ESTOCOLMO II // POR: CRAZYFORKATINA

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Tatu-mar
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Re: Estocolmo II

Mensaje por Tatu-mar » Jue 07 Mar 2013 03:07

Ah!!! Q buena continuacion, ME ENCANTO!!!! .good.
Dire adios a mi Enamoramiento
y buscare solo su amistad
soy cobarde no puedo arriesgarme

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alessandra_blueyes
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Re: Estocolmo II

Mensaje por alessandra_blueyes » Jue 07 Mar 2013 18:37

para que Ximena hizo que Juli vaya para alla? contiiiii girl_cry2 girl_cry2 girl_cry2
Я тебя люблю JULIA VOLKOVA

>.< Te confundí con la persona indicada >.<

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TheLastWinner
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Re: Estocolmo II

Mensaje por TheLastWinner » Vie 08 Mar 2013 11:18

Por fin terminé de leerlo y está muy bueno. A pesar de que ya sé más o menos que pasará, no puedo esperar a leer la continuación >_<...
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crazyforkatina
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Re: Estocolmo II

Mensaje por crazyforkatina » Vie 08 Mar 2013 14:03

Me alegra mucho que les siga gustando. Ya se va a terminar :(
Danii, ¡te amo! Sólo quería decirlo.

Ah, y por cierto, dedico éste capítulo a Kalirito... Para que no diga que soy una tía mala, y además porque recientemente fue su cumple y no le di regalo. Espero que te guste, sobrinita :)



Capítulo 6.

Aunque nunca había estado entre sus planes, y si alguna vez lo estuvo, no veía claro con quién podría realizarlo, esa mañana todo lo que se había propuesto a lo largo de su existencia y también lo que no, se cristalizaba entre sus manos, haciéndose un hermoso paisaje de todo lo bueno que le aguardaba a partir de ese momento. Lo cierto era que no tenía queja alguna de su pasado, pues éste se había quedado, precisamente, en un sitio muy lejano, en lo más profundo de su memoria aunque de vez en cuando aún algunos fantasmas la atormentaban sin descanso durante madrugadas enteras, en las que se despertaba sudando o llorando, y simplemente se aferraba a los brazos siempre protectores de Ximena… ¡Qué bendición tan grande había sido encontrarla! No había rastro en su memoria de alguna persona que la hubiera inundado antes de tanta felicidad. Nada se comparaba con el tacto siempre dulce de aquella mujer que se había convertido en “ideal” sin proponérselo, y nada se comparaba, tampoco, con todo ese monte de ardientes sensaciones de cada vez que sus dedos recorrían de pies a cabeza, por completo, esa piel pecosa que ya era suya en un trato eterno.
No cabía de felicidad, a pesar de lo poco convencional que eran las cosas para ella en ese momento; no había una familia que cálidamente le felicitara por el paso tan grande que estaba a punto de dar. No había una suegra con la cual lidiar por como se manejaran las cosas en su casa. No habían moños rosa pastel colgando del techo de aquel salón formal, y no había una mejor amiga con la cual llorar porque ya no sería posible compartir las diversiones de cualquier mujer soltera, pero era dichosa: su amante, su mujer, su ángel, su mejor amiga, y ese día, después de tantas cosas y de tantos obstáculos, finalmente se convertiría ante los ojos de la ley en su esposa.
¡Qué bien se sentía saber que pronto compartirían el mismo techo de manera “formal”!

Nunca había tenido dudas acerca de sus sentimientos, pues sabía que el amor que sentía por Lena había surgido de la manera más pura y más hermosa que pudo haber siquiera concebido anteriormente. No hallaba nada de malo al carácter de esa mujer, incluso hasta sus defectos encajaban exactamente en la perfección que emitía en cada mirada. Sus ojos, sus manos… Esa manera tan única de verla y de hacerle sentir que todo iría bien con una simple sonrisa… ¡Estaba locamente enamorada de ella y eso la llenaba de felicidad! Ya no importaba el dolor, ni el sufrimiento, ni todas las cosas buenas o malas que habían sucedido; su corazón se encontraba completamente sano y completamente dispuesto a entregarse para siempre a la pelirroja que sus ojos encontraban como la mujer más hermosa del mismo universo.

No había día en que no contemplara aquella belleza, pero particularmente ese día ésta resplandecía de una manera casi cegadora y nada podía opacarla; su cuerpo delgado y sus piernas largas estaban enfundadas en un vestido que era de tono gris perla, muy parecido al de sus ojos. Aunque era bastante discreto, se notaba en él una elegancia que pocas personas o cosas podían tener; su piel blanca resaltaba como la misma nieve y sus pecas lucían coquetas tras las pequeñas transparencias del vestido. Los rizos de fuego que por lo regular se veían despeinados, esa tarde caían con suavidad sobre sus hombros. En su mirada, como un adorno adicional, estaba posada la felicidad que solamente se tiene cuando se ama de manera loca y éste sentimiento es correspondido. Sus ojos eran bellos, pero en ese momento eran, para el gusto de Ximena, los más hermosos que pudo haber contemplado alguna vez.
Miró por última vez el pequeño cuarto en el que se estaba alojando para comenzar la recepción. Algunos de sus asistentes revisaron por lo menos tres veces que las cosas estuvieran en orden y no dejaran ni la más mínima posibilidad para un fallo. Aunque se sentía nerviosa, supo que era el momento en el cual debía salir y comenzar con la ceremonia civil que la uniría con Lena, por lo que caminó a paso firme para después salir por el marco de la puerta, que soltó un rechinido peculiar. Caminó entonces por el pasillo con algo de prisa, cuidando no pisar el elegante vestido en tono claro que le cubría perfectamente su delineado y curvilíneo cuerpo. Comenzó a mirar a la poca gente que estaba invitada, la mayoría de ella amigos de su familia, más no directamente de ella. Casi lograba entrar por la puerta del salón principal, cando sintió que alguien la jalaba con cierta suavidad hacia otra habitación de las que se encontraban en el pasillo. Al girar la vista, notó que era Kajsa quien había establecido ese contacto.

- K: Necesito hablar contigo un momento, Ximena.- le indicó mientras miraba hacia adentro de la habitación.
- X: ¿Debe ser en éste momento?...
- K: Lo siento, sé que no estoy siendo demasiado oportuna, pero prefiero que creas eso a callarme algunas cosas. En verdad necesitamos conversar- indicó dándole una mirada de completa seriedad.
- X: Vamos- aceptó con un poco de ansiedad. Las dos entraron finalmente hasta el fondo de la habitación y con posterioridad cerraron por dentro la puerta.
- K: Luces hermosa- halagó mirándola a los ojos. Ximena se ruborizó por un momento, pero luego simplemente regaló una sonrisa de agradecimiento.
- X: Tú también te ves muy bien- respondió al halago, mientras miraba con educación el cuerpo de la mujer, enfundado en un tono lila muy discreto que combinada con su piel.
- K: Gracias… Eh… Perdona por tener que decirte esto en éste día que es tan especial para ti y para Lena, pero prefiero hacerlo en éste momento a que después lo sepas y las cosas sean peor.
- X: Te escucho.
- K: Lo que sospechábamos era cierto, más que cierto, de hecho. Ayer por fin logré abrir la USB que encontré en la oficina de mi papá, estaba encriptada, pero un amigo me apoyó hacerlo y… No tengo buenas noticias, Ximena.
- X: ¿Qué sucede?...
- K: Hay varias cuentas en el extranjero, y estoy hablándote de que tienen millones, provenientes de negocios no tan honrados ni tan honorables. No sé que tan involucrado esté mi papá en esto, pero lo cierto es que desconfío que él tuviera conocimiento pleno y consciente de lo que está sucediendo. Sus socios nos tendieron una trampa, Xime; actuaron tan discretamente que cuando mi papá se dio cuenta ya no pudimos hacer nada al respecto.
- X: ¿Qué tan grave es?- preguntó mientras por su mente transcurrían cientos de pensamientos.
- K: Más de lo que debería. Mi papá los confrontó y lo amenazaron con hacerme daño, y… Lo que pensabas cuando comenzamos a sospechar que algo había mal en sus movimientos.
- X: Sabía que esto iba a pasar, pero no pensé que tan pronto. No sé si estoy lista, Kajsa.
- K: Tienes que pensar de manera fría. Sé que es muy injusto que precisamente el día de hoy te pida esto, pero… Ya sabíamos que algo así sucedería y pensé que estabas preparada.
- X: ¿Cuándo se está realmente preparado para perder lo que más se quiere? ¿Te das cuenta, Kajsa? ¡Yo misma puse a lo que más amo en ésta vida en ésta situación! No sé como me lo permití…- dijo mientras tocaba con desesperación su propio cabello.
- K: Tú no tienes la culpa de esto- aseguró con algo de dulzura, uniéndose de manera fraternal a su caricia. – Sólo es cuestión de tiempo, necesitamos solucionar esto y cuando todo pase podrás seguir con tus planes.
- X: ¿Crees eso?... No estoy segura… Es decir, nada me gustaría más que pensar que en efecto todo éste lío se va a resolver, pero…¿Y si no es así?
- K: Eres de las pocas personas que en su vida han realizado todo lo que se han propuesto. No puedes dudar ahora… Pero sí tienes que estar lista. Contemplábamos ésta posibilidad y nos preparamos lo mejor que pudimos para enfrentarla, por favor no dudes de que saldrá bien todo, en algún momento encontraremos la solución que te lleve a cumplir también esto.
- X: No creo tener el valor de explicarle a Lena. ¿Y si se decepciona de mí?...
- K: ¿Y qué prefieres? ¿Simplemente romperle el corazón al dejarla sin explicación alguna? ¡No puedes hacer eso! … Lena no se lo merece.
- X: Lo sé, no lo haré- dijo después de meditarlo durante algunos momentos- Sería una tonta si además de ponerla en éste peligro, la dejara sola.
- K: No estará sola. Sabes que habrá alguien que la cuide siempre- indicó logrando que en el pecho de Ximena se clavara un dolor profundo. – Tú misma designaste esa misión… Pero no, no puedes lastimarla. Disfruta con ella hasta donde sea posible, Ximena. No pienses en lo negativo, todo se va a solucionar, sólo necesitamos tiempo y ponerla a salvo. A mí no me harían daño, hasta entre los mafiosos hay ciertos códigos… En éste momento la prioridad es Lena. Hazla feliz el tiempo que la tengas junto a ti- pidió sinceramente para luego acercarse hasta ella y darle un beso en la mejilla. Ximena la miró con agradecimiento y se aferró a un abrazo que buscaba todo el consuelo imposible de hallar en sus pensamientos. Nunca en su vida se había sentido tan vulnerable.- Tranquila- pidió.- Viéndote así de delicada también luces más hermosa- halagó- Así que mejor ve a casarte antes de que te desee más que otros días y lo único que quiera sea quitarte la ropa- completó besándole la cabeza. Ximena sonrió.
- X: Gracias por estar conmigo en esto.
- K: Lo estaré hasta donde sea necesario- aseguró mirándola con ternura.
- X: Gracias…- dijo mientras se levantaba y comenzaba a respirar profundamente. Al cabo de unos segundos, se encontró completamente repuesta.
- K: ¿Sabes qué me encanta de ti?.... Tu manera de reponerte, de decirle al mundo que eres una mujer fuerte. Me siento tan atraída por ti por la fortaleza y seguridad que reflejas…
- X: Me sonrojarás- dijo divertida.
- K: Y tú me romperás el corazón en diez minutos que firmes el papel que te haga esposa de Katina- aseguró sonriendo.- Pero llegué tarde- admitió- así que corre a casarte, Ximena, que una pelirroja hermosa te espera…- dijo para luego guiñarle el ojo.
- X: Sí… Nos vemos al rato en la fiesta.- indicó para salir a prisa. Justo cuando estaba por salir de la habitación, Lena chocó con ella en el pasillo.
- L: ¿Dónde estabas, amor?...
- X: Eh… Ahí, estaba arreglando algunas cosas de negocios con Kajsa- mintió rápidamente aunque un poco nerviosa.
- L: Ni el día de tu boda dejas de trabajar- aseguró medio sonriendo.
- X: El trabajo me persigue- dijo con simpleza… - Pero, todo está listo… Hay una boda que celebrar, ¡y me urge hacerlo!- dijo mirándola con alegría, para luego darle un beso corto en los labios. Caminaron tomadas de la mano y al final del pasillo se encontraron con algunas de las personas invitadas, que ya estaban sentadas en las elegantes sillas que contrataron para el evento. La decoración no era exagerada, mantenía el toque sutil y elegante que ellas mismas dejaban a su paso en cada uno de los movimientos que hacían, y todo en el lugar gritaba la gracia que ellas mismas poseían. Algunas de las personas llevaban ropa con el valor monetario como para alimentar a una familia entera por semanas, pero no había nadie que luciera ni la mitad de bien de lo que ellas se veían. Al notar la presencia de ambas, la gente presente comenzó a aplaudirles, mientras ellas sonreían y se acercaban hasta la pequeña mesa que se había adoptado como el lugar en el cual firmarían el contrato que las uniría como esposas ante la ley. Caminaron con prisa hasta ahí, para que un juez (muy buen amigo del padre de Ximena, y uno de sus mentores cuando estuvo en la escuela) les sonriera y comenzara con la ceremonia. Luego de unos minutos y del correspondiente protocolo, llegó el momento crucial de la tarde.

- Ya teniendo el conocimiento de todo lo antes mencionado, conociendo los derechos, obligaciones y compromisos que van a adquirir a partir del momento en que ante la ley se conviertan en compañeras de vida, te pregunto, Lena Katina, ¿aceptas como esposa a Ximena Ödger Bonet?- le preguntó a la pelirroja, quien ya sonreía tremendamente disfrutando cada una de las palabras que el juez les dirigía, pues sabía que aquel hombre sentía un afecto muy grande por Ximena, a quien vio crecer.
- L: ¡Claro que sí!- dijo con entusiasmo, mientras la miraba a los ojos y apretaba sus manos. Ximena regresó la sonrisa.
- Gracias… Y tú, Ximena Ödger Bonet, ¿aceptas como esposa a Lena Sergeevna Katina?...
- X: Por supuesto que sí- respondió con alegría, perdida en el gris de la mirada de la pelirroja. Sintió como sus propios ojos comenzaban a gotear y posteriormente su cabeza se inundó en cientos de pensamientos: la amaba como nunca en su vida se lo imaginó, Lena era para ella la mujer perfecta, no había una sola cosa que quisiera cambiar de su cara, de su cuerpo, de su mirada gris. No había una sola cosa que no le agardara de su carácter, de su fragilidad, de su feminidad… Pareciera que alguien le hubiera leído la mente y hubiera diseñado exclusivamente para ella a la mujer que cumpliera con todas y cada una de sus expectativas. La amaba con la locura que sólo aman quienes están dispuestos a todos con tal de que la felicidad sea lo único presente en la vida de quien tanto amor les hace sentir. No había en ese momento algo que deseara más que pasar el resto de su vida con ella, cuidándola, queriéndola, siendo su fiel compañera y al mismo tiempo la más incandescente de las amantes en la tierra. Salió de sus pensamientos al darse cuenta de que sus ojos lloraban de manera incontenible, mezclando la alegría de saberla suya y al mismo tiempo el miedo de perderla por un error que pasó casi de manera invisible ante sus ojos. La abrazaba con tal fuerza que no había demostración más grande de amor en ese momento, mientras la pelirroja simplemente se dejaba perder en esa caricia.
- Ante los ojos del hombre, las declaro formalmente unidas en matrimonio. Pueden besarse- dijo finalmente el juez con una sonrisa igualmente pintada en el rostro. Ellas se separaron lentamente y se dieron un beso prolongado, al tiempo en el que eran vitoreadas por los presentes. Al finalizar el ósculo, se miraron nuevamente y las manos de Lena limpiaron todas las lágrimas de Ximena y entre las dos nació una mirada de complicidad y de amor que fácilmente pudo haber empalagado a quien las mirara con toda la atención.
- L: Te amo- le dijo finalmente al oído, en un momento íntimo.
- X: Yo también te amo, Lena- respondió besándole la mano. Entre sonrisas concluyó la ceremonia y todos los presentes, incluyéndolas a ellas, comenzaron a sentarse en las mesas acomodadas de manera efectiva a lo largo del recinto. Algunas meseras comenzaron a servir la comida y otras, distribuyeron las botellas de los más finos vinos.

Las recién casadas irradiaban una felicidad asombrosa y completamente envidiable. No había nada que pudiera opacar el brillo que se reflejaba en sus ojos. Daba la apariencia de que no había cosa en el mundo en ese momento que pudiera arruinar la felicidad de ese par de chicas; la forma en que se miraban, las cosas que se decían, todo lo que se callaban… Eran simplemente la pareja perfecta, esas dos personas que parecieron seguirse a lo largo de muchas vidas para volver a encontrarse en la actual, y amarse de la misma forma loca en la que lo hicieron las veces anteriores. Ximena sonreía aunque por dentro no podía más que pensar en que toda esa felicidad sería efímera aunque no lo quisiera así. Trataba de pensar de una manera positiva y que le ayudara a alentarse para seguir adelante, pero lo cierto era, y estaba consciente de ello, que todo se había complicado demasiado como para pensar que saldría bien al final de las cosas. No importaba cuál sacrificio tuviera que hacer; Lena iba a estar a salvo de todo y de todos, incluso si esa palabra la incluía a ella misma.
Una vez que disfrutaron de la comida, la pista de baile se abrió y música comenzó a sonar de manera fuerte, haciendo a casi todos los invitados desenfrenarse un poco y bailar al compás de los acordes, compartiendo la felicidad expresada en cada mirada. Luego de algunas horas en las que todo fue sonido y diversión, Ximena se escabulló hacia una de las habitaciones y sacó su teléfono móvil del bolso de mano que llevaba, para luego marcar un número telefónico.

- X: Hola… Sí, necesito verte. ¿Puedes venir en media hora?- preguntó entonces con algo de preocupación.- Gracias…- comentó para luego indicarle la dirección donde se encontraba.

Terminó la llamada y sonrió con tristeza, mirando el anillo matrimonial que Lena le había colocado en su dedo. Finalmente salió hacia donde estaban los demás y abrazó a la pelirroja, quien ya la buscaba con su mirada gris. Transcurrida la media hora que había solicitado a la persona que citó, volvió a “escapar”, excusándose en que debía arreglar algo importante, y caminó entonces hasta la entrada de aquel salón, casi por el estacionamiento donde aguardaba su bugatti negro. Luego de confirmar que nadie notara sus movimientos, ágilmente salió de aquel sitio y caminó hacia un auto en color azul marino que lucía bastante bien, aunque no era tan lujoso como el suyo.
- X: Discúlpame por haberte citado en éste momento, pero de verdad necesitaba hablar contigo- dijo una vez a bordo del automóvil.
- Supuse que sería importante- respondió entonces una voz más que familiar. Sus ojos azules se clavaron profundamente en los ojos claros de Ximena.
- X: Debemos adelantar las cosas. No pensé que fuera necesario hacerlo tan rápidamente, pero… Es cuestión de tiempo. Tienes que ver a Lena mañana mismo. Yo me aseguraré de que la encuentres “casualmente”. En un rato te enviaré la dirección por mensaje. Debes de comprender que es muy importante que no sospeche nada… Las tonterías que hice no le deben de preocupar en éste momento- comentó.
- No te preocupes, yo me aseguraré de que no sepa nada hasta que sea necesario que lo haga- dijo.- Ten tranquilidad.
- X: Gracias, no tienes idea de cuánto valoro lo que estás haciendo.
- Te debo demasiado como para no hacerlo, no te preocupes. Por cierto, te ves muy bien… ¿Cómo se ve ella?- preguntó sinceramente y con interés. Ximena hizo gesto de no comprender qué sucedía con exactitud.
- X: ¿Perdón?...
- No hemos estado en contacto más que el necesario, no somos amigas y no me cuentas más que lo que necesito saber. Paso muchas horas de mi día en el entrenamiento, y cuando llego a casa lo único que quiero es descansar y olvidarme de todo, pero eso no me aísla del mundo de ninguna manera, Ximena, pero… Eres una de las figuras jóvenes de tu país, y Lena tiene fama como para no pasar desapercibida… Supe lo de la boda. Si no comprendes mi pregunta, la haré directamente; ¿Lena se ve, vestida de novia, igual de hermosa de lo que la he imaginado siempre?...- dijo de manera directa.
- X: Más hermosa de lo que puedes imaginarte- respondió seriamente.
- Más te vale que no le pase nada de aquí a que podamos ejecutar el plan. Tienes que cuidarla de la misma manera en la que la amas- dijo.
- X: Y a ti más te vale que no le pase nada jamás. Dime, ¿si ya sabías de la boda por qué aceptaste venir y ayudarme justamente el día de hoy, Volkova?
- Y: Porque la amo de la misma manera en que tú lo haces, y como tú, lo único que quiero es que esté bien.- respondió finalmente con un brillo de determinación en la mirada.


CONTINUARÁ…

“Shine a light through an open door. Love and life I will divide. Turn away cause I need you more Feel the heartbeat in my mind” – “We found love”- Rihanna.
Nunca volveré a encontrar inspiración en tus ojos grises. Ya ni siquiera puedo imaginarme quien eres.
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Re: Estocolmo II

Mensaje por Lena's wife » Vie 08 Mar 2013 15:42

Oh vaya por un momento me hice a la ilusión de que Ximena le "cedia" su lugar a Yulia en la boda jajajaja

Qué es lo que sucede? falta mucho para el miercoles! Saludos.

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Re: Estocolmo II

Mensaje por Zurc » Vie 08 Mar 2013 15:59

No se porque creo que Ximena va a morir, que no muera!!!
Continua
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Re: Estocolmo II

Mensaje por Yarina » Vie 08 Mar 2013 16:04

O___________O!!!!!!!!!!!! Fuck!!!!!!!!!!!!!!!!!!
>___________< Continualo pronto!!!!!!!!!!!
Spoiler: ver
::Por ¡t.A.T.u! me corto las venas::

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Re: Estocolmo II

Mensaje por TheOneWhoDoesntDream » Vie 08 Mar 2013 17:40

oh me encantan que se peleen por el amor de Lena :P ay ay, no tardes!
En fin, el amor si existe y viene en forma de pizza.

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Re: Estocolmo II

Mensaje por moka_katina » Vie 08 Mar 2013 21:08

se puso interesante! espero la conti con ansias! :) .good.

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Re: Estocolmo II

Mensaje por Fiona » Vie 08 Mar 2013 22:21

woooow que nadie muera la verdad....esperar hasta el miercoles
Lucha por Tus sueños!! no dejes que nadie te los quite...

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Re: Estocolmo II

Mensaje por Pocholera » Vie 08 Mar 2013 22:40

Conti!!!!

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Re: Estocolmo II

Mensaje por kaliro19 » Sab 09 Mar 2013 03:14

Tía ya tienes todo fríamente calculado, ¿cierto? D:

P.D: Gracias por la dedicatoria tía. *-*

Contiiiiii
Quien se entrega por completo, jamás regresa entero.


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Re: Estocolmo II

Mensaje por TheLastWinner » Dom 10 Mar 2013 18:45

Que suspenso '-'...
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Re: Estocolmo II

Mensaje por alessandra_blueyes » Dom 10 Mar 2013 20:34

Que interesante!! que pasara el miercoles? de que estara hablando Ximena? contiiiii .read.
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Re: Estocolmo II

Mensaje por crazyforkatina » Jue 14 Mar 2013 21:26

Lo siento por no subir continuación el día de ayer, tuve unos percances... Pero aquí les dejo éste capítulo, ojalá que les guste. El de mañana me está haciendo llorar, pero ya lo verán :3


Capítulo 6.5
A pesar de que todo lo que pasaba por su mente estaba directamente relacionado con que las cosas salieran bien, hubo un momento en el que dudó acerca de si estaba haciendo lo correcto. Le intrigaba saber cuál era el motivo por el cual Yulia ahora se estaba reuniendo con Ximena, aunque siempre había sospechado que algo así sucedería. ¿Sólo era por querer escapar de la justicia, de su pasado y en todo caso, de las consecuencias que pudo haber tenido algún día todo lo que hizo en algún momento?... No parecía serlo así. En la mirada y el gesto general de Ximena se notaba una preocupación extrema y al mismo tiempo, cierta paz de que por fin Volkova hubiera llegado para reunirse con ella.

Había llegado demasiado lejos como para dudar en ese momento. Sabía que había una posibilidad enorme de que fallara e incluso existía un gran peligro de ser descubierta, sin embargo, no había viajado tantos kilómetros ni pensado en tantas posibilidades como para que de última hora se decidiera a regresar a Moscú y hacer como si nada hubiera pasado. Lo cierto es que su vida estaba tan cambiada que ya ni siquiera la reconocía; ya no había manera de retornar sin ahogarse en la sensación de que pudo haber hecho algo más.
Luego de que llegaron a aquel país tan extraño para ella, observó de lejos cada uno de los movimientos de Yulia, y con algo de dificultad trató de comprender el mal inglés del taxista al que pidió que siguiera el lujoso auto de Ximena. Finalmente y para su suerte, llegaron hasta la zona hotelera de Estocolmo e ingresaron en un hotel de un presupuesto medio. De cualquier modo, pensó, seguramente no la mantendría ahí por mucho tiempo, aunque igualmente no tenía ni la más mínima idea de qué era lo que mantendría a Yulia tan cercana de esas dos mujeres. Muchas suposiciones habían pasado por su mente, la más frecuente de ellas le decía que en realidad el vínculo estrecho era con la pelirroja; a Yulia y a Ximena las unía y las hacía rivales el amor tan notorio que expedían cada vez que miraban los grises ojos de Lena, pero, ¿en qué circunstancias pudieron conocerse?... Tenía el deseo de investigarlo todo, de saber hasta el más mínimo detalle, pero sabía que la única manera de lograrlo era estando cerca de alguna de ellas, y sus opciones no eran demasiado viables: Lena se notaba una persona sociable y amable, pero muy discreta en cuanto a su vida privada. Ximena, por su parte, parecía un blindaje de pies a cabeza; la única a quien sonreía era a la pelirroja, y la miraba con la veneración que sólo se ve a alguien por quien darías la vida, además de que su profesión sin duda la habría hecho un poco más desconfiada. La opción, como desde un principio lo supo, era Yulia. No sería fácil de manera alguna, con esos candados de seguridad que se notaban tras el azul de su mirada; parecía una persona fría, solitaria, antisocial, y hasta cierto punto, un poco primitiva. Sus ojos mismos habían notado lo que era capaz de hacer, y estaba consciente del peligro al que se estaba exponiendo, pero no interesaba nada; tenía que conocer todo, sin importar las consecuencias.
Luego de que hubo ubicado la habitación en la que Ximena y Yulia entraron, se acercó a la recepción para pedir la más cercana. Aún con la extrañeza en el rostro, la recepcionista le entregó las llaves electrónicas de una habitación lo suficientemente cercana como para mantener discreción, pero también para estar al pendiente de cada movimiento. El plan era acercarse a Yulia, sin importar de qué manera, de ser posible hacerse su amiga y finalmente conseguir que confiara en ella lo suficiente como para hasta conseguir un apartamento donde pudieran alojarse las dos. Tenía que actuar al margen de Ximena, pues ésta contaba con una inteligencia y suspicacia que Yulia a veces descuidaba, y si llegaba a sospechar ligeramente de sus verdaderas intenciones, seguramente haría lo posible por alejarla de ella y por tanto frustraría un plan que de hecho aún no estaba del todo establecido.
Se aseguró de que nadie notara que estaba al pendiente de sus movimientos. Durante un par de días dedicaba la mayoría del tiempo a vigilar la habitación con el fin de que no se le fuera a escapar Yulia y perderle el rastro. Adicional a esto, entregó algunos centavos a uno de los “botones” del hotel, indicándole que si notaba que “La loba” abandonaba el lugar, inmediatamente le informara para poder salir corriendo tras de ella, sin embargo aún no se había presentado la necesidad.

Esa mañana parecía que la vida le sonreía. Luego de tomar un baño rápido, salió a conocer y explorar un poco en el hotel, ya que no se había dado el tiempo de hacerlo. Justo cuando caminaba por uno de los pasillos amplios, miró a Yulia, quien fumaba un cigarrillo en uno de los balcones dedicados especialmente para eso. Sin querer ser muy obvia, ella misma sacó uno de sus cigarrillos y caminó con prisa hacia ese lugar. Al llegar, Yulia ni siquiera la miró, como ya lo suponía. Teniendo en cuenta esa posibilidad, tosió ligeramente para hacerse notar, pero eso tampoco funcionó, por lo cual optó por simplemente enfrentarla de manera directa y disfrazar todo de casualidad.

- A: Disculpa…- le dijo para llamar su atención. Antes de que Yulia volteara, completó la frase.- ¿Tienes encendedor que me prestes? Creo que olvidé el mío en mi habitación.- dijo finalmente sin importancia. Yulia giró la cabeza para verla, y en silencio sacó de su bolsa un encendedor zippo de cromo, pero la ignoró casi por completo. Esto frustró un poco a Anya, quien simplemente hizo una mueca muy rara. – Me traumarás, Yulia- dijo entonces luego de relajarse. La Loba volteó y la miró extrañada.
- Y: ¿Cómo sabes cuál es mi nombre?... – preguntó por fin, encendiendo otro de sus cigarros.
- A: Me va a deprimir pensar que de verdad soy tan sencilla de olvidar- dijo para ella también comenzar a fumar. Yulia giró la vista por completo y trató de poner atención a aquel rostro, hasta que finalmente lo recordó a medias.
- Y: Lo siento… Eres la chica del avión, ¿no?- preguntó finalmente tratando de no ser descortés.
- A: Preferiría que me llames Anya- dijo entonces mientras le sonreía. Yulia devolvió a medias al gesto y luego simplemente volvió la vista hacia enfrente.
- Y: Anya te llamaré, entonces. ¿Qué haces aquí?...
- A: Yo podría preguntar lo mismo- aseguró con un poco molesta.
- Y: No quise ser grosera- dijo con sinceridad- Sólo me sorprende que nos encontremos también aquí, ya sabes, es una gran casualidad.
- A: No te preocupes, sólo bromeaba… Pues… Básicamente éste fue el hotel al que me trajo el taxista- dijo simple, mintiendo.- No conozco a nadie en la ciudad, y lamentablemente no tengo guía turística aún… ´¿No lo serías tú?- preguntó.
- Y: Lo siento, pero tampoco conozco aquí.
- A: Bueno, pero ¿no crees que sería buena idea que si las dos venimos de Moscú, estemos un poco cerca?... Siempre es complicado estar en un país que no se conoce por completo.
- Y: Sí, pero no sé cuánto tiempo estaré aquí- dijo tirando ceniza del cigarrillo.
- A: Aún así, creo que sería bueno que estuviéramos… “Cerca”- le dijo guiñándole el ojo. Yulia sonrió recordando que, aunque en su cabeza y en su corazón siempre estaba presente Lena, un poco de diversión no le caía mal de vez en cuándo. Eran “necesidades primordiales”, como en alguna ocasión las llamó una de las terapeutas del cuerpo de policía.
- Y: Supongo que sí- respondió- ¿dónde te vas a hospedar durante éste tiempo?...
- A: Por lo pronto aquí estaré, pero no deseo quedarme mucho tiempo, no junté tanto dinero como para pagarme un hotel durante todo el año que estaré aquí.- dijo mientras miraba al suelo con algo de preocupación.
- Y: Espero que las cosas se mejoren para ti- respondió.
- A: Gracias… ¿Tú dónde te quedarás?...
- Y: Supongo que algún apartamento…
- A: Sé que no me conoces, en 10 minutos de plática no puedes llegar a saber ni una mínima parte de lo que hace o de lo que es una persona, y discúlpame por favor si estoy sonando atrevida, pero… ¿te agradaría la idea de compartir apartamento?... – soltó aún sabiendo lo arriesgada que estaba siendo esa proposición. Yulia se quedó en silencio durante unos minutos.
- Y: Escucha- dijo finalmente- No quiero ser grosera, pero vine por algunos asuntos de trabajo, y francamente no me encontraría en mi casa durante mucho tiempo, estaría más bien fuera. No quiero ser grosera, pero no puedo pensar en compartir mi espacio con alguien que apenas conozco, ¿me explico?...
- A: Perfectamente- dijo mientras suspiraba- y créeme que no me hubiera atrevido a proponerle tal cosa a cualquier persona, pero contigo me pasa algo raro…- mencionó.
- Y: ¿Qué sucede conmigo?
- A: No sé, noto algo en tu mirada que me dice que puedo confiar en ti.- dijo finalmente. Yulia primero abrió los ojos enormemente y después una sonrisa sarcástica se dibujo en su rostro.
- Y: No tienes idea de quién soy, Anya. No deberías de confiar en la gente, nunca sabes cuál es el presente que tienen, o el pasado del que están huyendo. Nunca sabes las circunstancias que las pusieron en tu camino en el momento que las encontraste… No deberías de confiar en nadie, mucho menos si no tienes conocimiento de quién es.
- A: Nunca se sabe quiénes son los demás, aún cuando ya tienes tiempo de haberlos “conocido”. Realmente no puedes asegurar lo que harán o no harán, o todo lo que en algún punto de su vida ya realizaron. Pero creo que hay veces en que simplemente tienes que confiar, y yo confío en ti aunque seamos un par de extrañas. Además… Estoy sola en ésta gran ciudad, y puedo notar que tú tienes un poco más de confianza en que todo te saldrá bien… Sólo te pido que lo consideres, por favor. Me estarías ayudando mucho…- dijo mirándola a los ojos. Yulia sonrió con algo de pena ajena y finalmente apagó el cigarrillo que ya se consumía solamente en sus manos desde hacía unos segundos.
- Y: No prometo nada, pero lo pensaré- dijo finalmente.- Ahora tengo que irme, pero ya tengo tu número telefónico en alguna parte de mi habitación. Yo me contacto contigo, ¿está bien?... – preguntó separándose de la pared en al que estaba recargada.
- A: Espero que lo consideres y veas que ésta es una buena oportunidad de ayudar a alguien que en verdad lo necesita- le dijo sonriendo. Luego se acercó a ella y sin que si quiera Yulia pudiera reaccionar, le dio un beso en la mejilla que la hizo paralizarse por un momento. En los labios de Anya también se postró una sensación indescifrable; probablemente era el odio infundado sentido por alguna persona que en realidad ni siquiera conocía. Yulia comenzó a caminar entonces, para cuando pudo reaccionar, y simplemente se despidió agitando su mano para finalmente sacudirla a manera de despedida, aunque sin voltear a mirar a la rubia.
Anya entonces se dirigió hacia u habitación. A pesar de que aparentaba bastante tranquilidad, todo lo que pasaba por su cabeza era que en cualquier momento las piernas no le iban a responder e iba a caer hasta el mismo suelo sin poder evitarlo. ¿Cómo es que alguien con la personalidad tan vibrante como Yulia pudo ser antes una persona desalmada, capaz de hacer los peores horrores?... Quizás ahora era diferente, pero eso no interesaba en lo más mínimo: todo lo que se hacía en la vida se debía de pagar, sin importar la redención o el arrepentimiento que se sienta por ello. Se concentró un poco. Estaba consciente de que la petición que le hizo a Yulia había sido por demás acelerada y que probablemente todo le resultara tremendamente mal por ese impulso. Había llegado a un punto en el que todo podía irse al carajo por no haber sabido como manejarse en ese momento, pero lo cierto es que actuó lo mejor que le fue posible, tomando en cuenta los cientos de sentimientos encontrados que tuvo al estar parada frente a esa mujer de mirada azul. Aunque siempre le habían atraído las mujeres de mirada clara, lo cierto es que el escalofrío sentido al perderse en el mar de aquellos ojos era algo sin precedentes y era, al mismo tiempo, la más grande de las estupideces, pero le hizo darse cuenta de que sentía una profunda atracción por el misterio que rodeaba a Volkova. Ahora la única oportunidad que le quedaba se la negaría o se la otorgaría precisamente ella y no le quedaba más que esperar que todo saliera bien. – “Soy una tonta, ni siquiera pude pedirle su número telefónico”- se reclamó para luego caminar hacia la regadera de su habitación y tomar una ducha que le despejara un poco todas las nubes en su cabeza.

Yulia ya se encontraba en su habitación desde hacía unos minutos. Reflexionaba acerca de la situación que le había planteado Anya, pero le parecía simplemente una locura. Era cierto que no le molestaría llevársela a la cama, pues esa era la forma en la que algunas veces mitigaba el dolor que le causaba la ausencia de Lena, pero de ahí a compartir su espacio con alguien había una gran diferencia. Pensó en que en efecto, era una buena posibilidad para hacer algo bueno por alguien, pero en ese momento su preocupación principal no era hacer el bien, sino concentrarse para que todo saliera bien, y aunque no tenía el deseo de que tuviera que llegar el día que Ximena y ella estaban temiendo, lo cierto era que probablemente en algún punto debía de estar preparada para cuando sucediera. Quizás después le daría tiempo para ser heroína de alguien más, pero en ese momento sólo había una persona a la cual le interesaba proteger.
Tomó una ducha que realmente fue muy rápida, ya que por la mañana de hecho ya había tomado un largo baño muy temprano. Al salir, se vistió con la ropa sobria y siempre oscura que le gustaba utilizar y tomó su chamarra de piel, su billetera con algunos de los kronor que Ximena le había dado para solventar algunos gastos, la llave electrónica del hotel, y finalmente salió a prisa, abordando el primer taxi que vio a las afueras del hotel y le dio un papel escrito en una dirección, ya que ninguno de los dos pudo comunicarse en inglés, que probablemente era el único idioma que podrían tener en común. Luego de unos minutos de trayecto, llegaron hasta unas oficinas prácticamente en ruinas, alejadas del resto de la lujosa ciudad. El hombre le indicó con la mirada que ya habían llegado a su destino, y Yulia simplemente puso en sus manos algunos de los kronor que parecieron ser más que suficientes, ya que éste abrió enormemente los ojos y le agradeció en la única palabra que pudo pronunciar. La Loba finalmente descendió del vehículo y comenzó a caminar entre la soledad y el silencio del lugar. Sacó su móvil y marcó el número de Ximena, para que se reunieran justo 5 minutos después. La mujer caminaba hacia ella, acompañada por un hombre bastante fornido, aunque su gesto marcaba que notoriamente ya no era tan joven, sin embargo en su caminar se notaba una gran agilidad y sus grandes manos parecían ser muy fuertes. Su cabello era rubio, pero ya tenía rasgos plateados, que marcaban una edad un poco avanzada. Vestía un traje muy formal y que parecía no ser precisamente barato, que le quedaba lo suficientemente holgado como para fácilmente esconder un arma dentro de él. En sí su presencia imponía bastante sólo con el hecho de estar cerca.

- X: ¿Cómo te resultó el camino?- preguntó luego de saludar a Yulia con un apretón de manos.
- Y: Pensé por un momento que nos íbamos a perder, pero el taxista se las ingenió. ¿Qué tal el tuyo?
- X: Bien, tuve que ingeniármelas para terminar todo el trabajo de la oficina y además explicarle a Lena por qué me ausentaría hoy, pero ya todo está solucionado- dijo haciendo un silencio un poco incómodo. El hombre que iba junto a ella la miró como si comprendiera y Yulia finalmente se decidió a hablar.
- Y: ¿Y bien? ¿Qué indicaciones hay para hoy?
- X: Primero que nada, únicamente te pedí que nos viéramos porque quiero presentarte a éste gran hombre. Es Piers Wolf. Estuvo cinco años a cargo de Säkerhetspolisen, que es nuestro Servicio de Seguridad. Estuvo al mando. En esa organización se maneja la protección VIP, la lucha contra el terrorismo y la seguridad nacional. Es el hombre que mejor sabe como funciona la delincuencia que llega a haber en éste país, y por tanto, uno de los pocos que sabe como combatirla. No creo que sea necesario mencionarte todas las vidas que ha salvado, todo lo que sabe y toda la facilidad con la que podría romperle los huesos a cualquiera que intentara hacerle daño a otras personas- dijo con serenidad.
- P: Mucho gusto, me alegra por fin conocerla, señorita Volkova- dijo mientras estrechaba su gran mano contra lo pequeña que lucía en ese momento la de Yulia.
- Y: El gusto es mío, Piers. – aseguró. Luego ambos miraron a Ximena indicándole que siguiera adelante con lo que estaba diciendo.
- X: Él estará contigo durante todo el tiempo que tengamos disponible. El departamento en el que te vas a ubicar está disponible para ti desde el día de mañana. A casi una cuadra renté un gimnasio para que se encuentren ahí en resto del mes, obviamente está equipado con todo lo necesario, sin embargo, si Piers lo considera necesario, algunas ocasiones saldrán hacia algunos otros sitios donde también puedan entrenar un poco. Tiene todos los permisos necesarios para enseñarte a utilizar las armas más inimaginables, aunque se me hace un nudo en el estómago pensar en la sola posibilidad de que algún día debas utilizar una de ellas, porque es precisamente lo que queremos evitar…- dijo mientras sus ojos se llenaban un momento de lágrimas, pero luego recuperó la compostura.- Quiero que los dos sepan que les entrego mi confianza totalmente y que pongo en sus manos lo único valioso que tengo: a Lena. Estoy segura de que puedo confiar en ustedes, ¿verdad?...
- P: Mi apellido es alemán, porque mi papá era de allá. Significa “Lobo”. El de la señorita Yulia también tiene esa raíz… Y, a menos que Yulia me desmienta, los lobos tenemos un gran sentido de la lealtad y de cómo proteger a los nuestros, ¿o me equivoco?- le preguntó a Yulia mirándola a los ojos.
- Y: No se equivoca, Ximena. Lena estará a salvo de todo, y aunque deseo que todo se solucione pronto y que no haya necesidad de siquiera cruzarme nuevamente en su camino, te aseguro de que en caso de ser necesario, daré hasta mi vida con tal de que ella esté bien- aseguró con los ojos también inundados en lágrimas.

CONTINUARÁ…
Nunca volveré a encontrar inspiración en tus ojos grises. Ya ni siquiera puedo imaginarme quien eres.
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Re: Estocolmo II

Mensaje por Zurc » Vie 15 Mar 2013 00:56

Pero que es lo que pasa???? Porque corre tanto peligro Lena???
Espero no llorar con la continuación porque con eso que dijiste creo que sera un cap muy trite
Continua
Te Quiero Apasionadamente... Y Te Quiero Apaciblemente... Puede Que El Amor Eterno Sea Eso, Esta Mezcla De Paz Y Fuego.

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Re: Estocolmo II

Mensaje por TheLastWinner » Vie 15 Mar 2013 11:01

Estuvo cortito este cap :c espero con ansisas el de hoy.
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Re: Estocolmo II

Mensaje por crazyforkatina » Sab 16 Mar 2013 01:06

Hey!
Buenas noches.
Les dejo la conti de hoy.
Casi lloro :( ... No es demasiado triste, pero me pegó mucho escribirla :(
Ojalá que les guste.





Capítulo 7.

Había muchas cosas en las cuáles tenía que pensar, pero seguramente ese no era el momento: durante mucho tiempo se había preparado para afrontar la situación en la que ella misma las había puesto y si en ese instante se permitía reflexionar más acerca de lo que próximamente sucedería, seguramente no tendría el valor de llevarlo a cabo. Tenía un miedo enorme, a pesar del temple que por lo regular mantenía ante las situaciones complicadas; nunca había temido por perder la vida, por perder la fortuna con la que creció ni por hacer el ridículo en algún otro ámbito de su existencia, pero ahora la situación era mucho peor de cualquier escenario horrible de todos los que pudo haberse imaginado: corría el inminente riesgo de perder a la persona que más había amado desde que tenía plena conciencia. Probablemente el único consuelo que tenía en ese momento, y por tanto lo único a lo cual aferrarse con todas las fuerzas que le eran posibles era el amor de ese ángel que la hizo despertar y entrar en conciencia luego de haber pasado tanto tiempo en la profunda somnolencia que había sido su vida. En algunas ocasiones ya había mantenido relaciones un tanto “formales” con una que otra chica, y desde que tenía memoria siempre le habían encantado las mujeres. Durante su estancia en el extranjero, al tiempo en que hacía la carrera profesional, se había dado el lujo de conquistar muy fácilmente el corazón de algunas jóvenes, ayudada por su presencia siempre imponente, su potencial belleza y aquel carácter fuerte, pero amable, que la caracterizaba desde niña. No podía quejarse en el ámbito sentimental, pues aún antes de conocer a Lena, quiso y la quisieron, pero lo que valoraba y la hacía sorprenderse era que con la pelirroja sucedió algo que jamás se hubiera imaginado: su corazón se paralizó por completo el día que la miró por primera vez. Sólo aquellos ojos grises pudieron hacerle creer en la leyenda del “amor a primera vista” que, aunque no desacreditaba, tampoco había tenido el gusto de conocer. Algo hubo en esa mirada triste que no podía dejarla de sorprender, de atraer. Su cabello, su manera de moverse, las cosas que no expresaba con palabras pero que era evidente que le estaban taladrando los sentidos y el alma… Nunca quiso, tanto como esa tarde, desnudar de la manera más salvaje y al mismo tiempo proteger de la manera más dulce a alguien. Fue por eso que luego de pensarlo durante gran parte del camino y aprovechando el pretexto de “tener que” despertarla de su sueño profundo, se animó a hablarle y, por si tenía algo de fortuna, a coquetearle. Cuando los ojos grises de Lena se clavaron en los suyos, se dio cuenta de dos cosas: la primera, que se había enamorado de la manera mágica en que nunca pensó hacerlo, sin siquiera intercambiar palabra alguna. La segunda, que detrás de esa clara mirada se encontraba un dolor muy hondo que, sin conocer la causa o las consecuencias de él, estaría dispuesta a sanar sin pedir nada a cambio, más que quizás, alguna futura sonrisa.

Recordaba en ese momento cada detalle de ese día que determinó los deseos para el resto de su existencia.

Luego de obtener la sonrisa deseada, supo que todas esas intensas sensaciones no se presentaban siempre ni con todas las personas. Quería y ya sentía una profunda necesidad de conocer más de aquella pelirroja.

- X: ¿Vienes de viaje? – preguntó con el tono más cortés que encontró.
- L: Algo por el estilo- respondió apenas.
- X: ¿Y ya sabes dónde te hospedarás?...
- L: No en realidad- dijo sorprendiéndose como si durante todo el viaje ni siquiera hubiera pensado en ello.
- X: Sé que lo que te voy a decir va a sonar maleducado y que a ninguna mujer nos gusta escucharlo, pero francamente luces mal. ¿Hay algo en lo que te pueda ayudar?...- preguntó con cierto nerviosismo para luego rascarse la cabeza mientras hacía una mueca graciosa que hizo a la pelirroja dibujar media sonrisa. Justo iba a recibir respuesta cuando el descenso del avión comenzó, provocándole a Lena un vértigo espantoso, probablemente causado por la debilidad física de la que era víctima en ese momento. Ximena comprendió todo y simplemente se dedicó a mirarla, ¡era tremendamente hermosa!... Cuando por fin aterrizaron todos los pasajeros comenzaron a descender del avión y la pelirroja parecía incluso haber olvidado la pregunta, pues lucía inmersa en sus propios pensamientos. Ximena en un principio se desanimó, pero luego lo reflexionó: toda su vida, desde el momento en que vio por primera vez el mundo, había luchado. No se iba a dar por vencida en ese momento, no podía permitirse hacerlo si con sólo unos minutos a su lado, ya no podía imaginarse su vida sin ella.
Eran ya las últimas a bordo del avión. La sobrecargo les advirtió al respecto y les pidió bajar pronto, por lo cual lo hicieron, para que Ximena notara la debilidad en las piernas y en todo el cuerpo de la pelirroja. ¿Quién o qué demonios le había hecho daño?... Caminaron juntas hasta el lugar donde debía recoger su equipaje. La banda que transportaba las maletas pasaba frente a sus ojos, y Lena estaba tan distraída y sin poner atención que Ximena se extrañó.

- X: ¿Cómo es la tuya?- preguntó de forma amable. Lena la miró extrañada.
- L: ¿Mi qué?
- X: Tu maleta, ¿cómo es?... Digo, para ayudarte a buscarla.
- L: No traigo.- comentó entonces, haciéndose consciente de que había llegado hasta ahí por mera inercia. Ésta vez la sorprendida fue Ximena.
- X: Eh… Perdón que me meta… ¿Te puedo ayudar en algo?... No quiero ser descortés o que pienses que me estoy metiendo en lo que no me importa, pero no luces bien y quiero saber si necesitas apoyo de algún tipo. – apenas terminó aquella frase cuando sintió como la gris mirada de Lena cayó en la suya, para que después esos claros ojos comenzaran a gotear de forma continua. Ximena no supo como reaccionar, por lo cual simplemente se le acercó. Sin pensarlo, la pelirroja se le lanzó a sus brazos mientras un llanto desgarrador se apoderaba de ella. Así, sin siquiera conocerla, Ximena correspondió al abrazo, sosteniéndola con delicadeza pero con la fuerza suficiente como para decir sin palabras que a partir de ese momento todo estaría bien. Luego de un largo rato en esa posición y sin importar las miradas de la gente que simplemente pasaba a su lado tratando de comprender aquella escena, Ximena separó un poco su cabeza y con la voz más delicada que pudo, le preguntó si todo estaba bien.
- L: Perdón…
- X: Tranquila, ¿ya te sientes mejor?- preguntó con calma,. La pelirroja se separó con algo de bochorno de aquel abrazo, dejando notar que sus mejillas habían adquirido el tono de su cabello.
- L: Lo siento mucho. De verdad discúlpame, no quiero… No quise… Perdón.- dijo nerviosa.
- X: Tranquila, por favor.- pidió tomándole la mejilla, logrando establecer nuevamente el contacto entre sus miradas.- No tengo idea de qué te sucedió, ni de qué te trajo hasta aquí, pero quiero que sepas que aunque no me conoces, a partir de éste día puedes contar con que no te dejaré sola.
- L: ¿Por qué lo haces?- preguntó sin comprender el motivo de que ella, siendo una persona completamente ajena a su vida, se convertía de un momento a otro en su única esperanza. Algo había en esos ojos claros que le decía que podía y debía confiar.
- X: Porque deseo hacerlo. Me nace no separarme de ti en éste momento, quiero quedarme aquí contigo y que por favor me digas si hay algo en lo que te pueda ayudar.
- L: No me conoces- dijo maravillada con la sonrisa que aquella mujer recién le había regalado.
- X: No, lo siento. Soy Ximena Ödger Bonet, abogada de profesión, la hija menor de una familia de tres hermanos, huérfana de madre, residente de Estocolmo, amante del cine independiente, fan de Queen, alérgica a la penicilina, y buena para armar rompecabezas- dijo de forma rápida sonriendo ampliamente. Lena devolvió el gesto, sin duda con más tranquilidad.
- L: Yo soy Lena Katina.
- X: Encantada de conocerte, Lena. Dime, ¿tienes dónde quedarte?...
- L: No en realidad.
- X: Hagamos una cosa: yo también voy llegando… No puedo ofrecerte mi casa, porque no nos conocemos y sé que no sería correcto, pero… Puedo acompañarte a un hotel, te dejo instalada y también me quedo en alguna habitación cercana a ti, por si necesitas cualquier cosa. Después puedo llegar a casa. ¿Está bien?...
- L: ¿De verdad harías eso por mí?- preguntó con los ojos nuevamente llenos de lágrimas.
- X: Si me lo permites, con todo el gusto del mundo.- aseguró.
- L: No sabes cuánto te lo agradecería- cedió finalmente, conmovida.
- X. No tienes por qué- dijo con sinceridad. - ¿Nos vamos?...
- L: Sí, pero... Debo ir primero a sacar dinero del banco y solucionar algunas cosas.
- X: Será después. Por el dinero no te preocupes, si tienes de donde sacar, te presto y luego me lo pagas. Lo más importante en éste momento es que estés bien. – dijo con determinación.
- L: Gracias.
- X: Vámonos entonces.- una vez que dijo aquello, caminaron juntas hacia el sitio de taxis que quedaba fuera del aeropuerto. A pesar de lo poco que se conocían, la confianza de Lena estaba extrañamente puesta en aquella mujer. Luego de unos minutos, Ximena agradeció en sueco al chofer y descendieron en un hotel que no era demasiado lujoso, pero tampoco modesto.
- L: ¿Hablas sueco?- preguntó sorprendida ya que su comunicación había sido en otro idioma.
- X: Sí, de hecho es mi lenguaje natal- respondió con naturalidad.
- L: Oh, vaya… ¿qué otros idiomas hablas?...
- X: Francés, italiano, alemán, inglés y español- dijo con algo de bochorno, como si al decirlo sintiera un poco de vergüenza.
- L: Qué interesante- dijo sinceramente. Luego comenzaron a caminar hasta llegar a la recepción, donde Ximena solicitó dos habitaciones y pagó con su tarjeta de crédito, mientras Lena la esperaba en el lobby del hotel. Luego de unos minutos, regresó hasta donde estaba y finalmente ambas subieron por el lujoso ascensor, acompañadas de un mozo que simplemente les hizo compañía en silencio. Al llegar al piso donde correspondían sus habitaciones, bajaron del elevador y caminaron hasta ellas, que por misma solicitud de Ximena, estaban juntas. Entraron a una de ellas y se “instalaron” dentro de la medida de lo posible, ya que no había equipaje el cual acomodar. La pelirroja entró casi corriendo hasta la cama, debido a que hacía meses que no se sentía con tanta tranquilidad como para llegar y recostarse sin la preocupación de que algo malo fuera a suceder. Ximena la miró y sonrió.
- X: Iré por algo de comer. Llamaría a la recepción, pero prefiero ver qué hay y qué se me antoja. ¿Qué puedo traerte?...
- L: No tengo mucha hambre- dijo , pero su estómago indicó todo lo contrario con un ruido gracioso.
- X: Creo que él no opina lo mismo- comentó sonriendo, logrando que también Lena lo hiciera.
- L: Lo que tú me recomiendes está bien- aseguró.
- X: Muy bien, entonces iré por algo. Regreso en un rato- anunció para finalmente salir de la habitación. Al cabo de unos veinte minutos, volvió acompañada de un mozo que llevaba un carrito lleno de algunos platos y bebidas de diferentes tipos.
- L: ¿Qué tanto trajiste?- le preguntó medio sorprendida.
- X: Sólo lo necesario para que nos alimentemos. Olvidé decirte que como mucho, ¿verdad?- dijo sonriendo. La pelirroja sonrió igualmente.
- L: Eso parece…- comentó. El mozo colocó el carrito en el centro de la habitación, junto a una mesa que se encontraba ahí y luego recibió algunas monedas por parte de Ximena.
- X: Bueno… Provecho- dijo destapando los platos, entre los que se encontraban servida una gran variedad de cosas.
- L: ¿Qué me recomiendas?...
- X: Esto- le dijo señalando una especie de cangrejo servido junto a puré de patatas.
- L: ¿Qué es?...
- X: Kräftor… Es cangrejo de río, la carne es muy suave, y algo dulce…
- L: Los cangrejos me parecen arañas marinas- dijo sonriendo y sin tratar de ser grosera. Ximena soltó una carcajada.
- X: Entonces puedes probar esto, se llama “pyttipanna”… Es carne y patatas en cuadros, van fritos pero no es muy grasoso… ¡Pruébalo!- comentó.
- L: Sí, ¡gracias! Eso sí se me antoja realmente- comentó. Tomó uno de los platos vacíos que se encontraban en el carro y comenzó a servirse un poco de ese platillo ayudada con los cubiertos correspondientes. El primer bocado de eso le supo mejor de lo que en su vida había comido, probablemente no era un manjar como a los que estaba acostumbrada antes del secuestro, pero tomando en cuenta que apenas y comía cuando estaba en cautiverio, aquello era lo más rico. Comenzó a comer con algo de prisa, tenía realmente mucha hambre. Ximena sonrió.
- X: Provecho-le dijo finalmente para servirse uno de los kräftor y comenzar a partirlo. Hábilmente sacó un gran pedazo de aquella carne blanca y levantó el tenedor. – Cierra los ojos- pidió entonces- pero primero toma un poco de agua- le indicó, sirviéndole en un vaso agua sin sabor. Luego le acercó el vaso a la boca e hizo delicadamente que le diera un trago. La pelirroja sonrió.- Ahora sí, abre la boca y cierra los ojos- indicó. Lena la obedeció, para luego recibir, con la misma delicadeza anterior, el trozo de carne blanca que Ximena puso en su boca.
- L: Es delicioso- admitió luego de masticarlo.
- X: Es de mi comida preferida. – dijo sonriendo ampliamente. Continuaron degustando sus alimentos y una vez que hubieron terminado, Ximena llamó a la recepción para que fueran por los trastes.
- L: Muchas gracias por esto. Por cierto, mañana mismo te lo pago, necesito ver lo de mis cuentas de banco, por suerte tengo cobertura internacional, pero debo de solucionarlo primero… Salí de Rusia sin planearlo.
- X: No te preocupes por eso, ya veremos después- aseguró. – Eh… Lena, debo de ir a resolver algunas cosas, ¿está bien?... Regreso en una hora cuando mucho, lo que sucede es que tengo que comprar algunas cosas que traía en la maleta.
- L: Por cierto, ¿dónde está?...
- X: En el aeropuerto, no la recogí…
- L: Lo siento, es mi culpa- le dijo apenada.
- X: No tenía nada importante… Sólo iré por pasta dental y esas cosas… Vuelvo al rato, mientras si gustas puedes ver la televisión, hay un menú de canales internacionales…
- L: Está bien, muchas gracias…
- X: Toma- le dijo sacando un teléfono celular de su bolsillo y dándoselo.- Por favor márcame en caso de ser necesario. Estoy registrada como “Ödger 1”…
- L: No es necesario que lo hagas…
- X: Para mí si lo es… Por favor acepta esto, ¿sí?- le pidió con la ternura en los ojos. Lena no pudo resistirlo.
- L: Gracias-dijo tomándolo. La mujer le sonrió y finalmente salió de la habitación.
Caminó por todo el pasillo que la llevaba a los ascensores y sonrió. De verdad le gustaba mucho aquella pelirroja, en cuanto al físico, la manera de decir las cosas, la forma en que se movía cuando trataba de expresar algo. ¿Qué la habría llevado a huir de esa manera de Moscú?... Probablemente alguna discusión con su novio, algún problema familiar o simplemente el necesitar cambiar de aires. No importaba, porque con sólo una sonrisa a medias había logrado capturar toda su atención e iba a hacer todo lo posible por conquistarla, y en caso de que ni siquiera le gustaran las chicas, por lo menos se conformaría con ser su amiga y una especie de protectora ahora que Lena se encontraba tan lejos de su hogar y sin nadie a quien recurrir.
Salió del hotel y se dirigió directo al centro comercial, donde seleccionó algunas prendas que supuso se verían muy bien una vez puestas. También compró crema, desodorante, un par de pijamas de seda y muchas otras cosas que perfectamente le podrían servir para uno o dos meses estando fuera de casa. Con el carrito del centro comercial prácticamente repleto, regresó al hotel al paso de casi dos horas y cuanto entró a la habitación donde Lena se había quedado, la miró dormida profundamente, con la misma ropa puesta y con profundo cansancio. Sonrió al notarla tan frágil. Entró sin hacer ruido hasta el cuarto de baño y comenzó a poner a llenar el jacuzzi encontrado ahí. Dejó algunas de las cosas de aseo personal que había comprado y finalmente se dirigió hasta donde la cama se encontraba, para acomodarse en uno de los sillones ahí dispuestos y dedicarse a leer una de las revistas que también adquirió en el supermercado. Luego que la hubo terminado de pies a cabeza, miró nuevamente a Lena, ¡qué manera de dormir! … Seguramente se encontraba muy cansada y el hecho de comer como lo habían hecho sólo logró agudizar la sensación de “pesadez”. Dejó pasar un tiempo, cuando menos lo esperaba habían transcurrido otras dos horas y ya se encontraban en completa oscuridad. Ximena no quiso prender la luz, debido a que supuso que eso iba a interrumpir el sueño de la pelirroja. Finalmente también ella comenzó a dormitar, hasta que de un momento a otro, notó como la pelirroja se despertó con sobresalto y comenzó a decir cosas que en ese momento no eran comprensibles. Ximena corrió lo más rápido que pudo y encendió la luz, para mirar que la pelirroja se encontraba sentada en la cama, llorando profundamente y sin parecer encontrar tranquilidad.

- X: Calma. Todo está bien, Lena- le indicó mientras se acercaba a ella y por instinto la abrazaba. La pelirroja se dejó en esa caricia y comenzó a respirar con mayor lentitud, mientras su llanto igualmente iba disminuyendo. Una vez que estuvo casi en el estado “normal”, Ximena le acarició el cabello. – Todo va a estar bien a partir de hoy, te lo prometo- le dijo casi al oído. La pelirroja la miró y le agradeció sin palabras- Te preparé el baño, puedes entrar y quedarte ahí todo el tiempo que desees. Hay cosas de aseo personal y me tomé la libertad de comprarte un regalo que está ahí dentro. Por favor, entra, relájate y verás que te vas a sentir mejor- le dijo. La pelirroja la miró y luego simplemente la obedeció en silencio. – Iré a mi habitación, vuelvo en un rato- indicó para luego simplemente salir. Pensó en todo lo que estaba ocurriendo, probablemente no era tan sencillo después de todo, pero eso no quería decir que no intentaría por todos los medios que todo lo malo que le había sucedido a aquella mujer fuera superado con su ayuda en algún punto de la vida.
Dejó transcurrir un par de horas y finalmente volvió, para tocar la puerta de la habitación. Lena abrió inmediatamente, se veía mucho mejor, ahora aseada, con la pijama que encontró en el baño puesta y con un mejor semblante. Invitó a Ximena a pasar y posteriormente llegaron hasta la cama. La pelirroja se encontraba viendo una serie “gringa” con la cual sonreía un poco.

- L: Gracias por todo. No sé qué he hecho de bien como para haberme encontrado contigo- le dijo finalmente mientras se acostaba en la cama.
- X: No tienes nada qué agradecer, lo hago con mucho gusto…
- L: Sí te lo agradezco, el mundo está lleno de personas malas y tú… Pareces un ángel.
- X: No, disto mucho de eso- comentó sonriendo.
- L: No, pero como no te haré cambiar de opinión, mejor me desisto. ¿Quieres quedarte a ver televisión conmigo ésta noche?- preguntó con inocencia. Sus ojos decían “por favor, lo necesito, quédate”. Ximena asintió y se recostó junto a ella en la cama.
- X: Claro que sí- le dijo finalmente. Al pasar de unos minutos, sintió como la pelirroja se recargó un poco en ella. Entendió el gesto, por lo cual alzó su brazo para que ese contacto se hiciera más cercano y finalmente se convirtiera en un abrazo cálido. Lena suspiró un poco, sintiéndose completamente protegida, y luego de unos minutos comenzó a dormir. Ximena se quedó inmóvil, disfrutando del movimiento de esa respiración. Aunque esa noche no hubo ni siquiera un beso que le pudiera alentar a que lo que estaba sucediendo podía ir más allá de una amistad, supo que estar así, con Lena frágil, perdiéndose en su abrazo, era algo que deseaba desde hacía mucho tiempo, aunque ni siquiera la hubiera conocido antes.



Con mucho esfuerzo, por fin lo había logrado. Esa mañana sus deseos se convertían en una absoluta realidad, aunque lamentablemente para ella, no de la manera mágica y perfecta que siempre lo había planeado.
Regresó rápidamente hasta la fiesta, notando que Lena se fotografiaba con algunas personas y después simplemente se dedicaba a atender de manera correcta a los invitados, disculpando la ausencia repentina de Ximena. Llegó hasta donde estaba y la tomó por la cintura, para luego robarle un beso prolongado que la hizo sonreír ampliamente.

- L: ¿Dónde estabas?... Por un momento pensé que ya había sido abandonada por mi esposa- medio reclamó.
- X: Nunca te abandonaría- dijo entonces.
- L: Lo sé. Sé que tú eres la única persona que siempre va a estar conmigo- aseguró. Luego le dio un beso prolongado.
- X: Siempre.- dijo sintiendo como esa palabra tan simple le taladraba el corazón.
- L: Oye… ¿Y si nos vamos?... Quiero decir, me la estoy pasando muy bien en nuestra fiesta, pero lo único que deseo en éste momento es que me quites la ropa- le mencionó al oído. Ximena se estremeció por completo con tan sólo escuchar esas palabras y sonrió.
- X: Creo que ellos sabrán comprender que las nuevas esposas desean hacer cosas más interesantes- aceptó jalándola con delicadeza. Comenzaron a caminar hasta la salida de aquel lugar, escapando divertidas y cuidando que nadie las viera y luego simplemente abordaron el automóvil de Ximena y tomaron dirección hacia el hogar que compartirían. Luego de unos minutos de manejar, y de haber aprovechado todos las luces rojas de los cruceros para besarse, llegaron finalmente hasta el apartamento. A la entrada, Ximena miró a Lena con complicidad .
- L: No me dirás que deseas hacerlo…- indicó.
- X: Por favor, ¡déjame cargarte hasta la cama!- pidió.
- L: No creo que me aguantes…- dijo sonriendo.
- X: Claro que sí, siento que subestimas mi fuerza, Katina- le respondió indignada.
- L: Bueno, entonces hazlo- dijo simplemente. Ximena giró hacia ella y luego de extenderle los brazos, le indicó que se subiera en ellos. La pelirroja la obedeció y Ximena la llevó así hasta la cama, donde la puso delicadamente.
- X: Te dije que me subestimabas- le indicó sonriendo para luego darle un beso corto en los labios.- Ahora vengo, ¿qué deseas tomar?...
- L: A ti- le dijo mirándola de forma un poco lasciva.
- X: Y yo también apetezco tomarte, pero, ¿qué deseas de líquido?- preguntó besándole el cuello.
- L: ¿Hay vino tinto?...
- X: Sí, claro… Iré por él… Ahora vengo, no comiences sin mi- le sugirió para luego pasar su mano por el vientre de Lena y llegar a la entrepierna. Después simplemente la quitó, sonriendo por el suspiro que había arrancado.
- L: Eres muy cruel conmigo- le dijo mientras sonreía. Ximena la miró y luego salió de la habitación para servir dos copas de vino. Al volver, Lena ya la esperaba entre las sábanas., con cara de impaciencia.
- X: Dime que no te has quitado la ropa- pidió mientras se acercaba y colocaba las copas sobre una mesa pequeña que siempre se alojaba junto a la cama.
- L: Lamento decirte que sí, pero seguramente te gustará lo que traigo puesto- aseguró mientras alzaba la sábana. Ximena se encontró con las piernas blancas de Lena cubiertas con unos ligueros en color negro. Su ropa interior constaba de un conjunto rojo y tenía puesto un babydoll de seda de un tono más bien color vino.
- X: Te ves hermosa- halagó mientras contemplaba aquel paisaje.
- L: Tú también- respondió, para luego jalarla con suavidad hasta ella. Comenzó a besarla de manera lenta, como si al hacer eso el tiempo no transcurriera. Ximena simplemente se dejó envolver en ese beso, mientras sus manos se acercaban con delicadeza a las piernas de Lena. Luego de unos momentos, se acercó hasta el cuello de la pelirroja y comenzó con los suaves mordiscos que sabía que la enloquecían. Subió un poco hasta su oído y le susurró “te ves hermosa”, logrando que ésta arqueara por un momento su espalda y le regalara un breve suspiro. La intensidad de las caricias comenzó a subir, hasta que Lena finalmente trató de sentarse en la cama.
- X: ¿Pasa algo?- le preguntó medio aturdida por la pasión .
- L: Sí… Quiero…- le dijo mientras se acercaba lentamente a su oído- que me hagas el amor toda la noche- culminó logrando que cada poro de la piel de Ximena se despertara. No dudó más, entonces. La tomó con un poco más de fuerza, pero sin perder la delicadeza de ser mujeres, y abrió sus piernas lentamente, para comenzar a besarla, una por una, desde la planta de los pies. Una vez que terminó con ese recorrido, se perdió por un momento en el vientre perfecto de la pelirroja. Su mano derecha iba quitando poco a poco el cabello de Lena que se había quedado sobre su cuello, y luego de hacerlo, volvió a subir ahí. Comenzó a desnudarle por completo los hombros, levantándola con una asombrosa facilidad para hacer más sencilla la labor. Besó con delicadeza cada una de las pecas que se encontraban en ese sitio y finalmente su mano izquierda comenzaba a acariciarle los muslos. La pelirroja suspiraba, mientras se aferraba con fuerza y sensualidad a la espalda aún cubierta de la otra mujer. Al ser insuficiente ese contacto, la separó un poco de su cuerpo y comenzó a quitarle el vestido, bajando poco a poco el cierre y luego quitando con un poco más de impaciencia el resto de la vestimenta. Ximena le ayudó cuando tuvo que llegar el momento y finalmente ambas quedaron con la piel al descubierto.
- X: Espera…- pidió para luego darle un beso corto en los labios y buscar una de las copas que estaba en la mesa de al lado de la cama.- Esto me gusta- dijo haciendo referencia al vino- pero creo que podría saber mejor por aquí- comentó al momento en que vaciaba con delicadeza un poco de aquella bebida entre los pechos de Lena, quien se estremeció al contacto del líquido. Ximena se acercó hasta ella y comenzó a beber en su piel, empleando la lengua de esa forma que había aprendido con el paso de los años. Luego de eso, miró que la pelirroja le sonreía con picardía.
- L: O probablemente ésta noche sea yo quién lo haga- indicó para dar, en un repentino movimiento, un giro de muchos grados a su posición, haciendo prisionera a Ximena, quien sorprendida, se dejó llevar por unos momentos, mientras Lena recorría cada parte de su cuerpo con el simple roce de sus dedos.
- X: ¿Con la autorización de quién?- preguntó jalándola con suavidad de la barbilla. Lena sonrió mientras sentía como Ximena volvía a ponerlas en la posición anterior, haciendo más intensas las caricias, logrando que la pelirroja por fin “cediera” y simplemente se dejara llevar por un compás que ella misma iba estableciendo. Poco a poco, haciendo cada una de las cosas que a ambas las volvían locas, disfrutó de cada contacto mientras trataba de grabar en su mente y en su memoria cada sensación de esa noche. Luego de varias veces en que ambos cuerpos se tensaron y hábiles gritos acompañados de gestos llenos de placer se apoderaron de ellas, la pelirroja cayó rendida en los brazos de Ximena.
- L: ¿Sabes que podría estar así toda la vida?... No necesitaría nada más en éste momento, más que tú y yo juntas en ésta cama. Quiero que el resto de mis días y de mis noches sean así- le comentó para luego darle un beso en los labios. Se recargó sobre ella, suspirando. -¿Vas a estar siempre conmigo?- preguntó justo antes de quedarse dormida, completamente agotada. Ximena agradeció como nunca que no haya tenido que responder a esa pregunta, pues de hacerlo sólo se convertiría en una mentirosa. La abrazó con fuerza, cuidando no despertarla y luego simplemente le dio un beso en la frente. Sus ojos claros se llenaron de lágrimas. La amaba como nunca lo había hecho y como nunca a nadie podría amar de nuevo. Sólo deseaba llevarla lejos, a un sitio donde nadie pudiera encontrarlas, donde nada de lo que habían hecho las persiguiera. Sólo quería hacerla feliz por el resto de sus días, cuidarla, quererla, hacerle sentir todo el amor que nacía y se renovaba en cada mirada que intercambiaban . Sólo quería demostrarle, cada mañana, que las nuevas oportunidades que les había dado la vida tenían que ser aprovechadas, durante cada segundo. Grabó en su memoria aquel aroma, la suavidad de esa piel que cálida, reposaba en completa tranquilidad junto a la suya. Memorizó el ritmo de la respiración que la pelirroja tenía y agradeció como nunca a la vida de haberlas cruzado en el camino. Suspiró mientras lloraba silenciosamente, hasta que llegó el amanecer. Los rayos del sol entraban apenas por una ventana lejana. Lena dormía tan plácidamente que parecía ser un ángel, porque no imaginaba cuánto iban a cambiar las cosas. Ximena suspiró hasta el cansancio, mientras la observaba y le pedía a la existencia que en algún momento se le perdonara por el error que cometió y por las cosas que iban a suceder. Le besó la piel del hombro, inundándose en la delicadeza y calidez que emitía. Se embriagó de aquella sensación de que había tenido la fortuna de conocer al amor de su vida y luego simplemente se dejó invadir por la idea resignada de que a partir de esa mañana las cosas no volverían a ser igual que antes.

CONTINUARÁ…

"I'd fill your every breath with meaning, and find a place we both could hide... You don't believe me, but you do this every time. Please don't drive me blind. Please don't drive me blind... I know we're broken, I know we're broken, I know we're broken.... ♫"- "Blind", Placebo.
Nunca volveré a encontrar inspiración en tus ojos grises. Ya ni siquiera puedo imaginarme quien eres.
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Re: Estocolmo II

Mensaje por kaliro19 » Sab 16 Mar 2013 03:30

:O Wow, conti tía *-*
Quien se entrega por completo, jamás regresa entero.


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Re: Estocolmo II

Mensaje por Cristina Kozlov » Sab 16 Mar 2013 09:02

wow!!! .good. continua pronto porfavor girl_wink
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