ESTOCOLMO II // POR: CRAZYFORKATINA

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crazyforkatina
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ESTOCOLMO II // POR: CRAZYFORKATINA

Mensaje por crazyforkatina » Sab 02 Feb 2013 01:29

Después de dos años tratando de retomar la magia que me significó escribir ésta historia, les presento por fin la segunda parte, agradeciendo primero que nada por su paciencia y también por el ánimo que me transmiten en cada uno de sus comentarios.
Espero que ésta secuela sea significativa para ustedes y llegue a ser de su agrado, pero sobretodo que los marque de alguna manera, al menos en una parte mínima de todo lo que me ha marcado escribirla.

Muchas gracias por todo, por cada comentario bueno y "malo". Por seguir de cerca lo que escribo y porque sé que muchos de ustedes, más que "lectores", se han convertido en personas que forman parte de mi vida. Algunos incluso en mis amigos.

Dedico especialmente éste fanfic a la persona que me roba el sueño desde hace años. Ya hablé de magia, y sólo ella sabe a qué me refiero con lo que digo. Gracias por estar ahí al paso del tiempo, de los errores, de las lágrimas y de las risas. Gracias, porque tu mente igual de torcida que la mía, germinó ésta historia detrás de pláticas simples. Te amo.

La manera en la que se subirá la historia será semanal.
A veces les dejaré un capítulo, y a veces, por decirlo de alguna manera, "dos". Les explico: hay capítulos que tienen parte ".5", esto para ayudar a la comprensión de lo que sucede. Espero que esto facilite la historia. De cualquier modo, pueden preguntarme si algo no se comprende, ya que éste también es un espacio para la retroalimentación ;)


Sin más, espero que les guste.
Daniella, según Lena :3

Las dedicatorias comienzan a partir del siguiente capítulo :3







Capítulo 1.

El aroma fuerte y profundo del café le inundó cada parte de sus fosas nasales. Le encantaba la sensación, aquel sopor que lejos de aturdirla la hacía sentirse bien, nueva cada día. Apenas abría sus ojos, el sol parecía querer quedarse por siempre con aquella imagen de inocencia que ella era capaz de regalar cuando se quedaba dormida… Ya tenía muchos meses de no despertarse a media noche, llorando, sudando, recordando que era de las personas que habían conocido el infierno y habían tenido la fortuna de salir de él sin una herida profunda, aunque aún quedaban cicatrices, pequeños recuerdos, sueños, y un dolor que poco a poco iba desapareciendo… Sus noches entonces eran un cálido refugio, una serena circunstancia en que todo lo que importaba era permanecer igual; tranquila, segura, amada.
Estiró su brazo, como se había acostumbrado a hacer, esperando encontrar aquella figura delgada que le daba tanta protección y que tanto le había ayudado a superar, pero tras no encontrarla, simplemente se talló el rostro procurando quitarse la sensación de pesadez de cuando debía levantarse, y después estiró su cuerpo, asemejando de una graciosa manera los movimientos de un gato que busca desperezarse. Sonrió y como pudo, salió de debajo de sus sábanas azules, se colocó la bata de seda color vino que tan bien contrastaba con su piel blanquísima, y luego de ponerse sus pantuflas suaves, caminó por la alfombra de la habitación para salir de ella y toparse con el pasillo en el que se mezclaban el olor a fruta y a mantequilla que provenía de lo que habían adoptado como cocina. Escuchó la música alegre proveniente de la radio que estaba programada para encenderse en punto de las 8:00 am y bailando llegó hasta aquella mesa elegante y perfectamente ubicada, donde encontró aquel espectáculo visual que siempre le estimulaba todos los sentidos: un par de platos con variadas frutas, acompañados de una gran jarra de jugo de naranja, y una canasta llena de diferentes panes. La cafetera contenía aquel líquido que tanto le agradaba por las mañanas y una de las sillas ya estaba ocupada por aquella mujer a la que le regalaba cada uno de sus suspiros , porque cada día hacía todo lo posible por merecerlos.
Una amplia sonrisa perfecta la esperaba allí, pero no era de aquella dulzura que siempre le profesaba. Había cierto dejo de victoria, cierta satisfacción, como si algo le hubiera salido de excelente manera y tuviera que decirlo pronto antes de explotar por no hacerlo. Como si algo tramara y se sintiera igual a un niño al esconder una travesura.

- X: No quise despertarte, Lena… Dormías tan plácidamente que preferí que descansaras un poco más… - le explicó mientras se levantaba para acomodarle un beso prolongado en los labios.
- L: Estaba cansada… ¿No sabes de quién es la culpa?- preguntó con picardía, sugiriéndole una respuesta obvia.
- X: Tuya, por ser tan hermosa, por hacerme desearte tanto… No pude dormir sin hacerte el amor antes… Ya no es algo que me tenga permitido, eres como una necesidad…- dijo mientras la abrazaba por la cintura.
- L: Hey… Tranquila, que tenemos que trabajar… Estoy en proceso de otro libro, preparar la presentación del que ya terminé y además debo diseñar el plan de estudios para mis alumnos del post- grado… Y tú debes ir al despacho, ¿no?...- se defendió cuando los besos de aquella boca que sabía ofrecerle todo comenzaban a treparle por el cuello.
- X: Eres una gran aguafiestas, Katina… - dijo separándose de ella, pero sonriendo- Pero tengo que decirte algo, en realidad.
- L: Dime, ¿qué pasa?- le interrogó luego de servirse una taza de café y darle un sorbo pequeño.
- X: Bueno, quisiera que hoy me concedas el honor de ir a cenar fuera del hotel. Me recomendaron un restaurante excelente y digamos que pocas veces tenemos la oportunidad de salir de aquí… ¿Me acompañas?...
- L: Sabes que sí, tonta…
- X: Gracias… Entonces, ¿te parece si paso por ti a las 8:00 pm?
- L: Perfecto. A esa hora ya regresé.- aseguró sonriendo. – Pero por lo pronto, te dejo. Tengo que bañarme y arreglar algunas cosas. ¿Te alcanzo ó ya te irás?
- X: Ya me voy, solo me termino mi café y listo. Tengo que checar algunas cosas de la fundación y demás…
- L: Bueno- aceptó terminando su taza de café de un solo trago. Luego caminó por aquel pasillo con el cual ya se había familiarizado y luego de recoger sus toallas limpias y algunas de sus prendas, tomó una ducha en la tina de aquella suite que se había convertido en su hogar desde hacía un par de meses, cuando el empleo y la carrera de Ximena habían comenzado a despuntar con destino hasta el cielo mismo, según decían muchos expertos.



Era cierto que todo había cambiado. A lo largo del tiempo tuvieron que mudarse de aquella casa sencilla a la que le pertenecieron por algunos años. Todo iba bien respecto a ellas, ya que profesionalmente comenzaron a rendir frutos todo el esfuerzo y dedicación que imprimían en sus respectivos empleos. Si bien era verdad que la familia de Ximena contaba con una estirpe y un poder impresionante en todo el país (pues su padre era dueño absoluto de más de tres compañías y un par de marcas), la chica se había esforzado bastante por hacer excelentes trabajos para toda clase de posición social. Antes de conocer a la pelirroja, su carrera estaba más enfocada en casos de compañías privadas, pues contaba con habilidades extraordinarias para ello. Sin embargo, luego de que llegó a su vida esa extraordinaria mujer que había sufrido tanto por un trauma tan grande como la privación de su libertad, comenzó a interesarse más por las causas que consideraba más loables y justas; enfocó su carrera hacia la sociedad. Servía casi de manera gratuita (por no decir completamente sin costo alguno, en determinados casos) a mujeres que habían pasado por procesos dolorosos de cualquier clase de índole; maltrato en el hogar, acoso laboral ó sexual, violaciones, secuestros, robo y demás injusticias. Su estatus en la sociedad le dio cierto aire, cierto “empujón” hacia arriba, pues a pesar de que estaba en contra de ello, de vez en cuando se publicaban en algún periódico las hazañas logradas por su firma de abogados, que ella misma lideraba como si hubiese nacido para ello. Se desenvolvía con tan naturalidad que cualquiera podría darle sin problemas el crédito de ser alguien con muchos años de su vida dedicándose a ello, cuando en realidad era solamente un talento especial del que muy pocas personas en el mundo podían presumir, sin embargo ella siempre se mostraba humilde, como si le fueran innecesarios todos los cumplidos que se le regalaban por el simple hecho de hacer bien su trabajo, y regalarle algo de esperanza a las personas que ya desconocían casi por completo el significado y la presencia de esa palabra en su vida.


Por otro lado, la pelirroja estaba más que acentuada. A veces trabajaban a la par, en algunas campañas a favor de la mujer y de quienes eran menos favorecidos que ellas, se encargaba de dar clases de psicología en una Universidad privada y además había optado por seguir escribiendo, especializándose en algunos síndromes, ya que “Estocolmo”, su primer libro, tuvo un éxito impresionante en muchos países alrededor del mundo.
En ese momento de su vida, si alguien se lo hubiera preguntado, sin duda respondería que no le hacía falta nada para ser completamente feliz; Ximena era una mujer maravillosa, siempre atenta, siempre sonriente, siempre detallista. Junto a ella todo se sentía bien, era como si su sola presencia creara una barrera entre la pelirroja y todas las cosas malas que pudieran suceder en el mundo. Era dulce, era completamente tierna, pero al mismo tiempo, era decidida y no dejaba que nadie (más que Lena) le conociera las debilidades. Siempre se mostraba altruista, acomedida, al mando de proyectos donde la integridad de las personas estuviera intacta y segura. Mucha gente la quería, se hizo fácilmente se amigos verdaderos que, aunque no frecuentaba por falta de tiempo de ambos lados, hubieran dado la vida por ella en caso de ser necesario. Era una mujer hermosa, fuerte, inteligente y que amaba por completo a aquella rusa pelirroja que tanto lo merecía, por eso no había día en que Lena no agradeciera a la vida por haberlas cruzado en el camino.

Luego de un baño que la relajó por completo, se enfundó en uno de sus trajes sastres tan elegantes y que tan bien acentuaban su figura, y bajó por el elevador de ese, su nuevo “hogar” y en la recepción saludó a todo el personal, que la reconocía de memoria y que además le mostraba cierto afecto, pues siempre tenía una sonrisa amable para ellos. Escoltada por uno de los vigilantes, salió hacia la avenida y abordó un taxi que siempre la esperaba a la misma hora para llevarla a aquellas oficinas en que tanto tiempo pasaba, arreglando todas las cosas que tuviera pendientes de sus respectivas ocupaciones. El día siguió el curso que normalmente hacía, entre papeleos, casos difíciles y otros que resultaban más que un mero trámite para ella, por su sencillez y por la tarde volvió al hotel donde, para su sorpresa, ya estaba Ximena, quien llevaba un bello vestido negro sencillo, que se notaba elegante, pero no demasiado ostentoso.

- X: ¿Cómo te fue?- le preguntó mientras la abrazaba.
- L: Bien, ya sabes, algunas cuestiones como siempre, pero pude arreglar todo.
- X: Siempre puedes… ¿Sabes cuánto te admiro por ello?- preguntó sinceramente, abrazándola de esa manera que solo ella podía.
- L: Es recíproco, Ximena. Sabes que también te admiro mucho, y te respeto igualmente…
- X: ¿Y me deseas?- preguntó con simpatía.
- L: Siempre- le dijo sonriendo. Luego le besó el cuello.
- X: Yo también- alcanzó a decir después de un suspiro.- Mucho… Pero tienes que cambiarte. Recuerda que tenemos la reservación…
- L: ¿Y si no vamos?...- preguntó con cierta picardía.
- X: Tenemos que ir, en serio quiero que conozcas…
- L: Ok, ok. Pero cuando volvamos no te salvas de mi… - añadió guiñándole el ojo.-
- X: ¿Dónde firmo?- preguntó sonriendo. Ambas rieron con fuerza y luego la pelirroja se adentró en la suite y encontró ropa acorde con la ocasión. Después de arreglar un poco su atuendo, que aunque lucía bella, se veía muy formal, salieron de la suite juntas , tomadas de la mano y abordaron el “modesto” Mercedes Benz en color negro que el papá de Ximena les había regalado para transportarse, y que solo utilizaban cuando salían juntas ó planeaban regresar tarde. Luego de conducir un poco, llegaron al lugar, dejaron el auto con el servicio y entraron tomadas de la mano, en aquella ciudad donde la discreción no era necesaria, pues todos se respetaban entre sí y nadie se metía en las cosas que no le incumbían. El sitio parecía un buen lugar, pues sin rayar en el extremo de lo lujoso, proyectaba cierta elegancia. Se les asignó una mesa y un mesero que las atendió comenzando con un vino tinto exquisito al tiempo en que leían la carta. Luego de unos minutos de elección, cada quien pidió su platillo y comenzaron a cenar. Aunque ya en varias ocasiones habían realizado algo parecido, ésta vez se notaba un brillo especial en la mirada de Ximena, como si particularmente esa noche estuviera agradecida de que la pelirroja fuera parte de su vida. Le sonreía, tomaba su mano con mucho cariño, la miraba de pies a cabeza con una respetuosa indiscreción y de pronto suspiraba hondamente para finalizar todo con un gesto indescifrable. Con respeto atendía a cada una de las palabras de Lena, que le sonaban como aquellas melodías que se habían convertido en sus preferidas a lo largo del tiempo. Fue tan agradable el tiempo transcurrido, que se esfumó entre sus dedos de una forma casi mágica, pues cuando menos lo sintieron ya iban de regreso al hotel que ya se había convertido en su hogar, sin embargo Ximena no tomó el camino habitual, sino que se desvió hacia un barrio que no se encontraba cerca de donde residían. La pelirroja, extrañada, se dio cuenta de que ya se encontraban en Östermalm, uno de los barrios más lujosos de Estocolmo, en el cual se encontraban diferentes sitios nocturnos y algunos de los museos de la ciudad. Adicional a esto, se encontraba lleno de los más lujosos fraccionamientos en los que alguien pudiera vivir.


- L: ¿Haremos algo especial en ésta noche?- preguntó algo curiosa mientras miraba inquisitivamente a Ximena.
- X: Sí… En realidad quiero que conozcas un lugar y me parece que ésta noche es excelente para hacerlo. ¿Me acompañas?
- L: Sabes perfectamente que sí te acompañaré.
- X: Muy bien… Entonces vamos.- indicó mientras llegaban enfrente de unas rejas muy grandes que fueron abiertas por un vigilante que atento, las abrió inmediatamente.
- Buenas noches. ¿A quién viene a visitar?
- X: Vengo al departamento 305, es del señor Alberkt Ödger, yo soy Ximena Ödger, su hija, y la contraseña es la 306093256.- indicó de manera rápida. El vigilante revisó rápidamente en una computadora portátil que aguardaba en la pequeña caseta de vigilancia y luego regresó hacia donde se encontraban ellas.
- Señorita Ximena, adelante por favor.- pidió mientras le indicaba cuál era el camino que debía seguir. Ximena lo obedeció y luego de sonreírle, ingresó para llegar hasta un estacionamiento subterráneo y dejar el automóvil aparcado. La pelirroja no dijo ni una sola palabra, ya que Ximena constantemente veía a su padre en los lugares más raros que se pudieran imaginar, ya que el mismo Alberkt era un poco excéntrico. Pensando que se trataría de alguna de esas reuniones exprés en las que únicamente se llevaban de 15 a 20 minutos prefirió no preguntar y simplemente siguió a una Ximena tan atenta como siempre que la llevaba del brazo mientras subían por el ascensor que las conduciría al destino provisional que les aguardaba. Cuando hubieron llegado al piso número 3, salieron juntas y caminaron hacia el departamento que Ximena había indicado desde que llegaron a la recepción de aquel condominio lujoso.
- X: Adelante- le dijo a la pelirroja luego de haber deslizado la tarjeta en aquel tecnológico sistema que sustituía elegantemente las llaves convencionales. Lena avanzó sólo para sorprenderse ya que cuando hubo pisado a penas la alfombra de aquel sitio, las luces se encendieron de manera automática, dejando ver un lugar lleno de cosas muy modernas y de excelente gusto, que gritaban de todas las maneras posibles parte de la personalidad de cada una de las chicas.
- L: ¿Verás a tu papá? – se animó a preguntar, asombrada por aquel sitio.
- X: No… Ésta noche es únicamente para ti y para mi.
- L: ¿Cómo?...
- X: Pues… Lena… Te presento tu nuevo hogar a partir de ésta noche.
- L: ¿Qué?- preguntó bastante sorprendida, mientras media sonrisa se dibujaba en el rostro de Ximena.
- X: Como lo escuchas. Si aceptas que así sea, éste será el sitio donde viviremos, de ser posible, por el resto de nuestras vidas. Papá me lo regaló hace casi dos meses, pero estaba personalizándolo un poco para que cuando pudieras venir ya estuviera acorde a lo que te gusta y a lo que me gusta… ¿Qué dices?- preguntó pícaramente.
- L: ¿De verdad? ¿Esto es nuestro?...
- X: Sí… ¿No te gustó?- preguntó para luego robarle un pequeño beso en los labios.
- L: ¡Claro que me gustó! Pero… ¿No crees que es demasiado lujoso? Me refiero a que… Podríamos alimentar a muchas personas con la mitad de lo que cuesta un departamento en ésta zona de la ciudad.
- X: Lo sé, de hecho cuando papá me preguntó donde quería que me regalara departamento se lo pedí en la zona bohemia, pero me dijo, y lo cito: “No seas hippie, pensé que esa etapa había muerto en la secundaria. Una mujer como tú, y más aún, con una mujer como Elena, no pueden vivir en un sitio tan sencillo”, y a la semana ya me había traído a conocer éste sitio. Sabes que papá es caprichoso… No aceptó que pudiéramos vivir en un sitio “así” como el que nos hubiera gustado. Te lo prometo que traté de persuadirlo, pero…
- L: Shhh… Solamente te estaba haciendo un comentario- le dijo sonriendo para luego besarla prolongadamente.- No importa si es en un castillo o si es debajo de una piedra, lo que quiero es compartir el resto de mi vida contigo y lo vamos a realizar, ¿está bien?
- X: Sí, pero hay un problema…
- L: ¿Cuál?...
- X: Que yo ya no quiero que seamos novias.- soltó, para dirigirse con un gesto de notoria pena hacia un gran librero que se encontraba justo en el ventanal que daba hacia la calle y dejaba ver gran parte de la ciudad.
- L: Creo que no te estoy comprendiendo.- respondió medio extrañada.
- X: Verás, Lena… Todo esto ha sido muy bueno y muy lindo, pero ya no lo quiero de ésta manera. ¿Recuerdas éste libro de poemas?... – le preguntó mientras tomaba uno de entre los que se encontraban en el mueble.
- L: Sí…
- X: ¿Puedes leerme el que estabas leyéndome cuando dormimos juntas la primer noche?...
- L: Claro- le respondió mientras tomaba el libro en sus manos.
- X: ¿Me lo leerías por última vez como mi novia?- pidió.
- L: Sí- a penas respondió la pelirroja, mientras lidiaba con todas las sensaciones que se estaban acumulando dentro de su pecho. Buscó así la página, y cuando al fin llegó, encontró pegado, sobre la hoja, un pequeño sobre que decía “Ábreme”. Sonrió.
- X: Yo que tú, abría el sobre.- pidió sonriendo. La pelirroja obedeció simplemente a aquella pícara sugerencia, y cuando se encontró con lo que había adentro, sonrió ampliamente; reposaba ahí un anillo de platino que relucía de manera casi divina. En el centro contenía un pequeño diamante que a pesar de su tamaño reflejaba perfectamente mucho valor.
- L: ¿Qué significa?- preguntó.
- X: Significa que deseo que seas mi esposa y que lo que más quiero es que me aceptes- pidió mientras le daba un beso en la mano. Lena sonrió aún más ampliamente y luego se lanzó hacia aquellos brazos que ya la esperaban. Los ojos claros de ambas goteaban lágrimas de felicidad, mientras una gran sonrisa estaba dibujada en sus rostros.
- L: ¡Claro que sí!- exclamó notoriamente llena de alegría. - ¡Sí!- repitió.
- X: ¡Gracias!- musitó para luego simplemente comenzar a besarla. Esa fue la última palabra que se dijo conscientemente durante la noche, pues entre el romántico frenesí del que fueron presas, terminaron en la recámara en la cual pretendían pasar todas las noches siguientes, desnudas y sin sufrir el frío que últimamente se había estado sintiendo por todo Estocolmo. Fue una de las mejores noches de todas las que de por si habían pasado desde el momento en que comenzaron con su relación como pareja.

A la mañana siguiente, cuando la pelirroja abrió los ojos, Ximena no se encontraba junto a ella. Presa de una extraña sensación, se levantó y caminó hasta donde había reconocido como sala, y luego de mirar el anillo que llevaba en su mano y sonreír como una boba, se encontró con Ximena, que ya se encontraba con su ropa formal puesta (ropa nueva, que ella nunca le había visto) y tomaba un café envasado de aquellos que no le agradaban mucho.

- L: Tú muy mal… Una noche me propones matrimonio y a la mañana siguiente abro los ojos y no estás ahí- medio reclamó, aunque luego sonrió y le dio un beso prolongado.
- X: Discúlpame, futura esposa. No quise despertarte, estabas profundamente dormida.
- L: ¿No sabes por qué?- preguntó con picardía.
- X: Tengo una ligera idea- respondió con el mismo tono.
- L: Entonces no me culpes…
- X: No te culpo, sólo te estoy diciendo porque no te desperté… Imagínate que tan dormida estabas que ni escuchaste cuando mi papá me marcó…
- L: ¿Todo está bien?
- X: No sé, lo escuché un poco preocupado, por eso me levanté al momento y me bañé. Me citó en una de sus oficinas… No quisiera ir, pero…
- L: Hey… Es tu trabajo. Tú siempre me has apoyado cuando quiero realizar algo y no voy a esperar que tú dejes de realizar tus cosas por quedarte conmigo. No te preocupes.
- X: Es que no me quiero ir, Lena. Quiero que pasemos toda la mañana como las recién prometidas que somos.
- L: Nena… Nos quedan cientos de mañanas, por favor ve y haz lo que corresponde. Sabes que tu papá evita molestarte en todo lo posible, y si lo escuchaste preocupado, seguramente es algo grave, así que por favor ve y no te sientas mal al respecto. Eres su Ximena, su máximo orgullo, como él siempre dice… No le falles.- indicó sonriéndole.
- X: Cuando sonríes de esa manera es imposible negarse a cualquier cosa… Muy bien. Iré a ver que necesita y regreso en cuanto me desocupe, ¿está bien?
- L: Sí, ya te dije que no te preocupes, nena.
- X: Bueno… Ya te pedí el desayuno de un restaurante que queda cerca, te lo traerán en media hora, así que por favor te estás al pendiente. Ya está pagado, sólo te pido que en cuanto lo recibas cierres, te relajes y te instales cómodamente en tu nueva casa. Está la televisión, internet, y demás… Por cierto, hay algo que quiero mostrarte…- le indicó para luego jalarla con suavidad de la mano. La llevó por un pasillo hasta que llegaron a una habitación que se encontraba llena de libros en ordenados muebles, al igual que un escritorio que justo enfrente tenía una silla cómoda aparentemente, y que daba la espalda a otro ventanal que dejaba ver mucha luz.- Hubiera querido “presentártelo” de mejor manera y una vez que estuviera del todo terminado, pero éste es tu “estudio”… Están muchos de tus libros favoritos, otros cuantos que me recomendaron, tu computadora, internet y una barra completa de las bebidas que más te gustan… Sólo faltan algunos detalles, pero me gustaría que lo personalizaras después… ¿Te agrada?- preguntó antes de darle un gran beso.
- L: ¡Piensas en todo!- respondió alegre de ver ese gran detalle.- ¡Lo haré con gusto después! ¡Te amo!- le dijo mientras la abrazaba.
- X: Yo también te amo. Espero que te guste, nena… Al rato que vuelva te muestro el mío, ¿está bien?
- L: ¡Claro!... Procura no tardar, ¿si?...
- X: Trataré, nena.- le aseguró para luego despedirse con un beso en la boca. – Por cierto, te dejo la clave para abrir el departamento en una nota que está en la computadora de la sala, por si deseas salir o hacer cualquier cosa.
- L: Gracias, preferiría bañarme y hacer algunas cosas en lo que llegas. ¿Está bien?
- X: Claro. Te amo, vuelvo al rato.- se despidió de nuevo para finalmente salir del apartamento.
La pelirroja sonrió. Finalmente era una mujer que por completo podía presumirse de “feliz”. Era cierto que ya llevaba varios años estando con Ximena conviviendo, sin embargo el matrimonio siempre había sido un asunto importante y relevante para ambas, pero nunca había sido tan “sencillo” encontrarlo como una posibilidad. Sin embargo, en ese momento todo parecía “acomodarse” mágicamente para que también estuvieran juntas de esa forma. No pudo quitarse la sonrisa del rostro durante toda la mañana, estuviera desayunando, leyendo, escribiendo o jugando con una de las consolas que ya se encontraban también conectadas a la televisión de la sala.
El día se le pasó muy rápido a pesar de la lentitud que le supuso la ausencia de Ximena, y cuando por fin llegó la noche y aquella mujer entró por la puerta de aquel nuevo hogar, notó en su semblante algo muy diferente; había una preocupación grandísima que jamás le había reflejado.

- L: ¿Todo está bien?- preguntó pensando en que quizás su papá le había dado alguna noticia desagradable.
- X: Sí y no- respondió la mujer.
- L: ¿Qué pasa?...
- X: Con mi papá está todo bien, pero… Hay algo que tengo que comentarte.- dijo con seriedad.
- L: No me asustes, ¿qué sucede?
- X: Luego de la reunión con mi papá, me llevó a un bar a tomar una copa… Y en el bar estaban transmitiendo las noticias internacionales. Te quiero decir una cosa, pero necesito que por favor tomes asiento.- pidió para servir un par de copas de whisky y entregarle una.
- L: Xime, por favor dime que sucede.
- X: En Rusia hubo un problema… Detuvieron a la banda de Iván Shapovalov y a las personas que se vieron involucradas de alguna manera con ellos. Tienen a Yulia Volkova.- dijo de manera tan rápida que la pelirroja sintió taquicardia prácticamente al instante.- Entiendo que no estoy teniendo tacto, pero es importante que me ayudes a manejar esto. Tú alguna vez me la mencionaste, y según lo que entiendo, ella fue la persona a la cual le tengo que agradecer que en éste momento estés conmigo, así que… No puedo permitir que pase el resto de su vida en la cárcel. Tenemos que hacer algo.- sentenció. La pelirroja se encontraba completamente incrédula, tanto por la noticia como por la aparente reacción de Ximena.
- L: No entiendo.
- X: Lo he pensado el resto de la tarde… Iremos a Rusia y voy a llevar el caso de Yulia Volkova.
- L: ¿Probarás su culpa?- se animó a preguntar. Ximena la miró con seriedad.
- X: No. Voy a llevar su defensa.- dijo por último para dejar anonadada a la pelirroja.

CONTINUARÁ...

Because maybe you’re gonna be the one that saves me… And after all you’re my wonder wall… - “Wonderwall”- Oasis.
Nunca volveré a encontrar inspiración en tus ojos grises. Ya ni siquiera puedo imaginarme quien eres.
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Re: Estocolmo II

Mensaje por katinavolkova13 » Sab 02 Feb 2013 01:44

.aplausos. .aplausos. .aplausos. .aplausos. .aplausos. .aplausos. .aplausos. .aplausos. .aplausos. .aplausos. .aplausos. .aplausos. .aplausos. .aplausos. contiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii como siempre dany tus historias .aplausos. .aplausos. .aplausos.

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Re: Estocolmo II

Mensaje por LYV » Sab 02 Feb 2013 02:20

WOW!!!!!!!!!! muy buen comienzo del fic daniella me gusto mucho esta parte donde se sabe lo que vivio lena después de dejar a julia

ahhhhhhhhhhh XD ya va ximena es como la mujer casi ideal XD pero naaaa XD


contiiiiiiiiii *-* .aplausos. .aplausos. .aplausos. .aplausos.

(\(\
(=’ :’)
(,(”)(”)¤LENA KATINA *W*


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Re: Estocolmo II

Mensaje por alex_volkova » Sab 02 Feb 2013 03:58

Danny!!!!...
Con esto has venido a alegrarme y a sacarme de mis malviajes q traigo(luego te cuento)
wow!!!...esta increible...y pinta estar mucho mejor..
disculpa tanta lata q te di con respecto al fic,pero ya queria seguir leyendolo :)
como ya te lo he dicho antes...te admiro mucho y respeto mucho tus obras :)))
saludos....
Enamorarse y no
Cuando uno se enamora las cuadrillas
del tiempo hacen escala en el olvido
el miedo se convierte en osadía
y la muerte no sale de su cueva.

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Re: Estocolmo II

Mensaje por alessandra_blueyes » Sab 02 Feb 2013 11:55

wow que bueno que seguiste con la segunda parte! .aplausos. me gusta mucho como escribes, es mas fuiste tu la primera autora del primer fic de t.A.T.u que lei .read.
Me gusto mucho el comienzo de este fic .drinks. y si al parecer Ximena es la mujer ideal, pero personalmente tanto lujo a mi no me gusta, pero veremos como se desarrola el fic, y otra vez gracias por continuarla give_rose

contiiiii .telephone.
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>.< Te confundí con la persona indicada >.<

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Re: Estocolmo II

Mensaje por Volkodlak » Sab 02 Feb 2013 12:52

waooo mis ojos se abrieron como platos cuando lei el titulo "Estocolmo II" O.O
es uno de mis fics favoritossss me encanto la primera parte y estoy super emocionada por
la secuela.
Gracias por continuarrrrr =D
"Nunca te arrepientas de lo que hiciste, tan sólo, tal vez arrepientete de lo que pudiéndo hacer no hiciste".

Te Amooo Mi Angelita Hermosa


[*]LENISTA[*][/color]

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Re: Estocolmo II

Mensaje por Fiona » Sab 02 Feb 2013 13:57

dance1 wiiiiiii xD...
Lucha por Tus sueños!! no dejes que nadie te los quite...

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Re: Estocolmo II

Mensaje por DerujKum » Sab 02 Feb 2013 15:03

Me gusta la manera en que la vida de las personas pueden dar giros inesperados. Nuevamente reitero mi fiel gusto por tus historias y debo admitir que, como muchos, esperaba ansiosamente la secuela de Estocolmo. Continúa Daniela :)
*-*-*DerujKum*-*-*

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Re: Estocolmo II

Mensaje por Ljubav i Mržnja » Sab 02 Feb 2013 18:40

Me sigo negando a leer la primera parte lalala ya sabes quien soy, pero esto si lo leí ¿cuenta? interesante por ahora, veremos mas adelante como sigue.
Te quiero mi topo bello!
Lian

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Re: Estocolmo II

Mensaje por TheOneWhoDoesntDream » Sab 02 Feb 2013 19:07

ya me estoy leyendo la primera parte pero mientras tanto me leo esta, continua!!!! .good.
En fin, el amor si existe y viene en forma de pizza.

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Re: Estocolmo II

Mensaje por Zurc » Dom 03 Feb 2013 20:57

Cuando leí Estocolmo me quede pensando e imaginando que podría pasar en una segunda parte, con esto has superado todo lo que imagine .aplausos. .aplausos. .aplausos. .
eres una de mis escritoras favoritas give_rose give_rose give_rose .
conti...!!!
Te Quiero Apasionadamente... Y Te Quiero Apaciblemente... Puede Que El Amor Eterno Sea Eso, Esta Mezcla De Paz Y Fuego.

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crazyforkatina
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Re: Estocolmo II

Mensaje por crazyforkatina » Lun 04 Feb 2013 02:47

Hola, pequeños seres de luz, como soy una buena persona, les dejo de sorpresa éste capítulo. Es pequeño pero muy trascendente en la historia.

Gracias a todos los que han leído y comentado, desde que siguieron Estocolmo I y al igual a los que recientemente comienzan a seguir ésta historia. ¡Espero que les siga agradando!

Quiero dedicar éste capítulo (como ya una vez se los había prometido vía Facebook) a Alee (alex_volkova) que con sus ocurrencias siempre me hace sonreír y con quien me pongo a "cantar" Inna jaja. También quiero dedicarlo a Mayra, una de las personas más hermosas e importantes que he conocido, que siempre ha sabido qué decir en los momentos en que necesito escucharlo o leerlo. ¡Gracias por todo, nena! Te quiero :3


En fin, espero que les guste n.n

Daniella.




Capítulo 1.5


Las cosas no podían marchar mejor para él. Todo lo que había planeado le estaba saliendo tal cual lo necesitaba. Ninguna otra cosa lo haría más feliz que tomar venganza por fin de aquel que había pretendido jugar con él. Pocas cosas tenía tan claras en la vida como que nadie volvería a lastimarlo o afectarlo de manera alguna. El poder debía ser completamente suyo, sin importar el precio que esto significara. No interesaba a quien tuviera que lastimar o de quien debía deshacerse llegado el momento. Él no se merecía ser siempre un simple ayudante, teniendo la capacidad y la grandeza de hacer cosas extraordinarias... Y espantosas.

Sólo estaba esperando una oportunidad. Debía ser paciente y acertar cuando las cosas se le pusieran "en bandeja de plata". Haber aguardado tanto debía valer la pena, de alguna forma. Sólo quería tomar todo lo que era suyo... Todo lo que El Shapo le arrebató, aún cuando, después de que La Loba había demostrado no estar a la altura cuando se fue de la banda, traicionando a todos. Él se había convertido en la mano derecha de Iván, y sin embargo, repetidamente, lo único que recibía eran humillaciones y maltratos. No le había importado soportar el mal humor de aquel hombre, ni tampoco las veces en que delante del resto de la banda lo había hecho quedar como un auténtico idiota, a pesar de que era quien últimamente ponía todo en orden. Pero... ¿haberle arrebatado a aquella mujer con la que tanto fantaseó desde el momento en que la vio en el centro comercial?... Es decir... ¡él la había visto! Él había, también, planeado todo, orquestado cada movimiento, seguido cada huella que le diera aunque sea la mínima pista de como poseerla por la fuerza y claro, como hacer el negocio de su vida a costa de su libertad.
Pero algo no había resultado bien en ese plan perfecto; de nada había servido la exactitud con la que ejecutó cada una de esas perversas ideas, porque cuando Patricia Hearst* hubo estado en las manos de la banda, no fue él quien la poseyera... Iván, en uno de sus enfermos y asertivos movimientos, había logrado quedar a solas con ella, para así servirse de la belleza tan diferente (de origen inglés) de aquella desdichada mujer., que se había convertido en el nuevo negocio y objeto de diversión de aquel perverso captor.

A raíz de ese primer encuentro, no existía para Iván diversión más grande que esos encuentros en aquel cuarto oscuro, donde tras muchos gritos de dolor, salía con una sonrisa perversa y triunfante. Se había convertido en religiosa y obsesiva esa visita, a tal punto en que lo demás se convertía poco a poco en nada. Ni el dinero, ni los otros "aspectos" del negocio parecían importar. Lógicamente, tampoco Alina, aquella mujer cautiva desde hacía años, que aunque seguía conservando su belleza caucásica a pesar de los maltratos, era un mueble olvidado para ese momento. Daba lástima por lo patética que lucía llorando y lamentándose siempre que el Shapo pasaba junto a ella sin siquiera dirigirle una mínima mirada; ya no era su objeto de deseo. Ya no era raro escucharla sollozando, lamentándose por haber dejado de ser suficiente para ese hombre al que tanto "amaba".

A veces, a Bengisson le daba mucha lástima. Sus ojos azules siempre eran testigos de aquella indiferencia que le resultaba más cruel que los golpes o insultos. Solo pensaba: "¿Y si fuera alguna de mis hermanas la que estuviera sufriendo de esto?" . Sin embargo esa noche las cosas parecían estar de su lado. Era arriesgado, pero, ¿y si lograba que funcionara?... Podía convertirse en lo que siempre había querido ser. Total, ¿qué importaba unirse a la lista de personas que se habían aprovechado de Alina?... Su torcido sentido de "compasión" le decía que, de hacer bien las cosas, podía liberarla para siempre de aquella "enfermedad" que tenía y de paso llevarlo a él a un momento más "digno" en su existencia. Por fin todos conocerían de lo que él era capaz, y claro: le darían el reconocimiento que siempre se mereció. Era importante atreverse a apostar, aunque aún así casi "rogó" a la vida porque todo resultara bien.
Se escabulló como pudo del Shapo, quien estaba "ocupado" con Patricia, y llegó hasta donde Alina, quien lloraba en silencio, acurrucada de forma lastimosa en el suelo repugnante de su habitación.

- B: ¡Alina!- gritó casi de la misma forma en que el Shapo lo hacía. La mujer se sobresaltó y giró emocionada, sólo para encontrarse con el desazón de que no era Iván quien le buscaba. Por el contrario, simplemente se encontró con aquel hombre alto y corpulento, que siempre vestía de negro y portaba una máscara que apenas dejaba sueltos sus rizos castaños.

- A: ¿Qué pasa?- preguntó con desilusión.

- B: ¿Ya comiste?- interrogó. No fue necesario que la mujer le respondiera, porque él mismo halló solución a su duda, con el plato lleno de comida fría que reposaba junto a los pies de la chica. -¡Debes de comer!- ordenó mientras daba un puñetazo en el piso.

- A: ¿Para qué?- preguntó con desgano.

- B: Para no morirte, estúpida.- respondió con molestia. La mujer sonrió con ironía.

- A: ¿Esto no es estar muerta?- preguntó finalmente, haciéndolo enfurecer.

- B: Sigues respirando, ¿no?- dijo bufando por el enojo.

- A: Da igual. Respirar no siempre significa estar vivo.

- B: ¿Entonces?...

- A:¿Podría pedirte algo?...

- B: ¿Qué?...

- A: Mátame. Para ti debe ser sencillo. Yo no quiero hacerlo con mis propias manos porque no me atrevo. Ni eso puedo hacer. Pero tú mátame.- pidió con seriedad.

- B: ¿Qué te sucede, estúpida?- preguntó en un arrebato de violencia.- ¡Yo no soy un homicida! ¡No es lo que hago!

- A: ¿Ahora me vas a decir que eres una persona excepcional?- preguntó. El hombre se molestó a tal punto de darle una bofetada.

- B: ¡No digas estupideces! ¡Ya veo porque Iván se cansó de ti, niña idiota!- dijo de forma hiriente. La mujer estaba acostumbrada a los golpes, sin embargo, comenzó a llorar con más fuerza con tan solo escuchar el nombre de Iván.

- A: ¿Soy tan poca mujer, Benigsson?...

- B: ¿Y a mi qué me preguntas?... ¡Pregúntale a él! ¡Pregúntale por que le aburriste y porque ya no significas nada para él! ¡Anda! Si quieres saber, simplemente ve y pregúntale que sucede.

- A: Yo...

- B: ¡Nada! A mi deja de joderme con eso... Levántate, tonta.- le ordenó, pero ya él mismo la estaba haciendo alzarse del suelo.

- A: No, por favor.

- B: ¡Que te levantes!... ¿No lo ves? ¡Iván es tuyo y la zorra de Patricia te lo está quitando! ¡Tienes que luchar por que él vuelva a ti, como nunca debió dejar de ser! ¡Hazlo!

- A: Iván se va a enojar- se defendió mientras forcejeaba.

- B: No... Él está mal. En realidad es a ti a quien ama, pero esa mujer ha hecho todo lo posible por metérsele hasta por los ojos... ¡Date cuenta! ¡Él quiere volver contigo! ¿Vas a dejar que te lo quite?...

-B : No...

- A: Bueno, entonces simplemente lucha por él.- sugirió mientras miraba hacia la puerta. Alina supo a lo que se refería, por lo que, con la poca fuerza que tenía, se terminó por levantar. Juntos salieron de la habitación, para dirigirse a la de Iván, donde se escuchaban gritos de dolor. En un frenesí, Alina irrumpió, sorprendiendo a Iván desnudo sobre Patricia, mientras ella lloraba profundamente.

- I: ¿Qué hacen aquí?- preguntó el Shapo colérico, mientras se cubría con las sábanas. - ¿Qué sucede?...

- A: ¡La voy a matar!- dijo Alina, mientras la miraba con furia. Se acercó hasta donde estaba ella y la tomó por el cabello. La otra mujer, sin tener noción de que estaba sucediendo, simplemente siguió llorando. Alina, sacando fuerza quien sabe de donde, comenzó a golpearla repetidamente en el rostro, mientras Iván era víctima del desconcierto. Para cuando pudo reaccionar, se acercó hasta ellas y de un golpe retiró a Alina, quien lucía furiosa.

- I: ¿Qué te pasa? ¿Estás loca o qué?- le dijo mientras le sostenía el brazo con mucha fuerza.

- A: ¡Ella tiene que desaparecer!- gritó- ¿No ves que quiere separarnos? Sé que tú me amas de la misma manera en la que te amo yo... Pero ella siempre quiere ser una entrometida... ¡Si la mato vamos a poder estar juntos como antes! ¡Vamos a vivir nuestro amor!- gritó con emoción. Iván primero mostró una gran sorpresa por lo sucedido, pero luego dibujó una sonrisa de ironía en su rostro.

- I: ¿Amor?... ¿Llamas amor a las veces que te violé y te di grandes palizas? ¿Crees que eso es amor, patética? ... - preguntó. Luego comenzó una carcajada.

- A: ¿No me amas como yo a ti?...

- I: ¡Claro que no!- respondió ya un poco molesto. - ¿Si te amara estaría con Patricia? ¡Piensa! Sé que no puedes hacerlo, imbécil, pero al menos trata... ¿Cómo crees que te voy a amar? ¡No me sirves ya ni para la cama!- pronunció con rudeza, aparentemente frustrado por haber sido interrumpido.

- A: Solo dices eso para que ten demuestre que lo nuestro es de verdad...

- I: ¡Estás loca!

- A: No. Tú sabes lo real que es esto- replicó, ya fuera de si.

- I: ¿Qué es real? ¿Que me encantaba acostarme contigo pero terminaste por aburrirme? ¡Claro que eso es real! Deja de decir estupideces por favor. ¡Lárgate de aquí!

- A: No quiero... Quiero que me digas todo lo que sientes por mi. ¡Por favor!

- I: Sí, si hay algo que siento por ti... Mucha lástima- sentenció mientras sonreía. Alina no soportó más.

- A: Imbécil- musitó de manera apenas audible. Shapo se sorprendió y no pudo más que acercarse a ella.

- I: ¿Qué dijiste?- preguntó tratando de aparentar calma.

- A: Que eres un imbécil- repitió con cierta valentía. La mano de Iván inmediatamente tomó un impulso gigante, que terminó en un golpe fuertísimo y hueco justo en el ojo de Alina. La mujer cayó hasta el suelo.

-I: ¿Cómo te atreves a llamarme así?- preguntó mientras la alcanzaba en el suelo, para levantarla y luego darle una bofetada. - ¡Idiota! ¡Me debes tu vida! ¡Si yo quisiera en éste momento te podrías desaparecer para siempre de la faz de la tierra!- completó antes de arrastrarla del cabello hasta la puerta. Luego, simplemente comenzó a golpearla con una furia que nunca antes lo había hecho con ella.

- A: Mátame. ¡Si no quieres estar conmigo mejor mátame!- pidió para luego simplemente quedarse callada, recibiendo la lluvia de golpes que Iván le propiciaba con rabia.

- I: ¡Eso debería de hacer para que dejes de estorbarme, idiota!- replicó mientras le escupía.- Pero yo no soy un homicida, y no lo seré por primera vez con alguien tan patético como tú. No me mancharé las manos con la sangre de una pobre estúpida como lo eres en éste momento, ¿entiendes?... ¡Ya te dije que te puedes ir! ¡Ya pagaron tu rescate hace mucho tiempo y no comprendo por que sigues aquí!

- A: Porque te amo- respondió apenas sin fuerza.

- I: ¡Cállate! Tú no me amas, maldita loca. - sentenció ya agotado por todos los golpes que le había propiciado.

- A: Tú no sabes lo que siento por ti.- replicó.

- I: Llévatela.- le ordenó a Bengisson, quien no había pensado en que las cosas pudieran llegar a resultar de esa manera y sintió culpa por un momento. No pensó que Alina se armara de tanto valor.

- B: Sí.

- A: No sé que estupidez hiciste, pero más te vale que no vuelva a suceder. No quiero volver a verla ni remotamente cerca de aquí, ¿entendiste?... ¡Llévatela ya!... Yo tendré que volver a comenzar con lo que estaba- dijo cambiando el tono, mientras se acercaba de nuevo a Patricia, quien veía todo horrorizada.

Bengisson simplemente lo obedeció sin decir una sola palabra. Levantó a Alina del suelo, y ella sollozaba casi en silencio. Luego, con una facilidad que le sorprendió, la llevó hasta la habitación donde originalmente se habían encontrado. Sintió mucha pena con eaa mujer, pero supo que era necesario si quería ejecutar el plan que tenía entre manos hacía tiempo.

- B: Tranquila- le dijo mientras la recostaba sobre el pedazo sucio de tela en el que siempre dormía.- Todo va a estar bien, tranquila por favor.- Trataba de que el sentimiento de culpa se calmara por un momento, pero no pudo lograrlo. Sabía que todo eso había pasado gracias a él y por un instante se arrepintió.

- A: ¿Ves? ¿Comprendes por qué tienes que matarme?... Esto no es estar viva, Bengisson. Por favor, líbrame de todo esto. Sé que puedes hacerlo...

- B: No lo voy a hacer. Tengo planes mejores.- susurró mientras le acariciaba la cara y limpiaba sus lágrimas. Alina se vio invadida por el desconcierto.- Escucha, tienes que dormir. Yo me iré. Ya no hagas estupideces, ¿está bien?...- La mujer no respondió, pero lanzó una mirada suplicante mientras su ceja derecha y su nariz sangraban. Seguramente tenía más heridas, pero Bengisson no se cercioró de ello. Luego, simplemente salió de la habitación y comenzó a caminar hacia el cuarto viejo y feo que Iván utilizaba como "despacho". En ese lugar se encontraban las decenas de celulares por medio de los cuales hacían las extorsiones. También se encontraba ahí un archivero lleno de documentos importantes. Iván era una persona organizada al punto de ser casi obsesiva... Tenía control de cada una de las víctimas en pequeños archivos en los cuales incluía datos de ellos, como nombres, teléfonos, actividades, fotografías, bitácoras, números de cuenta de banco, horarios y demás cosas. Cada día, en cuanto el sol se metía de nuevo y daba la bienvenida a la noche, revisaba y releía con atención cada uno de esos archivos (que además tenía acomodados en orden alfabético). Era una manera enferma y completamente gozosa de recordarse su lista de victorias, de guerras ganadas. Era su manera de demostrarse a sí mismo que el le había provocado al mundo más dolor del que el mundo le había hecho.

Bengisson entró de manera sigilosa. Conociendo al Shapo, tardaría tanto con Patricia que luego terminaría agotado y simplemente se dirigiría hacia su habitación. Se dio tiempo de revisar los documentos uno por uno, hasta que por fin encontró el que deseaba: el de Alina. Con detenimiento leyó hasta donde pudo y posteriormente lo guardó entre su chamarra y su espalda. Luego llegó hasta la caja fuerte de donde sólo él y el Shapo tenían la clave. Aún entre la oscuridad, logró introducir con éxito la contraseña y posteriormente se encontró con tanto dinero que se podía contar por millones. Sonrió con malicia y luego tomó grandes cantidades de dinero, para así poder meterlos en una de las bolsas que siempre había dentro de aquel artefacto. Cuando tuvo una lo suficientemente llena, simplemente hizo lo mismo con otras dos y luego las metió todas dentro de una bolsa grande de color negro. La sonrisa dibujada en su rostro no se pudo borrar aún a pesar de la tensión que le provocaba el hecho de llegar a ser descubierto. Para su fortuna, nadie estaba vigilando el cuarto e Iván se encontraba demasiado distraído... Iván... Seguramente si las cosas se hubieran dado de una manera diferente, si jamás lo hubiera maltratado, si alguna vez le hubiera dicho un "gracias" o un "por favor" nada de eso estaría pasando. Hubiera matado por ver la cara del Shapo cuando se diera cuenta de las ausencias que iba a presencia en la mañana siguiente...

Salió de la habitación, cargando la bolsa y los documentos de Alina, y entró al cuarto donde él dormía. Revisó abajo de la cama, sólo para encontrarse con aquella maleta que tenía preparada desde hacía meses, por si un día tenían que huir sin dejar rastro alguno. Luego de examinar que no tuviera más que lo estrictamente necesario para no dejar pistas, metió el dinero sustraído de la caja y el archivo de Alina. ¡Qué hermosa se veía antes de que la metieran en ese infierno!
Meditó por un momento y tomó aire. Era lo más arriesgado que había hecho.... Conociendo la furia tan atractiva de Iván, seguramente en cuanto se enterara de lo sucedido iba a buscarlo hasta por debajo de las piedras e iba a querer matarlo lentamente... Pero había que arriesgarse. La de esa noche era una oportunidad que había estado esperando por mucho tiempo y nada podría hacer que la dejara escapar. Suspiró con fuerza. Siempre había sabido de lo que era capaz de hacer y en ese momento no se iba a echar hacia atrás. Se dirigió hacia el clóset en el que guardaba su ropa, y sacó un pequeño trapo sucio. Luego, tomó también la botella de vidrio con aquel líquido que tantas veces había sido su maldito cómplice, y humedeció el pedazo de tela. Todo estaba listo.

Caminó a oscuras con la maleta y metió el trapo al bolsillo de su chamarra. La parte trasera de la bodega donde encerraban a las personas simplemente estaba desierta; era como si el destino estuviera apoyándolo en su decisión de traición. Lentamente y entre la oscuridad, llegó hasta la gran camioneta que con tanta sangre había comprado, y simplemente dejó ahí sus cosas, procurando toda la discreción posible. El corazón le latía con tanta fuerza que sintió que lo iba a abandonar. Aún era momento de simplemente parar sus planes, pero recordaba todas las veces en que Iván lo trató como a la peor de las basuras y simplemente no pudo frenarse. Con cautela y prisa, entró corriendo de nuevo a la bodega. Se dirigió hacia la sucia habitación en la que se encontraba Alina, y la miró tendida en el suelo, aún sangrando. Ella se sobresaltó con el ruido, pero al notar que era él, simplemente se quedó indiferente.

- B: Alina...- le llamó mientras la mujer apenas volteaba.

- A: ¿Qué?...

- B: Escucha... No quiero que hagas nada estúpido, y más te vale que sea así. Me vas a obedecer en cada una de las cosas que te diga, si no quieres que te haga más heridas de las que Iván ya te regaló hoy.

- A: ¿De qué hablas?...

- B: Levántate.- pidió en un tono que, de no conocer las circunstancias, hasta pudo sonar amable.

- A: No...

- B: Hazlo. No quiero lastimarte, por favor simplemente hazlo.

- A: No, no me levantaré- dijo la mujer, aparentemente aún alentada por el frenesí del que fue víctima cuando estuvo con Iván.

- B: Está bien. Tú lo quisiste de ésta manera.- le dijo para dejarla desconcertada. Aprovechando esto, simplemente se acercó hasta ella y con fuerza la tomó. Era tan poca la energía de la mujer, que simplemente cayó en sus brazos, dejando que él le colocara el trapo humedecido con cloroformo. Para la desafortunada chica todo se nubló aún más de lo que de por sí había logrado el golpe en la cara y en los párpados que Iván le había propiciado. De pronto sintió sus ojos tan pesados que de un momento a otro pasó a otro estado de conciencia. No supo cuanto tiempo pasó para que simplemente todo se convirtiera en oscuridad.





Sintió la pesadez más grande que hubo sentido en su vida. Ya estaba acostumbrada a los golpes y a quedar inconsciente por ellos, sin embargo esa vez había sido muy diferente. Algo pintaba aún peor de la pesadilla que ya de por sí vivía. Le dolía todo el cuerpo de una forma espantosa y no había manera de que obtuviera fuerzas para levantarse del colchón en el que estaba durmiendo. Hacía mucho que no sentía la comunidad de un colchón, pues llevaba años encerrada, y las únicas veces en que podía estar al menos por un momento en la cama, era con Iván, que hacía mucho ya ni la miraba. Le costó demasiado hacerse consciente de las cosas. Se encontraba en una confusión tan grande que incluso no había caído en cuenta de que no estaba despertando en aquella habitación oscura que había sido su hogar durante tanto tiempo. La cabeza le estaba explotando a tal grado que se sentía mareada también. Respiró. Tenía que ser consciente, tenía que tratar de conocer que estaba pasando. Por un momento sintió un pánico tan grande que estuvo a nada de levantarse y salir corriendo, pero supo que sus circunstancias, estuviera donde estuviera, seguramente no eran favorables.

Como pudo, se levantó de la cama. Se apoyó un poco en la pared, pues sus piernas mágicamente se convirtieron en gelatina y perdieron toda la fuerza que alguna vez pudieron haber tenido. Caminó con cuidado, hasta llegar a una puerta que seguramente llevaba hacia algún lugar. La abrió con cautela para encontrarse con una casa que parecía casi acogedora, a excepción de que había en las ventanas claras selladuras con tablas que tampoco permitían el acceso de más luz que la débil que arrojaba una vela al fondo de un pasillo. Ahora sí que estaba aterrada. Con miedo, caminó lentamente, siguiendo la suave melodía de una canción lejana. Se topó entonces con una habitación similar a la que ella ocupaba antes. Su sorpresa fue grande cuando notó que Bengisson la veía como si ya la esperara, mientras fumaba un cigarro, a través de la abertura de su máscara.


- A: ¿Qué está pasando?- preguntó cuando pudo articular palabra.

- B: Vaya, hasta que despiertas.- recibió como respuesta.- Pensé que se me había pasado un poco la mano, pero me alegra ver que sigues viva.- dijo con toda la naturalidad del mundo.

- A: ¿Qué pasa? Por favor dime... ¿Dónde estamos?...

- B: En nuestro hogar, querida.- susurró para luego simplemente apagar el cigarrillo en un improvisado cenicero.

- A: ¿Qué?...

- B: Que estamos en nuestro hogar. Ahora estaremos aquí, quizás por el resto de nuestras vidas. Tenemos dinero suficiente como para sobrevivir... O bien, solo podemos estar un par de días en lo que dejas de caminar como potro recién nacido, y nos largamos lo más lejos posible.

- A: ¿De qué hablas?... ¿Dónde está Iván?...- preguntó ya medio alterada.

- B: En donde siempre. Fuimos nosotros los que nos movimos y nunca vamos a regresar. Iván ahorita debe estar buscándome por mar y tierra, pero nunca nos va a encontrar. Ya me imagino su cara de idiota...- dijo sonriendo con satisfacción. Alina más confundida que nunca, simplemente se lanzó hacia él para tratar de golpearlo, pero la fuerza se extinguió por completo, y no pudo hacer más que caer de bruces en el suelo.- ¿Qué pretendías hacer?... Apenas tienes fuerza para sostenerte... ¿Querías lastimarme?... No vas a poder hacerlo, ¿y sabes por qué?... Porque ahora tu vida me pertenece y así será hasta el momento en que yo lo disponga. Y ahora deja de hacer estupideces. Tienes que comer algo.- le dijo levantándola y metiendo a su boca y trozo de fruta que estaba cercano. Alina no quería tragarlo, pero era el primer trozo de comida no podrida que probaba en años, por lo que lo devoró con prisa, al igual que el resto de la fruta. Luego se detuvo.

- A: ¿Qué hiciste?- le preguntó aterrorizada.- En cuanto Iván se de cuenta de que no estoy, va a venir y te va a matar.

- B: Han pasado tres días y de Iván ni su sombra- respondió con frialdad. - Además... Que se espere un poco más, que tenga verdaderos motivos para matarme.- le dijo mientras se acercaba de manera peligrosa a ella. La tomó por la fuerza y la besó con frenesí. Ella trató de luchar, pero aún no recuperaba sus fuerzas por completo. El hombre la tomó, y esperó a que terminara de comer. Luego la llevó hacia la habitación que inicialmente estaba, y forcejeando, la ató a la cama con unas esposas medio oxidadas.

- A: Suéltame- pidió.

- B: No. Y no se te vaya a ocurrir hacer estupideces, porque no eres tú la que va a morir... Iré a buscar a Iván y le meteré una bala en la cabeza si se te ocurre hacer algo, ¿entiendes?- preguntó señalando el arma que reposaba siempre por dentro de su camisa. Alina suspiró atemorizada. Había salido de un infierno solamente para entrar a otro.


CONTINUARÁ...



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Re: Estocolmo II

Mensaje por Miya-sama » Lun 04 Feb 2013 03:56

Después de haber logrado recuperar la contraseña de mi cuenta, a la cual no entraba hace casi tres años, heme aquí ante la sorpresa de ver que me has dedicado unas cuantas palabras... Dani, amiga mía, mi confidente, mi consejera, mi cómplice en esos los pasajes de la vida, del amor... Muchísimas gracias, sabes que el sentimiento es mutuo. Espero con ansias la próxima entrega. ¡Te quiero muchísimo! :D
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Re: Estocolmo II

Mensaje por LYV » Lun 04 Feb 2013 04:06

O.o!!!! carajo este fic me trauma pero no puedo dejar de leerlo XD

muy buen cap daniella :3

contiiiiii

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Re: Estocolmo II

Mensaje por TheOneWhoDoesntDream » Lun 04 Feb 2013 10:13

esta muy bueno y la primera parte ni hablar, tal vez la termine hoy mismo. Me arrepiento de no haberla leido antes, continua!!! .good.
En fin, el amor si existe y viene en forma de pizza.

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Re: Estocolmo II

Mensaje por Pocholera » Lun 04 Feb 2013 10:52

Conti!!!

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Re: Estocolmo II

Mensaje por Zurc » Lun 04 Feb 2013 12:00

muy bueno. Ya quiero saber que ha hecho Yulia en todo este tiempo!!
Continua
Te Quiero Apasionadamente... Y Te Quiero Apaciblemente... Puede Que El Amor Eterno Sea Eso, Esta Mezcla De Paz Y Fuego.

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Re: Estocolmo II

Mensaje por Fiona » Lun 04 Feb 2013 14:03

cada semana publicaras?? crees que aguantemos tanto xD....jeje esta genial!!! CONTIII .dwarf.
Lucha por Tus sueños!! no dejes que nadie te los quite...

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Re: Estocolmo II

Mensaje por Yarina » Lun 04 Feb 2013 15:31

contiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!!!!!!!!!!!!!!!!
Spoiler: ver
::Por ¡t.A.T.u! me corto las venas::

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Re: Estocolmo II

Mensaje por DerujKum » Lun 04 Feb 2013 22:00

Que mal por esa chica pero en sus manos estuvo la decisión de irse y no la tomó. Continúa
*-*-*DerujKum*-*-*

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