarse la boca.

-Está bastante ruso! – Reímos durante algunos minutos hasta que nuestros cigarrillos se acabaron. Ella me platicó de lo mucho que le encantaba ver las estrellas por la noche y yo le comenté que tenía una mascota que le gustaba hacerse pis por todas partes. En ese momento pensé en la mansión pulcra y bastante reluciente del jefazo. Solo esperaba que Lisa no hubiese hecho del living, la cocina… y las escaleras de arriba, su baño particular.
Al entrar de nuevo a la casa de Yuri, vimos que algunas personas estaban bailando. Había música muy marchosa y la jauría de lobos estaba riendo y contando chistes a las personas que allí se concentraban.

-Bailamos? – me preguntó uno de ellos. Era un chico de cabellos oscuros y ojos verdes, muy simpático.

-No gracias, no sé bailar…

-Perderás tu tiempo Vasili. Yulia Volkova tiene dos pies izquierdos.

-Hey! – Me defendí. Lena solo reía al vernos a Yuri y a mi retozar como chavales pequeños – Pero sé preparar los mejores Varénikis de todo Moscú!! – Yuri botó una carcajada

-Que esos los prepara tu madre, Yulia… No sabes cocinar.

-A ver, cuál es el problema? –Interfirió Lena en ese momento colocándose frente a los chicos y yo – Yo tampoco se cocinar y menos, sé bailar… Pero si no intentamos al menos aprender la primera vez… - Dijo extendiendo su mano hacia mí. Me quedé de palo.

-Yo?... pero si no sé bailar…

-Yo tampoco Yulia, ya te dije. Siempre hay una primera vez.

Creo que era la segunda vez que mis mejillas se teñían de rojo. La primera vez no recuerdo, pero solo podía escuchar los “uuuyyy” de los chicos y eso ayudó más a que mi cara pareciera una farola.

-Pensé que habías dicho que no sabías bailar – Me dijo entre risas mientras giraba al compás de la música, sujetándola a la cintura.

-A decir verdad, si sé bailar, solo que con ellos no iba a perder mi tiempo.

-Demasiado lesbiana para no dejarte tocar por ningún chico?

-No. Demasiado inteligente como para dejarme pisotear por ellos. Están un poco… tomados – esta última palabra se la susurré muy cerca a su oído.

Olía a vainilla y pude sentir entre mis manos, como le recorrió un escalofrío por toda su espalda.
En ese momento la música terminó y los chicos aplaudían vítores mientras ella y yo no nos quitábamos la mirada de encima. Dirigió la vista rápidamente hacia otro lugar, cuando tomé de la mesa otro vaso con vodka y lo bebí de un solo trago. Hice los mismos gestos que ella había hecho estando en el patio, solo que a mí, nadie me vio.
La media noche ya se había hecho presente. La fiesta, a pesar de ser bastante familiar, había sido todo un éxito. Todos estaban encantados con Lena, parecía imposible como una persona que apenas conoces pueda tener tanto carisma y meterse en el bolsillo a otras cuantas.

-Creo que debemos irnos- Me anunció mientras me serví otro trago de vodka y me senté frente a la mesa donde anteriormente, habían algunas botanas.

-Te sientes mal?

-No. No para nada. Solo que es algo tarde y creo que ellos deben descansar –Señaló hacia el sofá donde ya la señora Kuznetsova la había vencido el sueño –Asentí tranquilamente y pasamos a despedirnos de los invitados de Yuri. En verdad, la había pasado bien, pero; ahora aceptaría mi invitación a mi casa… mejor dicho, a la casa de mi jefazo?

Mientras ella terminaba de despedirse, por mi mente pasaron muchas cosas. Como la de desistir de la ultima parte del plan y llevarla a su casa. Era una buena chica y habíamos hecho una bonita amistad, lo que había durado la fiesta. Tal vez era la mejor idea que podía haberme pasado por mi cabeza. Elena era una chica hermosa y todo aquello había sido planeado con la intención de poderla conquistar. Pero creo que sin toda aquella parafernalia, y un simple café en el local que visitábamos mutuamente todo hubiese quedado perfecto.
Suspiré ya estando dentro del coche. Ella se colocaba el cinturón de seguridad y giró a verme.

-Pasa algo?

- Yo… yo no sé dónde vives Lena… quieres que…

-Pensé que iríamos a tú casa, es algo tarde para que me lleves y luego te regreses sola. Es peligroso.

-No es molestia. Puedo llevarte y luego volver…

-No. Ni lo pienses –sus mejillas se tornaron coloradas y cambió su vista hacia otro lado – lo siento. Tal vez tengas toda la razón y me estoy invitando sin haberte consultado.

-No Lena, no es eso. Solo que esa casa… mi…- Suspiré - eres bienvenida las veces que quieras a mi casa.

Encendí el coche y dirigí la dirección lejos de allí. La música se escuchaba cada vez más lejos y Lena, se recostó de la ventanilla y me sonrió mientras se abrazaba con sus propias manos. Tenía frío. Mi coche no era el mejor coche del mundo pero aún la calefacción respondía cuando más lo necesitaba. La encendí y así conduje el largo trayecto que debía recorrer hasta llegar a casa.
El reloj digital del auto marcaban ya la 1:32 am y Lena se había quedado dormida todo el trayecto. No pudo disfrutar del paisaje. Tal vez el vodka se le había subido un poquito a la cabeza. Parqueé donde siempre lo hacía y apagué el motor. No se había enterado que el viaje llegaba a su final ni mucho menos yo pensé, que tomaría la decisión correcta. Ella había sido totalmente sincera conmigo, allí, a la luz de la luna y las estrellas cuando me confesó que lo que más amaba era mirar al cielo por las noches. Decidí ser simplemente yo. La chica que ahora estaba viviendo en una mansión que no era suya, simplemente era una Yulia que cumplía un compromiso. La verdadera estaba allí, en aquel estacionamiento que a duras penas, los faroles que estaban en buenas condiciones, permitían la visibilidad del lugar. La del apartamento pequeño y acogedor. La chica, que trabajaba duro para darse sus lujazos siempre y cuando podía.

-Lena – Sacudí un poco su hombro para que despertara. Abría los ojos muy despacio mientras acostumbraba su vista al lugar.

-Ya llegamos?

-Bueno. Estamos en el estacionamiento del edificio, falta subir al piso y ya conocerías mi casa- asintió muy risueña quitándose el cinturón y saliendo del coche. Yo hice lo mismo, al apagar las luces y dejar todo en orden. Como iba a echar de menos a mi pequeña Lisa cuando entrará de nuevo a mi casa.

Al menos se me había ocurrido la brillante idea de haber ordenado un poco todo antes de irme. La ropa estaba en su lugar y no había rastros de que mi mascota, utilizó cada rincón como sus depósitos de chatarras naturales.

-Es muy cómodo tu apartamento. Me gusta. Vives sola? – Dijo al entrar ambas en él.

-Si… me mudé hace unos años y desde entonces mi madre casi todos los días me llama para saber si respiro – Ambas sonreímos. Ella caminó hasta el ventanal que albergaba una vista muy hermosa de la ciudad de Moscú.

-Me gusta la vista, es muy hermosa – Quise decir “como tú” pero mi mente estaba un poco disfuncional esa noche. Aún no procesaba que Lena, la chica del STARBUCKS® estaba allí, en mi casa, conmigo… - Se ve el cielo desde acá. Puedo? – Señaló la puerta corrediza que dividía el living del balcón. Corrí para ayudarla. A veces la puerta se quedaba trabada en el mismo sitio.

Salió y se apoyó del barandal. Me quedé apoyada en el marco de la puerta mientras veía como disfrutaba del paisaje, de su cielo. Del que le gustaba hacer suyo todas las noches…

-Es perfecto. Me acompañas?

-A dónde? – Cuestioné sin saber de que hablaba.

-A mirar el cielo tonta… En serio no te gusta mirar arriba? – Señaló con el dedo el hermoso paisaje. Tenía razón. Era encantador.

Giró al terminar su pregunta pero creo que la distancia se había acortado entre las dos. Sus ojos eran mis ojos. Su aliento el mío. Su perfume era inigualable a pesar del vodka que habíamos ingerido. Tragué muy duro. Creo que el sonido hizo eco en todo el apartamento. Miré sus labios mientras mis ojos no decidían que mirar primero. El verde esmeralda de su mirada en la mía, me hicieron perderme años luz, como si el espacio se hubiera apoderado del momento.
Mis manos en su cintura, atrayéndola más a mí. Sus brazos en mi cuello, acariciando mi nuca lentamente. Mis ojos se cerraban al compás de sus caricias, al mismo tiempo que mi boca pedía a gritos probar la suya. Abrí mis labios para formular alguna palabra que murió en el intento por salir cuando su boca atrapo la mía, haciendo que el silencio fuera reemplazado por los besos que comenzaron un ardiente vaivén mientras la atraía más hacia mi cuerpo.
Nuevamente el calor que hacía en el living se volvió a sentir una vez que entramos y dejamos la brisa soplando en el balcón. No nos habíamos separado ni un segundo y llegaron las caricias que no pudimos omitir. Era como un sueño, un sueño hecho realidad. Abrí los ojos por un momento y allí estaba ella, frente a mí, besándome con pasión. Tanteé con mi mano la pared hasta tocar el interruptor de la luz. La apagué y la oscuridad invadió el ambiente…

-Espera… -Me dijo al separarse. Mis ojos se acostumbraron rápidamente a la media oscuridad que nos rodeaba, mientras ella se pasaba las manos una y otra vez por su cabello hasta que cubrió su boca con las palmas y cerró los ojos.

-Qué pasa? –pregunté y encendí de nuevo la luz. Con un demonios, que había hecho – Discúlpame Lena, me dejé llevar…

-Yulia, fui yo la que te besé… es que… yo… - Las palabras se ahogaban en su boca.

-Creo que debería llevarte a tú casa – Dije en un intento de coger las llaves del coche que había dejado sobre la estancia. Ella me detuvo.

-No…

Ninguna de las dos se atrevió a decir nada. Jugaba con las llaves en mi mano con temor de verla a la cara para que no se asustara más de lo que estaba. Sentí la necesidad de llorar por lo incomodo que se había puesto todo, pero contuve las ganas y creo que se dio cuenta. Me atrajo hasta ella y unió su frente con la mía.

-No tienes porque sentirte mal, Yulia…

Cerré los ojos, sé que ella también. Su respiración estaba agitada como un mar en tempestad y mi corazón podía escucharse por todas partes, por cada rincón de la casa. Solo nos separaban unos centímetros, y era la primera vez que me sentía tan pequeña delante de una mujer… que me estaba pasando?
Esta vez fui yo la que acortó mas la distancia y la besé. Con mi mano izquierda atraje su cabeza más a mí, apoderándome de sus labios…los que sentí que gritaban que los hiciera míos! Con mi mano libre sostuve su cintura y ella me abrazo con fuerza cuando mi lengua empezó a jugar muy traviesa entre su boca.
La ayudé a recorrer el camino que me conocía de memoria hasta mi habitación. Rogué internamente que la mañana no llegara nunca. Quería sentirla una y otra vez, muy junto a mí. Para toda la vida.
Sus manos comenzaron a sacar mi remera dentro de mis pantalones. Tuve la necesidad de abrir los ojos y separarme lentamente… tomé su mano para detener la acción.

-Estás segura? –Le pregunté sabiendo que la necesitaba.

Volvió a unir sus labios con los míos y me dejé llevar… sacó completamente mi remera, dejándome en ropa interior. No sentía vergüenza. Jamás la tuve delante de una chica. Besé su hombro derecho, sintiendo como ahogaba un gemido, con el corazón latiendo a mil por minutos. Hice lo mismo hasta dejarla en sostén. Su piel blanca y pecosa. Un ángel tuvo que haber tallado su espalda y sus senos….eran perfectos. Mi experiencia me llevó a quitar el broche que sostenía sus pechos y lo dejé caer al suelo una vez termine mi proeza. Los contemplé. Como si de una obra de arte se tratara y yo una experta en la materia. La atraje más hacia mis caderas y aspiré su olor que entre sus pechos emanaba…. Olía a mujer, a gloria.
Besé cada uno de ellos. Ella con sus manos me incitaba mas a besar cada parte de su piel desnuda. Ella, fue bajando cada tirante de mi brassier y la ayudé a quitármelo. Sonreí sobre sus labios por su inexperiencia. Recorrió mi espalda con sus manos hasta llegar a la parte baja de la misma. Sus dedos tocaban dentro de mi pantalón, enviando olas de escalofrío a mi columna vertebral. Por instinto, desabroché mi pantalón, para dejarle más confianza y así lo hizo. Hurgó cada espacio que pudo y yo mordía su cuello, sus hombros, saboreaba su piel.
Desabroché el botón los suyos muy despacio cuando nos dimos tiempo para comernos con la mirada. Se mordía su labio inferior viéndome jugar con la cremallera de su ropa hasta que sin titubear, cayó al suelo, al ras de sus tobillos dejando su cuerpo cubierto solo en una diminuta prenda que estaba más por enterada….en algún momento iba a desaparecer.
Fui caminando hacia atrás hasta sentir que había llegado a la cama. Me senté en la orilla mientras que ella de pie, me veía pícaramente, como si todo lo quería… la atraje hacia mí y aún seguía mordiéndose el labio. Era realmente hermosa.
Besé su abdomen… pequeños besos recorrían su vientre… gemía y suspiraba, entrecortadamente.
Ágilmente se sentó ahorcajadas sobre mí y comenzamos una vez más la batalla de besos que no querían encontrar la victoria en nuestros labios… sino al final de nuestros cuerpos.


Abrí los ojos y miré mi reloj de pulsera que aún llevaba puesto. Mickey jamás me dejaba sola. Eran las cinco menos diez minutos de la mañana y la luna, atravesaba claramente mi habitación entre las persianas iluminando un poco mi desnudez y dejando al descubierto, la ropa desordenada alrededor. La luz del baño estaba encendida. Claramente podía ver pasos por debajo de la puerta. Lena estaba allí, había dormido conmigo después de tantos besos y caricias…de habernos hecho el amor.

Volví a tumbar mi cabeza sobre la almohada y miraba al techo. Escuché un sollozo y agudicé más mi oído volviendo a levantar mi cabeza en dirección al cuarto de baño. Efectivamente, Lena estaba llorando. Me levanté de inmediato, tapando mi cuerpo con las sábanas y me paré detrás de la puerta. Lloraba… pero, por qué?

-Lena? – Toqué suavemente pero no respondió. Pude escuchar que todo se había quedado en silencio.

El picaporte fue deslizándose despacio bajo mi mano hasta abrir la puerta. Lena estaba sentada sobre el retrete, con su remera puesta. Las manos cubriendo su rostro y claramente, lágrimas rodaban por sus mejillas rosadas.

-Lena, qué pasa?... por qué lloras, te hice daño?

El llanto se hizo más fuerte obligando a arrodillarme delante de ella. Me sentía culpable de su llanto. Solo me dediqué a mirarla hasta que fue calmándose y fui retirando sus manos de la cara para que pudiera verme.

-Perdóname Yulia…Nunca había estado con una mujer –Sollozaba –Me siento tan extraña, tan confundida –Limpiaba sus lagrimas que brotaban de nuevo – Me dejé llevar por el momento… no sé como explicar lo que siento ahora, Yulia – Tuve que tragarme las lágrimas que amenazaban con salir de mis ojos.

-No tienes que explicarme nada. Lo siento Lena… de verdad – Me levanté – Creo que deberías vestirte. Te llevo a casa.

Me puse de pie aferrando la sábana a mi cuerpo y sintiéndome la peor cosa de todo el planeta. Dijo mi nombre una vez más antes que llegará a la puerta. Sin tiempo a girar, me abrazó por detrás y volvió a llorar mientras sentía cada lágrima suya mojándome la piel.

-No me dejes sola, Yulia; porque tengo miedo de que no sientas lo mismo que yo he comenzado a sentir desde aquel momento que te vi pedir un café latte- En mi cara se dibujó una tonta sonrisa. Una que llevaba por nombre Elena, sin saber aún su apellido.

Me giré hacia ella y la abracé con todas mis fuerzas, como nunca antes había tenido a nadie entre mis brazos, dejando que las lagrimas me vencieran y que mi abrazo hablara por mí, todo lo que sentía hacia ella.

De nuevo abrí los ojos sabiendo que nada de lo que había pasado había sido un sueño. Eran las ocho y quince minutos de la mañana. Un olor peculiar y conocido invadió la habitación. Sobre mi mesa de noche, una taza blanca muy humeante llevaba escrito con lápiz labial, mi nombre perfectamente “YULIA”.

-Con que desea acompañar su café latte señorita?- Dijo ella de pie junto al marco de la puerta, tan hermosa como quisiera verla el resto de mis días.

-Contigo…


.bye.
P$ichoBitcH2

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MAX86
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Re: CAFÉ LATTE, Y... // POR: PSICHOBITCH2

Mensaje por MAX86 » Dom 08 Feb 2015 20:15

Affffffffffff que escenita!!! .heat. .heat. .heat. Lena es caliente!! .aplausos. .aplausos. Jijijijijijijijiji excelente ffics como siempre son tus entregas!! Lastima que termino!! girl_cry2 girl_cry2 girl_cry2
A ver para cuando otro psichobitch2 girl_wink girl_wink
Graciassssssss girl_in_love
A lo lejos he visto mucha luz..... y he subido.

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xlaudik
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Re: CAFÉ LATTE, Y... // POR: PSICHOBITCH2

Mensaje por xlaudik » Dom 08 Feb 2015 20:47

Amé esta historia .aplausos.
Espero ansiosa tus nuevas historias .bye.
:-P .good.

lobito volkovakatina
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Re: CAFÉ LATTE, Y... // POR: PSICHOBITCH2

Mensaje por lobito volkovakatina » Lun 09 Feb 2015 06:38

Ya no te perdas tanto tiempo amo esta historiaaaa

katina4ever
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Re: CAFÉ LATTE, Y... // POR: PSICHOBITCH2

Mensaje por katina4ever » Lun 09 Feb 2015 08:33

.heat. OMG!!!! Muy lindo pero con ganas de saber mas de la historia, gracias Psicobitch2 espero poder leerte muy pronto. Tus historias son super give_heart2
Solo tú, eres capaz de llevarme hasta el cielo y al mismo tiempo bajarme al infierno.....

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Edirbr
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Re: CAFÉ LATTE, Y... // POR: PSICHOBITCH2

Mensaje por Edirbr » Jue 12 Feb 2015 09:00

Me encanto la historia te felicito espero leerte pronto saludos!!! give_rose

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ccdt.a.t.u
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Re: CAFÉ LATTE, Y... // POR: PSICHOBITCH2

Mensaje por ccdt.a.t.u » Vie 13 Feb 2015 16:18

.aplausos. .aplausos.

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SweetMess
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Re: CAFÉ LATTE, Y... // POR: PSICHOBITCH2

Mensaje por SweetMess » Lun 16 Feb 2015 03:23

Aww Lena give_heart2

Me quede con las ganas de ver cuando Yulia se enteraba que Lena era hija del Jefazo!! .dwarf. dash2
Aunque sea pecado yo me siento en el cielo.

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AmorPorKat
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Re: CAFÉ LATTE, Y... // POR: PSICHOBITCH2

Mensaje por AmorPorKat » Lun 16 Feb 2015 06:52

Aaaayyyynnnn!! Como que finalizo?? girl_cry2 girl_cry2 girl_cry2 me quede con ganas de más!! girl_cry2 girl_cry2 girl_cry2 tus historia siempre excelentes psichobitch2 girl_in_love girl_in_love girl_in_love espero otraaaaa .bulm3. .bulm3. .aplausos. .aplausos. .aplausos.

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Shizuma21
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Re: CAFÉ LATTE, Y... // POR: PSICHOBITCH2

Mensaje por Shizuma21 » Lun 04 May 2015 14:37

Como siempre tus fic son tan buenos linda, y este no fue la excepción...

Esperando leer mucho mas de ti... give_rose
Ni los húmedos pies nuevos del amanecer podrían mantenerme alejada si eres tú quien me llama. Respondería con una oleada de emoción y el corazón palpitante, aunque sólo fuese para sentarme a tu lado y sostenerte la mano para escuchar tu silencio.

Manu1400
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Re: CAFÉ LATTE, Y... // POR: PSICHOBITCH2

Mensaje por Manu1400 » Mié 08 Feb 2017 20:24

que ternura *-* , fue tan hermoso!

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