MÁSCARAS // POR: NAB

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NaB
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Re: Máscaras // Por: NaB

Mensaje por NaB » Sab 12 Nov 2011 22:39

Hi everyone!!!! bueno con esto se termina el capitulo 10 de mi fic... que creo es el mas hot de todo lo que he escrito... y tendrán que disculparme... pero las escenas ya no son taaan explícitas :D aunque si hay algo de pasión. Bueno sin mas.. ya... a LEER!!! disfrutenlo! un saludo a todos.. y ya sabe... :D porfa comenten. Un saludo a todos!!!!!!
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-Lena-
La recosté, coloque mis piernas a los lados de su cabeza, y mi cabeza entre sus piernas. Escuche sus gemidos mientras entraba en ella con mi lengua, ella hizo lo mismo. Con una pierna me sostuve, encontrando apoyo contra el volante, ambas movíamos la cadera con rapidez. Minutos después estábamos teniendo otro orgasmo. Me moví a un lado y mi cadera choco haciendo sonar el claxon del auto. Ambas comenzamos a reírnos. Me acomode en la otra esquina, entre su asiento y la puerta. Me sostuve con una mano en el respaldo y ella volvió a acomodarse entre mis piernas. Mi cabello estaba hecho un desastre, con la humedad comenzaban a formarse rizos por aquí y por allá; el de ella igual. Poco a poco nuestra respiración se volvió tranquila y pausada. Acaricie su espalda, nos besamos con mas tranquilidad. Cansada se recostó encima de mi, de vez en cuando me volvía a besar.
-… eso fue…- comenzó a decirme, aun le faltaba un poco el aire.
-Intenso- complete yo.
-Si bastante intenso-
-Creo que tendré que ponerte celosa mas seguido- dije bromeando.
-Ni se te ocurra!- me respondió.
-Te amo… no tienes porque sentir miedo, porque solo soy tuya- dije sincerándome.
-Y yo tuya- me dijo sonriendo.
Volvió a besarme, de manera lenta y tranquila, disfrutando el momento lleno de cariño después de hacer el amor. No se cuanto tiempo nos quedamos ahí, juntas, abrazadas sin movernos; pero pronto comenzamos a sentir de nuevo el frío que se colaba por las ventanas.
-Vámonos- dijo mientras yo metía mi pantalón en mi otra pierna.
-Te quedas conmigo?- le pregunte guiñándole el ojo.
-No están tus padres?- me pregunto sorprendida.
-No, se fueron hoy en la mañana-
-Y por que no me habías dicho!?... vámonos!- dijo arrancando el auto. Los vidrios estaban todos empañados y yo ayude a limpiarlos para que ella pudiera ver el camino.
-Tengo una duda-
-Dime-
-Si no están tus padres porque no me llevaste a tu cama, en lugar de hacer el amor en el auto?- me preguntó volteando a verme y luego regresando su vista al camino.
-Porque estabas enojada… -
-Entonces cada vez que me enoje me vas a seducir?-
-Hummm… si no me haces enojar… humm… eso de terminar haciendo el amor cada vez que nos enojemos suena bien- dije sonriendo.
-Si, me gusta la idea- respondió sonriendo como yo.
Por una semana Yulia prácticamente se mudó conmigo. Aprendimos todas las maneras posibles de hacer el amor… de pie, sobre el escritorio, en el suelo, en la ventana (cerrada obviamente), en la cama, encima de la lavadora en el cuarto de lavado, en el baño, en la regadera… JA! Creo que no quedo un lugar en la casa donde no estuviéramos. Pero mi madre regreso pronto, y nuestros encuentros se volvieron escasos y furtivos, y hasta el baño de la preparatoria fue testigo de nuestra pasión en una ocasión.
-Lenaaaa- decía mi nombre entre gemidos. Yo tenía una mano dentro de su ropa interior, entrando y saliendo de ella como ya sabía hacerlo.
-Shh… nos van a escuchar- le dije.
Ella tenía una pierna sobre el retrete, con la falda del uniforme a la altura de su ombligo. Sus brazos alrededor de mi cuello, su espalda recargada en la pared. Poco a poco su ritmo bajo de intensidad. Su blusa continuaba abierta y yo aun tenía la otra mano en su pecho.
-Te amo- le dije tragando saliva con trabajo.
Sus ojos se entrecerraban, respiraba rápido y su pecho se acercaba y alejaba del mío al mismo compás. Antes de que pudiera decir algo un grupo de chicas entro al baño. Yulia y yo nos quedamos frías, sin saber que hacer.
-Que hacemos?- me preguntó susurrando, abotonándose la blusa.
-Tenemos que salir- le dije susurrando.
-Oye hay gente esperando!- dijo alguien tocando la puerta.
-Mierda!- dije.
-Y si le dicen al prefecto?-
-Lo negamos y ya, no te preocupes, todo va a estar bien-
La tomé de la mano y nos vimos a los ojos por un momento. No necesitaba nada mas, estaba con ella y nada nos separaría. Respiré profundo. 1, 2, 3. Abrimos la puerta y salimos juntas. Una chica estaba esperando en nuestra puerta, abrió los ojos como platos cuando nos vio a las dos saliendo del baño.
-Ya puedes entrar- le dije sonriendo y guiñándole un ojo. Ninguna de las demás chicas abrió la boca. Nos fuimos al campo junto a los demás. Nos sentamos en el pasto, yo recargada en el tronco de un árbol, Yulia sentada en medio de mis piernas recargada en mi. Entrelazamos nuestras manos sobre su abdomen, de vez en cuando le daba un beso en el cuello.
-y que vamos a hacer Yul?- le pregunto Vitya
Faltaba muy poco para su cumpleaños, ya tenía casi todo listo para su regalo; pero tenía que aguantarme hasta ese día para dárselo.
-No se Vit. No estoy de ánimos para celebraciones-
-Pero nena es tu cumpleaños, tenemos que hacer algo- dijo insistiendo.- Lena, convéncela por favor-
-Amor, es buena idea. Sirve de que te distraes un rato- le dije intentando convencerla.
-Si Yul hay que celebrar, últimamente no hacemos nada juntos- dijo Olga lanzándome una mirada de “me estas robando a mi amiga”.
-Además podemos hacer solo una reunión. Ya es tiempo de que salgamos, no te parece?- comentó Vladimir.
-Esta bien, esta bien- dijo resignada.
-Yuju!... oigan y ya enviaron las solicitudes para las universidades?- pregunto Vitya
-Yo ya- dijo Olga – Me quiero quedar aquí en Moscú y estudiar derecho-
-Y yo igual pero en mercadotecnia- añadió Marishka
-Pues yo la envié a la de San Petersburgo para administración- dijo Vladimir sonriendo.
-Y ustedes?- Nos pregunto Vitya.
-Yo también me quiero quedar aquí, en el conservatorio de música- respondió.
Aún no les había dicho a mis padres que no quería irme. Los volvería locos tan solo con mencionarlo.
-Nena?- me llamo Yulia.
-Pues… aun no lo eh decidido- dije casi en un susurro – quizá termine escogiendo al azar- dijo fingiendo una sonrisa.
-Al azar?- pregunto Yulia con consternación.
-No me hagas caso- dije dándole un beso en la frente.
Pero claro que Yulia no se quedo conforme con esa respuesta. En cuanto estuvimos solas comenzó el interrogatorio.
-Me quieres explicar que significa eso de dejarlo al azar?- Me preguntó mientras nos recostábamos en su cama.
-Yul, tenemos que hablar de eso en este momento?- pregunte tratando de huir del tema.
-Quiero saber que pasa Lena-
Ya no había escapatoria, tenía que decirle la verdad.
-Mi papá quiere que me valla a estudiar a Inglaterra- dije de golpe
-Inglaterra!!!!- grito sorprendida.
-Inglaterra- repetí, sabiendo el significado de la palabra. Lejos.
-Y cuando pensabas decirme Lena?- me pregunto molesta.
-Aun no es definitivo… y además yo no quiero ir… yo me quiero quedar aquí contigo- dije tratando de amortiguar la noticia. La abrace con toda mi fuerza en un intento por demostrarle la determinación de estar con ella que tenía.
-Te amo chaparra- le dije al oído.
-No te vallas-
-No lo haré… no te preocupes ya pensaremos en algo- dije dándole un beso en la frente. Ese día por la tarde fui a buscar a Vitya a su casa. Tenía algo que quería.
-Hola!, que milagro tenerte por aquí- dijo abriéndome la puerta.
-Hola!, hem.. bueno vine por algo en especial… Yulia me dijo que tienes una foto de nosotras.-
-SI!, quieres verla?-
-Por favor-
Vitya subió a su habitación y bajo con la foto en las manos.
-Mira, apoco no se ven hermosas?- Y así era, la había tomado el día que enterramos a la abuelita de Yulia, nos habíamos quedado dormidas y en algún momento nos habíamos abrazado. La ví y no pude mas que sentir ternura.
-Me la puedo quedar?-
-NOOO! Esa foto es mía- grito con demasiada emoción.
-Pero Vitya…-
-No no no esa foto la tome yo,…. Aparte se ven súper lindas…-
-Pero, es para dársela en su cumpleaños- dije apretando la foto contra mi pecho.
-No me pongas esa cara- dijo viendo mi cara de puchero.
-VITYA!!! QUIERO ESA FOTO!- grite cuando el me la arrebato.
-Tendrás que pelear por ella!- me dijo en un tono mas dramático que William Wallas gritando “LIBERTAD” en corazón valiente.
-Bien quieres pela… perfecto- dije dándole un zape en la cabeza. Dos, tres, cuatro.
-Esta bien, esta bien!... ashhh quédatela… pero deja de pegarme. Dios! Se te sale lo lencha cuando te enojas!-
-Gracias!- dije sonriendo y con ternura. LISTO! Ya tenía todo para el cumpleaños de Yulia.
Todo estaba listo para el gran día… Tres sobres, tres años, tres cosas importantes; el perdón, el amor y una promesa. Llegue a la escuela para preparar todo, el primer sobre en el baño, donde hace poco habíamos hecho el amor, y el lugar donde ella corría para ocultarse de mi. El segundo en la banca donde habíamos apostado por segunda vez, el tercero donde nos dimos nuestro primer beso como pareja, pero este último era especial… Ya estaba todo listo, solo faltaba Yulia. Le envié un mensaje a su celular. “Pide permiso para ir al baño”. La vi salir del salón y entrar casi corriendo al baño. El primer sobre estaba pegada al espejo del baño, para que viera a la mujer valiente y hermosa que me había robado el corazón. Una foto y una carta en su interior.
“Yulia:
Muchas veces este lugar fue tu refugio para esconderte de mi. Te hice llorar tantas veces siendo testigos cada uno de los rincones de este sitió. Ahora quiero cambiar eso, quiero cambiar tus lagrimas por sonrisas, los insultos por palabras de amor, y los empujones por caricias. Te amo, más que a cualquier cosa en la vida. Y con el corazón en la mano te pido perdón por todo eso y que cuando salgas por esa puerta dejemos todos esos malos momentos en donde deben estar, en el pasado. Ahora se que me equivoque y que en ese entonces debí de haber luchado por tu amor en vez de querer hacerte pagar el dolor que yo sentía por no ser correspondida. PERDÓNAME”
PD: recuerdas cuando apostamos eh hiciste trampa?
Yulia salió del baño y fue corriendo hasta la banca. Una segunda carta y una rosa.
“Mi niña: Debo reconocer que fue la mejor apuesta que eh perdido. Tenerte a mi lado y poder llamarte mía me hace completamente feliz. Desde el día en que te conocí, quede hipnotizada por tu sonrisa, me enamore de tu mirada, de tus gestos, de tu voz, de toda tu Yulia Volkova. Ahora que se lo que es estar a tu lado no me imagino estando sin ti. Quizá no sientes lo mismo por mi, pero yo seré paciente y te enamoraré todos los días para que nunca te vallas de mi lado. Cada día descubro algo nuevo de ti y me enamoro un poquito más; déjame descubrirte, déjame conocerte y hacerte feliz. Te amo.
PD: El primer beso nunca se olvida verdad?
Bueno en realidad no había sido el primer beso entre nosotras, pero eso aun Yulia no lo sabía. “Tendré que decírselo pronto”.
Corrió hacia la cafetería donde encontró el tercer sobre en una silla.
Lo abrió, pero en este no había una carta que leer, había una cadena y una placa colgando de ella con una inscripción.
“Haré que mi amor no olvides,
Que mi nombre en tus recuerdos quede.
Y si es verdad que el amor con el tiempo muere,
Haré que el tiempo detenido quede.
Siempre tuya: E.K.”
Me acerque a ella por detrás, envolví su cintura con mis brazos.
-Feliz cumpleaños amor- le susurre al oído.
“Yulia, si pudiera expresarte cuanto te quiero, si pudiera hacerte ver que eres la única en mi vida, la única que llena mi alma, que eres la mejor.” Tomé su rostro entre mis manos y la bese, con cariño, haciendo la pasión a un lado.
-Perdón por no estar en la mañana, pero quería estar a solas contigo- dije recargando mi frente en la suya.
-No importa, ya estas aquí y no pienso dejarte ir a ningún lado Elena Katina- dijo sonriendo.
-Te gusto tu regalo?-
-Me encanto-
La tome de la mano y le di vuelta, puse la cadena en su cuello y le dí un beso en la nuca.
-Tres años, tres sobres- dije sonriendo.
-Wow, hasta en eso pensaste?-
-Si. No sabes lo que batalle para que Vitya me diera esa foto, lo tuve que golpear para que la soltara-
-huy, que agresiva me salió mi novia… pero me gusto, nos vemos muy tiernas- dijo riéndose.
-Si a mi también me gusto, aunque ese día fue muy triste, estábamos juntas.- dije tomándola de la mano y saliendo de la cafetería.
-Gracias por estar ahí. No sabes lo mucho que significo para mi el que llegaras, solo de verte sonreí-
-Siempre voy a estar contigo.- dije deteniéndome para abrazarla.
-Y yo contigo-
-Vamos a ir con los chicos al bar ese que te gusta. Pero después si quieres nos podemos ir a mi casa, no están mis papas y quiero darte la otra parte de tu regalo- Dije comenzando a sonrojarme, obviamente quería estar con ella, pero no quería que pensara que era lo único que quería; pero Dios! Era una adolescente tenía las hormonas a flor de piel, y el amor es el mejor afrodisíaco, así que si, todo el tiempo pensaba en hacer el amor con ella.
-Me estas seduciendo?- dijo de manera coqueta.
-No … hehe… yo… solo decía por si querías pasar mas tiempo conmigo- Obviamente iba a tratar de seducirla.
-Claro que si, si por mi fuera ahora mismo estaríamos en otro lado, solo tu y yo-
-Y… si nos vamos?- dije sonriendo. Ya no podía esperar mas para quitarle la ropa y volver a acariciarla. Quería besarle desde el cabello hasta la punta de los pies.
-Vámonos- fue su respuesta.
Un antifaz es una máscara que cubre solo parte de la cara, particularmente los ojos. Adornado con cualquier tipo de material, incluso las plumas; plumas del ave mas presuntuosa y prepotente, un ave que sabe lo que es, lo presume, lo muestra: un pavo real. Muestra sus plumas demostrando a los demás lo hermoso que es con orgullo. Yo era un pavo real, presumiendo la suerte que tenía de estar con la mujer que amaba, lo orgullosa que estaba de ser su novia… mi rostro se cubrió con una máscara que cubre mis ojos, una máscara de plumas.
SoMeOnE CaLl ThE DoCtOr GeT a CaSe Of A lOvE bIpOlaR!!!!!!!

t.A.T.u. mas que un grupo... una revolución!!!!!!!!

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Re: Máscaras // Por: NaB

Mensaje por NaB » Mar 27 Dic 2011 03:43

Capitulo 11: Máscara de super héroe

-Solo hay que enviarle un mensaje a Vitya, para que no nos estén esperando.- dije.
Sabía que no le agradaba a Olga y si Yulia desaparecía así como así empeoraría las cosas.
-Pídele que guarde mis cosas, deje mi mochila adentro.-
-Ok. Le digo que nos vemos en el bar? O lo vemos hasta mañana?-
-Hey! Eso ya suena a secuestro!- dijo y yo me sonroje aun mas. -Dile que lo amo, que se diviertan por nosotras y que mañana celebramos juntos-
Dijo tomándome de la mano.
-Mañana nos va a matar-
-Mañana nos preocupamos por eso-
Escribí el mensaje con rapidez.
-Listo, vámonos-
-Y que es la otra parte de mi regalo?- me pregunto mientras caminábamos hacía el estacionamiento tomadas de la mano.
-Pues era una cena, pero creo que a esta hora se llama desayuno hehe-
-Oh y tu vas a cocinar?-
-Si de echo la chef es la tercera parte de tu regalo- dije siguiendo con el juego.
-Entonces lo mejor para el final- se detuvo y me abrazo -No sabes lo feliz que me haces- dijo besándome –Lo especial que eres para mi- dijo volviendo a besarme – No sabes todo lo que me haces sentir-
Rodeé su cintura con mis brazos y ella se colgó de mi cuello. Ella respiro profundo viéndome a los ojos.
-Lena…-
-Dime-
-Lena yo te…-
-YULIA!!!-
La voz que grito su nombre, sonaba lejana, como si apareciera de otro tiempo. Sabía quien era, reconocía esa voz en cualquier lado, era la voz de mis pesadillas. Yulia se alejo de mi en cuanto escucho su nombre. Ella también la reconoció.
-Nadia?- -Yulia, mi amor!!! – grito Nadia mientras se abalanzaba contra Yulia. Sentí que el alma se me caía a los pies. Tuve miedo, mucho miedo. Más cuando vi a Yulia subir sus brazos y corresponder ese abrazo.
-Hola- le dijo Nadia separándose de ella.
-Hola- le respondió.
-LENA!-
-Nadia… que… que haces a qui?- Pregunte con miedo de la respuesta. “Que no se quede!, que no se quede por favor!!!!”
-Parece como si no te alegraras de verme- me dijo con cinismo.
-No, no, no claro que si… es solo que me sorprende mucho verte aquí- dije con hipocresía. Ella se acerco a mi y me abrazo. Yo vi a Yulia, esperaba que ver a Nadia no cambiara lo que había entre nosotras, pero todo me parecía incierto.
-Bueno, hoy es el cumpleaños de mi novia y me escapé para verla- respondió Nadia sonriendo. “como que su novia?, es MI NOVIA!!! MALDITA PERRA HIJA DE ****** ”-Me da mucho gusto ver que todavía son amigas… no se porque creí que no. Pero es bueno verlas juntas, no saben como las extrañe… bueno mas a Yul obviamente-
-Obviamente- Dije comenzando a perder la cordura. Un segundo más y comenzaría a golpear a Nadia.– Creo que tienen muchas cosas que hablar, las dejo solas- dije aun con los ojos sobre Yulia, no quería perderla, pero Yulia no decía nada, no evitaría que me fuera, y yo tenía que darle su espacio.
-Lena- dijo en un tono que sonó a disculpa… pero porque se disculpaba, porque tenía que dejarlas solas, o porque de nuevo me rompería el corazón?
-No te preocupes Yul, voy con Vitya y los demás. Nos vemos luego; supongo que vienes con nosotros a celebrar el cumple de Yulia- le dije a Nadia sin esperar una respuesta. Me fui al salón de clases, pero tampoco quería estar ahí. Seguí caminando por el pasillo hasta el baño. Me encerré en el y comencé a llorar. Que le pasaba a esa estúpida!!, Porque aparecía en el mejor momento de nuestra relación. Estaba llena de coraje y odio hacia Nadia. Salí del baño dispuesta a irme a casa. Tenía que pensar muy bien lo que iba a hacer. En el pasillo me encontré con Marishka.
-Lena, yo pensé que ya se habían ido!- dijo sonriéndome con complicidad.
-No, hemm el plan sigue como dijimos- dije limpiándome las lágrimas.
-Que sucede?- me pregunto abrazándome de una manera maternal.
-La voy a perder, la voy a perder- dije rompiendo a llorar de nuevo.
-No digas eso, que paso, pelearon?- me preguntó acariciando mi cabello.
-No, pero paso algo que ninguna de las dos planeamos- dije limpiando de nuevo mi cara. –No quiero estar aquí, me voy a mi casa…-
-Vas a estar bien?- me pregunto levantando mi cara.
-Si, solo tengo cosas que recoger- dije recordando la mesa puesta, lista para nuestra llegada. –Los veo al rato- dije tomando mis cosas y yéndome de ahí. Marishka se quedo viendo como me iba. Camine hacía la salida de la escuela rodeando la banca donde estaban Yulia y Nadia platicando. Nadia estaba tomándola de la mano. Apreté la correa de mi mochila con coraje y seguí caminando. No podía soportarlo, prácticamente salí corriendo de la escuela. Al llegar a casa de nuevo comencé a llorar. La mesa estaba puesta para dos. Pero ella no llegaría a la cena. Recogí los platos, los puse en su lugar. La pizza estaba aun empaquetada y la botella de vino en el refrigerador. Tire la pizza en la basura y subí a mi habitación. Me senté en el sofá. Las cosas estaban así, Nadia había regresado por Yulia, Yulia era mi novia, y aunque no sabía si me amaba o solo me quería, o inclusive si solo estaba jugando conmigo para ganar la mentada apuesta; el punto era que yo tenía dos opciones, no aparecer en toda la noche y hacerme a un lado con mi dignidad intacta o luchar con todas mis fuerzas por el amor de mi vida. Viéndolo así en realidad solo tenía una opción. Yo no era ninguna cobarde, no saldría huyendo ahora que Yulia sabía que yo la amaba. Y Nadia… ella pagaría todas las que me había hecho. Me había traicionado, se había interpuesto entre Yulia y yo cuando sabía perfectamente que yo estaba enamorada de ella. Era el momento de enfrentarla, de mostrarle que no sabía con quien se había metido. Sacar la verdad a flote no sería difícil ahora. Y cual era la verdad?. Simple, Nadia había usurpado mi lugar al decir que ella había sido quien la beso, se aprovecho de esa mentira. Me sentí como uno de esos súper héroes que luchan por la justicia contra el mal y al final se quedan con la chica. Me levanté y comencé a arreglarme para esa noche. Tenía que estar mas hermosa que nunca para Yulia. Era el momento de la verdad, todo o nada. Nadia moriría, claro, en sentido figurado.
Llegué al bar donde habíamos acordado ir esa noche. Entré y encontré a mis amigos sentados en una mesa, pero no había ni rastro de Yulia ni de Nadia, pero la chaqueta de mi novia estaba en una de las sillas, puse mi bolso en ella y me hice el cabello a un lado.
-Creí que no vendrías- dijo Olga.
Yo hice una sonrisa sarcástica.
-Donde esta Yulia?- le pregunte a Vitya.
El se puso nervioso y no supo que contestar por un momento.
-Esta bailando… con Nadia-
Ok ahora si estaba enojada!, Yulia no había querido bailar conmigo, pero si estaba bailando con esa estúpida! Estaba a punto de tomar mis cosas e irme pero volteé hacia el centro del bar y me encontré con el azul de su mirada. Ella me sonrió y yo volví a recuperar mi seguridad. Nadia le decía algo a Yulia, de repente puso un dedo en sus labios y la beso. “La mato!” pensé, Nadia tiraba de Yulia hacía ella. Sentí como la sangre se subió a mi cabeza, poniéndome roja del coraje.
-Lena, tranquila- me dijo Vitya sujetándome del brazo. Apreté los puños con fuerza mientras veía como mi ex mejor amiga besaba en los labios a mi novia.
Yulia la empujo alejándola y tomando aire. Nadia dijo algo y se volvió a acercar, Yulia se hizo hacia atrás y casi cae de la tarima mientras Nadia seguía acercándose cada vez mas. Nadia la tomo de la mano y la jalo hacia ella. Seguían hablando y cuando me di cuenta Nadia sostenía la cadena que le acaba de regalar a Yulia. Bien, ahora ya sabía que Yulia y yo estábamos juntas.
-Suéltame- le dije a Vitya.
-Lena no hagas tonterías- me advirtió.
-Tonterías?!, esa perra estaba besando a mi novia!- dije gritando. Todos voltearon a ver a Yulia. Me solté de la mano de Vitya y agarre un vaso lleno de vodka que estaba en la mesa, me lo tome todo.. “LA MATO!” Nadia estaba de nuevo colgada de su cuello besándola en los labios. Ya no lo aguante mas camine decidida hacia ellas.
-DÉJALA!- grite jalándola del brazo –NO LA VUELVAS A TOCAR!- Le advertí.
Con la otra mano jale a Yulia para que se quedara detrás de mi.
-Lena, Lena, Lena, no puedo creer lo buena amiga que eres.- dijo zafándose de mi mano - Te pedí que cuidaras a mi Yulia, PERO NUNCA QUE TE HICIERAS SU NOVIA!!!!!. – dijo gritándome las últimas palabras.
Apreté la mano de Yulia. Los que estaban en la pista se hicieron a un lado al escuchar nuestros gritos, todos nos observaban.
-SI HABLAMOS DE BUENAS AMIGAS TU ME GANAS!! SABIAS QUE YO ESTABA ENAMORADA DE ELLA Y NO TE IMPORTÓ!. LA ENAMORASTE SABIENDO QUE MI CORAZÓN SE HARÍA PEDAZOS!- Dije restregándole en la cara que ella era la traidora y no yo.
-PERO ELLA ME ESCOGIÓ A MI! ESTAMOS JUNTAS Y ESO NO LO VAS A CAMBIAR KATINA-
-TE EQUIVOCAS, TU TE FUISTE Y LA DEJASTE!, AHORA TE AGUANTAS!, PORQUE ELLA ESTA CONMIGO!- dije poniendo la mano de Yulia en mi pecho.
Yulia se recargo en mi espalda, apretando su cuerpo contra mi. Nadia se enfureció al verla tan cerca y antes de que pudiera evitarlo me abofeteo con fuerza. Mi mano fue directamente a mi mejilla adolorida. Si Nadia quería alejarme de Yulia tenía que haberlo hecho mejor que eso. A mi nadie me golpeaba!. Apreté el puño con coraje y sin pensarlo dos veces me le fui a golpes. El primero fue en la cara, Nadia se incorporo y se lanzo contra mi, pero antes de que pudiera pegarme la sujete de los hombros y la tire al suelo. Me subí en ella y comencé a golpearla en la cara con el puño. Ahora si estaba sacando mi coraje!. Alguien me tomo de los hombros y me jalo hacía atrás.
-Suéltame!- Grite pensando que se trataba de algún tipo de seguridad o de Vitya.
-Tranquila- me dijo Yulia abrazándome por la espalda.
Como pudo Nadia se levanto, Yo no sabía si reírme o escupirle en la cara. Su cabello estaba todo revuelto. Sus ojos estaban inyectados de sangre, coraje y vergüenza.
-ALÉJATE DE ELLA!- me dijo aun un poco desorientada.
-NO; ESTA VEZ NO VA A SER TAN FÁCIL. NO VOY A DEJAR QUE ME LA VUELVAS A QUITAR.- dije intentando no reírme.
-PUES VETE ACOSTUMBRANDO A LA IDEA, PORQUE YULIA ES MIA!-
-NO “AMIGA”, LAS COSAS AHORA SON DIFERENTES. YULIA Y YO ESTAMOS JUNTAS, NOS AMAMOS Y ESO NO LO VAS A ROMPER! NO TE VOY A DEJAR EL CAMINO LIBRE- dije con seguridad. Quería pelea, pelea tendría. Se acerco a mi dispuesta a atacarme, mis brazos estaban sujetos por los brazos de Yulia. Era un golpe seguro. Pero Olga se interpuso entre Nadia y yo y termino recibiendo el puñetazo. El golpe había sido fuerte y Olga había caído al suelo noqueada. Marishka se enfureció al ver a su novia en el suelo y se lanzo contra Nadia. Alguien nos empujo a Yulia y a mi, y Yulia me soltó para meter las manos antes de chocar contra una mesa. Yo aproveche el que me había soltado para ir en busca de Nadia. Tenía sujeta a Marishka del cabello, la tome del hombro y cuando ella giró a verme le metí otro puñetazo en la cara. Soltó a Marishka y callo de bruces en el suelo.
-Estas bien?- le pregunte ayudando a Marishka a levantarse.
-Lena cuidado!- me dijo Marishka y yo mire hacía atrás. Nadia tenía una botella de cerveza en su mano y antes de que me diera cuenta ya me la había estrellado contra la cara. Gracias al cielo la botella no se rompió o ahora tendría una cicatriz enorme. Pero si me abrió el labio y mi mejilla estaba roja.
-MIERDA!- grite. Mi corazón latía con fuerza, mis oídos estaban tapados, mi cuerpo estaba lleno de adrenalina, así que casi no sentí el dolor. Me levante para hacerle frente, pero Nadia ya no estaba. Marishka estaba peleando con otra chica del bar, así que ya ni le pregunte a donde había huido Nadia, busque con la mirada en todo el bar, y entonces la vi corriendo hacía los baños.
-No te me escapas- dije mas para mi misma que para que alguien lo escuchara. Camine hacía el baño empujando a varias personas en mi camino. Un tipo estaba golpeando a Vladimir con un zapato, y Olga se estaba peleando con una chica que parecía mas hombre que Vladimir. Habían botellas volando por todas partes. Ese lugar se había vuelto un ring de lucha libre. A mi paso me encontré con un par de chicas gritándose.
-Me pusiste el cuerno!-
-No!, solo es mi amiga!-
-Crees que soy estúpida!-
Gritaban y me empujaban con coraje. La pelea entre Nadia y yo había contagiado a todo el mundo!!, the rose se había vuelto un manicomio.
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Hi everyone!!!!!, bueno esta cortito pero es lo que he podido escribir... un disculpa por el largo tiempo de espera... y bueno mi lap aun esta en terapia intensiva... pero ... ya tengo OTRA!!! yujuuu!!!!! así que el fin de semana tendrán la conti y todo regresara a la normalidad :D un saludo a todos !!!!! felices fiestas!!!!
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Re: Máscaras // Por: NaB

Mensaje por NaB » Dom 15 Ene 2012 20:25

Hi everyone!!! Disculpen la demora pero ya esta aquí la conti. Porfa sigan comentando, espero que les guste y espero sus criticas!!!!! un saludo a todos!!!!
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Entre al baño y encontré a Nadia viéndose al espejo.
-oops, te deje peor de lo que estabas- le dije para que notara mi presencia.
-Eres una estúpida- me dijo tocándose la cara.
-No la estúpida eres tu…. Y yo que tu mejor me esperaba porque aun no termino contigo- le dije con una sonrisa en mis labios.
Ella se asusto, sus manos temblaban. Me acerque a ella y la sujete del cabello.
-Amiga, no te da gusto que estemos juntas de nuevo?- dije con sarcasmo.
-Muérete Katina-
-Ahora si, vas a pagar cada una de las que me hiciste, eres una traidora- le dije empujándola contra la pared.
-Espera!- grito con miedo –Por favor!... ya no me pegues!- Comenzó a llorar, y yo ya no pude golpearla.
Era una perra desgraciada, pero en algún momento fue mi mejor amiga. Ella estuvo conmigo cuando se puso mal mi abuelito sin que yo se lo pidiera. Por el cariño que algún día le tuve la solté.
-Ok, yo te traicioné, pero también fue tu culpa!- dijo sentándose en el suelo. –Yo no quería interponerme entre Yulia y tu, pero tu no tuviste el valor de decirle a Yulia que la amabas. Ni que tu habías sido quien la besó; al contrario te aterraste cuando tenías que decirle, así que tu la perdiste por cobarde-
-Si, fui una cobarde, pero tu te aprovechaste!, no solo le dijiste que tu la habías besado, si no que la volviste a besar!, la enamoraste haciéndote pasar por mi. Yulia sintió algo besándome a mi!. Tu solo eras un espejismo… yo era a quien Yulia quería.-
Nadia comenzó a llorar con más fuerza.
-No es cierto!, ella me ama a mi… solo esta confundida contigo, pero me ama a mi! Pase lo que pase ella siempre me va a amar, ella misma me lo dijo!!. No entiendo nada, porque esta contigo si quererte?- “La apuesta. Después de todo no lo hizo tan mal si lo que quería era hacerme sufrir primero tenía que enamorarme, pero eso ya lo había logrado…”.
-Ok, dejemos que ella decida con quien se queda- dije sentándome a su lado. Las dudas comenzaban a formar un remolino en mi cabeza.
Comencé a respirar con tranquilidad, y después de la descarga adrenérgica comencé a sentir el dolor de mi mejilla.
-Alguna vez te imaginaste que terminaríamos así?-
-No- dije sin ganas de conversar con ella.
-Cuando nos encontramos en Baikal, realmente me dio gusto verte. Pero ahora veo lo hipócrita que fuiste. Porque no simplemente me dijiste que Yulia y tu ya estaban juntas?. Porque dejaste que viniera a buscarla, para encontrarme con esto?- dijo limpiándose las lagrimas.
-Porque no estábamos juntas. Yulia y yo apenas y nos hablábamos cuando te vi-
-Pero regresaste a conquistarla no?-
-Algo así- dije comenzando a exasperarme.
Me puse de pie, y le ayude a levantarse, ya mi coraje había menguado. Estaba cansada, y hasta el cabello me dolía.
-Vámonos- le dije.
Caminamos juntas hasta la salida. A fin de cuentas sería la última vez que la viera. Si Yulia decidía quedarse con ella, entonces yo me haría a un lado y no volvería a verme. Pero si decidía quedarse conmigo mas le valía no regresar, o me encontraría de nuevo.
-Pues a mi no. Ella te adora y tiene que defender su territorio- escuche decir a Olga mientras levantaba el puño.
-Y que es lo que vas a hacer Yulia?- le pregunto Marishka.
-Ya no hay nada que hacer, mi corazón ya tiene dueña. Siempre lo ah tenido-
Mi corazón se detuvo por un segundo. “Siempre?”, eso significaba que siempre había amado a Nadia?. Nadia volteo a verme con una sonrisa en sus labios. Me sentí como una tonta por creer que Yulia sentía algo por mi.
-Estas bien?- Preguntó viéndonos salir del bar, sus ojos estaban puestos en mi, pero Nadia respondió antes que yo.
-Si- dijo mientras Yulia volteaba a verla.
-Oh… y tu Lena?- pregunto regresando su mirada a mi.
-Si-
-Mejor vámonos de aquí- dijo Vitya rompiendo ese silencio tan incomodo.
-Yo ya me tengo que ir- dijo Nadia.
“Gracias al cielo!”
-Antes tengo que decirte algo- dije Yulia tomándola del brazo y alejándose con ella.
-Segura que estas bien?- me preguntó Olga.
-Si, estoy bien. Y ustedes como están?-
-Todos vivos- respondió Vladimir.
Todos comenzamos a reír, la guerra seguía adentro del bar, los de seguridad habían desaparecido de la puerta y nosotros éramos los únicos que habían podido escabullirse.
-Quien te viera!- me dijo Olga presionando mi brazo. –Tan flacucha, pero como pusiste a esa vieja en su lugar!.-
Vladimir seguía riéndose a carcajadas.
-Recuérdame no hacerte enojar!- dijo Vitya siguiendo con la broma.
-Mientras no te metas con Yulia no tendré porque golpearte-
-ESO!... DAMAS Y CABALLEROS KATINA AH MARCADO SU TERRITORIO!!- dijo levantándome el brazo, como cuando nombran ganador a un boxeador.
-Boba- le dije sonriendo.
Era la primera vez que ella me traba así. Algo bueno salió de aquella pelea, me había ganado la confianza de Olga.
-Alguien debería ir por Yulia, digo, antes de que llegue la policía o algo así.-
-No, dejen que terminen de hablar. De verdad no quiero volver a Nadia nunca más- dije sentándome en la acera. Aunque mi voz sonaba segura, por dentro estaba muriéndome de miedo. Y si Yulia decidía quedarse con Nadia?. Mis ojos estaban fijos en la figura de esas dos mujeres que años atrás fueron mis amigas. A una la amaba, a la otra… ya ni recordarla.
-No importa lo que Yulia decida, tu ya te ganaste el cariño de todos nosotros- me dijo Marishka sentándose a mi lado.
-Si y mira que no me caías nada bien- dijo Olga sentándose a mi otro lado.
-Yo también los quiero mucho- dije abrazándolas a las dos.
Vitya se hinco detrás de mi y también me abrazo.
-FALTO YO!- grito Vladimir abrazándonos a todos. El peso nos gano y nos fuimos de lado. Caímos todos encima de Olga.
-No respiro!, quítense, quítense que no respiro!-
Nos levantamos y comenzamos a reír de nuevo.
-Hay nanita, la vi cerca- dijo respirando profundamente.
-Estas bien amor? - le dijo Marishka abrazándola.
Mire en dirección a Yulia, aun estaba platicando con Nadia. Parecía que ya se estaban despidiendo. Nadia le dio un beso en los labios. “Eso ya no me gusto” pensé.
-Que noche eh… parecía un campo de guerra ahí adentro- dijo Olga recobrando el aire y la compostura.
-We are young, heartache to heartche we stand. No promises, no demands. Love is a battlefiel*1- comenzó a cantar Vitya.
-We are strong, no one can tell us we´re wrong. Searchin´our hearts for so long, both of us knowing love is a battlefield*2- cantaron todos juntos muertos de risa.
-Ahí viene Yulia- dijo Marishka poniéndose de pie.
-Ya se fue?- le pregunto Olga
-Ya-
-Por fin!... vamos a celebrar!!- grito con emoción.
Todos comenzaron a reír. Como era posible que después de semejante golpiza aun tuviera ganas de seguir celebrando. Pero yo no reía, solo tenía una frase en mi mente “Yulia sigue queriendo a Nadia”
-Vamos a mi casa- dije recordando la botella de vino.
-Si, compramos unas cervezas y ahora si celebramos!!-
“unas?” pensé viendo los tres cartones de cerveza que acabábamos de comprar.
-Me duele mi ojo!... mira, se me esta inflamando- Le dijo Olga a Marishka.
-Hay amor, no pasa nada-
-Ahora les traigo hielos- dije poniéndome de pie.
-Yo voy contigo- dijo Yulia tomándome de la mano. En la cocina saque un par de hielos y antes de que pudiera sacar el resto Yulia me pidió que me sentara en la mesa. Se paro en medio de mis piernas y comenzó a pasar lentamente el hielo en mi mejilla.
-Siempre es en esa mejilla verdad?- dijo haciéndome recordar el golpe que ella me había dado y la caída en Baikal.
-Si, siempre es en esta- respondí tomando su mano entre las mías.
-te duele?- me preguntó.
-Un poquito, pero estoy bien, creo que fuimos las que mejor salieron de ahí- dije recordando la cara de Nadia.
-Si –
No entendía nada, si quería a Nadia porque se quedo con nosotros?.
Acercó su boca a mis labios, la tome de la cintura y la acerque a mi cuerpo. Comenzó a besarme lentamente. Estaba ahí frente a mi, besando mis labios… y ahí, en ese momento solo estábamos nosotras, solo ella y yo, era mía.
-Al menos ahora lo vemos divertido- dije terminando nuestro beso.
-Si en especial ver correr a una bola de gays de Vladimir; nunca se me va a olvidar-
-Perdón, no quería algo así para hoy-
-Lo se, pero no te preocupes, todo estará bien- dijo volviendo a besarme.
-Yul, tengo miedo.- No quería perderla.
-No tengas miedo- dijo enredando sus dedos en mi cabello.
Yo me acerque a ella, puse mi nariz contra su mejilla y le susurre al oído.
-No me dejes- le suplique.
-Nunca- Me respondió. Si quería a Nadia que importaba!!... “Esta conmigo, aquí, ahora”
Sus labios comenzaron a moverse con mas intensidad, mi labio me dolía, pero me aguante, prefería sentir sus labios en los míos que dejarlo descansar. De pronto sentí una punzada y me aleje de ella. Tome un poco de aire, la vi y no pude resistirme. Volvía a besarla con más intensidad que antes. Acaricié su lengua con la mía. Presione su nuca para que se pegara a mis besos. Hice de su lengua un poema no recitado nunca antes. Mis manos tomaron vida propia y comenzaron a acariciar su espalda. A pesar de que habíamos hecho el amor muchas veces, sentí pena de tocarla, como si fuera la primera vez que hacíamos el amor. Como si ese cuerpo nunca hubiera sido explorado por mis manos. La miré esperando su aprobación. No dijo nada, en lugar de eso comenzó a acariciarme las piernas, subiendo lentamente hasta mis muslos. Separo mis piernas un poco mas, acercó su cuerpo aun mas al mío. Puse mis manos en sus hombros y lentamente las baje al mismo tiempo, hasta llegar a sus senos. Ella metió sus manos debajo de mi falda, hasta mi entrepierna. Yo ya estaba excitada, y húmeda. Ella sonrió al sentirlo en su mano. Cerré los ojos dejando llevar por sus manos. Acaricie la piel de su mandíbula y recorrí con la punta de mi lengua su cuello hacia abajo.
-Hazme tuya- le susurre.
-Lena, ya eres mía. Y yo soy tuya- me respondió. “Es mia?, mentirosa… Porque besaste a Nadia!” Por un lado tenía miedo, por el otro coraje y por el otro la sangre me hervía dentro de las venas, el deseo se apodero de mi cerebro. Me baje de la mesa y la empuje hasta la pared.
-Pues necesito volver a sentirte mía – le dije dispuesta a hacerle el amor. Algo dentro de mi gritaba con toda su fuerza que necesitaba hacerla mía, grabar mis manos en su piel, mi nombre en su corazón, mis besos en su cuerpo; para que nunca me olvidara; para que el día que nos separáramos, si llegaba, recordara mis labios al sentir los de alguien mas. Hacerla mía para que terminara de olvidar a Nadia, para que no tuviera ganas de estar con nadie mas. Mis manos fueron directo al zipper de su pantalón. Me agache haciendo un camino de besos por su vientre, besando su cintura a lo largo del borde de su pantalón. Arrase con su ropa a mi paso. La desnude con toda la rapidez que mi fuerza me permitió. Al subir, seguí besando su piel. Sus senos, los acaricie, y luego baje mis manos hasta sus glúteos; la cargué como sabía que le gustaba, la puse contra la pared y en lugar de mover mi cadera contra la suya me adentre en su intimidad, no tan fuerte, pero decidida. Con mis labios comencé a jugar con uno de sus pezones. Sabía lo que le gustaba, sabía como hacerla vibrar. Seguí una y otra vez, entrando y saliendo. Comencé a empujar mi cadera hacia ella, aun con mi mano dentro. Ella comenzó a moverse a mi ritmo, de su boca emanaron gemidos mas fuertes. Su cuerpo comenzó a convulsionar entre mis brazos, en espasmos de placer que la hacían chocar contra mi cuerpo. Hasta que el último gemido salio, fuerte y gutural.
-Nunca olvides cuanto te amo Yulia Volkova- dijo saliendo de ella y abrazándola. Ella se aferro a mi espalda hundiendo su cabeza en mi cuello. La abrace con fuerza; llego un momento en el que sentí su corazón latiendo dentro de mi de lo fuerte que latía. Mi Yulia, mía, ahora… No importaba que hubiera amado a Nadia o no, estaba con migo ahora.
-Nos están esperando- dije recordando a los chicos en la sala.
-Lo sé.- dijo comenzando a vestirse.
Me abrazo del cuello y volvió a besarme. Le ayude a acomodarse la ropa y le di un nuevo beso.
-YUL! Tu teléfono esta vibrando!- grito Vitya desde la sala.
-Ya voy- dijo con cara de fastidio.
Ella se adelanto mientras yo sacaba el resto de los hielos y quitaba el agua de los que ya se había desecho.
-Lena… porque golpeabas a mi amiga eh?- me pregunto Marishka cuando regresé a la sala.
-Como?- dije sin entender a lo que se refería.
-Hay amiga hasta acá se escuchaban sus gritotes- dijo Vitya.
Me puse roja de la pena, pero seguí con sus bromas.
-Ah, eso…. oops, tenía que enseñarle a no dejar que otra la bese. Pero bueno ya saben lo escandalosa que es Yulia, un golpecito y ya esta llorando- dije molestando a Yulia quien cada vez estaba más roja.
-Oye!- dijo dándome un empujón en el brazo.
-BIEN! Eso es saber controlarlas!- dijo Olga
-Óyeme, a quien quieres controlar?- le reclamo Marishka.
-A nadie amor!, a nadie-
-Mas te vale-
-Huy… perdón…. Quien las controlaba?- dijo Yulia regresando la broma.
Nos acomodamos en el sofá y seguimos bromeando, Yulia se acomodo entre mis piernas recostada en mi pecho y no se movió de ahí en toda la noche. Seguimos bebiendo y celebrando. Vitya puso música y nos pusimos a cantar. Nunca me había divertido tanto, ni en las mejores fiestas de mis ex amigas. La fiesta nunca terminaba con ellos. Pasaron las horas, faltaba poco para el amanecer. Yulia se había quedado dormida, había bebido bastante. Vitya y Vladimir estaban dormidos sobre la alfombra. Olga roncaba horrible y Marishka y yo nos reíamos de ella.
-No aguantan nada!- Dijo Marishka viendo a todos dormir. -Oye… ya están bien?- dijo viéndome a mi. –Quiero decir, ya arreglaron sus problemas?-
-Supongo que si… -
-Supones?-
-Yulia y yo no hablamos mucho; no se cuando hablamos soy yo la que siempre dice las cosas y ella escucha. Yo, a veces quisiera saber lo que esta pensando, o que me diga de una vez por todas que siente por mi, pero no lo hace.-
-Bueno Yulia es así no?-
-No, no era así. Ella era todo lo contrarío, siempre decía lo que pensaba; era tierna, amable y muy cariñosa-
-Y que paso?-
-La lastime, la lastime mucho y ella se volvió así poco a poco.-
No me había dado cuenta de ello, pero así era, yo volví a Yulia hermética. Con miedo de mostrar sus sentimientos, inclusive de mi, en especial de mi. Pasaron lo días y mi papa regreso a casa. Intenté evitarlo pero a fin de cuentas el tema era inevitable. Me mando a llamar a despacho, así que me arme de valor y fui a enfrentarme con el. No dejaría que nos separaran, no ahora que Yulia se había quedado conmigo. Tenía que decirle que no me iría de Moscú aunque me corriera de casa.
Era momento de volver a luchar contra el mal, contra quien nos quería separar, era el momento de enfrentarme a mi padre de nuevo. Así que volví a vestirme con una máscara de valor y justicia, una máscara de súper héroe.

*1: Somos jóvenes, Decepción tras decepción, seguimos en pie Sin promesas ni exigencias. El amor es un campo de batalla.

*2: Somos fuertes. Nadie puede decirnos que estamos equivocados, Buscando nuestros corazones por tanto tiempo Ambos sabemos que El amor es un campo de batalla

________________________________________
Coming soon:
Capitulo 12 Máscara de verdugo... Lena se va... quiere irse? va a jugar con Yulia? quiere ganar la apuesta? todo eso y más la próxima semana
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NaB
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Re: Máscaras // Por: NaB

Mensaje por NaB » Vie 03 Feb 2012 20:15

Hi everyone!!!!!!!! Bueno antes q nada una disculpa por la demora, de verdad lo siento pero entre que me quede sin internet, que tengo que comenzar a hacer mi tesis y enferme de nuevo estoy súper estresada... y lamento, de verdad, mi retraso.
Lo segundo es basicamente una encuesta. Estoy en duda de como seguirá este fic, mejor dicho de si seguirá. Con esto quiero decir que tengo una idea para hacerlo más largo de lo que fue la apuesta, pero se que puedo caer en aburrirlos y volverlo tedioso, así que solicito su opinión. :D


Capitulo 12: Máscara de verdugo

Fuerte, valiente y cabrona! Me dije y entre al despacho de mi padre con confianza en mi misma.
-Ya firmaste la solicitud?- me pregunto revisando unos papeles, sin siquiera mirarme.
-No-
-Y que esperas?- dijo con molestia en la voz.
-No la voy a firmar- dije segura.
-Que has dicho?-
-Que no la voy a firmar, no quiero irme… quiero quedarme a estudiar aquí-
-Ya te dije que no!- grito golpeando el escritorio con las palmas de sus manos e incorporándose de la silla. Mi seguridad se estaba esfumando. Mi padre nunca había sido violento con nosotros, pero me daba miedo el tan solo verlo a la cara. –La decisión esta tomada, te vas!-
-Pero no quiero!, no importa lo que yo quiera?-
-Tu crees que soy estúpido o que?- dijo señalándome. -Crees que no me he enterado de tus jueguitos con esa niña?-
Ahora si estaba en problemas!, no sabía como, pero estaba en un callejón sin salida. Tragué saliva y cruce los brazos en mi pecho, mis manos temblaban de miedo, pero tenía que ocultarlo. Debía enfrentarlo de una vez por todas, o perdería a Yulia.
-No son jueguitos como lo llamas papá… Tengo una relación con Yulia Volkova, la amo, así que la respuesta es no, no firmare la solicitud y si no estas de acuerdo es tu problema, no voy a cambiar mi decisión.- dije con un nudo en la garganta asfixiándome. Adiós a la máscara de súper héroe.
-Tu vas a hacer lo que te digo, de una forma o de la otra, mas vale que sea por las buenas Elena, y también ya va siendo hora de que te acerques a Iván.- dijo sentándose de nuevo.
-Ya te dije que no!, y de una vez olvídate también de verme casada con Iván porque eso no va a pasar!-
-No me busques, porque no te va gustar tenerme de enemigo. Y mas vale que te alejes de esa niña o ella también sufrirá las consecuencias- dijo con una sonrisa en la boca. “No, ella no” Volvió a concentrarse en sus papeles y yo me volví un manojo de nervios. Acababa de decirle que estaba enamorada de una mujer!, y el hombre estaba tan tranquilo sonriendo mientras me amenazaba!. Era preocupante tanta seguridad, algo tramaba.
-Me estas amenazando?-
-No, te estoy diciendo que no seas estúpida- dijo arrojando un folder en el escritorio. Habían fotos de Yulia comigo, besándome, tomándome de la mano, y algunos papeles que no alcancé a ver que eran.
En algo tenía razón, había sido una estúpida, había olvidado la discreción, y ahora papá estaba enterado de todo. Tenía un problema.
-Yulia Volkova Olegovna, nació el 20 de febrero del 85. Hija de Larissa y Olegov Volkov, sin dinero; el hombre trabaja en una empresa que jamás será suya y la mujer trabaja en lo que puede… fáciles de destruir al igual que tu adorada amiga… Así que… cuando firmas los papeles?- dijo sin quitar esa estúpida sonrisa de su cara.
-No puedo creerlo. Eres el ser mas despreciable del mundo!- dije azotando las palmas de mis manos en el escritorio. Nunca había estado tan enojada como en aquel momento; no solo me había mandado a investigar, si no que se atrevía a amenazarme ¡y con Yulia!.
Mi padre se puso de pie y me dio una bofetada, jamás me había puesto una mano encima. Me dio tanto miedo que por un momento no pude ni moverme.
-Mejor modula tu vocabulario conmigo. O ya te dije lo que puede suceder-
Yo no dije nada, no podía decir nada. Había comenzado a llorar y ni siquiera me había dado cuenta. No quería parecer una niña pequeña, pero lo cierto es que moría de miedo.
-Velo como que le haces el favor a tu amiga al alejarme de ella- dijo volviendo a sonreír. – Es lo que mas te conviene, casarte con un buen hombre, con dinero y posición, un hombre que nos salvará de la ruina- “Ruina? Entonces todo es por eso? Por dinero?- Estudiaras en una de las mejores universidades del mundo y serás una empresaria reconocida cuando llegue el momento. Dejaras esto en el pasado y harás lo que yo te diga, cuando yo te diga- dijo poniendo un nuevo folder en el escritorio.
Me senté en la silla frente al escritorio de papa. El estiro una pluma hacia mi. Estaba firmando mi sentencia de muerte. Pero también era cierto que mi padre podía hacer lo que el quisiera, así sea destruir a Yulia o a su familia.
-Y que es lo que vas a hacer Yulia?-
-Ya no hay nada que hacer, mi corazón ya tiene dueña. Siempre lo ha tenido-
-Te amo- le gritó –siempre te voy a amar-
Ni siquiera estaba segura de lo que Yulia sentía por mi. Aún después de la golpiza que nos dimos Nadia y yo se volvieron a besar estando yo presente. Quizá y Nadia era aun quien ocupaba su corazón y lo que tenía conmigo solo era el capricho de ganar la estúpida apuesta.
“Y si me lastima?, y se me deja?, y si no me quiere?”
Sin pensarlo de nuevo firme la carta poder de mi padre.
-Y esta- dijo quitando la primera hoja y dejando ver la solicitud a la universidad. Imperial College London, una de las mejores universidades de medicina y negocios del mundo.
-No iré a Londres, si me quieres lejos mándame a Oxford, y quiero estudiar psicología no negocios como esperas- Mi abuelo me había dejado una casa en esa ciudad, al menos sentiría que el estaba conmigo.
-Hum, me parece justo- dijo quitando la solicitud del folder. –Mañana tienes tu solicitud, claro que aún podemos pagar tu entrada a cualquier universidad. Eso es todo, puedes retirarte- dijo con toda la calma del mundo.
-Cuanto dinero debes?- pregunté viéndolo con la ultima gota de valentía a la cara.
-Lo suficiente como para perderlo todo… solo necesito a Iván y ya esta. Eso es lo bueno de los negocios, por mas abajo que estés siempre te puedes levantar- dijo sonriendo de nuevo.
Me acababa de apuñalar y estaba tan tranquilo. Me fui a mi habitación y llore toda la tarde. “Y ahora como le digo a Yulia?” Tenía una tormenta de ideas en mi cabeza. No sabía si Yulia me amaba o solo me quería. Si tan solo me hubiera dicho un “te amo” todas las dudas hubieran desaparecido; pero no lo hizo. La había amado de muchas maneras, unas sin sentido alguno. La amé mientras éramos amigas, la amé mientras la humillaba, la amé mientras hacíamos el amor; ahora la amaría rompiéndole el corazón. Yulia tenía que odiarme, que alejarse de mi para siempre. Por ella, por su bien, por el mío, por el de mi familia. “Si la alejas no podrá lastimarte” me dije muchas veces. Poco a poco comencé a ser distante con ella. Ya casi no la besaba, no la tomaba de la mano si ella no lo hacía. No le decía te amo. Ni hacíamos el amor cuando estábamos solas. Los pretextos me sobraban para alejarme de ella.
-Quieres pasar?- me dijo un día que yo pase a dejarla a su casa.
-No, tengo que ir con mi mama. Será en otra ocasión- dije con el estomago vacío y un dolor en el pecho. Tenía que dejarla, a pesar del amor que le tenía. A pesar de que eso significaba morir en vida. Le dí un beso en la mejilla y esperé a que ella se bajara del auto.
-Estas bien?-
-Si claro, nos vemos mañana-
-ok… bye-
-Bye-
Al llegar a casa Iván estaba esperándome en la sala.
-Lena! Mira quien vino a visitarnos!- dijo mi mamá al verme entrar por la puerta.
-Hola- dije dándole una sonrisa fingida.
-Hola, me da mucho gusto verte.- dijo levantándose y dándome un beso en la mejilla.
Comenzamos a charlar con mi mamá presente. Hablamos un poco de teatro de música, de pintura. Teníamos gustos parecidos.
-Si, quisieras ir a ver una película conmigo?-
-Por supuesto que quiere- respondió mi padre por mi entrando en la sala.
-Amor, pensé que tardarías mas días en Paris- dijo mi madre levantándose para recibirlo.
-Si, pero apresure mi regreso, aun tengo que cerrar un negocio aquí, dijo viéndome fijamente.-
-Y bien Lena?- me preguntó Iván después de saludar a mi padre.
-Será un placer- dije sin mas remedio.
-No me agrada ese tipo- me dijo Dima entrando a mi habitación junto conmigo.
-Es agradable-
-Lena… papá quiere que te cases con el… si lo sabes no? quiere su dinero-
-Si lo se-
–No se que es lo que esta haciendo, pero escuche a papá discutir con uno de sus empleados. Al parecer papá perdió una fuerte cantidad de dinero en un negocio, y la empresa no esta en posibilidades de solventar la deuda así que necesitaba el dinero de tu querido suegro- dijo sentándose en mi sillón y mirándome serio.
-Me vendió- dije tirándome en mi cama.
-Si, no puedo creer que fuera capaz. Eso es medieval- dijo con cierto tono de frustración. –No quiero que te cases con el-
-Lo se, pero no tengo otra opción- Nunca me había sentido tan miserable. Hubo una fiesta en casa de Vitya para celebrar que estábamos a punto de graduarnos. Toda nuestra generación estaba ahí. Mi madre me dejo asistir aún cuando mi padre había dicho que no podía. Esa era una fiesta como las que hacía María en su casa, solo que todo el mundo estaba invitado. Me senté en la barra de la cocina y comencé a beber a lo estúpido.
-Lena- escuche mi nombre a mi espalda y me gire para ver de quien se trataba.
-Hola Anya- dije saludando a mi ex amiga.
-Como estas?- me preguntó sentándose junto a mi.
-Como me veo- respondí sin ganas de hablar.
Todo el mundo estaba divirtiéndose, Marishka y Olga habían desaparecido tras un ataque de pasión en las escaleras, Vladimir estaba ligando con una chica y Vitya corría de un lado a otro cuidando que nada se rompiera, que hubiera suficiente alcohol y botanas.
-Pues no te ves muy bien que digamos- dijo viéndome fijamente. –No deberías tomar así. Cuando te embriagas deja de ser divertido, recuérdalo-
-Importa?-
-Escucha se que no te trate muy bien, pero entiéndeme, yo también me burlaba de Yulia y de repente resulta que eres su novia?. Me tomaste por sorpresa Lena.-
-Ya no importa- dije volviendo a encontrar el fondo de mi vaso.
-Lena, si me importa, lo lamento. Estamos en paz?- dijo estirando su mano hacía mi y sonriéndome.
-Nunca estuvimos en guerra- dije dándole mi mano.
-Sabía que había una razón para que la odiaras tanto- dijo dándole un trago a su cerveza.
-Pues tenías razón. La odiaba, porque la deseaba con todas las fuerzas de mi alma- dije dejando que una lagrima escurriera por mi mejilla.
-Pero ahora estas con ella. Que paso?. Pelearon?- dijo poniendo una mano sobre mi hombro.
Me limpié la mejilla antes de que el maquillaje se me corriera.
-Ojala fuera eso, así al menos podría hacer algo por remediarlo-
-Que pasó entonces?- me preguntó abrazándome de los hombros.
-Mi papá… ya se enteró…- comencé a contarle, más por necesidad de sacarlo que por que fuera mi amiga - me amenazó con hacerle daño a Yulia si no me alejaba de ella- dije con las lagrimas a punto de brotar de mis ojos sin control.
-Como crees?... no puede hacer eso?!-
-Puede, y lo esta haciendo… así que me voy en una semana- dije articulando de mas las palabras, el alcohol en mi sangre estaba comenzando a hacerme efecto.
-A donde te vas?-
-A Inglaterra- respondí. Y eso no es todo. Voy a casarme, con el hijo de uno de los amigos de mi papá-
-Pero tu amas a Yulia!. Dile, habla con ella, huyan juntas!, yo que se!-
-No puedo decírselo.- dije en un susurro.
-Si la amas entonces que estas haciendo?-
-No lo entiendes, no es tan fácil Anya. No tengo el valor de hacerlo… ella no se lo merece-
-No, pero puedes evitar todo esto, no lo hagas…-
-No hay vuelta atrás yo… Yulia!- grite al verla parecer.
-Hola- me dijo con una sonrisa en los labios.
-Pensamos que nunca ibas a llegar- le dijo Anya.
-Pues aquí estoy- dijo un poco cortante.
Parecía confundida. La tome del brazo y la acerque a mi. La abrace con fuerza.
-Me quieres?- le pregunte.
-Si- me respondió. -Que pasa?- me pregunto al ver que dos lagrimas rebeldes se me habían escapado.
-Nada, solo quiero que me beses- dije tratando de disimular, aunque ya era demasiado tarde.
-Te quiero- dijo para después acariciar mis labios con los suyos.
-Te amo Yul- dije tomándola de la cintura.
-Lo se, yo…-
-Hay ya! mucha miel, empalagan!- interrumpió Anya
-Y eso a ti que?-
-Tranquila nena, ya estamos en paz- le dije abrazándola mas fuerte.
-Si, espero que sepas valorar a mi amiga y no la dejes ir- le dijo. –Nos vemos por aquí chicas- dijo viéndome a los ojos. Si los ojos hablaran ella me dijo con esa mirada “No seas estúpida”. Pero no la escuche.
-Bye- dijimos ambas esperando que se marchara.
Nos quedamos solas, viéndonos; sin decir nada.
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Re: Máscaras // Por: NaB

Mensaje por NaB » Mar 14 Feb 2012 14:59

Hi everyone!!! Lo siento, pero ando super ocupada, ya saben q de cualquier forma les aviso cuando no puedo continuar, pero como saben estoy trabajando en mi tesis y ya no tengo vida :( pero bueno, espero les guste y difruten si dia del amor y la amistad :)
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-Vamos a bailar?- me pidió Yulia después de que Anya se alejara.
-No, mejor quédate así conmigo. No quiero dejarte ir. No quiero separarme de ti.- le dije apretándola contra mi cuerpo. Quería amarrarla a mi hasta que se quedara pegada a mi piel. Quería amarla toda mi vida, quería envejecer con ella, reír de sus ocurrencias, llorar con sus tristezas. Quería compartir sus éxitos y superar sus derrotas. Quería que cuando tuviéramos ochenta años nos sentáramos las dos en el porche de nuestra casa a tomar café y ver nevar hasta que nuestros huesos se quejaran. Quería reconocer cada arruga que el paso del tiempo dejara en su piel, y amar cada una de sus canas conforme fueran apareciendo. Quería ser su familia y que ella fuera la mía. Quería pelear con ella por tonterías, y hacer el amor cuando nos reconciliáramos. Verla dormir junto a mi todas las noches, despertarla con un beso o haciéndole cosquillas. Pero eso no pasaría. No podía quedarme. Tenía que protegerla, protegerla con mi vida si eso era necesario.
-No me voy a ir nena, aquí estoy. Así que ya hiciste las pases con Anya?-
-Si, por fin entendió lo que hay entre nosotras-
-Bien-
-Vámonos de aquí- le dije - no me siento bien-
-Ok, quieres comer algo?-
-No, tengo el estomago revuelto.- dije sujetándome el abdomen.
Cuando me levante sentí que el suelo se movía. Yulia me sujeto para que no cayera.
-Lena?... cuanto tomaste?- me pregunto viendo que realmente estaba ebria.
-he, no me acuerdo- había dejado de contar después de la quinta copa de whiskey.
Nos despedimos de nuestros amigos y salimos de la fiesta.
-Perdona que te perdieras la fiesta- dije mientras ella me ayudaba a subir al auto. Mis ojos comenzaban a pesarme y yo luchaba por mantenerme despierta.
-No importa nena, pero no me gusta verte así- dijo besándome en los labios. –Quieres que te lleve a casa?-
-Humm no, no quiero que mi mamá me vea así- dije viendo sus ojos.
Todo el océano contenido en el azul de esos ojos.
Cuantos años habían pasado desde ese día; cuando vi sus ojos por primera vez, cuando sin saber lo que me había sucedido me habían robado el corazón.
-Entonces te llevaré a mi casa- dijo dándome otro beso.
Yulia manejaba concentrada en el camino. Yo la observaba fijamente, sus facciones, sus labios, su mandíbula, su nariz. Mi niña había crecido, ya no era inocente como cuando la conocí. Entre mis brazos se hizo mujer; una mujer fuerte, valiente, hermosa. Mis ojos se cerraron y el sueño me venció.
-Lena quiero decirte algo… Lena?- me llamaba y yo la escuchaba pero mis ojos estaban tan pesados que no podía abrirlos.
Cuando por fin pude abrirlos ella me estaba cargando en la entrada de su casa.
-Tengo sueño- le dije mientras me recostaba en la cama.
-Lo se, descansa- dijo quitándome los zapatos
-Que querías decirme?- le pregunte haciéndome de lado para que ella se recostara a mi lado.
-Nada, mejor hablamos cuando estés mejor- me dijo cubriéndome con las cobijas.
-No te vallas- dije sujetando su mano.
-No iré a ningún lado- respondió recostándose junto a mi y abrazándome fuertemente.
Cuando desperté Yulia estaba dormida a mi lado. No soportaría estar con ella una vez más, no me importaría nada y me tendrían que arrastrar para alejarme de ella. Pero no podía ser tan egoísta. Me levante sin hacer ruido, puse una almohada junto a ella y la arrope.
-Perdóname Yul- dije dándole un beso en la frente. –Te amo, no lo olvides, no me olvides-
Tenía un mechón de pelo rebelde en la frente. Lo acomode detrás de su oreja y volví a besarla, esta vez en los labios.
-Humm… Lena- dijo girándose y abrazando la almohada. En el espejo estaba la foto que le regale el día de su cumpleaños, la tome le di un beso y la deje en su lugar. Seguía dormida, así que no hice nada mas, tome mis cosas. Le lance un beso desde la puerta.
-Adiós amor-
Los esquimales no se despiden, en lugar de eso salen en medio de la noche, cuando el resto de su familia esta dormida. Que inteligentes!!!, el decir adiós es la cosa más difícil. No podría decírselo de frente.
No había vuelta atrás, sabía que tenía que irme, como un verdad absoluta. Tenía que alejar a mi padre de ella y de su familia.
Iván paso por mi ese día a mi casa. Fuimos a comer y luego a caminar por la plaza roja.
-Siempre me ha gustado caminar por aquí- dijo sonriéndome.
Yo no le prestaba atención. Mi celular no dejaba de vibrar. Lo saque de mi bolsa y de inmediato reconocí el numero: “Yulia”. Tenía tres llamadas perdidas de ella, y en cuanto entraba el buzón de voz colgaba y volvía a marcarme. Seguramente se preguntaba porque me había ido sin despedirme de ella. Me moría de ganas de presionar el botón verde para responder su llamada pero no debía hacerlo, solo lograría lastimarnos mas.
-No vas a responder?- Me pregunto Iván viendo como miraba mi celular.
-No, luego regreso la llamada- dije presionando el botón rojo y apagando mi celular.
-Quieres ir por un café?-
-Si claro- dije aunque lo cierto era que desde que salí de casa quería regresar.
Fuimos a una cafetería pequeña. Yo seguía mirando a todas partes menos a mi acompañante. Traía puestos unos lentes oscuros, según yo para ocultar mi tristeza. Pasaron unos momentos sin que ninguno de los dos dijera una palabra, el escribía algo en una servilleta de papel. Yo me perdía en mis pensamientos y recuerdos.
-Lena, te aburres conmigo?- Me preguntó de repente Iván.
-No, es solo que hoy no estoy de humor- dije quitándome los lentes.
-Iván, eres muy lindo, y me agradas… - su cara se torno una de decepción. En mi cabeza pareció mi padre gritándome a pleno pulmón que le haría daño a Yulia. Así que fingiendo interés cambie mis palabras –Pero siento que no te conozco mucho, así que háblame de ti-
-Pues no hay mucho que decir, mi vida es monótona y vacía- dijo sonriendo.
Sin querer puse cara de fastidio, y el se dio cuenta.
-Ya te había dicho que estudio derecho, y bueno ya sabes quienes son mis padres. Soy un nerd, me gusta escuchar música, me encanta la pintura… y creo que soy bueno como pintor- dijo deslizando la servilleta a través de la mesa hasta mi. Era un dibujo de mi, mirando hacía un lado, se notaba la tristeza en mis ojos. El sabía como me sentía y lo había plasmado en un simple trozo de papel. Ahí estaba yo, en un simple dibujo … una historia plasmada en cada trazo de su pluma.
-Desde que te conozco siempre te he visto con esa mirada-
-No sabía que pintabas- dije sorprendida e intentando cambiar el tema.
-Bueno, eso es algo que casi nadie sabe. Quizá luego te muestre una de mis pinturas… o no se, quizá, si quieres, algún día podrías ser mi modelo.- sus mejillas se tornaron rojizas y sentí ternura por el.
-Quizás algún día- dije sonriéndole. –Pensé que eras diferente … -
-Lo sé… yo quería impresionarte. Vas a pensar que es una bobada, pero desde el momento en que te vi, sentí como si te quisiera… y supe que quería casarme contigo, y pasar el resto de mi vida a tu lado- dijo tomando mi mano encima de la mesa.
-Sentiste eso, o solo es por darle gusto a tus padres?- pregunte sin creer sus palabras.
-No, mis papas quieren que me case con una chica con posición social, pero según ellos habían varias candidatas… no sabes a cuantas mujeres puedes conocer en un par de semanas- dijo riéndose- pero en cuanto te vi ya no había nadie mas. - En cuanto dijo eso yo le quite mis manos.
-Y tu siempre si te decidiste por psicología?- dijo entendiendo que no era el momento.
-Si, de hecho ya envié mi solicitud a la universidad de Oxford- dije sin emoción alguna en la voz.
-Wow, es una de las mejores universidades… pero porque no te quedas aquí en Rusia?-
“Eso es lo que yo quisiera”
-Pues mi padre quiere que estudie en Oxford y ya sabes, el quiere el obtiene-
-Si. Mi padre es igual. Cuando se enteró de que quería estudiar pintura casi me corre de casa. Se puso loco y me gritó que su hijo no sería un vago.-
-Los padres están locos-
Cuando llegamos a mi casa yo quería entrar y encerrarme en mi cuarto, pero el estaba nerviosos y parecía querer decirme algo.
-Lena…- dijo tomando mi mano. –Solo dame una oportunidad… Déjame conocerte, déjame intentar hacerte feliz- dijo acercándose a mi. –Déjame intentar quitarte esa mirada de tristeza-
Se acercó lentamente a mi y me beso. Fue un beso dulce y delicado, aunque nada placentero para mi.
-Si- dije convenciéndome de que el hombre frente a mi era bueno y honesto. –Pero vamos despacio si?-
-Si, iremos tan despacio como tu quieras- dijo dándome un beso en la mano.
Pasaron los días, y estaba todo listo para mi partida. Mamá había mandado a limpiar y redecorar la casa en Oxford. Mi cuarto estaba casi vacío. Solo quedaba un poco de ropa. Mis peluches estaban guardados en cajas de cartón y fueron a parar al ático. Adiós a la infancia, adiós a la adolescencia. Entre mis cosas encontré una foto de Yulia, de esa vez que fuimos a dar un recorrido por Moscú. La apreté contra mi pecho y la guarde entre la ropa de mi maleta.
-Señorita, le llama su novio- dijo Tanya desde la puerta.
Que horrible sonaba aquello. Atendí la llamada desde el teléfono de mi habitación.
-Nena paso por ti en un par de horas, el avión sale a las seis de la tarde, entonces paso unas horas antes-
-Esta bien- dije sin ninguna emoción en la voz.
-Todo bien?-
-Si, ya esta todo listo-
-Ok, te mando un beso- dijo contento.
Ya todo el mundo lo daba por hecho, así que en un par de días mi boda con Iván se había vuelto inminente, aunque para ello faltaba tiempo. Colgué el teléfono y me cambié de ropa. Camine por la casa como si fuera un fantasma, como si caminar sobre mis pasos los desapareciera. En esa casa habían tantas memorias, que sería difícil no estar ahí.
-Señorita, su amiga vine a visitarla- me dijo Tanya encontrándome parada junto a un ventanal.
De alguna manera sabía que iría. Sabía que no se quedaría tan tranquila con el hecho de que yo desapareciera. Tenía que enfrentarla, tenía que usar una última máscara con ella. Salí para encontrarme con ella en la puerta de la casa.
-Yul- dije con un nudo en el estomago.
-Puedo pasar?- me pregunto con miedo en la voz
-Adelante- respondí.
-Porque no fuiste?- me pregunto mientras entrábamos a la habitación. La verdad es que no hubiera querido estar con ella a solas, pero ella camino hacia allá de manera mecánica.
-Ya no voy a ir, ya exenté todas las materias, ya no tengo a nada a que ir- dije parándome frente al espejo.
-Y yo?... creí que irías a verme-
“Si supieras, si pudiera decírtelo”
Ya lo había hecho una vez, no debía ser difícil volver a hacerlo. Tenía puesta la última máscara que utilizaría con ella, una que ocultaba que yo sufría igual, una que ocultaba los motivos que tenía para causarle dolor.
Yulia estaba ahí frente en mi, postrada, objeto de un sacrificio. Inocente, indefensa, esperándome.
-Yulia, ya basta, falta solo una semana para la graduación, no crees que ya es suficiente?- dije fuerte y firme, sin que la voz me temblara. La miré desafiante a través del espejo.
-De que estas hablando?-
Ella comenzaba a ponerse nerviosa, las manos le temblaban al igual que la voz.
Abrí su pecho y le arranque el corazón. Le arrebate la vida. Su mirada estaba ida, y el azul de sus ojos se apago.
-De que ya termino el año, y ya pagué mi apuesta. Ya no te debo nada… mi deuda esta saldada- dije sin titubear.
Un momento estaba a punto de llorar y al siguiente estaba fría como una roca.
Lo sostuve entre mis manos, aun palpitaba agonizante. Suplicando que lo regresara a su sitio.
-Ok, ya no me debes nada- dijo serena. –Fuiste mas convincente de lo que esperaba. Eso de fingir amarme te salió muy bien, casi me la creo-
Sabía que estaba mintiendo, ni siquiera me miraba a los ojos mientras lo decía.
-De eso se trataba no?- dije con indiferencia – De que pareciera real-
Ella sangraba y yo no hice nada para evitarlo.
-Si, lo lograste.-
-Tu también fuiste muy convincente-
Lo apuñalé de nuevo. Terminando con su esperanza de sobrevivir.
Pero debajo de la máscara yo sangraba también. Mi corazón se partía por la mitad, matándome al igual que yo la mataba a ella.
Recordé sus besos en mis labios. Estaba a punto de llorar. Mis máscaras se resquebrajaban con el dolor de mi corazón. “Perdóname Yulia, perdóname”
-Si, no fue difícil- dijo con un hilo de voz.
-Bien, si no te molesta, todavía tengo cosas que empacar- dije para que ella se fuera, ya no lo soportaba un momento más.
-Cuando te vas?- me pregunto viendo la maleta junto a la puerta.
-En unas horas. Planeaba pasar a tu casa antes de irme , pero creo que ya no será necesario- mentí, lo cierto es que no quería verla.
-No, supongo que no-
-Bien tengo que darme prisa- dije tomando una de mis maletas. Sentí que el dolor en mi pecho se acrecentaba. La estaba haciendo sufrir de nuevo. Pero esta vez yo sufría en carne viva lo mismo que ella.
-Ok, suerte- dijo
-Gracias-
-Adiós Elena- dijo acercándose a la puerta.
-Adiós Yulia- dije viéndola salir. No solo de mi cuarto, también saliendo de mi vida.
Estaba muriendo. Por dentro gritaba y lloraba desesperada. Mi corazón estaba deshecho. Debajo de esa máscara yo también lloraba. Usaba una máscara negra, inexpresiva, una máscara que causaba terror, símbolo de dolor y sufrimiento. Una máscara de verdugo.
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NaB
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Re: Máscaras // Por: NaB

Mensaje por NaB » Dom 29 Abr 2012 02:37

Capítulo 13: Máscara de maquillaje

La puerta se cerro detrás de ella, el sonido de la cerradura entrando en el orificio de la pared se repetía una y otra vez en un eco interminable. Cada vez que lo escuchaba cerraba los ojos asustada. Mis rodillas estuvieron a punto de doblarse y dejarme caer al suelo. La estaba perdiendo.
Corrí hasta la ventana, su auto estaba afuera. Vi como salió corriendo y se subió rápidamente. Se dejo caer contra el volante, luego se irguió y aventó algo contra el parabrisas, golpeo el volante con las palmas de las manos y puso su frente encima de ellas. Mentía, toda esa serenidad de unos minutos antes era mentira, estaba furiosa y dolida. “Eso quiere decir que si me quiere? Porque no me lo dijo?, Porque nunca fue capaz de decir que me amaba? Siempre me quedaré con la duda Yul”. Nunca me había arrepentido tanto en mi vida, ni tan rápido. En un segundo pensé todas las posibilidades que se me habían escapado, cualquier otra opción era mejor que eso. Huir con ella, hacerle un escándalo a mi padre, salir del closet frente a mi familia, lo que sea que me permitiera quedarme al lado de Yulia. Quise salir corriendo detrás de ella, abrazarla y decirle que era mentira, que la amaba y la amaría todos los días de mi vida. Pero era una cobarde.
-Yulia… - Solo esperaba que ella lo pudiera entender algún día.
Encendió el auto y se marcho. Nunca creí eso que dicen de que te duele el corazón, para mi los sentimientos están en el cerebro; pero el dolor es real, como si de repente hubiera un vacío justo debajo de la garganta que te oprime el corazón y no te deja respirar.
Me senté en el suelo recargada en la puerta. No quería llorar, quería ser fuerte y lo fui; me trague el llanto, y ese sentimiento de impotencia que estaba apunto de hacerme vomitar. Sabía que todo lo que haces se paga en esta vida; quizá de cierta forma me lo merecía, yo había sido mala; pero Yulia, era inocente, y eso era lo que más me enfermaba, el hacerle daño otra vez; aunque fuera contra mi voluntad.
Fui al baño, me lave la cara y volví a maquillarme. Iván llegaría en cualquier momento.
-Elena- me llamó mi padre.
Salí de la habitación para encontrarme con él.
-Aquí esta tu boleto de avión. Iván va a acompañarte?-
-Si, el me llevará al aeropuerto.-
-Muy bien- dijo de nuevo con esa estúpida sonrisa.
-Ya estas contento?- le pregunte con coraje en la voz.
-Casi… Me quieres explicar que hacía esa niña en la casa?-
-Solo vino a despedirse- dije sin demostrar debilidad.
-No quiero que vulva a poner un pie aquí entendido?-
-Ya no tiene a que venir, yo ya no estaré aquí-
-Así es, pero no quiero volver a verla- dijo dando la vuelta y yéndose por el pasillo.
Sé que esta mal odiar a tus padres, más cuando él cumplía todos mis caprichos; sin embargo me estaba quitando lo que yo mas quería. Lo odié con todas las fuerzas de mi alma. Su forma de hacer las cosas me enfermaba y me causaba vergüenza. No sabía hasta que punto la ambición de mi padre podía destruir mi familia, mi vida, y la de Yulia.
Ese día me pareció el más largo de mi existencia, en cada rincón de esa recamara habían recuerdos de mi amor por ella.
Una de las noches en que Yulia se quedó a dormir en mi casa, habíamos estado viendo películas y yo me había quedado dormida, estaba cansada, no había dormido bien en los últimos días por su culpa. A lo lejos escuchaba como me llamaba por mi nombre. Su mano se había colado debajo de mi blusa y me acariciaba el abdomen. Sentí sus besos en mi cuello y como bajaban despacio mientras levantaba la blusa de mi pijama. Su respiración en mi oído me erizaba la piel. Mi corazón comenzó a latir más fuerte, y entre mis piernas sentí la humedad que provocaba sus caricias en mi pecho. Abrí los ojos olvidándome del cansancio. Pero valla decepción que me llevé al ver que no había sido mas que un sueño, uno muy hermoso; y ella estaba dormida a mi lado. Su respiración era lenta y profunda. Estaba dormida boca abajo con una mano debajo de la almohada. Quité un mechón de cabello de su frente, se veía tranquila, inocente, simplemente hermosa. Mi corazón no se tranquilizaba, y fue más fuerte mi necesidad de su cuerpo que el respeto por su descanso. Comencé a besar su hombro desnudo, y luego hice a un lado el tirante de su pijama y me deslicé por su espalda. Al principio no se movía, no decía nada, ni daba muestras de haberse despertado. Pero poco a poco su respiración cambió. Levante su blusa y acaricié su cintura. Me subí con cuidado hasta quedar recostada encima de ella. Hice a un lado su cabello del otro lado de su cuello y seguí besándola cada vez más y más apasionada. Mis manos recorrieron sus brazos y al llegar al dorso de sus manos ella entrelazó sus dedos con los míos. Se dio vuelta aún debajo de mi y me besó correspondiendo a mis deseos. Metí una mano en su boxer y la acaricié despacio hasta que finalmente estaba dentro de ella, mientras mi brazo hacía la función de almohada. Gemía bajito en mi oído y con una de sus manos se aferraba a la cabecera de la cama mientras que con la otra se colgaba de mi cuello para acercarme a su boca.
-Te quiero- dijo poco después del final.
-Yo te amo- respondí –Perdón por despertarte- dije apenada.
-No pidas perdón, no hay mejor manera de despertar que con tus besos-
Acaricié el lado de la cama donde ella dormía, y le dí un beso a su almohada. Me hacía falta el calor y la humedad de sus labios; aunque quise pensar que ella podía sentirlo.
-Te amo- “Quisiera que el viento pueda llevarte mis palabras”.
-Señorita, el joven Iván ya llego. Lo hago pasar?- pregunto Tanya desde la puerta.
-Si, gracias-
Me senté en el borde de la cama y acaricié por última vez su espacio vacío.
-Hola preciosa- dijo Iván entrando a mi habitación.
-Hola-
-Estas lista?-
-Si, me ayudas a abajar las maletas?-
-Claro-
Ese era el final de nuestra historia, de nuestro amor. Después de cruzar la puerta solo quedaba rogar porque el olvido llegara pronto y mi alma encontrara la paz. Cerré la puerta esperando que su recuerdo se quedara ahí, encerrado en mi habitación, entre las sabanas donde tantas veces la soñé, donde la amé, y donde había comenzado a extrañarla.
Mi mamá y mi hermano Dima estaban en la sala esperando a que yo bajara para despedirse. Insisto, los esquimales son sabios. Las despedidas son horribles, todos terminan llorando y sin saber como expresar el miedo de alejarte de quienes quieres.
-Te voy a extrañar mucho bonita- me dijo mi hermano abriendo sus brazos. –No quiero que te vallas- me susurro mientras me abrazaba.
-Yo también te quiero-
-No hagas nada que yo no haría- dijo con esa sonrisa optimista y cálida que siempre me confortaba.
-Hay hija, no creí que llegaría tan pronto el día en que tuviera que verte salir por esa puerta- dijo mi madre comenzando a llorar.
-No llores ma, voy a estar bien te lo prometo.-dije abrazándola.
-Te voy a extrañar mucho princesa-
-Y yo a ti mamá-
-Cuídate mucho-
-Tranquila, nos vamos a ver pronto-
Me dio un beso en la frente y se limpió las lagrimas.
De mi padre ni ganas tenía de despedirme.
-Adiós- le dije de manera cortante y fría.
El ni siquiera respondió, pero mantuvo esa sonrisa que me molestaba en sobremanera.
-Qué no piensas darle un abrazo a tu hija?!- le dijo mi madre en forma de regaño.
-Si claro-
Apenas se me acercó sentí que el estomago se me revolvía. El era el que me alejaba de mi familia, él era el que me había roto el corazón, él, todo era culpa de él. No merecía tener el nombre de mi abuelo. El aroma de su loción me mareaba, así que di gracias a Dios cuando se alejo de mi.
-Hipócrita- susurre.
El fingió no escucharme.
-Pórtate bien, y repórtate al menos una vez a la semana-
-Como si te importara- respondí de tal manera que solo él me escuchara.
-Bien, vámonos- dijo Iván, cargando mis maletas. –Es tarde-
-Lo sé-
-Adiós- me dijo mi madre volviendo a llorar.
Tomé mi bolsa y me dí la vuelta.
-Hey no pongas esa carita, te ves más bonita cuando sonríes- dijo Iván mirándome con ternura. –Verás que pronto volverás a casa-
“Si claro, en 20 años. Cuando mi madre sea viuda; tu y yo estemos casados, y Yulia… y Yulia me halla olvidado. Hasta entonces podré volver a casa”.
-Claro- dije entre sarcasmo y desgano.
Miré de nuevo hacia la sala. Aún recordaba a mi abuelo sentado en el viejo sofá conmigo sentada en sus piernas viendo alguna película vieja; a Yulia tocando el piano a mi lado. Recordé esa tarde cuando Nadia, Yulia y yo nos robamos una botella de vodka de la cocina, como nos escondíamos detrás de la puerta para que mi abuelo no nos viera. A Vitya, Olga, Marishka, Vladimir, y Yulia dormidos en esa misma sala. “Adiós”. Adiós a todo lo que conocía, adiós al calor de mi casa; a partir de ese momento estaba sola, enfrentaría la vida sola, para mi , por mi. Era yo, pequeña e indefensa contra el mundo. Iván saco las maletas, yo salí detrás de él. Cruce la puerta con la determinación de comenzar una nueva vida. Y ahí estaba de nuevo como un espejismo, como salida de mis recuerdos. Parada frente a mi.
-Amor se nos va a hacer tarde- Me dijo Iván llevando la maleta hasta su auto.
Yulia volteó a verlo y luego volteo a verme a mi.
-Yulia…- Dije a punto de correr hacia ella.
El corazón me dolía, sentí que moriría sin ella. Ninguna de las dos dijo algo. Nos quedamos sin palabras. No conseguiría decirle lo que estaba sucediendo, mi padre estaba detrás de mi; la puerta seguía abierta y él podía escucharnos. No podía arriesgarme a que le hiciera daño, decirle que Iván no significaba nada para mi, decirle que la amaba, y que siempre la amaría sin importar la distancia. Para que me hacía tonta, su fantasma me perseguiría sin importar a donde huyera.
El auto de Yulia estaba estacionado a un lado de mi casa, de el bajaron el resto de mis amigos.
-Hola, eh… nosotros solo veníamos a desearte un feliz viaje y buena suerte- me dijo Marishka acercándose a nosotras.
Olga tomo del brazo a Yulia y Vladimir se interpuso entre nosotras, apenas y podía verla. Nadie sabía que decir, era un momento incomodo. Ya era muy tarde para cualquier explicación. Yulia me veía con coraje, seguramente pensando que la engañe. “A fin de cuentas ese era el plan no Lena?!... Romperle el corazón… Es lo que estas haciendo… ganaste.” Pensé tragándome las lágrimas.
-Gracias- respondí acercándome a abrazarla –gracias por todo- le dije sincera.
Ella fue la primera que me trato como su amiga, sin siquiera conocerme. Las manos me temblaban y no me había dado cuenta.
-Lena?- me llamo Iván –vamos a perder el avión-
-Enseguida voy- le respondí.
Yulia se volteo ocultando su mirada de mi.
-Buen viaje- me dijo Vladimir abrazándome. –Mándame una postal-
-Lo haré-
Le revolví el cabello y le dí un beso en la mejilla. De cierta forma lo quería, después de todo había sido lindo mientras fue mi novio.
-No se que estas haciendo, pero espero algún día poder entender- dijo Vitya apretándome contra su pecho.
-Algún día te lo explicare lo prometo. –Cuídala por mi- le pedí.
-Siempre lo hago-
Olga estaba a punto de llorar, no supe si por que me iba o por lo que sucedía con Yulia.
-Eres una tonta- dijo abrazándome con fuerza. –Pero me agradas. Cuidate- me pidió.
Se limpió un par de lagrimas y se hizo a un lado. Yulia y yo quedamos de frente. No se movía ni decía nada. Solo me miraba.
-Yul?- “Solo dime que me amas, dilo y te juro que me quedare a tu lado sin importar lo que suceda, juro que saldré corriendo contigo en este momento sin importar a donde iremos… dímelo!”
Ella levantó el rostro, sin expresión alguna, ni dolor, ni enojo, nada. Como si fuera una escultura de hielo. “No te ama Lena, que tonta eres por pensar que podría enamorarse de ti. No la mereces, no te ama, nunca te amó. Solo eras un capricho para ella”.
-Buena suerte- dijo haciéndose a un lado. No quería que me acercara y menos que la abrazara. Me quede con las ganas de sentirla, de oler su cabello y apretarla contra mi una vez mas.
No respondí, ni intenté acercarme. Iván extendió su mano hacia mi, y yo la tomé sin mirar atrás. Mi corazón había muerto. Me subí al auto y me obligué a no mirar atrás.
“Adiós mi amor”.

____________________________________________________
Hi everyone!!!, espero que les guste y ya saben que lenta pero segura :D un saludo a todos.
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NaB
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Re: Máscaras // Por: NaB

Mensaje por NaB » Sab 05 May 2012 18:52

Iván me llevo hasta la entrada de la sala de abordaje. Me abrazó con fuerza y finalmente nos despedimos.
-Lamento no poder ir contigo pero iré a verte en cuanto me sea posible, lo prometo.-
-Esta bien. Me tengo que ir o perderé el avión-
-Si, que tengas buen viaje-
Se acerco y me dio un beso en los labios.
-Adiós- dije y me dirigí a la puerta.
Apenas me acababa de sentar cuando anunciaron mi vuelo. Tomé mi bolso y me forme como todos los demás. Un instante después apareció la angustia. Me sudaban las manos, mi corazón quería salirse de mi pecho, estaba desesperada y mis piernas estaban a punto de echarse a correr; tuve un ataque de pánico.
“Qué estoy haciendo?. No me puedo ir así. Tengo que decirle la verdad a Yulia! Tengo que luchar por ella!. Aún puedo arreglar las cosas, puedo ir a buscarla e intentar explicarle lo que sucedió. Podemos escaparnos, irnos las dos juntas del otro lado del mundo, donde papá no nos encuentre!”
-Me permite su boleto por favor- me pidió una de las aeromozas.
Yo estaba parada en la puerta de abordaje. Con la decisión frente a mi. Yulia o Inglaterra? “A la mierda!, yo no me voy sin Yulia!”.
-Señorita?, va a abordar?-
-No, disculpe.-
Me eché a correr hacia la salida. A la mierda con todo. Lo único que realmente necesitaba estaba ahí en Moscú. “Aún no es tarde, Yul, que aún no sea tarde por favor!” Mi equipaje seguramente ya estaba en el avión, pero que importaba?, lo único relevante era explicarle todo a Yulia.
Estaba a punto de cruzar el detector de metales cuando una mano me sujeto por el brazo izquierdo y me hizo girar de regreso.
-No puede perder su avión señorita- dijo el hombre frente a mi.
Jamás en la vida lo había visto y de inmediato me incomodó lo pequeña que me hizo sentir. Siempre me había sentido orgullosa de estar más alta que Yulia, pero con este sujeto era todo lo contrario, apenas y le llegaba al pecho, tenía que levantar la cara y extender casi todo mi cuello para mirarlo a la cara. Su mirada era penetrante como si pudiera ver a través de mi.
-Eso es algo que a usted no le importa- respondí.
-No creo que a su padre le guste.-
“Adiós a la idea de ir por Yulia.”
-Mi padre lo mandó?!. Ese desgraciado… es un…-
-Oiga, no quiero armar una escena y tener que llamarle a Sergey, así que porque no se comporta como una dama y nos vamos de una buena vez?-
-Cómo que nos vamos?. Piensa acompañarme hasta Inglaterra?-
-Por su puesto. O quiere que me quede aquí con su amiga?- respondió.
“Maldición!”
Aún no soltaba mi brazo, y comenzaba a dolerme.
-Suélteme, puedo caminar sola- le dije molesta.
-Pues vamos-
-Todo esta bien señorita?- Pregunto un guardia de seguridad acercándose a nosotros.
El “matón de papá” se quedo mirándome y me soltó del brazo.
-Si todo esta bien- dije con toda la impotencia impresa en mi voz.
Volví a formarme, esta vez el sujeto estaba detrás de mi.
“Como te odio papá” pensé mientras entregaba mi boleto.
-Cambió de opinión?- Preguntó la aeromoza.
No quise ser grosera pero lo único que salio de mi fue una sonrisa sarcástica.
Subimos al avión y tome mi lugar junto a la ventanilla. El matón de papá se sentó junto a mi y se acomodo de tal manera que yo no pudiera salir.
Después de despegar, me levante para ir al baño, pero el no se movió ni un milímetro.
-Qué?, piensa que voy a escapar a kilómetros de altura?, qué voy a hacer?, saltar del avión?-
-Será mejor que se acostumbre. A partir de hoy voy a ser su sombra señorita- dijo haciéndose a un lado a regañadientes.
-Estúpido-
Fui al baño, me lave la cara y me miré al espejo.
-Tu puedes Lena, puedes con esto. Por Yulia, tienes que alejar al “matón de papá” de ella. Tu lo puedes manejar. Es mejor que este contigo que con ella. Tienes que protegerla. Ese es tu trabajo. Vamos, tu puedes con ese sujeto.- me dije.
Al regresar me puse los auriculares y puse música en el mando de mi lugar. Saque un libro y fingí leer. Estaba entrando a una prisión y eso Sergey Katin lo había dejado muy claro. Habían pasado dos horas y yo no había cambiado de pagina. Estaba enojada, dolida, triste. Pero respiraba profundo intentando tragarme las lagrimas que no habían dejado de amenazarme con salir.
Estaba harta del silencio. El sujeto tenía los ojos cerrados, pero yo sabía que no estaba dormido. Su cabello, sus pestañas, su bigote, todo era rubio; de un rubio casi blanco. Su mandíbula era cuadrada y prominente. Tenía una cicatriz en el ojo derecho. Vestía un traje negro como si fuera un guardaespaldas; pero mas bien parecía un soldado, erguido, alto, musculoso y con una cara de odio que me erizaba la piel de miedo.
Después de ese día mi vida perdió sentido alguno. Llegamos a Londres y de ahí tomamos el tren hacía Oxford. Inglaterra era muy diferente de Rusia y en cuanto puse un pie ahí extrañe mi casa. Lo único bueno de traer al matón a mi lado era que cargaba el equipaje; para molestarlo le colgué mi bolsa del cuello y caminé frente a él hasta subir al tren.
-Ticket please- Iba pidiendo un tipo en medio de los asientos. –Ticket?-
El “matón de papá puso cara de “What?” y yo me reí de él. Estuve a punto de decirle al encargado que él no tenía su pase de abordar, pero deseche esa idea tras pensar que yo también terminaría debajo del tren.
-Genial, matón e ignorante. Le está pidiendo su pase de abordar.- dije con burla -Sorry, take it.*1- dije entregando mi boleto.
-Que le dijiste?- me pregunto el “matón de papá” con una sonrisa.
-Que no todos tenemos el lujo de hablar otro idioma. Y que viajaba con un hombre feo, ignorante y estúpido porque mi padre es un psicópata que trata de volverme loca y matarme-
Él comenzó a reírse.
-Todo eso dijo? Valla, si que tiene imaginación señorita.- dijo volviendo a reírse.
-Imaginación? Eso es precisamente lo que quiere papá, quiere que me suicide después de cómo me esta arruinando la vida.-
-No puede ser tan malo. Después de todo usted misma lo dijo; no todos tenemos el lujo de hablar otro idioma, y menos de estudiar en otro país. Mejor deje los melodramas a un lado y concéntrese en lo que realmente importa-
-Thanks- dijo el sujeto de los pases de abordar un poco incomodo, aunque seguramente no entendió nada de lo que decíamos.
-You´re welcome- respondió mi acompañante con un acento impecable.
-Melodramas?!, grosero!- “Demonios, si habla ingles”.
Llegamos a casa cuando estaba amaneciendo. Me pareció un lugar enorme para mi solita, bueno para mi y el “matón de papá”. Me dio miedo estar sola con él y tan lejos de casa, pero no deje que él lo notara. Entré a mi nueva habitación, él dejó las maletas junto a la puerta y se retiró.
Me tire en la cama. No tenía ganas de nada, ni de comer, ni de salir, tampoco de vivir. “Muerta en vida” es la mejor descripción para como estaba. No solo era Yulia la causa de mi tristeza, aunque si era lo más importante, también era el haber dejado a mi familia, y, mi padre. Siempre había admirado a ese hombre, y ahora me utilizaba como una herramienta sin ninguna consideración. Me sentí peor que nada, como si yo no valiera nada. Cual había sido mi pecado? Enamorarme?, amar a Yulia mas que a cualquier otra cosa?. Intenté comprender a mi padre, de verdad que lo intenté, el había sido educado en una época diferente a la mía, donde la iglesia y sus represiones marcaban las reglas de la sociedad; y el amor, como el que yo sentía por mi chaparra, era lo peor que podía existir. Pero no se daba cuenta que me estaba matando?, que me arrancaba la vida del cuerpo al alejarme de lo único que era realmente mío?. Me desperté poco antes del anochecer, no supe a que hora me quede dormida, pero me dolía todo el cuerpo. Necesitaba un anestésico para el dolor que se estaba volviendo insoportable. Tomé mi bolsa y me dispuse a salir.
-A donde va?- Preguntó el “matón de papá” desde su asiento en la sala.
-A buscar una tienda- dije sin voltear a verlo.
El se levanto y camino hacia mi.
-Que no me cree?, pues acompáñeme-
Después de preguntar encontré un supermercado. Agarré un carrito y comencé a buscar el departamento de vinos y licores.
-Hay comida en la casa- dijo caminado detrás de mi.
-No vine por comida- dije sin ganas de seguir charlando.
Tomé todas las botellas de vodka que pude sostener entre mis dos manos, whiskey, cerveza, ginebra, ron, y porque no?, tequila.
-Hará una fiesta-
-Claro- dije con sarcasmo.
-No es mucho alcohol?-
-Y eso que?-
-Yo solo preguntaba-
-Pues no pregunte- dije dirigiéndome hacia la caja.
Aunque estábamos a unas cuadras de casa, tuve que pedir un taxi porque ni con el “guarura” podría cargar todas las bolsas. Acomodé las cervezas en el refrigerador, partí unos limones, puse sal en la mesa y me senté con una botella de vodka en la mano.
-No espera a alguien?-
-A quien?, A todos mis amigos ingleses?-
-No debería tomar sola- dijo con desaprobación.
-Pues siéntese- dije empujando una silla con el pie hacia él.
-No creo que a su papá le guste-
-A mi padre no le importa lo que haga, lo único que le interesa es que no arruine sus planes, y que no regrese a Rusia. Si no me cree puede llamarle y decirle que planeo emborracharme.- dije llenando un vaso.
No muy convencido se sentó enfrente de mi.
-Como se llama?- Pregunté acercando el vaso hacia él.
-Disculpe?-
-Pregunte cual es su nombre?. No pienso llamarle todo el tiempo “el matón de papá”-
-Oh, no soy ningún matón- respondió molesto –Me llamo Vladislav-
-Ja, esta peor. Ahora es un vampiro que empala a sus victimas- dije y me serví en mi vaso.
El puso cara de interrogación, y a mi me dio flojera explicarle.
-Da lo mismo- dije –Desde cuando me esta siguiendo?- pregunte convencida de que él fue quien nos fotografiaba a Yulia y a mi.
-Eso no se lo puedo decir-
-Genial. Salud. Por el olvido!.- dije esperando ahogar el recuerdo de Yulia en el vodka.
Deje a un lado mis principios y termine tirada en la sala sin poderme levantar, pero nada importaba, ni el vomitarme encima, ni el caerme y golpearme en la cabeza. Si hubiera muerto, me habrían hecho un favor. Pero no fue así, Vladislav me cuido y me llevo cargando hasta mi cama. Desperté al siguiente día, con un dolor de cabeza espantoso. Me levante, aun estaba mareada, tome otra botella y sujetándome de todo llegué hasta el sofá. Me dolía el estómago, pero solo pensaba en morir ahogada en alcohol, y seguí bebiendo hasta volverme a dormir.
Las clases en la universidad no comenzarían hasta un mes después, y durante esos días mi vida se fue a un abismo de destrucción, donde el único espectador era ese hombre que me causaba tanto miedo. Cuando me hablaba yo no respondía y me pasaba días sentada en ese sofá frente a la ventana con una botella en la mano. Habían colillas de cigarro en la alfombra, botellas vacías tiradas por todas partes. No recordaba cuando fue la ultima vez que me di una ducha, ni cuando comí. Un día desperté en el sofá, no sabía que día era, y quizá si alguien me hubiera preguntado mi nombre no hubiera sabido que responder. Mi estómago gruñía, y por primera vez en días tenía hambre. Vladislav no estaba en casa. Baje a la cocina y cuando abrí el refrigerador, no encontré comida por ningún lado, habían un par de cervezas y una botella que no recuerdo ni de que era. Por inercia las tome, me serví un trago, pero mi estómago de inmediato respingó. Tome las cervezas y me metí al baño; tenía nauseas, pero mi no había comido nada y termine escupiendo sangre. Me miré en el espejo, estaba mas delgada, con los labios teñidos de rojo, mi cabello había perdido su brillo, no me parecía a mi. Grité con frustración y rompí el espejo con el puño, me senté en el suelo con ganas de llorar; pero me había esforzado tanto en no hacerlo que ahora que quería no podía. Ni siquiera sentía los vidrios en mis nudillos. Me levante, llene la tina, me quite la ropa y me metí al agua. Quería que todo eso terminara. Quería dormir para siempre y no tener que despertar nunca más; poder sacarla de mi mente y de mi corazón, pero eso solo sucedería si dejaba de latir. Me tomé la segunda cerveza y los recuerdos hicieron su aparición, consumiendo lo que quedaba de mi alma. Era como volver a vivir cada minuto a su lado, y el recuerdo de una simple mirada, una sonrisa o cualquier caricia se intensificaba y se volvía lo más importante del mundo. Sus ojos, su boca, su nariz, sus orejas, fueron detalladas con precisión por mi imaginación que prácticamente la pude dibujar frente a mi.
-A tu salud amor- dije terminándome la cerveza.
El dolor era comparable con el que sentí cuando murió mi abuelito. En ese entonces funcionó aferrarme a la venganza, pero lo único que tenía ahora era el sufrimiento y el alcohol. Mala combinación. Busqué en lo más profundo la máscara que años antes me había ayudado a sobrevivir, pero la máscara de hierro Yulia la había derretido con sus caricias y no encontré restos de ella.
-Que tanto te costaba decirme que me amabas Yul?-
Eso había salido muy mal, bebía para olvidar y lo único que había logrado era recordarla una y otra vez. Me había vuelto adicta al masoquismo del sufrir por ella. Me estaba torturando y ya no aguantaba más. Era mi castigo por lastimarla, por dejarla, por amarla como lo hacía. Deje caer la botella vacía y me sumergí en el agua. Al principio buscaba dejar de pensar, pero luego simplemente no quería volver a salir de ahí. Cerré los ojos tranquila. Quería desaparecer. Quería que ella supiera que fue importante para mi, que mi amor era real.
Sentí como salí del agua y mi piel mojada entraba en contacto con el aire. Abrí los ojos. Estaba desorientada y mareada.
-Qué estas haciendo?- Me pregunto Vladislav mientras me sujetaba en sus brazos. –No seas cobarde- Su voz sonaba a una mezcla de ternura, compasión y miedo.
Y por fin me solté a llorar escondiendo mi cara en su hombro. Tomó una toalla, se sentó en el suelo y cubrió mi desnudez. Necesitaba desahogarme con tal urgencia que ni siquiera me importo que el me viera. Sentí como finalmente podía seguir respirando sin ese nudo en la garganta.
-Todo va a estar bien- dijo meciéndome contra su pecho y por un momento imagine que era mi abuelito quien me consolaba. –Todo estará bien.- Se quedo un rato ahí sentado mientras yo seguía llorando desconsolada. – Shh, tranquila… tranquila todo estará bien- repetía una y otra vez. -Se valiente Elena-
Cuando mi llanto de volvió un sollozo volvió a cargarme, me llevo a mi cama, me cubrió con una sabana y me quito el cabello de la cara.
-Descasa. Yo estaré aquí hasta que te duermas hija- dijo dándome un beso en la frente.
Seguí llorando hasta quedarme dormida con su mano en mi hombro.
Desperté a la mañana siguiente; faltaba un día para entrar a la universidad y tenía mucho que hacer. Vladislav estaba preparando el desayuno, olía a huevos y a tocino; tenía hambre. Me levante, me miré al espejo, tome una de mis maletas que seguía sin desempacar y saque mi maquillaje. Había una nueva idea rondando en mi mente, una a la cual podía aferrarme para vivir. Quería ver a Yulia, quería saber que era feliz. Que ella estuviera orgullosa de mi y de todo lo que había logrado. Sin importar mi dolor y sufrimiento, quería que ella estuviera bien; que el sacrificar nuestro amor valiera la pena, aunque para ello tuviera que olvidarme. Algún día, en algún lugar, la encontraría y entonces sabría que hice lo correcto, que al alejarme de ella la salvé de mi papá y la deje ser feliz. Poco a poco una nueva máscara cubría mi rostro, una que impedía ver lo destruida que estaba. Una máscara de maquillaje.
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Hi everyone!!! espero que les guste la conti :D y espero sus comentarios
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NaB
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Re: Máscaras // Por: NaB

Mensaje por NaB » Mié 13 Jun 2012 10:33

Capítulo 13: Máscara de caucho

Me miré al espejo, y aunque me veía distinta parecía que todo estaba mejor. Cuando baje las escaleras vi que la sala y la cocina habían sido limpiadas. Ya no habían botellas en el suelo, ni colillas de cigarro. Mi habitación en cambio apestaba a cigarro, estaba hecha un desastre.
-Vas a desayunar?- me pregunto Vladislav cerrando una bolsa negra de basura.
-Si, tengo hambre- dije bajando la mirada al suelo.
Cuando lo vi a la cara sentí vergüenza al pensar como me había visto un día antes.
-Quiero contratar a alguien que haga la limpieza, mi habitación esta hecha un asco- dije con naturalidad, esperando que el se hiciera cargo.
-No- dijo sin mirarme.
-Perdón?-
-Se acabó la princesita; ahora lo que tu ensucias, tu lo limpias-
-No soy ninguna princesita- dije molesta. –Pero su tu estas a mi servicio no puedes decirme que hacer o no-
-A ver, aclaremos algo… Yo no estoy a tu servicio Lena. Yo solo estoy para cuidarte aunque eso signifique enseñarte algunas cosas- dijo sacando otra bolsa de basura.
-Pero..-
-Pero nada. Lo de ayer, no va a volver a suceder nunca, tienes que crecer y aprender a vivir por ti misma. Entendido?. Así que vamos a limpiar esa habitación.-
Al principio creí que él no era nadie para decirme como vivir mi vida, pero en algún momento pensé que así era como un padre debería comportarse con sus hijos. No podía responderle, era como si de alguna manera lo respetara. Me acerque a él, le quité la bolsa de las manos.
-No soy ninguna princesita, puedo limpiar yo sola.-
-Ok, pero primero a desayunar-
“Como hice tanto desastre?” me pregunte al ver mi habitación. La alfombra tenía un hoyo enorme junto a la cama; parecía que la había quemado. Respiré profundo y comencé a levantar botellas del suelo. Dos horas después ya estaba cansadísima. Había tenido que quitar la alfombra que ya estaba muy dañada.
-Voy a salir. Estas bien?- preguntó Vladislav asomándose por la puerta.
-Si, aun me falta mucho- dije como una niña que esta haciendo su tarea.
-Ok, intentaré no tardarme- dijo sonriendo y luego se fue.
Ese tipo era extraño, podía causar tanto miedo y al mismo tiempo tanta seguridad. Pero lo cierto es que con el en casa no me sentía tan sola. Al menos sabía que el estaría ahí por si me volvía a hundir.
“Hay que subirle el sueldo a Tanya” pensé volviendo a ver mi habitación y recogiéndome el cabello. Cuando abrí el closet encontré ropa colgada. Mi ropa seguía en las maletas así que no podía ser mía. Saqué un vestido azul de su lugar y vi que aun tenía la etiqueta de la tienda. Regrese el vestido a su sitio y como si se hubiese tratado de un sueño recordé a Vladislav diciéndome que me vería bonita con ese vestido. Yo estaba recostada en la cama boca abajo; apenas y había abierto los ojos para verlo, luego me volví a dormir. Acomodé mi ropa y mis zapatos en el closet. Para cuando Vladislav regresó yo estaba sentada en mi sillón fumándome un cigarro con el cenicero a un lado.
-Lena?-
-Eu?- dije sacando el humo de la última calada.
-Baja, te traje algo-
Apague el cigarro en el cenicero y salí detrás de él. En la mesa habían libros, cuadernos, plumas, una computadora portátil y cosas de papelería.
-Gracias- dije viendo la columna de libros.
-No, eso es lo que necesitas para la escuela. Ven- dijo abriendo la puerta.
Había un auto nuevo estacionado en el garaje.
-Wow, genial!- dije viendo el auto.
-No, no, no, el auto no es para ti. Esto es para ti- dijo levantando una bicicleta.
-Una bicicleta?- dije decepcionada.
-Si, así puedes ir a la universidad y regresar- dijo orgulloso.
-De verdad?- dije con sarcasmo. Ok quiza no era tan bueno tenerlo en casa.
Eso de ser la extranjera no me gustaba nada. A muchos les causaba curiosidad mi acento ruso y se reían cuando pronunciaba palabras como “freedom”, decían que extendía la “R”. No hice muchos amigos, solo platicaba con mis compañeros de equipo y hasta ahí.
Había un chico de nombre William que llamaba la atención de todas las chicas, sin duda era atractivo, rebelde y un tanto brusco. Siempre con chamarras de motociclista, lentes oscuros, botas, el cabello rubio relamido hacia atrás, ojos verdes y una sonrisa perfecta.
-Dios!, no es apuesto?- me pregunto una de mis compañeras, Jennifer. Jennifer era la típica ratón de biblioteca, con grandes lentes, sin maquillaje, con rasgos ingleses, ojos azules, piel blanca, cabello castaño.
-Si lo es- respondí sin interés.
-Es increíble, he escuchado que tiene una motocicleta Ducati que mando a traer desde Italia… y que es muy bueno en la cama- dijo con una sonrisa socarrona y susurrando la última parte. Jenny estaba realmente emocionada con ese chico. Volteé a verlo pensando solo una cosa. “Motocicleta?, nunca me he subido a una. Bueno seguramente es mejor que una bicicleta”. El volteo a ver hacia donde estábamos nosotras y nos sonrío. Si, era atractivo, pero no tenía nada en particular.
Aunque estaba haciendo mi mejor esfuerzo por mantenerme a flote habían días en que la desesperación regresaba a hurtadillas haciéndome caer de nuevo. Un viernes durante el cambio de clase salí a sacar unos libros de la biblioteca. Los días anteriores había estado bien, manteniéndome ocupada para no pensar. Pero de nuevo aparecía. Una chica ba corriendo por el pasillo gritandole al alguien.
“Espera Julia!”
-Yulia- dije recordando su nombre.
Pero no era ella, no era mi Yulia. “Mía. No Lena, ella ya no es tuya”.
-Lena?, estas bien?- me pregunto Charles, otro de mis compañeros de clase.
-No, me duele la cabeza. Creo que mejor me voy a casa-
-Ok, que te mejores- dijo caminando hacia otro edificio del campus.
Me abrace a los libros como si de esa manera pudiera mantener la cordura hasta llegar a casa. Los guarde en la canastilla de mi bicicleta y pedalie con todas mis fuerzas hasta mi casa. El auto estaba estacionado afuera. Entre casi corriendo.
-Vladislav?- Le llame, pero no hubo respuesta.
Las llaves del auto estaban colgadas en su lugar. El agua de inodoro sonó y sin pensarlo dos veces tome las llaves y salí corriendo.
-Lena?- Preguntó Vladislav desde el piso de arriba, pero yo ya estaba cerrando la puerta y corriendo hacia el auto.
Arranque y salí a toda velocidad. Vladislav salió de la casa, lo vi corriendo detrás de mi por el retrovisor pero no podía alcanzarme.
Estaba harta del vacío, de la soledad. Salí sin un rumbo fijo, solo manejaba por inercia. La extrañaba con una intensidad mortal. Me hacía mucha falta. Su ausencia me ahogaba. Después de unas horas ya no sabía donde estaba, llegue a una carretera y solo veía la línea negra de la autopista frente a mi. No habían otros autos, ni rastros de civilización hasta donde alcanzaba a ver. “Y si piso a fondo el acelerador?, que importa?, nada importa.” pensé. De la tercera velocidad comencé a acelerar. Cuarta, y por primera vez en meses sentí como mi corazón latía dentro de mi pecho. “No estoy tan muerta después de todo”. El auto comenzó a pedir la quinta; 150, 155, 160. Quinta, me sentí por un momento liberada. 180, 185, 190… 200km/hora. El volvo aguantaba hasta 220 km pero el acelerador ya estaba a fondo. Los campos a los lados de la autopista parecían simples borrones de color a mi paso. El corazón me latía con fuerza. Tuve ganas de gritar y lo hice con toda la potencia de mi voz.
-Ahhhhhhhhhhhh!!-
La adrenalina llenaba mis sentidos. Mis manos se aferraron al volante y cerré los ojos con fuerza. No había miedo, por un efímero segundo me sentí inmortal.
Poco a poco el auto comenzó a detenerse y yo me solté a llorar. Tenía un hueco en el estómago y una sonrisa estúpida en los labios. Eso había sido liberador. Me incorpore, encendí el radio y seguí manejando. Cuando llegue a un pueblo pedí indicaciones y regrese a casa. Estaba feliz de por fin poder sentir algo, “Libertad”.
-NO VUELVAS A HACERME ESO!- gritaba Vladislav mientras yo me tiraba en el sillón.
-Cálmate quieres?, no es para tanto, solo salí a dar una vuelta-
-Una vuelta?. Lena estuviste afuera 8 horas, 8 HORAS!, y para que tienes teléfono?, si ni lo contestas?!-
-Oye ya es suficiente ok?. No eres mi papá.- Dije levantándome y dándole la espalda.
-Regresa aquí señorita, aun no terminamos- dijo aun enfadado.
-Tu no has terminado, yo me voy a dormir- dije sin voltear a verlo.
Me quede dormida apenas toque la cama, estaba cansada y comenzaba a dolerme la cabeza.
-Hola- me saludaba Yulia sentada en el sillón de mi habitación.
-Hola- respondí con una sonrisa en mis labios.
-Me extrañaste?- me preguntaba mientras que con un movimiento de su mano me invitaba a acercarme.
-Como no tienes idea- respondí.
Lentamente comenzó a desabrochar cada uno de los botones de su blusa. Me senté encima de ella, mirando fijamente sus ojos.
-Que extrañas de mi?- me pregunto.
-Todo, tu sonrisa, tus miradas, tus caricias… tus besos… Me estoy volviendo loca sin ti-
-Pues aquí me tienes-
Sin pensarlo dos veces me lance sobre sus labios. Sentía la presión en los míos, la humedad de su boca. Mi alma regreso a ese cuerpo sin vida que llamaba mío. Mis manos trazaron líneas y curvas en su piel, y con mi boca intente limpiar el sabor amargo que había dejado nuestro adiós. Las manos de Yulia no se quedaban quietas, viajaron por toda mi anatomía, desnudando mi piel. Llego esa sensación tan familiar de confianza y complicidad. Sus labios, sus manos, su piel… todo gritando a una sola voz que me deseaba, que me amaba.
-Te amo- le dije
-Yo también te amo Nadia-
-Nadia?- dije alejándome de ella.
Yulia que me estaba besando el cuello, se detuvo al ver que yo no respondía.
-Elena- dije corrigiendo mi nombre.
-Que hay con ella?, ya se fue!.... y ahora estamos solas tu y yo- decía sonriendo.
Me levante de un salto y desde ahí pude verme en el espejo de la pared que estaba justo detrás de Yulia… “Nadia” dije mirando un rostro que no era el mío en el reflejo.
-NOOOOO!- grite despertándome.
Los celos me invadieron. Veía a Yulia siendo acariciada por otras manos que no eran las mías, besando otros labios, saboreando otra piel. Volví a llorar, y el miedo lleno cada célula de mi cuerpo, miedo a que ella me olvidara, que regresara con Nadia, o que encontrara a cualquier otra persona que no fuera yo. Vladislav entró corriendo a mi habitación.
-Estas bien?- preguntó asustado, pero yo no respondí.
Seguía llorando como aquella noche, con la misma intensa tristeza.
-Tranquila -dijo sentándose en la cama a un lado de mi. –Fue un mal sueño?-
Yo asentí con la cabeza y me abrace a el. Si hablaba se me quebraría la voz y no quería escucharme así. Me costaba trabajo respirar, pero poco a poco mi mente se dio cuenta de que nada había sido real, de que solo se trataba de un reflejo de mi inconciente y mi miedo a pensar que ella podía estar con alguien mas.
-Porque te preocupas tanto?- pregunte sentándome.
Era extraña la forma en la que me trataba, como me miraba y más como se preocupaba por mi.
-Porque tengo que hacerlo- dijo acomodándose el cabello.
-Es que no lo entiendo, eres un empleado de mi papá, pero parece como si me conocieras, como si fueras alguien mas-
-No soy un empleado de tu papá. De donde sacaste eso?-
-Como que no eres…? entonces quien eres?- pregunte asustándome de pronto ante la idea de estar con un total desconocido.
-Quien soy es una larga historia, pero no soy ni un matón, ni un empleado de Sergey. Soy mas bien como su hermano- dijo recargándose en la cabecera de la cama.
-Mi papá no tiene hermanos- dije alejándome de el discretamente.
-No, no somos hermanos, hermanos; pero crecimos juntos y tu abuelo me crió como si fuera su hijo. Por eso digo que soy mas como su hermano- cerro los ojos como si estuviera cansado.
-Si eso es cierto, porque no te conocía?-
-Porque tu papá y yo tenemos nuestra historia, quizá algún día te cuente que paso. Pero mientras descansa que es hora de dormir-
El tiempo pasaba. Jenny se volvió amiga de William; a pesar de que el no mostraba interés alguno en ella comenzó a trabajar en nuestro equipo.
-No eres de por aquí cierto?-
-No, soy de Moscú- respondí a su pregunta.
Estábamos haciendo un trabajo en la biblioteca. Jenny y los otros dos chicos (Jonathan y Charles) leían diferentes libros, mientras yo comenzaba a preparar nuestra presentación en la lap y William solo nos veía trabajar.
-Rusa eh?- dijo levantando una ceja.
-Si, puedes buscar la obra “Histeria” de Freud- dije sin voltear a verlo.
El se levantó y los otros tres voltearon a verme.
-Que?, si va a estar en nuestro equipo al menos que haga algo- dije con molestia.
Jonathan y Charles comenzaron a reír, Jenny no dijo nada. Cuando salimos ya había oscurecido. Me dirigía a mi auto cuando escuche un motor cerca de mi y volteé hacia atrás. Era William en su motocicleta.
-Quieres que te lleve?- pregunto deteniéndose junto a mi.
Mire su motocicleta, era de color negro con fuego pintado en el tanque de gasolina.
-Cuanto corre?- pregunte.
-Si te da miedo puedo ir despacio- dijo sonriendo.
-No me da miedo- respondí y sin dudarlo dos veces me senté detrás de el sobre la motocicleta –Veamos cuanto corre- dije sonriendo y el entendió a la perfección. Comenzó a acelerar. El viento me golpeaba en la cara, mi cabello volaba hacia todas partes. Apenas y podía abrir los ojos, me dolían con el viento. Otra vez mi corazón comenzó a latir, me solté de la chaqueta de William y estire los brazos hacia los lados. Libre, de nuevo. Libre por un momento… libre de recuerdos. El camino a casa me pareció entristecedoramente corto.
-Fue genial- dije bajándome. –Creo que quiero una- dije acariciando el manubrio de la motocicleta.
-Si te compras una yo te enseño a manejarla. No me invitas a pasar?- dijo bajándose de la motocicleta y acercándose peligrosamente a mi con una sonrisa coqueta. Pero en ese momento Vladislav abrio la puerta y se recargo en el marco esperando a que entrara a casa.
-Creo que no- dije dando un paso hacía atrás – Pero te tomo la palabra con respecto a las clases-
-De acuerdo… Hago motocross, hay un evento en un mes, si quieres acompañarme-
-Me encantaría- respondí.
-Buenas noches. Buenas noches señor Katin- le dijo a Vladislav y yo me reí.
-Y ese quien es?- me pregunto cuando cerro la puerta.
-Un compañero.-
-No me gusta- dijo cruzando los brazos.
-A mi me gusta su moto- dije sonriendo.

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Hi everyone!!!! espero que les guste la conti y bueno ahorita tengo tiempo de escribir asi que intentaré adelantar lo más que se pueda... y solo les recuerdo que ya están las nominaciones para los fanfics awards 2012 espero me tomen en cuenta y a votar por sus favoritos!!!!!! :D yo estoy leyendo los fics mas recientes así que si alguien me recomienda alguno se lo agradecere :D
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NaB
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Re: Máscaras // Por: NaB

Mensaje por NaB » Sab 25 Ago 2012 16:32

Todos sabían que yo tenía novio, pero a pesar de ello William no se cansaba de invitarme a salir. Yo solo accedía cuando la motocicleta estaba involucrada. Will me acompaño a comprar mi motocicleta, y fue toda una faena encontrar una con la que alcanzara a tocar el suelo con los pies. Finalmente encontramos una que no solo me gusto, si no que estaba a mi altura, así que cambié mi bicicleta por una Harley Davison Iron 883. A pesar de que a Vladislav no le gusto para nada, la moto estaba esperándome en la cochera. Les dije a mis compañeros y juntos fuimos al evento de motocross de William. En Inglaterra es un deporte popular, así que el estadio estaba a reventar de gente. William consiguió asientos en primera fila, y cuando digo en primera fila lo digo enserio, nuestras sillas estaban literal dentro de la arena. Los motociclistas volaban por todas partes, girando en el aire, soltando la motocicleta y volviendo a caer sobre ella. Yo estaba alucinada viendo todas sus acrobacias. Llego el turno de William, salió disparado hacia la rampa de salida, dio dos vueltas en el aire y callo sin ninguna dificultad. Después de un par de maniobras más regreso hasta donde estábamos nosotros.
-Que les parece?- pregunto quitándose el casco. La pregunta fue general, pero el solo me miraba a mi.
-Eres increíble!... WOW! Como haces eso?- le preguntó Jenny.
-Es técnica- le respondió. –Por cierto Lena te traje un obsequio, te lo doy cuando salgamos de aquí- dijo sonriendo.
-Ok-
-Que te parece la moto?- dijo bajándose de ella. –No es una preciosura?-
La verdad es que a mi me gustaba mas la Ducati, pero esta no estaba mal.
-Si, esta genial-
-Quieres dar una vuelta en ella?-
Ya tenía un par de semanas practicando, aunque William aún no me dejaba correr, porque según el aún no estaba lista. Asentí sin dudarlo dos veces. El se hizo a un lado y me cedió la motocicleta.
-Es igual que la otra, solo que es mas ligera, así que no la jales muy fuerte-
-OK-
-Quieres el casco?-
-No, así esta bien-
Dí una vuelta alrededor de la pista. El espectáculo estaba a punto de terminar. La gente gritaba y vitoreaba las hazañas de los motociclistas que hacían su ultima ronda. Estando ahí en medio de los demás me sentí grande, valiente, importante, como si esos aplausos también fueran para mi. Sin querer termine al final de la fila de los motociclistas que llegando su turno corrían a toda velocidad hacía la rampa. “porque no?” me dije y seguí de frente igual que los demás. Del otro lado de la pista William gritaba y me hacía señas para que regresara hacia ellos.
-Oye! No puedes andar sin casco!- Me grito un hombre del staff. Salió corriendo y regreso con un casco entre sus manos.
-Ok , ok- dije aceptándolo. Estaba feo y viejo, incluso olía chistoso, pero el hombre tenía cara de no dejarme avanzar si no me lo ponía.
-Tienes que seguir las reglas!- comenzó a regañarme- Y tu traje?!-
-Lo olvidé- dije sin darle importancia.
Comenzaba a decirme otra cosa, pero mi turno había llegado. Acelere y salí disparada a toda velocidad dejando al hombre hablando solo.
William comenzó a correr hacía mi, pase junto a el sin que pudiera detenerme.
En cuanto comencé a subir la rampa mi estomago se contrajo. El corazón se me detuvo y todo mi cuerpo temblaba de miedo. La motocicleta se despego del suelo. Grite con todas mis fuerzas. Vacío, solo había vacío debajo de mi. No escuchaba nada, todo parecía transcurrir en cámara lenta. Mi cuerpo se despego de la motocicleta y solo mis manos se aferraban con fuerza al manubrio. Los músculos de mi abdomen se contrajeron con fuerza. Estaba a punto de (literalmente) hacerme pipi en los pantalones. “Me voy a matar!” pensaba una y otra vez mientras sentía como volaba por el aire. A pesar del miedo, de la adrenalina, y el peligro nunca en mi vida me había sentido tan libre… tan valiente y tan loca. Apreté aun mas mis manos y con las piernas jale la motocicleta. Solté el acelerador y comencé a caer. “Derecha, cae derecha Elena” me ordene. La llanta delantera hizo contacto con la rampa de salida, mantuve mis piernas semiflexionadas para amortiguar el impacto. Cuando sentí firme la motocicleta volví a acelerar. El estomago se me revolvió. Los oídos se me destaparon, la gente gritaba y aplaudía.
Maneje en dirección a Jenny pero aun iba muy rápido así que cuando dí la vuelta me derrape. Jale la motocicleta hacia el otro lado pero esta me gano y me fui de lado, mi pierna izquierda me ardía al contacto con la arena, mi pantalón se rompió, y la motocicleta me callo encima y de no haber sido por el casco mi cabeza se hubiera estrellado contra el suelo.
William corrió hacía mi, al igual que Jenny y Charles.
-Elena estas bien?- me pregunto Jenny.
-Si, estoy bien- dije intentando levantarme.
La pierna me dolía, pero era un dolor soportable. Así que me levante con cuidado.
-Estas loca?, acaso quieres matarte?!- Gritaba William con enfado.
-Lena…- dijo Jenny- … tu brazo- señalo con su dedo índice mi brazo izquierdo. Sentí que el estomago se me caía a los pies cuando me vi el brazo en un ángulo imposible. Lo tenía roto. Mis piernas estaban a punto de doblarse y mi estomago se revolvió mas que antes. Sin poderlo evitar me hice a un lado y vomite. Un sudor frío recorría mi piel erizándola. Todo giraba a mi alrededor. Estaba a punto de caerme, me agarre fuertemente de Jenny y ella e ayudo a sentarme.
-Estas bien?- me preguntó asustada.
Luego todo se torno negro.
Desperté en el hospital, me sentía cansada y desorientada. A pesar de que ya tenía enyesado mi brazo el dolor estaba matándome. Jenny estaba sentada a un lado de la cama.
-Donde estoy?- pregunte aún desorientada.
-En el hospital. Te desmayaste, nos diste un susto de muerte Elena; pero el doctor dijo que solo se te bajo la presión, y bueno, la fractura de tu brazo.-
Todos los músculos del cuerpo me dolían.
-Te sientes bien?-
-Si, solo estoy cansada-
-Estas loca- dijo acercándose a mi – Pero eres mi heroína!, no puedo creer que lo hicieras.-
-Ni yo, créeme- dije sonriendo.
-Nos dejaste a todos con la boca abierta!, incluso William se quedo sorprendido-
-Will… sigue enojado?-
-No, estaba preocupado. De hecho esta afuera esperando con tu papá quieres que los llame?-
-No- dije cerrando los ojos –No quiero escuchar sus regaños de nuevo.-
-Tu papá me da miedo- dijo seria- Cuando le avisamos se puso como loco y cinco minutos después ya estaba en el hospital-
-Jajajaja, no es mi papá- dije sonriendo –Es como mi tio-
-Ah, oye tu y Will…?-
-No- respondí antes de que terminara su pregunta. –No Will no me interesa-
-Que bien!... Puedo preguntar porque lo hiciste? Por que saltaste?-
-Pues porque quise hacerlo-
-Si, pero pudiste haberte matado… todos los rusos son iguales?-
-Jajajaja, no, lo que pasa es que yo estoy loca-
-Humm, bueno entonces buscare un ruso que no este loco-
-Jajajajaja, y que pasa con William?-
-Elena… de verdad hasta tu pregunta ofende. Es obvio que el no esta interesado en mi, solo tiene ojos para ti. –
-Pues deberías hacer algo al respecto- le dije sonriendo.
-Como que?-
-Pues puedes comenzar con no prestarle atención… si quieres llamar la atención de alguien ignóralo. También puedes quitarte esos lentes… tienes ojos bonitos, no lo escondas detrás de esas gafas tan grandes. Puedes recogerte el cabello…- me interrumpí un segundo pensando en lo que estaba diciendo – Pero sabes?... Solo tienes que ser tu… Si se enamora de ti, que sea de lo que realmente eres-
-Ok! Aparte de temeraria suicida resultaste una experta en el amor!- dijo riéndose.
-No, no lo soy- dije bajando la mirada.
“Donde estará?, estará pensando en mi?, tan solo me recuerda?”… Creo que mi cara reflejo lo que estaba sintiendo. Jenny se acerco a la cama y me tomo de la mano.
-Que pasa?... te sientes mal?-
-Eh?... no, bueno si, mi brazo esta matándome!-
-Enseguida le llamo al doctor- dijo y salió de la habitación.
Estaba sola entre esas cuatro paredes blancas… apretando mis piernas contra el colchón a punto de salir corriendo hasta Rusia, hasta ella.
Mire por la ventana y me la imagine caminando por el conservatorio de música de Moscú, tocando el piano siguiendo al pie de la letra las partituras delante de ella. Sonriendo, viviendo, olvidando. Yo había salido de su vida, no tenía porque recordarme. Podía ser feliz. Y si ella era feliz entonces había valido la pena alejarme de ella. Aunque yo siguiera muriendo de dolor por su ausencia. Dicen que cuando amas a alguien debes ser feliz si ella es feliz… pero aunque sabía que era lo correcto me dolía en toda el alma tan solo imaginármela con otra persona que no fuera yo. Aún así tenía la esperanza de que el tiempo actuara rápido y nos curara a las dos. La puerta se abrió y me saco de mis sueños despierta.
-Lena?- me llamaba William.
-Hola- dije saludándolo.
-Como te sientes?-
-Bien… y tu motocicleta como esta?- “Mierda tendré que comprarle una nueva”
-Mi moto…? eso no importa, no le paso nada- dijo rascándose la cabeza.-Yo, me siento culpable- dijo bajando la mirada.
-No deberías, la loca soy yo no lo olvides- dije sonriendo.
-Aún así, no debí dejarte…-
-Oye… no tenías ni idea de lo que iba a hacer, ni yo misma se como tuve el valor de hacerlo… pero debes darme crédito, lo hice bien hasta que me caí- dije sonriendo.
-Pues si… debo admitir que me sorprendiste… pero bueno… te dejaré descansar-
-Espera…- dije evitando que saliera –No me diste mi regalo-
-Ah… cierto…- dijo sacando una bolsa de su chaqueta.
-Ten, pero no lo abras ahorita… hasta que te recuperes-
-Ok-
-Lena?... yo quería decirte…-
-No lo hagas. No arruines nuestra amistad- le pedí viendo esa mirada que ya conocía.
El agacho el rostro derrotado.
-Además, deberías ver a tu alredor… hay muchas chicas que darían lo que fuera por estar contigo… una en particular-
-Hummm…- dijo comenzando a pensar – Jenny?-
Levante los hombros y sonreí.
-Le gusta tu moto- dije riéndome de su cara de sorpresa.
Dejo la bolsa sobre una mesita donde ponen la comida para los pacientes y salió de la habitación. Me dieron de alta en el hospital y pase dos meses con el brazo enyesado y usando cabestrillo. Era lo más incomodo del mundo y lo peor era que no podía manejar la moto con una sola mano. Con forme pasaban los día me daba cuenta de cuanto necesitaba mi manita, para escribir, para comer, para conducir, para bañarme; para todo. Will dejo de invitarme a salir, y cuando por fin se fijo en Jenny ella ya estaba interesada en otro chico. A veces la vida es frustrante, pero así son las cosas; cuando tu quieres, no te quieren y cuando no, ahí están detrás de ti rogándote. El estar inmovilizada me hacía sentir mas frustrada que de costumbre. Me pasaba horas sentada el en sofá fumando, y viendo las películas viejas de mi abuelo con Vladislav; ahora muchas de ellas me parecían bobas y ridículas. “Con razón me había vuelto loca por ella!... Con mi abuelito metiéndome tanta cursilería en la cabeza como no esperar que con los primeros ojos bonitos que me tropezara caería redondita?!. Y con su sonrisa, quien se resistiría?” Obviamente yo no. Pero a pesar de querer ver las cosas de manera fría e incrédula aun la extrañaba, como si el tiempo se detuviera a verme sufrir, como si apenas ayer la hubiera tenido dormida entre mis brazos. Como si aún pudiera aparecer en cualquier momento.
Era el mes de noviembre cuando por fin me quitaron el cabestrillo, y de inmediato salí corriendo a mi casa a recoger mi motocicleta. Junto a ella estaba la bolsa del regalo de Will. Una sonrisa se dibujo en mi boca, anhelaba con el alma volver a sentarme encima de ese asiento de piel y correr hasta sentir que podía volar.
Antes de ponerme el casco tomé el regalo de William. Son reí al ver de que se trataba, no podía ser mas perfecta. Negra, temeraria, rebelde, suicida. Me la puse y me mire en uno de los espejos de la motocicleta. La mascara cubría solo la parte de debajo de mi cara, con pequeños orificios para dejarme respirar. Una máscara de rebeldía, de liberación, una máscara de motociclista, una máscara de caucho.

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Hi everyone!!!!!!!! Sorry por la tardanza, no se asusten que no pienso dejarlo inconcluso. Es solo que entre el hospital la tesis y mi novia (si, ya me atraparon :D) pues no me queda nada de tiempo, pero poco a poco ok? un saludo a todos!!!!!
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Re: Máscaras // Por: NaB

Mensaje por NaB » Dom 14 Oct 2012 01:57

Capítulo 14: Máscara de payaso

Llegue en la tarde con una botella de vodka en la mano. Vladislav me miro con desconfianza y se bajo los lentes con los que leía el periódico.
-Que es eso?- preguntó, aun que ya sabía la respuesta.
-Esto, es para nosotros, para celebrar- dije con sarcasmo.
-Celebrar?, que celebramos?-
-Que el destino usualmente en un bastardo, pero hay otras que simplemente se pasa de cabrón-
Puse la botella en la mesa y saque un par de vasos de la cocina.
-Ven, siéntate, celebra conmigo-
-Lena?-
-Por favor, hoy necesito celebrar- dije con un nudo en la garganta.
Habían pasado cuatro meses desde que me fui de Rusia. Aún me sentía como un fantasma caminando penitente sin un lugar a donde ir, ajena aun mundo que seguía moviéndose. Cuatro meses y aun sentía como si un día antes se hubieran destrozado mis sueños. Destroce mi corazón y el de ella.
-Es por ella?- me pregunto Vladislav.
-Si, hoy cumpliríamos un año de estar juntas- dije con una sonrisa amarga. –Así que no importa lo que digas… hoy me voy a ahogar en alcohol hasta que me deje de doler el corazón-
Vladislav no dijo nada, solo se sentó frente a mi y sirvió otra ronda.
09:00 pm, ya comenzaba a sentirme mareada. Le conté a Vladislav todo lo que había vivido durante el último año, el se rió cuando le conté la batalla en “the rose”, y se quedo serio cuando llego la parte de la muerte de mi abuelo.
-Me hubiera gustado estar ahí- dijo con dolor.
-Porque no estuviste?- le pregunte.
-Por vergüenza, porque mas?. Tu abuelo era un gran sujeto, yo lo quise como si fuera mi padre.-
-Pero?, que paso?-
-Ahh- soltó un suspiro y comenzó a contarme su historia. –Mi mamá era sirvienta en casa de tu abuelo. Cuando murió mi padre él nos dejo vivir en su casa porque ya no podíamos pagar una renta. Crecí con tu papá y desde pequeños nos hicimos amigos. Tu abuelo me apoyo para que yo siguiera estudiando, me trató como su hijo y yo lo quería como mi padre. Cuando mi madre murió en lugar de ser un huérfano me convertí en un Katin, él y Sergey eran toda mi familia. Tu padre siempre me presentaba como su hermano y se molestaba cuando alguien decía que no nos parecíamos. Así que a donde el iba yo iba detrás de él.-
Me costaba creer lo que me estaba contando, mi padre estaba muy lejos de ser ese hombre del que me hablaba. Pero el nunca hablaba de su infancia o su pasado. Seguimos bebiendo y Vladislav continuó con su historia.
- Vinimos a estudiar aquí en la universidad, éramos jóvenes y queríamos comernos el mundo. Entre fiestas, burdeles y casinos perdíamos el dinero que tu abuelo nos enviaba para estudiar. Una noche fuimos a la apertura de un nuevo burdel “Alejandría” aunque le llamaban el nuevo Moulin Rouge, y ahí fue donde la conocimos. Se llamaba Elena, como tu.-
No pude evitar poner cara de interrogación, mi madre me contó cuando era pequeña que mi padre estaba necio en llamarme Elena, pero nunca hubiera imaginado que había sido por causa de otra mujer. Estaba algo molesta pero sus ojos se nublaron y mi corazón se contrajo. No sabía si abrir la boca o dejarlo que continuara.
-Tenía la sonrisa más bella del mundo- dijo - el cabello castaño, sedoso; los ojos verdes como un campo en primavera. De inmediato tu padre y yo nos enamoramos de ella. Íbamos todas las noche a verla bailar embobados con sus piernas. Y como siempre digo, tu padre es el inteligente y yo el atractivo- se rió y bebió con amargura. –Los dos nos empeñamos en enamorarla, hacíamos circo maroma y teatro para llamar su atención. Y lo consiguió, ella se enamoró de Sergey y a mi no me quedo otra más que apoyarlos. Elena dejo de trabajar en el burdel y se fue a vivir con nosotros. Fue nuestra mejor época, fiestas, bohemios, poetas, alcohol, drogas.-
Enarque una ceja. Mi padre consumiendo drogas, alcoholizándose y gastando su dinero en burdeles, no era una imagen muy agradable.-
Tu abuelo se enteró de que no entrábamos a clases y de la relación de tu padre con Elena, dejo de enviarnos dinero y amenazó a tu padre con desheredarlo si no la dejaba. Claro que tu padre no se dejo amedrentar e ignoro por completo a tu abuelo. Pronto nos quedamos en la ruina, compartíamos un cuartito donde no había ni un solo mueble, dormíamos en el suelo y compartíamos el baño con los vecinos, era asqueroso. Éramos ingenuos y estúpidos; todo se nos hacía tan fácil, pero solo nos engañábamos a nosotros mismos.-
Hizo otra pausa, parecia querer encontrar valor para seguir hablando. Tuve la sensación de que lo que seguía era peor.
-Elena quedo embarazada y todo se complico; apenas teníamos para comer; tu padre y yo trabajábamos en lo que podíamos, recogiendo escombros, en construcciones, barriendo las calles, inclusive trabajé como ayudante de sastre. Pero no era suficiente.- Estaba tratando desesperadamente de retener sus lagrimas, pero parecía imposible. -Una noche como siempre habíamos bebido, contando historias y cantando. Elena no se sentía bien y se recostó un rato. Tu padre y yo nos tiramos en el suelo y yo saque un poco de opio para fumar. Poco a poco mi cuerpo se relajo y mi mente se fue volando por algún lugar del mundo. En un momento de conciencia escuche a tu padre gritar desesperado; Elena estaba sangrando y había manchado su vestido; tu padre me sacudía para que despertara. Iría a pedir dinero prestado para llevarla al medico y yo tenía que cuidarla. “Si las cosas empeoran ve por el médico” me dijo y yo asentí.- La voz se le quebró. Su rostro serio, inclusive duro, era un drástico contraste con la lagrima en su mejilla.
-Me senté recargado en la pared y Elena se recostó en mis piernas. Estaba asustada, temía que el bebé estuviera en peligro. Le dije que todo saldría bien mientras acariciaba su cabello. Ella me sonrío y se abrazo a mi. “Descansa” le dije, y ella se quedo dormida, su cuerpo estaba débil, no había comido bien durante los últimos días. Luchaba por mantener los ojos abiertos; pero no aguante mucho. A lo lejos escuchaba su voz llamándome como si estuviera llorando, pero yo no podía abrir los ojos, estaba dormido, sin poder despertar. Cuando por fin recupere la conciencia Sergey estaba aferrado a su cuerpo, llorando desconsolado. Elena murió aquella noche y yo no hice nada.-
Se quedo callado, yo no sabía que decir. Estaba horrorizada por aquella historia. No pude evitar llorar, pensar que había perdido un hermanito y no lo sabía; no sabía nada de mi padre, y me dolió, muy adentro de mi corazón.
-Sergey me culpó de su muerte… - continuó- Cuando la enterramos solo asistimos él y yo a su funeral. No sabíamos nada de su familia; en realidad no sabíamos nada de ella. No habían flores, ni un bonito cajón; solo dos corazones rotos y lágrimas. Sergey se la paso dos meses llorando y ahogándose en alcohol, cuando me hablaba solo era para discutir y varias veces terminábamos golpeándonos hasta que ya no podíamos respirar. Luego regresamos a casa. Retomamos nuestros estudios y tu padre juró que nunca le volvería a pasar aquello. Se volvió avaro y necio; cuando me di cuenta ya no era el mismo hombre al que consideraba mi hermano, ya ni siquiera me hablaba; nunca dejo de culparme por lo que sucedió, ni yo mismo podía perdonarme… así que un día tome mis cosas y me fui.-
Tomó la botella y volvió a llenar ambos vasos. Por mas que buscara en mi cabeza no había palabras para ese momento.
-Por eso no volví, porque sentía vergüenza; porque si hubiera hecho algo aquella noche Elena seguiría viva-
-Eso no lo sabes- dije. –Quizá no hubieras podido hacer nada. Quiero decir, no fue tu culpa-
-Quizá, pero pude haberlo intentado.- Dijo limpiándose con el dorso de la mano las mejillas- Cuando tu padre me llamó hace seis meses creí que por fin me había perdonado; pero solo me pidió que te siguiera y que me ocupara de ti. “Me lo debes” fue lo que dijo. Así que aquí estamos.- dijo sonriendo.
-No lo comprendo. Si él mismo sabe lo que es estar enamorado, si mi abuelo se comportó como él ahora, ¿por qué repite lo mismo?. ¿Por qué quiere separarme de Yulia?-
-Porque sabe que hay veces que el amor no es suficiente. Cuando llegamos aquí y te perdiste fue exactamente igual que cuando ella murió. Porque tu eres como él y no te das cuenta. No sé que piensa Sergey, pero si sé que eres lo más importante en el mundo para él. Y no quiere que pases lo mismo. Por eso es tan avaro, porque piensa que el dinero es seguridad; y hasta cierto punto tiene razón.-
-Pero ¿de que me sirve tener todo si la persona que amo esta del otro lado del mundo?. ¿No se da cuenta de que me esta matando?-
-Sobrevivirás- dijo sonriendo. –Solo dale una oportunidad-
Yo me molesté y antes de que pudiera decir algo solo concluyo. -Piénsalo- y se fue a dormir, o al menos dijo que eso haría. Yo me quede otro rato pensando, luego tome la botella y me subí a mi habitación.
10:30 pm. Me senté frente a la ventana en ese ritual en el que me doblegaba ante el dolor y me dedicaba a pensar en ella. Era el día en que se cumplía un año de esa apuesta que unió mi corazón definitivamente al de ella. Nuestro primer aniversario, al cual no llegamos juntas. Debía estar con ella, se suponía que sería un día especial, lleno de todas las cursilerías que pudiéramos inventar. Se suponía que esa noche haríamos el amor hasta caer rendidas y mi alma se uniría a la de ella en una promesa de amor eterno. Pera esa noche no la compartimos. Estábamos a kilómetros de distancia, lejos, separadas. Sergey Katin sabía lo que sentía, el mismo lo había vivido. Mi cabeza era un nudo, Sergey, Elena, Vladislav, Yulia, Nadia… yo. 11:00 pm, a esa hora estaba llegando a casa de Vladimir, aún recordaba lo hermosa que se veía, segura y enigmática. Nuestra historia comenzaba a esa hora. “Se acordará?, Estará pensando en mi? Sabía que era nuestro aniversario?, o bueno, no aniversario… o lo que sea!!!. Es una fecha importante!!” No lo soportaba más. Desde que la idea se asomó por mi cabeza comenzó a tomar la fuerza de un huracán arrastrándome hasta mi móvil. Una fuerza de la naturaleza contra la que es imposible luchar sin ser derrotado. Supe que lo haría por mas que intentara resistirme. Me levante y corrí a servirme un trago en un intento absurdo de evasión a mis impulsos. Me tome el vodka y volvía a llenar mi vaso. “Solo quiero escuchar su voz” Lo deseaba, tanto como se desea oxigeno cuando te estas ahogando en el mar a tres metros de la superficie. Tenía que decirle la verdad. “Ella entenderá, vendrá por mi y terminaremos con esta tragedia inútil”. Volví a vaciar el vaso y otra vez lo llene, quería al menos tener el pretexto de estar ebria, o reunir el valor para hacerlo. 11:15 pm, un año antes estaba sentada frente a ella jugando contra el destino.
-Paso por ti a las tres. Full, ases sobre reyes-
Estaba hecho. Corrí hasta mi móvil, no pude soportarlo mas. Marque su numero, de memoria, el haberlo borrado no sirvió de nada; recordaba el camino que debían tomar mis dedos para llamarla. Nada servía, estaba encadenada a ella de por vida. Cerré los ojos y me mordí los labios. La línea comenzó a sonar, un timbre, luego el segundo. “Quizá esta dormida”. Pero al tercer timbre contestó.
-Alo?-
____________________________________________________________________________________________________________________________________________
Hi everyone!!! ya se que tarde miles de años en subir la conti y pido una disculpa, espero entiendan que me es muy complicado escribir ultimamente, entre guardias tesis y una luxacion en la columna esta cañon; pero no se preocupen esto no acaba hasta que ponga "FIN". Este capitulo es especial porque es dedicado a "Tomy" quien sigue este fic desde el inicio, que sabe no lo dejare a la mitad y sobre todo a quien considero un amigo OGT666 FELIZ CUMPLEAÑOS!!!!!! los quiero ... Nab
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Re: Máscaras // Por: NaB

Mensaje por NaB » Sab 24 Nov 2012 02:10

Su voz no sonaba como yo acababa de imaginar, con ese tono somnoliento de quien responde a tientas su móvil en medio de la oscuridad. Al fondo se escuchaba música y se notaba que había estado bebiendo. Me quede ahí, parada entre mi preciado sofá y la botella de vodka sin saber que decir. ¿Cómo podía comenzar?. Creí que solo decir “Te amo” no sería suficiente.
-Hola, hay alguien ahí?- Preguntó, por un momento deje de escuchar su respiración; movió su celular y la música se escuchó mas fuerte.
-Lena?- dijo soltando de golpe mi nombre. –Lena eres tu?-
Abrí la boca, pero seguía sin saber que decir. Solo pude pensar “Si lo recuerda!”
-Lena, si eres tu responde-
Mis lagrimas comenzaron a resbalar por mis mejillas sin que pudiera hacer algo para evitarlo. Tenía un hueco en el pecho que me ahogaba.
-Estas bien?- Ella también había comenzado a llorar.
No respondí, y ella no pregunto nada mas. Nos quedamos sin decir una palabra, ambas calladas, ambas llorando. Luego todo cambió. Se aclaró la garganta y escuché lo ultimo que ella tenía que decirme.
-No vuelvas a llamarme-
Deje de escuchar la música, su respiración; el otro lado se había quedado en un sepulcral silencio.
-No!, espera!... te amo, te amo, te amo Yul?... Yul?, YULIA!- Nada, no había respuesta. Me había colgado. Me caí de rodillas en el suelo. “Estúpida, estúpida, estúpida, mil veces estúpida Katina!” Volví a marcarle desesperada. Tenía que arreglar eso.
“Buzón de voz”
-MIERDA!-
Volví a llorar como bebé abrazada al sofá. Pero de repente otra idea cruzó por mi mente. Marque otro numero y esperé a que entrara la llamada.
-Alo?-
-Marishka!-
-Lena?, hola como estas?, como va Inglaterra?... –
Había la misma canción de fondo. “Si esta con ella!”
-Oye puedes comunicarme con Yulia… -
-Yulia?... Ahhh-
-Que pasa?- Dije comenzando a preocuparme.
-No esta aquí Lena-
-Que quieres decir, acabo de hablar con ella-
-Se acaba de ir. Se puso como loca ya la conoces.-
-Diablos, su celular me manda a buzón-
-Pues si, lo aventó y quedo hecho pedazos-
-Dijo algo?-
-Lena, no creo que quieras saber-
-Dímelo, por favor-
-Dijo que no quería volver a saber nada de ti, que no volverían a jugar con ella y se fue maldiciendo a todo el mundo-
-Mierda!...-
-Aun la amas verdad?-
-Si-
-Porque la llamaste?- me preguntó.
-Porque me estoy muriendo sin ella-
-Lo siento… Hey es Lena- le dijo a alguien – Aquí esta Vladimir y Vitya, quieren saludarte-
Minutos después, ellos estaban en el auto de Vladimir escuchándome por el altavoz, y yo seguía tirada en el suelo con la botella de vodka en una mano y el móvil en la otra. Les había contado todo lo que sucedió, lo de mi padre, lo de Nadia, las dudas que me volvían loca, lo de Iván y como extrañaba a Yulia con todas mis fuerzas.
-Caray!, eso esta mas enredado que una telenovela amiga- dijo Vitya. –Pero sabía que había algo mas, en injusto! Joder!-
-Si lo se… pero así son las cosas… Que hay de ustedes, como están por allá?- Dije intentando dejar a un lado mis demonios.
-Olga y yo terminamos- escuche la voz de Marishka llena de tristeza.
-Lo siento mucho-
-Ja!, eso díselo a la perra con la que me engaño!- respondió ella.
-Jajajaja, te lo perdiste, Mari le rompió el labio a la pobre chica- dijo Vladimir.
-Eso se ganó por buscona!, yo solo me desquite. Total se quedo con ella no?-
-Pues tampoco le diste muchas opciones- volví a escuchar la voz de Vladimir.
-Si, te has perdido muchas cosas.- Dijo Marishka intentando cambiar de tema. –A Vit es a quien le ha ido peor-
-Porque?-
-Por que mis papas ya se enteraron… y ya te imaginaras. Todo se volvió un drama que termino con un ojo morado y un inquilino en casa de Mari-
-Oh oh, no sabes como lamento no estar ahí-
-No te preocupes, cada uno tiene sus problemas, pero no te perdonare si vuelves a desaparecer!-
-Lo siento, pero me duele… lo sabes- Todo lo que me recordaba a Yulia me dolía inclusive ellos.
-Si, pero somos tus amigos; digo independientemente de Yulia, tu eres parte de nuestro clan- dijo Marishka.
-Si, te extrañamos mucho- dijo Vitya.
-Y yo los extraño a ustedes, pero bueno, va una a salud de ustedes- dije dándole otro trago a la botella.
-Cuídate mucho Lena- dijo Vladimir – y regresa pronto.-
A pesar de que me alegro mucho esa llamada, era mas el dolor que me produjo el saber que Yulia no quería saber nada de mi. Pero ¿que estaba esperando?. Era lógico que me odiara después de irme, después de cómo la traté. Era absurdo aferrarme a ella, cuando yo misma fui la que decidió alejarse. “Maldito destino, que me aleja de ti”.
Melancolía, una palabra que encierra toda la añoranza del pasado que compartí con ella. 4:00 am , me senté frente al piano y comencé a tocar moonlight sonata. Las lagrimas recorrían mi piel, mi llanto fue ahogado por la música triste y solitaria en la sala. “Que he hecho?” Necesitaba salir de ahí, correr hasta cansarme, gritar. “Lo único que deseo es un beso… el último Yul”.
Cuando llegué a la universidad ese día, de nuevo tuve esa sensación de desaparecer, un cuerpo que se mueve por inercia. “Nunca dijo que me amaba… pero la manera de besarme, sus manos recorriendo mi piel lo gritaban. Yul porque no simplemente me lo dijiste?!” El profesor hablaba y hablaba, pero no le prestaba ni un poco de atención. El timbre sonó dando fin a nuestra clase y yo seguía sin moverme de mi lugar. “Yulia, Yulia, Yulia, ¿donde estas?, ¿Porque no vienes a buscarme?, ¿porque no me rescatas de mi miseria?. ¿Porque no apareces de repente en alguna esquina? ¿Porque no me buscas? ¿Porque no corres hacia mi?”.
-Lena- me llamo Jenny viendo que no planeaba levantarme de la silla.
-Te encuentras bien?-
-No, hoy no es mi día… te importaría avisar que me fui a casa. - dije recogiendo mis libros que aún estaban cerrados.
-Si claro, no hay problema. Necesitas algo?.-
-No, necesito hacer algo. Necesito estar sola- dije levantándome.
Ya era suficiente. No podía seguir así, terminaría muriendo de tristeza. Necesitaba liberarme de mis fantasmas de una vez por todas, necesitaba una dosis extra de adrenalina.
Mis pies estaban en el borde de aquel puente. El río debajo de mi, con sus aguas tranquilas y calidas me invitaban a dejarme caer de una vez por todas. Mi cabello se revolvió con el aire que soplaba desde abajo. Las ganas de caer y estrellarme contra el agua crecían desde mi vientre y se extendían por todo mi cuerpo. El mundo entero estaba infectado con recuerdos de ella. Me quede ahí, viendo hacía abajo, las manos me sudaban y mi corazón palpitaba con furia dentro de mi pecho.
-Feliz aniversario amor- dije dejándome caer.
Cuando era pequeña mamá me metió la idea de que el amor era lo mas perfecto en el mundo, que cuando encontrara ese amor duraría para toda la vida… pero los cuentos de hadas no existen… no se cumplen, son una mentira. El aire me golpeó en la cara por unos segundos.
-Yuliaaaaaaaaaaaa!!!!!-
El río se extendía debajo de mi. Sin duda el contacto de mi cara contra el agua dolería. Pero apenas unos centímetros antes de hundirme me detuve, sentí un jalon hacia el lado contrario. Volvía a acercarme al puente para después volver a caer y volver a rebotar una y otra vez hasta que quede suspendida por los pies. Poco a poco comenzaron a bajarme hasta el agua, donde un sujeto me esperaba para retirarme el arnés y los sujetadores. Salí del agua, con la ropa empapada. Me subí a la motocicleta tras haber pagado y regrese a mi casa.
Mi necesidad de adrenalina iba en aumento, y comencé a arrastrar a mis amigos conmigo, aun no se como los convencí pero ahí estábamos. Charles temblaba y se agarraba fuertemente a cada roca que estaba a su paso. Y yo saltaba de un lugar a otro sin importarme nada.
-No se como nos convenciste de esto!- dijo Jenny mientras seguíamos escalando.
-De que hablas, esto es divertido- dije buscando la siguiente roca a la que pudiera sujetarme.
-Es peligroso- dijo Charles limpiando sus lentes.
-Ok, si quieren bajar esta bien… yo llegare a la cima- dije volviendo a impulsarme hacía arriba.
-Y luego decir que una chica me gano, ni loco- dijo Will unos cuantos metros debajo de mi.
-Esto de ser deportista es bueno Lena, pero porque no corres o haces natación como la gente normal- respondió Jenny llegando a mi altura.
-Porque Lena no es normal!- dijo William alcanzándonos.
Nos reímos de su comentario y seguimos subiendo. Después de 40 minutos nos detuvimos a descansar, mientras más alto mas fuerza tomaba el viento.
-Y Charles? –pregunte
-Ya se rindió- me respondió Will.
-Bueno, sigamos antes de que me de miedo- dijo Jenny volviendo a sujetarse de la montaña. Estaba anocheciendo cuando logramos llegar a la cima. El atardecer estaba espectacular desde esa altura. El aire soplaba fuerte y mis piernas se mantenían firmes para no caer. Me dolían los brazos y las piernas como nunca en m vida. Pero la sensación de éxito fue total. Nos sentamos encima de una roca y nos quedamos hasta que los últimos rayos de sol desaparecieron en el horizonte con toda esa gama de colores a su alrededor. En ese momento lleno de magia, me hubiera gustado que ella estuviera ahí, que sujetara mi mano y nos sentáramos a ver como iban apareciendo una a una las estrellas. Sacudí mi cabeza evitando esos pensamientos.
-Que sucede?- me preguntó Jenny.
-Un mosquito- respondí. “Quizá papá tenga razón y el amor no sea suficiente”
Días después Iván llego. Mi padre no quería que regresara a Moscú así que lo envió a pasar navidad y año nuevo con nosotros. La cena de navidad fue de cierta forma parecida a la de un año antes. Vladislav cocinó un pavo el cual termino quemándose dentro del horno. Los tres cenamos entre chistes e historias de las aventuras de mi padre y mi “tio”. Pero la verdad era que yo estaba tan perdida en mis pensamientos que no puse mucha atención.
26 de diciembre, otra fecha importante, la primera vez que Yulia y yo hicimos el amor. Antes de que tuviera un ataque de recuerdos decidí hacer algo realmente temerario. Así que a base de pucheros y coqueteos convencí a Iván de escaparnos.
Me acerque a la puerta y vi hacia abajo. Las cosas se veían tan pequeñitas e insignificantes desde arriba.
-Listo?-
-Claro-
-Si quieres no lo hagas- dijo notando que dudaba.
-No voy a dejarte hacerlo sola-
-Entonces atrápame- dije lanzándome al vacío.
Este salto fue muy diferente a todo lo anterior. Una vez leí que el vértigo no es el miedo a la altura, ni la sensación de movimiento, si no las ganas de caer. Y yo estaba cayendo a una velocidad impresionante. Caí, y caí; en medio de ese azul que me trajo consigo los recuerdos. “Sus ojos… Yulia”. Por mi cabeza paso la historia de cómo conocí a alguien por accidente, y como se metió en lo mas profundo de mi ser.
Me tomé todo el vodka de un sola trago para armarme de valor. Lentamente me acerqué a sus labios. Sentí su respiración recorrer la piel de mis mejillas. Y con todo el valor que tenía la besé. Mis labios se entreabrieron, y los presione contra los de ella.
-Paso por ti a las tres- dijo volteando sus cartas, un par de ases- Full, ases sobre reyes-
-Quien? Quien te rompió el corazón?- me pregunto viéndome a los ojos. -Dímelo!. De quien te enamoraste?-
-No-
-DÍMELO!-
-DE TI ESTÚPIDA!... de ti-
Sin previo aviso tiro de mi hacia ella. Por inercia la solté, tome su rostro entre mis manos y la besé.
-Solo hazlo con cuidado- le dije susurrando.
-Shh-
-Te duele?-
-Si-
-Me salgo?-
-No-
-Te extraño mucho sabes?. En las noches me hacen falta tus brazos para poder dormir-
-Lo mismo me pasa a mi…-
-Dime que eres mía- Me pidió con los ojos entrecerrados, susurrando y acariciando mis piernas.
-Soy tuya, solo tuya- le dije y la volví a besar con la misma pasión que antes.
-Lena-
Sus manos, sus labios, su piel, sus besos, sus caricias, su voz pronunciando mi nombre… sus miradas.
Los recuerdos me azotaban, me mareaban. No podía mas, no soportaba el dolor de su ausencia ni un minuto mas. Quería seguir cayendo hasta estrellarme contra el suelo. No dolería tanto, moriría al instante. Mis manos seguían en la posición que me habían enseñado, y mis piernas igual. El reloj llego a la zona roja donde se suponía debía abrir el paracaídas. No quería abrirlo. “Ya no quiero… no quiero seguir extrañándola, no quiero seguir como un fantasma. Yulia, Yulia, Yulia!” …
Grite con toda mi fuerza, aunque mi voz se perdían en el vacío. No podía ver, y no era por el viento; mis lagrimas estaban acumulándose dentro de los goggles. “Se acabó, me rindo”.
“Le dejo la colección de películas que compartimos, así como el sofá a donde nos sentábamos, le dejo mis experiencias, mi cariño y lo que quedará de mi en este mundo”.
En ese momento no lo entendí, mi abuelo era lo último en lo que pensaría en un momento así. “Me olvide de ti, te decepcione”. “Lo que quedará de mi en este mundo…”
Era como escuchar su voz dentro de mi cabeza. Me estaba dando por vencida, pero aun no había llegado el final de mi película. Me había estado comportando como un personaje secundario, cuando yo era la protagonista, yo podía decidir, decidir ser una superviviente. Jale de mi paracaídas, ya estaba muy cerca del suelo. Tome las manijas para maniobrar y llegue a la zona de aterrizaje. Estaba cayendo muy rápido y en cuanto mis pies tocaron tierra sentí un dolor impresionante en el tobillo. Me quede tirada en el suelo con el paracaídas cayendo a un lado de mi. Iván venía justo detrás de mi, aterrizó y corrió hacia mi. Me toque la cabeza, los brazos, las piernas. Todo estaba en su lugar y sin embargo sentí que había perdido algo en el aire.
-Lena!... LENA!-
-Estoy bien- dije sentándome en el pasto.
-Dios! Creí que te habías matado!- dijo abrazándome. –Un día de estos vas a matarme de un susto-.
-No… ya no mas...- dije sonriéndole. –Se termino- “Todo termino, Adiós Yulia”. No me mate en esa caída, así como no me mate saltando en la motocicleta. “Alguien arriba no me quiere ver pronto o solo no es mi tiempo”. Pero lo cierto es que algo murió ahí arriba. Una parte de mi. Se estrelló contra el suelo y no hubo quien le llorara o la enterrara. Simplemente se esfumo.
-De que hablas?- dijo Iván.
-De que no volveré a hacer algo tan peligroso-
Me ayudo a levantarme pero en cuanto pise con el pie derecho grite de dolor.
-Diablos!-
-Te llevare a un hospital- dijo levantándome en sus brazos.
Y por primera vez en mucho tiempo sonreí.
Cuando era pequeña los payasos me daban terror, y como no, si la película de ESO el payaso diabólico me traumo. A quien se le ocurre que esa película era entretenida para una niña de cinco años? A mi hermano. Mis padres no estaban en casa y Sergey quería salir a una fiesta, claro que no podía porque tenía que cuidar a su hermana pequeña (ósea yo) y el imbécil para distraerme me puso esa película de un payaso diabólico que mataba niños, que salía de la pequeña alcantarilla del baño y le salían dientes picudos y feos. Yo tenía mis manitas cubriéndome los ojos. Tenía tanto miedo que cuando llego mi abuelito corrí a sus brazos llorando. Claro que me dejo un trauma de por vida, y claro que regañaron a Sergey. Pero algo tengo que reconocer, un payaso tiene el disfraz perfecto. Sonrisas, felicidad y alegría; cuando hay lagrimas y tristeza por dentro. Así que esa era la nueva mascara que usaba, una que podía engañar a cualquiera, a Iván, a papá, a Vladislav e inclusive a mi misma. Una máscara de payaso.

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Hi everyone!!!! muchas gracias por sus felicitaciones :) me hicieron sonreír como no se imaginan, de nuevo gracias. Y bien... aqui esta la segunda parte de este capitulo, espero les gustes y como ya saben.. espero sus comentarios. Un saludo a todos!!!!!
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NaB
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Re: Máscaras // Por: NaB

Mensaje por NaB » Dom 09 Dic 2012 01:20

Capitulo 15: Máscara de buzo

Nunca había estado tan seguido en el hospital, y no quería regresar en mucho tiempo. Esguince de tercer grado en el pie derecho y una fisura en el primer dedo del mismo pie. Dolía del demonio. Le pedí a Iván que no le dijera a mis padres lo que hicimos, así que solo dije que me caí. Aún así mi madre se la paso regañándome por descuidada cuando hablamos por teléfono. Iván rentó un departamento cerca de mi casa y pasaba a verme todos los días. El que me cargara de un lado a otro dejo de ser molesto, me consentía en todos mis caprichos y eso comenzaba a gustarme. Después de unos meses me quitaron la férula del pie. Esa tarde saldríamos a un museo. Iván llego en su auto a recogerme.
-Mejor vamos en la motocicleta- dije viendo con desprecio su auto.
-Seguro- dijo sonriendo –Pero yo manejo-
Iván no dejaba de sorprenderme, era todo lo contrario a lo que aparentaba. Con un espíritu rebelde y bohemio. Me agradaba.
Deje el casco sobre el manubrio y entramos al museo. A pesar de que ya tenía casi un año en esa ciudad no conocía casi nada… pero Iván parecía mi guía de turistas. Las pinturas, las esculturas… todo era nuevo y maravilloso y yo me lo había estado perdiendo.
-¿Te gusta Oxford?- me pregunto mientras salíamos.
-Si, hay algo mágico aquí… en especial los edificios, como si cada uno pudiera contar una historia.-
-Si, sin duda hay magia en sus calles… es una ciudad muy romántica- dijo tomando mi mano. –Y me gusta, es como si viviéramos en otra época-
-Si así es… -
-Quieres caminar un poco?-
-Si, claro. Vamos al parque que esta cerca de mi casa- dije sonriendo.
El asintió y se subió en la motocicleta. Esta vez acelero un poco, pero sin pasar el limite de velocidad.
-Mejor vamos por mi auto a tu casa, va a llover-
Dejamos la motocicleta, compramos algo de comer y fuimos a sentarnos a la orilla del lago.
-Desde cuando te gustan las motocicletas?- pregunté con curiosidad.
-Desde la preparatoria, tenía una Honda pero la destroce-
-Wow, y como sucedió eso?-
-Humm, pues un día salí ebrio de una fiesta y acelere, estaba lloviendo y perdí el control de la moto. Termine en el hospital, con una pierna, dos costillas y una clavícula rota. Al salir lo primero que hice fue comprar otra motocicleta, pero a mi papá no le pareció y la vendió.-
-Jajajaja, ¿de verdad compraste otra?-
-Si, era algo estupido, pero me encanta la velocidad, como a ti- dijo sonriendo y yo me quede callada.
Cuando llegamos a mi casa comenzó a llover.
-Ves, te dije que llovería, que bueno que nos llevamos el auto-
Yo estaba a punto de retarlo a una carrera hasta la entrada pero Iván salió del auto y corrió hasta la puerta del copiloto para ayudarme a bajar. Volvió a cargarme y corrió hacia la entrada. Yo comencé a reír. El se detuvo y comenzó a reír conmigo. Se le olvidó que ya no necesitaba que me cargara. Las gotas de lluvia empaparon su camisa en todo su torso, escurrían por su cuello y su nariz. Su cabello se oscurecía al contacto con el agua. Y sus ojos se iluminaban cuando me miraba. Nunca lo había visto de la manera en la que ese día lo vi. Sin pensar lo que estaba haciendo lo besé. Fue la primera vez que lo hice, con ganas de sentir sus labios. El correspondió el beso con ternura, con cariño. Sus labios eran suaves y gruesos. Cuando nos separamos volvimos a reír y entramos a la casa. Vladislav no estaba, había dejado una nota diciendo que regresaría por la noche.
-Sigue lloviendo- dijo mientras miraba por la ventana.
Ya teníamos un par de horas hablando de simplezas y riéndonos de nuestras tonterías.
-Me harías un favor?-
-Si claro-
-Me dejas dibujarte?- me pregunto con emoción.
-Si, solo dime lo que tengo que hacer, porque nunca he posado para nadie-
-Solo dame un minuto-
Salió corriendo hacia el auto y regreso con una mochila envuelta en sus brazos protegiéndola de la lluvia.
-Hummm… a ver… ¿que te parece en la ventana?-
-Ok-
Colocó una silla para que me pudiera sentar y luego acomodo sus cosas. De la mochila saco un cuaderno de dibujo, carboncillos y plumones.
-No me vas a pedir que me desnude verdad?- dije recordando una escena de cierta película.
-jajajaja no, solo mira por la ventana y no te muevas mucho- dijo sonriéndome.
Encendí un cigarrillo e hice lo que me pidió. Las gotas de lluvia escurrían lentamente. La manera en que se unen y caen es tan… relajante. Puse mi codo en el marco de la ventana y mi mirada se perdió entre la lluvia. Pensé en todo lo que había hecho. Encendí un nuevo cigarrillo antes de terminar con el anterior. Que estaba buscando todo ese tiempo?, matarme de una manera en la que no se notara tanto que era suicidio?, o era que ya nada me importaba. Mire el cigarrillo consumirse entre mis dedos. Aún habían cosas que quería vivir, quería poder volver a querer, quería volverla a ver aunque solo fuera una vez mas, que mi abuelito estuviera orgulloso de mi; quería volver a ser el orgullo de mi papá. Mire a Iván, concentrado en sus trazos, el sonido de su respiración y el carboncillo rozando el papel inundaron mis oídos. Era un buen hombre, era atractivo, me quería… ¿que mas podía pedir?. Mire de nuevo mi cigarrillo, “valiente, fuerte” lo apagué en el cenicero y me recargué contra el respaldo de la silla. Iván termino su dibujo y me lo enseño desde donde estaba sentado. Era un gran dibujante y yo comencé a reír al verme en ese pedazo de papel.
-Ya no tienes esa mirada triste-
-¿No?- Dije sentándome junto a él en el sofá.
-No… pero aun así me gustas- dijo sonriéndome. Me beso y poco a poco se deslizó hasta quedar encima de mi. No me sentí incomoda, pero no estaba lista para que algo más pasara entre nosotros. Tome uno de los plumones y le pinté una estrella en el ojo mientras jugueteaba. Él en venganza me puso un par de bigotes y comenzamos a reír. La risa es algo importante en una relación e Iván me hacía reír mucho. Cada vez mejoraba mas y pronto cambio los carboncillos por pintura y su departamento se convirtió en un estudio donde había dibujos y pinturas pegadas en cualquier espacio de la pared. Una tarde mientras el hacía una pintura yo comencé a dibujarlo a él. Mi dibujos eran como los de una niña de primaria. Terminó y la pego en la pared con cinta como siempre hacia.
-Wow. Y esa chica tan guapa quien es?- pregunte jugando.
-Hum, una chica que conocí, esta hermosa no?-
-Si, es hermosa… soy yo!- dije sonriendo y escondiendo mi dibujo.
-Nooo-
-A no?-
-No- dijo acercándose para besarme. –Déjame ver tu dibujo-
-No, es horrible!-
-Claro que no… Ok si es horrible- dijo riéndose de nuevo.
Aún así lo pego en la pared junto al suyo. Y volvió a besarme, me tomo de la cintura y comenzó a bailar como si sonara un vals.
Con esa sonrisa falsa el tiempo paso más ligero, pronto los días se convirtieron en meses y los meses en años y la soledad ya no había vuelto a aparecer, Iván se había encargado de ello. Me gradué con honores en psicología de la universidad de Oxford y toda la familia viajo a Inglaterra para celebrarlo.
-Estoy muy orgulloso de ti- dijo Vladislav estrechándome entre sus brazos el día de mi ultima clase. De nuevo lo sentí mas mi padre que el que realmente lo era que solo dijo “felicidades”.
Aun asi, no dejaba de sonreir; estaba muy contenta, mi esfuerzo, mis noches sin dormir por fin tenían su recompensa. El tener mi titulo significaba que ya no era dependiente de mi padre, que por fin era libre de tomar mis decisiones, de hacer mi vida lejos de el y sus estupidas exigencias; aunque eso ultimo lo dudaba. Por eso en los últimos días una idea había estado dando vueltas en mi cabeza.
-Vamos a comer- dijo Vladislav –Tenemos que celebrar- dijo abrazándome de nuevo.
Estábamos en un restorán muy lindo, Iván me había llevado ahí unos meses atrás, en una mesa larga con mi padre a la cabeza y Vladislav al otro lado. Todos en una conversación distinta hasta que mi padre alzó la voz.
-¿Y ahora que planean hacer?- Preguntó refiriendose a Iván y a mi.
Todos los demas guardaron silencio e Iván comenzó a enrojecer.
-Pues a mi me gustaría instalarme aquí, quizá en la capital. Poner un consultorio y comprar una casita en algún suburbio de la ciudad- dije para mi padre, pero de inmediato me di cuenta de lo que el quería decir. Matrimonio. –¿Que te parece?- le pregunté a Iván.
-Me agrada tu idea, yo podría iniciar un bufete de abogados aquí- dijo sonriendo.
A pesar de que nuestra respuesta no fue satisfactoria para papá, dejó de molestarnos y siguió platicando con mi madre, aunque seguramente del mismo tema. Cuando llegamos a casa Iván se sentó junto a mis papas y los tres hablaban en voz baja mientras Dima me hablaba de su auto. Iván volteó a verme y luego los tres salieron de la casa. Comencé a sentirme nerviosa, sabía que tarde o temprano eso sucedería. Pero lo sentía demasiado pronto. Finguí que no sospechaba nada, que no sabía nada y seguí con los planes para mi fiesta de graduación.
William se quedo a repetir el último año, pero asistió como pareja de Jenny, finalmente la había convencido y tenían un año de novios. Iván y yo bailábamos mientras Vladislav, mi madre y mi padre nos observaban desde la mesa. Por fin todo estaba en paz, hasta se puede decir que era feliz. Papá y Vladislav habían estado hablando desde hace un par de meses y su relación mejoró muchísimo. Mis hermanos aun no lo trataban mucho, pero volvía a ser parte de nuestra familia.
-Estoy muy orgulloso de ti- dijo Iván dándome otra vuelta.
-Gracias- dije sin dejar de reír.
Era un extraordinario bailarín y siempre me hacía reír dándome muchas vueltas seguidas.
-Te amo- me dijo acercándome a su cuerpo detrás de la última vuelta.
-Lo se- dije jugando.
-Lena… me amas?- me pregunto poniendo cara de serio.
Sin duda se había metido en mi corazón. Pero amar eran palabras mayores. Y no estaba segura, sentía algo por el… ¿pero algo tan fuerte como el amor?. Lo vi a los ojos quitando la sonrisa de mis labios. Era un buen hombre, me llenaba de detalles y cuidaba, era paciente conmigo y jamás me había pedido algo a cambio.
-Si- dije creyendo que era cierto.
El sonrió y volvió a abrazarme con fuerza.
-No sabes lo feliz que me hace escucharlo…- Se alejo y volviendo a su rostro serio continuó. – Creo que es el momento perfecto para hacer esto- dijo hincándose frente a mi.
-Lena, eres una mujer increíble, y me hace muy feliz estar contigo. Quiero hacerte feliz, darte todo lo que yo soy… te amo…- Estábamos en medio del salón y todo el mundo se detuvo para mirarnos. Yo era el centro de atención de todos. Jenny dejo de bailar con William y comenzó a vitorear la propuesta de Iván.
-Yeah! Si Lena!!, ya dile que si-
-Lena Katina, me harías el honor de ser mi esposa?- preguntó finalmente sacando el anillo de compromiso del bolsillo de su saco.
Todo el mundo me miraba, mis padres se habían levantado de su lugar y aplaudían como el resto de los invitados. Se lo merecía, merecía una respuesta. Y yo merecía un hombre como el.
-Si- dije por segunda vez esa noche. Y sin poderlo evitar el recuerdo de Yulia asomo de nuevo en mi cabeza.
Iván era el único hombre con el que me había imaginado en un futuro. Se levanto sonriente y me colocó el anillo en mi dedo anular. La gente aplaudió con mas fuerza, chiflaron y gritaron con emoción. Ahora si era oficial. Me casaría con Iván Radinovich. Todo el mundo nos felicitó. Jenny corrió gritando con alegría hacia mi y me abrazo. Luego mi madre lloró y mi padre me abrazo después de años sin que nos habláramos.
-Bien hecho hija- dijo en mi oído y mi corazón se dolió
por los años de ausencia de esa proteccion, de ese cariño, de mi padre.
Así que mi graduación se volvió mi fiesta de compromiso, aunque claro después mi madre se aseguro de planear una con todos sus amigos y gente de la alta sociedad para hacerlo oficial en… Moscú. Pronto regresaría a casa y eso si que me emocionaba. Volver a ver a mis amigos, abrazarlos; volver a verla a ella. Mi padre tenía prisa en que nos casáramos, así que mi madre encantada prepararía todo en un mes. “Lena Radinovich” no sonaba nada mal.
Siempre las togas y los gorritos de graduación me parecieron ridículos, pero estaba orgullosa. Había conseguido algo que yo quería y que no era una imposición si no una elección propia. Mi familia había regresado a Rusia a planear la boda y solo Iván se quedo conmigo hasta que mi titulo universitario estuvo en mis manos un par de semanas después. Nos fuimos a celebrar de nuevo a un bar con los chicos. Jenny no quiso tomar nada y finalmente nos confesó que estaba embarazada. Así que habían mas motivos para festejar. Todo estaba saliendo bien, todo el mundo era feliz. Y yo me deje arrastrar por esa felicidad. William se acercó a acariciar el vientre de Jenny aunque el embarazo aun no se le notaba. Y entonces me di cuenta de algo. Yo estaba a punto de casarme con Iván, y era lógico que el quisiera tener hijos… pero eso significaba acostarme con el. “Podré hacerlo?” me pregunte viéndolo fijamente. El observaba a Jenny y a William. “Si, sin duda quiere eso, quiere una familia”. Le acaricie el cabello y el se volvió hacia mi. Me sonrió y me dio un beso tierno en los labios. Ser madre nunca había figurado en mis planes, porque nunca lo había deseado realmente. Pero entonces acaricié la idea con ternura. Mi cuerpo estaba hecho para eso, para dar vida. Y por primera vez me emocionó la idea de casarme con Iván.
-Te voy a extrañar- me dijo Jenny abrazándome –Cuando te vas?-
-Mañana, pero tienes que ir a mi boda!-
-Seguro!, ahí estaré-
Después Iván me llevó hasta mi casa, me acompaño como siempre hasta la entrada y me dio el beso de despedida acostumbrado. Pero yo tenía que saber. Hasta entonces mis experiencias con los hombres eran escasas por no decir nulas. Nunca había estado realmente con uno, y la duda de si podía hacerlo sin sentirme mal me consumía. Así que cuando el se alejaba de mis labios lo atraje con fuerza para volver a besarlo. Siempre sus besos eran tiernos, casi inocentes, así que al principió me costo trabajo convertir ese beso en uno de pasión, pero poco a poco el fue cediendo terreno. Iván se alejo para tomar aire.
-Wow-
-Quieres pasar?- le pregunté.
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Re: Máscaras // Por: NaB

Mensaje por NaB » Dom 17 Mar 2013 02:00

-No se si sea apropiado… no después de un beso así- dijo sonriendo.
-Oye, tranquilo…no te voy a violar- dije sonriendo. – Además pronto nos vamos a casar así que ya no entra dentro de los estándares de inapropiado- dije volviendo a besarlo con intensidad.
Era un caballero, lo sabía, pero también sabía que se moría de ganas por estar conmigo.
-Si, pero bebiste mucho… y no se si realmente quieres que entre-
-Oye, se necesita mas de unos cuantos tragos para hacerme perder la cabeza eh… pero si no quieres pasar esta bien, te veo mañana- dije dándole la espalda para abrir la puerta.
El me sujeto la mano con la que iba a abrir la puerta y me la beso.
-Quieres que entre?- pregunto jugando con mis dedos en sus labios.
-Si- dije sin titubear.
La puerta se cerró detrás de nosotros. En un par de minutos dejo de ser el niño tierno y comenzó a acariciarme por encima de la ropa. Lo dudo antes de poner su mano en mi pecho, así que tome su mano y yo misma la coloque ahí. Sus besos se mudaron de mi boca a mi cuello. Yo estaba recargada contra la pared y el me rodeaba por completo. Su respiración chocaba contra mi piel en una sensación agradable.
Me cargo en sus brazos sin esfuerzo y me llevó hasta la habitación. Volvió a la ternura después de recostarme en la cama, me acaricio los brazos con las yemas de los dedos, luego el cuello y bajo lentamente hasta poner de nuevo su mano encima de mi pecho.
-Eres tan hermosa- dijo despacito.
El estaba recostado a un lado de mi, con una mano debajo de mi cabeza y el otro acariciando lentamente uno de mis pechos. Nunca habíamos llegado tan lejos, yo no lo permitía y el no lo buscaba, hasta entonces.
-Dios, no sabes como te deseo- dijo susurrando en mi oído.
-Shh-
Puse un dedo en sus labios para que dejara de hablar. Volvió con sus labios a mi boca y lentamente se acomodó entre mis piernas abrazadas a su cintura. Su pelvis se pego a mi y poco a poco sentí como esa parte de su anatomía cobraba vida, se erguía y crecía conciente de su excitación. Mi cuerpo respondió al de el, mi entrepierna comenzó a humedecerse. Metí mis manos debajo de su camisa y apreté mis dedos contra su carne. Me levanto la blusa hasta el cuello y comenzó a besarme la piel desnuda. Su barba de tres días sin rasurar picaba, pero no me queje, seguía siendo agradable. Poco a poco la ropa comenzó a desaparecer, primero mi blusa, luego mi sostén, después su camisa, hasta que finalmente llego el turno de su boxer. Comencé a ponerme nerviosa, ese era el punto de no retorno en la situación. Pase mi mano por encima y sentí su pene empujando contra mi mano. El se levanto y se paro frente a mi y lentamente se termino de desnudar. Nunca lo había visto tan rojo, aunque parecía muy seguro de si mismo estaba apenado. De pie frente a mi, desnudo, hermoso, musculoso, con su bello rubio bajando por su abdomen y rodeando lo que momentos antes yo había saludado. Volvió a recostarse encima de mi. Sus labios jugaban con los míos mientras su pene acariciaba lo largo de mi intimidad.
-Te quiero dentro de mi- dije entre gemidos después de unos minutos.
Obediente se acomodó para penetrarme. En cuanto lo sentí a la entrada de mi interior me dio miedo. Me acarició las piernas y entonces lo hizo, despacio y con cuidado comenzó a entrar. Hice una mueca de dolor y el retrocedió. Me sujeto de las rodillas y separó mas mis piernas, me levantó un poco de la cintura colocando sus piernas flexionadas debajo de mi, y lo volvió a hacer. Cerré los ojos para concentrarme en esas nuevas sensaciones. Apenas había entrado un poco cuando ya estaba saliendo otra vez, y volvió a entrar una y otra, y otra vez. Un poco mas adentro, un poco más rápido; hasta que los gemidos de dolor se volvieron de placer. Aumentó la velocidad de a poco. Justo en el momento en el que el orgasmo llegaba lo mire. Entre la oscuridad, con el cabello revuelto… como el de Yulia. “No, no”
-Iván- dije en voz alta recordando su nombre. –Iván-
De su boca salió un gemido gutural y se dejo caer encima de mi. Volvió a embestirme con fuerza mientras apretaba los ojos con fuerza. Hizo una pausa y lo hizo de nuevo. Sus glúteos se contraían con cada embestida. Y los músculos de su cuello saltaban entre el rocío de su sudor, hasta que todo se quedo en calma. Salió de adentro de mi, y se recostó a mi lado con una sonrisa en sus labios. No pude evitar compararlos, aunque no era lo mismo, con ella cada caricia era como el estallar del oleaje, cada beso un pozo de emociones, una corriente eléctrica recorriendo mi piel y la suya, silenciosa hasta que estallaba en un grito de pasión. Con Iván era tierno y pasional al mismo tiempo, aunque su tacto no me hacía sentir así el resultado era el mismo y no me molestaba, hasta llegaba a ser agradable. Esa noche me dormí pensando que sería feliz después de todo. Era un gran amante, era un buen hombre, y yo lo quería.
Cuando desperté las piernas me dolían como nunca antes, mis muslos ardían por el esfuerzo de una noche atrás. La cama estaba vacía y yo rodeada de almohadas. Me estire, y me cubrí con la sabana.
-Bueno días hermosa- me saludo con una sonrisa en sus labios desde un rincón de mi habitación.
-Buenos días- dije respondiendo a su sonrisa. Estaba sentado con su ya conocido cuaderno de dibujo.
-Mira, te ves hermosa mientras duermes- dijo acercándose con sus nuevos dibujos en mano.
-No dormiste?- Pregunte viendo que aun era temprano.
-Contigo desnuda en la cama, no. Imposible dormir.-
-Jajajaja, entonces tendremos un problema cuando vivamos juntos- dije sentándome.
Me conocía, sabía que mi cabello estaba revuelto y a pesar de que meses atrás me lo había alaciado se esponjaba a la primera oportunidad. Pero el me veía hermosa de cualquier manera y eso se notaba en sus dibujos, siempre me hacía ver más hermosa de lo que soy en realidad. Aun estaba desnudo caminando sin vergüenza frente a mi. Eso me gustó. Verlo, conocerlo en la intimidad.
-Voy por el desayuno- dijo dándome un beso en los labios. –Te amo-
-Y yo a ti-
Me tape hasta la cabeza con la sabana. Solo recordaba algo que no me agradó de estar con el, su olor. Recordé un olor a manera dulce, suave pero con el rostro borrado; el en cambio tenía un olor fuerte, y mi piel había quedado pegajosa después de que se acostara encima de mi. Hice aun lado mi análisis y me metí a bañar. No soportaba más esa sensación en la piel. Después de esa noche nuestro trato fue totalmente diferente, seguía siendo un caballero, pero, se notaba esa complicidad de quien comparte la cama. Ya no le daba pena tocarme las piernas cuando estaba sentada junto a el. Se acercaba mas a mi. Me susurraba cosas al oído, me besaba las manos y el cuello en cualquier momento… simplemente era mas intimo. Se marcho para hacer su maleta y entregar el departamento que había estado rentando, mientras yo tendría tiempo para prepararme. Encontré en el closet la maleta con la que había llegado a esa casa que era tan mía, mi espacio, mi guarida, mi fortaleza de cristal. Deje la maleta encima de la cama. Tome varias prendas del armario y las aventé junto a ella. Me tomé mi tiempo para doblar mi ropa, acomodar mis calcetines y demás. Metí un conjunto de ropa interior cuando sentí que algo se doblaba debajo de mi mano. Cuando lo saqué mi corazón salto tan fuerte que me dolió. Su foto. La que había llevado a ese viaje de cuatro años. La que había olvidado. Me senté en el borde de la cama y la miré como si me costara entender quien era esa persona escondida en mi pasado. Yulia. La del olor a madera… la del cielo en la mirada. Mi Yulia. Así como regreso su nombre, regreso el dolor, el pesar y la añoranza. La volví a guardar como si así también se guardaran los recuerdos.
Durante el vuelo de regreso Iván sostenía mi mano mientras yo me perdía entre la nubes.
-¿Que pasa bonita?-
-Nada, ¿ porque preguntas?-
-Porque de repente tenías esa mirada triste otra vez- dijo acariciando mi mejilla.
-Estoy bien- respondí. Me recargué en su hombro –Estoy bien-
Cuando por fin estuve de nuevo en mi cuarto, me tire en la cama, cansada, de abrazos y bienvenidas. Iván había regresado a su casa; tenía muchas cosas que arreglar, pensó abrir una nueva firma de abogados en Inglaterra después de que yo le dijera que quería regresarme e instalarme en Londres. Y yo, me sentí encerrada acosada por tantos recuerdos dentro de esas cuatro paredes. Aún tenía muchas cosas que hacer, así que comencé a llamar a mis amigos para recabar direcciones y poder enviar las invitaciones. Una de las personas en mi lista era Anya, la primera en saber lo que realmente había sucedido con mi padre, con Yulia. A pesar de que no estaba de acuerdo con mi boda la convencí de que era lo que yo quería y la invité a la fiesta de compromiso. Pero después de colgar el teléfono tuve que enfrentarme a la realidad. Estaba a punto de casarme y mi corazón aun no estaba convencido. Yulia, Yulia, Yulia… aparecía en cada rincón de esa habitación, en las fotografías en mi buró, en las sabanas de mi cama. Mi primer amor, y quizá el único. Y como no recordarla con tanto ímpetu si el primer amor esta lleno de inocencia y desenfreno. Si a ella me entregué sin reservas, sin limites. Si ella fue la primera, en mi boca, en mi cama y en mi corazón. Pero era el momento de seguir adelante, de dejarla solo como un recuerdo y caminar hacia mi futuro al lado de Iván. Así que como había echo en Inglaterra cuatro años atrás, tome una bolsa de plastico y guarde en un rincon del closet esos recuerdos que tanto me lastimaban.
Mi familia entera apareció para celebrar mi futura boda. Y mis amigos asistieron por petición mía. Marishka y yo nos quedamos viendo el pastel de la fiesta, era enorme, me hacía sentir en mi boda y no en una fiesta de compromiso.
-Mi madre esta loca- dije contando los pisos del pastel, 5.
-Si eso veo-
-Ven quiero presentarte a Iván- dije sonriendo.
Aunque se que no era de su agrado se porto amable con el, al igual que Vladimir y Vitya. Esa fiesta mas que una formalidad realmente parecía una celebración. Iván se veían muy atractivo con su traje negro y su camisa entreabierta. Vladislav lo felicitaba mientras mis padres brindaban con sus amigos. La música comenzó a sonar y el y yo bailamos por horas.
-Es lindo- dijo Anya tomando una copa de vino de la charola que trasportaba uno de los meseros.
-Es un amor-
-Lo quieres?-
-Si. No me imagine que sería tan feliz con el- dije viéndolo bailar con Marishka.
-Me da gusto por ti… Por cierto ayer me encontré a Yulia- dijo dejando la copa en una mesa.
Tan solo escuchar su nombre siendo pronunciado algo dentro de mi se encendió.
-A si?... y como esta?-
-Bien, supongo… no hablamos mucho, estaba acompañada y no tuvimos tiempo para hablar-
-Acompañada?-
-Si, estaba con una chica… humm… creo que no me dijo su nombre, pero era linda-
-Ah… que bien- dije agachando la mirada.
“Y que esperabas Lena?, que estuviera esperándote?... tonta.”
-Creí que ya no te interesaba-
-Que?, no, bueno es alguien importante para mi, claro que me interesa… pero no es importante… bueno tu entiendes-
-Si claro… - dijo sin creerme ni una palabra.
“Ya esta con alguien, alguien la acaricia, la besa, la ama. Y no soy yo” Pensé una y otra vez. Los celos aparecieron y me estaban matando. “¿Quien es?, ¿la ama?, ¿la ama como me amó a mi?” mi corazón se acelero y comenzaba a dolerme. “¿Le hace el amor como me lo hacía a mi?, ¿Será Nadia?” cerré los ojos para contener las lagrimas. “Hija de p$%&, si es ella le arrancare la cabeza!, la voy a matar!, la voy a hacer sufrir!”
Miré mi vestido… azul. ¿Había algo escondido en mi inconciente para que escogiera ese color?. Siempre pensé que me quedaban mejor el negro o el rojo, porque resaltaba mi color de cabello, pero era azul, ¡AZUL!.
-Lena! Felicidades!- dijo una amiga de mi madre.
-Señorita, le deseo lo mejor- dijo un amigo de mi padre.
-Lena estas segura de lo que estas haciendo?- Me pregunto Vitya.
-Ya no amas a Yul?- Pregunto Vladimir. Me faltaba el aire.
-Me cae bien tu galán- Dijo Marishka.
-Estoy muy orgulloso de ti- dijo mi padre.
-Lena, tienes que darme nietos antes de que sea muy vieja para cargarlos- dijo mi madre.
El mundo de repente comenzó a hacerse cada vez mas pequeño.
-Amor, dice mi madre… -
-Lena que bonita te ves…-
Solo sonreía sin escuchar lo que estaban diciendo.
-¿Te sientes bien?-
-¿Lena?-
Era un estúpido pez sin aletas, sin memoria y perdido en un banco de tiburones. Estaba en la misma ciudad que ella, a unos cuantos kilómetros y me sentía mas lejos que nunca. Mis padres, Iván, sus padres, mis amigos, todos rodeándome sin dejarme respirar ni un segundo. Estaba a punto de gritar, de insultar a alguien y salir corriendo a matar a la estúpida que se tiraba a mi niña.
-¿Lena?, ¿que pasa hija?- dijo Vladislav. –¿Estas bien?-
-Sácame de aquí- le pedí y el de inmediato me tomo del brazo.
-¿Que sucede?- preguntó mi padre.
-No se siente bien, solo es un mareo, necesita aire- dijo alejándolo.
Salimos a la calle, solté a Vladislav y vomite en los arbustos. El me recogió el cabello y me llevo a sentarme en la acera.
-¿Qué sucede?- preguntó -¿Es por ella?-
Estuve a punto de decir que si, pero ¿quien era yo para meterme de nuevo en su vida? ¿Quién era para volver a hacerla infeliz?. Ella me había olvidado, había salido adelante, había dejado de amarme y yo tenía una vida esperando dentro de la casa. Pero ¿porque me dolía tanto?, ¿por qué aun después de tanto tiempo me afectaba?
-No, solo me falto aire, había mucha gente.- dije levantándome.
-¿Segura?-
-Si- dije poniéndome una mascara para respirar, una mascara para poder vivir entre los demás peces, una mascara de buzo.

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hi everyone!!!!! sorry sorry sorry por tardar tanto espero les guste un saludo a todos
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NaB
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Re: Máscaras // Por: NaB

Mensaje por NaB » Mar 29 Oct 2013 20:57

Capitulo 17: Máscara de porcelana

Eso de preparar una boda es agotador, aunque siendo honesta yo solo me la pasaba diciendo “Si mamá, me gusta, esta bien, lo que tu decidas”.
Insistí en que contratáramos a alguien para que se hiciera cargo de organizar todo, pero ella no podía dejar “algo tan importante” en manos de un desconocido. Así que sin más me había sumergido en el mundo de las nupcias: Los arreglos florales, los vestidos de las damas de honor, el banquete, la música, blah, blah, blah, y yo siempre con la cara de zombie de quien no entiende nada.
-Ma, nadie tiene mejor gusto que tú. Podrías escoger el uniforme de los meseros sin mi?-
Mientras ella insistía en la importancia de mi participación, yo solo pensaba en escapar de todo eso, sabiendo que mi madre no podría resistirse a los halagos.
-Todo bien?- pregunto mi padre al llegar, al menos ya me hablaba sin que termináramos insultandonos.
-Si, solo que tu hija necesita descansar- Dijo mi madre para ayudarme.
-Puedes acompañarme a comprar mi traje- Me pregunto Vladislav que venía justo detrás de papá.
-Seguro- Conteste.
¿Quién nos viera?, hasta parecíamos una familia feliz. Mis hermanos habían aceptado a Vladislav como parte de la familia sin preguntar, aunque aun no entendían de donde había salido, como yo en un principio.
-No lleguen tarde, vamos a cenar temprano- Dijo mi padre acomodando el cuello de su camisa.
Apenas entrando al auto me sentí mas ligera. Vladislav hablaba de cualquier cosa en el trayecto, llegamos a la tienda de trajes y el comenzó a buscar uno que no lo hiciera ver como guardaespaldas. Me senté en un sillón que daba hacia la ventana. Conocía ese lugar, estaba apenas a unos metros del parque al que solía ir con Yulia. Cerré los ojos, no quería recordar. Yulia había encontrado a otra persona, y de corazón desee que ella fuera mejor que yo, que no le hiciera daño, porque Yulia merecía algo mucho mejor de lo que yo le había dado. Y si se trataba de Nadia esperaba que hubiera cambiado y que Yulia fuera muy, muy, feliz. Ok, de acuerdo, eso último no era del todo cierto, sí se trataba de Nadia también quería arrancarle la cabeza.
Mientras tanto Vladislav se acerco a mi con un traje en la mano.
-Que opinas de este?-
-Esta bien, me gusta- respondí
-Eso dijiste de los últimos cinco- dijo sonriendo.
-Es que con todos te ves bien- dije devolviendo la sonrisa.
-Jajaja conmigo no funcionan los halagos. Vete ya. Nos vemos en un rato.-
-Gracias!. Y en serio te ves bien con el azul.-
Salí de la tienda y sin pensarlo mis pies siguieron rutas ya transitadas.
Un niño corría con un papalote detrás de él que no lograba elevarse; sonreí al ver que no se rendía y seguía corriendo y gritando “Sube!, ya sube!”, yo tampoco podía hacer que se elevaran los papalotes cuando era niña, y me alegró recordar esa inocencia; pero la sonrisa se borro de mis labios... Porque detrás de ese niño corriendo estaba "nuestra" banca. Es gracioso como la gente se adueña de cosas etéreas en donde comparte algo; seguramente esa misma banca era también de alguien más. El destino es un caprichoso, aunque algunas veces es un desgraciado, otras simplemente te pone en el lugar correcto a la hora indicada. La banca esta ocupada, y no por otra persona que también pudiera tener una historia ahí, si no por la persona que compartía MI historia.
-Yulia- Salió su nombre como un susurro de mis labios.
Por un momento pensé en darme la vuelta, buscar a Vladislav y marcharme sin dar vuelta atrás. Pero ahí estaba ella. ¡Como había cambiado! su cabello ahora era largo aunque seguía teñido de negro. Usaba maquillaje mas cargado resaltando el azul de sus ojos. Pero seguía usando esa manera tan despreocupada de vestir, y en su mano sostenía un helado de color morado y blanco. “zarzamora”.
-Hay cosas que nuca cambian- dije acercándome a ella.
-¿Lena?- dijo viéndome de los pies a la cabeza reconociéndome.
-Hola Yul- dije con familiaridad.
-Hola- respondió mi saludo.
Me senté a su lado y me quede observándola. “Ay Yulia! , como has cambiado” pensé.
-¿Que haces aquí?- me preguntó tirando su helado a la mitad en el cesto de basura.
-Vine a caminar- dije sin quitarle la mirada de encima.
-Igual yo- respondió fijando su vista al frente.
-Es un bonito día- dije sin saber que otra cosa decir, tantos años de distancia y yo hablando del clima.
-Si así es… Oí que vas a casarte-
-Así es, en cinco días es mi boda-
-Es el chico con el que te fuiste?-
-Si, Iván es mi prometido-
Como una fuerza sobrenatural mi mano cobro vida y se acerco a la suya.
-Wow, que bien- dijo con un tono raro en su voz
Sentí de nuevo esa electricidad, la que solo causaba su tacto sobre mi piel. Separo su mano de la mía en un movimiento brusco y yo me culpe por tal osadía. “Aún esta enojada conmigo”.
-Quieres ir a tomar un café?- pregunté.
Quería poder seguir viéndola aunque fuera solo unos minutos.
Tomamos decisiones, buenas o malas, al fin de cuentas sólo son decisiones; la mía nos había alejado como pareja. Ella estaba resentida conmigo y yo aún estaba dolida; pero, los momentos más felices de mi vida habían sido al lado de esa mujer, y cuando ella era feliz me hacía feliz a mi. Sonreí. Amigas, como cuando la conocí, ¿porqué no? "podemos ser amigas".
-Si, seguro- respondió pero no sonaba muy animada.
Nos levantamos y caminamos hacía una de las pequeñas cafeterías que rodean el parque.
-¿Como has estado?- pregunte intentando iniciar una conversación.
-Bien ¿y tu?-
-Bien, ya sabes todos los preparativos de la boda … es cansado-
-Me imagino-
Nos sentamos frente a frente en una mesa sobre la acera. Mi corazón se aceleraba, pero intente mantener la calma, ahí estaba, no estaba muerto, ni desaparecido.
-¿Y como estuvo la graduación?- le pregunte ocultando mi rostro detrás de la carta del café.
-Bien, casi perfecto-
-Hola, ¿que les vamos a servir?- preguntó la mesera.
-Un capuchino con cajeta por favor- pidió ella.
-A mi me traes un americano- dije resignada a dejar mi escondite.
-Enseguida se los traigo-
-¿Casi?- Pregunte mirándola, aparentando seguridad como siempre.
-Pues si, casi. A Nadia se le ocurrió llegar ese día-
“Nadia” ese nombre aún hacía que se me retorciera el estomago. “La busco, no pierde el tiempo” Aunque no quisiera el ego me dolió un poco; de cierta forma Nadia me había vencido y yo había hecho nada para impedirlo.
-¿Y que paso?- pregunte con curiosidad, aunque con miedo de la respuesta.
-Pues cuando supo que te habías ido llego abrazándome y queriéndome besar. La aleje de mi, bueno prácticamente la aventé.-
-Y ¿que hizo?- “BIEN!, ESA ES MI YUL!”
-Pues se puso como loca a gritarme que me odiaba, no sabes la vergüenza que sentí. Pero todo lo demás estuvo muy bien. Vitya y yo fuimos juntos al baile. Vladimir llevo a su hermana-
-¿Y se fue? ¿O siguió molestándote?- la interrumpí intentando averiguar si estaba con ella o con otra chica.
-¿Nadia?, se fue y no la eh vuelto a ver-
Sin poderlo evitar sonreí con satisfacción, quizá después de todo lo nuestro fue real.
-¿Y que has hecho de tu vida?- me preguntó.
-Pues me fui a Inglaterra, como ya sabes; estudié psicología en la universidad de Oxford, me acabo de graduar, y ya sabes mis papas súper felices.-
-Muy bien, estoy orgullosa de ti- dijo sonriendo y mi corazón se encogió. Esas simples palabras me hicieron sentir feliz, orgullosa, como si hubiera logrado algo muy importante. De su cuello colgaba una cadena que por un momento me distrajo con su brillo. “¿Será?”
-¿Y tu?-
- Yo… pues estudié música en el conservatorio. Me gradué con honores, y ya sabes… sigo intentando cumplir mis sueños- dijo con un tono de pesar en su voz.
-¿Y como va eso?-
-Pues… bien supongo… Hace tiempo que fui a vivir sola y comencé a dar clases de piano así que me va bien, me compre un auto nuevo- dijo, sonreí, muchas veces me la había imaginado así, y lo había conseguido.
-Muy bien chaparra, me alegro por ti… Yo cambie mi auto por una motocicleta- dije después de un largo silencio.
-¿En serio?-
-De verdad, claro que me he metido cada trancazo que no te imaginas. Estuve dos veces en el hospital.-
-¿Qué te paso?-
-Pues me rompí el pie saltando en paracaídas, y un brazo en una exhibición de motocross, pero nada de que preocuparse.-
-Jajaja ahora eres una de esas chicas que hacen deportes extremos eh?, Lena la temeraria- dijo sonriendo. –Nunca lo hubiera imaginado.-
-Pues así es- dije sonriendo, era la primera que no me juzgaba, así era ella, así era mi niña.- Cuidado Volkova, soy una chica de temer.-
-Si, lo eres- dijo quitando su sonrisa.
Mi celular comenzó a vibrar salvándonos del incomodo silencio.“Maldita sea, seguramente es mi madre”. Deje que siguiera vibrando hasta que colgaron. Tenía que irme, pero quería volver a verla.
-El martes tengo que recoger mi vestido… quieres acompañarme?- pregunte esperanzada.
-Seguro. ¿A que hora?-
-A medio día ¿puedes?-
-Claro-
-Entonces te espero en el café de la calle Nikitskiy Pereulok . Me tengo que ir.-
-Ok, yo pago- dijo después de verme buscar mi billetera.
-No, yo pago-
-La siguiente pagas tu-
-Ok… hasta el martes Yul- “La siguiente, eso significa que si quiere volver a verme”. Le dí un beso en la mejilla al cual no reacciono y me marche. Gire a verla una vez mas, ella se estaba tallando los ojos y puso sus manos sobre su rostro, respiro profundamente y se estiro sobre la silla. “¿Qué tanto piensas Yul?”
Estaba inexplicablemente feliz, bueno en realidad si había una explicación, Yulia. Después de encontrarme con Vladislav en la tienda nos fuimos a casa.
-Lena, ¿porque tardaron tanto?- dijo mi madre esperándonos en la entrada de mi casa.
-Tararara tarara tararara- comencé a tararear una canción, la abrace y comencé a bailar con ella.
-Hija ¿que te pasa?, ¿Lena?... jajaja hay hija-
-Te quiero ma- dije abrazándola fuertemente y sonriendo como tonta.
-A mi no me preguntes- dijo Vladislav levantando las manos en señal de inocencia.
-Me agrada verte tan feliz, ya me estaba preocupando la idea de que no quisieras casarte-
Mi felicidad se esfumo. Regrese a la tierra y sentí el golpe tan fuerte como si fuera pavimento.
-Todo bien mamá- dije y me fui a mi habitación.
-¿Qué le sucede?- escuche la voz de mi mama detrás de mi, pero ya no quise detenerme a dar explicaciones.
-Ni idea, seguramente son los nervios- dijo Vladislav.
De nuevo mi cuerpo tenía esa sensación de cansancio.
-Maldita suerte- me dije cerrando la puerta.
Abrí el armario, saque una caja de zapatos que estaba arriba de una tarima. Ahí estaba, una historia encerrada en una simple caja de zapatos. ¡Y que historia!. La inocencia del primer amor, mezclada con el fuego de una pasión única. Nuestras fotos, nuestros sueños, esas cartas de amor escritas con el corazón. Tome un trozo de papel.
“Haré que mi amor no olvides,
Que mi nombre en tus recuerdos quede.
Y si es verdad que el amor con el tiempo muere,
Haré que el tiempo detenido quede.
Siempre tuya: E.K.”
Una promesa rota que había quedado grabada en un trozo de metal. ¿La traía puesta o era solo mi imaginación?. “Demonios!, no le pregunte quien era la chica!” –¡Que estúpida soy!-
-¿Amor?-Iván estaba parado en la puerta mirándome con sus ojos llenos de ternura, tan atractivo como siempre.
Cerré rápidamente la caja y la puse detrás de mi.
-Hola cariño-
-¿Te dije lo hermosa que te ves hoy?-
-No, creo que no lo hiciste.- dije sonriendo.
El se acerco a mi y me beso en los labios. “Si supieras, ¿me amarías igual?”
-Te amo princesa-
-Y yo a ti-
No era una mentira como tal, amaba muchas cosas de el, pero el amor en todas sus dimensiones, creo que solo se vive una vez y yo ya lo había vivido, y no había sido a su lado. Había pasado de un huracán en mi alma a un refugio en medio de la tragedia. Eso era Iván, mi refugio, con quien me sentía segura e importante después de haber estado destruida.
-Tu mamá fue a la cita con el chef-
-¿Era hoy? ¿Porque no me avisó?- pregunté sorprendida.
-Dijo que estabas extraña, ¿te sucede algo?-
-No, todo esta bien.- dije intentando sonreír.
-¿Quieres… portarte mal?- preguntó de manera sugestiva.
-jajaja, mi papa llegara en cualquier momento- dije como excusa.
-Ok… mejor no!, si no te quedaras sin novio para la boda- dijo sonriendo.
-Mejor vemos una película- dije intentando escapar.
-Vale-
La vieja colección de mi abuelo, estaba llena de polvo, se notaba que nadie las había tocado en todos esos años. Una a una pasaron por mis manos llenándolas de gris.
-¿Cuál quieres ver?- le pregunté a Iván.
-No se, ¿cual te gus…- sin poderlo evitar mis oídos se taparon y mi mente se escapó de mi cabeza.

-¡¿Era ella?!-
Sus ojitos estaban llorosos, y parecía preocupada.
-No se muere verdad?-
-Si te digo no tiene caso que la veamos-


“La leyenda de Aquila” estaba entre mis manos.
-¿Amor?… ¿Lena?-
-¿Eu?- dije regresando del viaje a mis recuerdos.
-¿Quieres ver esta?-
-No, no me gusta esta película- Mentí. –Sabes que, Mejor vamos al cine.-
-Perfecto, tiene mucho que no salimos solo tu y yo-

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Ya se que tarde mucho pero si tendrá un fin esté fic lo prometo
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Re: Máscaras // Por: NaB

Mensaje por NaB » Mié 26 Feb 2014 00:40

El martes llego, y en mi cabeza se fortalecia la idea de seguir siendo amiga de Yulia, quería que formara parte de mi vida, de mi futuro. Hice todo un espectáculo para poder salir sola a recoger el vestido; justamente ese día a todo el mundo se le ocurrió querer acompañarme, e invente más pretextos en dos horas que en toda mi vida. Llegué corriendo al café donde quedamos, ella había escogido una mesa junto a la ventana y pude verla desde afuera, tomando la tasa con elegancia y seriedad, con su chamarra de mezclilla ajustada y una playera blanca con un escote que me hizo temblar; otra vez esa sensación en el abdomen.
-Hola- dije llegando por fin a su lado.
-Hola- me respondió.
-Perdón pero se me hizo tarde… ¿te importa si nos vamos de una vez?. Tenemos que estar en 15 minutos en la tienda-
-Ok, vámonos-
Nos subimos al auto y maneje hasta la tienda. Solo eran un par de cuadras, así que no hablamos mucho durante el camino.
-Ya esta todo listo señorita, ¿quiere pasar a probárselo?- me dijo la vendedora.
-Si… Yul ¿vienes?- Aunque no me respondió, camino detrás de mi hasta los probadores. Se sintió bien regresar a ese lenguaje de familiaridad, pero ella parecía haber comenzado un boto de silencio.
-Espera un segundo- dije mientras me metía a una cabina y comenzaba a quitarme la ropa. -Anya me contó que se encontraron- dije aprovechando que no podíamos vernos. No estaba segura de que cara pondria al saber si estaba con alguien mas.
-Si, el sábado-
-Y la chica con la que estabas es tu novia?- pregunte, directo al grano.
-No, solo es una amiga. – “¡YES!, solo es su amiga!” Una sonrisa involuntaria se poso en mis labios- ¿Iván es un buen tipo?-
-Si, es muy tierno…- No sabia exactamente como describirlo, asi que dije lo primero que se me ocurrió -Me respeta mucho y me llena de atenciones-
-¿Lo quieres?- pregunta con un tono de voz diferente.
Difícil pregunta, ¿la diferencia entre simple cariño y el amor?, la respuesta es esa sensación en el vientre al verla, la misma que aparece justo antes del orgasmo.
-Claro que lo quiero, por eso me caso con el- dije pensando que Iván había sido un buen amigo durante esos años. Terminé de acomodarme el vestido y salí para que ella pudiera verme.
-¿Yulia?- la llame, pero ya no estaba. Escuché la puerta de la tienda cerrarse y caminé descalza hacía la entrada.
-Ay señorita le queda divino!- dijo la vendedora viéndome.
-¿Donde esta?- pregunte sin entender lo que me decía-
-¿Su amiga?, acaba de salir- Seguía hablando pero definitivamente ya no la escuche.
“No, no, otra vez no”. Salí corriendo sin importarme ir descalza.
-¡Yulia!, ¡Yulia! ¡¡¡Espera!!!- grite viéndola de espaldas.
Ella se dio la vuelta al escucharme.
-No, yo… me tengo que ir- dijo limpiándose los ojos. “Esta llorando”.
-No. No te vallas, aún no- dije aferrándome al poco tiempo que me quedaba con ella.
Cerró los ojos con fuerza y yo acaricié su mejilla. Era egoísta de mi parte pedirle que me acompañara, pero Dios como necesitaba estar cerca de ella. Fue mi razón para seguir viviendo, las ganas de volverla a ver, de tener un último beso de sus labios… Era ahora o nunca, si no la besaba ahora no tendría otra oportunidad, no después de que mis neuronas hicieran sinapsis y me diera cuenta de que lo nuestro era real, había sido real y lo guardaría como tal en mi corazón para siempre.
De nuevo ese oleaje chocando contra mi vientre. Mi manos llegaron a su nuca y la apreté con fuerza contra mi boca. Ella respondió y se abrazo a mi cintura. Era egoísta, no debía lastimarla de nuevo, ni ella ni Iván lo merecían. Iván, le había dado una promesa… le di mi palabra… le dije “si”. Me separe de sus labios y ella siguió buscando los mios por un segundo como en una persecución minuscula, dandose por vencida apenas un segundo después.
-Yo…- dije, intentando buscar una justificación, pero no la encontré.
-¿Por qué?- Me preguntó y yo supe que la pregunta completa era “¿Por qué me dejaste?.”
No sabía que decirle, como comenzar a explicarle. No tenía caso. Me agache ocultando mi rostro apenada.
-Porque te amaba… y… y… Yulia tu me conoces mejor que Nadie, tu sabes perfectamente el porque-
-No, no lo se. Así que explícame- Dijo levantando su tono de voz.
-Yul ya no tiene caso- dije alejándome mas de ella.
-Si, yo quiero saber el ¿por qué?-
Esta vez no podría escapar, tenía que decirle la verdad, ella lo exigía y merecía una respuesta.
-Recuerdas el día de tu cumpleaños?-
-Si-
-Ese día por la mañana yo estaba segura de que pasaríamos el resto de nuestras vidas juntas, es una tontería yo lo se…- dije sin estar segura de ello. -Cuando entré al bar y vi que Nadia te besaba comencé a dudar de lo que tu y yo teníamos. Ella me jalo al baño cuando comenzó aquel desastre y me dijo que pasará lo que pasará ella era el amor de tu vida, que no entendía porque estabas conmigo sin quererme, que no tenía lógica, pero entonces yo pensé que si la tenía. Si la apuesta era una especie de venganza que mejor manera de hacerme sufrir que enamorándome. Luego salimos y tu dijiste que tu corazón siempre había tenido dueña… ¿siempre?- dije con una sonrisa sarcástica llena de dolor. Deje escapar un suspiro y tome aire.
-Pues te equivocaste. ¿Porque no me preguntaste?... ¿Porque no me dijiste lo que estaba pasando?- pregunto molesta.
-Porque después las cosas se complicaron más. Mi papá comenzó a tener problemas en la empresa, y perdió una gran suma de dinero en una inversión, así que muy fácilmente lo resolvió comprometiendo a su hija con el hijo de uno de sus socios. Y luego cuando yo me negué exploto, me dijo que el ya sabía que teníamos algo tu y yo y el resto esta de sobra contártelo. Además tu tampoco preguntaste… simplemente actuaste como si no te importara- No era justo que me culpara de todo, cuando ella no había hecho ningun esfuerzo por mantenernos juntas.
-Pues si me importaba, por eso fui a buscarte, para evitar que te fueras… pero todo se vino abajo cuando te vi con él-
-Lo sé, estabas ahí y quería correr hacia ti, pero en cuanto vi la cara que pusiste supe que nunca me perdonarías. Y ahora las cosas son así Yulia. – Mi corazón me dolia, y mi voz temblaba al salir de la garganta - Estoy feliz de saber que estuve contigo, pero ya di mi palabra y tengo que cumplirla- dije intentando convencerme de ello.
-Lo se… Espero que seas feliz- dijo de nuevo con lagrimas en sus ojos.
-Igual yo- termine con pesar.
Ella me dio la espalda y se fue. Me quedé ahí mirando como se alejaba de mi. –Te amo- le dije al viento mientras ella desaparecía.
Sería la ultima noche que pasaría como soltera, Iván pasaría por mi en unos minutos. “Espero que estés orgulloso abuelito” Era el momento de decirle adiós al pasado. Tome una bolsa de basura y comencé a tirar todas las cosas que una vez fueron de las dos, la caja en el closet, nuestras fotos, nuestras cartas, y entonces recordé una que nunca le di. Mi primera carta de amor, sonreí al recordarla. Saque ese viejo cuaderno de su escondite y comencé a buscar esa pagina.
Yulia: Como podría acercarme a ti?, que puedo hacer para volver a probar tus labios?, como puedo robar tu corazón?. Podrías verme como yo te veo a ti?. Tengo miedo Yulia… tengo miedo de la manera en la que te estoy necesitando. Tengo miedo de ti. Tengo miedo de reconocer frente a todos lo que siento por ti… reconocer que te amo. Los quiero Yul, a mis papas, a mi abuelito, a mis hermanos… los quiero y no quiero que me desprecien por amarte. Y sin embargo se me vuelve inconcebible la idea de tenerte lejos. De perderte. Quiero que estés en mi vida de una manera o de otra. Quiero ser importante para ti. Quiero saber a lo que sabe tu piel, oler el espacio entre tu hombro y tu cuello. Quiero acariciarte y besar cada centímetro de tu ser. Quiero llamarte “mía” y yo llamarme “tuya”. Quiero decírtelo Yulia… quiero…
“Quiero… que seas feliz”. Esa no era mi letra, alguien había profanado mi escrito.
-Hija?-
-Que paso abuelito?-
-Quieres comer palomitas?.-
-Palomitas?... pero solo comemos palomitas cuando vemos películas-
-Así es… encontré otra película que quizá te guste-
-Claro abuelito-
-Que tanto hacías?- me pregunto mientras cerraba la puerta de mi habitación.
-Solo escribía…-
-Que escribías?-
-Hummm… cosas…-
“Abuelito”. El lo sabía, lo supo todo el tiempo y nunca me dijo nada. Me había dado tanto miedo, tanta vergüenza que lo supiera. Pero el ya lo sabía. El quería que fuera feliz.
-Cariño, ya vámonos- Me llamo Iván. “¿Porqué?, ¿Porqué ahora?”.
-Enseguida voy-
En mi cabeza daba vueltas una y otra ves esa frase. “Quiero que seas feliz… Hay abuelito… ya es muy tarde.”-
-Vamos amor, diviértete.- Iván sostenía una copa con una de esas sombrillitas de colores. Habiamos decidido ir juntos a un bar con nuestros amigos. Anya bailaba con Vladimir y la música sonaba tan fuerte que todos gritaban para poder escucharse.
-¿Quieres otro trago?- Me pregunto Iván.
-Si-
Todo había sido en vano, todos mis miedos eran absurdos. Fui una cobarde y lo seguía siendo. Solo quería olvidar, no quería seguir pensando en Yulia, ni en mi abuelito. Creo que hasta me enoje con el, por haberme dejado, por no decirme que ya sabía, por dejar que me equivocara, por no darme valor. Baile como loca, fingiendo una felicidad inexistente. Anya me miraba extrañada y yo solo me reía como desquiciada.
-¡Vamos!, ¡quiero otro trago!-
-Lena, no te había visto tan feliz desde hace mucho, me da gusto por ti.-
-¡Gracias!. Pero anda, ¡vamos por otra margarita!
De repente todo dio vueltas a mi alrededor, los ojos me pesaban; estaba tan cansada emocionalmente que mi cuerpo simplemente se apago.
-Creo que bebió mucho- escuche una voz a lo lejos.
-No creo, solo se tomo 3 margaritas, ¿o no?.-
Estaba como flotando en el aire. Escuche la puerta de un auto abrirse. Aunque me pesaban intente abrir los ojos, y lo primero que vi fue azul. “Todo el océano contenido en el azul de esos ojos”…
-¿Yulia?-
-¿Yulia?, ¿Quién es Yulia?- pregunto Iván dejando mis pies en el suelo.
-Te amo- dije aun sin poder sostenerme.
-Y yo a ti princesa, pero creo que se te pasaron las copas, así que Anya te llevara a casa.
-No, Nadia, vamos por una botella de vodka, ¡como en los viejos tiempos!-
-Lena, soy Anya, no Nadia-
Luego de nuevo todo se quedo negro.
El sol me despertó colándose por las cortinas. Estaba hecha un desastre y me dolía la cabeza.
-Mierda!!!!- dije mirando el reloj las 8:00 de la mañana. Me dolia la cabeza, tenia mucha sed, y mi estomago estaba revuelto de una manera asquerosa.
Cinco minutos después entro mi mamá soltando un discurso de cómo había llegado la noche anterior, y con eso comenzó el show. Me peinaron me maquillaron, me acomodaron el vestido, al cual finalmente le puse atención, me pintaron las uñas, para cuando me vi en el espejo apenas y quedaban recuerdos de mi.
Mi corazón palpitaba rápidamente. Mi estomago se revolvía, sentí nauseas, el mundo daba vueltas alrededor de mi. La marcha nupcial sonaba fuerte retumbando en mis oídos. “NO QUIERO CASARME! SOY MUY JOVEN PARA HACERLO!” Pensaba una y otra vez… “NO QUIERO CASARME, NO CON EL!”.
Toda mi vida se había ido a la mierda, todo estaba deshecho. Yulia se había marchado, mejor dicho yo me marche. ¡Era una cobarde!.
Mi padre tomo mi brazo y sonrió victorioso estando a unos cuantos pasos de la entrada de la iglesia. Yo me gire a ver a mi alrededor. ¿Qué buscaba? La buscaba a ella. Quería que fuera a salvarme, quería que me tomara en sus brazos y me llevara muy lejos de ahí. Quería que el final de nuestra historia fuera diferente. Quería ser feliz. Pero hay veces que el amor no es suficiente. Miré a ese hombre al cual yo admiraba tanto; tan fuerte, tan irrompible como siempre quise ser; ese hombre que rompió mis ilusiones.
-Es hora hija-
Asentí con la cabeza, sin decir una palabra.
-Quiero que sepas que me estas haciendo muy feliz. Estoy muy orgulloso de ti mi pequeña-
Mi corazón se hizo pequeño y se lleno de alegría; toda mi vida había estado esperando que esas palabras tan sencillas salieran de su boca para mi. Pero a costa de que?.
Intenté sonreír, pero se que solo conseguí una mueca extraña en mi rostro. Las puertas de la iglesia se abrieron, en lugar de encontrar paz, fe y una esperanza sentí que estaba entrando al infierno.
La marcha nupcial, ¿no se suponía que tenía que hacer vibrar mi corazón? Me dio nauseas, se escuchaba tan lúgubre, que en lugar de mi boda sentí era mi funeral. El camino hasta el altar me pareció muy largo. Mi padre le dio mi mano a Iván y el la apretó gentilmente. El padre comenzó con el discurso de siempre, pero mis oídos se negaron a escucharlo. Iván me sonrío y yo le respondí con la peor sonrisa fingida. Mi padre estaba feliz tratando de consolar a mi madre que lloraba desconsolada. Ahí estaba yo, la novia perfecta, con la sonrisa fingida y las lagrimas en la garganta; y ahí estaba esa mascara, blanca como mi vestido, perfecta como mi maquillaje, pegandose a mi piel, uniendose con mi piel, apoderandose de mi rostro, una mascara de porcelana.

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HI EVERYONE!!!!!!!!!!!!!! Espero les guste la conti, si hay algún error mil disculpas pero no he podido revisarlo bien XD
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Re: Máscaras // Por: NaB

Mensaje por NaB » Vie 04 Abr 2014 17:14

Capitulo 18: Máscara de boxeador

El discurso seguía y yo solo quería gritar “Detengan todo, esto es un error, yo amo a Yulia”, pero mis labios seguían cerrados. Ese era mi destino, tenia que aceptarlo. Mire a Iván a mi lado, tan atractivo como siempre, el se merecía un “SI”, merecía ser correspondido, merecía ser amado, ya me había enamorado de el, me hacia sentir segura y durante los últimos años se había encargado de hacerme feliz. Y si, lo amaba, quizá no como ame a Yulia, quizá nunca volvería a amar a alguien así, quizá solo el primer amor es tan intenso como el de nosotras, quizá nunca la olvidaría, pero el se merecía mi amor, merecía que cumpliera mi promesa de pasar mi vida a su lado, por que sin saberlo el me había salvado.
-Iván, ¿Aceptas a Lena como tu legitima esposa, para amarla y respetarla hasta que la muerte los separe?-
-Si acepto- Ivan metomo de las manos y me sonrío de la misma forma como cuando acabábamos de hacer el amor, con complicidad, éxtasis y felicidad.
-Espera!!!, Lena!!- Escuché y mi corazón se detuvo. Su voz, su voz diciendo mi nombre era inconfundible.
-¡Es Yulia!- Escuche que alguien decía. –¿Que esta haciendo?-
No podía creerlo, tenía que verlo con mis propios ojos para saber que no estaba alucinando. Tenía su rostro rojo por correr, el cabello sujeto en una coleta y unos mechones pegándose en su frente por el sudor, el abrigo negro se escurría por sus hombros.
-¿Yulia?... ¿Qué haces aquí?- “Que pregunta tan estúpida” pensé.
-¿Qué es todo esto?- Dijo mi padre con autoridad poniéndose de pie. Las rodillas me temblaron, y me puse lo mas rígida que pude para que no se notara. Ella se acomodo el abrigo y trago saliva, parecía buscar las palabras correctas.
-Te amo- dijo –Quizá ya es tarde para cambiar todos los “te quiero” por un solo “te amo” pero me esta matando el no habértelo dicho- mi corazón comenzó a dolerme. “¿Por qué ahora?”.
-¿Hay tiempo para una ultima apuesta?- preguntó intentando que su voz sonara firme. Apuestas, nuestra relación estaba llena de ellas, ¿por qué?, ¿porque no simplemente entregarse al amor? ¿Por qué buscar un pretexto absurdo para hacer lo que realmente quieres?
-¿Lena?- Iván se acerco a mi y yo puse una mano en su pecho.
-Tranquilo cariño, solo es una apuesta- dije -Nuestra ultima apuesta-
-¿Que apostamos?- No se porque me molestó tanto que siguiera apostando algo tal importante, porque no podía simplemente hacerlo sincero sin pretextos ni limitaciones, porque no podía simplemente amarme.
-All in- dijo con la voz temblando –Todo Lena. Si yo gano, te juro que no permitiré que te cases, porque algo dentro de mi te escogió a ti para amarte, para entregarte todo lo que soy. Te juro que cada día de mi vida haré todo lo que pueda para hacerte feliz. Te amo Elena Katina, te amo y eso es lo que te estoy entregando.- Comenzaron lo susurros dentro de la iglesia, y Yulia se detuvo. Se veía tan frágil, tan pequeña e indefensa, y al mismo tiempo tan valiente. -Si tu ganas, entonces tu decides que hacer. Pero te juro que del mismo modo en el que entraste aquí adentro- dijo señalando su pecho- así te saco- Auch!, ¿ahora me amenazaba?, me estaba diciendo que dejaria de amarme asi de simple, como si fuera cualquier cosa?
-Cara o cruz?- dije seria. Así había comenzado todo, así terminaria.
-Lena, que estas haciendo?- Pregunto Iván con dolor en la voz.
-Tranquilo, solo es una apuesta- Lo mire y le sonrei, intentando darle seguridad. Debía terminar todo eso para seguir a su lado.
-Cara o cruz- respondió Yulia.
Sacó la mano de su abrigo con una moneda dentro de su mano, se disponía a lanzarla cuando yo la detuve. “No caigo en esa dos veces Yul”
-Yo la lanzo-
Sus manos temblaban cuando me entrego la moneda. Mi mente daba vueltas y vueltas que no podía entender ni un solo pensamiento. “Si esta aquí es porque no me quiere perder… Dice que dejara de amarme, pero eso solo significa que aun me ama… Acaba de decir que me ama… Nunca lo había dicho”
Coloque la moneda sobre mi pulgar y la lancé. “Destino, aquí estoy” pensé.
-Cruz- dije mientras giraba.
Todos se quedaron en silencio, Iván me miraba con desconcierto, con duda y dolor, luego se quedó sin respirar esperando que la moneda cayera al suelo. Yulia no despegaba sus ojos de mi, también me recriminaba algo. El sonido del metal estrellándose en el suelo me recordó el estar cayendo, el deseo asfixiante de estrellarme contra el pavimento, de no escuchar nada, de no ser nada. “Cruz”
-Perdiste- le dije, aunque no estaba segura de haber hablado, todo estaba pasando muy rápido y yo solo era una espectadora, como estar viendo una película.
Yulia me miro fijamente, volvió a tragar saliva y levanto los hombros.
-Espero que seas muy feliz- Me dijo fría como la nieve que caía afuera. -Disculpen la interrupción.-
La veía caminar hacia la puerta, alejándose nuevamente de mi. “Que carajos Lena!!!...”
-Es ella?- me pregunto Iván.
-¿Qué?- dije saliendo de mis pensamientos.
-¿Es ella por la que lucias tan triste?-
-Si, es ella.- Dije mirándola de nuevo. Se había detenido junto a Vitya y a Marishka, y ahora salía de la iglesia y de mi vida. Otra vez.
-Podemos continuar?- Preguntó el sacerdote.
-Si padre- respondió mi papa. – Estoy seguro de que no habrán mas interrupciones- Por un lado lo sentí como un “Bien hija, por fin eres lo que esperaba” y por el otro solo era una amenaza mas.
-¿Lena?- Iván estaba a punto de decir algo cuando el padre volvió a su discurso.
- Y tu Elena aceptas a Iván como tu legitimo esposo, para amarlo y respetarlo hasta que la muerte los separe-
Iván me tomo de las manos y me volvió a sonreír. Me dio un beso en los labios tan delicado y suave como una caricia; supe que se estaba despidiendo.
- Elena, ¿aceptas a Iván como tu legitimo esposo para amarlo y respetarlo hasta que la muerte los separe?- Volvió a preguntar el sacerdote.
-No- respondí finalmente.
-¿Qué?- la voz de mi padre me hizo temblar. Pero después de un segundo me arme de valor y me le enfrenté.
-No, la respuesta es NO!.- dije viéndolo de pie en la primer banca. - La persona a la que yo amo, con quien quiero pasar el resto de mi vida, a quien quiero entregarle mi ser y todo lo que soy; esa persona acaba de salir por esa puerta- dije señalando la entrada de la iglesia.
-ELENA! NO PUEDES HACER ESTO! ME ESTAS AVERGONZANDO!!-
Vladislav se levanto y le puso la mano en el hombro, iba a decir algo pero yo me adelante.
-No padre!... tu eres el que me ha avergonzado todo este tiempo!- dije molesta y por fin viviendo una seguridad que creía perdida, sin necesidad de ocultar mis sentimientos –He hecho todo lo que me has pedido, he sido quien no quiero ser, todo por ti, por que era lo que tu esperabas. Pero no, ¡ya no puedo! No voy a seguir con esta farsa!-
-CALLATE!- grito enfurecido. –TU TE CASAS EN ESTE MOMENTO!- Se acerco a mi, como un tren en su máxima potencia dispuesto a arrasar todo a su paso. Los cuchicheos y susurros cesaron en ese momento. Sentí miedo, el peor miedo en toda mi vida. Vladislav lo sujeto fuertemente.
-Calmate, no hagas mas grande esto- le dijo.
-No- La voz de Iván fue como música para mis oídos –Los siento señor, pero si Lena no se quiere casar conmigo no la voy a obligar, ya dijo que ama a la chica que se acaba de ir y yo la apoyo-
-Gracias- le dije a Iván viéndolo a los ojos.
No lo merecía, por mas que me esforzara jamás hubiera podido corresponder su manera de amarme.
-¿Que haces aquí?- Pregunto -Ve por ella!- dijo sonriendo.
Vladislav asintió con la cabeza y volvio a tomar a mi padre por los hombros.
Sin pensarlo dos veces salí disparada hacía la puerta de la iglesia. Los tacones me impedían correr rápido; así que como pude me los quite y los arroje lejos de mi, descalza corrí a todo lo que daban mis piernas. Estaba apunto de llegar a la puerta cuando alguien me tomo del brazo fuertemente. Me asuste, pensé que mi papa me había alcanzado.
-No la vas a encontrar- Me dijo Vladimir preocupado. –Se va de Moscú-
-Que?!... como que se va?-
-Tenía sus maletas y se subió a un taxi- dijo con pesar en la voz.
-San Petersburgo- dice Vitya detrás de mi –Va a San Petersburgo-
-Demonios!- Eso me complicaba todas las cosas.
-Vamos… tenemos que alcanzarla- dijo Marishka.
Los cuatro salimos corriendo de la iglesia dejando un alboroto dentro. Hay nieve en el pavimento y la siento como cristales debajo de mis pies. Vitya me miró algo desconcertado.
-No se donde deje mis zapatos- dije restándole importancia.
Nos subimos al auto de Vladimir y Vitya comenzó a quitarse la camisa.
-Que haces?- le pregunto Marishka molesta por el ajetreo que causaba en la parte trasera del auto donde ellos viajaban.
-Le doy mi ropa a Lena, no puede andar así con este clima –
-No es necesario, de verdad. Solo me importa encontrar a Yulia-
-Pues no te estoy preguntando, no creo que a Yul le guste saber que perdiste un dedo o algo así y no hicimos nada-
-Hazle caso- me dijo Vladimir.
Como pude me pase a la parte de tras del auto y Marishka a la del copiloto.
Los zapatos de Vitya me quedaban grandes, pero ajuste las cintas lo mas que se pudiera para que no se me salieran.
Al llegar al aeropuerto corrimos hasta el mostrador para los viajes nacionales. Había una señora esperando, pero era tanta mi urgencia que me pare frente a ella sin importar lo que digiera.
-Disculpe el vuelo a San Petersburgo ya despego?-
-OIGA!- dijo la señora a mi espalda, pero no quise ni mirarla.
-Discúlpenos…- Marishka se disculpaba con la señora y le explicaba nuestra situación.
-Permítame un segundo- dijo la señorita que me atendía. –Hem el ultimo vuelo salió hace dos horas, hay un vuelo que despega dentro de 5 minutos que ya ah sido abordado. – dijo explicándome – y hay otro vuelo en una hora.-
Aun había tiempo.
-Me puede decir si Yulia Volkova esta a bordo del avión?-
-Disculpe señorita pero es política de esta empresa no dar esa clase de información. Es confidencial.-
-Escúchame…- dije explotando en ira y azotando las manos en el mostrador – el amor de mi vida se va a San Petersburgo y si no la detengo la voy a peder. Así que has lo que tengas que hacer!-
-Pueden despedirme por esto- dijo sin dejar su postura.
-Yo no diré nada- dijo la señora detrás de mi.
-Lena tranquilízate- dijo Vladimir tocando mi hombro.
-No puedo!... Yulia debe de estar pensando que ya me case!- sin poderlo evitar me solté a llorar en sus brazos.
-No puede hacer un excepción?... por favor es realmente importante. Es de vida o muerte- le dijo Marishka a la empleada de la aerolínea.
-Yulia?- dijo la señorita tecleando algunas palabras.
-Volkova- dije entre sollozos.
-No, me temo que no esta registrada-
Eso me sorprendió y me aterro al mismo tiempo. Pudo haber cambiado de destino.
-Quizá se fue en tren- dijo Marishka.
-No puede ser… ya la perdí- dije rindiéndome y desplomándome en el suelo. Marishka se arrodillo a mi lado y acarició mi cabello tratando de darme consuelo.
-Déme un boleto para el siguiente vuelo- dijo Vladimir sacando su cartera.
Yo lo miré con incredulidad.
-Vitya esta congelándose en el auto, Marishka esta echa un manojo de nervios y tu estas desecha. Así que … no te rindas, quizá puedas llegar antes que ella- dijo volteando de nuevo para pagar el boleto de avión.
Marishka se quito el abrigo y me lo puso en los hombros.
-Hace frío en San Petersburgo - me dijo sonriendo.
-Gracias…- dije limpiando mis lagrimas – No se como darles las gracias-
-No tienes que hacerlo… solo has feliz a nuestra amiga-
-Puerta 7- dijo Vladimir entregándome el boleto.
-Gracias-
Me acompañaron hasta la puerta y ahí nos despedimos. Una hora después me encontraba volando sobre la ciudad de Moscú en dirección a mi destino. A mi Yulia.
Los minutos se me hacían eternos. Cuatro años sin ella y ahora no soportaba un par de minutos mas; 52 para ser exacta, que a mi parecer fueron 52 años. Llegué al aeropuerto de San Petersburgo sin saber a donde ir. Podía ir a la estación de trenes, o podía ir a casa de su abuela. La segunda opción me pareció la mas certera. Así que sin pensarlo dos veces pare un taxi y le di las instrucciones para llegar.
-Es una casa verde- le dije.
-Pues si la ve me dice- dijo recorriendo con la mirada todas las casas de esa calle.
-Es esa!-
El taxista se estaciono frente al porche de esa casa que no veía desde la muerte de la abuela de Yulia.
-Son 87 - dijo el taxista sacándome de mis cavilaciones.
-oh oh- dije recordando que no tenía ni un centavo encima. Revise los bolsillos del abrigo, del pantalón, del saco y lo único que encontré fue una cajetilla de cigarros, un encendedor, una llave y un prendedor para el cabello.
-Genial!- dije con sarcasmo.
-No tiene dinero?-
-No discúlpeme, olvide mi bolsa en Moscú-
-Entonces llamaré a una patrulla- dijo molesto el taxista. El típico hombre regordete y desalineado con el que no quieres toparte.
-No espere…- dije quitándome la argolla de matrimonio del dedo anular. –Puedo darle esto-
-Su marido se molestara- me respondió viendo el anillo en mi mano.
-No lo creo… - dije entregándoselo y abriendo la puerta para bajarme- no es mi marido… escape de mi boda- dije divertida de la expresión que puso y cerré la puerta.
__________________________________________________________________________________________________
Hi everyone!!!! turururu :) ya casi ya casi como el fic anterior solo son 21 capítulos y ya vamos en cuenta regresiva. Espero les guste y muchas gracias por sus comentarios, mensajes, y criticas, aprecio cada una de sus palabras.... besos!!!!!!!!
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NaB
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Re: Máscaras // Por: NaB

Mensaje por NaB » Vie 05 Sep 2014 21:25

Me senté en el porche a esperar. Aun había una ilusión que se podía salvar. Un futuro juntas, ella y yo. Nada de lo que había sucedido tenía lógica alguna; y por mas que intentara no le encontraba sentido.Tanto amor que se convirtió en odio para después resultar que siempre fue amor. Irónico, fue la única palabra para describirlo que encontré. Los nervios me volvían loca. Y si Yulia no aparecía?. Definitivamente tenía un problema, sin dinero, ropa que no era la mía, y una nevada preparándose a caer, si… estaba en problemas. Aun conservaba el anillo de compromiso, pero no podía ir por ahí cambiando anillos por un viaje en taxi. Recordé los cigarrillos en el bolsillo y saque la cajetilla. Llevaba dos años sin fumar, pero que importaba, los nervios me estaban matando. Saqué uno, lo encendí, y así pasaron los minutos, las horas, uno tras otro. El cielo se oscureció y tan solo la luz de una lámpara alumbraba la calle vacía y solitaria. De vez en cuando un auto pasaba haciendo que me emocionara, pero seguía de largo dejándome con el vacío en el estomago de la derrota. Con varias colillas de cigarro a mis pies tome el ultimo cigarrillo y lo encendí. La nieve comenzaba a caer sobre el pasto. Mis manos se entumecían y por mas que las frotaba intentando calentarlas no podía. Me convencí a mi misma de que después de terminármelo me levantaría y llamaría a casa para que alguien me recogiera. Yulia no llegaría. Todo estaba perdido. Sentía las frías lágrimas que de nuevo salieron sin control alguno, ahogándome dolorosamente en su ausencia. Las luces de un auto brillaron por el camino. Mi corazón se detuvo emocionado, pero mi cerebro se preparaba para una nueva desilusión cuando el auto siguiera su camino sin detenerse. Pero ese auto si se detuvo, frente a mi, frente a la casa de la abuela de Yulia. La puerta trasera se abrió y el pasajero bajo de el, para luego bajar una par de maletas y acomodarlas.
Respire profundamente. Por fin estaba tranquila. Fue como si tan solo hubiera ido a trabajar y yo la estuviera esperando en casa. Sentí paz. Yulia siguió el camino hasta la puerta, estaba oscuro y aun no me había visto. Sonreí. Mi Yulia, tan hermosa como siempre. Mía, solo mía. Me miro, se acerco a mi con cautela.
-No esperaste a saber que decidí- le dije sonriendo
Tiré el cigarrillo en el suelo y lo apague con la punta del pie.
-como…- dijo incrédula
-Por eso existen los aviones- dije sonriendo.
Corrí hacia ella y la bese con desesperación, con dolor, con necesidad; con toda la pasión que había encerrado dentro de mi. Ella me miró y me regaló esa bella sonrisa que tanto me mataba. Me sentí tan feliz que sentí explotaría. La tomé en mis brazos y la levanté, dimos vueltas como un par de niñas jugando.
-Por cierto- dije deteniéndome –yo también te amo- le dije para de nuevo apoderarme de su labios. –Siempre lo eh echo-
Me correspondió con un nuevo beso lleno de pasión. Y así con ella en mis brazos la llevé hasta la puerta. Abrió rápidamente y así cargándola entre a la casa. Como si fuéramos una pareja de recién casados.
Cerré la puerta con el talón y Yulia se bajo de mis brazos para luego arrinconarme contra ella. Su cuerpo se pego al mío como un imán. Ya no había frío, ni nada en el mundo; solo ella y yo. La volví a levantar esta vez con sus piernas rodeando mi cintura y así la lleve hasta el cuarto donde años atrás habíamos dormido juntas, abrazadas. Entre caricias y besos llegamos. Yulia encendió la lámpara de su buró y luego se paro frente a mi.
-Lena…-
-Shh- la calle poniendo un dedo sobre sus labios. La besé con ternura, con el amor que se desbordaba desde mi pecho hasta mis labios. Lentamente levante su blusa, dejando a la vista la perfección de su torso. Besé sus hombros mientras trazaba líneas en su espalda con las puntas de mis dedos. Ella me imito desapareciendo tanto la camisa de Vitya como mi sostén. Se sentó en el borde de la cama y beso mi vientre con ternura. Desabrochó el pantalón y antes de que me diera cuenta yo misma lo estaba arrojando lejos de mi piel. La bese en los labios y me incline recostándola sobre la cama y acomodándome sobre ella. La extrañaba tanto que ahora me parecia irreal estar de nuevo entre sus brazos. Me levante para quitarle el pantalón y lo que restaba de su ropa. Volví a acomodarme entre sus piernas. Me abrazo por el cuello, mientras nuestro labios se reconocían de nuevo. Colocó sus piernas abrazando mi cintura, yo acaricié su silueta hasta colocar mi mano entre sus piernas. Un gemido, dulce y satisfactorio salió de su boca. Quería sentirla, estar dentro de ella; hacer que sintiera cuanto la amo. Pero antes de que pudiera hacerlo tomo mi mano y la separo de su piel. La coloco junto con la suya por encima de su cabeza y antes de que pudiera decir algo me giro en la cama quedando encima de mi. Me miro fijamente a los ojos y me sonrió. Le acaricié los hombros y la cintura pero ella de nuevo se apodero de mis muñecas y las coloco contra el colchón de su cama, por encima de mi cabeza. Su mirada se volvió intensa, llena de deseo. Colocó una de sus piernas en medio de las mías y comenzó a moverse rítmicamente, llenando mi cuerpo de sensaciones. La piel se me erizaba, mi respiración aumentaba. Soltó mis muñecas para después lentamente dirigir su mano hacia mi intimidad. No cerraba los ojos y con su mirada clavada en la mía yo tampoco pude cerrarlos. Se adentro en mi cuerpo, volviéndose la dueña de mi piel. Presiono sus labios contra los míos. Lloré, pero no de tristeza, si no de felicidad. Por fin, después de tanto desastre, estaba con ella. Con la mujer a la que amaba y que me amaba. Poco a poco sentí esa sensación de estar muriendo, de abandonar mi cuerpo. Entre espasmos y convulsiones mi cuerpo recordó la sensación de un orgasmo con ella. Me costaba trabajo respirar. Ella me abrazó y me besaba tiernamente la espalda. Y así nos quedamos unos minutos en silencio. Solo escuchando nuestras respiraciones, solo sintiendo el calor de nuestros cuerpos desnudos entre las sabanas. No sabía que decirle. Y aunque mi cuerpo estaba cansado, simplemente quería volver a sentirla.
-Yulia..-
-mmh?- su voz sonaba cansada. Como si estuviera dormitando.
-Te amo-
-Te amo Lena- dijo en mi oído sin cambiar el tono de su voz.
-Yulia?-
-mmh?-
-Hazme el amor… otra vez- dije suplicante.
Sentí sus pestañas en mi espalda. Abrió sus ojos con sorpresa, lo sabía sin tener que verla. No pasaron ni dos segundo cuando ya estaba encima de ella devorando su boca. Mis besos bajaron hacia su cuello, luego al lóbulo de su oreja.
-Te extrañe- le dije sonriendo.
-Y yo a ti pecas- Se levanto hasta quedar sentada conmigo encima de ella. Sus besos tatuaban mi piel con su saliva. Sus caricias limpiaban mi alma de cualquier sufrimiento. Colocó su mano entre mi cuerpo y el de ella, y sin esperar mas, entro dentro de mi. Me volví loca. Movía mi cadera contra su mano. Sentí como mis senos bailaban de arriba hacia abajo dificultándole el atraparlos entre sus labios.
-Te amo- le dije una y otra vez entre jadeos.
Para luego caer rendida entre sus brazos. Y por fin después de tantos años dormí con tranquilidad, encima de ella. Con su mano entre mis muslos. Por fin estaba completa.
A la mañana siguiente la luz del sol me lastimaba los ojos. Así que lentamente los abrí para encontrarme con los suyos.
-Pecas…- dijo dándome un beso en los labios. –No siento mi mano- dijo ruborizándose.
-Perdón… me quede dormida- dije intentando levantarme.
Saco su mano, pero no permitió que me levantara. Me abrazo con fuerza y de sus labios salio un suspiro.
-Te amo- dijo cerrando los ojos.
-Y yo a ti Yulia- dije acomodándome en su pecho.
-Y bien?... me vas a decir que paso?... como…-
-Te dije que siempre te eh amado, desde el primer momento en que vi tus ojos, me enamore de ti. No podía casarme con otro cuando mi corazón tiene escrito tu nombre-
-Lena?-
-Dime-
-Y tu papá?-
-Mi papa… se puede ir al carajo- Dije dándole un beso. –Nunca debí sepárame de ti. Tengo muchas cosas que decirte… -
-Pues dímelas- dijo jugando con un mechón de mi cabello.
-Humm… el día de mi cumpleaños, ese donde te emborrachaste por primera vez y vomitaste…- comencé.
-Ni me lo recuerdes, pienso en eso y me dan nauseas-
-jajajaja bueno, ese día fui yo quien te beso, no Nadia-
-Lo se- dijo deteniendo el movimiento de sus dedos.
-Lo sabías?- pregunté incrédula.
-No, no lo sabía… pero luego lo supe. Cuando me besas me haces sentir como esa primera vez, así que un día supuse que ese beso era tuyo. Aparte si recuerdas después te bese yo, y no soy tan despistada-
-Oh… es bueno saber que reconoces mis besos- dije besándola en los labios y volviendo a acomodarme en su pecho. –
-Me mataste el día que te fuiste, rompiste mi corazón- Dijo ella.
-Creí que no me amabas. Nunca dijiste que lo hicieras y … yo … tuve miedo Yul-
Me levante para verla a los ojos. En un momento tan intimo, tan personal.
-Pero ahora estamos aquí, juntas. Nada nos va a separar verdad?- pregunté.
-Nada… Lena?- me llamo antes de que pudiera volver a recostarme en su pecho-
-Dime-
-Quieres ser mi novia?-
-Creí que ya lo era- dije sonriendo. Y de nuevo nos envolvimos en la lucha de piel y caricias que tanto me gustaba. Poco a poco todos los mal entendidos se disolvieron y con ellos la distancia entre nosotras.
Esos días que pasamos en San Petersburgo fueron geniales, de los más felices de mi vida. Nos levantábamos solo para comer algo. Nunca salimos. Nos amamos en cada rincón de esa casa. Acampábamos en la sala. Nos bañábamos juntas para luego terminar llenando el suelo de agua. Bailábamos sobre la mesa del comedor. Solo existíamos ella y yo, nadie más. Estuvimos 32 días así, sin ropa, sin pelear, felices, sin pensar en nada más.
Yulia tenía que regresar a sus clases de música, y muy a mi pesar tomamos un avión de regreso a Moscú. Teníamos cosas que arreglar, tenía que ir por mis cosas, mudarme a su departamento y lo mas difícil… hablar con mi papa. Durante esos días había planeado como enfrentarme con el, y la respuesta la encontré mientras le explicaba a Yulia el mal entendido en el entierro de su abuelita.
A mi nieta Elena Katina le dejo el resto de mis posesiones, que incluye el 60% de las acciones de la empresa, la cabaña en Baikal, la casa en Oxford, “Espero que con eso logres comprar tu libertad hija”. Finalmente le dejo la colección de películas que compartimos, así como el sofá donde nos sentábamos, le dejo mis experiencias, mi cariño y lo que quedará de mi en este mundo.
“Espero que con eso logres comprar tu libertad hija”. Ahora todo tenía sentido, mi abuelito había pensado en todo para que yo pudiera ser feliz con Yul. “Gracias abuelito, muchas gracias”. Nadie sabe lo que hay después de morir, y nunca eh sido tan religiosa como para creer realmente en el cielo y el infierno; pero creo que si hay algo allá arriba, y creo que mi abuelito estuvo todos eso años cuidándome la espalda; hice tantas cosas de las que no se como salí viva, y sin embargo ahí estaba con las puertas de la felicidad abriéndose ante mi de par en par.
-Llegamos- Me quede viendo la casa y Yulia me tomo de la mano –¿Extrañas tu casa? ¿A tu familia?-
-Ya no es mi casa, mi casa esta donde tu estas y ahora tu eres mi familia Yul-
-Segura que no quieres que entre contigo?-
-Segura, todo estará bien- dije dándole un beso en los labios. –Te veo para cenar-
-Esta bien. Te amo-
-Y yo te amo a ti-
Cuando salí corriendo de la iglesia no me había llevado nada, ni dinero, ni ropa y tampoco las llaves.
-Señorita que gusto me da verla- Dijo Antony al abrirme la puerta.
-Hola Antony ¿mis papas están en casa?-
-Si señorita, están en el comedor, y déjeme decirle que su padre esta mucho mas tranquilo-
-Gracias-
Cuando entre por la puerta del comedor mi mama corrió a abrazarme, apenas y entendía lo que quería decir con las lagrimas corriendo en sus mejillas.
-¿Donde has estado?, ¿Estas bien?, ¿Has comido bien?, ¿De quien es esa ropa?- La abrace fuerte y limpie sus lagrimas.
-Estoy bien ma-
Papa seguía comiendo como si yo no estuviera frente a el.
-Vine a hablar con papa-
-Yo no quiero hablar contigo- Respondió el. Su voz era un cristal cortante y filoso.
-Pues vas a tener que hacerlo-
-Si vienes a pedir que acepte tu relación con esa mujer estas loca, jamás escúchalo, JAMAS lo aceptare-
-Mama déjanos solos- dije tomando a mi mama del hombro.
-Pero Lena…-
-No te preocupes-
Ella salió del comedor y lo primero que hizo fue pedirle a alguien que buscara a Vladislav.
-Precisamente por eso eh venido- dije sentándome del otro lado de la mesa, frente a el.-Se perfectamente que no nos dejaras tranquilas y vengo a hacerte una oferta que no puedes rechazar-
-¿Y que te hace pensar que aceptaré tu oferta?. Por tu culpa perdí una de las mejores inversiones de mi vida, por tu estúpido romance. - dijo mirándome por fin, con curiosidad, para después volver a desviar su mirada.
-Estoy hablando del 60% de la acciones. Mi abuelo me las dejo, junto con las palabras “Espero que con eso logres comprar tu libertad” así que eso eh venido a hacer, a comprar mi libertad. Todo lo que te duele es el dinero, bien te doy la empresa entera a cambio de nos dejes vivir en paz a Yulia y a mi.-
Por fin tenía toda su atención en mi. Dejo los cubiertos sobre la mesa y se recargo en el respaldo de su silla. La batalla estaba comenzando, papa frente a mi en una esquina del cuadrilátero, mientras yo en la otra me vestía apropiadamente con la mascara adecuada; una acolchonada para resistir cada uno de sus golpes, igual a la usan los boxeadores durante su entrenamiento. Una careta, una protección. Una máscara de boxeador.

______________________________________________________________________________________________________
Hi everyone!!! Turururu se acerca el final!!!!!!! Espero les guste. Un saludo a todos
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Re: Máscaras // Por: NaB

Mensaje por mell volkov » Dom 21 Dic 2014 09:47

dash2
nab xfa contiiiii

ClauSr
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Re: Máscaras // Por: NaB

Mensaje por ClauSr » Jue 15 Ene 2015 17:34

Pocas historias me enganchan; pocas historias me hacen pedir más; pocas historias me hacen sentir cosas que una persona no pensaría sentir un escrito; pocas historias hacen que yo grite, maldiga, llore, frustre, emocione y ría de la manera en que lo hago. Sin duda pocas historias me han llegado al corazón y simplemente te tengo que agradecer por escribir algo tan grandioso como lo es "Máscaras" y "La apuesta". En realidad yo leí "La apuesta" en otro sitio web con el nombre de "Cara o cruz" y literalmente me la leí de un jalón y me pareció fantástico; y en alguna parte alguien dijo que encontraría la continuación aquí, y aquí estoy. Me encanta la forma en que escribes. Sin duda está historia se ha convertido en mi favorita por muy lejos. Sin embargo, recuerdo que unos días atrás estaba leyendo algunos comentarios que eran de años pasados y me decía a mi misma: qué suerte tengo de estar leyendo esto cuando el fic ya está terminado, pero al final del capítulo 18 o 19 (no recuerdo bien) me encuentro con la sorpresa de que no está terminada :'(. Así que solamente te pido que no tardes tanto porque no creo soportar tanta tardanza. Conti plis!!

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Re: Máscaras // Por: NaB

Mensaje por xxavaa » Dom 18 Ene 2015 02:44

Nab eres muy realista pero no le des un final triste:(
La música es mi escape, silencia el mundo y mis preocupaciones.
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