ESTOCOLMO II // POR: CRAZYFORKATINA

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Pocholera
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Re: Estocolmo II

Mensaje por Pocholera » Sab 16 Mar 2013 10:00

Conti!!!!

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moka_katina
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Re: Estocolmo II

Mensaje por moka_katina » Sab 16 Mar 2013 19:11

:o!! DIME QUE PASAA!! .shout. scare3 tu continua!

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Yarina
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Re: Estocolmo II

Mensaje por Yarina » Sab 16 Mar 2013 23:48

WOOOO!!!!!!!!! que demonios hizo?
continualo rpotno!!!!!!!!!
Spoiler: ver
::Por ¡t.A.T.u! me corto las venas::

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Zurc
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Re: Estocolmo II

Mensaje por Zurc » Dom 17 Mar 2013 00:16

Que pasará??
Continua!!
Te Quiero Apasionadamente... Y Te Quiero Apaciblemente... Puede Que El Amor Eterno Sea Eso, Esta Mezcla De Paz Y Fuego.

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TheOneWhoDoesntDream
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Re: Estocolmo II

Mensaje por TheOneWhoDoesntDream » Dom 17 Mar 2013 00:54

continuale!!!
En fin, el amor si existe y viene en forma de pizza.

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TheLastWinner
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Re: Estocolmo II

Mensaje por TheLastWinner » Dom 17 Mar 2013 17:14

Que triste... espero la continuaciòn. Por cierto, ya no recordaba lo de las "arañas marinas" jajaja. Te amo :3
I've been a Martyr for love
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as I draw my last breath
as I'm closing to death
I will call out your name.

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-.Luna.-
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Re: Estocolmo II

Mensaje por -.Luna.- » Mar 19 Mar 2013 22:48

es que tus historias son lo mejor dash2 !!! adoro como escribes :D !!! felicitaciones esta genial el fic .aplausos. conti pliss!!! *----------*

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shizuka
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Re: Estocolmo II

Mensaje por shizuka » Mié 20 Mar 2013 04:10

Leer este capitulo me dio tristeza algo malo pasara. SE PRESIENTE EN EL AMBIENTE. girl_cry2


Me encanta este fic, espero sigas creando tan maravillosos escritos yahoo3
Las palabras hieren por eso hazte inmune a los insultos gratuitos....



http://foro.tatunews.net/viewtopic.php?f=16&t=3444" onclick="window.open(this.href);return false;
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crazyforkatina
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Re: Estocolmo II

Mensaje por crazyforkatina » Sab 23 Mar 2013 22:30

Hola, pequeños seres de luz.
Quiero ofrecerles una disculpa, mi vida ha sido un reverendo desastre últimamente y no había podido escribir, aunque ya tengo las notas y los "borradores" de los siguientes capítulos.
Por lo pronto les dejo el capítulo 7.5... Haré lo posible por mañana mismo subir el 8.
Espero que les guste :3




Capítulo 7.5



Luego de haber analizado durante algún tiempo todas las propuestas, estaba decidida a que ese sería el mejor proyecto en el que podía depositar su interés, porque simplemente se había convertido en una de las cosas más importantes tanto para ella como para la pelirroja. No hacía falta pensarlo más: todo estaría listo en menos tiempo del que se hubiera imaginado, probablemente el haber hecho aquella alianza era uno de sus mejores movimientos.
Kajsa era una persona muy eficaz y muy eficiente; tenía las cosas listas antes de que por la cabeza de Ximena apenas nacieran, tenía los contactos suficientes como para realizar todo sin que hubiera el más mínimo inconveniente, y además, con el paso del tiempo, también se había fortalecido un lazo de confianza y hasta cierto punto una amistad bastante grande entre ellas. Era cierto que le era muy obvio que las intenciones de Kajsa iban más allá de ese “lazo”, pero también le daba gusto notar que ella siempre mostró una actitud bastante respetuosa al respecto; no se le acercaba más de lo estrictamente necesario, y aunque a veces le decía algunas cosas impresas de cierta coquetería, estaba más que claro entre ambas que no pasaría de ahí, pues también ambas estaban plenamente conscientes de todo lo que la pelirroja le hacía sentir a Ximena, quien con palabras y con acciones había demostrado que la única persona para la que tenía ojos ya dormía con ella cada noche y le hacía completamente feliz. Lena era lo más hermoso que tenía.

Durante todo el proceso en el cual se dedicaron a la preparación de los últimos detalles de la fundación, todo se basaba en simples informes, tanto del desarrollo del proyecto como en el ámbito monetario y demás cuestiones que estaban implicadas. Lena ayudaba desde casa, pues aunque también estaba demasiado involucrada en el proyecto, se dedicaba a escribir un par de libros al mismo tiempo, por lo cual debía de dividirse de manera correcta para tener oportunidad de hacer todas las cosas. Ya era una mujer exitosa en todos los sentidos que se hubiera podido proponer, y eso mismo lo había logrado a base de una disciplina que aunque a veces rayaba en lo obsesivo, había sido clave en su desarrollo.
Una tarde mientras Ximena se encontraba en su oficina, arreglando algunos de los pendientes con las empresas de su papá y también revisando los recientes informes, se encontró con uno en el que Kajsa le pedía que se reunieran para platicar y le indicaba que la visitaría en su oficina cerca de las 16:00 hrs. Se sorprendió un poco ya que el día anterior recientemente habían hablado por teléfono y en todo caso, por muy urgente que fuera algún asunto, simplemente se arreglaba con una llamada por teléfono o por internet. Estaba un poco contrariada, sin embargo prefirió pensar de manera positiva y así logró que el tiempo no se le hiciera todo lo eterno que le hubiera supuesto esa situación.
Casi era la hora indicada, cuando la espectacular mujer entró por la puerta, con una mirada que no era regular en ella, tanto así que Ximena casi pudo jurar que nunca la había distinguido.

- X: Me sorprendió un poco leer acerca de tu visita, ¿está todo bien?- le preguntó luego de acomodarle un beso en cada mejilla.
- K: Es urgente que platiquemos- dijo la mujer mientras mantenía la misma mirada.
- X: Sí… ¿Quieres que nos quedemos aquí en la oficina o prefieres que vayamos a comer?... He tenido tanto trabajo que ni siquiera he podido desayunar…
- K: En realidad prefiero que sea aquí- Ximena sorprendió y luego le pidió que tomara asiento. La mujer obedeció y clavó sus claros ojos en ella. - -¿Me ofreces un whisky, por favor?
- X: Sí, claro- respondió mientras se dirigía hacia la mesa en donde guardaba sus botellas para cuando tuviera visita y quisiera ofrecerles un trago, aunque ella muy rara vez tomaba.
- K: Gracias- le respondió la mujer para luego beber el contenido de un solo trago. Ximena estaba sin poder creerlo, pues aquella mujer tampoco bebía frecuentemente, hasta daba la impresión de ser abstemia.
- X: ¿Qué es lo que sucede?- preguntó ya bastante contrariada.
- K: Lamento mucho todo lo que te voy a decir, me siento profundamente avergonzada y no hay cosa que me diga que me pueda consolar al respecto. Al venir aquí me estoy arriesgando, pero deseo hacerlo porque tú solamente me has demostrado que eres una excelente persona y que no mereces nada de lo que está sucediendo. He estado reflexionando toda la mañana, y lo más sensato y lo más honorable que puedo hacer es ser totalmente sincera contigo acerca de algo que pasa.- dijo verdaderamente apenada.
- X: ¿Hay algún inconveniente con la fundación?- interrogó mirándola.
- K: Sí, y es muy grave. Antes de decírtelo, quiero que me prometas que me creerás y que tendrás la completa seguridad de que si en mis manos estuviera el poder evitarlo, lo haría sin dudar. ¿Me prometes que me creerás?...
- X: Sí. Me estás preocupando…- completó ya un poco desesperada.
- K: Ésta mañana tuve una pequeña reunión con mi papá. Me llamó y casi al momento supe que algo andaba mal, por el tono de voz que utilizó. Me dijo que no me lo podía comentar vía telefónica, entonces llegué a su casa… Ximena, quiero que sepas que él tampoco tenía idea de lo que sucedía; hasta el día de ayer lo supo. Me pidió que no te dijera nada, en parte porque también se siente avergonzado y en parte porque tiene miedo, pero sé que debes saberlo…
- X: Kajsa, por favor… Me está dando miedo, es en serio. Dime de tajo qué sucede.
- K: Los socios de mi papá nos tendieron una trampa. Toda la inversión que hemos hecho durante éste tiempo no tiene un buen origen…
- X: ¿A qué te refieres?...
- K: Dos de los socios están metidos hasta el fondo en asuntos muy sucios. Están hundidos en el fango y han estado usando todos los movimientos de la fundación para “lavar” dinero. Mi papá lo supo de la peor manera de todas, y ahora estamos completamente atados de manos.
- X: ¿Lavar dinero?... Kajsa, por favor dime a qué te refieres exactamente.
- K: Ellos son parte de algo terrible, y todo lo que ha entrado de capital para la compra de las cosas de la fundación, la contratación de las personas, la construcción del inmueble y hasta mi sueldo han sido pagados con el dinero que viene de esas aberraciones, Ximena. Lograron hacerlo discretamente durante mucho tiempo en las empresas de mi papá, y durante éste tiempo en “Padruga”, pero revisando la contabilidad nos dimos cuenta de que las cosas no están cuadrando como debería de ser. Mi papá se dedicó a investigar y no quiso decirme nada hasta estar seguro de que sus sospechas eran ciertas y bueno, por fin lo confirmó hoy.
- X: ¿De dónde proviene ese dinero, Kajsa? ¿Narcotráfico?...
- K: El narcotráfico sería lo más “leve” en éste caso. Hay decenas de clubes nocturnos en la ciudad que están operando de manera ilegal. Sabes que no es una ciudad conflictiva y es precisamente eso lo que la está haciendo vulnerable en éste momento, además de que los “negocios” de estos tipejos trascienden fronteras que no te imaginas. Están operando en Dinamarca por el puente de Oresund, en Finlandia y hasta en Noruega. No tienes idea de las cosas que están haciendo; Latinoamérica les está facilitando todo como no puedes imaginarlo… Es algo que realmente asquea…
- X: ¿Qué puede ser que al compararlo con el narcotráfico éste quede como “leve”?...
- K: Tráfico de personas, Ximena. Estamos metidas hasta el cuello con animales que se dedican a vender a las personas como si fueran objetos- dijo haciendo una mueca que manifestaba todo el desagrado que sólo pronunciar eso le causaba.
- X: ¿Cómo sucedió?- preguntó al aire aunque más bien parecía estárselo interrogando hasta ella misma. Se sirvió un vaso de whisky y lo tomó de golpe, para también servirle uno de Kajsa, quien la miraba avergonzada.
- K: Entiendo que lo que te estoy diciendo es complicado y difícil de asimilar, pero lamentablemente ninguno de nosotros tuvo la agudeza mental como para notarlo a tiempo. Mi papá siempre ha sido un hombre de honor, puedo jurarte que él no nos hubiera metido en esto de forma consciente, él…
- X: No tienes qué jurarme nada, sé que él no es ese tipo de persona. Pero, ¿qué está sucediendo? ¿Vamos a quedarnos con los brazos cruzados mientras vemos como está sucediendo esto?... Tenemos que encontrar la manera de solucionarlo, no todo puede ser tan malo… Sólo necesito tiempo para encontrar una solución, sólo…
- K: Mi papá trató de hacerlo en la mañana. En cuanto lo supo, se puso en contacto con ellos. De verdad trató de hacerlo por todos los medios posibles. Les dijo que nos retiraríamos, que debíamos y era nuestra voluntad quedar fuera de esto, que no los denunciaríamos y que simplemente estábamos en toda la disposición como para solucionar esto por la paz, pero… No funcionó, Ximena.
- X: ¿Por qué?...
- K: No nos lo están permitiendo. Según ellos, al tratar de convencerlo, “no importa de donde venga el dinero, sino a las causas que se está destinando”. Están enfermos, Ximena. No nos van a dejar irnos como si nada hubiera pasado.
- X: Debo hablar con ellos. Quisiera evitarme el hecho de tener que tratar con delincuentes, pero…
- K: No puedes hacerlo. Le dijeron a papá que no hiciera la estupidez de ir contigo. Lo menos que quieren es a la abogada más prometedora de Suecia y probablemente de toda Escandinavia tras su pista.
- X: Escucha… Debe de haber alguna alternativa… Ellos no pueden simplemente llegar y pretender que pueden hacer lo que deseen sólo porque así se les ocurre. ¡Tenemos que estar fuera de sus porquerías!
- K: Sé que debemos hacerlo y puedes estar segura de que lo vamos a lograr, pero… Ahora no es el momento. Debemos actuar con cautela hasta que sea necesario, ellos no deben de tener idea de que tú sabes de esto.
- X: Sabes que no se resolverá en una semana, Kajsa. Pueden pasar años para que todo esto cambie, ¿y mientras qué sucederá? ¿Seguiremos siendo la tapadera de porquerías de esa naturaleza?...
- K: Por ahora no tenemos opción. Amenazaron con papá, si a él se le ocurre hacer algo tonto, juraron que me matarían- dijo finalmente, sacando un cigarrillo de su bolsa. Ofreció uno a Ximena, quien lo aceptó a pesar de que tampoco fumaba. Lo encendieron.
- X: No dejaré que nada de eso te suceda. Podemos arreglar las cosas para que escapes, podemos conseguirte otra identidad, hacer lo posible…
- K: No me preocupo por mí, Xime. Dudo que se atrevan a hacerme algo, sin mí es imposible atar a mi papá a sus “negocios” y por eso mismo no me harían daño… A mí lo que me preocupa es que la amenaza se extendió a ti. Eres su socia en esto. Si tú lo descubres, los desenmascaras y logras enviarlos a la cárcel, ¿sabes dónde quedará tu reputación?...
- X: No importa si logro que paguen por lo que están haciendo. Prefiero estar en boca de todos, que piensen lo que quieran, pero tener la conciencia tranquila de que al menos hice lo que me correspondía.
- K: No se trata sólo de eso, Ximena. Ésta gente no está jugando y creo que nunca lo ha hecho. Tu reputación no es nada valioso por perder si lo comparamos con tu vida. Está muy claro para ellos: si los sacas del negocio, los denuncias o algo por el estilo, no dudarán en matarte. ¿No ves que no tienen ni una mínima idea del respeto hacia la vida de los demás? ¿Qué te hace pensar que lo harán contigo?- le preguntó levantándose de la silla donde estaba postrada. Ximena se quedó callada por un momento, mientras acariciaba su propia frente y suspiraba con preocupación.
- X: Mi vida no está en peligro- dijo finalmente. Apartó su mano de su rostro y dejó ver que sus ojos goteaban como Kajsa nunca se lo hubiera imaginado.
- K: Entiendo que te creas capaz de defenderte, pero esto no es un juego.- aseguró mientras se acercaba y le levantaba la barbilla.
- X. No me estás entendiendo. Mi vida no está en peligro de verdad, Kajsa. Ellos creen que soy su socia y por eso están temiendo tanto que las cosas se les salgan de las manos, pero en realidad no es así. Por el momento irían sobre mí, en caso de que quisiera hacer algo, pero… Cuando descubran como son las cosas…
- K: No entiendo a qué te refieres. Hay papeles en donde dice claramente que tú tienes el 40% de todo lo que tiene que ver con la fundación. ¿Qué haremos?... No hay manera en la que ellos quisieran que te retires, el renombre de tu familia es lo que hace el proyecto tan interesante y tan “limpio”. Son las empresas de tu papá y la reputación que tienes lo que les llamó.
- X: Cometí una gran estupidez, Kajsa. Hoy por la mañana le dije a Lena la medida que tomé… La llevé a desayunar a un sitio lindo, y justo ahí, muy emocionada, le dije que tomé la decisión y que de hecho, ya estaba realizado, de poner a su nombre la fundación. Pensaba informarles por mera cortesía y justo lo iba a hacer el día de hoy, pero es evidente que eso es ponerme en sus manos aún más de lo que ya lo estoy.
- K: Entonces…
- X: Entonces no soy yo la que está en peligro. Si se me ocurre hacer algo tonto, Lena sería la directamente afectada. No tengo demasiado tiempo para ocultar lo que sucede, en algún momento los abogados de estos tipos van a darse cuenta de todo.
- K: No sé qué decirte, claro que me preocupa esto, pero tú no estás involucrada tan directamente…
- X: Claro que sí. Todo lo que dañe o pretenda dañar a Lena me involucra y me interesa.- dijo algo desconcertada por el comentario .
- K: No quise decir eso- aseguró a manera de disculpa. – A lo que me refiero es a que tu nombre no se ve involucrado, y eso puede ser una gran ventaja.
- X: Al contrario- interrumpió de manera educada.- Me tienen en sus manos más que nunca, Kajsa. Si fuera mi nombre el que estuviera involucrado, simplemente sería más sencillo para mí: la posición de mi familia les haría muy complicado atreverse a hacerme daño. Tengo amigos abogados, conocidos, influencias, que sin dudarlo se encargarían de mandarlos a la cárcel o hasta desaparecerlos si se atrevieran a tocarme, pero… Ahora es Lena la que está en peligro. No puedo creer que me haya permitido realizar semejante estupidez.- dijo ya con algo de desesperación, mientras quitaba la ceniza del cigarro que había dejado encendido sobre el cenicero y le daba un gran “golpe”. Al expulsar el humo de su boca, suspiró y luego se secó unas lágrimas rebeldes.
- K: Sé que nada de lo que te diga va a lograr calmarte, pero debes de tener paciencia, te prometo que todo esto se va a solucionar con el tiempo y haciendo las cosas de una manera inteligente. Todo va a estar bien y yo te voy a apoyar, además aunque mi papá esté tan asustado en éste momento, sé que encontrará la claridad para apoyarnos en esto.
- X: ¿Y qué hago mientras? Lena y yo teníamos planes. Estaba a punto de proponerle matrimonio, llevamos una vida mejor de lo que muchas veces hubiéramos pensado…
- K: Tienes que seguir adelante con eso, Ximena. No puedes cambiar tu vida radicalmente, sería muy sospechoso. En éste momento no te puedes ir, sabes que de inmediato las seguirían, ellos están interesados en ti, y ahora que lo pienso es algo enfermizo. Es como si les causara placer tener a una gran defensora de la mujer, de los derechos humanos y de la misma vida, atada de manos ante unas bestias capaces de todo por tener dinero. No puedes darles ni la más mínima pista de que sabes de qué se trata esto.
- X: ¿Y cómo haré eso? ¡Me repugna el solo pensar que nuestros esfuerzos están sirviendo solo para llenar los bolsillos de esas ratas!
- K: Por el momento sólo podemos actuar con cautela, por más complicado que sea. Ellos no te han amenazado directamente, seguro piensan que mi papá optó por el silencio contigo, pero no contaban con que yo podría decirte todo. Tenemos la ventaja de que ellos no saben que tú conoces la situación y eso nos da tiempo.
- X: Tarde o temprano tendré que enfrentarlo. No quiero que alguien como Lena sea parte de ésta porquería, ¡no nos lo merecemos! Ninguno de nosotros, Kajsa.
- K: Lo sé, pero… Ximena, tienes que estar consciente de algo: Lena está en peligro. Debes de estar preparada para afrontar lo que venga, y debes de estar lista y bien protegida, porque nada de lo que sucede es un juego.
- X: ¿Cuándo se está realmente preparado para afrontar el miedo de cada día de perder lo que más se ha amado?...
- K: Sé que no, pero debemos de tener precauciones. Papá tiene un contacto, es la mejor persona a cargo de la seguridad de alguien, y estamos casi seguros de que con gusto y teniendo en cuenta el sueldo que podríamos pagarle, nos apoyaría en lo que sea necesario. Probablemente él conoce a alguien para que cuide a Lena. Debe de ser alguien que esté dispuesto a dar, en caso de ser necesario, hasta su vida misma con tal de proteger a la pelirroja.- dijo apagando el cigarrillo del que había fumado en varias ocasiones. Ximena la miró y supo que tenía razón. De un momento a otro, recordó todas aquellas noches en que Lena se había despertado completamente inundada en lágrimas y sudor, susurrando el nombre de alguien que, aunque Ximena desconocía, le había apoyado en algún punto de la existencia. Trató de recordar y forzó su mente a hacerlo, aunque el corazón se le partía al solo recordar que era evidente que aquella mujer que la salvó, no lo había hecho sólo por humanidad. Aunque la pelirroja nunca se lo había dicho directamente, era obvio que lo único que pudo haber orillado a quien en ese momento se convirtió en una especie de ángel, era algo que ahora habitaba en ella misma, algo tan fuerte que podía atravesar todas las barreras y tan intenso que valía más que la propia vida: amor. Ximena sintió un gran dolor taladrándole el corazón, y luego de un esfuerzo considerable, por fin recordó.
- X: Tengo a la persona indicada.- dijo mientras en su mente pasaba el nombre que tantas veces la pelirroja había susurrado con la misma cantidad de miedo que de agradecimiento: Yulia. No sabía cómo lo iba a lograr, pero agotaría todos los medios posibles y la encontraría. Si una vez estuvo dispuesta a dar la vida por ella, seguramente ese sentimiento prevalecía aún al paso de los años. Debía de encontrarla sin importar absolutamente nada más, y debía actuar con discreción para que nadie notara que estaba poniendo a salvo a lo único que realmente le importaba. Supo que al hacer eso cambiaría por completo su vida, y que probablemente en algún momento se iba a arrepentir por aquella decisión, pero ¿qué importaba?... Lo único que interesaba era que, la única mujer a la que había amado durante toda su vida, estuviera a salvo de una situación en la que ella misma la había colocado.

CONTINUARÁ…

"Every whisper of every waking hour I'm choosing my confessions. Trying to keep an eye on you like a hurt lost and blinded fool... Oh no, I've said too much... ♫"- "Losing my religion", R.E.M.
Nunca volveré a encontrar inspiración en tus ojos grises. Ya ni siquiera puedo imaginarme quien eres.
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Re: Estocolmo II

Mensaje por Zurc » Sab 23 Mar 2013 23:14

O_O que problemon. Pero Jul estará para protejer a Lena!!!
continua
Te Quiero Apasionadamente... Y Te Quiero Apaciblemente... Puede Que El Amor Eterno Sea Eso, Esta Mezcla De Paz Y Fuego.

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Re: Estocolmo II

Mensaje por kaliro19 » Dom 24 Mar 2013 03:05

¡Quiero más contiiiiiiiiiiii!

:P
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Re: Estocolmo II

Mensaje por TheOneWhoDoesntDream » Dom 24 Mar 2013 16:11

continua!!!!
En fin, el amor si existe y viene en forma de pizza.

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Re: Estocolmo II

Mensaje por -.Luna.- » Dom 24 Mar 2013 17:47

Aaaaaaahhhh !!!!!! Conti pliss >.< dash2

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Re: Estocolmo II

Mensaje por crazyforkatina » Dom 24 Mar 2013 21:05

Hola, bebés... Les dejo conti, porque no la subí el Viernes...

Nos vemos el próximo Miércoles :3

Espero que les guste.






Capítulo 8.

La pelirroja abrió los ojos. Se sentía agotada físicamente, sin embargo se le reflejó una sonrisa en el rostro que era tan enorme que no dejaba ni una huella de que apenas había dormido cuando mucho una hora. Se encontró con la mirada de admiración que Ximena siempre tenía para ella. Sonrió tan ampliamente como pudo hacerlo. Esa mañana que despertaba de nuevo junto a ella , pero ahora como su esposa, le llenaba de una felicidad que en ningún punto de su vida se imaginó sentir. Aún no podía creer que su suerte hubiera cambiado de tal manera esa tarde en que la conoció en el avión y se dejó envolver por la magia de aquella sonrisa. Ella nunca había creído en el amor a primera vista. El hecho de estudiar Psicología le había dado una visión un tanto más fría de las cosas, creyendo siempre que todo lo que acontecía entre dos personas era meramente hormonal y que llegaba un momento en el que simplemente esa “magia” se agotaba, pero ahora sabía que no era así; cada mañana, en cuanto miraba por primera vez en el día a aquella mujer, se sentía enamorada tan profundamente que sabía dentro de sí que nunca iba a dejar de estarlo, sucediera lo que sucediera. Le gustaban sus ojos, su cabello, el tono de su piel, la manera en que sus curvas se acomodaban… Pero más allá de eso, de la belleza que encontraba en cada aspecto de su ser (físicamente hablando), le gustaba todo lo que encontraba detrás de su mirada: el amor, el cariño, el respeto, la admiración y toda la serie de cosas que día a día la habían enamorado. La amaba como pocas veces se ama en la vida y deseaba que el resto de los días que le quedaran en el plano terrenal comenzaran así, con Ximena rodeándola con sus brazos, protegiéndola, queriéndola y haciéndole saber que sus sentimientos eran correspondidos.
- L: Buenos días- le saludó luego de recibir un beso en los labios.
- X: Comienzan contigo a mi lado, claro que son buenos.- respondió con ternura, para luego abrazarla con más fuerza y permanecer en silencio durante unos minutos.
- L: ¿No has dormido nada o te despertaste antes que yo?- preguntó desperezándose y luego sonriendo.
- X: No he dormido. ¿Para qué dormir si puedo estar viendo como lo haces tú?- preguntó. Le dio un beso en el cuello y acarició aquellos rizos que reposaban sueltos sobre su brazo y parte de la almohada.
- L: Me gusta cuando me dices esas cosas- aseguró sonriendo, haciendo aquel gesto de entrecerrar sus ojos.
- X: A mí me gusta decírtelas.
- L: Espero que eso no cambie con el paso de los años… Ya sabes, cuando las relaciones se van haciendo monótonas, cuando ya no hay miradas como la que me estás dando en éste momento.
- X: Lo que siento por ti no va a cambiar jamás, Lena. Siempre serás lo que más amo, y siempre serás lo que más desee tener conmigo. No habrá día en que, estés o no estés conmigo, deje de pensar en que me siento profundamente agradecida y muy afortunada de ser parte de tu y de tu vida.- le dijo mientras sentía algo dentro de sí romperse brutalmente.
- L: Más te vale, porque no quiero dejar de estar contigo jamás. No me iré de tu vida, a menos que tú en algún momento lo desees así- comentó sonriendo. Ximena sonrió con algo de tristeza, pero tratando de no hacérselo notar.
- X: ¿Qué quieres desayunar, amor?- preguntó colocándole un beso en la frente.
- L: ¿Prepararás el desayuno?...
- X: Claro, es momento de consentir a mi esposa- respondió sonriéndole mientras se levantaba de la cama y cubría su cuerpo con la pijama que siempre guardaba en el cajón de su mueble.
- L: Compláceme con lo que desees- le dijo entonces, sonriendo.
- X: Muy bien… Vístete y nos vemos en la cocina en 10 minutos- respondió para luego regresar, besarla e irse en dirección al lugar indicado. La pelirroja se desperezó completamente una vez que la vio marcharse, mientras la sonrisa parecía permanente en su rostro. En ese momento no podía pedir nada más a la vida y eso la hacía sumamente feliz. Se levantó y buscó algo de ropa cómoda para luego ir al baño, enjuagarse el rostro y amarrarse el cabello. Se miró al espejo; no había recuerdo en su memoria de que la felicidad de su rostro haya estado ahí antes de Ximena. Luego de unos minutos, salió caminando por aquella que sería su nueva casa y finalmente llegó hasta la cocina. Había un par de platos con frutas variadas picadas finamente, dos vasos de jugo de naranja, algunos panecillos y una cafetera repleta de café negro.
- L: Es usted una experta en hacer desayunos- le dijo al oído a Ximena mientras se acercaba a ella por la espalda.
- X: Ya te lo dije; me gusta consentirte- respondió sonriendo y girando para quedar de frente a ella.
- L: ¿Hay algo que no sepas hacer o que no te salga bien, mujer maravilla?- interrogó robándole un beso corto en los labios.
- X: El arroz- aseguró riéndose.
- L: Bueno, de cualquier manera no me gusta tanto- replicó besándole la mejilla.
- X: Siéntate, vamos a desayunar- indicó separándose dulcemente y retirando la silla para que Lena tomara asiento. Ella lo hizo y Ximena ocupó el lugar de al lado en la mesa. Comenzaron a comer, a veces Lena le daba en la boca a Ximena y a veces era al revés, entre sonrisas y miradas de complicidad, pero había algo en el rostro de Ximena que no estaba normalmente; la pelirroja lo notó pero pensó que seguramente sólo era su imaginación.
- L: Muchas gracias por el desayuno, señorita Ödger De Katina.- Dijo haciéndole énfasis a la última palabra.
- X: Gracias a ti por comerlo sin pensar en que podrías morir al hacerlo.- bromeó.- Oye, Lena…
- L: ¿Qué sucede?...
- X: No pretendo ser “aguafiestas”, pero debo de ir a arreglar algunas cosas a la oficina y luego pasar al hotel para enviar todo lo que nos falta hacia acá…
- L: ¿No puedes hacerlo después?- preguntó con algo de desilusión, ya que ella había planeado estar todo el día juntas.
- X: Lamentablemente no- mintió.
- L: Vaya… Quería que nos quedáramos aquí sin hacer nada todo el día.
- X: Lo siento, son asuntos que se deben de realizar y para mi desgracia no los puedo posponer- comentó con algo de tristeza.- Pero podemos hacer algo… ¿No?...
- L: Claro, ¿quieres que salgamos?...
- X: Sí… ¿Te parece si nos encontramos en la Biblioteca de Estocolmo a las 3:00?- preguntó. Sabía que ese era justo el lugar en el que todo volvería a cambiar para sus vidas y por un momento deseó que la pelirroja dijera que no podía, que cambiara el lugar o que simplemente le dijera que no era necesario salir, que la esperaría en casa y al volver verían unas películas, pero sabía que era necesario y que no había manera en que Lena se negara.
- L: Muy bien, ahí nos vemos y luego vamos a comer, ¿no?...- aceptó gustosa, pues aquel hermoso lugar era uno de sus favoritos en toda la ciudad.
- X: Sí, claro.- respondió apenas. – Bueno, entonces tenemos una cita, guapa- le dijo levantándose, fingiendo que para ella todo estaba bien.- Iré a bañarme, porque después tengo muchas cosas qué hacer.
- L: ¿Te acompaño?- preguntó mirándola de esa forma que sabía, la podía hacer enloquecer. No hubo manera ni intención de que Ximena se negara a semejante cosa, por lo cual ambas se levantaron y se dirigieron hacia el cuarto de baño. Pusieron a llenar el jacuzzi y las burbujas de jabón junto con el vapor rápidamente llenaron el lugar. Antes de comenzar con el baño, Ximena la besó tiernamente para luego simplemente encender los ánimos que no quedaron apagados la noche anterior, y entre caricias y suspiros subirla con facilidad hasta el lavamanos, donde la acomodó y comenzó a disfrutarla cada vez con más intensidad. No hubo necesidad alguna de palabras, sólo fueron movimientos, perfectos movimientos, caricias, el desliz de las manos que aunque ya conocían ese cuerpo pecoso, jamás se cansarían de recorrerlo. La lengua de Ximena estaba completamente desbocada, recorrió cada milímetro de piel, mientras sus manos se perdían en la suave caricia de placer que parecía electrificar el cuerpo de la pelirroja, que despierto, se entregaba como si no hubiera un mañana. Luego de unos minutos entre la intensidad de hacer el amor, el cuerpo pecoso cayó rendido, explorado, satisfecho, con la pesadez que llega inmediatamente después de haberse tensado por completo al tiempo de un grito satisfecho que gritó cuanto era su amor.
- X: Te amo- le dijo al oído, logrando hacerla estremecer.
- L: Yo también te amo- apenas respondió, agitada aún, con una sonrisa amplia. Ximena la tomó entre sus brazos y entonces la colocó con aparente facilidad dentro de la tina. Luego se metió con ella y simplemente disfrutaron de aquel baño, tallándose la espalda y enjuagándose con amor. Luego de unos minutos, salieron finalmente y cada quien colocó su ropa.
- X: Nos vemos al rato… Si quieres en la entrada, junto a las escaleras, ¿muy bien? De cualquier modo, yo te marco al rato.
- L: Me parece bien, después de lo del baño no te puedo negar absolutamente nada- agregó sonriéndole y dándole un beso corto en los labios.
- X: Te amo, nos vemos al rato- dijo también sonriendo, para después salir por la puerta con su portafolios. Tomó su teléfono celular en cuanto estuvo fuera del departamento y marcó el número que ya comenzaba a saberse de memoria.

La pelirroja se tumbó en la cama. Recordaba cada una de las caricias y se sintió enamorada perdidamente y sin poder evitarlo. Sin duda tenía suerte al saberse dueña del corazón de una mujer como Ximena. Tomó uno de los libros que se encontraban junto a su cama y comenzó con la lectura, sabiendo que ese día no se iba a permitir inmiscuirse en cuestiones de trabajo, sino simplemente se iba a dedicar a disfrutar su primer día de “casada”. Luego de que hubo pasado el tiempo, alació sus rizos y se vistió con unos jeans ajustados en color negro, unos tenis Vans del mismo tono y el suéter gris que tan bien se ajustaba a sus pechos. Colocó algo de maquillaje simple en su rostro y simplemente salió de camino a la bilioteca, a la cual llegó caminando, aprovechando que el clima estaba propicio como para hacerlo. Cuando finalmente llegó, compró una soda y se dirigió hacia el sitio indicado por Ximena. Pasaban por 5 minutos las 3 de la tarde, por lo cual se extrañó un poco, debido a que la puntualidad era otra de las virtudes de su recién esposa. Algo preocupada, le marcó al teléfono celular.
- X: Hola, Lena- le respondió luego de unos cuantos timbrazos.
- L: Hola, Ximena, perdona que te moleste, ¿todo bien?...
- X: Sí, discúlpame, es que surgieron unas cosas en la oficina y no he podido salir- mintió.
- L: Claro, no te preocupes, pero… ¿Quieres que te espere o prefieres que te alcance en algún sitio?- preguntó.
- X: Te agradecería que me esperes, ya no tardo- dijo finalmente.
- L: Muy bien, entonces aquí te espero. Con cuidado…- dijo finalmente para terminar la llamda.
- Es curioso, ¿no?... Hay personas por las que podemos esperar minutos, horas o incluso toda la vida- dijo una voz que le sonó muy familiar, justo a sus espaldas. Incrédula, giró poco a poco para confirmar su sospecha y cuando lo hizo, sus ojos se abrieron enormemente.
- L: ¿Qué haces aquí?- preguntó entonces mientras se tallaba los ojos, como si tuviera la ilusión de que aquella fuera una mala broma de su vista, pero nada cambió: los azules ojos de Yulia estaban ahí, mirándola profundamente como sólo ellos podrían.
- Y: Hola, Lena…- saludó de manera más cordial. – No sabes cuánto gusto me da encontrarme nuevamente contigo.- dijo de forma sincera, sonriéndole.
- L: Perdón, Yulia, no deseo ser grosera, pero… ¿Qué haces aquí?... Pensé que seguirías en Moscú, yo…
- Y: Vivo aquí desde hace algún tiempo- la interrumpió- Estoy trabajando para alguien acá…
- L: ¿Trabajando?... No me malinterpretes, pero ¿por qué acá?...
- Y: Te mentiría si te dijera que es porque necesitaba cambiar de aires, si inventara que el destino me trajo de éste lado, o incluso si mencionara que puedo tener una vida completamente diferente a la que tenía en Moscú…
- L: ¿Entonces?...
- Y: Vine por ti. Todo éste tiempo has estado en mi cabeza, traté de rehacer mi vida, de buscar a alguien a quien entregarle todo el amor que tengo, pero lo cierto es que no logro hacerlo, y no lo logro porque tú eres la única persona a la que deseo, a la que quiero tener a mi lado por siempre y la única que me produce tantas sensaciones inexplicables e inentendibles.
- L: Pensé que todo había quedado aclarado cuando sucedió lo de Moscú- dijo sin saber exactamente qué estaba diciendo.
- Y: Me queda claro, Lena. Tengo más que grabado que tu mente y tu corazón pertenecen ahora a otra persona, pero no quiero aceptarlo y no veo por qué tenga qué hacerlo. No pienso rendirme hasta recuperarte, hasta que vuelvas a decirme que eres mía, hasta volver a hacerte el amor- le explicó con paciencia. La pelirroja se sonrojó un poco, más que sorprendida ante aquellas declaraciones.
- L: Yulia… Lo siento, lo siento mucho- dijo finalmente bajando la mirada. Aunque no quiso hacerlo, una lágrima la traicionó.
- Y: ¿Qué es lo que sientes, Lena?... Vine hasta aquí por ti, por lo que siento, por lo que estoy segura que tampoco ha muerto dentro de ti…
- L: No me digas eso, por favor- pidió enfrentándola mientras la miraba a los ojos.- No podemos estar juntas, no puedes luchar por mí, por mi mente, por mi corazón. Lo que pasó hace tantos años, lo que estaba ahí día y noche, lo que me hacías sentir, fue enterrado hace mucho tiempo y es lo mejor para todos. Sabes que ahora estoy con una mujer maravillosa, y al decir esto no pretendo inferir que tú lo no seas, es sólo que quiero que entiendas que no hay manera de que esto cambie. Estoy profundamente enamorada con Ximena, y tengo ahora una felicidad que no quisiste darme cuando era el momento. Te dejaste invadir por dudas que ni yo ni nuestra historia merecía y de verdad no puedo entender que ahora pretendas que todo va a estar bien. No es justo para mí que me pongas en una situación así.
- Y: No puedo comprender lo que me dices, Lena. Es verdad, sé cuánto me equivoqué, pero… Sólo puedo pensar en la última vez que nos besamos, en como correspondiste las caricias que te di. Cuando algo queda enterrado, no sientes deshacerse tu cuerpo al contacto del otro, y ese día pude notar como tu cuerpo estaba desbaratándose en mis manos. Sentí tu corazón, sentí tu aliento… Por mucho que todo sea perfecto para ti en éste momento, sé que sigues sintiendo por mi lo mismo que yo siento por ti, sólo que lo has bloqueado y has preferido pensar en que todo terminó.
- L: Las cosas no son así. Estás confundida y con tus palabras sólo logras desequilibrarme. Sabes que estoy con Ximena y que ahora es a ella a quien amo. ¡No puedes ser tan desagradecida! Ella te salvó de una suerte que no muchos pueden esquivar. Ella te dio una oportunidad aún sin conocerte, sólo vio la parte buena de ti… Y lo más importante de todo: cuando tú me dejaste caer en un abismo, fue su mano la que me rescató, la que me enseñó a confiar, a querer de nuevo sin importar lo que haya sucedido antes. ¿Por qué no te das cuenta de que no tienes el derecho de intervenir?...
- Y: Es que eso lo sé, Lena. Sé perfectamente que no soy nadie, que no estoy a la altura, que no puedo pretender que todo estará bien… Pero hay algo dentro de mí, y sé que dentro de ti, que me dice que luchar por tu cariño es lo más sensato que puedo hacer, aunque sea, al mismo tiempo, la mayor de las locuras.
- L: No puedo, Yulia. Lo único que tengo para ti es amistad, si en algún momento así lo deseas- aseguró mirándola a los ojos.
- Y: Sé que no. Tus ojos me siguen viendo de la misma forma que me veían hace años.
- L: No lo hagas más complicado, por favor…- pidió desviando la vista.
- Y: Eres tú quien lo está complicando. Te entiendo lo que me estás diciendo, pero escucha: viajé kilómetros para encontrarme contigo y hoy tengo, por fin y por suerte la fortuna de encontrarte aquí. No me rendiré hasta que veas que dentro de ti hay el mismo sentimiento que me haces vivir todos los días desde que despierto hasta que cierro los ojos. Si por el momento me puedes ofrecer amistad, lo entiendo perfectamente, pero no me pidas que me conforme con ello. Voy a estar a tu lado en cada una de las mañanas y noches que así lo desees y cuando menos te des cuenta, vendrás para decirme que me das otra oportunidad- aseguró.
- L: ¿Por qué debería de hacerlo?- preguntó sorprendida ante la actitud de Yulia.
- Y: Porque te amo.- respondió dándole un beso en la mejilla. Se alejó de ella y luego le entregó una tarjeta con su número telefónico. Sin decirle una palabra más, se alejó de ella sonriéndole y simplemente comenzó a caminar, para luego perderse entre la gente.
Ximena miraba todo desde lejos, mientras su corazón se le rompía. Sabía que todo aquello era necesario, pero nunca, ni en la peor de sus pesadillas, se imaginó que aquello le taladrara el alma de forma tan inmisericorde. Una lágrima rodó por su mejilla, pero la limpió casi al momento. Más que su propio dolor, le dolió ver lo devastada que se encontraba Lena, quien tomó asiento con el rostro cubierto. Sabía que dentro de aquella pelirroja sólo había amor para ella, pero que Yulia siempre significaría una parte muy importante de su vida. Sabía que con ese encuentro, el alma de la pelirroja se partiría nuevamente y cientos de conflictos llegarían a su cabeza, pero era necesario si deseaba mantenerla viva. Suspiró. “Perdóname” le dijo al aire, tratando de tranquilizarse. Odiaba la situación, pero desde ese momento no había manera de regresar. Todo estaba hecho.
Lena se levantó poco a poco, secando sus lágrimas. Se sintió tan mal consigo misma que no podía expresarlo. Tenía claro el amor por Ximena, pero sabía que en el fondo Yulia no estaba tan equivocada. Probablemente el amor que tuvieron ya no estaba presente a cada segundo en sus pensamientos, pero tampoco enterrado en el fondo de su memoria, como se suponía que debía de ser. Limpió su rostro lo mejor posible y luego suspiró. Su móvil sonó en ese momento.
- X: Hola, Lena… Voy llegando a la biblioteca- le anunció Ximena, aparentando normalidad.
- L: Muy bien, te espero donde me citaste- comentó y terminaron la llamada. Al paso de unos minutos, la mujer de sus sueños se acercaba lentamente, sonriendo. Una sonrisa se dibujó también en el rostro de la pelirroja. Al estar juntas, se miraron a los ojos, en ambas miradas se notaba una profunda y silenciosa tristeza, que también estaba plasmada en sus sonrisas. Todo cambiaría, todo había cambiado y ambas estaban conscientes de ello. No había más remedio que afrontarlo, que tratar de superar aquella difícil batalla en sus sentimientos.
CONTINUARÁ…


"You're so fucking special, I wish I was special... But I'm a creep... I'm a weirdo..." "Creep"- Radiohead.
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Yarina
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Re: Estocolmo II

Mensaje por Yarina » Dom 24 Mar 2013 23:59

NOOOOOOOOOOO!!!!!!!!!! quiero mas!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
contiiiiiiiiiiiiiiiiii!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! >_________________<
Spoiler: ver
::Por ¡t.A.T.u! me corto las venas::

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Re: Estocolmo II

Mensaje por Zurc » Lun 25 Mar 2013 00:22

Desde que empeze a leer el cap senti que iba a ponerme mal pero no crei que iba a derramar unas cuantas lágrimas... bueno tambien escuchar kiss the rain mientras leia no me ayudo mucho que digamos
Presiento que mas adelante voy a llorar mas con este fic
A esperar la continuacion del Miércoles
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Re: Estocolmo II

Mensaje por crazyforkatina » Mié 27 Mar 2013 11:54

Hola, criaturitas.
Continuación :3


Capítulo 8.5


Había pasado ya una semana a partir de que llegó a ese sitio y sus ojos aún no podían creer estar siendo testigos de aquello. Nunca en su vida había estado rodeada de tantas y tan bellas cosas, de niña por las circunstancias desfavorables y siendo adulta porque simplemente estaba sumergida en el agotador día a día, en vivir por inercia y no atreverse a disfrutarlo, pues un rastro de humanidad se conservaba en ella, y nunca le permitió tener lujos a costa de los otros.
Aquellos muebles eran nuevos y algo lujosos, al igual que el departamento a pesar de que éste no se encontraba en una zona residencial, sino prácticamente a la orilla de un bosque poco poblado que algunas personas utilizaban para hacer ejercicio, pero que casi no era frecuentado. “Lugar de lobos” explicó Ximena con media sonrisa. “Según Piers, es el sitio idóneo para que te entrenes, además de que te queda muy cerca y ésta zona no es demasiado utilizada por las personas”- culminó esa misma mañana, para luego entregarle un juego de llaves.

Miró por la ventana. Los árboles y el azul del cielo cubrían prácticamente todo el paisaje. Suspiró. ¿Estaba bien lo que hacían y lo que planeaban?... Lena había sido bastante clara: no le interesaba en lo más mínimo estar con ella. Sintió el mismo dolor que cuando hacía unos meses lo había escuchado de su propia boca. ¿El estar ahí no sería una manera muy triste y patética de forzar las cosas? Quería estar con ella, y más aún, sentía una necesidad inmensa por protegerla, pero ¿a qué precio? ¿Soportaría todas las negativas con las que seguramente iba a toparse?... Eran muchas preguntas y ninguna respuesta, por lo que no tuvo más que aferrarse a una idea: Lena tenía que escapar, estar segura en el caso de que todo se saliera de control. Lena debía de estar con ella sin importar otra cosa, en caso de ser necesario.

Miró hacia detrás de ella. A pesar de que sabía que iba a vivir “bien”, no pudo más que sentir incomodidad: aquellas cosas, aquella facilidad, no le eran merecidas, aunque estaba consciente de que Ximena se iba a aferrar a la idea de que nada cambiara. De cierta manera era una titánica guerra de egos, quizás inconsciente y quizás plenamente abierta. “Lo menos que podría hacer sería compartirlo” reflexionó, pues la sensación de insatisfacción no la dejaba pensar en otra cosa. Buscó en la maleta que era lo único que llevaba. Sacó el sobre con dinero que Ximena le dejó (a pesar de negarse a recibirlo). Dejó fuera algo de ropa y sus artículos personales. Nunca encontró el pedazo de papel en que la mujer rubia le había escrito su número telefónico. De alguna manera sentía cierta simpatía por ella y se le había cruzado por la cabeza ofrecerle asilo ahí, sólo con la condición de que ella se encargara de sus propios gastos, ya que los que produjera el departamento se cargarían automáticamente a una de las tarjetas de Ximena. Sin embargo, ya sin el número no podía hacer nada, por lo que omitió la idea y luego salió rumbo al centro comercial, donde compraría cosas necesarias con los ahorros de varios meses desde que trabajaba en Moscú.

Luego de conducir durante unos minutos, estacionó el modesto auto que Ximena le proporcionó para que tuviera movilidad y fuera utilizado en caso de cualquier situación, emergencia o no, y luego ingresó en el centro comercial Se dirigió directamente hasta el área de ropa y comenzó a mirar varios de los modelos ahí ubicados, desde prendas formales hasta deportivas y cómodas, que le servían para los entrenamientos. Mientras ponía atención a una particular bufanda que contenía los colores de la bandera sueca, sintió de inmediato que era observada. Al girar la vista para buscar por parte de quien estaba siendo “vigilada”, se encontró con Anya, quien le sonreía abiertamente.

- A: Parece que al destino le agrada esto de juntarnos en distintos sitios- comentó ensanchando más su sonrisa.
- Y: Eso veo… ¿Cómo has estado, Anya?- preguntó con cierta cortesía.
- A: Sí recuerdas mi nombre…- dijo con un tono de reclamo, pero claramente en broma.
- Y: Claro que sí… De hecho es algo raro, porque justamente hace rato estaba pensando en llamarte, pero…
- A: Eso mismo me dijo mi ex novia de hace años, y la esperé mucho tiempo- continuó la broma. Yulia sonrió por primera vez, un tanto sorprendida ante aquella declaración, pero no lo suficiente, pues ya había encontrado cierta coquetería en aquella chica que le indicaba que probablemente compartía su gusto por las mujeres.
- Y: No, de verdad, sólo que creo que con todo el asunto de la mudanza y demás extravié tu número…
- A: ¿Y para qué soy buena? ¿Ibas a invitarme al cine o algo por el estilo?...- preguntó guiñándole el ojo.
- Y: Algo mucho mejor- sonrió dándole un claro doble sentido.- ¿Ya estás establecida en algún sitio?- preguntó.
- A: En realidad no- mintió a medias, pues se encontraba en un hotel relativamente cercano al paradero actual de Yulia, para no perderle el rastro. Conocía sus horarios y algo de su rutina, pero también estaba preparada para días como ese, en el que la pudo seguir al notar su salida.
- Y: Muy bien… ¿Y sigues interesada en compartir habitación?...
- A: ¡Claro que sí!- dijo con gusto.
- Y: Bueno… Conseguí un apartamento por medio de mi empleo. No es enorme ni lujoso, pero no haría falta que pagaras el alquiler, supongo que el hecho de que vengas a estudiar te dificulta un poco conseguir o administrar mejor tu capital, así que con que pagues tus gastos de la escuela y comidas para ti es más que suficiente.
- A: ¿No es una broma?- preguntó justo antes de lanzarse a sus brazos. Yulia la abrazó también, aunque fue invadida por una sensación bastante extraña; ella era la segunda persona en su vida con la que establecía ese tipo de contacto.
- Y: Claro que no.- aseguró soltándola un poco incómoda pero sin dejar de ser cortés.
- A: ¡Entonces claro que quiero!
- Y: Bien… Pues entonces tú dime… Yo ahora mismo debo terminar de comprar algunas cosas, me quedé sin comida- dijo rascándose la cabeza. Pero si quieres después puedo pasar por ti, ésta noche o cuando tú me lo indiques.
- A: Te lo agradezco mucho, pero no quisiera molestarte aún más.- dijo en un tono un poco nervioso que pasó sin ser percibido por Yulia- Debo arreglar mis cosas e ir a liquidar lo del hotel, entonces… ¿Te parece mejor si me das la dirección del departamento y llego ésta noche?...
- Y: Claro. ¿Tienes papel y pluma?...
- A: Sí- dijo sacando de su bolso una tarjeta en blanco y un bolígrafo que siempre cargaba, pues en su profesión era útil y hasta cierto punto necesario. Yulia apuntó con dificultad la dirección y luego simplemente se despidió de ella, para continuar haciendo sus compras. Una vez que tuvo el carro del súper prácticamente repleto de cosas, se acercó a la caja y liquidó con el dinero que desde que llegó a Estocolmo cambió en una casa de intercambio, para convertir los rublos en la moneda útil de la ciudad. Con algo de dificultad, pero con entusiasmo, logró subir todo a su automóvil y luego manejó de regreso a casa, para acomodar toda la despensa y lavar ropa. Entró a la única habitación que casi no frecuentaba y sacudió un poco. Ahí había una cama individual y una pequeña mesa. “Por si algún día se ofrece” le había dicho Ximena respecto a aquel cuarto.

Al terminar, decidió darse un descanso y comenzó a ver una película que pasaba en la televisión, pero ella estaba tan cansada y la cinta era tan aburrida que terminó por quedarse dormida en una incómoda posición, hasta que el timbre la despertó. Contrariada y sobándose el cuello, que se había lastimado un poco por la mala forma en que dormitó, se levantó inmediatamente y abrió la puerta, para encontrarse con Anya.

- A: Perdón… Debía avisarte que ya estaba en camino, pero hace rato no tomé la precaución de pedirte tu número telefónico.
- Y: No te preocupes, pasa- le dijo ayudándole a meter dos de las tres grandes maletas que llevaba consigo,.
- A: Gracias- respondió algo sorprendida por la fuerza de aquella pequeña mujer.
- Y: ¿Se te complicó llegar?...
- A: No, el taxista fue muy hábil.- mintió, omitiendo que en realidad el hotel se encontraba cercano y además ella ya conocía aquel domicilio.
- Y: Bueno… Vamos a dejar las cosas a tu habitación- comentó cerrando la puerta, tomando las maletas y comenzando a caminar. El departamento en realidad sí era amplio y cuatro recámaras estaban divididas por un pasillo, que se encontraba pasando la sala donde había diferentes aparatos electrónicos. Llegaron al fondo del pasillo y la última puerta fue abierta por Yulia. Ahí se encontraban la cama, una mesa y una ventana que tenía una muy buena vista. El clóset era mediano y se encontraba pegado a la pared.- Aquí te quedarás, pero en la siguiente puerta hay un estudio y luego de esa, hay un gimnasio; puedes disponer de ambos cuando lo desees. La primer puerta del pasillo es mi habitación y esa siempre permanecerá cerrada, ¿está bien?...
- A: Claro, muchas gracias. No sabes cuánto me facilitas las cosas.- dijo con cierto cinismo.
- Y: No hay problema.- respondió.- Iré a ducharme, por favor instálate, en el refrigerador hay comida y cerveza- dijo simplemente.
- A: Gracias- asintió. Yulia respondió con una mirada y luego salió. Se dirigió a su habitación y luego de tomar su ropa y una toalla, se metió al cuarto de baño y comenzó a ducharse con agua fría, pues tuvo por un momento un pensamiento algo “intenso” que las involucraba a ella y a su reciente huésped. Se reprimió: aquella mujer parecía unos años menor, su situación era poco favorable, y aunque eso no dejaba de hacerla muy atractiva, jamás se aprovecharía de algo así. Al salir del baño, ya vestida, se dirigió a su habitación a colocarse desodorante, crema y lociones y dejó su cabello secar, para luego ir a la habitación de Anya y llamar a la puerta.- Adelante- dijo ésta mujer. Yulia obedeció.
- Y: ¿Quieres cenar algo?... ¡Me queda muy bien el cereal con leche!- bromeó. No sabía por qué, quizás la juventud y el carácter de ésta mujer le inyectaban algo de vitalidad también a ella.
- A: Vamos a probarlo- comentó. Ambas sonrieron y salieron de ahí, para caminar hasta la cocina, donde había una amplia mesa, que aunque Yulia consideraba algo inútil, Ximena había insistido en comprarla. “Uno nunca sabe” argumentó.
- Y: ¿Qué deseas que te prepare?- preguntó.
- A: Lo que vayas a cenar tú…
- Y: Yo sólo ceno cereal, por lo regular. No puedo dormir si como mucho- dijo.
- A: Cereal está bien- comentó tras ella. Yulia se agachó para alcanzar la leche y sintió un ligero dolor en el cuello, por lo cual se sobó quejándose ligeramente.- ¿Estás bien?- le preguntó.
- Y: Sí, sólo que dormí un poco torcida y me duele- comentó. La mujer se puso tras ella y se le acercó poco a poco. Colocó sus manos suaves en el cuello de La Loba y comenzó a dar un masaje bastante agradable que la hizo cerrar los ojos. Aprovechando ese momento, Anya se acercó con sutileza y luego de reflexionarlo por unos segundos, la besó. Al principio el contacto fue bastante dulce, pero de un momento a otro, algo entre ellas se encendió y comenzaron las caricias con más intensidad. Ya sin delicadeza, caminaron un poco, y con una sorprendente facilidad, Yulia tomó a la mujer para colocarla encima de la mesa, al tiempo en que volaba su playera, dejándole el torso desnudo. Yulia se acercó y comenzó a explorarle, mientras la respiración de la rubia comenzaba a agitarse. “Yulia…”- pronunció con suavidad. La Loba se detuvo en seco, invadida por el recuerdo de hacía años cuando Lena, justo entre sus brazos, había pronunciado su nombre de la misma manera. Se separó lentamente y con algo de torpeza buscó la playera. Al hallarla, la puso en las manos de la rubia, quien la miraba un tanto desconcertada.
- A: ¿Qué pasa?...
- Y: Lo siento, lo siento mucho.- le respondió Yulia luego de unos segundos de silencio.
- A: Sí, pero ¿qué sucede? ¿Por qué te detienes? ¿No quieres…?- preguntó luego de colocarse nuevamente la ropa.
- Y: No es eso. Eres muy bella, pero no está bien. No es necesario que hagas esto. No es lo que busco de ti ni lo que pretendo por apoyarte.- dijo controlándose, pues ella también se encontraba algo agitada.
- A: Me gustas, Yulia, desde la primera vez que te vi, y puedo notar que es recíproco,¿qué tiene de malo?...
- Y: Vine a Estocolmo por asuntos de trabajo- comenzó a explicar- pero también porque quiero recuperar al amor de mi vida.- culminó mirándola a los ojos.
- A: Entiendo- respondió bajando la mirada.
- Y: Discúlpame. En verdad eres hermosa. Seguro alguna sueca cae rendida a tus pies.- aseguró levantándole la barbilla.
- A: Sí…- dijo resignada.
- Y: Bueno, eh… Iré a dormir. Cualquier cosa, por favor dime. Toma lo que desees del refrigerador y utiliza todo lo que hay en la casa sin preguntar.- le dijo antes de dirigirse hacia su habitación. Anya sólo la miró y en cuanto se perdió de su vista, suspiró un tanto frustrada. Algo muy extraño le producía aquella mujer.

Al siguiente día, ambas se miraron con algo de vergüenza cuando se encontraron en el comedor, sin embargo después de unos momentos de silencio, Anya se animó por fin a hablar.

- A: Por la mañana fui a buscarte a tu habitación, pero no te encontré- le dijo.
- Y: Así es, es que por la mañana salgo a hacer ejercicio al bosque. ¿Necesitabas algo?
- A: Sólo quería disculparme contigo por lo que sucedió ayer. Yo no soy así, sólo me nació hacerlo. No quise ofenderte y no deseo que pienses que estaba dispuesta a “pagarte” así el gran favor que me estás haciendo. Puedo notar que no eres ese tipo de persona y yo tampoco lo soy- dijo rápidamente.
- Y: Tranquila. No tienes nada de qué preocuparte, en todo caso también discúlpame, debo aprender a controlarme- aseguró sonriendo.
- A: Muy bien…

Continuó platicando con ella durante un tiempo, hasta que la tarde llegó. Yulia se limitaba a escuchar acerca de las aventuras que le contaba y a veces le robaba un par de sonrisas. Aquella chica tenía algo especial, algo que le llamaba la atención de alguna forma, pero se había decidido a que las cosas no pasaran de eso, ni sentimentalmente ni mucho menos en el aspecto físico o sexual, pues sabía que eso a la larga sólo iba a traerle complicaciones, además de que el motivo que la había llevado a Estocolmo era, como lo había dicho durante la noche anterior, tratar de recuperar a Lena. Después de lo que había sucedido una noche antes, probablemente no había sido muy brillante involucrarse de alguna manera con alguien, pero ya que estaba hecho, elegía la opción de hacer las cosas bien, e incluso ella le daba una “buena espina” que la invitaba hasta a, por primera vez en su vida, tener una amiga. “Probablemente”- pensó, tomando en cuenta la posibilidad de comenzar a darle su confianza. Grave error.

CONTINUARÁ…

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Re: Estocolmo II

Mensaje por TheLastWinner » Mié 27 Mar 2013 13:13

Que relajo... y como eso ni pasa entre las lesbianas.... ya quiero leer la continuación.
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Re: Estocolmo II

Mensaje por Zurc » Mié 27 Mar 2013 14:18

Continua!!
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Re: Estocolmo II

Mensaje por Yarina » Jue 28 Mar 2013 00:10

Genial!!!!!! continualo pronto!!!!
Spoiler: ver
::Por ¡t.A.T.u! me corto las venas::

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