MÁSCARAS // POR: NAB

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NaB
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MÁSCARAS // POR: NAB

Mensaje por NaB » Jue 12 May 2011 15:44

Prólogo


Toda nuestra vida llevamos una mascara puesta, quizá tenemos una variedad de ellas escondidas, una para cada ocasión.
Nadie sabía lo que había debajo de la mascara, nadie sabía lo que realmente soy. A veces ni yo misma se quien soy…
Una mascara que usamos por demasiado tiempo se vuelve un rostro para nosotros, se une a nuestra piel; se pierde la distancia, el espacio entre la mascara y nuestro ser. Nos confunde, nos transforma. Perdemos parte de nuestra esencia. Nos volvemos parte de ella.
Pero para que las necesitamos?... cual es su propósito?...
Las usamos como protección, protección a lo que sabemos nos puede dañar… las usamos para alejar el peligro… el peligro de que rompan nuestro corazón.
Pero… como decía Yulia, el amor es una apuesta… das todo, te entregas. Y quizá así, desnuda, frágil, desprotegida, indefensa… quizá así podría amarme… O quizá no.

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Bueno algo es algo :D hehehehe en la semana subo el primer capitulo (la primera parte) sale :D un saludo a todos... y a quien quiera leer este fic le recomiendo leer la primera parte "La Apuesta" gracias
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Re: Máscaras // Por: NaB

Mensaje por NaB » Sab 14 May 2011 00:45

Capitulo 1 : Máscara de tela


Hay una frase que dice “hace falta un segundo para enamorarte y toda una vida para olvidar” y es cierto. Aun recuerdo la primera vez que la vi. Todo comenzó una mañana de agosto, el día de las inscripciones para entrar a preparatoria. No puedo negar que me sentía realmente intimidada. La secundaria había quedado atrás y me encontraba sola, sin nadie a quien yo conociera, en una escuela enorme donde seguramente me perdería.
Cuando llegue a la que sería mi futura escuela por los próximos tres años jamás me imagine lo que me esperaba dentro de esas instalaciones. Inocente del destino que me aguardaba. Me sentí pequeña en medio de esa multitud de jóvenes en espera de su grupo y sus horarios. Pasaron un grupo de chicas a mi lado, su caminar parecía todo un desfile de modas.
-María… apúrate, que ya me quiero ir- dijo la mas alta de ellas a la chica rubia que se acomodaba el cabello mirándose en el vidrio de la caseta de vigilancia. Cuando pase por ahí me mire como lo había hecho la otra chica. Vi mis enormes lentes, y pensé que sería buena idea dejarlos en casa. Lo que daría por tener el cabello lacio como ella. Mi chinos hacían imposible mantenerlo en su lugar. Siempre se me esponjaba y terminaba pareciendo un micrófono andante. Aunque realmente me gustaba su color rojo, poco frecuente. Me reí de mi misma y seguí caminando. Nunca me preocupaba mi apariencia, yo sabía que era bonita, no necesitaba vestirme provocativamente para demostrar nada.
La cinta de mi tenis se había zafado y me agache para atarla. Lo hice mecánicamente, es de la cosas en las que ya no pensamos mientras las hacemos. De pronto sentí un golpe en las costillas del lado izquierdo, y vi que alguien salio volando hacía mi lado derecho. Vi su cabello rubio volando a través del aire para después terminar en el suelo junto con el resto de su cuerpo. Auch! Seguro que eso dolió.
-Hey, estas bien?- pregunte preocupada palmeando la mano de la desafortunada. Ella hizo un movimiento para verme a la cara, lucia enfadada y estuve a punto de creer que me reclamaría o insultaría. Pero en cuanto mis ojos hicieron contacto con los suyos me perdí. El mundo se detuvo en un instante. Todo desapareció, la gente, el ruido, mi cinta, todo. Yo solo la observaba incrédula de la hermosura de sus ojos. Todo el océano contenido en el azul de esos ojos.
-Discúlpame, no te vi.- decía rascándose la cabeza. Escuche su voz como si proviniera de un lugar lejano a donde estaba. Elena di algo! Pensé.
-Estas bien? Hey… te lastime?- me preguntó con preocupación.
-Si… que diga no… estoy bien- dije algo apenada. Sentí como la temperatura de mi rostro y mis orejas aumento rápidamente. Oh no! Me había puesto roja.
-Como te llamas?-
No me dio tiempo de responderle ya que otra chica se le acerco y la ayudo a levantarse.
-Yulia estas bien?- Le pregunto.
“Su nombre es Yulia” pensé para mi misma. “Bonito nombre, para una chica muy … bonita”.
-Si no te preocupes, no me dolió nada- dijo mientras sonreía y se volvía a rascar la cabeza.
-Saliste volando!, segura que no te golpeaste la cabeza?-
-Si, creo que le pegue mas fuerte a ella- dijo señalándome.
La chica rubia que había llegado a levantarla volteó a verme. Tenía unos ojos verdes muy bonitos pero nada comparado al los azules que me acababan de cautivar.
-Disculpa no te vi- Volvió a decir Yulia mirándome apenada.
-Fue un accidente- le dije.
La otra chica la tomo de la mano y se la llevo… “Demonios ni siquiera le dije mi nombre”.
Después del penoso accidente fui a revisar las lista de los grupos de primer año. Encontré mi nombre en la lista “Elena Katina Seergevna” grupo 430. Volví a revisar la lista en busca de alguna Yulia y encontré a una Yulia Volkova Olegovna… “espero que sea ella” dije con una sonrisa en mis labios.
Mis clases comenzaron al siguiente lunes. Estaba nerviosa viendo el uniforme nuevo sobre mi cama. Todo en perfecto orden como siempre.
Pensé en dejar mis anteojos pero lo cierto es que no vería nada sin ellos. Y esa era yo, pensando en todo; Lena la racional, Lena la perfeccionista, Lena la obsesiva. Y ese día mi obsesión tenía nombre: Yulia.
- … que bonitos ojos tiene, del color del océano-
Como siempre era de las primeras en llegar a la escuela. Me sentía nerviosa, eso de conocer gente nueva no se me daba. Pero ahí estaba yo, frente a las bancas y pupitres vacíos de mi nueva escuela.
Me acomodé el suéter del uniforme de color negro, y me alise la falda de color negro con tonos grises y líneas blancas formando cuadros. Mi blusa blanca estaba perfectamente planchada al igual que la corbata del mismo color de la falda. Me senté en la primera fila, no conocía a nadie, entonces me daba lo mismo el lugar donde me sentara. Al dar las 7 de la mañana comenzaron a entrar mis nuevos compañeros; una chica bastante delgada, con la apariencia de romperse en cualquier momento; un chico con unos anteojos aun mas grandes que los míos. Otro chico bastante gordito y alto, moreno, con ojos verdes; otro bastante atractivo, rubio, musculoso, sin duda deportista.
Me acomode los lentes con el dedo índice. Una chica entro al salón, rubia de ojos verdes, la que unos días antes estaba con Yulia. Me miró y se sentó en la ultima fila; sentí su mirada aun puesta en mi, pero no volví a verla.
Y entonces ella entro al salón; con la blusa del uniforme fuera de la falda, le daba un aspecto despreocupado, su cabello sujeto por una liga a la altura de su nuca. Sus dientes blancos enmarcados por esos labios delgados y rosados en una sonrisa. Paso frene a mi sin siquiera verme. Yo la seguí con la mirada, atenta a cada uno de sus movimientos. Se sentó en la última fila junto a la otra chica, dejo su mochila en el suelo frente a sus piernas. Que tenía esa chica que me intrigaba tanto? Su manera de sonreír, de mirar, de volver a sonreír. Se percató de mi mirada y entonces giro su vista hacia mi. La otra chica le decía algo, pero ella me miraba a mi.
-Dice que el profesor es un pesado- escuche que decía la de ojos verdes.
Por un momento me quede ahí, sin decir nada, sin voltear mi vista, nada, solo viéndola. Después sentí vergüenza, no era corrector ver tan fijamente a alguien y menos cuando no lo conoces. Volví mi vista al frente.
Lo peor de un inicio de clases es el levantarte y tener que presentarte ante tus nuevos compañeros. Es la primera impresión, todo lo que digas puede ser utilizado en tu contra. El profesor se recargo en el escritorio y entonces el momento de la verdad comenzó.
-Hola a todos- comenzó una chica rubia, una de las chicas que vi al llegar a la preparatoria, la que parecía modelo.- Mi nombre es María, tengo 15 años, soy picis, soy súper buena onda, me encanta el Shopping, ir al cine, y obvio el reven con mis amigos- Precisamente a eso me refería, o parecías idiota o agradable. Ella sin duda era bonita, tenía un punto a su favor y todos los chicos la veía como un gran pedazo de carne. A mi me pareció estúpida. Otros chicos se presentaron… y llego mi turno oh oh!.
-Hola… yo soy Lena Katina, tengo 16 años, me gusta la música, tomo clases de piano desde los 6 años. Quiero estudiar psicología… –
-Katina?- pregunto el profesor y reviso mi apellido en la lista de asistencia. –Eres algo de Sergey Katin?-
Oh oh esa es la clase de cosas que no quería decir en frente de mis nuevos compañeros.
-Es mi papa- dije poniéndome roja hasta de las orejas.
-Quien es ese?- le pregunto Yulia a su amiga aunque no de manera tan discreta ya que la pude escuchar.
-Es uno de los empresarios mas importantes de Moscú- le respondió.
-Ahhh-
Genial, ahora era la “hija de papi” de mi salón. Pero que hubiera podido decir. Me senté y ya no quise decir nada mas. Las presentaciones siguieron. La amiga de Yulia se llamaba Nadia tenía mi edad y parecía agradable. Yulia se levanto y ahora tenía un pretexto para verla así que no despegue mi mirada de ella ni un solo momento.
-Hola, mi nombre es Yulia, tengo 15 años, y a mi también me gusta la música- dijo mirándome- toco el piano desde chiquita y hemmm… me gusta ver televisión y ya… eso es todo-
Sonreí. Teníamos la música en común.
Además de ella no había nada interesante, ni en el salón ni en la escuela. Al día siguiente todo se volvió a repetir, salvo que esa vez cuando paso Yulia junto a mi me sonrió y levantó la mano como saludándome. De inmediato mis mejillas se ruborizaron, y yo me voltee avergonzada. Pero tan solo el que me volteara a ver en ese instante fue motivo para estar feliz el resto del día. “Yulia Volkova Olegovna, que chica tan intrigante” pensé. Su sonrisa te hacía sonreír sin motivo. Eso estaba mal, las chicas no se fijan en otras chicas de esa manera, a menos de que quisieran ser considerada lesbianas; estaba mal el ruborizarme, el sonreír como estúpida cuando simplemente era un saludo. Otro día a la hora del receso me senté en una banca del pasillo, había comprado un sándwich y comenzaba a comérmelo cuando ella y Nadia pasaron frente a mi. Yulia volteó a verme.
-Hola-
-…- Suena estúpido, pero en ese momento no sabía que decir. Me puse roja, y mis manos comenzaron a sudar.
Nadia jalo a Yulia del brazo y siguieron caminando.
-Esa niña es rara- dijo Nadia a unos cuantos pasos de mi.
-No es rara, solo es tímida- respondió Yulia con una sonrisa.
-Muy bien Katina- me dije – eres una tonta- y seguí comiendo.
Así pasaron los días. Cada que estaba cerca de ella no sabía que decir. En una ocasión nos pusieron a hacer un trabajo por equipos, todos se reunieron en círculos volteando las bancas hacia su equipo, y porque no, ella y Nadia estaban en mi equipo. Sabía que haría otra estupidez si intentaba hablar con ella. Así que me limite a leer nuestro trabajo y responder las preguntas que nos hacían.
-Me pasas el trabajo- me dijo el chico de los anteojos grandes.
-Dame un segundo… casi lo termino.- respondí.
El resto del equipo solo se nos quedó mirando. Un minuto después se lo entregué.
-Listo, si quieres revísalo- le dije, me levante y salí del salón.
En el pasillo estaban las chicas que vi el día de las inscripciones, las vi y sentí envida de ellas. No de su apariencia, si no de que se veían tan seguras. Si fuera como una de ellas podría acercarme a Yulia y decirle “Hola”. Pero no lo era, yo simplemente era Lena… la hija de Sergey Katin, no era nadie por mi misma.
-Esta bien?- le pregunte al chico de los anteojos grandes al entrar de nuevo al salón.
-Si- respondió.
Tome mi banca y me senté de nuevo en mi lugar.
-Azules, como el cielo, azules, como el mar… -
Estaba tirada en la cama viendo hacía la ventana. Viendo el cielo.
No pensaba en ella como… bueno … solo me encantaron sus ojos. No pensaba mucho en ella… bueno si, me la pasaba pensando en ella. No es que fuera lesbiana, me decía; era solo que tenía curiosidad por ella. Conocerla, descubrirla, ser su amiga.

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hola de nuevo... hehehe bueno esta el la primera parte del capitulo 1... los voy a dividir porq son mas largos ok? gracias por leer este fic... un saludo a todos... y agracias a los que dijeron que les gusto la apuesta, espero este fic tmb les guste :d
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Re: Máscaras // Por: NaB

Mensaje por NaB » Vie 20 May 2011 22:38

Al día siguiente como de costumbre llegué temprano, faltaban 15 minutos para que mi primera clase comenzara así que me levante y decidí salir a recorrer el pasillo. Al mismo tiempo que yo salía alguien entraba corriendo… y chocamos, de frente. La fuerza con la que venía me hizo caer de espaldas hacía el suelo, y al intentar aferrarme a algo jale el brazo de mi atacante llevándomelo conmigo. Mis lentes salieron volando. Sentí un dolor inmenso en el mentón. Me había golpeado con su cabeza. Cuando por fin logre enfocar mi mirada estaba furiosa dispuesta a reclamarle… ahí estaban de nuevo esos ojos azules.
-Disculpa… no te… Hola- dijo intentando disculparse, cuando vio que era yo con quien acababa de chocar me sonrió.
Hay no… otra vez la mente en blanco “Dí Algo!”
-Hola- respondí. Yulia estaba encima de mi, presionando mi cuerpo contra el suelo. Mi corazón comenzó a agitarse por la cercanía se su rostro del mío.
-Debemos dejar de chocar así o una de las dos va a lastimarse- dijo sin dejar de sonreír.
Pensé que estaba a punto de sufrir un ataque cardiaco, respiraba con dificultad y mi corazón golpeaba fuertemente mi pecho, como si quisiera salirse de el. Me asusté, nunca había sentido algo así.
-Te importaría?- Necesitaba salir corriendo de esa situación o realmente me iba a dar algo.
-Eh?-
-Estas encima de mi- le dije preparándome para la huida.
-Ah si, discúlpame-
Se levanto y después extendió su mano hacia mi para ayudarme a levantar. Estaba apunto de tomarla cuando alguien entro al salón. No sabía quien era, porque no podía ver bien.
-Yulia?-
-Hola Nad!, no vas a creer lo que paso- dijo divertida –choque con ella de nuevo-
-Estas bien?- me pregunto la otra chica acercándose a mi.
-Si, solo necesito mis lentes-
-Aquí están!- dijo Yulia encontrándolos.
Los recogió del suelo y me los puso en la mano. Por alguna razón me molesto, ósea, no veo bien pero tampoco estoy ciega!.
-Gracias-
-Me llamo Yulia y ella es Nadia- dijo presentándose finalmente.
-Elena Katina- dije intentando levantarme.
Nadia se acercó a mi y me ayudo a levantarme. Creo que el golpe fue mas fuerte de lo que creía, sentí un mareo. Lo bueno es que la chica de ojos verdes me sostuvo. Adiós a la idea de salir corriendo.
-Segura que estas bien?- pregunto Yulia un poco asustada.
-Si segura, solo fue el golpe-
-Perdón… creí que se me había hecho tarde, y por eso venía corriendo- dijo algo sonrojada.
-Hay Yul, tu no puedes ser mas distraída- dijo Nadia divertida.
Yo comencé a reírme y ellas rieron conmigo.
-Me perdonas?-
-Solo si no vuelves a intentar matarme- dije sin dejar de reír.
-Lo prometo-
-Porque no te sientas con nosotras?- me preguntó Nadia.
Yo aun estaba un poco nerviosa pero asentí y tomé mi mochila para ir con ellas al fondo del salón.
-Odio esta clase, la voz de la profesora me causa sueño- dijo Yulia.
-A ti todo te causa sueño-
La clase comenzó y en efecto a los 15 minutos Yulia estaba dormida con la cabeza recargada en su mano. La vi y no pude mas que sentir ternura.
Ese fue el inicio de nuestra amistad. Dos semanas después ya éramos inseparables. Las tres. Nadia y yo teníamos la misma edad. Yulia era un año menor. No nos separábamos ni para ir al baño. Nos sentábamos en las bancas del fondo del salón. Yulia era muy graciosa, en clase de historia se la pasaba haciendo dibujitos de la maestra y luego nos los mostraba mientras imitaba su voz chillona.
-Señorita Katina… tiene idea de quien fue el primer zar de Rusia?... No?, pues claro que no la tiene porque ni yo lo se- dijo un viernes provocando que Nadia y yo estalláramos en carcajadas. Pero de inmediato nos quedamos serias al ver a la maestra entrando de nuevo al salón.
-Nadia quizá debas decirme como pasar el cepillo por mi cabello, no recuerdo como peinarme. Saben porque se tanto de la revolución rusa? Pues porque yo la viví-
-Veo que le interesa mucho la revolución rusa señorita Volkova- Dijo la profesora de historia detrás de Yulia. Yulia se quedo helada.
-Hem… si maestra, Yulia nos estaba hablando de nuestro ultimo zar y ya sabe toda la historia que se cuenta de la familia- dije intentando rescatarla de esa situación.
-Ya veo, y ya que muestra tanto interés porque no nos habla de ello en la siguiente clase? quizá usted pueda ayudarla Elena-
-Si profesora- dije con una sonrisa en mis labios
Yulia soltó un soplido y la clase siguió.
-No puedo creerlo, porque no me dijeron que estaba detrás de mi?- dijo Yulia algo molesta mientras salíamos del salón a nuestro receso.
-Porque tu seguías hablando- le dijo Nadia.
-No te preocupes, prepararemos una exposición y nos dejara en paz. Tenemos todo el fin de semana- le dije intentando darle ánimos.
-Es que no se nada de historia… de verdad es horrible. A mi que diablos me interesa lo que sucedió antes de que yo naciera?-
-Pues yo se algo, no te preocupes. Si quieres puedes ir a mi casa después de clases y vemos que hacemos-
Nadia me miro interrogante. No se si fui obvia, pero me emocionaba estar mas tiempo con Yulia. Cuando no estaba en la escuela estaba pensando en ella y cuando estaba en la escuela me la pasaba viéndola. Ahora no solo me encantaban sus ojos. Me gustaban sus labios, su sonrisa, su cabello, su piel; Yulia era simplemente perfecta. Y aunque me preguntaba que era lo que estaba sintiendo simplemente me dejaba ir a la deriva de esas emociones. Pero los ojos verdes seguían inspeccionando mi rostro como si me acabaran de descubrir.
-Puedo ir yo también? Quizá pueda ayudarles-
-Si!- dijo Yulia emocionada.
-Claro, esperen les doy mi dirección y las espero en mi casa- dije anotándola en una hoja de mi cuaderno.
Por la tarde yo estaba echa un mar de nervios, acomode toda mi habitación, bueno en realidad siempre estaba en perfecto orden, pero por si acaso, inspeccione arduamente.
A las tres de la tarde llego Yulia. Tanya la chica del servicio la anunció y yo baje a recibirla.
-Hola!- dije sonriendo.
-Wow Lena, tu casa es muy bonita- dijo con asombro.
-Gracias- dije apenada.
Nunca me ah gustado presumir, y menos frente a ella. Subimos a mi habitación y ella se aventó a mi cama entretenida con las 8 almohadas.
-Como puedes dormir con tanta almohada?- dijo sonriendo – yo siempre termino tirando al suelo la única que tengo.-
-Las quito para dormir-
-Y entonces para que pones tantas?-
-hem… no se, mi mamá dice que se ve bonito- dije aun mas apenada.
-Oh… bueno yo se como podemos darle un buen uso a estas almohadas- dijo con su sonrisa traviesa.
-Cual…- No puede terminar la frase ya que Yulia me lanzó una de las almohadas a la cara. –Esa me la pagas- dije divertida y abalanzándome sobre ella.
-No! Basta Lena!. No, no cosquillas no!- dijo entre risas.
De pronto sentí un golpe en la cabeza, y Yulia estallo en carcajadas. Me había dado otra vez con la almohada en la cabeza.
-Estas muerta Volkova- dije subiéndome totalmente a su cuerpo y haciéndole cosquillas en las costillas.
-No!, no, no, espera jajajajaja, no, espera … Lena…jajaja … me rindo!, me rindo-
Me detuve, pero no me le quite de encima. Yulia me tomo de las muñecas y sujeto mis manos por encima de su cabeza. Mi rostro quedo a unos cuantos centímetros del de ella. Sus labios, delgados, húmedos, me gritaban que los acariciara con los míos. Sus mirada se volvió mas intensa que de costumbre, aun tenía esa sonrisa en sus labios. Mis corazón palpitaba fuertemente al compás de su respiración. Como atraída por un imán me acerque a ella lentamente. Sentí su aliento en la punta de mi nariz. La piel se me erizo. Estaba a punto de tocar sus labios con los míos.
-Señorita Lena- dijo Tanya detrás de la puerta – La buscan-
-Enseguida voy- dije quitándome rápidamente de encima de Yulia y acomodándome la ropa.
-Debe ser Nadia- dijo ella. Cuando se levanto vi su rostro sonrojado. No puede evitar sonreír. Estaba roja, y era mi culpa.
Por mas que Nadia y yo intentábamos explicarle la historia rusa a Yulia no se aprendía nada.
-Me rindo Volkova!- dijo Nadia tirándose en el sofá de la sala. –Se nota que no has escuchado nada en la clase-
Yulia agacho el rostro apenada.
-Te dije que tenías problemas con historia!- dijo entre enojada y avergonzada.
-Ok ok- dije intentando tranquilizar a Nadia –tengo una idea-
-El río Moscova tiene una longitud de 502 km, corre aproximadamente unos 80 km dentro de la ciudad.- Decía el guía de turistas del “tranvía fluvial” como les llamamos a las motonaves que antes del invierno circulan por el Moscova.
Abordo, con nuestro chalecos salvavidas y lentes de sol las tres escuchábamos atentamente la historia de cada monumento histórico o cultural, por el que pasábamos. El viento me golpeaba la cara, mi cabello seguía su ritmo y de vez en cuando se pasaba de mi nuca a mi cara picándome los ojos. Nadia sentada detrás de mi se quito una liga que usaba como pulsera y me la dio.
-Gracias- le dije y sujete mi cabello con ella.
Yulia tenía toda su atención en el chico que hablaba y hablaba frente a nosotros. Sus manos aprisionaban la cámara lista para dar el siguiente salto y tomar una nueva fotografía.
-A continuación tenemos la famosa iglesia “sangre derramada”, uno de nuestros edificios mas hermosos hablando arquitectónicamente…-
Yulia volteó a verme y puso cara molesta.
-Porque te recogiste el cabello?-
-Eh?-
No dijo nada mas y me quito la liga volviendo a soltar mi cabello.
-Así te ves mejor- dijo volviendo a centrar su atención en nuestro guía.
-Yo solo agache el rostro para que no se diera cuenta de que estaba sonrojada.
Después de dos horas de viaje nos bajamos en el malecón y seguimos nuestra visita como turistas en nuestra propia ciudad.
-Es la tercera plaza mas grande del mundo…- le decía mientras caminábamos por la plaza roja – es el centro de la ciudad ya que de aquí parten las principales calles de Moscú. Esa es la catedral de San Basilio la construyó el zar Iván “el terrible” en el siglo XVI . Este es el monumento de Minin y Pozharsky de 1818, fue uno de los primeros monumentos civiles de la ciudad. Por allá esta el Patíbulo y el Mausoleo de Lenin. Y ese edificio es el museo de historia-
De vez en cuando Nadia completaba mis narraciones. Yulia solo me veía asombrada sin decir palabra alguna y tomaba fotografías.
Pasamos toda la tarde caminando, museos, monumentos, El kremlin, la torre campanario de Iván el grande, la plaza de las catedrales, la plaza Maneshnaya. Historia en cada rincón de nuestra ciudad. … terminé con los pies adoloridos.
Por la tarde nos tiramos en el pasto del Hermitage Garden, mientras una filarmónica llenaba el aire con bellas melodías.
-Esto es hermoso- dijo Yulia viendo el atardecer en el horizonte con los edificios de marco.
-Y cansado- dijo Nadia sonriendo.
-Deberías ser profesora de historia- Dijo Yulia sonriéndome. –Si la despeinada me hubiera llevado a un recorrido así no reprobaría.-
Las tres comenzamos a reír. Nadia se recargo en Yulia. Como si escuchara mi pensamientos y quisiera cumplir mis deseos Yulia se recargo en mi, mientras el sol terminaba de ocultarse, dejando en oscuridad a la capital rusa.
Esa noche las dos se quedaron a dormir en mi casa, con el pretexto de hacer la tarea. Y aunque mi cama era grande Yulia termino quitándonos una almohada y durmiéndose en el suelo, a mi pesar.
Y como se esperaba la exposición fue un éxito. Hicimos una presentación con las fotografías que Yulia tomó. Y a la profesora no le quedo mas que ponernos una buena calificación y dejar en paz a Yulia.
-Gracias- me susurro Yulia por la espalda mientras tomábamos nuestro lugar.
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Re: Máscaras // Por: NaB

Mensaje por NaB » Dom 29 May 2011 20:57

Después de ese día no era raro que Nadia y Yulia estuvieran en mi casa, cuando hacia calor nos metíamos a la alberca un rato. Cuando hacía frío Nadia nos preparaba chocolate.
Una noche mi abuelito se enfermo. Nadia estaba en casa conmigo. Al ver que no mejoraba comencé a asustarme.
-Tranquila- me dijo abrazándome – Ya llame a un medico, no debe tardar-
-Gracias… disculpa tu tenías que ir a casa-
-No te preocupes, no voy a dejarte sola. Solo llamo a mis padres y me quedo contigo- dijo intentando darme ánimos. Con esa acción Nadia se gano mi cariño. Me hizo sentir que no estaba sola. Me dio su apoyo. Y yo le dí mi amistad. Se quedo conmigo toda la noche cuidando a mi abuelito. Y ya que mejoro regreso a su casa, a pesar de que sus papás ya estaban muy molestos.
Al día siguiente en la preparatoria lo primero que hice fue volver a agradecerle.
-Oye pequitas?- me susurro Yulia inclinándose un poco hacía mi banca.
-Pequitas?- Me sorprendió la manera en la que Yulia me estaba hablando… tan… cariñosa.
-Si, no te gusta?-
-Hemm… si- Bueno viniendo de ella obviamente me gustaba.
-Saliendo quieres ir al parque?-
-Si, me encantaría- dije sin pensarlo dos veces.
Ya una vez habíamos ido a jugar basketball a un parque que quedaba justo a la mitad de camino entre la casa de Yulia y la mía. Pero era la primera vez que me invitaba a salir así. Ósea preguntarme si quería ir con ella… o … bueno tu entiendes. Ese día después de clases Nadia se fue con su papá quien de vez en cuando pasaba por ella a la escuela. Yulia y yo nos fuimos caminando hasta el parque. Era uno de esos días hermosos con mucha luz, con pájaros cantando por todas partes. Caminábamos sin decir nada, solo ella y yo.
-No creí que terminaríamos siendo amigas- me dijo de pronto.
-Como dices?-
-Que creí que eras otro tipo de persona- me dijo sonriendo.
-Que tipo de persona creíste que era?-
-No se, una mas superficial… pero me da mucho gusto conocerte Lena- me dijo tomándome de la mano y caminando de nuevo. Al principio creí que me tomaba de la mano para que caminara, pero a cada paso me convencía de lo contrario. No me soltaba, ni yo a ella. Entrelazaba sus dedos con los míos, nuestras palmas se abrazaban una a la otra creando una sensación de calidez en todo mi cuerpo.
-Quieres un helado?- me pregunto señalando una nevería en la placita al lado del parque.
-Si-
-de que lo quiere señorita?- dijo viendo los sabores de los helados.
-Humm…. De fresa.- le respondí sin mirar la vitrina. Solo podía verla a ella.
-Me das uno de fresa… y uno de… crema con zarzamoras- dijo con cara de antojo. Nuestras manos aun estaban unidas. Yo no quería soltarla. Y creo que ella tampoco. Le dieron el helado de fresa a Yulia y me lo entrego en sin soltar mi otra mano. Después le entregaron su helado y pensé que el momento había terminado. Esperaría a que ella me soltara.
-Me lo sostiene un segundo- le dijo Yulia al sujeto de los helados y saco de su pantalón unas cuantas monedas con las que pago. Después volvió a tomar su helado y seguimos nuestro camino sin soltarnos. Ja, la cara del sujeto no tubo precio. Jajaja y definitivamente Yulia no quería soltar mi mano. Nos sentamos en una banca y comenzamos a platicar de nuestras familias. Yulia venía de una familia de clase media, su papá trabajaba mucho en una empresa, su mamá se dedicaba a su casa y de vez en cuando, cuando la situación lo ameritaba, trabajaba. Yulia amaba a su abuela, para ella era como su mamá, pero ya tenía un par de años sin verla, mas que en vacaciones. Yo no sabía que decirle. Para mi, mis papás era solo una visita en casa; pasaban mas tiempo viajando que con nosotros. Mi hermano mayor Sergey ya estaba casado y con dos hijos. Y Dima siempre estaba con sus amigos. Así que en casa solo éramos mi abuelo y yo. Mi abuelo, jajaja cuando era pequeña me daba mucho miedo. Pero después con el paso del tiempo aprendí a querer a ese gran hombre; quien se volvió en mas que un abuelo en mi amigo.
-Hola abuelito-
-Hola mi niña. Porque tardaste tanto?-
-Estaba en el parque, fui por un helado-
-Con algún suertudo eh!- dijo mi abuelo sonriendo.
-No abuelito, solo con una amiga-
Mi abuelo, mi amigo… que pensaría…
Alguna vez has intentado ver através de una tela?... los hilos te impiden ver la totalidad de tu entorno volviéndola borrosa y fraccionada… y lo mismo pasa cuando te miran a ti… escondes solo lo que no quieres que vean... o lo que no quieres ver.
A lo largo de la piel de mi rostro los hilos de la tela se entrecruzaban, ocultando mi miedo al rechazo de ese gran hombre al que amaba, creando una.. mascara de tela.
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bueno ese es el final del primer capitulo espero les este gustando XD
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Re: Máscaras // Por: NaB

Mensaje por NaB » Lun 27 Jun 2011 21:42

Capitulo 2: Máscara de carnaval

Yulia… Yulia… Yulia, todo era Yulia para mi. “Que estará haciendo? En que estará pensando?”. Que eran todos esos sentimientos que me asaltaban intransigentes y despiadados?.
A finales de ese septiembre mis padres se habían ido otra vez, ahora a España. Y como siempre yo me quedaba en casa a cuidar a mi abuelo. El padre de mi padre con su escaso cabello blanco y su barba siempre recortada, estaba sentado frente a mi en la sala. Tenía un tanque de oxigeno a un lado y su mascarilla en la mano en caso necesitarlo.
-Lena… Lena… Lena-
-Eh? Me hablas?- dije saliendo de mis pensamientos.
-Hoy estas muy distraída hija- me dijo con su voz ronca.
-Solo pensativa abuelito- respondí.
-Pareces enamorada- dijo sonriendo.
-No abuelito, como crees?. Solo estoy pensativa.-
-Y porque suspiras?-
-Hem… no se- Ni siquiera me había dado cuenta de que suspire.
-Dime… quien esta en tu cabecita en este momento?-
Yulia, siempre esta Yulia en mi cabeza.
-Nadie abuelito…-
-Sabes que me puedes decir, soy bueno guardando secretos-
-Como sabes... cuando estas enamorada?-
-Pues, veamos… cuando yo me enamore de tu abuela todo el tiempo pensaba en ella. Le escribía cartas que nunca le entregaba. Iba a caminar cerca de su casa para ver si me la encontraba. Me ponía colorado si me saludaba. Cuando estaba con ella me sentía feliz. Le escribía poemas. El día en que me dijo que se quería casar conmigo pensé que no podía haber un hombre mas feliz en el mundo. Toda mi vida la dedique a hacerle saber cuanto la amaba.-
Bueno… yo no le escribía cartas, ni poemas… me ponía rojita, pero eso es normal cuando acabas de conocer a alguien no?. Estar enamorada son palabras mayores, estar enamorada es la sentencia a sufrir. No podía, no, estaba mal, solo estaba confundida.
-Lena, LENA!-
-Hem? Que paso abuelito?- pregunte saliendo de mis cavilaciones.
-Tocan la puerta hija-
-Ah si… voy-
Abrí la puerta y ahí estaba de pie frente a mi. Porque en ese momento en que intentaba convencerme a mi misma de que solo era una confusión se le ocurría aparecer.
-Hola pequitas-
-Hola… que… que haces aquí?- acaso podía escuchar mi pensamiento y aparecer?. Pues de una u otra manera estaba ahí de pie frente a mi. Con sus jeans gastados y su playera negra pegada al cuerpo que me encantaba.
-Si estas ocupada me voy… yo, solo quería verte-
Quería verme?
-NO!, quiero decir pasa… hemm ya comiste?- le pregunte cerrando la puerta.
-No, pero aun no tengo hambre, si estas comiendo puedo regresar después-
-No, pregunto para decirle a Tanya que somos tres para comer-
-Ah… si… gracias-
-Hola niña Yulia!- la saludo mi abuelito
-Hola señor Sergey- respondió ella el saludo.
-Jajaja cuando vas a dejar de decirme señor, me haces sentir mas viejo de lo que soy- mi abuelito, pocas veces sonreía, pero creo que el encontraba lo mismo que yo en Yulia y apenas aparecía sonreía.
-Pero usted me dice niña… así que yo le digo señor-
-Jajaja ok señorita Yulia, nos acompaña a comer-
-Si gracias-
-Abuelito vamos a mi habitación, si necesitas algo me llamas-
-Si hija… se portan bien- dijo aun sonriendo
-Tu abuelito me cae muy bien- comenzó a decir Yulia tirándose a mi cama. – Yo no recuerdo a mi abuelito, dicen que murió cuando yo estaba chiquita. Pero a mi abuelita Anya la adoro-
-Lo se, ya me lo habías dicho… fue quien te cuido de niña no?-
-Si, ella es como mi segunda mamá-
-Pues mi abuelito es quien me cuida a mi… y es mas como un amigo o algo así. Le cuento casi todo-
-Casi? Ósea que también le guardas secretos a el?-
-Bueno si, pero cosas sin importancia-
-Como que?- me pregunto levantándose para verme “Fuck! Como que creo que…?”
-Pues cosas… -
-Vamos cuéntame uno de tus secretos… y yo te cuento uno-
-Pues … en el kinder había un niño que me molestaba diciéndome zanahoria, siempre me hacía llorar. Y hasta hoy odio las zanahorias. –
-Zanahoria? … en serio ese es tu secreto?- yo solo levante los hombros - que idiota… no pareces zanahoria-
-Bien. Te toca contarme un secreto-
-Pues, hemm… no tengo-
-Como que no tienes?-
-No, ahora que lo pienso no tengo ningún secreto- dijo sonriendo – que triste es mi vida jajaja-
-tonta ¬¬-
-Sabes que estaba pensando?-
-En lo aburrido de tu vida?- dije fingiendo molestia.
-No, en que no te he escuchado tocar el piano, y quiero escucharte ahora-
-Yo tampoco te he escuchado a ti-
Bajamos y nos sentamos frente al piano. Yulia se me quedaba viendo, lo cual me ponía entre incomoda y satisfecha.
-Yo ya te conté un secreto así que te toca tocar a ti primero-
-A mi? Pero si yo te pedí que tocaras algo!...-
-Nada… yo quiero escucharte a ti primero-
-Ash esta bien…- dijo poniendo las manos sobre las teclas-
-Martinillo, martinillo… donde estas?.... – Yo puse cara de “no es cierto”. Y ella comenzó a reír. Y el Do, do , re do… de pronto cambió a otra escala…
- Me encanta! - Dije sonriendo
-Toca conmigo- dijo Yulia con su sonrisa de niña tierna. Moonlight sonata me traía muy buenos recuerdos. Y así yo del un lado, Yulia del otro sonaba aún mas increíble esa melodía. Jamás había compartido el piano con alguien, al menos no de esa manera. Yo tocando las notas mas altas, Yulia complementando con acordes. La vi de perfil, su nariz, sus labios, sus ojos, su mentón. Todo en ella tan pequeño y hermoso. Sus labios formaron una sonrisa y cuando me dí cuenta Yulia tenia mi mano entre sus dedos. Esa pequeña presión en mi piel, logro que se erizaran los bellitos de mis brazos. Por ese momento tuve conciencia de cada una de mis células, del ritmo de mi respiración, de los latidos de mi corazón. Se acercó a mi y mi estómago dio un salto hasta llegar a mi cerebro. Me dio un beso en la mejilla, y poco a poco mi sangre comenzó a teñir de rojo mi rostro.
-Te quiero pecas- me dijo sonriendo.
-Yo también te quiero chaparra- le respondí dándole otro beso en la mejilla muy cerca de sus labios. Se ruborizó y yo por un momento me sentí valiente.
-Señorita ya esta puesta la mesa- me dijo Tanya entrando a la sala.
-Si enseguida vamos. Mi abuelo ya bajo?-
-Ya- respondió mi abuelo desde la salida del despacho. Yo sentí que el mundo se me caía a los pies. Había visto que bese a Yulia en la mejilla?
-Lena?, te sientes bien?- me pregunto Yulia.
-Si, estoy bien-
-Estas muy pálida- me dijo sujetando mi mano.
-quieres que llame al medico?- me pregunto mi abuelito.
-No de verdad estoy bien, mejor vamos a comer- respondí.
Mientras comíamos mi abuelo me miraba y luego miraba a Yulia.
-Señorita Yulia?- le llamo mi abuelo.
-Dígame- contesto mientras dejaba de comer.
-Tu que eres amiga de mi niña sabes de quien esta enamorada-
Sentí que el trozo de carne se me atoraba en la garganta por lo cual comencé a toser… Como se le ocurría a mi abuelito hacerle esa pregunta a Yulia!?!
-Estas enamorada?- me pregunto Yulia sorprendida.
-No, abuelito ya te dije que son suposiciones tuyas… yo no estoy enamorada de nadie- dije tratando de sonar convincente.
-Hummm... y ustedes desde cuando son amigas- pregunto de nuevo mi abuelito. Yo solo sentía que cada vez estaba mas roja.
-Pues desde que comenzó este año… aunque pecas se comportaba extraña… no hablaba con nadie y se ponía como jitomate cada vez que la saludaba-
-Se sonrojaba?- pregunto mi abuelito inspeccionándome con la mirada.
-Pues si abuelito… sabes que me cuesta socializar son la gente- dije intentando sonar convincente.
-Hummm y como va la escuela-
-Pues muy bien!- respondió Yulia sonriendo – saque 8 en historia… y mire que eso de la historia no se me da, pero Lena me ayudo-
-Que bien, me da gusto que se ayuden-
Una tarde al llegar a casa me encontré con que mis padres llegaban de su viaje a España. Tenían la sala llena de regalos, como si con eso compensaran su ausencia. Mamá, que era igual a mi físicamente, al verme corrió a abrazarme. La había extrañado mucho.
-Mírate hija, que grande estas… pero Lena, esos lentes no dejan apreciar tus ojos. Voy a comprarte unos de contacto-
-Pero ma…-
-Pero nada- me interrumpió- ya lo decidí. Mi hija tiene que lucir hermosa, como su madre-
-Hija- dijo mi padre secamente.
Sin abrazos ni nada de su parte tan solo me entregó una bolsa con regalos en el interior.
-Voy a mi habitación-
-Hija, tenemos una cena esta noche, así que porque no te pones uno de esos vestidos que traje para ti?-
-Si mamá- dije sin ánimos.
Ir a sus reuniones era lo mas aburrido del mundo. Ellos se la pasaban relatando sus viajes y hablando de negocios. Y yo tenía que soportar a un montón de chicos estúpidos que solo hablaban de la ultima moda en Paris, o de su auto nuevo.
-Mamá… puedo invitar a unas amigas?- pregunte esperanzada de que aceptara.
-Amigas?- preguntó algo molesta.
-Si, mis amigas de la preparatoria- afirme contenta.
Al ver mi cara no pudo negarse. Así que solo asintió con la cabeza y yo corrí a mi habitación a llamarle a Yulia.
-Alo?-
-Hola, buenas tardes. Me puede comunicar con Yulia-
-Si espere… ENANA!!! TE HABLAN POR TELEFONO!!-
jajaja el hombre que contestó el teléfono si que gritaba.
-Alo?- oí su voz a través del auricular.
-Hola enana- dije riéndome.
-Lena! Hay que vergüenza- dijo y yo pude imaginármela con sus mejillas rojas de la vergüenza.
-Te llamo para invitarte a una cena esta noche. Mis papás llegaron de España y tienen una cena de negocios. Y pensé en invitarte. Que te parece?-
-Gracias- dijo.
-Gracias si? O gracias no?- pregunte.
-Si jajaja perdón… quiero decir… si, me encantaría- sonreí.
-Perfecto, entonces te espero en mi casa a las 7?-
-De acuerdo ahí estaré… oye Lena?-
-Dime-
-Invitaras a Nadia?-
-Si estaba por llamarle por?-
-No por nada… entonces te veo a las 7-
Colgué el teléfono y le marque a Nadia, quien de inmediato me dijo que si. Y a las 7 yo estaba lista con un vestido rojo y mis nuevos lentes de contacto. Intenté acomodarme el cabello, pero se esponjaba. Termine alaciándomelo. No me gustaba maquillarme, pero en ese tipo de reuniones no había opción. Delinear mis ojos fue toda una faena, pero al final me vi al espejo y me sonreí. Hermosa. Esperaba sorprender a Yulia. Nadia fue la primera en llegar. Se había puesto un vestido verde muy entallado, con escote en la espalda. Se veía bien. A las 7:15 las dos estábamos paradas en el recibidor riéndonos de alguna ocurrencia suya cuando el timbre de la puerta sonó.
-Debe ser Yulia- dijo- Volkova, mas despistada no puede ser- dijo para de nuevo hacerme reír.
Al abrir la puerta casi me voy de espaldas.
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Hello... bueno lo prometido es deuda XD y aqui esta la primera parte del capitulo 2 :D espero que les guste y porfa sigan comentando
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NaB
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Re: Máscaras // Por: NaB

Mensaje por NaB » Jue 21 Jul 2011 16:39

Yulia, se veía hermosa, encantadora, fascinante. Había cargado sus ojos de maquillaje negro, del mismo color de su vestido. Su cabello rubio estaba recogido en una coleta, con un par de mechones a los lados. La mandíbula se me calló al suelo de la sorpresa.
-Tarde como siempre- la regaño Nadia.
-Perdón, mi papá se perdió y dimos como mil vueltas- dijo disculpándose. –Lena?- dijo moviendo su mano enfrente de mis ojos.-Estas bien?-
-Si… eh … si, ya casi nos vamos… solo falta mi mamá.-
-Y vamos a esperar en la puerta?. – dijo divertida con mi actitud.
-No, disculpa.. pasa- dije quitándome de la puerta.
-Te ves muy bien- le dijo Nadia a Yulia.
-Si, pero pecas se ve mejor-
No pude evitar ruborizarme.
-Y tus lentes?-
-Traigo de contacto, mi mamá se empeña en hacerme ver como modelo- le dije.
-Yo me siento ridícula en este vestido- dijo haciéndonos reír. – Pero ya saben como es mi mamá. “no hija, no puedes ir a una cena con esos jeans, estas loca!”-
-Hija?- me llamo mi mamá. –Ya están listas?-
-Ya mamá…- dije viéndola bajar las escaleras. –Mamá ella es Nadia, y ella es Yulia. Ella es mi madre, Inessa –
-Mucho gusto- dijo Nadia acercándose a saludarla.
-El gusto es mío.- dijo respondiendo el saludo.
-Un placer conocerla- dijo Yulia con las mejillas ruborizadas.
-Un placer Yulia-
Un par de horas después mis dos amigas y yo estábamos en el salón brindando con una copas llenas de jugo de naranja. Sonreíamos inocentes ante el futuro que nos esperaba. Nadia era mayor que yo por unos meses, siempre vestía en tonos verdes según ella para resaltar el color de sus ojos. Su cabello rubio recorría sus hombros en oscilantes curvas. Era bonita, pero no tanto como ella.
Yulia, nunca la había visto tan hermosa como esa noche. Sus ojos azules enmarcados con el negro de su delineador. La miré y sonreí inconcientemente.
-Que? De que te ríes?.- Me preguntó.
Reírme?... si es lo último que estaba haciendo!... yo solo la estaba… contemplando.
-De que te ves muy diferente a cuando te despiertas en las mañanas- dije intentando ocultar mi mirada.
Nadia, ella y yo estallamos en carcajadas.
-Pues con ese vestido nadie se imagina que roncas por las noches- dijo regresándome la broma.
-Yo no ronco!- dije algo apenada. -Verdad que no ronco?- le pregunte a la que entonces era mi mejor amiga.
Nadia se limito a reír.
-Ya par de bobas, voy a ver si puedo robarme un vaso de vodka para nosotras- dijo dándonos la espalda y dirigiéndose a uno de los meseros.
Yulia y yo nos miramos a los ojos y no pude evitar que mi sangre tiñera de rojo mis mejillas. El tenerla cerca me ponía nerviosa, el estar sola con ella era peor. Solo pude desviar la mirada; no quería que se diera cuenta. No entendía porque me hacía sentir así. Me intimidaba. Y al mismo tiempo me hacía sentir tan bien.
-Que pasa?-
-Verdad que no ronco?- repetí la pregunta.
-Claro que no tontita- dijo acercándose a mi.
Me rodeó con sus brazos y yo sentí como si estuviera cayendo. La música de fondo no me ayudaba… el músico que tocaba el piano interpretaba always on my mind mientras mi corazón se encogía entre sus brazos. De pronto su calor dejo de envolverme y extendió su mano hacia mi.
-Me concede esta pieza señorita?-
Solo una?... si yo quería concederle todas las piezas de mi vida… bailar con ella…
-Siempre-
Sonreímos y ella me tomo de la mano y comenzamos a bailar, muy cerca una de la otra. Recargue mi rostro sobre su hombro y cerré los ojos. Ella puso sus manos sobre mi cintura. El ritmo de la música le dio el compás a mi corazón. Yulia moviendose de un lado a otro en un suave balanceo. Llegó un momento en que podía sentir su corazón latir dentro de mi pecho. Ojala ese momento hubiera durado para toda la vida.
-*1*Maybe i didn´t hold you… all those lonely, lonely times.-comenzó a cantar muy cerca de mi oído- And i guess i never told you… i´m so happy that you´re mine. If i make you feel second best, girl… i´m sorry i will blind…-
-Es *2*“i was blind” Yul- dije sonriendo.
-oops- dijo riendo.
Su voz tan cerca de mi oído hizo que se me erizara la piel. No sabía que era lo que sentía, pero sin duda era mas que una amistad. No me sentía así con Nadia, ni con nadie mas. Ella me hacía estremecer. “Que es lo que siento por ti?” me preguntaba.
–Sabes que el ingles y yo no nos llevamos-
-Lo se-
-Pecas… - dijo separándose un poco.
-Dime-
-Tus ojos son verdes y grises al mismo tiempo- dijo viéndome a los ojos.
Ok… eso hizo que el estomago terminara donde mi cerebro. Esa sensación de vértigo y mariposas en el estómago, fue la primera vez que la sentí tan claramente.
-Si, lo son-
-No lo había notado. No te vuelvas a poner esos lentes- dijo no como una orden, mas bien como una petición y me volvió a abrazar.
-Te quiero- dijo apretándome mas contra ella-
-Y yo …-
-Misión cumplida- dijo Nadia acercándose a nosotras. De inmediato nos separamos muy a mi pesar. Aun así no podía dejar de sonreír como estúpida.
–Me encanta esta canción- dijo sirviendo un poco de vodka a nuestras copas discretamente.
-Yo la amo!- dije sonriendo mirando a Yulia.
La amaba, estaba enamorada de Yulia. Por eso mi cuerpo reaccionaba así al estar cerca de ella. Nadia me miro curiosa.
-A mi también me gusta- dijo Yulia sonriendo sin percatarse de la mirada tan penetrante que nos dedicábamos Nadia y yo.
-La amas?- me pregunto Nadia como si nada.
-Es una hermosa canción- dije intentando cambiar de tema.
Yulia casi escupe el jugo de naranja y puso cara de asco.
-Guacala!, esto quema! Y sabe feo- dijo Yulia haciéndome reír.
Le devolvió la copa a Nadia quien no dejaba de mirarme de esa manera.
-La amas?- volvió a preguntar.
-Si, eso dijo Nad. Esta padre la canción; hasta yo me la se. Hey miren… voy por unos bocadillos- dijo Yulia alejándose de nosotras
-y bien?-
-Que Nad?-
-Estas enamorada de Yulia?- me pregunto.
No estaba lista para esa pregunta. Yo apenas acababa de darme cuenta de eso. Como se suponía que tenía que reaccionar. Nadia podría haberle dicho a Yulia. Y yo no sabía como reaccionaría. Pensé que se enojaría, y me dejaría de hablar.
-Como se te ocurre- dije sonriendo –Yulia es mi amiga…-
Nadia estallo enana carcajada, y yo me reí con ella.
-Eres una tonta!- dijo entre risas –pusiste una cara cuando te pregunte!-
-Boba- le dije respirando por fin.
-De que se ríen?- pregunto Yulia aun con la boca llena.
-De nada… y tu no hables con la boca llena- le dijo Nadia.
-lo siento- dijo Yulia sonrojándose.
Me encerré en mi habitación al llegar a casa. Siempre me ha dado miedo el soñar despierta, te ilusiona, te hace esperar algo que quizá nunca llegará. La imaginación es un arma de doble filo, te puede hacer sentir muy bien, feliz, o te puede volver loca. Imágenes que borrosas se colaron una a una en mi mente. Yulia entrando por la puerta de mi habitación sin avisar, tomándome de la mano, dibujando mis labios con la yema de sus dedos. Yulia mirándome a los ojos, acercándose a mi, yo sintiendo su aliento en la piel, ella tomándome de la cintura; yo enredando mis dedos con el cabello de su nuca. Mis ojos se abrieron repentinamente cortando así el momento ficticio que aceleraba mi corazón. Me levante asustada, di vueltas por mi habitación. Las dos de la mañana y yo seguía sin poder dormir. Me senté frente al escritorio, tome una hoja en blanco y comencé a escribir, palabras que parecían provenir de un lugar ajeno a mi.
Yulia:
Todas las noches apareces entre mis sueños, siento como gotas de ti se filtran en mi ser. Al despertar eres lo primero que quiero ver. Y aunque intente vaciar mi corazón, con una sonrisa tuya vuelve a llenarse de nuevo. Me da tanto miedo lo que estoy sintiendo. Que has hecho para necesitarte de esta manera tan intensa, como mis pulmones necesitan aire, mi corazón te necesita a ti. Que me haces Yulia? Que me haces para hacerme tan feliz cuando llegas y tan triste cuando te vas. Quiero que tus ojos sean el espejo de mi mirada. Quiero tener tus manos entre las mías. Quiero ser la causa de tus sonrisas. Quiero verte. Quiero…
Deje la pluma sobre el escritorio y me levante. No sabía que era lo que quería. Todo estaba mal. Debía encontrar la manera de quitármela de la cabeza antes de que fuera demasiado tarde y me enamorara de ella. Pero ya era demasiado tarde.
El lunes siguiente entramos a la escuela juntas… aun nos reíamos de la noche de la cena con mis padres. Yulia caminaba de espaldas diciéndonos algo a Nadia y a mi. Cuando sin fijarse choco con una de las chicas que se creían súper modelos.
-Fíjate por donde caminas estúpida!- le dijo la chica rubia con que la que había chocado.
-Lo siento- le respondió Yulia –no te vi-
-Pues claro que no me viste!, eres una estúpida-
-Oye! Ella ya se disculpo contigo!, no tienes porque ser grosera- le dije molesta
-Tu no te metas nerd- me respondió sin mirarme y empujando a Yulia.
-Que te pasa idiota!- le dije jalándole la mano con la que habían empujado a Yulia.
-Sabes que yo no tengo ningún problema contigo pero si insistes no sabes con quien te estas metiendo-
-La que no sabe con quien se esta metiendo eres tu niñita. Y si tienes algún problema con Yulia, tienes un problema conmigo-
-María ya basta, estas dando todo un show- le dijo la otra chica, la de cabello negro.
-Piérdete rojita- me dijo en tono de burla.
-Mejor corre estúpida-
-Loser- dijo dándose la vuelta .
-Oye por cierto, tus zapatos pasaron de moda hace un mes, si quieres luego te regalo unos- dije aun burlándome de ella.
La otra chica se quedo mirándome y luego volteo a ver mis zapatos, mientras la rubia pasaba de un rostro enojado a uno avergonzado. Ninguna de las dos dijo algo, se marcharon y Yulia y Nadia estallaron en carcajadas.
-Ahora si te enojaste!- dijo Yulia.
-Jajajaja pero que fue eso de “tus zapatos pasaron de moda” un insulto?-
-Jajajaja algo así- le respondí.
-Gracias por defenderme- me dijo Yulia.
-De nada-
Nunca me había sentido tan feliz, identificada y complementada. Nadia y Yulia me hacían reír todo el tiempo. Confiaba en ellas ciegamente. Como nunca antes había confiado en alguien.
A la hora del receso, Yulia y Nadia fueron a comprar algo de comer, mientras yo iba al baño. Al salir vi a la chica que estaba con la rubia con la que había discutido.
-Oye- me llamo y yo me gire hacia ella.
-No quiero mas problemas- le dije seria.
-No quiero problemas solo quería decirte que hay una crema para tu cabello, con ella los chinos se mantienen en su lugar- dijo sonriendo.
No sabía si se seguía burlando de mi cabello o hablaba enserio.
-Creo que tienes potencial, deberías sentarte con nosotras-
-No lo creo- le respondí.
-Piénsalo, el estar con nosotras te hace popular, y eso llama la atención de los chicos-
-No me interesa-
-Si es por María, no le hagas caso, a veces se comporta tonta-
-No es por ella, ya tengo con quien sentarme gracias-
-Por cierto, me llamo Anya- dijo dándome la mano.
-Lena-
-Piénsalo Lena- me dio la espalda y se fue.
-Te esta molestando- me pregunto Nadia llegando detrás de mi.
-No-
-Entonces que quería esa estúpida-
-Que me sentara con ellas- dije aun sin comprender lo que había sucedido.
-Hay Lena, eso pasa por andar ofreciendo zapatos nuevos por ahí- dijo Yulia, a quien no había visto hasta ese momento.
Nadia comenzó a reír.
-No seas tonta, no es por los zapatos, quieren que Lena sea su amiga-
-QUE?! NO, no no no. PEQUITAS ES NUESTRA AMIGA!!!!!- le grito Yulia a Anya aunque esta ya estaba muy lejos para escucharla.
-Jaja creo que no te escucho- le dijo Nadia.
-Lena… nos vas a dejar por ser su amiga?- me pregunto Yulia con un puchero de suplica en su rostro.
-Claro que no tonta- le dije sonriendo.
-Puff, que bueno, hubiera tenido que aplicar mis técnicas de tortura para que no te fueras- dijo mientras destapaba su botella de agua.
-Tus técnicas de tortura? Jajajaja que hubieras hecho? Hacerla comer helado hasta reventar? O hacerle cosquillas hasta que se hiciera pipi?-
-crees que no puedo hacer sufrir a alguien?!- dijo levantando el brazo donde tenía la botella de agua sin fijarse. El agua estaba fría, mi piel se erizo en mi mentón, en mi cuello, en medio de mis senos y hasta el ombligo. Cerré lo ojos, y por un segundo nadie dijo nada solo se escucho la botella de agua caer a mis pies junto a mi mochila.
-Lenita… perdóname no fue a propósito, te lo juro, fue un accidente...-
Nadia solo nos veía esperando.
-Creo que me iré a sentar con ellas- dije con seriedad en la voz.
-No!, por favor, no puedes dejarnos. Yo te quiero! No quiero que te vallas!-
Nadia tomo a Yulia por los brazos deteniéndola.
-Déjala ir- dijo con la misma solemnidad que yo, pero con malicia en su mirada y complicidad en la sonrisa.
Me agache a tomar mi mochila y… Cuando me levante Yulia estaba a punto de llorar, sus ojos estaban rojitos. Me rompía el corazón; en ese momento solo quería abrazarla y darle un millón de besos en su carita para que no estuviera triste. Pero tenía que pagar. Desviaba la mirada hacía un lado intentando contener las lagrimas. Yo me acerque y le di un beso en la mejilla como si estuviera despidiéndome. Nadia se hizo a un lado y entonces tuve mi venganza. Yulia grito al sentir lo frío del agua en su espalda.
-Nunca me voy a alejar de ti- le dije al oído.
Yulia comenzó a reír –Me asustaste!, pero esa me la pagas!-
Yo salí corriendo y ella detrás de mi. Varios chicos nos miraban, algunos se burlaban, otros sonreían. Parecíamos niñas pequeñas correteándonos. Pero que importaba lo que los demás dijeran o pensaran de nosotras, solo nos estábamos divirtiendo. En ese momento me sentí en una fiesta de disfraces, donde hay máscaras con plumas, brillantes, colores intensos. Una fiesta donde te diviertes, disfrutas los momentos, pero quizá no por la razón que deberías. Yulia corriendo detrás de mi, había dicho que me quería. Y sin saber esa frase me hizo muy feliz. En mi piel comenzaron a acumularse trocitos de diamantina de colores… las plumas que les faltaban a mis brazos para volar, en mi cabeza hacían volar la imaginación. Las ilusiones, lo sueños, las sonrisas y la diversión hicieron en mi cara una mascara de carnaval.
__________________________________________________________________________________________________________________


*1* Quizá no te abrace todos esos solos, solos momentos. Y creo que nunca te dije lo feliz que soy de que seas mía. Si te hice sentir la segunda mejor, chica lo siento, estaré ciega.
*2* estaba ciego

Espero que les guste... muchas gracias por comprender y por su paciencia. En cuanto pueda escribo el siguiente capitulo. un saludo y un beso a tod@s
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Re: Máscaras // Por: NaB

Mensaje por NaB » Sab 23 Jul 2011 21:07

Capitulo 3: Máscara de hierro

En mi cabeza estaba las palabras que mis padres habían grabado a cincelazos de que una relación amorosa entre dos mujeres estaba equivocada, que no era normal. Lo que yo estaba sintiendo por Yulia no era normal, nada normal. No se suponía que tenía que sentirme tan atraída por una chica. Debería sentir todo eso por algún joven, uno que cumpliera con todos los requisitos de mis padres: apuesto, de buena familia, con un futuro prometedor; y Yulia, simplemente era Yulia… mi amiga a quien simplemente necesitaba, de una manera irracional, cerca de mí. No me importaba nada, menos después de darme cuenta de que estaba enamorada de Yulia. El primer amor es el mas entregado, irracional, visceral; amas y no te importa nada mas. Así estaba yo, tratando de encontrar las señales de ser correspondida en un sentimiento mucho mas profundo que la amistad. El encontrarla mirándome mientras no la veía, el que me sonriera sin razón aparente, que me tomara de la mano y no quisiera soltarme; la manera de susurrarme cosas al oído durante las clases que me erizaba la piel. Todas esas cosas me hacían ilusionarme, pensar que con un poco de suerte, y si, terminaría estando con ella. Y poco a poco me convencí a mi misma de arriesgarme, de decir la verdad y entregarme a la locura del amor, con Yulia como meta.
Solo debía esperar el momento indicado, tantear el terreno y si me equivocaba regresar a lo seguro de nuestra amistad. Pero nadie sabe lo que va a suceder al entregarte sin reservas.
Un día antes de mi cumpleaños Nadia y yo nos quedamos a dormir en su casa, vimos dos películas antes de que Nadia se quedara dormida.
-Buu, ya no va a ver la película que tu trajiste- dijo Yulia viendo a Nadia.
-La podemos ver después- dije después de ver bostezar a Yulia.
-No, vamos a verla tu y yo- Se levanto dejándome ver sus piernas con el short de su pijama, no pude evitar que la sangre se me subiera a la cabeza. Puso la película y después salto al espacio entre Nadia y yo.
-La vas a despertar- le dije como regaño.
-Jajaja Pecas, Nadia duerme como tronco, en cuanto cierra los ojos nada la despierta-
La luz seguía apagada, y solo veía a Yulia por la luz de la televisión prendida. La música de 20 century fox comenzó y yo seguía viendo a Yulia quien se comenzaba a concentrar en la pantalla.
-De que es la peli?- me pregunto.
-Es… cursi- dije sabiendo que Yulia prefería las películas de zombies y balaceras. –Si no quieres verla ponemos otra-
-No, si quiero verla-
La maldición de Aquila era una de mis películas favoritas, ya era algo viejita, pero la idea de estar tan cerca de tu ser amado y no poder estar con el no podía ser mas certero. Yulia recargo su cabeza en mi hombro, y mi atención nunca llego al televisor, estaba mas concentrada en sentir su respiración, el palpitar de su corazón, y el movimiento que de vez en cuando hacía con su mano sobre mi brazo.
La parte donde una flecha alcanzaba al halcón que después resultaba ser Michel Pfeiffer hizo que Yulia diera un brinco.
-Era ella?!- dijo volteando a verme.
Sus ojitos estaban llorosos, y parecía preocupada.
-No se muere verdad?-
-Si te digo no tiene caso que la veamos- le dije riendo.
Me dio tanta ternura que solo pude seguir mis impulsos y abrazarla, ella seguía con su cabeza sobre mi hombro, pero ahora mas cerca de mi cuerpo, con su brazo sobre mi vientre y el otro doblado en su pecho.
La película termino, Yulia apago la televisión y se acomodo para dormir.
-Me gusto la película- me dijo susurrando –Es romántica, pero me gusto-
-A mi me encanta, es de mis películas favoritas-
-Tu eres una cursi pecas-
-No es verdad- le dije e intente meter mi mano entre su brazo y su costado para hacerle cosquillas, pero Yulia me apretó la mano con su brazo y no me dejaba moverla. Nos sonreímos, pero poco a poco mi sonrisa se borro; algo en el ambiente cambió, aunque quisiera no podría explicar que fue, solo se que ninguna de las dos sonreía. Mis ojos se adaptaron a la oscuridad y la luz de la luna iluminaba parte del rostro de Yulia. Yulia frente a mi viéndome, yo viéndola a ella. Levantó una mano y con sus dedos acaricio la piel desnuda de mi brazo derecho. Mi corazón se acelero de a poco mientras ella seguía su camino hasta mi cuello. Mi mandíbula se tenso al sentir la presión de su caricia. Sus dedos partieron por el mismo camino de regreso. Acarició mi mano y yo la suya, entrelazamos nuestros dedos, despacio, sin prisas, devotas a la tranquilidad del ambiente entre nosotras. Como si estuviéramos dentro de una esfera solo ella y yo. Le sonreí y ella sonrió para mi. Cerro sus ojos mientras yo la observaba.
Supe el instante preciso en el que se quedo dormida, cuando su respiración hizo una pausa para continuar lenta y tranquila. Y por primera vez en mi vida me dieron ganas de rozar unos labios ajenos a los míos. Pero el miedo de despertarla me gano, y después me quede dormida.
Soñar, es tan fácil y tan doloroso cuando sabes que solo es un sueño mas. Pero en los sueños puedes conseguir lo que tu quieras, puedes tener el valor de decir las cosas que ocultas.
-Estoy enamorada-
-De quien?-
Yulia y yo estábamos sentadas en una banca de la preparatoria. Se mordía el labio mientras esperaba a que yo terminara de hacer mi confesión.
-De ti- dije sin pena, sin miedo. Valiente, con el corazón en las manos entregándoselo a Yulia.
-Yo también estoy enamorada-
-De quien?- fue mi turno de preguntar.
Ella me tomo de las manos y acaricio con sus pulgares el dorso de mis manos.
-Tengo miedo- le dije
-De que tienes miedo?-
-De lo que dirás-
-No tengas miedo, yo voy a estar ahí contigo- me respondió sonriendo
-Y si no me quieres?-
-Como no te voy a querer- me respondió. –Acaso no sabes lo importante que eres para mi?-
Yulia no espero respuesta, se acerco a mi y acaricio mis labios con los suyos, una caricia inventada, soñada.
La tenía tan cerca que sentía su aliento en la cara, llego el amanecer y con el la realidad. Fue el mejor despertar de toda mi vida. Al abrir los ojos lo primero que ví fue su rostro. El cielo estaba nublado, llovía y las gotas de lluvia se iluminaban con el poco sol que se colaba por las cortinas
iluminando nuevamente su cabello, su piel, el perfil de su nariz, el ángulo de su mandíbula, la sombra de su labio inferior. Esta vez fue imposible soportarlo, y con la yema de mi dedo índice acaricie esa parte debajo de su labio, ella se movió y separo su mano de la mía, por un momento me asuste, pero su mano termino en mi cintura. Aun dormía, y yo solo esperaba que abriera sus ojos para poder verme reflejada en el azul del océano. Pero la chica a su espalda despertó primero…
-Buenos días cumpleañera!-
-Buenos días- dije susurrando para que la rubia en medio de las dos no despertara pero no funciono y lentamente comenzó a abrir los ojos. Al verme sonrió y me apretó contra ella.
-Feliz cumpleaños Pecas- dijo provocándome una sonrisa de oreja a oreja. Rodeé con mi brazos su cuello y la apreté aun mas fuerte.
-Gracias- dije sincera.
-Y que vamos a hacer hoy?- dijo la chica detrás de Yulia interrumpiendo de nuevo mi momento.
Sin padres, ni reglas, teníamos todo el día para celebrar a nuestra manera, sin limites.
-No lo se, tu que quieres hacer?- me pregunto la dueña de los ojos azules que me hacían sonreír.
-La verdad no se. Mis papas aun no regresan así que supongo que podemos irnos a mi casa-
-Si, tengo una idea- dijo Nadia.
Mi abuelito estaba roncando en un sillón junto a la ventana.
-Rápido rápido- decía Nadia mientras nos hacia señas con la mano para indicarnos que no había peligro.
Yulia llevaba la botella de vodka escondida debajo de la sudadera, yo las bolsas de papitas. Tenía miedo de que nos atraparan en nuestro asalto a la despensa. Pero era emocionante eso de estar haciendo algo contra las reglas de la casa. Nos encerramos en mi cuarto.
-Bien ahora si-
-Y como vamos a tomar?- pregunté
-Yulia no trajiste los vasos?- pregunto Nadia
-Vasos? Que no te tocaban esos a ti?- respondió ella.
-Ash, ok voy por ellos- dijo Nadia y volvió a salir del cuarto.
-No creo que sea tan divertido eso de tomar- me dijo Yulia
-Porque lo dices?-
-Es que el vodka quema, yo no se como les puede gustar tomar esto guacala- dijo mirando la botella
-Supongo que lo sabremos… algún día-
-Pequitas?-
-Dime… -
-el otro día… tu abuelo dijo que estabas enamorada. Es cierto eso?-
-Eh???...- por un momento no supe que responder –No, bueno … No –
-Segura? – pregunto como inspeccionándome con sus ojos azules.
-LISTO!!!- grito Nadia con los vasos en las manos.
-Ahora si, vamos a probar esto… Lena saca los cigarros de mi bolsa-
-ok-
A mis 17 años nunca había tomado una gota de alcohol y después del segundo trago mis mejillas se pusieron del color de mi cabello. No sabíamos fumar, así que solo llenamos de humo mi habitación. Nadia se ahogo al dar la primera calada al cigarro. Yulia y yo solo sacábamos el humo sin aspirarlo.
Para nosotras era la mas grande aventura hasta ese momento. Era inocente. Como extraño ser inocente… cuando perdí la inocencia de ese primer amor?... cuando el odio y el rencor fastidió mi vida apareciendo entre nosotras?
Nos sentamos en el suelo en nuestro pequeño circulo, una frente a las otras dos.
-Tengo una idea- dijo la chica de ojos verdes mirándonos fijamente –Es un juego…-
-Si vamos a jugar- dije divertida, con esa sonrisa autentica.
-Le cubrimos los ojos a una y alguien de las otras dos las besa…- continuó - si adivina quien fue se salva, si no tiene que darle un enorme trago a su vaso…-
Desde que escuche la palabra “besa” me puse nerviosa y di gracias de que ya estaba roja por el alcohol.
-Pero yo nunca eh besado a nadie!- dijo la chica de ojos azules.
-Ni yo- dije agachando la mirada.
-Pero algún día van a besar a alguien, tienen que saber hacerlo… y que mejor que las amigas para intentarlo no?- dijo excusándose.
Pensé que sus palabras tenían una doble intención, pero no le presté atención y de alguna forma nos terminó convenciendo.
La primera victima del juego fue la ojiazul quien juró y perjuro que no veía nada debajo de una bufanda. Cuando llego el momento yo no sabía que hacer. Mi amiga me miró y yo a ella esperando a que dijera algo. Me señalo y con sus labios dijo “vas”. Me puse muy nerviosa, las manos me sudaban… mi corazón latía fuertemente y me sentí como mareada. Me tomé todo el vodka de un sola trago para armarme de valor. Lentamente me acerqué a sus labios. Sentí su respiración recorrer la piel de mis mejillas. Y con todo el valor que tenía la besé. Mis labios se entreabrieron, y los presione contra los de ella. Por fin supe el sabor de su saliva, dulce, fresca, con un toque del vodka que estábamos tomando… embriagante. Su aroma lleno mi nariz. Ella apenas movió su labio inferior cuando hizo que mi estomago llegara a mi cabeza dándome esa sensación de vértigo. Con mis dedos acaricie el contorno de su cara, le acomode un mechón de cabello detrás de su oreja y volví a besarla. No se quejo, solo eran caricias de mis labios a los suyos. Abrió la boca y yo abrí la mía, tome su cabeza por la nuca y la acerque con necesidad hacía mi. Sentí la punta de su lengua entre mis labios, y las ganas de caer se incrementaron. Algo paso entre mis piernas que de pronto sentí húmeda mi ropa interior. Esa sensación de humedad comenzó a incomodarme. La segunda vez que sentí cerca su lengua la acaricie con la mía y ella emitió un sonido apenas audible y gutural. Me estaba volviendo loca. Mis oídos dejaron de funcionar, mi corazón después de su agitada cabalgata se paro en seco. Mis labios, ardían con el tacto de los suyos… pendientes a cualquier movimiento. Su respiración se aceleraba, sus labios se teñían de un rojo mas profundo.
Y del mismo modo en el que acerqué me aleje de ella. Por dentro quería gritar de emoción. LA HABÍA BESADO!!!!!!! Pero entonces recordé que no estábamos solas. El alma se me fue a los pies, me dio pánico. Hasta ese momento no había contemplado la opción de que Yulia al enterarse de mis sentimientos no solo me rechazara si no que hasta podía alejarse de mi.
En mi cara se noto el terror y la frustración. Yulia estaba ahí esperando a que mis labios llegaran una vez mas. Nadia me observaba y movió los labios sin emitir sonido alguno.
-La amas- afirmo.
Yo solo pude asentir con la cabeza y agacharme. Que pensaría Nadia de mi?. Y si le decía a Yulia? Y si Yulia se enojaba?... miles de preguntas llegaron de repente a mi cabeza. Si mis papas se enteraban se decepcionarían de mi. No estaba bien… y sin embargo, no me había sentido tan bien en toda mi vida.
-Y bien? Quien fue?- dijo mi amiga viéndome sin ninguna emoción en su rostro.
Yo seguía apenada y asustada.
-Fue pecas- dijo Yulia con voz segura.
De nuevo sentí miedo. Nadia no me quitaba la mirada de encima y yo negué con mi cabeza. Yulia comenzaba a quitarse la bufanda. Yo sentí que me desmayaría.
-No Yul… fui yo- dijo Nadia.

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Gracias por sus comentarios, y por seguir leyendo mis ideas loquitas... en compenzación por la espera subo la primera parte del capitulo 3 espero que les guste... y bueno ... ya saben que la historia se pone algo complicada... tratare de hacer los capítulos que corresponden al tiempo de "La Apuesta" mas breves y ya verán como termina esta historia . Un beso a tod@s
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Re: Máscaras // Por: NaB

Mensaje por NaB » Dom 31 Jul 2011 01:22

No sabía por que había dicho que fue ella. Creí que me había visto tan asustada que había intentado salvarme.
-Entonces quien sigue?- pregunto Yulia.
-Primero tienes que pagar- dijo Nadia. Le sirvió vodka casi hasta la mitad del vaso y Yulia puso cara de asco.
-Es enserio?-
-Si…-
Yo no decía nada, aun estaba asustada, pero fue como si nada hubiera sucedido. Yulia no hizo ningún comentario.
-agggg- dijo después de tomarse el vodka. –esto quema horrible.-
-Bueno Lena es tu turno- dijo Nadia.
Nadia cubrió mis ojos con la bufanda. Aunque no hubiera sido necesario por que los cerré fuertemente. No escuchaba nada, pero sin duda alguna se estaban haciendo señas. Estuve así un par de segundos, y en mi mente paso una idea que me entristeció. Quizá ninguna quería besarme. En realidad Nadia no me interesaba, pero Yulia si. Comenzaba a sentirme incomoda, pero de pronto sentí que alguien se me acercaba lentamente. Puso un mechón de mi cabello detrás de mi oreja, para luego sujetar mi cara entre sus manos. Sus labios presionaron los míos y de inmediato los reconocí, era ella de nuevo. Le temblaban los labios, pero después del primer roce se quedo quieta y se alejo apenas unos centímetros de mi. Sentí su mirada en mi, no dijo nada y volvió a besarme. Me reconoció? Por un momento pensé que si así había sido. Ella estaba inclinada hacía mi y tuve que sostenerme con las palmas de mis manos en el suelo. Se levanto sobre sus rodillas quedando mas alta que yo, y prácticamente sentada sobre mi. Hizo mi cabeza hacia atrás y siguió besándome. Otra vez sentí que estaba cayendo rápido. Ese fue el momento mas excitante que yo había vivido. Su cuerpo inclinado hacia el mío, su pecho rozando el mío, su lengua acariciando mis labios. Me dolió cuando se separo de mi, hubiera querido que durara para siempre; pero nada es eterno. Solo me quedó la embriaguez del vodka en sus labios.
-Quien fue?- escuche la voz de Nadia.
-Yulia- dije aun sin aliento.
-Ashh!! Como supiste?!-
Su voz sonaba extraña, arrastraba las palabras y articulaba exageradamente.
-Creo que a ti ya se te subió- dijo Nadia.
-No me siento bien- dijo y luego salio corriendo hacia el baño.
Nadia y yo la escuchamos vomitar. Y yo pensé que al menos no tendríamos que hablar de lo que sucedió.
-Creo que mejor vamos a ver si esta bien- le dije a Nadia.
-Vamos- me dijo.
Yulia se quedo dormida en un sofá y Nadia y yo seguimos tomando.
-Desde cuando?- me preguntaba.
-Shhh te va a escuchar-
-Esta borrachísima, no creo que se levante hasta mañana. Y bien? Desde cuando?-
-Creo que desde que la vi, no lo se, no estoy segura-
Nadia sirvió la siguiente ronda de vodka.
-Piensas decirle???-
-No lo se, un día pienso que debería. Otro día pienso que es una locura. Quizá solo estoy confundida, no lo se-
-Pues espero que aclares tus sentimientos. No quiero que luego tengan problemas ustedes dos-
-No te preocupes, la quiero tanto que si ella no siente nada por mi me conformare con su amistad. No quiero perderla-
-Eso me parece muy bien. Voy a dejar los vasos en la cocina- dijo dándole el ultimo trago a su vaso y tomando el mío.
Nadia salio de la habitación y yo me quede observando a la rubia dormida en el sofá. Su respiración era lenta, tranquila. Uno de sus brazos colgaba del sofá y su cabello le cubría la cara.
Me acerque para intentar levantarla y recostarla en la cama.
-Yulia- la llame pero no hubo respuesta. Apreté su hombro y volví a llamarla un poco mas fuerte. –YULIA- Apenas un gemido salio de su boca.
Tomé su brazo y lo pase por detrás de mi nuca para tener mejor apoyo. La tome de la cintura y la cargue. Apenas había dado dos pasos cuando sentí que intentaba apoyarse por si sola.
-Lena?-
-Shhh, no pasa nada, vamos a que te acuestes en la cama- le dije soltándola un poco.
Ella seguía colgada de mi cuello. Volteó hacia mi viéndome a los ojos.
-Lena, mi Lena- dijo y me dio un beso en la comisura de los labios, rodeo mi cara con sus manos. –Mi primer beso- dijo susurrando y acariciando mis labios con la yema de su pulgar.
-Yulia…-
–Te quiero mucho-
-Y yo …- comencé a decirle, pero algo en mi me impidió seguir hablando.
-Tu…- dijo recargándose en mi pecho y volvió a poner sus manos detrás de mi cuello. –…que?...-
Su peso callo de lleno en mis brazos. Se había vuelto a dormir.
-Te lo diré, te lo prometo. Pero no así.- Le di un beso en la cabeza y la lleve a rastras hasta la cama donde la deje caer. Le quite los zapatos y la arrope para que descansara. Habían sido muchas emociones para una sola noche.
Pasaron un par de semanas y nadie se atrevía a hablar de esa noche. Nadia y Yulia estaban en el salón mientras yo estaba sentada en una banca fuera del salón.
-Hola Lena-
-Hola Anya- dije sin gran emoción en la voz.
-Como estas?- dijo sentándose a mi lado.
-Bien y tu?-
-Bien… dime ya pensaste en mi propuesta?-
-La verdad es que no tengo nada que pensar, estoy bien con mis amigas- dije sin voltear a verla. Desde adentro del salón Nadia y Yulia nos veían atentas y yo las veía a ellas sonriendo.
-Bueno avísame si cambias de opinión- Se levanto – Nos vemos por aquí- y se fue por el pasillo.
-Que quería esa mosca?- dijo Nadia.
-Lo mismo de la vez pasada-
-Ashh que necia… No entiende que eres nuestra amiga- Dijo Yulia poniéndose rojita hasta las orejas.
-Cualquiera diría que estas celosa-
-Celosa?... Nadia nos quieren robar a Lena!!!!! Pero no se la llevaran sin que peleemos por ella-
-Cálmate tu, peleadora jajaja- dijo Nadia riéndose.
Yo solo me reí.
-Oigan… yo…- comenzó a decir Yulia mientras se sonrojaba
-Que sucede?- pregunte.
-Es que el día de tu cumpleaños me emborrache-
-Nos dimos cuenta- dijo Nadia
-Bueno yo les quería hacer una pregunta-
-Pues pregúntanos Yul- le dije
-Yo quiero saber… quien fue la primera?-
-La primera que Yul?- Pregunto Nadia.
-Ashhh ya saben… la primera que.. me beso- dijo lo ultimo susurrando.
Nadia y yo nos habíamos acercado a ella para escucharla, después nos separamos sin saber que decir. Yo me puse roja y volteé hacia otro lado. Era el momento de decirle que fui yo, pero aun me daba mucho miedo.
-Te dijimos que fui yo Yulia- dijo Nadia.
-Si, pero es que después … no se a mi me toco … ya saben … a Lena y no se… creí que me había confundido-
-Estabas ebria Yul- dijo Nadia.
Debí haberle dicho. Debía gritar “NO, FUI YO… YO TE BESE… YO FUI!” Abrí mi boca, pero nada salio de ella. No podía dejar como mentirosa a Nadia.
-Bueno, quizá me equivoque- dijo rascándose a cabeza.
Los días siguientes no podía dejar de pensar en sus labios. Su suavidad, su sabor, su olor. Fascinante, no existía mejor palabra para describir a Yulia Volkova. Me senté frente al escritorio y comencé a escribir lo que sería mi primera carta de amor.
Yulia: Como podría acercarme a ti?, que puedo hacer para volver a probar tus labios?, como puedo robar tu corazón?. Podrías verme como yo te veo a ti?. Tengo miedo Yulia… tengo miedo de la manera en la que te estoy necesitando. Tengo miedo de ti. Tengo miedo de reconocer frente a todos lo que siento por ti… reconocer que te amo. Los quiero Yul, a mis papas, a mi abuelito, a mis hermanos… los quiero y no quiero que me desprecien por amarte. Y sin embargo se me vuelve inconcebible la idea de tenerte lejos. De perderte. Quiero que estés en mi vida de una manera o de otra. Quiero ser importante para ti. Quiero saber a lo que sabe tu piel, oler el espacio entre tu hombro y tu cuello. Quiero acariciarte y besar cada centímetro de tu ser. Quiero llamarte “mía” y yo llamarme “tuya”. Quiero decírtelo Yulia… quiero…
-Hija?- me llamo mi abuelito desde la puerta y yo cerré el cuaderno donde estaba escribiendo.
-Que paso abuelito?-
-Quieres comer palomitas?.-
-Palomitas?... pero solo comemos palomitas cuando vemos películas-
-Así es… encontré otra película que quizá te guste-
-Claro abuelito-
-Que tanto hacías?- me pregunto mientras cerraba la puerta de mi habitación.
-Solo escribía…-
-Que escribías?-
-Hummm… cosas…-
-Sabes que solo veía películas con tu abuela?... pero luego tu llegaste y te me subías a la piernas para ver películas con nosotros. – Sonreí . Mi abuelo se veía contento cuando solo nos sentábamos y veíamos películas. Pero no se quedaba ahí, si me gustaba tenía que decirle porque, y si no me gustaba tenía que argumentar en su contra; así que me hacía pensar…
Diciembre llegó sin que me diera cuenta. Habían pasado los días y yo aun no me armaba de valor para decirle a Yulia lo que sentía por ella. No encontraba ni el momento ni las palabras.
Nos vimos un sábado en el parque de siempre, para ir por un café. Nadia llegaría mas tarde y tendría el tiempo suficiente para hablar con ella.
-Tengo que decirte algo Lena- me dijo una Yulia seria.
-Yo también Yul-
-Vamos a sentarnos- Caminamos sin hablar hasta que encontramos una banca vacía. Yo había estado tratando de juntar todo mi valor para que las palabras correctas salieran de mis labios. No se lo podía soltar del golpe. Primero debía decirle lo importante que era para mi su amistad. Debía decirle como habían sucedido las cosas. El día que vi sus ojos, cuando ella me saludaba y a mi me daba pena hablarle; la primera vez que olí su perfume, la vez que callo encima de mi y se me acelero el corazón, cuando me di cuenta de que estaba enamorada de ella y finalmente hablarle del beso el día de mi cumpleaños. Nos sentamos frente a frente. Era el momento. Mis manos comenzaron a sudarme, mi corazón latía fuertemente y sentía un nudo en la garganta.
-Tengo algo importante que decirte, pero quiero que sepas que antes que todo eres mi amiga, y espero que lo entiendas- “Lo dije yo o lo dijo ella?” Me pregunte por un momento; pero había sido ella la que había abierto los labios.
-Sabes que puedes decirme lo que sea nena- le dije sabiendo que debía escuchar primero.
-Lena estoy enamorada…-
Ella estaba enamorada… antes que nada era su amiga y esperaba que entendiera?! O ya se había dado cuenta de que yo estaba enamorada de ella y no quería lastimarme o estaba tratando de confesarme su amor ella también. No había sido tan obvia, y la única que sabía que estaba enamorada de Yulia era Nadia quien estaba segura no me traicionaría diciéndole.
-Aja- De pronto sentí una alegría inmensa. Yulia estaba enamorada de mi!!!. Quería que lo dijera de una vez, quería poder besarla de nuevo. Las explicaciones las daríamos luego, ahora solo quería que lo dijera.
-Bueno esta persona es súper especial para mi… pero es algo complicado-
-Complicado porque?... – “No es tan complicado Yul, yo también te amo” pensé.
-Hummm... pues porque es..-
-Hey! porque no me esperan eh?- Dijo Nadia llegando por mi espalda e interrumpiendo nuestra conversación.
Primer intento fallido… pero después de eso tenía la convicción de decírselo. Pasaron los días y por mas que lo intentaba no encontraba el momento de hablar con ella.
-Eso estábamos haciendo- dijo Yulia
-Hace frío no?- dijo.
Esa era nuestra penúltima semana de clases, una semana mas y no las vería en dos semanas. Así que pasábamos todo el tiempo juntas, unos días en casa de Yulia, otros en mi casa. Solo necesitaba un momento a solas, pero Nadia siempre estaba con nosotras.
-Yulia puedo entrar a tu baño?- le pregunte mientras Nadia preparaba chocolate en la cocina.
-Si ya sabes donde esta-
-Yulia donde esta la leche?- pregunto Nadia asomándose por la puerta.
-Pues en el refrigerador no?- respondió Yulia.
Fui al baño pero la puerta estaba cerrada, no podía abrirla. Regresé a la cocina y después hubiera deseado nunca haber cruzado esa puerta. En un segundo todas mis ilusiones se fueron al suelo. Mi corazón se rompió. El alma se me cayo a los pies. La persona de la que Yulia estaba enamorada no era yo… era Nadia. Mi mejor amiga y la chica a la que yo amaba se estaban besando.
-Lena!- dijo Nadia casi gritando. Yo no sabía que decir ni que hacer. Cerré los ojos con fuerza y me aguante las ganas de llorar.
-La puerta del baño esta cerrada- le dije a Yulia. Quien salió corriendo para abrirla. Nadia y yo nos vimos a los ojos, pero ninguna se atrevió a decir algo.
En cuanto pude salí corriendo de ahí. No podía creerlo. Nadia sabía que yo amaba a Yulia, LO SABÍA!!! Y aun así la había enamorado. Entre a mi habitación y me encontré a mi abuelito en el pasillo.
-Hija tienes una pluma?- me pregunto.
-En mi escritorio- respondí y corrí al baño. Ya no aguantaba un segundo mas. Mis ojos harían explosión en cualquier segundo. Cerré la puerta con seguro y me desplome contra la puerta. Nunca nada me había dolido así. Era insoportable. Yo emocionándome y ella estaba con Nadia. No se cuanto tempo estuve ahí tirada, segundos? Minutos?... algo hizo click en mi cabeza y salí corriendo del baño. En mi escritorio estaba la carta que le había escrito a Yulia. Mi abuelito estaba parado frente a el. Sostenía algo entre sus manos… y si… era mi cuaderno, donde escribí aquella carta.
-Hija?- comenzó a decir mi abuelito.
-Deja ahí!... NO TIENES DERECHO A REVISAR MIS COSAS!!!- Le grite, aunque la verdad es que mas que enojo tenía miedo. Le arrebate el cuaderno de sus manos y lo empuje a la puerta – LARGO!-
Cerré la puerta de mi habitación, cerré el cuaderno y seguí llorando recostado sobre el. Nada podía estar peor. Ahora mi abuelito sabía que su nieta era una depravada. Que se había enamorado de otra mujer.
-Lena?- me llamo Dimitri desde la puerta. -Mi abuelito no se siente bien, creo que tenemos que llevarlo al hospital.-
De inmediato me levante y corrí hacia el cuarto de mi abuelito. El estaba recostado en la cama. Su pecho silbaba mas de lo normal, tosía y manchaba el pañuelo de gotitas de sangre.
-Abuelito!... abuelito!! – el no me respondía - Tanya!! – grité.
-Dígame señorita- dijo entrando.
-Localiza a mis papas. Dimitri y yo nos llevamos a mi abuelito al hospital.
-Si señorita-
-Vamos, te vas a poner bien- le dije mientras lo ayudaba a levantarse.
-Lena…- dijo mi nombre… lo vi a la cara y me sonrió… o hizo una mueca similar a una sonrisa. De pronto sentí como me estaba cayendo con el en mis brazos.
-No, no, no por favor, no te mueras- le dije jalándolo hacia mi. –Perdóname abuelito… por favor perdóname-
Me aterre, jamás en la vida me había sentido tan sola. En su rostro faltaba algo, un luz, algo apenas perceptible, pero que me decía que ya no estaba ahí conmigo. Lo abrace con todas mis fuerzas, aferrándome a su cuerpo, como si eso pudiera detener el que se fuera.
Mi abuelito había muerto… y con el se murió parte de mi. Se fue. “Lo mate… si no hubiera encontrado esa carta y no le hubiera gritado mi abuelito seguiría vivo” pensaba una y otra vez. “lo mate, lo mate, lo mate” Y con una simple idea… cambia todo.
El dolor dio paso a otro sentimiento que hasta entonces desconocía… el Odio. El odio hacia Yulia, odio que al final es un sentimiento tan grande como el amor. La odié por no amarme a mi. Por provocar en mi sentimientos que fueron a parar a una hoja de papel, hoja que termino en manos de mi abuelito; quien termino muerto entre mis brazos. Pero eso no se volvería a repetir. No dejaría que volvieran a burlarse de mi. Mi piel se endureció… se volvió gris y fría… preparándose para protegerme, protegerme de una guerra que apenas comenzaba. Mi rostro se cubrió de una mascara de hierro.
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Espero que les guste... y como dije antes, se aceptan comentarios y sugerencias XD
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Re: Máscaras // Por: NaB

Mensaje por NaB » Jue 04 Ago 2011 21:33

Capitulo 4: Máscara de plástico


Mis padre llegaron al día siguiente y ese fin de semana enterramos al gran Sergey Katin, mi abuelo. Aunque en la sala estaban los amigos de mis padres dándoles su pésame y diciéndoles cuanto compartían su dolor, yo estaba encerrada en mi habitación. Me levante y me pare frente al escritorio. Aun seguía ahí el cuaderno… y en él la carta. Lo tome y lo arroje al ultimo cajón de mi escritorio. No quería tirarlo, quería saber que estaba ahí para recordarme que no debía volver a sentir. Querer, amar, te vuelve vulnerable. Si no sientes nadie puede hacerte daño.
El lunes tenía que ir a la escuela, aunque lo ultimo que quería era ver a Volkova y a Nadia.
-Lena!- me saludo Anya – Me enteré de lo de tu abuelito… lo siento muchísimo-
-Gracias…-
-Como estas?- me pregunto.
-Bien… ya sabes… Hoy se abrirá su testamento… Oye… aun sigue en pie tu propuesta?-
-Claro!, creí que nunca cambiarías de opinión.- me respondió sonriendo. –Vas a ver que con nosotras te vas a volver súper popular-
-Lo se-
Frente a la escuela había todo un escándalo. El padre de Nadia la llevaba casi a rastras. No entendí nada de lo que estaba sucediendo.
-Mírala!- Nadia cerro los ojos, de sus mejillas escurrían lagrimas. –Te estoy diciendo que la mires!-
Yulia estaba parada frente a ellos con los ojos cerrados.
-Escúchame bien escuincla, es la ultima vez que ves a mi hija, pervertida. No voy a permitir que mi hija destruya su vida por ti!-
-Pero papa…- trato de responder Nadia.
-Cállate!- El padre de Nadia estaba apunto de soltarle una bofetada cuando Yulia se lo impidió.
-No le haga daño por favor-
-No me toques!- Le grito el sujeto y luego la golpeo. Yo agarre con fuerza la correa de mi mochila. Ya no era mi problema me repetí una y otra vez. Reprimí el deseo de correr a defender a Yulia.
-No papa!... no le pegues!-
-Escúchame bien… prefiero a mi hija muerta antes de aceptar que este contigo-
-Papa, por favor, por favor-
El padre de Nadia la sujeto por el cabello y se la llevo.
-Valla eso si que es un escándalo… con razón ya no quieres ser su amiga- dijo Anya a mi lado.
Yulia se levanto del suelo y solo veía como se llevaban a Nadia.
-Te amo- le grito –siempre te voy a amar- En ese preciso instante me recordó porque la odiaba, porque no debía sentir nada por ella.
-Yulia- grito Nadia.
Yulia seguía llorando inconsolable, unos segundo después recogió su mochila. Yo solo la observaba del otro lado de la calle. De pronto sus ojos hicieron contacto con los míos. Se limpió los ojos y hizo una especie de sonrisa. Corrió y se abrazo de mi.
-Lena… se la llevaron. Se llevaron a mi Nadia- dijo sujetándome fuertemente.
En mi cabeza solo estaban sus gritos “te amo… siempre te voy a amar”. Nunca me amaría a mi. No había lugar en su corazón para mi.
-Lena?- se separo de mi al ver que yo no respondía el abrazo.
-No me vuelvas a tocar lesbiana!!!!!- le grite con odio empujándola. Los chicos que estaban cerca de nosotras comenzaron a reírse.
-Pequitas… porque…?-
-Nada de pequitas, no te quiero cerca de mi, enferma!-
-Lena, solo vámonos, no querrás terminar envuelta en este escándalo- me dijo Anya.
-No Lena por favor no me dejes- dijo Yulia jalándome del brazo.
-Aléjate de mi!- le grité
Y ese fue tan solo el principio de una serie de burlas y humillaciones hacía Yulia Volkova.
Anya y María no estaban en mi salón, por lo que me incomodaba entrar a clases. Me senté en la primera fila, el chico que ocupaba ese lugar no dijo nada después de que lo mirara desafiante y se fue a sentar a la parte de atrás junto a Yulia. Ella se había limpiado las lagrimas, sus ojos estaban hinchados y sus ojos me reclamaban el no ir a abrazarla. La ignoré. En cuanto termino la clase salí casi corriendo. No soportaba estar en el mismo lugar que ella. Anya y María se encontraron conmigo en el pasillo.
-Mira a ese tipo! Esta buenísimo!- dijo María.
-No se, creo que esta muy flaco-
-Bromeas, ve el tamaño de su trasero!-
-Tu que opinas Lena?-
-Eh? De que? –
-Del chico de allá- dijo señalándolo.
-Es… atractivo. Pero es muy bajito. –
-Ves, por fin alguien con los mismos gustos que yo- dijo Anya. –Por cierto mañana te traeré la crema para el cabello.
-Gracias-
-Deberías subir un poco tu falda- dijo María – Pareces monja-
-María!- le grito Anya
-uhhh solo era un comentario.-
Lo cierto es que no les prestaba atención. Yulia estaba cruzando el campo de football y se sentó en el pasto. Desde donde estaba podía verla, sabía que era ella por su manera de caminar. Estaba sola, nadie le hablaba. Sola. Eso era lo mas importante que Volkova se quedara sola. Que nadie le hablara, que fuera humillada, que sufriera mientras estaba cerca de mi. Que sintiera lo mismo que yo sentí el día que la encontré besando a Nadia. Ella se había ido, así que volqué todo mi odio y mi coraje contra la única que quedaba, contra Volkova. En el receso nos fuimos a la cafetería y una ventaja de ser popular es no tener que formarte para comprar tu comida. Yulia estaba al final de la fila. Anya pidió una ensalada. María solo un café. Yo pedí un jugo y un sándwich. Cuando pase a su lado choque con ella y le tire el jugo encima.
Yulia abrió los ojos sorprendida.
-Que te pasa estúpida!- le grité
-Pequitas…- dijo ella sin comprender lo que sucedía.
-Lena para ti- dijo Anya detrás de mi –Ya acéptalo de una vez por todas Volkova, Lena ya no quiere ser tu amiga… y tu novia… se fue, te dejo… lesbiana-
Las carcajadas no tardaron en aparecer. Yulia agacho la mirada y comenzó a llorar.
-Lena por favor…-
-Aléjate de mi, enferma!!!!!-
Esa tarde al llegar a casa todos me estaban esperando. Entramos al despacho de papá y el abogado abrió el sobre que contenía el testamento de mi abuelo. Era la primera vez en muchos años que estaba toda la familia reunida. Sergey mi hermano mayor se disculpó hasta el cansancio por no asistir al funeral. Sabía perfectamente que a nadie le había importado el abuelo, ni siquiera a mi papá. Y todos estaban ahí por puro interés. El abuelo era el dueño de la empresa que papá manejaba, y todos sabíamos que aunque el abuelo la pusiera a nombre de sus nietos (ósea nosotros) papá no la dejaría. Siempre tenía que tener el control de las cosas, y nadie… ni mama, ni Sergey, ni Dima y menos yo teníamos el valor de contradecirlo.
El abogado comenzó a leer el testamento del abuelo.
-Yo Sergey Katin, en pleno uso de mis facultades mentales…-
Papá parecía algo nervioso, mi madre solo estaba atenta al abogado, Sergey lucia ansioso, Dima estaba viéndose las uñas sin prestar atención.
-La casa de San Petersburgo, así como la parte de la empresa ahí es para mi nieto Sergey, quien espero que siempre sea responsable de su familia.- Sergey sonrió triunfante y mi padre lo vio severamente. A Dimitri le dejó una propiedad en Nueva York, el dinero suficiente para que termine sus estudios y la colección de autos, pero el no hizo ninguna expresión al escucharlo.
-A mi hijo Sergey Katin le dejo el 40% de las acciones de mi empresa, aunque se que seguirá manejándola como hasta ahora, espero sepa mantenerla-
Mi papá se levanto enojado.
-Como que el cuarenta?!!-
El abogado se aflojo el nudo de la corbata nervioso.
-Eso es lo que su padre dispuso- dijo con una voz temblorosa.
Mi madre sujeto a mi padre del saco e hizo que se sentara.
-Continúe por favor- Mi madre volteo a verme y sonrió.
-A mi nuera Inessa le dejo la casa en donde vivimos por tantos años, gracias por regalarme el tesoro mas grande del mundo… mis nietos-
No pude evitar que las lagrimas se escurrieran de entre mis ojos hasta mis mejillas. El abuelo, nos amó a todos hasta el último día de su vida.
-A mi nieta Elena Katina…- levante la cara hacía el abogado… Yo no estaba interesada en el dinero del abuelo, lo único que quería de el era que volviera a abrazarme como antes, que me perdonara. –Le dejo el resto de mis posesiones, que incluye el 60% de las acciones de la empresa, la cabaña en Baikal, la casa en Oxford, “espero que con eso logres comprar tu libertad hija”. Finalmente le dejo la colección de películas que compartimos, así como el sofá a donde nos sentábamos, le dejo mis experiencias, mi cariño y lo que quedará de mi en este mundo.-
Sergey, mi hermano hizo una expresión de burla que me molesto.
-Órale!, que buena onda del viejo!-
-Cállate- le dije molesta.
Mi madre seguía sonriendo.
-Te dije que no tenias nada de que preocuparte- le dijo a mi padre.
Aunque lucía mas tranquilo, aun tenía esa mirada inquietante.
-Tu y yo luego hablamos…-me dijo- Obviamente como mi hija es menor de edad, yo seré el albacea de su parte de la empresa- le dijo mi padre al abogado.
-Si, claro… Solo que su padre estipulo que su hija debe darle el visto bueno a cualquier decisión que usted tome con respecto a la empresa, hasta que sea mayor de edad claro esta-
Mi padre soltó un gruñido y yo sentí miedo. Azotó la mano contra el escritorio y salió del despacho.
-Disculpe a mi marido, aun esta algo sensible por la perdida de su padre- dijo mi madre dándole la mano al abogado. –Lo acompaño a la salida-
Mi madre y el abogado salieron y nos quedamos mis hermanos y yo solos.
-Y bien Lena que piensas hacer?- me preguntó Sergey.
-Con que?-
-Pues con tus películas, porque papá no te va a soltar la empresa nunca- dijo burlándose.
-Déjala en paz- le dijo Dima. –Aparte ella se merece todo lo que le dejo el abuelo, ella estaba con él y lo cuidaba; tu en cambio solo viniste a ver que te dejaba, y estas en las mismas, porque a fin de cuentas papá se meterá en todo lo que hagas.-
Sergey solo se levantó y se fue molesto.
-No le hagas caso- me dijo Dima.
-No lo hago- No pude evitar preocuparme por la reacción de papá. Ahora sentía como si tuviera que cuidarme de el.
-Como te sientes?-
-Bien- le respondí.
-Fue bastante fuerte lo de la otra noche-
-Si, lo fue… y creo que aun no termina.-
Al día siguiente todo había cambiado. Después de bañarme llene mi cabello de crema para rizos antes de que se secara. Le hice un dobles a mi falda para que me quedara por encima de la rodilla. Me pinté los labios de rojo, me puse rimel en las pestañas, delineador en los ojos.
Mi madre y mi padre estaban sentados en el comedor desayunando.
-Te lo dije, no sería capaz de dejar esa parte de la empresa a la beneficencia. Le tenía mucho cariño a tu hija- decía mi madre.
-Solo espero que no se vuelva un problema-
Espere un segundo, respire profundo y entre al comedor.
-Lena!... mírate que bonita te ves… que bueno que finalmente me hiciste caso- dijo mi madre mientras me revisaba el cabello y el maquillaje. –Creo que es hora de ir a comprarte mas uniformes.-
Papá ni siquiera volteo a verme.
-Me voy a la escuela- dije tomando mi mochila.
-Dile a Dimitri que te lleve- dijo mi padre.
-Gracias pero Antony ya esta listo-
-No vas a desayunar?-
-No tengo hambre-
Todo era diferente, yo era diferente. Entré a la escuela con Anya a mi derecha y María a mi izquierda. Caminé con la mirada en alto, orgullosa, soberbia. Yulia estaba en el pasillo justo enfrente de mi. Camine sin titubear hacia ella, la empuje con toda mi fuerza contra los casilleros. Ella choco contra ellos y cayo al suelo.
-Quítate de mi camino- le dije mirándola con desprecio.
Sus ojos se llenaron de lagrimas, comenzó a llorar. Me lleno de satisfacción verla ahí tirada, viéndome hacia arriba, derrotada, humillada. Sufriendo, como yo sufrí. Un chico paso junto a mi y se me quedo viendo embobado. Chiflo y termino chocando con una banca que no vio y cayendo de frente. Me reí de el.
-Idiota-
Anya y María se burlaron y seguimos nuestro camino.
-Lena!- me llamo el chico del que estábamos hablando un día antes.
-Hola- le dije haciendo una sonrisa coqueta.
-Oye… me preguntaba si te gustaría ir conmigo… por un café o al cine…-
-Hay que lindo!!!... pero no gracias- le respondí y seguí caminando.
-No?- Estaba sorprendido de mi negativa, y como todo idiota me siguió.
-No… verás… - dije deteniéndome y viéndolo coquetamente- eres atractivo y todo… pero…- me acerque a el y le susurre al oído- … eres muy pequeño para mi.- Anya estallo en carcajadas.
-Suerte para la próxima- le dijo y seguimos nuestro camino. Miré hacia atrás y vi que Yulia aun seguía en el suelo con los ojos llorosos. La guerra estaba declarada, y ella ya había perdido de antemano.
Poco a poco los que se sentaban junto a Yulia se cambiaban de lugar, por miedo a ser tratados como la trataba a ella. Poco a poco dejo de preocuparse por como se veía, su cabello fue perdiendo su brillo, sus ojos perdieron su luz por la sombra de las ojeras de no dormir. Poco a poco dejo de ser la chica de la que enamore. Termine con ella, y sin darme cuenta también terminé conmigo.
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Bueno adelante un poquito, pero la proxima semana no voy a poder publicar :(... espero que les guste y porfa comenten XD
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NaB
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Re: Máscaras // Por: NaB

Mensaje por NaB » Mié 17 Ago 2011 22:42

Eso se convirtió en la rutina de todos los días, terminando la tarea planeaba las próximas humillaciones de Yulia. Pegarle cosas en el cabello, tirarle sus libros, decirle cosas hirientes, pegarle letreros en la espalda… las burlas… el que la señalaran… todo fue planeado.
Las vacaciones de invierno comenzaron, y agradecí el no tener que verla un par de semanas. Fue la primera navidad que pasamos en familia. Mis papas no salieron de viaje, pero se la pasaban de compras en los centros comerciales. El abuelo… “me habrá perdonado antes de morir?”. Me senté en la misma banca donde días atrás esperaba una confesión de amor. Que estúpida había sido al creer que sería correspondida. Pero como dije antes, una idea… cambia todo. Estaba decidida a seguir con eso hasta el día en que Yulia Volkova desapareciera de mi vida.
Al llegar a casa le pedí a Antony que subiera el sillón de mi abuelo a mi habitación. Lo coloque justo frente a la ventana. Y desde entonces todas las noches me daba un momento para sentarme ahí, para ver a través del cristal, para pensar, para ver la luna, el cielo… para recordar a mi abuelo.
Papá no mencionó la empresa en mucho tiempo, solo me ignoraba y el a mi me aterrorizaba. Una semana antes de navidad, mis padres habían salido como siempre a comprar regalos de navidad. Yo estaba en mi cuarto cuando el timbre sonó. Tanya salió a abrir y unos momentos después tocó la puerta de mi habitación.
-Señorita… la buscan-
-Quien es Tanya?- dije abriendo la puerta
-Su amiga Yulia- Me quede fría. –Le digo que suba?-
-No Tanya… enseguida bajo-
Entre a ponerme los zapatos y me acomode la ropa, me miré al espejo. No quería que me viera despeinada o sin maquillar. Esta era la nueva yo y no había vuelta atrás. Debía seguir siendo fuerte y fría.
-Que haces aquí?- le dije entrando a la sala.
Ella estaba sentada en el sofá y se levanto al escuchar mi voz. Sus ojos estaban hinchados, su cabello sin peinar; estaba hecha un desastre.
-Yo quería hablar contigo-
-Pues habla, no tengo mucho tiempo-
-Lena, yo nunca creí que te pondrías así… yo, no sabía como decírtelo… Lena yo te quiero, eres mi amiga… por favor… me duele mucho – de nuevo comenzó a llorar… se sentó de nuevo en el sofá. –Yo no quiero perder tu amistad… te juro que yo no sabía, yo simplemente me enamore…-
-Sabes que, no quiero escucharte… vete de mi casa-
-Lena… de verdad piensas que estoy enferma?, que es un pecado y soy una aberración? –
-Ya te dije que no quiero verte, vete de mi casa Volkova, y no regreses nunca. Ya no eres bienvenida aquí-
-Lena, perdóname… -
Yo no respondí. Yulia se limpió las lágrimas con la manga del suéter y se levanto. Yo le dí la espalda y solo escuche la puerta cerrarse. Fría como el hielo. Creí que mi corazón se había congelado.
-LENA!!- me llamo María por teléfono. –Donde estas?!- Eran las 9 de la noche, estaba apunto de dormirme.
-En mi casa-
-Pues que haces ahí, vente a mi casa… hay una fiesta… que definitivamente no debes perderte. –
-Voy, solo deja me cambio-
-Apúrate que se esta terminando el alcohol!- colgó el teléfono.
Con papá en casa tenía que pedir permiso para salir, aunque me pareciera absurdo.
-Voy a una fiesta- le dije, mas que pidiendo permiso avisando.
-A que hora regresas?- me pregunto mi madre saliendo del baño de su habitación.
-No se a que hora termine, pero no me esperes despierta-
Mi padre ni siquiera levanto la mirada del libro que sostenía entre las manos.
-Ok, solo cuídate- me dijo mi madre acomodándose su bata de dormir.
-Nos vemos mañana-
Me había puesto un vestido rojo. Anya traía un vestido negro, corto, con la espalda descubierta.
-Hola!... que bueno que pudiste venir- dijo saludándome.
-Hola, estoy bien vestida?-
-Ash no te fijes… ya todos están muy borrachos como para fijarse en lo que traes puesto. En la sala habían unas cinco botellas apiladas en el suelo, y muchas mas en la mesa medio llenas. Me sorprendí, nunca había estado en una fiesta así. La música a todo volumen. Gente (en su mayoría hombres) compitiendo a ver quien llegaba al fondo de la botella mas rápido. Sobre una mesa de centro, una chica bailaba y comenzaba a desabrocharse el vestido. Otro vomitaba en una bolsa en un rincón de la habitación.
-Que tomas?- me pregunto Anya.
-Nada… no me gusta mucho el alcohol-
-Tienes que tomar algo- me dijo en tono burlón. –No quieres parecer tonta-
-Vodka-
-Whiskey, no por ser rusos debemos tomar vodka toda la vida.- dijo y me sirvió en un vaso lleno de hielo. –En las rocas, seco, fuerte y mortal-
Le di un trago y sentí como se quemaba mi lengua, mi garganta y mi estomago.
–Esta fuerte-
-Es más fuerte el vodka… si comienzas con este aguantaras mas. Recuerda, no tomes de los vasos de los demás, y bebe lo mismo, si tomas de uno y de otro te cruzaras y mañana sentirás que estas muriendo-
-Ok. Y María?-
-María nunca me hace caso- dijo señalando hacía las escaleras.
María estaba besando a un tipo alto, moreno, musculosos. Frente a el , ella parecía pequeña y frágil. La agarraba de la cintura como si le perteneciera. Y mientras los veía bajo la mano hasta sus glúteos y comenzó a tocarla de una manera vulgar, frente a todos.
-No deberíamos quitarle a ese monstruo de encima?- Dije volviendo a tomar de mi vaso.
-No… a ella le gusta. Es, como dice ella, una “adicta a los hombres”. Lo cierto es que solo cuando esta ebria actúa así.-
-Es cumpleaños de alguien?- pregunté.
-Cumpleaños?... No, porque?-
-Entonces?, porque es la fiesta?- dije pasándome la mano por el cabello y poniéndolo de lado.
Anya estallo en carcajadas.
-Por que somos jóvenes y podemos… Los papas de María no están, y casa vacía igual a fiesta hasta morir-
-Ah-
-Que nunca habías estado en una fiesta?- me pregunto con cierta burla, sentándose en uno de los sofás.
-No… bueno en mi cumpleaños tomamos vodka y fumamos pero solo éramos nosotras-
-Nosotras? Quienes?-
Dude por un momento en decirle.
-Nadia, Yulia y obviamente yo-
-Volkova eh… sabes? He estado preguntándome que te hizo para que la odies tanto?-
-Existir- dije sonriendo. No quería un interrogatorio por su parte.
-Si no quieres decirme no lo hagas, pero sabes?... el odio y el amor son sentimientos igual de profundos. Si odias tanto a alguien es porque antes la quisiste muchísimo… y no creo que todo esto sea porque resulto lesbiana, si eres homofóbica es tu asunto, pero inclusive aquí de vez en cuando vas a ver chicas besándose, eso les gusta a los chavos.-
-Pues tu lo has dicho, si soy homofóbica es mi asunto-
-Bueno yo solo decía… solo he visto a una persona odiando tanto-
-A si?... a quien?- pregunte con curiosidad.
-A mi madre- dijo dándole un trago a su vaso – Cuando encontró a mi papa con su secretaría- dijo riéndose. –No me hagas caso, estoy de sentimental- se acomodo el vestido y se puso de pie.- Oigan todos!... Esta es mi amiga Lena!!!... vamos a enseñarle lo que es una verdadera fiesta!!!!- grito y todos gritaron con emoción. Subieron el volumen de la música y comenzaron a bailar.
-Hola! Quieres bailar?- me pregunto un chico hablándome al oído para que pudiera escucharlo.
-No, muchas gracias-
-Si, si quiere- le dijo Anya y me empujo para que bailara con el.
-Me llamo Yegor- dijo de nuevo acercándose a mi oído.
-Soy Lena-
-Mucho gusto- dijo dándome la mano. Salimos a la terraza y comenzamos a bailar. Puso sus manos sobre mi cintura y yo no supe bien que hacer. Mas por obligación que por ganas termine poniendo mis manos en su cuello. Pasaron unos minutos y la música no terminaba. Yo comenzaba a sentirme incomoda. El tal Yegor me apretaba fuertemente contra el. Sus manos comenzaron a moverse a lo largo de mi espalda y me sentía cada vez mas incomoda.
-Eres muy bonita- me dijo al oído.
“Porque no eres tu?” Me enoje conmigo por haber pensado eso. De pronto comenzó a llover, pero eso no impidió que todos siguieran bailando. Yegor me apretó aun mas contra el. Lo vi a la cara, tenía los ojos azules, de un azul mas claro que los de Yulia. Su piel era blanca, incluso un poco más que la mía. Sus brazos fuertes me tomaron de la cintura, me levanto y me dio vueltas riendo. Yo sentí como el mundo giraba a mi alrededor. Me bajo y antes de que pudiera decir o hacer algo me jalo y me dio un beso. Se lo respondí. Me deje llevar. “Yulia, Yulia, Yulia”. Entre mas intentaba olvidarme de ella, mas fuerte se hacían sus pensamientos. Sus labios contra los míos, su aliento contra mi piel; su calor llenando mi espacio. Yegor me abrazó de una manera protectora. Sus manos eran grandes, comparadas a las de una chica. Se separo de mi y me sonrió.
-Quieres algo de tomar?-
-Si, pero yo voy- dije sonriéndole.
Entre de nuevo a la sala y busque la botella de whiskey. Anya me vio y se acercó a mi.
-Uhhhh… ya te vi eh!!!, quien te viera, tan seriecita- dijo riéndose.
-Con quien estaba?- Pregunto María haciendo su aparición por primera vez.
-Con Yegor- le dijo Anya.
-Ese era mi novio- dijo María molesta.
-Igual que la mitad de los chicos de la fiesta… y a la otra mitad ya te los tiraste así que no te quejes-
-Ashhh que amargada eres- le dijo dándole un golpecito en el hombro –Si quieres puedes subir a una de la habitaciones- dijo guiñándome un ojo.
Yo me quede con cara de no entender nada, aunque no era tan inocente.
-Diviértete un rato, pero cuídate- me dijo Anya, poniendo discretamente un condón en mi mano. Lo escondí y no dije nada.
-Hey donde te habías metido?- me preguntó Yegor. Me dio un beso en el cuello y Anya me levanto el dedo pulgar.
Todo seguía igual. Yegor mas que hablar se la pasaba besándome. Sus besos eran dulces, hasta cierto punto tiernos. Pero no provocaban ninguna reacción por mi parte. “Acaso soy disfuncional con los hombres?”. Seguimos, bailando, bebiendo y besándonos. En uno de sus besos aumento la intensidad de sus caricias… sus manos subieron hasta la altura de mi sostén. No hice nada por impedirlo, yo solo era una muñeca dejando que el niño jugara con ella. No me toco, y eso me hizo sentir mas tranquila.
-Quieres subir?- me pregunto con voz agitada. Al parecer mis besos si tuvieron un efecto sobre el.
-Si- dije, aunque en realidad la respuesta era no.
El me tomo de la mano y me guío entre el mar de gente que inundaba la casa de María. Subimos las escaleras. Y el abría y cerraba las puertas, en la primera se disculpo, en la segunda soltó una carcajada. Abrió y cerró la tercera.
-Genial!, esta está libre-
Yegor entro a la habitación y se aventó juguetón a la cama. La habitación era de un niño pequeño, habían juguetes en las paredes, y el edredón de la cama era de carros de carreras.
-Ven- me dijo poniendo la palma de la mano sobre la cama.
Me acerque y el se puso de rodillas en la cama. Comenzó a besarme dejando por completo la ternura a un lado. Me tomo de la cintura y me recostó en la cama. Cerré los ojos y el se recostó encima de mi. Comenzó a besarme el cuello y yo solo veía al techo. Sentí sus manos en mis senos. Luego levantando mi vestido. Sus labios bajaron a mi cuello. Y luego siguió bajando. Ese momento se volvió mas y mas insoportable. Su lengua en mis muslos… sus manos en mis glúteos.
-No-
-HEM?-
-No quiero- dije sonriendo –Gracias, pero hasta aquí llego yo- Me levante y me acomode el vestido.
-No pedes dejarme así- Me dijo señalando su entrepierna.
Sonreí.
-Diviértete solito- dije dándole un beso en los labios y salí de la habitación. Nadie me iba a tocar. Podían desearme, pero jamás me tendrían. Al salir, me encontré con María en el pasillo. Ella comenzó a reír al verme salir de una de las habitaciones.
-No creí que te atreverías a subir-
Yo sonreí y me acerque a ella .
-Te deje un regalito en la habitación de tu hermano- le dije dándole un golpecito en el hombro.
La fiesta termino a las 5 de la mañana. La sala estaba llena de borrachos en estado de coma. Anya se había quedado dormida en el baño de la habitación de María, María había desaparecido con un chico. Me fui a casa. Me quite los zapatos para no hacer ruido. Subí a mi habitación y comencé a quitarme el vestido. Olía a alcohol y a cigarro. Me sentía mareada y con ganas de vomitar. Me lave la cara y me recargué en el lavabo. Me sentía fatal, me sentí vacía. Estuve toda la noche rodeada de gente y me sentí sola. Gente, gente y mas gente a la que le probocaba curiosidad, que queria conocerme… pero nadie era ella. Nadie como ella. Respire profundo, no quería tener una recaída, no quería ponerme a llorar de nuevo por ella. Me miré al espejo y por un momento no me reconocí. De el colgaba una foto partida a la mitad. Esa foto la tomamos el día que hicimos el recorrido por Moscú, la otro mitad la había tirado a la basura. Esa niña, con la sonrisa llena de inocencia, se murió. Me miraba al espejo pero sabía que no estaba ahí. Era como ver una Barbie que me regaló mama cuando era pequeña. Tan perfecta, tan bonita, tan vacía. Mi piel llena de maquillaje… no supe cuando me la puse, no supe en que momento se me formo. Pero cargaba con una mascara nueva… una máscara de plástico.
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Aún no puedo arreglar mi lap :( entonces si hay algún error en la conti porfa diganme pa corregirlo!!!!!!!!!! Ashhh perdí el hilo de mis ideas... pero buenooo... espero que les guste. Y aunque tarde no voy a dejar el fic asi que tranquilos XD, solo espero poder salvar mi lap pronto. un saludo a todos.
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Re: Máscaras // Por: NaB

Mensaje por NaB » Mar 23 Ago 2011 21:06

Capitulo 5: Máscara de madera
El tiempo es tan relativo. Cuando estas disfrutando el momento una hora te parece un minuto, y cuando cuentas cada segundo un minuto se te hace un año entero. Un año, un año de guerra, un año de perdida, perdida para las dos. Ella perdió una amiga, yo perdí el corazón entero.
-Volkova, desde hace cuanto que no te peinas?- Pregunto María viendo a Yulia sentada afuera del salón de clases. Ella solo agacho la mirada, y no dijo nada. Nosotras nos sentamos a un lado de ella.
-María, como puedes preguntar eso?... Obviamente no se peina desde hace años!- le dijo Anya.
-Ya se como solucionarlo!- Dije levantándome.
Me acerque a Yulia, ella hizo un movimiento hacía atrás, pero estaba acorralada contra el respaldo de la banca. Tome un mechón de su cabello. Ella cerro los ojos asustada; sus músculos se contrajeron esperando que le hiciera algo. Era la primera vez en mucho tiempo que me acercaba a ella, que la tocaba. Su cabello ya no era suave, era mas como fibras de acero encrespadas en la punta. Al ver que no hacía nada levanto la mirada acariciando mis ojos con ella. Yo le sonreí. Y ella parecía mas confundida que antes.
-Date vuelta- le dije, despacio, de manera tranquila, sin agredirla.
Seguía sin moverse, sin decir ni expresar nada. –Anda- le dije empujando su hombro para que se volteara. Por un momento dejo de estar a la defensiva. Ella se hizo a un lado, y espero. Metí mis dedos entre sus cabellos, cepillando con ellos los meses de descuido que les había dado. Traté de ser suave, de no lastimarla, ni jalar muy fuerte. Tome otro mechón de su cabello y los recogí ambos a la altura de su nuca. Le hice señas a María, no hicieron falta palabras, de inmediato María me dio lo que necesitaba para sujetar el cabello rubio de Yulia.
-Listo- le dije soltándola.
Ella me miró y me sonrió.
-Lena…-
Antes de que siguiera hablando Anya y María estallaron en carcajadas. Ella se toco el cabello y en se embarro en los dedos parte del chicle que le había puesto.
-No tengo ligas… lo siento- dije en burla y descaradamente.
Un chico que estaba parado junto a mi rió fuertemente. Lo miré y me pareció atractivo. Nunca lo había visto detenidamente. Sabía que se llamaba Vladimir, y que era parte del equipo de americano. Y sin duda era el próximo en mi lista. Tendría el privilegio de ser mi novio. Se dio cuenta de que lo estaba observándolo y me sonrió.
Todos nos reímos, todos menos Yulia, Yulia lloró esa mañana.
-Para que me recuerdes en tus vacaciones- le dije sonriendo. –Yo que tu no regresaría el próximo año- le dije amenazante.
Teníamos un mes de vacaciones y luego comenzaría nuestro último año de preparatoria. Esas vacaciones nos fuimos a la cabaña de Baikal, Sergey mi hermano mayor nos acompaño con su familia, Vladimir se la pasaba saliendo con chicas que acababa de conocer, mis padres se iban a esquiar, así que yo me iba a patinar sola. Una tarde en que el lago estaba prácticamente solo, yo decidí que era momento de vencer el miedo y aventurarme a patinar en el lago. El viento hizo que mi gorrito saliera volando así que despacio patine hasta el, las piernas me temblaban y con cuidado me agache a recogerlo. Vi un par de patines frente a mi.
-Lena!- Reconocí esa voz de inmediato. Sabía quien era y sabía que no quería verla.
“No le demuestres que te lastimó” me dije a mi misma.
-Hola Nadia- dije fríamente, pero sin ser grosera.
-Como has estado?- me pregunto con una sonrisa en su rostro.
-Bien, muy bien-
-Te ves muy bien… Dios ha pasado tanto tiempo… como… como esta Yulia?-
-Yulia?... pues… triste supongo- en realidad no sabía que decir.
-Supones?-
-Pues, si… ya no habla mucho-
-Hay mi Yul… no sabes como me dolió. Pero mis papas enloquecieron…-
-Que fue lo que paso?- pregunte por curiosidad.
-Si te dijera pensarías que soy una estúpida… - Lo cierto es que ya lo pensaba.-Mi mamá me escucho una noche que estaba hablando dormida- dijo apenada- Me asusto horrible cuando me despertó gritando, mi papa escucho todo… y bueno el resto ya lo sabes-
-Si… fue muy… dramático-
-Me da mucho gusto verte… mas porque … quiero decirte que lo siento mucho… yo sabía que estabas enamorada de Yul… pero por lo mismo creo que tu me entiendes… Yulia es… alucinante-
Comenzamos a patinar lentamente hacia la orilla del lago.
-Creí que al alejarme tu harías tu lucha por ella- dijo mas como una pregunta que como afirmación. En su voz había curiosidad.
-Te dije que pensaba que solo era una confusión y así fue- dije poniéndome mi gorrito. –Solo una confusión.
-Bueno, me da gusto saber que no te lastime tanto… no sabes lo mal que me sentía de no podértelo decir… pero simplemente las cosas se dieron entre nosotras… y yo me enamore… Aun así quiero explicarte lo que paso.-
-No es necesario- le dije. Realmente no quería saber.
-Pero necesito decírtelo… No fue mi intención. Te lo juro… pero las cosas fueron dándose… Primero la noche de tu cumpleaños, dije que había sido yo quien la beso, porque tu tenías una cara de pánico que hasta yo me aterrorice. Después Yulia me dijo que sintió algo muy fuerte esa noche y yo ya no sabía como decirle la verdad… - dijo agachando la mirada y sonriendo.
Quería matarla. Quería saltar encima de ella y estrangularla con mis manos… pero pensé que no era el lugar apropiado, habían muchos testigos. “tranquila, tranquila” pensaba una y otra vez.
-Ella me beso, y no se que paso Lena, pero me enamore de ella… Como puedo pedirte perdón por lo mejor que me ha pasado en la vida?-
-Nadia, de verdad no quiero tus explicaciones- le dije sentándome en un banca en la orilla del lago.
-Solo quería que supieras que no fue mi intención.-
-Y vienes de vacaciones?- dije comenzando a quitarme los patines y cambiando de tema.
-Si, vengo con mis papas… que por fin me dejaron sola cinco minutos- dijo respirando profundo.
Nadia era el ejemplo de lo que sucedería con mis papas si se enteraban de que yo también me había enamorado de Yulia Volkova.
-No me dejan ni respirar, te lo juro-
-Me imagino- dije guardando los patines en mi mochila.
-Quieres ir por un chocolate?.... quiero que me cuentes de Yulia… sigue igual de linda? Como le va en historia?, sale con alguien?-
-Lena!- me llamo mi mamá acercándose a nosotras.
-Mamá recuerdas a Nadia?-
-Nadia! Como estas?- dijo mi mama saludándola de beso en la mejilla.
-Bien muy bien señora y usted?-
-Bien gracias por preguntar… Hija tu padre y yo vamos a dar un paseo, subiremos a la montaña… tardaremos un rato..- “adiós a la idea de salir corriendo de aquí” – pero me da gusto de que te encontraras a tu amiga… así no vas a estar sola. –
-No se preocupe señora, Lena y yo tenemos mucho que platicar- dijo Nadia sonriendo.
-Bueno hija, las dejo, nos vemos en la noche en la cabaña. Cuídate- me dio un beso en la mejilla y me dejo ahí con la peor de mis pesadillas.
-Bueno vamos por ese chocolate- dijo Nadia sonriendo.
Entramos a una cafetería y Nadia se quito las orejeras que traía puestas.
-Y bien?-
-Pues que yo sepa no sale con nadie, sus calificaciones bajaron, pero no le interesa mucho…- sabía todo de Yulia, hacerla pasar malos ratos se había vuelto mi hobbie favorito.
-Y tu?... que ha pasado contigo?-
-Pues soy el mejor promedio de la generación…-
-Y en el amor?- me pregunto entrecerrando los ojos como complicidad.
-Pues hay un chico que me gusta, se llama Vladimir y estoy saliendo con el…- dije aun seria. –Y tu?
-Yo pues estoy viviendo Volchoknok… no es Moscú, pero no esta mal- Bajo la mirada y movía en chocolate con la cucharita lentamente. –No sabes como las extraño, es insoportable estar sola-
-Me lo imagino- dije volteando hacia otro lado.
Un chico tocaba el piano cerca de la barra… debería de tener unos 30 años, y tocaba increíblemente.
-Aun tocas el piano?- me pregunto Nadia.
-No, tiene mucho que yo no lo hago- dije regresando mi atención a ella.
-Lamento escuchar eso, yo estoy tomando clases, no soy tan buena como ustedes pero me defiendo-
-Que bien-
-Y como esta tu abuelito?-
Esa pregunta me dolió como una patada al estomago, pero respire profundo y evite que se me notara la tristeza a toda costa.
-Murió hace un año… antes de que tu te fueras- dije sin mirarla.
-Lena…- cruzo la mesa con su mano y la puso sobre la mía- Lo siento, no sabía… - sus ojos se llenaron de lagrimas, como si le doliera enterarse de la muerte de mi abuelito.
-Gracias- dije quitando mi mano.
-Lamento no haber estado contigo- dijo respirando lentamente. Pasamos unos minutos sin decir nada, viendo a la gente entrar y salir de la cafetería.
-Ven…- me dijo levantándose – vamos a tocar- dijo sonriéndome.
Fue a pedirle permiso al chico para tocar el piano, se sentó y comenzó a tocar… definitivamente había mejorado muchísimo, pero nadie tocaba el piano como Yulia.
-Que te parece?-
-Muy bien… tocas muy bien-
De pronto la expresión de Nadia cambio, de felicidad a una de angustia.
-Quiero pedirte un favor… No le digas a Yulia donde estoy-
-Perdón?-
-No quiero que le digas, si lo haces ella vendrá a buscarme y tendremos mas problemas, dile que en cuanto pueda iré a verla-
Yo me quede callada, que clase de petición era esa?. No planeaba decirle nada a Yulia Volkova, pero si lo hiciera como es que le diría que vi a Nadia y que no sabía donde estaba?... sonaba absurdo.
-Prométemelo Lena… por favor-
-Nadia!- gritaba su mama entrando por la puerta de la cafetería.
-Promételo… - dijo por ultima vez –te quiero mucho- me dio un beso en la mejilla y salio junto con su madre.
Yo me quede desorientada por un momento. Nadia de verdad le tenía miedo a sus padres. Me acomode de nuevo el gorrito y salí de la cafetería borrando aquel momento de mi memoria. A fin de cuentas no creí volverla a ver. Obviamente nunca le dije nada a Yulia del encuentro con Nadia. Al regresar de vacaciones todo estaba exactamente igual que antes.
El tiempo, tan relativo… cuando estaba a su lado los minutos parecían segundos; cuando estoy sola parecen años. En esos años me convertí en alguien que jamás creí poder ser. Mi mamá por fin estaba orgullosa de su hija. Me compraba ropa cada semana, vestidos, zapatos, maquillaje… todo lo que quisiera, solo tenía que abrir la boca y pedirlo.
-Hija estas lista?- dijo mi mamá entrando por la puerta de mi habitación dos años después; realmente odiaba que no tocara la puerta.
-Si mamá- dije sin voltear a verla y mirándome al espejo por ultima vez. Como siempre perfecta.
-Baja a desayunar-
-Mamá ya no me da tiempo-
-Lena, el desayuno es la comida mas importante del día-
-Lo se, comeré algo en la cafetería de la escuela- tomé mi mochila y me dispuse a marcharme.
-En esa escuela solo venden porquerías, vas en engordar si comes ahí!-
-Comeré una ensalada…- dije con total desinterés.
La verdad es que solo quería llegar a verla… unos días antes revisé las listas de los salones esperando encontrar su nombre… y lo hice… “Yulia Volkova” ; como siempre nos tocaba el mismo grupo. No pude reprimir una sonrisa. Otra vez ahí estaba, con ese odio creciendo dentro de mi. Con todas esas ganas de lastimarla y humillarla una y otra vez. Se que suena horrible, pero ella sacaba lo peor de mi. Porque no se iba?, porque no desaparecía de mi vida?, porque me atormentaba con su presencia?, porque tenía que verla todos los días?... La verdad es que sentí una gran emoción, quería que los autos desaparecieran de las avenidas para llegar lo mas pronto posible. Antony (mi chofer) se estacionó en la esquina, le dije que caminaría hasta la puerta y como siempre solo obedeció. Así que las cosas estaban así: A mi paso todos se acercaban e intentaban saludarme, claro que nunca respondía, me daba flojera, la verdad es que no conocía ni a la mitad de los que me rodeaban. Pocos tenían la suerte de entablar una conversación conmigo. Anya y María eran mis mejores amigas, bueno en realidad solo amigas, pero con ellas pasaba todo mi tiempo libre; eran las chicas de buena posición, con excelentes notas, y las mas zorras de la preparatoria. La diferencia entre ellas y yo es que yo no era, ni soy, tan fácil; era simple, María se acostaba con todo el que podía, Anya solo cuando esta ebria en alguna fiesta y algún tipo atractivo corría con suerte. Yo, yo solo andaba con los mas populares, con lindos autos, apellido y atractivos; pero nunca entregaba nada. Solo se trataba de hacerles creer que podían tenerte pero nunca entregarte; ni en el aspecto físico, ni en el sentimental. Si te enamoras… pierdes.
-No tuviste suficiente el año pasado verdad?- dije mirando esos ojos azules después de pasar junto a ella y tirar sus libros al suelo. Su cabello estaba todo enredado, nada que ver con esa chica que conocí hace un par de años. La conocía y sabía cuando estaba a punto de llorar, por mas que intente hacerse la fuerte, sabía como romperla en mil pedazos. Todos a mi alrededor se burlaron de ella, porque? Porque yo lo hacía. Agacho su rostro y no dijo nada. Así era mejor, siempre que la mirada de Yulia Volkova se posaba en mi me recriminaba cada humillación, si no la miraba a los ojos no sentía remordimiento. Entramos al salón y ella se fue hasta un rincón junto a la ventana; como si pudiera esconderse de mi.
En el salón de clases tome el mismo lugar que en el año pasado y mis amigos se sentaron alrededor de mi. Vladimir, mi novio, llegó tarde como siempre y se sentó en la banca de atrás. Ni siquiera lo salude. La verdad es que ya me estaba cansando de el. Apenas llevábamos dos meses de novios y se volvía un fastidio tener que besarlo. No es que besara mal, pero no me hacía sentir nada; cuando lo besaba era mas por compromiso que por que se me antojara. Era el mas atractivo de la preparatoria por algo estaba con el. Pero fuera de eso no podía mantener una conversación, solo hablaba de autos y deportes, un fastidio. Mire discretamente hacía atrás, Yulia miraba hacía la ventana sin prestar atención a nada a su alrededor. Como si soñara despierta. Sentí una punzada en el estómago, sabia en que pensaba en esos momentos… “Nadia”.

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Espero que les guste la conti... y como ven aquí ya entramos en "La Apuesta", espero leer sus opiniones, y gracias por seguir leyendo las cosas mafufas que inventa mi cerebro... un saludo a todos, nos leemos la próxima semana.
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NaB
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Re: Máscaras // Por: NaB

Mensaje por NaB » Dom 28 Ago 2011 23:36

Me llene de coraje y volví a prestar atención a la clase. De nuevo a colocarme esa mascara tan pesada y ajustada. Al salir a descanso no perdí la oportunidad de volver a tirarle sus libros a Yulia. Todos mis amigo se rieron de ella. Era algo repetitivo pero me hacía sentir mejor el verla agachada delante de mi recogiéndolos. Humillarla era una manera de satisfacerme. Al segundo día de clases llegó un nuevo compañero, su nombre era Vitya. Desde que lo vi parado en la puerta sonreí, por fin tenía una pretexto para votar a Vladimir. María lo devoraba con la mirada y Anya no se quedaba atrás. Las mire y con mis labios dije “es mío”. Pusieron cara de fastidio pero no les quedaba de otra, cuando yo quería algo lo conseguía. El profesor lo presentó y todas sonreían como tontas. Su cabello de color castaño claro perfectamente peinado. Su barba de unos días sin rasurar lo hacían ver mayor y aun mas atractivo. Sus ojos de color verde debajo de unas pestañas perfectas.
-Atrás hay un lugar libre, toma asiento- le dijo el profesor.
Me dieron ganas de correr a María para que el nuevo se sentara a mi lado, pero nunca debes mostrar tanto interés. Cuando paso a mi lado le sonreí y el respondió mi sonrisa. Y entonces lo pensé; el único lugar libre en la parte de atrás era junto a Yulia. Yo intenté no le prestarle mas atención, pero unos minutos después no pude evitar voltear, estaban platicando y Yulia sonreía de una manera infantil. Puse cara de molestia y Anya se dio cuenta. Siguió mi mirada hasta ver donde se había sentado el nuevo chico, y después me miro como tratando de descifrar mi mirada… . Yo entorne los ojos y sonreí de manera burlona en un intento de disimular mi interés.. Cuando termino la clase María, Anya y yo salimos rumbo al laboratorio de biología.
-No lo van a creer- dijo Vladimir sentándose en nuestra mesa.
-Que?- pregunto Anya
No me interesaba nada de lo que pudiera decir, mire a todos lados en busca de la Yulia, pero no la encontré por ninguna parte.
-Que el tipo nuevo es un pesado- dijo con cara de enfado cruzando los brazos en el pecho. Vladimir era el típico deportista de preparatoria, fornido, alto, ojos claros, rubio, a todas les gustaba, yo no le encontraba ninguna gracia.
-Celos?- le dije sin mirarlo.
-Claro que no, yo sentir celos de ese tipejo no me hagas reír-
-Entonces por que lo dices?- Pregunto Anya.
-Porque se puso de pesado porque le tire los libros a Volkova. Quería que me disculpara con ella!!!-
Yo lo miré molesta. Como se atrevía a hacerle algo a Yulia.
-Hasta me amenazo, dijo que no me permitía que la tratara así-
-Sabes que la única que hace eso soy yo!- dije molesta y en el tono mas autoritario que pude.
-Pero todos se burlan de ella!- dijo intentando defenderse.
Me levante de la mesa y salí del salón. Solo yo podía hacerlo! Solo yo podía hacerle daño porque ella me lo debía… Nadie mas, nadie mas podía tocarla. Sentí las miradas de ellos a mi espalda. Yulia venia caminando junto a Vitya y el traía cargando sus libros. Tuve una sensación extraña, como un presentimiento; como si supiera que algo pasaría. Yulia me miro parada afuera del laboratorio y agacho su mirada. Yo estaba a punto de olvidar sus ojos de tanto que los ocultaba de mi. Paso a mi lado sin voltear a verme. Cuando llegó la profesora de Biología entré como si nada hubiera pasado.
Terminando biología teníamos una hora libre, después de ir a la cafetería Anya y María querían ir a buscar a Vitya para platicar con el y yo me fui hacia el campo de football; quería estar sola y pensar.
Pero ahí estaba Yulia, sentada en el pasto junto a Vitya. Así que di meda vuelta y termine en una fastidiosa conversación con Vladimir.
-Hola!- le dije a Vitya al día siguiente antes de comenzar las clases.
-Hola- me respondió el saludo.
-Aún no nos presentan… soy Elena Katina, pero tu puedes llamarme Lena- dije sonriendo coquetamente.
-Mucho gusto Lena, yo soy …-
-Vitya- termine su frase – Ayer el profe dijo tu nombre- dije dándole la mano.
-Cierto-
-Y porque entraste a esta escuela?- dije comenzando a amenizar la platica.
-Ah, porque nos mudamos hace poco a Moscú-
-En donde vivías?-
-En San Petersburgo-
-Oh, supongo que te mudaste por tus papas-
-Si así es, tienen negocios aquí, así que nos mudamos-
-Pues me da mucho gusto que entraras aquí- le dije coqueteando descaradamente.
-Vitya!- grito Yulia abrazándolo.
No se había dado cuenta de que yo estaba platicando con el.
-Hola chaparra!-
Chaparra?... yo le decía chaparra!!!!!!... me mordí el labio para no decir alguna estupidez. Era el momento de salir de ahí.
-Me dio gusto conocerte- le dije dándole un beso en la mejilla. –Nos vemos por ahí-
Yulia agacho la mirada, pero no se soltó de Vitya.
-Igualmente Lena-
Y así pasaban los días, molestando a Yulia mientras estuviera sola, ignorándola mientras estuviera con Vitya.
-Oye Lena si no te apuras con el bomboncito de Vitya déjanos el camino libre.-
-Vitya es mas atractivo que Vladimir…. Oops tendré que remplazarlo!...- dije dando a entender que rompería con Vladimir.
-Oye para tu fiesta tengo que ir de vestido?- preguntó María.
Anya y yo la miramos con fastidio.
-Obvio!-
Mi cumpleaños se volvió la fiesta mas esperada antes de invierno. Solo asistirían los populares de la escuela y algunos chicos de universidad. Y por supuesto todos personas con clase. No tarde en invitar a Vitya quien gustoso acepto. Tarde una semana en preparar todo, pero por fin el cuatro de octubre mi casa estaba lista para la llegada de mis amigos. Cuando abrí los ojos el cielo estaba completamente nublado, algunas gotas escurrían por mi ventana, había llovido toda la noche. Mire por la ventana, y en ese instante de soledad deje que se me escapara una lagrima. Me sentí completamente vacía. Porque si yo lo tenía todo? Simplemente porque me habían arrancado el corazón. Se lo llevaron y lo pisotearon una y otra vez. Detesto que siempre llueva en mi cumpleaños, y esa mañana me hizo recordar una hace 2 años. Me seque la lagrima que había dejado escapar, no podía permitirme caer. Deje de pensar en el pasado. Después de recoger el vestido nuevo que utilizaría esa noche, ir a salón de belleza a que me alaciaran el cabello, me miré al espejo; de nuevo sentí un vacío en el estomago, mas sin embargo sonreí, de esa manera tan mecánica y fingida que dominaba. Cubrí mi tristeza con esa marcara de hierro impenetrable y fría.
-Parecer princesa, ser una perra- me dije – Hora del show-
La fiesta comenzó poco después de las 9 de la noche, llegaron mis amigas y luego algunos chicos. Una hora después entro Vitya junto a otro chico igual de atractivo que el.
-Que bueno que viniste- dije dándole una de mis sonrisas coquetas.
-Gracias por invitarme… él es Yegor… un amigo- dijo sonriendo fingidamente.
El chico a su lado lo vio de una manera extraña, como si estuviera molesto, pero al verme intento sonreír.
-Mucho gusto- dijo con tono amable.
-Holaaa! Vitya no vas a presentarme a tu amigo?- dijo María quien ya tenía los efectos del alcohol dificultando su dicción.
Vitya no dijo nada, solo volteo a ver a su acompañante.
-Yo soy María Rasvataeva- le dio la mano al nuevo invitado para después jalarlo y darle un beso en la mejilla. –Mucho gusto-
Vitya se veía incomodo, yo solo pasaba mi mirada de María a Yegor y de Yegor a Vitya, quienes se miraban con complicidad, como si ocultaran algo.
-Igualmente- respondió de mala gana.
-María, ya viste a ese chico?- dije al oído de mi amiga señalando a uno de los integrantes del equipo de americano.
-Wow que cuerpo!- dijo casi gritando para después salir disparada detrás de él.
-Discúlpenla ya esta algo tomada- dije algo apenada.
No era tonta y de inmediato supe que algo había entre Vitya y ese chico. No dije nada, ni lacé alguna indirecta. De cierta forma me alegré de que la amistad entre Yulia y Vitya no pasaría de eso, una simple amistad. Por alguna razón Vitya me agradaba, me caía bien.
Minutos después estábamos en la sala de mi casa jugando cartas y apostando estupideces. Mientras afuera en el jardín la música sonaba a todo volumen y los chicos bebían cerveza como si fuera agua.
-Que Lena tu no bebes?- me pregunto Vitya ofreciéndome un vaso de vodka.
-No, casi no bebo- dije aceptándolo con una sonrisa.
En ese momento mi noviecito hizo su brillante aparición.
-Feliz cumpleaños princesa!- dijo sonriendo y ya algo tomado.
Como siempre fingí una sonrisa, y después de recibir mi abrazo de felicitación, ya sabía lo que seguía. Me separé de el… bebí todo el vodka de mi vaso y el se acercó a besarme.
De nuevo mi inconciente me traiciono y recordé aquella noche. Los labios de Vladimir eran rocas comparados a los primero que probé. Apreté los ojos intentando alejar esos pensamientos de mi cabeza, el primero de mis errores… solo quería olvidarlo. Lo sujete de la nuca y volví ese beso mas apasionado. Pero después de unos segundos se volvió insoportable y me aleje de el.
-Wow- dijo sonriendo –Toma-
En mi mano puso una bolsa de regalo. Sonreí fingidamente y lo deje en la mesa de centro.
-Gracias-
Anya se sentó al lado de Vitya y yo junto con Vladimir en el sofá frente a ellos.
-Bueno ya dinos que tienes con Volkova? Son novios o que?- dijo Anya a modo de interrogatorio llamando mi atención. Genial, por mas que quería que se alejara ese tema de mi no lo lograba. Era mi culpa, todo eso era mi culpa por prestarle tanta atención.
-Solo somos amigos- respondió.
-Pues que mal escoges a tus amistades-
-Porque lo dices?- Vitya la miro fijamente esperando una explicación.
-Pues porque todos aquí sabemos que Volkova es una perdedora-
-Pues todos ustedes debería de conocerla mejor, Yulia es una persona increíble, no entiendo porque la tratan así- dijo mirándome a los ojos.
De una forma que no pude controlar, me sentí mal, me sentí culpable, me sentí pequeña… me enojé.
-Tu eres quien no la conoce- dije de forma cortante. Me levante y camine hacía la terraza.
-Te equivocas, la conozco lo suficiente para saber que es buena persona- dijo caminando detrás de mi. El resto se habían quedado en la sala.
-No es tan buena como crees- le dije encarándolo –Es cruel, es una mentirosa- dije con rabia en la voz.
Sin darme cuenta había descubierto una pequeña parte de mi rostro.
Vitya me observaba como analizándome, analizando mis palabras, analizando mi rostro. De inmediato me di cuenta de mi error.
-Es una estúpida, aparte ella solita nos da pretextos para molestarla- dije dando por terminada la conversación, pero Vitya insistió.
-Quizá deberías hablar con ella, aclarar lo que paso y terminar sus problemas-
-Yo no tengo nada que hablar con ella. Todo esta dicho-
Me mordí la lengua. Nada estaba dicho. Yo decidí callar. Ya era demasiado tarde, ya había matado lo que había entre nosotras. Pero entonces yo me dí cuenta. Yo lo había matado. Yo había terminado nuestra amistad, la posibilidad de amarla y enamorarla se fue el día que le negué mis brazos. Si no me hubiera concentrado en odiarla tanto la hubiera consolado, hubiera estado con ella, la hubiera podido enamorar, con el tiempo ella hubiera olvidado a Nadia y quizá yo hubiera podido entrar en su corazón. Pero… hubiera humillado a mi familia, avergonzado a mi abuelito. Mis padres me hubieran repudiado. Y con el tiempo nos hubieran separado. Aun así yo había escogido mi camino, odiar a Yulia Volkova. Había pasado tiempo desde que no pensaba en el abuelo, en esa tarde en la que leyó la carta que le escribí a Yulia, y luego cuando murió en mis brazos. Si eso había sido consecuencia de una carta, que hubiera sucedido si mis deseos se hubieran hecho realidad?. Dicen que cuando mueres, puedes verlo todo, estar donde tu quieras estar… “y si mi abuelito puede verme?, estaría avergonzado?, avergonzado de que? De lo que sentía o avergonzado de lo que estaba haciendo?” de una u otra forma yo era culpable. “te decepcione?”
-Estas llorando?- me pregunto, no pidía verme ya que le daba la espalda.
-Yo no lloro- fue mi respuesta.
Entramos juntos sin hablar. La fiesta siguió y yo me dispuse a divertirme, a beber, a olvidar. Algunos chicos se arrojaron desnudos a la alberca, a pesar de que el agua debió de estar helada. Llego un momento en el que ya no sabía que era lo que estaba bebiendo. Bailaba con un chico y con otro. Vladimir termino yéndose al ver que no le hacía caso. Vitya y Yegor se fueron temprano, después de el típico juego de la verdad o el reto, en el cual obviamente nadie decía la verdad. Y al final como en cada una de las fiestas, terminé sola en mi habitación. Sola. Como ella. Todo eso de lastimarla, no estaba funcionando. La lastimaba, si, pero también me había estado lastimando a mi. Era el momento de cambiar de estrategia. Lo único que había conseguido esos años fue que mi mundo girara a su alrededor. Aunque la evitara todo me la traía de vuelta. El odio comenzaba a extinguir su flama, era el momento de seguir adelante, de moverme. Necesitaba un exorcismo, necesitaba sacar a Yulia Volkova de mi sistema. Necesitaba olvidarla, comenzar de nuevo. Ignorarla, hacerla desaparecer de mi vida. Necesitaba un ritual de depuración, sacar mis demonios y encontrar paz. Así que decidida me coloque una nueva mascara, una para comenzar con el ritual de liberación, una máscara de madera.

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Bueno espero que les guste la conti... un saludo a todos.
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NaB
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Re: Máscaras // Por: NaB

Mensaje por NaB » Vie 02 Sep 2011 22:53

Buenooo he aquí la conti, espero que les guste... y ya saben comenten critiquen etc... y si, la siguiente parte es... el cambio de Yulia ja-ja-ja (risa malvada)... XD

Capitulo: 6 Máscara de gladiador

De nuevo las hojas de los árboles comenzaban a caer. Había puesto en marcha el plan B, ignorar a Yulia Volkova. Solo faltaba ese año para no volverla a ver; para dejar toda esa historia de mierda en el pasado.
-Ya llegué!.- Grite desde la entrada de mi casa.
Subí corriendo a mi habitación y deje mi mochila junto a la puerta. Lo único que quería era tirarme a mi cama y dormir. Dormir, dormir y soñar. Sobre mi cama había un vestido nuevo de color negro.
-Hay no!, por favor no-
Me fastidiaban las cenas con mis papas, hace años que dejaron de ser divertidas. Lo colgué en mi armario y por fin me tiré a dormir. Horas después llego mi madre a despertarme.
-Elena!-
Me asustó y yo salté.
-Que pasa?- dije aun confundida.
-Vístete, tenemos que ir a una cena con tu padre… y el vestido que te traje?- pregunto inspeccionando mi habitación.
-En el armario… Enseguida me visto- solo quería que saliera de mi habitación.
-No deberías dormir en el día, es una perdida de tiempo. Por eso no duermes por la noche… Espero que te quedé. Date prisa, que ya sabes que odiamos llegar retrasados-
-Si mamá- dije con fastidio.
En el auto, solo miraba por la ventanilla sin pensar en nada en particular.
-Elena… quiero que conozcas al hijo de Radinovich, se amable con el… es un buen partido para ti-
-Papá sabes que tengo novio- dije sin mirarlo.
Mi padre el gran empresario Sergey Katin era el hombre mas intimidante para mi. Yo era su princesa, la que siempre cumplía sus ordenes, su mayor orgullo, o al menos eso creía.
-Pues ya va siendo hora de que termines con el. Ese niño no es lo suficiente bueno para ti. Ya sabes que tienes que estar disponible para alguien que valga la pena-
Mejor dicho que cumpla con sus expectativas. Apellido, dinero y posición.
No dije nada, para que desgastarme en una lucha que terminaría perdiendo?. A demás de que yo misma ya no quería estar con Vladimir. Y otra vez a cubrir mi rostro con la mascara de muñeca para mi papá.
-Claro papi- sonreí.
Entramos al salón donde se efectuaba la cena de los Radinovich quienes no dejaban pasar inadvertida su fortuna.
De nuevo los recuerdos se hicieron presentes en mi memoria.
-Maybe i didn´t hold you… all those lonely, lonely times.-comenzó a cantar muy cerca de mi oído- And i guess i never told you… i´m so happy that you´re mine. If i make you feel second best, girl… i´m sorry i´m blind…-
-Es “i was blind” Yul- dije sonriendo.
-oops- dijo riendo. Su voz tan cerca de mi oreja hizo que se me erizara la piel. –Sabes que el ingles y yo no nos llevamos-
-lo se-
-Pecas… -
-Dime-
-Te quiero- dijo apretándome mas contra ella-
-Y yo …-
-Ven hija- dijo mi papá sacándome de mis cavilaciones.
Me acerqué a el con mi caminar segura, a pesar de que por dentro me estaba rompiendo.
-Ella es mi hija Elena- dijo presentándome ante sus amigos. Los Radinovich sin duda alguna.
-Mucho gusto- dije con una sonrisa fingida.
-El es mi hijo Iván- dijo el amigo de mi padre quien ya se vía grande por no decir anciano; y el bigote que llevaba lo hacía ver como un personaje de la época de los zares.
-Mucho gusto- dijo su hijo extendiendo su mano hacia mi y sonriéndome.
Era un hombre apuesto un año mayor que yo. Iván Radinovich resulto ser mas interesante de lo que pensé.
Su cabello iba de tonos de café oscuro a mechones rubios. Sus ojos azules me recordaron a… Y con su sonrisa le robo una autentica a mis labios.
-El gusto es todo mío-
-Hija porque no vas a platicar con Iván, no quiero que te aburras con nuestros temas de negocios- dijo mi padre dándome la señal de mostrar interés en el joven frente a mi.
-Claro será un placer-
Iván y yo nos separamos del grupo mientras mi madre platicaba amenamente con la suya y mi padre comenzaba con sus bromas tontas. Pasamos junto a unos chicos bailando y por un momento me pareció verla, con un vestido negro como en la primera cena a la que me acompaño.
-A que te dedicas Elena?-
-Lena… dime Lena- dije volviendo a buscar entre la gente.
-Ok, Lena, a que te dedicas?-
-Estudio, estoy en la preparatoria y tu?- dije regresando mi atención a mi acompañante.
-También estudio, en la universidad-
-Que estudias?-
-Derecho. Y quieres seguir estudiando?-
-Si de hecho quiero estudiar psicología-
-Que interesante… - Platicamos unos minutos acerca de nosotros y nuestros intereses… de ves en cuando hacía una broma y yo reía de ella.
-quieres algo de beber?-
-Si, un jugo de naranja por favor-
Le hizo señas a uno de los meseros quien se acerco a atenderlo.
“You were always on my mind… you were always on my mind… tell me, tell me that your sweet love hasn´t died … give me, give me one more chance”.
En ese momento puse mi atención en la canción de fondo que algunas parejas bailaban en el centro del salón, y, sentí que algo se rompía dentro de mi.
“little things i should have said and done… i just never took the time…”
-You are always on my mind- canté para mi.
-Cantas hermoso- me dijo Iván extendiendo un vaso con jugo hacia mi.
Sonreí sin aceptar el vaso.
-Voy al tocador- dije sin perder la compostura.
You are always on my mind… estaba a punto de llorar, mis ojos ya no podían esconder las lagrimas y me apresuré a llegar al sanitario. JODER!!!! Tenía mucho que no escuchaba esa canción, porque ahora?!... -Malditos recuerdos!... maldita sea!!!!!!!!!!- .
Me encerré en uno de los cubículos y caí rendida ante mis sentimientos… lloré como una niña pequeña.
-PÚDRETE!!!.... . -Grite con frustración. Como era posible que dos años después una simple canción volviera a romperme el corazón?- Porque? Porque?- dije en voz alta sin querer-Porque te fuiste… porque me dejaste… Yo te amaba… Porque? Porque? Porque la preferiste a ella?... eres la única a la que eh amado – y de nuevo mis ojos lloraban.
Me senté contra la puerta del baño. No podía contener las lágrimas, fue como volver a sentir la humillación y el dolor al ver a Yulia besar a Nadia.
Espere unos segundos. Tomé un poco de papel y me seque las lagrimas. El show debe continuar… respiré profundo y me levante. Era una estupidez romperme así por un maldito recuerdo. Abrí la puerta del cubículo y el alma se me callo a los pies; ella estaba frente a mi. Como si fuera una imagen extraída de mis recuerdos. Vestida con un vestido negro, con una expresión de sorpresa… helada como una piedra. Me asusté… sentí pánico de que me hubiera escuchado.
-Yulia…-
Por un momento pensé que estaba alucinando, era como regresar en el tiempo y encontrarnos ahí, una frente a la otra. Pero ella me miraba fijamente sin poderse mover, era real y yo también. No podía perder la compostura, podía haber estado hablando de cualquier persona. Solo debía disimular un poco y no perder el control. Levante la mirada y la rete a que me dijera algo. No lo hizo, no dijo nada, no emitió ningún sonido. Salió casi corriendo y yo salí detrás de ella.
Cerca de la puerta Vitya la esperaba intranquilo. Eso explicaba su presencia en la reunión, estaba acompañándolo.
-Yulia- la llame apunto de tocarle el hombro.
-Lena- me llamo Iván tomándome del brazo. –te encuentras bien?-
-Si, solo vi a unos compañeros de la prepa- dije viendo como Yulia se subía al auto de Vitya.
-No sabía que Vitya estaba en tu preparatoria-
-Lo conoces?-
-Vitya, es el hijo de uno de los amigos de mi padre… me parece que acaba de presentar a esa chica como su novia-
-SU NOVIA?!... como que su novia?-
No supe si reírme o aguantarme las ganas. Vitya y Yulia novios? No podía ser posible, Vitya tenía otra clase de gustos, o al menos eso imagine en mi fiesta de cumpleaños… o no?... y Yulia… No, no era posible.
-No lo creo- dije con cierta duda.
-Bueno eso es lo que me dijeron… Que el la presentó con sus padres como su novia. Creo que se llama Yulia… es muy bonita-
Sabía que eso no era posible, no podía ser, pero aunque no lo quisiera los celos me llenaron la cabeza de ideas. No lo podía permitir. Nadie debía acercase a Yulia. Nadie podía… estar con ella.
-Estas bien?- me preguntó Iván sujetándome tiernamente del brazo.
-Me duele un poco la cabeza, quiero irme a casa-
-Si quieres yo te llevo-
-Gracias-
Iván estaciono el auto afuera de mi casa. Lo apago y me miró fijamente.
-Sabes cuales son las intenciones de nuestros padres?- me preguntó volteando hacia enfrente.
-Claro que lo se… -
-Bien, yo quiero que sepas que creo que eres muy bonita, y me encantaría tener la oportunidad de conocerte… y ser tu amigo-
-Tienes razón, creo que vamos a ser buenos amigos. Me parece genial… Si me disculpas realmente me duele la cabeza- dije mas dándole el avión que creyéndolo.
-Claro, permíteme- Como todo buen caballero salio a abrirme la puerta del auto y me acompaño hasta la entrada.
-Que descanses- me dijo y me dio un beso en la mano.
-Igualmente. Hasta luego- dije entrando finalmente a mi casa.
La sombras de la noche envolvían mi insomnio. Insomnio que esa noche disfruté, amante de su silueta en la oscuridad de mis recuerdos. Mi mente iba de una escena a otra. De las humillaciones que le propinaba, al filo de su mirada. De su cabello revuelto y sin forma al escote de su vestido negro. Del control al desastre. Me senté en el sillón frente a mi ventana. Recordé todo lo ocurrido esa noche. Aun tenía puesto el vestido de la cena. Tomé uno de los cigarrillos escondidos en el escritorio de mi habitación, lo encendí y volviendo a mi asiento mire desde mi ventana la fría noche de Moscú. Como pueden cambiar las cosas en un segundo. Un momento de debilidad y todo se estaba saliendo de mis manos. La incertidumbre de no saber lo que pasaría me hacía estar molesta. Quizá al día siguiente Yulia publicaría lo que escucho en el baño, quizá si tenía algo que ver con Vitya; tenía que hacer algo para evitarlo. Si yo no la podía tener nadie lo haría. Tenía que alejar a Vitya de ella de una manera o de otra. Aun tenía un As bajo la manga, sabía perfectamente cual era el punto mas sensible de Yulia… Nadia.
A la mañana siguiente entré a la escuela con la seguridad de siempre, mi mochila colgaba de mi hombro derecho, mi cabello estaba suelto escondiendo mis hombros. Tenía un objetivo y tenía que cumplirlo.
-Hola- me dijo un chico a mi paso al cual ignore.
-Como te fue?- me preguntó Anya mientras dejaba mi mochila en mi lugar.
-Bien, Ya llegó Volkova?- pregunté.
-Volkova?... no la eh visto… por?-
-Ayer la vi en una cena a la que fui con mis padres-
-Y como entró?... Que yo sepa esos son eventos exclusivos-
-Vitya- dije dando la respuesta a su pregunta.
Anya estallo en carcajadas.
-Y eso no es todo… Vitya la presento con sus padres como su novia-
-No puedo creerlo!... Volkova y Vitya juntos jajajajajaja-
Yo la miré molesta, ideando rápidamente la humillación a la que Yulia se enfrentaría. En cuestión de minutos la voz se corrió por toda la escuela. La cenicienta del Instituto Ruso = a Yulia Volkova. Solo era cuestión de minutos para que Yulia llegara y toda la escuela se burlara de ella.
Vitya fue el primero en llegar, todos lo veían y cuchicheaban.
-Hola Vitya- le dije sonriendo.
-Hola Lena-
-Donde dejaste a tu noviecita?- pregunte
-Perdón?- me preguntó, pero no respondí y fui hasta donde estaba Anya y María.
-Listas para cuando entre Volkova –
-No te preocupes… esta vez Volkova se va a arrepentir de meterse en tu camino- dijo María.
Error, el que se había metido en mi camino era Vitya, y Yulia… solo seguiría pagando su estupidez. En ese momento entró Yulia al salón
-Que esta pasando?- le pregunto Vitya.
-No tengo ni idea- dijo tan bajo que apenas y se escuchaba su voz.
-Hola Cenicienta- le dije en forma de saludo.
Ella bajo la mirada, lo sabía era el momento donde comenzaría a llorar.
-Hay Volkova!, te aseguro que si tu amigo se entera de lo que eres se aleja de ti. Pobre tonta, como crees que alguien como el se va a fijar en ti? Ja ja ja- Si Yulia y Vitya tenían una relación en cuanto le dijera a Vitya que Yulia era lesbiana seguramente terminaría con ella. -Vitya hay algo que no sabes de tu amiga-
-A si? Y que se supone que no se?-
-Tu amiguita es lesbiana… hummm como se llamaba la novia?. Cual era su nombre? Natalia? Nina?... Nadia, su nombre era Nadia- Fui cínica al fingir no recordar su nombre, pero estaba disfrutando el momento.
-No deberías juntarte con esa clase de chicas. Volkova esta enferma, hasta la otra lesbiana se dio cuenta y se alejo de ella, con decirte que se tuvo que ir de Moscú para que Yulia la dejara en paz-
Todos comenzaron a reír a carcajadas y a señalar a Yulia. Ella cerró los ojos, su mandíbula se tenso y sus puños se cerraron a sus costados. Eso no era parte del plan, según yo tendría que estar llorando ya.
-Pobre chica… solo estaba con ella por lastima pero se canso de ella-
De pronto sentí un golpe en la mejilla, me fui de lado y termine en el suelo. Quien se había atrevido a golpearme?.
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Re: Máscaras // Por: NaB

Mensaje por NaB » Sab 10 Sep 2011 21:20

Levante la vista y me asuste al ver que había sido Yulia. Su mirada era de odio. Sentí que estaba apunto de matarme y me dio miedo. Era la primera vez que la veía así, era totalmente otra persona.
-No vuelvas a mencionar su nombre, oíste?. A ella la respetas!- gritó con coraje. Claro a ella si la defendía! Pero que paso cuando murió mi abuelito? Estuvo ahí? CLARO QUE NO!. De pronto todo se quedo en silencio, ya nadie reía ni decía nada. Todos estaban tan sorprendidos como yo. Vitya se arrodillo frente a mi. Por un momento pensé que me revisaría la mejilla, pero no fue así.
-Eso ya lo sabía; pero antes de hablar de alguien mejor infórmate bien. No hay nada de malo en Yulia, es mi amiga y yo decido quienes son mis amigos oíste?- me dijo dejándome sin palabras para seguir peleando. Definitivamente esto no había salido como lo planeé. Vitya la tomo del brazo y juntos salieron de la escuela. Anya y María corrieron hasta donde estaba.
-Lena estas bien?- me pregunto Anya.
-Esa tipa es una salvaje!!- grito María.
Yo estaba en shock, Yulia me había golpeado, y yo había perdido la batalla. Definitivamente estaba perdiendo el control. Uno de los prefectos entro corriendo al salón.
-Que esta sucediendo?- Preguntó.
Anya y María voltearon a verme, yo seguía en el suelo sin decir una palabra. No podía armar un escándalo, si mis padres se enteraban me matarían, además de que sería una mancha en mi expediente.
-Me caí- dije levantándome.
-Te sientes bien?- me pregunto el prefecto.
-Si, solo necesito un poco de agua-
-Yo te la traigo!- grito un chico al que no conocía y salio corriendo.
Ni Yulia ni Vitya regresaron a la escuela ese día. Esa había sido mi primer derrota… nunca creí que Yulia fuera capaz de ponerme una mano encima. Pero yo la estaba llevando al limite. A la hora del receso ya había cubierto el moretón que me quedo con maquillaje.
-No se nota tanto- me dijo María. –Pero mañana Volkova no se la va a acabar-
-María omite tus comentarios- le dijo Vladimir.
-Oye tu deberías defender a tu novia- le dijo Anya.
-Solo creo que esto ya se paso de la raya… No tenían por que burlarse de ella, si es novia de Vitya o no a mi no me interesa-
-Pero golpeo a Lena!- grito María y todos en la cafetería voltearon hacía nosotras.
-Lo siento Lena, pero esto va mas allá de unas cuantas burlas- me dijo Vlad -
-Pues si no te gusta vete- le dije sin si quiera mirarlo. Ya estaba harta de él, y mas con sus discursos de la madre Teresa de Calcuta.
-Como dices?-
-Que te largues, ya me tienes harta-
-Estas terminando conmigo?-
-Obviamente- dije aun sin mirarlo.
El se levantó y se fue. Ya había tenido suficiente por ese día. Ahora tenía que pensar que haría con Yulia. Lo cierto era que Vladimir tenía razón, todo esto estaba llegando al límite. Adiós al plan de ignorarla, Yulia tenía que pagar la humillación que me hizo pasar. Pero no contaba con lo que sucedería al siguiente día. Llegue a la escuela y me senté en mi lugar. Todos me veían serios, nadie se burlaba de mi, pero se que susurraban. Afuera del salón María y Anya platicaban con un par de chicos. Yo no tenía ganas de escuchar mas tonterías, y me quede en mi lugar, pensando en todas las maneras de insultar a Yulia. De pronto escuche chiflidos y aplausos. No sabía que sucedía hasta que la vi entrando por la puerta… Algo se encendió en mi interior. Me pare dispuesta a enfrentarla, pero de pronto mi cabeza se quedo vacía. Ahí estaban de nuevo, ese par de piernas asomándose debajo de su falda, no pude detener a mi imaginación… Yo escalando sus piernas hasta su cintura… ahora cubierta por una blusa pegada a su cuerpo. Su cabello rubio había desaparecido… corto, negro… lucía tentadoramente mas rebelde, mayor, sensual. Me mordí el labio inferior… cuando había comenzado a tener esos pensamientos tan osados?. “que asco Lena” pensé y me senté de nuevo en mi lugar, eso no debía de estar pasando… Como se suponía que podría insultarla cuando se paraba frente a mi de esa manera?.
Volví a verla y ella me observaba, no pude soportar su mirada, sus ojos sobre mi piel quemaban. Hasta me parecieron de un color azul mas intenso que antes. Sus labios rojos te invitaban a morderlos sin misericordia. Su cuello, cuanto hubiera dado por en ese momento besarle el cuello. Apreté los ojos con fuerza, me estaba volviendo loca. Mi corazón se aceleró, no sabía como detenerlo. Mi respiración se volvió mas profunda, me faltaba el aire.
-Bien Volkova!- grito una chica y comenzó a aplaudir.
Ya no podía respirar. El profesor entró al salón y sin pedir permiso salí corriendo. Estaba sudando, temblando y no resistiría un segundo mas sin voltear a verla. Respire profundo una y otra vez hasta que mi corazón se tranquilizo. Cuanto la odie, la odie por hacerme desearla.
-Hay que hacer algo- me dijo María.
-Debo admitir que Volkova me sorprendió- continuo Anya.
Yo no dije nada. Lo que paso esa mañana no debía repetirse, esa clase de pensamientos me parecían obscenos.
Caminamos hacia el laboratorio y nos cruzamos con Yulia, Vitya y la chica que había gritado en el salón.
-Aunque la mona se vista de seda, mona se queda- dije en un intento por no quedarme callada esa vez.
-Si verdad, la que es bruja es bruja aunque parezca princesa-
No esperaba menos, no iba a dejarse humillar de nuevo, eso estaba claro. Esta vez la guerra iba enserio por parte de las dos.
-Ops creo que te deje morada la mejilla, no sabes cuanto lo siento- dijo con sarcasmo. Anya me tomo del brazo y nos marchamos, pude haber contestado miles de cosas, pero en ese momento no se me había ocurrido ninguna. Comenzaron a reírse y nosotras seguimos caminando. Después de ese día comencé a evitarla a toda costa. La guerra ya no era ver quien resultaba humillada, ahora era ver quien era mas popular. Yo soltera, y los chicos me invitaban a salir. Ella abiertamente gay, la invitaban a salir chicas y chicos, aunque nunca supe que saliera con ninguno. Incluso mi ex novio Vladimir comenzó a sentarse con ella a la hora del receso.
Sus calificaciones comenzaron a subir y eso significaba mas competencia para ver quien era mejor.
-Hoy te llevo yo a la escuela- me dijo mi padre mientras desayunábamos.
Sabía que algo andaba mal, pero no dije nada, solo espere a que el me dijera lo que quería. Manejo en silencio hasta que llegamos a la preparatoria.
-Ya esta lista tu solicitud para la universidad- me dijo sin voltearme a ver.
-Aun no se a que universidad quiero entrar- dije como respuesta.
-No te estoy preguntando, ya esta todo listo para que te vallas a Londres-
-Londres?!... pero papa… yo quiero estudiar aquí en Moscú-
-Nada de peros!, quiero que firmes la solicitud, y también que firmes una carta poder; mientras estés estudiando yo manejare la empresa y no puedo estar yendo a pedirte permiso de todo lo que se haga-
-Pero papá…-
-Pero nada Elena… ya te lo dije. No hay vuelta de hoja, solo has lo que te digo!-
-Si papa-
Me baje del auto y reuní toda mi fuerza para no soltarme a llorar, esa era la manera de mi padre para deshacerse de mi; mandándome lejos. Yulia estaba parada sobre la acera, me miraba fijamente y luego siguió caminando. Por un momento sentí la necesidad de que me abrazara, que me dijera que todo iba a estar bien. Pero no lo haría, como no lo hizo antes. Claro a ella no le importaba lo que yo sentía. Lo había demostrado aquel día en que Nadia se fue. No le importo que muriera mi abuelito, solo pensaba en si misma. Era una egoísta que solo pensaba en su propio dolor, que me había hecho a un lado. Pero claro cuando ella lo necesitaba corría hacia mi, esperando a que yo la recibiera con los brazos abiertos. Todo estaba mal, mi papá queriendo deshacerse de mi, ella y yo en una guerra interminable, y mis recaídas se estaban volviendo mas continuas. Dos semanas antes de las vacaciones de navidad Vladimir organizo una fiesta, y claro que nosotras estábamos invitadas. Aunque se había ido con Yulia, seguía siendo amable conmigo. Incluso habíamos quedado de ser amigos.
-No creo que sea buena idea- Le dije – y menos si va a ir tu amiga-
-Pues ella me dijo que no podría ir. Pero esta tan invitada como tu- me respondió Vladimir.
-Veré si puedo-
-Nos vamos a divertir!- dijo sonriéndome.
El día de la fiesta tarde casi una hora en decidirme a salir de mi casa. Llegue a las 11 de la noche a la casa de Vladimir. En una de las habitaciones estaban jugando cartas. Saludé a un par de chicos sentados a un lado de la puerta y luego me acerqué a la mesa; donde por supuesto estaba Yulia.
-¿Qué hace esta aquí?- Pregunte… Vladimir había dicho que no iría.
-Yo la invite, te dije que las dos estaban invitadas- Contesto el de inmediato. La mire fríamente.
-Estamos jugando Texas, entras?- Me dijo Vlad intentando evitar una pelea.
-Ni loca juego con lesbianas- respondí.
-Mejor… no me gustaría quitarle su dinero a la “heterosexual” de tu ex novia- dijo Yulia con ironía.
-Ja… no me ganarías ni un centavo- le respondí directamente a ella.
-Cierto… no ganaría ni un centavo… porque claro no tienes la agallas de apostarlo- Me estaba retando!. Todos voltearon a verme esperando mi respuesta. No le tenía miedo, así que acepte el reto.
-ja… bien… de cuanto es la apuesta?- dije indiferente. Tenía experiencia a comparación de Yulia. El juego no solo es cuestión de suerte, también de que tan buen mentiroso eres, y yo era buenísima.
-2000 de entrada- respondió Vitya sentándose junto a Yulia.
-Bien…- saque mi cartera de la bolsa y me senté. Saque un par de billetes y los tiré en la mesa- 2000 rublos… se te acabo la suerte Volkova- le dije.
-Bien… veamos si es así-
Olga (la chica que le había aplaudido el día de su transformación) se levanto y se sentó detrás de ella. –Me salgo-
-ok, Vitya ¿entras?- preguntó Vladimir. El negó con la cabeza.
-Solo somos tu y yo- me dijo Yulia
-Genial- respondí.
Vladimir mezclo las cartas de nuevo. Arrojo una a la parte de la mesa donde estaba yo y luego una hacía ella. Levante el borde de mi carta y sonreí, un rey; la suerte estaba de mi lado. Arrojo mi segunda carta y luego la de ella. Un 6 de corazones.
-Apuesta- dijo Vlad.
-Todo- respondí.
-Espero que tengas una muuuuy buena mano- dijo poniendo 2000 rublos en el centro de la mesa. Vlad puso una carta boca arriba.
-Rey- dijo y yo sonreí. Puso la segunda carta. –Rey- de nuevo sonreí, tenía todo para ganar.- Puso la tercera carta –tres-
-Ok.. pongamos esto interesante Volkova… si gano… te marchas de aquí- dije con la seguridad de que la suerte estaba de mi lado.
-Bien… quieres poner esto interesante eh?... OK… si ganas me marcho… si pierdes… hummm… me besas y sales conmigo. Claro… que si no quieres… puedes retirarte- Todos voltearon a verme. ¿Qué clase de apuesta era esa?... Besarla? Yo a ella?... Me tarde un momento en responder. Por un momento pensé en salir corriendo, no podía besarla, me volvería loca!. Pero tenía todas las de ganar.
-Bien… sigamos- respondí. Vladimir le susurro algo a Yulia y ella respondió igual susurrándole al oído.
-Será mejor que tomes tus cosas de una vez- le advertí.
-A que hora estas libre mañana?- me pregunto sonriendo.
-A las tres, después de comer- contesto Vladimir. Yo lo miré molesta y el se puso nervioso. Tiró la cuarta carta –Cuatro. Suben la apuesta?- preguntó Vladimir un poco nervioso. Sonreí.
-Bien… si gano… te vas de la escuela- Era ahora o nunca. Todo o nada. Alejarla de una vez por todas de mi mejoraría la revolución que mis hormonas tenían.
-Lena….- comenzó Vitya
-OK- lo interrumpió Yulia- si pierdo… me voy de la escuela… si gano… hummm… serás mi pareja hasta que termine el año- “QUE?! COMO QUE SU PAREJA?!”
-Yulia? Que estas loca?…- Interrumpió Olga, pero ninguna de nosotras hizo caso.
-A que te refieres con “pareja”?- le pregunte, aunque la respuesta era obvia.
-Me refiero a mi novia. Te encargaste de humillarme por mi sexualidad… de señalarme… bien… ahora vas a saber lo que es eso. Y no me refiero a solo de nombre. Vas a tener que ser buena pretendiendo ser mi novia-
Mi corazón se detuvo por un momento. Su novia. Era de pensarse, tenía mucho que arriesgar. Si mis padres se enteraban me matarían. Vi mis cartas. No era tan riesgoso después de todo.
-Jamás me vas a ganar Volkova… eres un perdedora- le dije con seguridad.
-No Katina, te equivocas. Pero si no tienes el valor de hacerlo mejor retírate-
-Nunca- No podía retirarme, mi orgullo estaba de por medio.
-Bien… averigüemos quien gano- me dijo.
Su objetivo era demostrar que yo era igual a ella; y quizá lo era, pero nadie debía enterarse de ello. Quería humillarme, quería hacerme pagar todo lo que le hice, pero a que precio?.
Esto era un duelo a muerte. Ambas éramos como gladiadoras en el circo romano, pelando a morir. Los leones estaban sueltos en medio de nosotras. Solo una sobreviviría y tomaría el control. Una máscara de acero, inexpresiva protegía la verdad… pero cual era la verdad? Quería ganar? O quería perder?. Ni yo misma lo sabía. Quería humillarla, quería hacerla sufrir, regresarle el golpe que me dio, y también quería romperle el corazón como ella rompió el mío. Una nueva máscara cubría mi cara, una de batalla cuerpo a cuerpo. Una máscara de gladiador.

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Hi everyone!!!!!!! bueno espero que les guste la conti!!!!!!!!!!!!!
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Re: Máscaras // Por: NaB

Mensaje por NaB » Sab 17 Sep 2011 11:30

Capitulo 7: Máscara de terciopelo

Por primera vez en la noche me fije en mi alrededor. Yulia se veía increíblemente hermosa en su vestido, negro, corto, divertido; yo era mas formal con mi vestido negro de tirantes. Su cabello ahora negro lucia despeinado, pero con estilo. Esta chica no tenía nada que ver con mi Yulia, mía?... con ella. Era sensual, provocadora, seria, enigmática. Sus ojos hablaban de odio, de resentimiento, su color azul era mas el de una tormenta que de un cielo.
-Vitya… sírveme otro vodka por favor- pidió Yulia
En cuanto se lo sirvió se lo bebió de un trago.
-humm… ya estas nerviosa?- Pregunté burlonamente.
-Bien- comenzó Vladimir- veamos- lanzo la quinta carta sobre la mesa. Un as de corazones. – Que tienes Lena?- La miré directamente a los ojos, desafiante y orgullosa.
–Tercia de reyes-
Ella bajo la mirada. Todos la observaban. Yo comencé a reír, tenía en la boca el sabor de la victoria, de nuevo había vencido a Yulia Volkova. Eso le enseñaría no meterse conmigo. Coloque mi mano sobre el dinero en la mesa, pero su mano me impidió recoger el dinero.
-Paso por ti a las tres- dijo volteando sus cartas, un par de ases- Full, ases sobre reyes-
“QUE?” Primero me desconcerté, luego me asuste y finalmente me enfurecí, nunca había perdido, no podía perder ahora. Todos estaban en silencio. Me levante y empuje la silla detrás de mi. “No esta pasando” pensé.
–Bien… para nuestra cita- dijo Yulia recogiendo el dinero.
Mi rostro me ardía del coraje. Tomé mi bolso dispuesta a irme.
-Oye, oye, se te olvida algo no?-me dijo Yulia antes de que si quiera pudiera darle la espalda. Todo se quedo en silencio. Mi corazón comenzó a latir como la primera vez que la bese. Besarla, no, no quería besarla, no de esa manera, obligada. Era su manera de humillarme? O desquiciarme?
-Esta me la pagas Volkova- le dije
-No Katina, la que esta pagando eres tu.-
-Te equivocas si piensas que no me atrevo- dije en un ultimo intento por mantener mi seguridad.
-Pues yo no veo que lo hagas-
Me acerque a ella, dispuesta a besarla. Sentí su respiración sobre mi rostro, cerré los ojos, acerque mi boca a ella y en el ultimo momento giro su cabeza rechazando mis labios.
-Huyyy…- se escucho de fondo.
-Luego me lo pagas, no quiero que me arruines la noche-
Me enfurecí aun mas.
-Vete al carajo-
-Acompáñame-
Me di la vuelta y antes de que cruzara la puerta ella me grito.
-Mañana a las tres!- Grito enfureciéndome mas.
No pude dormir en toda la noche, daba vueltas en mi cama, pensando en Yulia. Su novia, SU novia. “Como fue que perdí?. Demonios”. Tenía que encontrar una forma de voltearle su jueguito. Y si, había una manera de voltearle las cosas. Enamorándola, volviéndola susceptible… y finalmente rompiéndole el corazón. A las dos de la mañana me quede dormida.
Cuando Yulia llego por mi al día siguiente, yo estaba lista esperándola en la puerta de mi casa. Solo me había puesto unos jeans al igual que ella. No se bajo del auto, solo me abrió la puerta y espero a que yo entrara. Así era mejor, no quería que la vieran en mi casa.
-A donde vamos?- pregunte después de un rato de silencio.
-Aun no lo se… - me respondió
-vamos por un helado?- dije con una sonrisa fingida.
-Ok, a la plaza?-
-Si. A donde íbamos antes- le dije sin voltear a verla.
Un nuevo plan comenzaba a formarse en mi mente. Tenía que parecer linda, debía descontrolarla, que durara de todo. Llegamos a la plaza y me baje del auto. Camine sin esperarla hasta la heladería.
-De crema con zarzamora?- le pregunte cuando me alcanzo.
-Si-
-Me das uno doble de crema con zarzamora. Y uno de crema de limón.- No creí volver a estar con ella en ese parque, en esa heladería. Las cosas eran tan diferentes.
-Yo pago- dije viendo que sacaba su cartera
-No- me dijo ella
-Si- le respondí. Estaba a punto de decirle que la última vez pago ella, pero decidí no hacerlo.
-NO-
-Si- dije y pague de inmediato. Nos sentamos en una banca de la plaza. Ninguna de las dos hablaba, yo solo seguía comiendo mi helado. Ella parecía pensativa, y yo solo observaba el camino empedrado que siempre tomábamos, nos imagine ahí años atrás tomadas de la mano, caminando sin rumbo.
-Porque haces esto?- le pregunte con curiosidad.
-Porque eres una hipócrita- respondió
-No sabes quien soy Volkova- le dije con tranquilidad. Debía conocer sus planes.
-Claro que lo se… Eres Elena Katina, la que me humillaba por ser lesbiana cuando estaba enamorada de mi novia-
“QUE?!!!!!, como que enamorada de tu novia?”
-De que estas hablando-
-Te escuche Elena, cuando estabas en el baño… hablabas de Nadia-
Eso no lo tenía contemplado, no había dicho nombre y menos el de Nadia!. Como podía pensar siquiera que yo me había enamorado de Nadia?!-
-No entiendes nada-
-No, no entiendo como es posible que seas tan hipócrita… Nos separaste, y no conforme con ello me hiciste la vida imposible todo este tiempo. Me acusas del mismo pecado que cometiste tu- me dijo comenzando a levantar la voz.
Tenía una ventaja, si ella pensaba que me había enamorado de Nadia, aun tenía una protección para mi corazón. Pero era humillante.
-Te dije que no pensaras que esto me afecta, en cuanto mas me retes mas fácil será para mi hacerlo- le dije intentando cambiar de tema.
-No creas que se trata solo de un beso Lena, cuando digo que eres mi novia desde ayer lo digo en serio- eso ya lo imaginaba.
-Muy bien, dos pueden jugar el mismo juego; veamos quien pierde primero- le dije sonriendo. Ya sabía que hacer.
-Me parece bien-
-Pero ni creas que me voy a acostar contigo-
-Ni creas que pienso en eso-
-Bien-
-Bien-
-Y tampoco pienso decirle a mis papas oíste- le dije lo mas claro posible.
-Claro… que van a pensar de su hija- dijo con sarcasmo.
Nos terminamos nuestros helados, ella veía fijamente el suelo.
-Y ahora que?... nos vamos a quedar aquí?- le dije comenzando a aburrirme.
-No, vamos a otro lado-
-A donde? Vamos por un café?-
-Mejor por una cerveza-
-Cerveza a esta hora?-
-Si-
-A donde?-
-Hay un bar cerca de aquí. Vamos-
Entramos a un bar, con banderas de arco iris por todos lados. En la barra había un par de chicas besándose.
-Este lugar es gay verdad- pregunte, aunque la respuesta era obvia.
-Si así es-
-Vámonos de aquí- le dije.
-No, aquí estoy cómoda. No te preocupes, encajas a la perfección-
-Es broma?- “Acaso parezco lesbiana?”
-No-
-No quiero estar aquí- dije molesta.
-Lo siento, pero aquí nos quedamos-
Yulia pidió un par de cervezas, en cuanto le dieron la suya se la tomo completa.
-Genial- dije tomándome la mía igual. Sabía perfectamente que no aguantaba el alcohol y en cualquier momento terminaría borracha.
-Estamos compitiendo?- me pregunto.
-Lo de ayer fue suerte de principiante, tu nunca me ganarías a mi-
-Eso esta por verse- dijo y pidió otras dos cervezas.
Después de varias horas, ya no era cerveza lo que bebíamos, hacía frío y Yulia pidió un botella. La botella de vodka estaba vacía hasta la mitad, y ella y yo reíamos a carcajadas.
-Bruja!- me dijo muriéndose de risa.
-Lesbiana!- le dije yo.
-Closetera!!!-
-jajajajaja… para siempre!... loser!- dije sin dejar de reírme.
-Jamás!... perra!-
-Lencha!-
-jajajaja Claro!... Hipócrita!-
-Fenómeno!-
-Por supuesto!!!!! Que flojera ser igual a ti… traidora! Jajajaja-
El alcohol me hacía susceptible. Deje de reír y agache mi rostro. Eso de que Yulia pensara que me había enamorado de Nadia no me gustaba nada, se me hacía abominable. Aparte de que yo no había hecho nada para separarlas. La culpa de eso la tenía la estúpida de Nadia no yo.
-Que pasa? Se te acabaron los insultos?- me pregunto. Yo no dije nada y volteé hacía otro lado.
-Hola- la saludo una chica acercándose a nuestra mesa.
-Hola- le respondió Yulia
-Quieres bailar?-
-Gracias pero no vengo sola- dijo volteando a verme.
-Si eso es lo que veo, pero como si lo estuvieras no?-
-Disculpa?- dije molesta. Acaso estaba ignorándome?!
-Discúlpame pero a mi novia no le gusta que baile con otras chicas- le respondió Yulia antes de que la chica pudiera decir algo.
-Tu novia?-
-Si, mi novia; es algo celosa-
Sentí que mis mejillas me ardían, y me hundí en la silla y en mis zapatos.
-Disculpa, no sabia que eran pareja-
-No hay problema- le dijo Yulia y me tomo de la mano sonriéndome hasta que la chica se marcho.
-Te quieres ir?- me pregunto
-Si- dije dando gracias de que eso terminara.
Su tirada era sacarme del closet, la mía… simple… mortal… riesgosa… enamorarla.
El lunes en la mañana pasó por mi para ir a la escuela. La vi estacionada enfrente de mi casa y me baje del auto.
-Supongo que vienes por mi- le dije.
-Supones bien -
-Gracias Antony pero me voy con mi amiga- le dije a mi chofer y me subí al auto.
-Así que ahora vas a venir por mi para llevarme a la escuela?-
-Si, pero no te acostumbres tanto, no siempre voy a venir-
-Bien-Me coloqué el cinturón de seguridad y la mire fijamente –Y que propósito tiene recogerme a mi casa?, no me digas que quieres ser una linda novia-
-jajajaja, no, solo quiero ver la cara de todos cuando nos vean llegar juntas-
-Hummm… creo que estas perdiendo el suelo Volkova- le dije. Esta Yulia no me agradaba tanto, pensando en causar un escándalo, en llamar la atención. Mi Yulia era sencilla, tranquila.
En cuanto nos estacionamos y salimos del auto me tomo de la mano, sentía una especie de imán entre nosotras, pero no dije nada.
Caminábamos por el pasillo principal. Aun no había pensando en que les diría a Anya y María, en cuanto me vieran con Yulia las dos gritarían de horror. Todos nos veían incrédulos y sorprendidos. Varios se quedaban viendo hacia nuestras manos. Se escuchaban susurros como, “llegaron juntas?”, “wow que bien se ven las dos”, “están tomadas de las manos ya viste?”
-Satisfecha?- le dije molesta.
-Si y tu?-
-Sabes perfectamente lo que pienso-
-Por favor Lena, somos la sensación del momento-
-Y todo esto se trata de eso?, de ser mas populares?- dije molesta.
-No-
Entramos al salón y su amia Olga nos saludo.
-Hola- le respondí. Yulia no me soltaba de la mano y seguía caminando hasta su lugar. –También me tengo que sentar a tu lado?-
-Claro… si no que van a pensar de nosotras?- dijo con sarcasmo.
Anya y María entraron y se nos quedaron viendo. Anya me hizo señas para que saliera a hablar con ellas.
-Quieres que te acompañe?- me pregunto Yulia.
-No gracias, ahora vuelvo-
-Ok-
Deje mi mochila en el lugar junto a ella y salí del salón con mis amigas.
-Es cierto?- me preguntó Anya.
-Que?-
-Que eres la novia de Volkova-
-Si- dije agachando la mirada.
-Entonces ya eres parte de su clan- dijo con molestia.
-No es por gusto- dije tratando de justificarme.
-No nos importa- dijo María.
-Sabes que eso daña nuestra imagen Lena- hablo de nuevo Anya
-Lo se-
-Bien, que bueno que entiendas-
-No te entiendo, es Volkova!. No puedo creer que tu también seas lesbiana!- dijo María enojada. -Me das asco-
-Pues deberías verte en un espejo- dijo Yulia acercándose a nosotras.
-Tu no te metas, no se que hiciste para convencerla pero espero que lo aprovechen… y no se nos vuelvan a acercar. Enfermas!- termino.
-Cuidado!, es contagioso eh!... mañana te van a gustar las mujeres!- dijo bromeando y todos los que estaban a nuestro alrededor comenzaron a reír.
-Lena, enserio olvídate de nosotras- me dijo Anya. Yo solo asentí.
-Wow… pero que buenas amigas son eh!... puff yo quisiera amigas como ustedes… No la verdad no, que asco!.-Ambas me hicieron una mueca y salieron del salón.
-No tenias porque meterte, yo me puedo defender sola- le dije molesta, no me había dado tiempo de contarles mi plan, ahora ya no tenía amigas gracias a Yulia.
-Si eso lo pude ver, puff como las pusiste en su lugar eh!-
-Déjate de sarcasmos Volkova- dije y me fui a sentar a mi nuevo lugar.
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Re: Máscaras // Por: NaB

Mensaje por NaB » Sab 01 Oct 2011 23:43

Hi everyone!!!!!! bueno voy de salida asi que seré breve. Esta conti va con dedicatoria a Volkid (feliz cumpleaños!) muchas felicidades... y bueno espero que les guste a todos. Comenten! xD

Capitulo 8: Máscara de yeso



-Toco mucho mejor que tu y lo sabes- Se acerco a mi, viendo fijamente mis labios. Estábamos tan cerca que podía sentir su aliento. La sangre se me subió a la cabeza. Puse mi mano sobre la suya y la apreté delicadamente.
-No lo creo… ya estas viejita. –Dije siguiendo con el juego -Hasta Nadia ya toca mejor que tu-
Oh oh, eso no lo tenía que haber dicho. Me asuste y me aleje de ella. Yulia no sabía que había visto a Nadia.
-Nadia?... como sabes que Nadia toca mejor que yo?-
-Yul…- “Y ahora como le explico?”. Mi cerebro no funcionaba bien cuando estaba tan cerca de ella, mis ideas hacía corto circuito y dije algo que no debía. Se enfureció de inmediato. No solo se alejo de mi, cerro sus ojos y apretó los puños, su expresión era totalmente de coraje.
-Cuando la viste?-
-Yul… por favor- quise tratar de explicarle todo lo que había sucedido.
-Te pregunte cuando la viste?- dijo casi gritando.
- Las ultimas vacaciones- respondí en voz baja.
-Donde esta? Dime donde carajos esta!!!!!- grito al ver que yo no respondía.
-En Volchoknok-
-Eres increíble; todo este tiempo supiste donde estaba, me veías sufrir, me viste llorar y no dijiste nada-
-Yul… déjame explicarte por favor- dije intentado agarrar sus manos entre las mías. Aunque por dentro quería gritarle. Que la vi llorar? Ella sabe cuantas veces llore yo?.
-Cállate!... no quiero escuchar tus excusas; no puedo creerlo, eres una maldita Elena!!!!!!- volvió a alejarse de mi y se levanto.
-Yulia por favor- dije levantándome detrás de ella y mordiéndome los labios.
-No me toques!, me das asco Katina!- dijo y salió casi corriendo
-Yulia no te vallas!... esta nevando… es peligroso- le grite, pero ella no me escucho.
-Yulia!- Le grite desde la puerta pero no volteo, se subió al auto y se fue. Hacía mucho frío, me abrace con los brazos, esperando que Yulia entrara en razón y regresara, pero no lo hizo. Regrese a mi cuarto y comencé a dar vueltas como loca, con la nieve las avenidas se humedecen y se vuelven peligrosas, además de que la nieve se acumula, volviendo incierto el camino, OK lo admito! Me preocupe por ella. Le llame a su celular, pero no me respondió. Volví a llamarle una y otra vez, pero igual me mandaba al buzón de voz. Entonces se me ocurrió marcarle a Vitya.
-Alo?-
-Vitya?!-
-Si, quien habla?-
-Soy Lena-
-Ah que paso Lena?-
-Podrías marcarle a Yulia?-
-Marcarle? Todo esta bien?-
-No, es que vino a mi casa, tuvimos una discusión y se fue muy enojada… pero esta nevando y por mas que le marco no me responde y ya estoy comenzando a preocuparme-
-A ver espérame, ahorita te regreso la llamada-
Colgó, y yo seguí dando vueltas en mi habitación hasta que unos minutos después mi celular comenzó a sonar.
-Alo?-
-Lena… ya le estuve marcando pero tampoco me responde-
-Diablos… ok, voy a ir a buscarla a su casa-
-No se si sea buena idea-
-Por favor márcame si sabes algo de ella-
-Si claro, igual tu por favor.
No podía llevarme el auto, así que tuve que caminar, desde mi casa hasta la casa de Yulia. Llegue y no había rastros ni de ella ni de su auto, y entonces comencé a asustarme aun mas.
-Vitya?-
-Si, que paso?-
-Ya estoy en su casa, pero no esta, ni ella ni su auto-
-La voy a matar!... No tienes ni idea de donde pueda estar?-
-No, te digo que discutimos y se fue sin escucharme… - “Nadia, se fue a buscar a Nadia!” - espera… quizá si se-
-Donde?-
-Que creo que salió de la ciudad… pero mañana platicamos, debo regresar a casa- dije colgando el teléfono.
“Genial, yo congelándome y buscándola como loca y seguramente se fue a buscar a Nadia! ERES UNA ESTÚPIDA KATINA!!!!”
Al día siguiente llegue a la preparatoria y ella no estaba por ningún lado. Fui al baño y cuando regrese Vitya estaba hablando con Yulia en el pasillo. Por un lado sentí tranquilidad de que ella estuviera bien, pero también de que no hubiera ido a buscar a Nadia.
-Hola closetera- dijo saludándome. Esperaba que siguiera molesta conmigo, pero e molesto que me llamara closetera.
-¿Qué no piensas saludar a tu NOVIA?-
Me acerque a ella sin saber que hacer.
-Por favor no me vuelvas a hacer eso Yul-
-Que?-
-Irte así, no contestabas y creí que te había pasado algo-
-Ahhhh LA ZANAHORIA ESTABA PREOCUPADA POR SU NOVIA!!!... QUE LINDA-
La sangre se me subió a la cabeza, todos a mi alrededor comenzaron a reír. –zanahoria jajajajaja-
-Yulia… no lo hagas-le pedí.
-Tranquila… solo son unas cuantas risas… pronto te acostumbraras-
Se acerco a mi y me dio un beso en los labios. Un beso que sabía amargo y frío. Luego se fue hasta el salón sin esperarme. Desde que estaba en kinder no me llamaban así, y aun me dolía. Me fui al baño otra vez a limpiarme la cara. Aun mis mejillas estaban sonrojadas. Pero ciertamente lo que mas me había dolido fue que Yulia me humillara, que un día estuviera a punto de besarme y volverme loca y al día siguiente me matara con un beso lleno de veneno. La odie aun mas… “Me las va a pagar… paciencia Lena, tienes que ser paciente”
A medio día estábamos de nuevo sentados en la cafetería.
-Y tu Lena?... que vas a hacer?- me pregunto Vitya.
-Pues mis papas tienen una cabaña cerca del lago Baikal -“bueno en realidad es mía”-… y me voy a ir uno días ahí, mientras mis papas se van a Londres- “A preparar todo para que me valla”
-Y tu Yulia? Que vas a hacer en vacaciones?- le pregunto Olga a Yulia
-No lo se, mis papas no van a regresar para navidad por lo de mi abuela- Su abuela estaba enferma, y ella se sentía culpable por no estar ahí.
-Pues ya sabes que te puedes ir a mi casa- le dijo Vitya
-Si ya lo se- respondió.
-Pues espero que te la pases mejor… hay!! solo de pensar en pasar 2 semanas enteras con mis hermanos me da dolor de cabeza- dijo Olga
-jajaja … Pues yo me voy a Ryazan con mis abuelos. Lo malo es que no nos vamos a ver amor- dijo Marishka abrazando a Olga.
-Lo se, pero cuando regresemos nos vamos a querer mas porque nos vamos a extrañar todas las vacaciones.-
-Ya! Que voy a vomitar!- Grito Vitya –Son mas empalagosas que la miel!-
-Déjalas Vit… simplemente se quieren- dijo Yulia.
-Si así es… Yul lamento lo de tu abuela… ojala que se mejore-
-Gracias Marishka-
-Oye y porque no te vas con Lena?- le preguntó
A Olga se le desorbitaron los ojos en cuanto lo menciono.
-No sería mala idea- dijo Vitya
Yo no supe que decir, así que solo me quede callada. Pasar dos semanas enteras con Yulia, a solas, en el bosque… no era buena idea. Sin embargo Vitya se paso toda la semana convenciendo a Yulia.
-Como odio a Vitya- dijo mientras buscaba la salida que tomaríamos en el mapa.
-Segura de que sabes como llegar?- le pregunte, mientras la veía pelearse con los dobleces del mapa. Me arrepentí de nunca poner atención cuando mi padre nos llevaba de vacaciones.
-Si ya te dije que si- me respondió.
-Pues según yo ya deberíamos de haber tomado la desviación-
-No presiones… ya ves… apenas vamos a llegar- dijo señalando el letrero de desviación a Baikal. Se quito el cinturón de seguridad y la chamarra que llevaba. Antes de que llegáramos comenzó a nevar. Apenas y podía ver con todo y los faros de niebla.
-Baja la velocidad- me dijo en tono de orden.
Últimamente todo era una orden, me hablaba de la manera mas grosera que podía. Al ver que no quería hablar con ella encendió la radio, pero solo se escuchaba estática. Después de un rato yo misma lo apague. Y solo quería que llegáramos. Si así era en el camino no quería ni imaginarme como sería estar en la cabaña con ella. De pronto un ciervo, o algo parecido salto de entre los matorrales a la carretera frente al auto. Ya era muy tarde para detenerme. El auto lo golpeo y salio volando hacia delante. El auto comenzó a dar vueltas y aunque intente mantener el volante hacia una dirección las llantas se patinaron con la nieve. Yulia no traía en cinturón de seguridad y me aterre al ver que estábamos cayendo a un lado de la carretera. Me quité el cinturón tan rápido como pude. Había un árbol justo frente a nosotros. Y entonces por instinto me abalance frente a Yulia. Me abrace a ella para evitar que saliera volando. El árbol detuvo nuestra caída, pero detuvo tan de golpe el auto que Yulia se golpeo contra en asiento y yo contra el tablero. Me sentí mareada, tenía nauseas. Cuando levante la cabeza aun estaba desorientada. Yulia estaba frente a mi con los ojos cerrados y un poco de sangre en la frente.
-No, no, no, Yulia… Yulia! YULIA!- por mas que le hablara o moviera sus hombros no reaccionaba. Puse mis dedos en su cuello y encontré su pulso. Estaba viva. Debía encontrar una manera de sacarla de ahí.
-Vas a estar bien- le dije dándole un beso en la frente.
Creo que nunca me había asustado tanto en mi vida. Creí que había muerto y yo sentí que moriría con ella. Me asome por la ventanilla y vi que si el árbol no hubiera detenido nuestra caída ambas estaríamos al fundo de un barranco.
-Diablos-
Salí del auto, intente jalarla por ese lado, pero estaba atorada con algo. Le puse mi chamarra encima, cubriéndola. Tuve que rodearlo para poder sacar a Yulia. Su puerta no abría, estaba abollada debajo de la ventanilla. -DEMONIOS!- Intente bajar la ventanilla, pero tampoco se podía. Tome una rama del árbol que nos salvo y le di un golpe a la ventanilla. Sentí como la rama vibro desde la punta hasta mis manos. El cristal se estrello y volví a golpearla. La ventanilla se rompió, y yo termine de quitar los cristales de mi camino. Apenas y pude sacar a Yulia.
-Si quieres despertar ahora lo agradecería!- le dije cargándola en mis hombros.
Si había sido difícil sacarla, subir por donde habíamos caído fue aun peor. Dos veces estuve a punto de irme hacia atrás. Termine sosteniéndome de algunas raíces cubiertas de nieve. Me comenzaba a costar trabajo moverme, hacía mucho frío, aunque al principio no lo sentía ahora estaba calándome hasta los huesos. Deje a Yulia recostada en la carretera y regrese al auto por su chamarra. Me cubrí con ella y regrese. Yulia no pesa mucho, pero cada paso me costaba el doble de trabajo que el anterior. Perdí la noción del tiempo y la distancia. Y llego un momento en el que las piernas me fallaron y caí de rodillas e la nieve. Al diablo con la venganza y todos mis planes… Al diablo con el rencor! solo quería que Yulia estuviera a salvo.
-Te amo enana, y no voy a dejar que nada te pase, te lo prometo.- dije dándole un beso en la mano que colgaba cerca de mi cara. Aunque no era muy afecta a la religión, en ese momento comencé a rogarle a Dios por que nos permitiera llegar a la cabaña, y porque mis fuerzas no menguaran antes de tiempo. Y como si alguien allá arriba me hubiera escuchado, entre la nieve alcance a ver el porche de la cabaña.
-Gracias!- dije en voz alta.
Llegue a la cabaña y subí directamente a una de las habitaciones a recostar a Yulia.
-Ya estas a salvo- le dije volviendo a besar su frente.
Le quite la chamarra y la cubrí con las cobijas. Tome un traste y lo llene de agua, con una toalla limpie su frente, ya no habían rastros de sangre. Pero el agua estaba pintada de rojo así que baje a cambiarla. Cuando regrese Yulia estaba despierta mirando por la ventana.
-Te encuentras bien?- le pregunte.
-Que paso?-
-Te desmayaste, el auto quedo inservible- respondí.
-Como llegue aquí?-
-Te traje yo. No estaba tan lejos y te traje cargando.- “no!!! No tan lejos!!!” pensé con sarcasmo. Deje el recipiente con agua y me senté a un costado de la cama. Ahora que ya estábamos bien, me dolían todos los músculos de mi cuerpo. No quería verla a los ojos, me sentí culpable.
-Te duele algo?- le pregunte preocupada.
-No-
-Si nos hubiéramos quedado en el auto ahora seríamos dos paletas humanas perdidas en la nieve.- dije intentando bromear, pero a ella no le pareció gracioso. -Necesitas algo?-
-No, estoy bien…- dijo cortante.
Me levante, dispuesta a irme, pero antes de cruzar la puerta me volví a verla.
-Lo siento Yul- ella no respondió, se tapo y se volteo hacia el otro lado de la cama. Aun me temblaban las rodillas. Me sentí culpable por el accidente. A fin de cuentas yo iba manejando, pero estábamos bien.
Los días pasaron y Yulia no me hablaba, la comida la subía y la dejaba en el buró de su habitación. Ella me ignoraba cuando intentaba hablarle.
Al tercer día por fin salió de la habitación, yo estaba peleándome con la estufa, cuando ella entro en la cocina. Yo no sabía cocinar, y eso días había hecho mi mejor esfuerzo por darle algo presentable de comer.
-Que demonios es esto?... acaso piensas que voy a tomar esto? iugg- dijo viendo el contenido de la cafetera.
-Perdón?-
-Es una porquería Elena… no puedes hacer nada bien?- pregunto levantando la jarrita de la cafetera.
-De que estas hablando?-
-De que tu café es solo agua hirviendo!!- dijo tirando el agua para mi te.
-Pues si no te gusta no te lo tomes y prepáralo tu- dije molesta.
-Pues eso voy a hacer imbécil-
-Como me llamaste?- dije dejando a un lado el sartén.
-IMBÉCIL… que no oyes? Ni eso puedes hacer bien-
-Basta Volkova! No te permito que me hables así- dije explotando.
-No te estoy pidiendo permiso, estoy harta de tus tonterías. Yo me largo de aquí… A no!! espera!! Se me olvidaba que por tu culpa no tenemos auto!-
-No fue mi culpa… y si quieres irte, camina- dije aun mas enojada, y dándole la espalda.
-Pues me voy caminando!!-
-Te estas tardando.-
Después escuche la puerta cerrarse. Uno, dos, tres, no regresaba. Salí corriendo detrás de ella.
-No seas estúpida y regresa- dije alcanzándola y jalándola del brazo.
-A mi no me dices estúpida imbécil-
-Te digo como se da la gana!. Deja de comportarte como una niña chiquita… madura Volkova!-
-Madurar es lo que te hace falta… ya supera que Nadia me escogió a mi y déjame en paz-
Me enfurecí y sin pensarlo le di una bofetada.
-Que ciega eres… NO TE DAS CUENTA QUE DE QUIEN ESTABA ENAMORADA NO ERA DE NADIA!!!- dije sin pensar en el peso de mis palabras. Agache la mirada y la solté del brazo. Ella se llevo la mano a la mejilla y me observaba atentamente.
-ESO NO QUITA EL HECHO DE QUE NOS TRAICIONARAS!- Grito aun con coraje.
-NO SABES QUE FUE LO QUE PASO!- dije volviendo a enojarme.
-Lo que paso fue que destruiste mi vida!, me quitaste todo Elena! TE ODIO!- Me grito, luego se acerco a mi y comenzó a golpearme con los puños en el pecho. Estaba llorando.
-NO SABES LO QUE YO SENTÍ!... YO ESTABA ENAMORADA Y SOLO ME ROMPIÓ EL CORAZÓN- dije deteniendo sus golpes.
-Quien? Quien te rompió el corazón?- me pregunto viéndome a los ojos.
Me quede fría. No me movía, y no decía nada. No podía ni abrir la boca, no debía, no debía decirlo.
SoMeOnE CaLl ThE DoCtOr GeT a CaSe Of A lOvE bIpOlaR!!!!!!!

t.A.T.u. mas que un grupo... una revolución!!!!!!!!

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NaB
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Re: Máscaras // Por: NaB

Mensaje por NaB » Sab 15 Oct 2011 21:21

Hi everyone!!!!!!... bueno aqui esta la conti... hummm hay problemas tecnicos con milap entonces la verdad no se que sucedera esta semana, de todas formas les informare.... un saludo a todos y porfa comenten XD
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-Dímelo!. De quien te enamoraste?-
-No- Tenía miedo, miedo de dejarla ver un poco lo que había dentro de mi corazón.
-DÍMELO!- Me gritó.
Entonces salió, sin que pudiera evitarlo, sin pensarlo. Fue como vomitar para evitar ahogarte. Salió sin que lo pudiera contener.
-DE TI ESTÚPIDA!... de ti- Dije sacándolo de una vez. Era lo correcto?... No estaba segura, pero nunca lo había estado. Fue una explosión de sentimientos en mi interior. Sin poderlo evitar lagrimas brotaban de mis ojos. Sentí que un gran peso se me quito de encima. Ya estaba hecho, lo había dicho. YO ELENA KATINA ESTABA ENAMORADA DE YULIA VOLKOVA!!! Unos días antes quería hacerle daño, pero al verla inconciente en el carro sentí pánico de perderla. Así que ahí estaba parada frente a ella, desmoronada, destruida, llorando como estúpida, sujetándola para que no me pegara. Sin previo aviso tiro de mi hacia ella. Por inercia la solté, tome su rostro entre mis manos y la besé, mis manos actuaban por si solas, al igual que mis labios. Aun estaba enojada con ella; recordé el día que esperaba que me confesara su amor, el día en que la encontré besándose con Nadia, cuando le gritaba que la amaba, que siempre la iba a amar. La mordí. Ella me tomo de la cintura y me apretó contra ella. Di un paso hacia delante para estar mas cerca de su cuerpo, pero perdió el equilibrio y las dos caímos sobre la nieve. Caí encima de ella, pero no separamos nuestros labios. Sus besos eran desesperados. Llenos de pasión. Me abrazo con las piernas por la cintura, yo la tome por las muñecas y las puse por encima de su cabeza. Nunca en la vida me había excitado tan pronto. El corazón me latía con toda su fuerza dentro de mi pecho. La necesitaba, necesitaba de ella. Empuje mi cadera hacía ella y ella cerro los ojos y mordió su labio. Levanto sus caderas respondiendo a mis movimientos. Me mordió el cuello con fiereza. Me dolió, pero mas que una queja de mis labios salio un gemido. Deje de sujetarla con una mano y presione su seno, ella también gimió. Eso era lo que yo hacía, la amaba, pero también la lastimaba. Me empujo con fuerza y caí a un lado de ella; se subió encima de mi, levanto mi blusa y mi piel entro en contacto con la nieve debajo de mi cuerpo. Sus labios recorrieron mi abdomen al igual que sus dientes. Sus mordidas eran cada vez mas fuertes. La jale por los hombros, enrede mis dedos en su cabello a la altura de su nuca y la atraje hasta mis labios. Con la otra mano comencé a acariciar su cuerpo con desesperación. Ella colocó una pierna entre las mías y empujo con todo su peso; sentí que el aire me faltaba, y sin querer comencé a soltar pequeños gemidos cada que regresaba a embestir mi sexo con su pierna. Comencé a mordisquearle un oído sin mucha fuerza, mas provocativa que agresiva. Ella sostenía su peso con ambas manos en el suelo, levanto una mano y la coló debajo de mi sostén, la piel se me erizo al contacto frío de su mano. Puse mi mano entre sus piernas, entre su cuerpo y el mío; con el movimiento de nuestras caderas mi mano hacía mas presión en esa zona. Me estaba congelando con la nieve y me quemaba por dentro de deseo. Estaba a punto de quitarle la ropa a mordidas, la necesitaba, Yulia me estaba volviendo loca; pero no podía desnudarla en medio de la nieve. La empuje y me levante, la tome de la mano y la lleve hasta la entrada de la cabaña. Mientras llegábamos a la habitación seguíamos besándonos, aun con mas pasión y necesidad. Al llegar a las escaleras puso sus manos en mi trasero y me cargo poniéndome contra la pared. Volvió a mover su cadera contra la mía. Sentí que los oídos se me tapaban, el corazón amenazaba con salirse de mi tórax, y entre mis piernas mi ropa interior estaba húmeda por su culpa. Me bajo al suelo y yo con desesperación desabroche su pantalón. Llegamos a la habitación y ella empujo las cosas sobre la cama al suelo. La jale y volvimos a unir nuestros labios. Caímos juntas sobre la cama. Me puse de rodillas frente a ella y de un tirón le quite el pantalón, para después quitarme el mío con la misma rapidez. Me recosté encima de ella, la bese y luego la vi a los ojos, había algo en ellos que no había visto nunca. La bese tiernamente, sin prisas, ni agresividad; quería disfrutar el momento, quería hacerla sentir cuanto la había amado, cuanto la amaba. De nuevo no podía pensar con claridad, solo podía pensar en su piel y en sus labios. Ella clavo sus uñas en mi espalda volviendo al juego del dolor. Apreté los ojos y me mordí los labios intentando no gritar. Comenzamos a forcejear, ella queriendo empujarme y yo apretando sus manos por encima de su cabeza.
-Basta!- dije con ganas de llorar. Así no, así no quería estar con ella. No lastimándonos, yo quería que fuera lindo, tierno, con amor, no con odio. Quería terminar con el odio. Me dio coraje que Yulia siguiera peleando, me dolía la espalda, y la mordí en el hombro. La vi y un nuevo miedo se asomo en mis pensamientos. “Ella no me quiere”. Volví a besarla, desesperada, pero no con prisas, desesperada por que ella me quisiera.
Metí mi mano en su ropa interior en un vano intento por no perderla.
-No- dijo empujándome y sentándose en el borde de la cama.
-Yulia…-la llame acercándome a ella.
-Lo siento Lena pero estoy muy confundida- dijo dándome la espalda
-Te amo Yulia Volkova- dije abriendo un poquito mi corazón.
Me recosté dándole la espalda, para evitar que notara que estaba llorando.
-y esto?- dijo tocándome la espalda.
-Me pegue con el tablero cuando chocamos- respondí sintiendo dolor al contacto de sus dedos.
-Perdóname, no sabía que te habías lastimado-
-No es nada- respondí -Al menos no saliste volando por el parabrisas- después de unos segundos de silencio lo dije - Yul… te amo-
-No puedo…- dijo y salió corriendo. Se encerró en su habitación. Yo no sabía que hacer. Ya le había dicho que la amaba, todo dependía de ella. Me vestí y fui a buscarla a su habitación. La puerta estaba cerrada, me limpié los ojos, espere un momento. Era mejor darle su espacio, no quería pelear con ella de nuevo; ya habría tiempo de decirle lo que en verdad había pasado con Nadia. Me fui a mi habitación a pensar. Nunca había estado tan cerca de hacer el amor con alguien, nunca lo había deseado con tanta fuerza. Como podía haber pensado que algo tan mágico era incorrecto o sucio. Yulia había respondido con la misma pasión a mis besos. No era le era indiferente, tenía una oportunidad. Revise mi celular, en la fecha marcaba 24 de diciembre. No podíamos pasar la noche de navidad sin hacer nada. Le escribí una nota pidiéndole que bajara a cenar conmigo. La pase por debajo de su puerta y baje a buscar algo para cenar. Aun podía conquistarla. Cuando subí a su habitación Yulia estaba en la regadera, deje su plato de comida en el buró. La idea de entrar al baño mientras ella se bañaba me asalto, pero me aguante las ganas y salí casi corriendo. Pasaron las horas, eran las 8:40 de la noche y Yulia aun no bajaba, entonces me di por derrotada. Me serví un pedazo de pizza y agarre una botella de vino. Cuando entré al comedor Yulia estaba sentada a la mesa.
-Hola- la salude con alegría.
-Hola- dijo un poco seria.
-Creí que no bajarías-
-Yo también lo creí-
-Ya sirve el teléfono, por si quieres llamar a tus papas- dije dándole el plato con la pizza.
-En un rato los llamo, pizza?-
-he… es que no compramos pavo… y pues no se me ocurrió otra cosa- le dije algo apenada. Fui por otro pedazo de pizza y comenzamos nuestra cena de noche buena.
-Es una extraña combinación… pero sabe bien- me dijo
-Si jajaja es extraño… pero eso lo hace encantador-
Extendí mi copa hacia ella esperando que hiciera lo mismo
-Porque brindamos?- me pregunto.
-Por un futuro mejor-
-Por un futuro mejor- repitió chocando mi copa con la de ella.
Después de cenar nos sentamos en el sofá. Estando cerca de ella me costaba trabajo respirar. Sus labios me llamaban a gritos para que los besara. Comenzaba a ponerme nerviosa. Cuando ella me vio se ruborizo y yo me apene.
-Yul… yo… no se lo que me paso hace rato… pero- comencé a decirle.
-pero?-
-Yo no me arrepiento, no quiero hacerte sentir incomoda y si quieres tomo distancia, pero… es lo mejor que me a pasado en toda mi vida- confesé con el corazón abriéndose cada vez mas.
-Lena, yo estoy muy confundida y la verdad no se que pensar de todo esto. Pero fue lindo y sentí cosas que nunca antes había sentido-
-Lo dices en serio?- pregunte viéndola a los ojos.
-Claro-
-Lo que dije era cierto… yo te amo, por mas estúpido que suene siempre eh estado enamorada de ti- Estaba cada vez mas nerviosa, la servilleta que sostenía en las manos se estaba deshaciendo de tanto que la torcía.
-Entonces porque me lastimaste tanto?- me pregunto.
-Porque estaba dolida Yul, yo tenía la esperanza de ser correspondida y tu me rompiste el corazón. Yo me estaba muriendo… y luego tu llegas a buscar consuelo en mis brazos cuando estabas llorando por otra!!... No te importo lo que yo sentí. Aparte todo el mundo se entero de lo que había entre tu y Nadia y ya sabes como son mis papas; si se enteran de lo que siento por ti… no me lo quiero ni imaginar- dije aventando la servilleta a la mesa.
-Lo se, eso sería horrible-
-Si, me matarían-
-Pero porque le dijiste a sus papas? También por eso nos traicionaste?-
-Yul yo no…-
El teléfono comenzó a sonar interrumpiendo nuestra conversación. Me levante y respondí.
-Alo?... – era la mamá de Yulia.
-Lena? Mi hija esta por ahí?-
-si aquí esta…-
-Puedes comunicármela?-
-Claro… esta todo bien???…-
-No, su abuela esta muy grave- dijo intentando no llorar.
-Oh… enseguida se la comunico. Yul?... es tu mama- dije llamándola.
Yulia respondió su llamada y yo no me aleje de ella.
-Alo?..Me lo imagino, pero había una tormenta y no servía el teléfono… que sucede?. Mama me asustas… que pasa?...Voy para allá… Si mamá, no te preocupes- dijo colgando el teléfono.
Sus ojos se humedecieron. La abrace fuertemente y ella rompió a llorar en mi hombro.
-Tranquila- le dije acariciando su cabello.
-Necesito irme- dijo alejándose de mi.
-Ok, yo voy contigo-
Salí hacía el garaje y saque a rastras la motonieve, en el camino tome un garrafón de agua vacío.
-Hay que ponerle gasolina, o nos quedaremos varadas en medio de la nada…- le explique.
-Hummm… y de donde vamos a sacar gasolina?-
-Del auto Yul… toma, ponte estos guantes y el casco que esta atrás-
-Y tu?- dijo tomando los guantes.
-Yo estoy bien así, no puedo manejar con ellos- le respondí para que se los pusiera. Se subió detrás de mi y yo encendí la motonieve. Encendió al tercer intento.
-Vamos cosa, tienes que llevarnos hasta el pueblo- dije en voz alta.
Llegamos hasta donde estaba el auto, aun lado de la carretera.
-Se ve peligroso- me dijo viendo hacia abajo.
-Si… pero no te preocupes, si ya logre subir cargándote a ti, bajar será pan comido- dije sonriendo.
-Voy yo- dijo muy segura de si misma.
-Olvídalo… ahora regreso- Tomé el garrafón y comencé el descenso.
-Como me sacaste del auto?-
-Por la ventanilla, jajajaja, lo bueno es que no estas pesada-
-Lena?-
-Dime- dije volteando a verla
-Gracias-
-No hay porque- dije volviendo a sonreírle.
El auto estaba cubierto de nieve, parte de el estaba enterrado en ella. Llegue hasta el tanque de gasolina y comencé con la maniobra. Alguna vez vi a Dimitri hacerlo, y no parecía difícil.
-De verdad sabes hacerlo?-
-No, pero lo eh visto, así que aquí voy- dije tomando un extremo de la manguera. -Me debes una grande Volkova- dije metiéndolo en mi boca y comenzando a succionar. Dos veces y nada, a la tercera succione tan fuerte que le di un trago a la gasolina. -Guacala!!!!- grite y escupí
-Que?, que paso?-
-Lo que me faltaba!! Le di un trago a esta cosa!!! voy a morir intoxicada con gasolina!!!! – Dije algo molesta. Ella comenzó a reír.
-No exageres, no pasa de que te de diarrea-
-Yulia!!! Cierra la boca!!!!- dije poniendo la manguera en el garrafón.
Cuando se lleno, lo cerré y subí hasta Yulia.
-Toma… -Dije subiendo el garrafón para que ella lo alcanzara. Ella lo tomo y lo dejo a un lado para ayudarme a subir. Me agarre de una rama y con la otra mano sujete su mano. Me impulse hacía arriba, la rama se rompió y me fui de frente contra la nieve. Me dolió el golpe en la mejilla, había caído de rodillas sobre una roca y Yulia aun sujetaba mi mano con todas su fuerzas.
-Sujétate fuerte- me dijo viendo que yo estaba asustada.
-Yul, si vivimos recuérdame que te bese- le dije en broma. Pero mi voz sonó muy enserio. Ella sonrió aunque estaba mas asustada que yo.
-Si quieres besarme ayúdame a subirte-
-Podemos caer las dos Yul, suéltame… déjame morir aquí en medio de la nieve y márchate- dije de manera dramática aprovechándome de la situación.
-Elena, deja de jugar que me estas asustando- dijo con pánico.
Me levante y quede a unos centímetros de sus labios.
-Lo siento, pero tenía que hacerlo- dije sonriendo.
-ELENA!! Me estabas asustando!! Tonta!- me soltó y yo me reí.
-No le veo la gracia- dijo fingiendo estar enojada
-Pero yo si… te asustaste… entonces si me quieres- dije aun sonriendo.
-no… eh … yo…no humm… eso no quiere decir nada- dijo sonrojada y tartamudeando.
-Y mi beso?- dije ya estando a su altura.
-Ese ya lo perdiste por tus bromitas-
-OYE!!!! No se vale… si me dolió, mira mi carita!!!- dije señalando mi golpe. -Me merezco aunque sea uno chiquito!-
Ella sonrió y se acerco a mi. Me tomo del rostro y yo cerré los ojos. Antes de que hiciéramos contacto se desvió hacia mi mejilla malherida.
-Toma- dijo dándome un besito
-Eso no se vale!!!- dije decepcionada.
-Tu dijiste un beso, nunca dijiste donde… vámonos-
Llegamos a las afueras del pueblo y de ahí corrimos hasta la estación de autobuses.
-Necesito dos boletos para San Petersburgo para el próximo autobús!-
-Lo siento señorita, pero el ultimo autobús sale en 15 minutos y solo queda un lugar- le respondieron.
-Vete tu, no te preocupes por mi- le dije.
El vendedor le entrego el boleto y yo saque dinero para pagarlo.
-Olvide mi dinero- dijo avergonzada.
-No te preocupes, toma, necesitaras algo para llegar con tus padres- dije poniendo el resto del dinero en su mano.
-Y tu?-
-Yo tengo mas en la cabaña-
-Gracias, recuérdame después de esto darte un beso- dijo con ironía.
-Pero en los labios eh!- dije sonriendo.
-Tonta!... Mi abuela- dijo recordando porque se marchaba.
-Tranquila, todo va a estar bien.- dije volviendo a abrazarla.
Mientras ella subía al autobús yo la observaba fijamente. Ella me miro a través de la ventanilla y me lanzo un beso. La amaba, ya no podía ocultarlo. Había sentido su piel en la mía, y me estaba volviendo adicta al sabor de sus labios, ya no había vuelta atrás; la quería. No estaba en mis planes llegar tan lejos con ella; pero mis planes valían un comino ahora. No cometería el error de alejarla de mi otra vez. Tenía que luchar por ella. Hacer el intento de enamorarla. Amarla de una manera diferente, amarla entregándole mi alma. Ahora tenía el propósito de reconstruirme, volver a ser la niña linda que ella conoció. Sin planes para dañarla, entregarme sin pensar en las consecuencias. Me hice una nueva mascara, una con el propósito de reconstruir mi rostro, pegando pedazos de inocencia. Una mascara de yeso.
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NaB
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Mensaje por NaB » Sab 22 Oct 2011 22:07

Capitulo 9: Máscara de piel

Regrese a la cabaña, recogí los platos de comida y me recosté en el sofá. Cuando mi abuelo falleció hubiera dado cualquier cosa porque Yulia estuviera ahí conmigo.
-Tengo que estar con ella.- Me dije y subí a preparar una maleta para el viaje. Tome el primer autobús hacía San Petersburgo por la mañana. De la estación tome un taxi. Llame a información y pedí la dirección de Anya Volkova y le pedí al taxista que me llevara. Cuando llegue Yulia estaba sentada en el porche. Tenía los ojos hinchados de tanto llorar. Me vio y sonrío. Se levantó y yo corrí hacía ella. La abrace intentando confortarla.
-Ya estoy aquí y no te voy a dejar sola- le dije al oído.
-Abrázame fuerte por favor- me pidió.
Deje caer mi maleta y la abrace con toda mi fuerza. Sus brazos quedaron atrapados entre nosotras. Me sentí protectora, con la oportunidad de cuidarla.
-Quieres que le llame a Vitya?- le pregunte.
-No lo se, no quiero que me vea así-
-Nena, es tu amigo y se que el quisiera estar contigo en este momento-
-Gracias-
-Porque? –
-Por estar aquí-
-No tienes nada que agradecer, no quisiera estar en ningún otro lado-
Hundí mi nariz en su cuello y ella tembló. Nos separamos, ella me tomó de la mano y juntas entramos a la casa. En la sala había mucha gente, entre ellos los padres de Yulia a los que saludé y dí mi pésame. Saque mi celular y llame a Vitya. Le dí la dirección y Vitya dijo que enseguida saldría para allá. Por la tarde llegó junto con Olga, Marishka y Vladimir.
-Te quiero mucho enana- le dijo Vitya abrazándola y levantándola del suelo.
-Y yo a ti amigo-
-Mucha fortaleza nena- le dijo Marishka, quien tomo un vuelo para llegar.
-Sabes que cuentas con nosotros- dijo Olga
Y Vladimir solo se limito a abrazarla, me vio con cara de interrogación y yo no dije nada. Los demás se fueron a sentar a la sala. Vladimir me tomo del brazo y me jalo hacía un lado.
-Yo que tu me cubría el cuello- dijo señalando la mordida que un día antes me había dado Yulia. Sentí que mis mejillas se ruborizaban. -Estuvo dura la acción eh!- dijo sonriendo.
-Cállate tonto- dije sonriendo.
-Me da gusto por ustedes, aunque no entiendo … tu la odiabas no?-
-La odiaba… Porque la amaba- dije viendo a Yulia siendo abrazada por Vitya.
-La amabas?-
-La amo, siempre la he amado… pero… - sonreí –Ahora es diferente… no pienso perderla-
-Esa es la actitud!- me dijo sonriendo. –Espero que sean muy felices- me abrazo y me sonrió. –Eso explica porque no te gustaban mis besos- dijo pensativo.
-Lo siento- le dije y le sonreí.
Fuimos a sentarnos con el resto, Olga se hizo a un lado para que yo pudiera sentarme junto a Yulia. La tome de la mano y comencé a jugar con sus dedos. Ella se recargo en mi hombro, y cerró los ojos.
-Ya estas mas tranquila?- dije jugando con su cabello.
-mmjummm-
-Dormiste?- pregunte viendo que estaba muy cansada.
-No-
-Duérmete, yo te despierto en un ratito- dije y seguí jugando con su cabello mientras ella descansaba.
Marishka se nos quedo viendo y me levanto el dedo pulgar en señal de aprobación. Yo volví a sonrojarme, Vitya y Vladimir sonrieron discretamente.
-Yulia- la llamo su padre 5 minutos después –Es hora-
-Si papa- dijo ella levantándose del sofá. Tomo mi mano y la apretó al ver como cargaban el féretro de su abuela. De pronto las piernas se le doblaron y estaba a punto de caerse.
-Estas bien?- pregunté sosteniéndola por la cintura.
Asintió y salimos rumbo al cementerio. Yulia se fue con nosotros en el auto de Vladimir. Las dos íbamos en la parte de atrás abrazadas. Llegamos y al ver a la gente Yulia parecía molesta. Yo seguía sujetando su mano. La entendía, sabía lo que estaba sintiendo. Un padre dijo unas palabras y luego bajaron en féretro a la fosa. Yulia comenzó a llorar de nuevo. Vitya la abrazo y yo aun tenía su mano. Al verla así, sufriendo, llorando de tristeza; me dolió el corazón y comencé a llorar yo también. Me limpié las lágrimas, debía estar fuerte para ella. Me soltó de la mano y tomó una rosa blanca, la besó y la tiró en la fosa antes de que comenzaran a arrojar tierra en ella.
-Siempre te voy a querer- le dijo a su abuela como despedida.
Regresamos después de que terminaran de enterrar a su abuelita, Vitya y yo nos quedamos con ella. Sus padres salieron y nosotros subimos a su habitación. Yulia estaba tan cansada que caminaba por inercia. Yo la tenía abrazada por un costado, la lleve hasta la cama, se recostó y yo le quité los zapatos y la cubrí con las cobijas. Cuando me dí cuenta se había quedado dormida.
-Es raro ver a Yulia tan triste- dijo Vitya viendo a Yulia dormir.
-Es muy sensible- dije recordando como lloraba al ver que se llevaban a Nadia. Sacudí la cabeza para olvidar ese recuerdo.
-Pero te tiene a ti- dijo viéndome inquisitivamente. Yo solo sonreí. –No estas jugando con ella verdad?-
-No, no estoy jugando-
-La quieres-
-Si, yo la … yo la amo- dije viéndolo a los ojos.
-Muy bien… por que si la lastimas tendré que matarte- dijo bromeando.
-Procurare que eso no pase- dije riendo – Aprecio mi vida-
me recosté junto a Yulia y Vitya se acostó en el borde inferior de la cama.
-Te dije que era buena persona- dijo aun sonriendo.
-Lo sé-
El cansancio me gano y antes de que me diera cuenta ya me había quedado dormida. Sentí como Yulia se movía, y me desperté. Tenía un brazo por debajo de su cabeza y el otro en su cintura. No supe a que hora la había abrazado.
-Lo siento pero se veían muy lindas- le decía Vitya con una cámara en las manos.
-Que?- pregunte aun medio dormida.
-Nada…- me respondió Yulia acariciando mi rostro.
-Como te sientes?- le pregunte.
-Mejor, gracias-
-Bueno tórtolas creo que mejor las dejo solas… puedo dormir en tu sofá?- preguntó Vitya.
-Claro que si… necesitas algo?- le pregunto Yulia.
-No, solo esto- dijo jalando la cobija de la cama. –por cierto, tus papas llegaron hace rato y se fueron a dormir-
-Gracias- le dijo Yulia y Vitya salió de la habitación.
La jale de nuevo y volví a abrazarla.
-Tienes sueño?- me pregunto.
-No- respondí sonriendo.
-Yo tampoco-
-Yul?-
-Dime-
-hummm y … mi beso?- dije de manera picara.
-Cual beso?- dijo fingiendo no recordar.
-Este- dijo tomándola del rostro y besando sus labios.
A comparación de los besos de un día antes este era lleno de ternura. Nuestros labios se movían lentamente en una danza llena de cariño; sin prisas ni objeciones. Caricias carentes de pasión. Me separe de ella y volví a abrazarla. No porque no quisiera seguirla besando, si no porque no era el momento. Yulia me excitaba fácilmente y era peligroso besarla.
-La voy a extrañar- me dijo acomodándose en mi hombro.
-Lo se, pero piensa que ya esta en un lugar mejor. No creo que quisiera verte triste.-
-Lo se-
Todo el día había estado recordando a mi abuelito. Ya había olvidado parte de lo que decía en su testamento, pero el resto estaba grabado en mi corazón.
Finalmente le dejo la colección de películas que compartimos, así como el sofá a donde nos sentábamos, le dejo mis experiencias, mi cariño y lo que quedará de mi en este mundo.
Las ocurrencias de mi abuelito ahora me parecían mágicas, me dejo la mejor parte de él, algo que nadie mas podría tener.
-Crees que te deje algo en su testamento?- dije con la intención de contarle lo que había hecho mi abuelito. Yulia se levanto con rapidez, en sus ojos había miedo y enojo.
-QUE? CREES QUE ESO ME IMPORTA?-
-No, claro que no. Fue solo un comentario- dije dándome cuenta de que mis palabras no fueron las adecuadas.
-Pues guárdate tus comentarios! Mi abuela se acaba de morir, lo ultimo que me importa es si me dejo algo-
-Yul no te enojes, no fue mi intención…- dije intentando disculparme.
-Vete!- dijo casi gritando.
-Que?-
-Que te vallas, no quiero verte!-
-Pero Yul…-
-Vete Elena!-
Me levante, tome mi maleta y camine hacía la puerta.
-Perdóname Yulia- dije antes de salir por la puerta. Últimamente todo era pedir perdón. Mis ojos se humedecieron y sin querer comencé a llorar. Siempre algo nos separaba. Al pasar por la sala Vitya se levanto al verme.
-Lena- me llamo pero no le hice caso y salí corriendo de la casa.
No sabía que hacer, podía regresar a Moscú, pero no tenía ganas de estar sola en casa. Tome un taxi y me fui a la estación de autobuses. Regresaría a la cabaña. La había regado, aunque no fuera mi intención molestar a Yulia la había vuelto a lastimar. Siempre lo hacia. Llegue cuando estaba apunto de amanecer. Llame una grúa para que sacara el auto del barranco. Me hice el desayudo y me senté a leer en el sofá, pero a los pocos minutos me quede dormida. El sonido de un auto me despertó. Pensé que era la grúa con mi auto, pero entonces la puerta se abrió y Yulia entro corriendo. La miré sorprendida. Traía un abrigo negro abierto, una blusa blanca y sus jeans. La vi mas bonita que nunca. Suspire con tranquilidad, no estaba tan enojada conmigo, si no, no habría ido a buscarme. Cerró los ojos, las manos le temblaban. Arroje el libro a un lado.
-Le… Lena- Su voz temblaba.
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jajaja.... ya saben que sigue???? :D jajajaja bueno ya cumplí lo que prometí ogt666 :D un saludo a todos y porfa comenten...
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Re: Máscaras // Por: NaB

Mensaje por NaB » Sab 29 Oct 2011 22:36

hi everyone!!!! muchas gracias por sus comentarios y su apoyo... no se que decirles... no saben lo feliz que me hacen cuando escriben que mis locuras escritas les agradan.... gracias... y bueno ... la conti XD

Me levante del sofá y corrí a abrazarla. Nos veíamos directo a los ojos. Y sin palabras volví a pedirle perdón. Nos acercamos lentamente y acaricie sus labios con los míos. Ella comenzó a acariciar mi espalda. Sus respiración aumentaba de ritmo y sus labios también. No había quien nos detuviera, ni quería que algo nos detuviera, no había poder humano que evitara entregarme a ella. Camino empujándome hacia el sofá, me recostó en el lentamente sin dejar de besarme. Comenzaba a sentir desesperación por sentirla. La pasión asomaba en sus ojos y a mi me quemaba la sangre. La jale de la blusa para que estuviera mas cerca de mi cuerpo. Ella entreabrió sus labios y yo introduje mi lengua en su boca. Nunca había tenido una sensación tan placentera, ni siquiera dos días antes. Enredé mis dedos en su cabello y comencé a besarle el cuello. Metí mis manos debajo de su abrigo y acaricie su espalda. Ella se volteo y comenzó a besarme el cuello como yo lo había hecho. Jale su abrigo hasta quitárselo y lo avente al suelo. Me senté en el sofá y ella me quito el suéter rosa que traía puesto. Le rodee la cintura con las piernas y el cuello con los brazos. Seguíamos besándonos con pasión, ella en medio de mis piernas y yo aprisionándola para que no se escapara de mi. Se levanto y yo no la soltaba, me tomo de los glúteos y me cargo hasta las escaleras. Yo seguía besándola, de los labios a la mandíbula y luego a su cuello. Ella quería que llegáramos a la habitación. Subió un par de escalones aún cargándome, pero en el tercero la gravedad la venció y ambas caímos, no me dolió tanto la caída, ella había intentado amortiguarla con sus brazos. Cuando la vi estaba roja de la pena, yo sonreí, se veía hermosa sonrojada. Sonreí ante su torpeza y la jale por la nuca para besarla. Nos levantamos y yo la puse contra la pared, nos besamos con pasión y con mis manos seguí su figura hasta sus glúteos. La levanté como ella lo había hecho antes. La cargue hasta que llegamos a la cama, la recosté y me incline sobre ella. Su respiración chocaba contra mi piel excitándome un mas. Coloque sus manos por encima de su cabeza con una mano y con la otra comencé a acariciarla. Lentamente, apenas rozándola por encima de la ropa. Baje a su abdomen, luego subí hasta el borde su pecho, donde lo seguí hasta rodearlo. Soltó sus manos y me levanto la blusa. Yo puse ambas manos contra la pared para sostenerme mientras ella seguía subiendo mi blusa. Cuando estaba a la altura de mis codos me levante y la aventé lejos.
Nos sentamos una frente a la otra, Yulia puso sus piernas encima de las mías y yo comencé a desnudarla, le quite la blusa y la avente junto a la mía. Sus ojos iban de mi cuello a mis senos y regresaban a mis labios. Yulia, tan pequeña y sin embargo cargada de sensualidad. Ya no podía tenerla frente a mi sin tocarla. Me acerque a ella y puse un dedo debajo de su sostén. Seguí el borde hasta legar al broche en su espalda. Lo desabroche y luego recorrí los tirantes por sus brazos hasta quitárselo. Ella me abrazo con sus piernas y me apretó contra su cuerpo. Le bese el cuello mientras me peleaba con el botón de su pantalón. Ella comenzó a acariciar mis piernas y a besarme el borde de mi mandíbula, luego bajo hacia mi cuello. Yo me hice hacía atrás, mientras ella seguía bajando con su boca sobre mi piel. De pronto me sujeto por los tirantes de mi sostén y me jalo hacía ella. Me beso con mas pasión que antes, con desesperación, con necesidad. Me desabrocho el sostén y tiro de el hasta sacarlo de mis brazos. Yo me cubrí los senos con un brazo, nunca nadie me había visto desnuda. Hasta ese momento comencé a sentir pena de mi cuerpo. “y si no le gusto?” pensé, pero ella tomo mi brazo y comenzó a besarlo hasta llegar a mi mano. Introdujo un par de dedos en su boca y yo sentí como mi estomago salto dentro de mi. Me incline hacia delante y la recosté de nuevo, termine de bajar el cierre de su pantalón y se lo quite, ella levanto la cadera para darme espacio. Luego me recosté encima de ella, acomodando una pierna entre las suyas, Yulia comenzó a mover su cadera contra mi y yo la seguí. De su boca comenzaron a salir pequeños gemidos que al entrar en mis oídos creaban la sensación de estar en el paraíso. Sentí que en cualquier momento algo dentro de mi explotaría, pero ella me empujo y corto ese momento, sin embargo no me dejo así. Jaló mi pantalón hacia abajo y yo ayude a quitármelo. Cuando mi pantalón termino en el suelo, los nervios volvieron a hacer acto de presencia.
-Yul… yo nunca- comencé a decirle.
-Yo tampoco- me interrumpió.
No es que me sintiera menos nerviosa, pero el saber que estábamos en la misma situación me hacía sentir mas tranquila. Si hacía algo mal, al menos lo descubriríamos juntas. Me quitó la ropa interior y yo sentí como me sonrojaba. Se subió encima de mi y volvió a besarme. Despacio sus labios se alejaron de mi boca y a deslizarse hacia abajo, primero en mi cuello, luego en mi clavícula, llego a mis senos y fue ahí donde mis gemidos se hicieron mas audibles. Me escuchaba y no podía creer que esos sonidos salieran de mi boca. Sus besos llegaron a mi abdomen, luego a mis piernas. En cuanto la sentí en mis muslos instintivamente cerré las piernas. Me acarició, intentando darme confianza, puso sus manos en mis rodillas y lentamente separo mis piernas. Volvió a besarme los muslos, lentamente hasta llegar a esa zona de intimidad en donde nadie había estado antes. Al principio sentí cosquillas y me mordí los labios para no reírme; pero después no habían mas cosquillas, al menos no de las molestas en esa situación. No sabía exactamente lo que estaba haciendo, pero poco a poco sentí como mis músculos se contraían. Gemí al sentir su lengua dentro de mi. Enterré los dedos en las sábanas, y ella apretó su boca contra mi. Mis manos fueron a dar por voluntad propia a su cabeza presionándola contra mi intimidad. Mi corazón latía con mas fuerza que nunca, me faltaba el aire. La jale y la atraje a mis labios. Aun tenía un sabor metálico en la boca.
-Solo hazlo con cuidado- dije bajito, dándole a entender que quería seguir con eso hasta el final.
-Shh- dijo poniendo un dedo en mis labios. Con las yemas de sus dedos despertó mi piel, de mi cuello a en medio de mis senos, en mi ombligo y luego aun mas hacia el sur. Sentí como presiono cariñosamente la parte más sensible de mi cuerpo. Sus dedos comenzaron a moverse en círculos, lentamente y yo comencé a gemir de nuevo. Mi cadera se movió como por voluntad propia, y el placer que estaba sintiendo aumento hasta llenar todos mis sentidos. Estaba llena de Yulia, sentía que respiraba de ella, que palpitaba por ella. De pronto sentí como se adentraba en mi cuerpo con mucho cuidado. Me aferre a sus hombros y cerré los ojos con fuerza. Me estaba doliendo, por mas lento que lo hiciera a su paso me dejaba adolorida.
-Te duele?- me pregunto intentando verme a la cara.
-Si- respondí aferrándome fuertemente a su cuerpo.
-Me salgo?- pregunto con preocupación.
-No- dije segura.
Yulia dio un empujón y sentí un ardor, me mordí el labio para no quejarme. Pero ella llego a mis labios y me beso, lento, chupando mis labios con detenimiento. Salio lentamente y antes de estar afuera de mi volvió a empujar su mano, esa vez me dolió menos. Y así siguió hasta que llego un momento en que ya no dolía.
-Te amo- le dije entre gemidos. Me aferre a su cabeza y ella comenzó a besarme el cuello mientras con su mano seguía entrando y saliendo de mi cuerpo. Su otra mano estaba debajo de mi hombro jalando mi cuerpo hacia abajo de vez en cuando. Ya que me acostumbre a la sensación de tenerla adentro comencé a moverme a su ritmo. Su cabello se humedecía con el sudor en su nuca, ambas respirábamos con dificultad. Una nueva sensación comenzó a nacer en mi vientre, y se expandió a cada fibra nerviosa de mi cuerpo. Fue como si mi alma se separara de mi cuerpo por una milésima de segundo, aunque en mi mente se prolongo una eternidad. No había nada, ni sonido, ni espacio, solo esa sensación. Fue como morir y volver a nacer en un segundo. Después cada uno de sus movimientos se amplificaba en mis sensaciones. Mi espalda se arqueo y mis dedos se enterraron en su espalda. De mi boca emano un gemido largo y profundo. Luego regreso el aire a mis pulmones, mi corazón bajo el ritmo de su palpitar. Y ella cayo rendida en mi pecho.
-Gracias-me dijo besándome.
-Gracias a ti- le respondí apretándola contra mi.
-Es mi primera vez-
-No, es la mía.- la corregí – Pero tu no te escapas- dije de manera coqueta.
Me coloqué entre sus piernas y comencé a envestirla lentamente. Ella levanto mi rostro por el mentón y comenzó a besarme de nuevo. Ella aun tenía parte de su ropa interior, así que me levante de la cama, la jale de las piernas hasta llevarla al borde. Termine de desnudarla, me hinqué frente a ella y comencé a besarle las piernas. Ella se recargó con ambas manos en la cama y yo seguí el camino que ella había marcado con sus labios en mi cuerpo. Puse sus pies en mis hombros, y con mis labios comencé a marcar mi territorio, ósea toda su piel, su intimidad. Cuando llegué a su intimidad primero di unos cuantos besos en esos pliegues, luego comencé a jugar con la lengua; lamer, empujar… pero luego se me ocurrió succionar. La primera vez que lo hice escuche a Yulia gemir, y eso me gusto, comencé a hacerlo mas fuerte y ella comenzó a moverse contra mi boca. Después de un rato tuve que respirar por la boca, el aire me faltaba en medio de sus piernas, pero no quería detenerme. Su sabor era dulce, nunca me imagine que supiera así, aunque describir su sabor es imposible, es algo único. Agarre sus manos con las mías, y ella se tiro de espaldas en la cama. Sus muslos apretaban mi cabeza y sus dedos entrelazados con los míos se apretaron en espasmos incontrolables.
-Lenaaaa- me llamaba entre gemidos. Mi nombre nunca me había parecido mas bonito que cuando salió de su boca en ese momento.
-Aun no- dije alejándome de ella. No quería que terminara tan pronto. Me doble encima de ella y puse mi mano en su pierna, despacio comencé a escalar con ella hasta llegar a la puerta de su inocencia.
-Te amo- dije antes de adentrarme en su carne.
Ella cerró los ojos y me abrazo fuertemente. Adentro estaba húmedo, suave, sedoso… Despacio empuje mi mano hasta romper con las barreras que me impedían llamarla mía. Ella abrió los ojos de golpe.
-Estas bien?- le pregunte viéndola a los ojos.
-Perfecta- me respondió, cerrando los ojos.
-Ábrelos- le pedí.
Ella abrió los ojos, nuevamente eran del color del cielo, y yo estaba en medio de ellos. Salí de ella y entre nuevamente.
-Lenaaaaa- volvió a llamarme. Succione su labio inferior y luego su mentón. Con dos dedos entraba y salía de ella cada vez mas rápido, mientras que con la palma de la mano acariciaba el clítoris que antes había sido succionado por mi boca; con la otra mano me apoyaba en la cama. Ella acariciaba mi espalda y luego subía a mi nuca y volvía a bajar.
Mi brazo comenzó a dolerme, Yulia gemía cada vez con más intensidad, no podía detenerme; con la cadera comencé a empujar mi mano. Y entonces ella explotó. Su cuerpo se contrajo en leves convulsiones. Sus dedos se hundieron el la carne de mis hombros. Y su cabeza se hundió en mi cuello.
-Ahhhhh- soltó cayendo rendida en la cama.
Salí de su cuerpo y escale por sus curvas hasta su boca.
-Eres increíble- me dijo aun con la voz entrecortada.
-Y eso que apenas es nuestro primer intento- dije sonriéndole.
Ella se recostó en mi pecho y yo comencé a jugar con su cabello.
-Te quiero- me dijo de una manera profunda y sincera.
-Lo se- dije con una sonrisa en mis labios.
- A si? Y como estas tan segura?- me pregunto levantando su cabeza y viéndome a la cara.
-Porque si no me quisieras nada de esto hubiera sucedido- dije seria. Luego la besé en los labios.
-Perdóname- dijo recostándose de nuevo en mi pecho desnudo.
-Porque?-
-Por correrte así de mi casa… es que me asusté… sonaste tan… superficial, que creí que solo eso te importaba- dijo jugando con mi pezón.
-No me refería a eso, te lo juro… es que… cuando murió mi abuelito en su testamento me dejo algo que nadie puede quitarme- le dije intentando explicarle.
-QUE!?? Cuando falleció tu abuelito!!!???- dijo sorprendida y casi saltando de la cama.
-Yul, eso ya tiene mucho…-
-Cuando?-
-Fue el día que las encontré a Nadia y a ti en la cocina- dije bajando la mirada.
-Lena porque no me dijiste!-
-Pues porque tu estabas muy concentrada en lo de Nadia- dije con un poco de coraje.
-Perdón- dijo y agacho la mirada.
Me acerque a ella y levante su mentón.
-Hey, mírame. Eso ya esta en el pasado… ok?. Lo que quería decirte es lo que mi abuelo me dejo… -
-Dime-
-En su testamento dejo dicho que me dejaba su colección de películas, el sofá a donde nos sentábamos, sus experiencias, su cariño y lo que quedará de él en este mundo… así, fue como escucharlo a él decirme que aunque no estuviera, él se quedaría conmigo siempre… si me entiendes?-
-Si- Dijo volviendo a besarme.
-Quería contarte eso, para que pensaras en lo que tu abuelita te dejaba-
-Ahora me siento más culpable-
-Te amo… y aunque me corras no te libraras de mi fácilmente!!-
-Es una amenaza?-
-Es una promesa- dije besándola con una nueva profundidad.
-Quieres el segundo intento?- me pregunto en complicidad.
-Quiero volverme una experta- dije volviendo a bajar por su cuello.
Volvimos a hacer el amor hasta que ya no pudimos más y nos quedamos dormidas. A la mañana siguiente ella me despertó con un beso en los labios. Sonreí y la apreté contra mi.
-Hola- le dije.
-Hola-
-Como dormiste?- le pregunte sin abrir los ojos.
-Mejor que nunca!... y tu?-
-De maravilla. Aunque me duelen las piernas!- dije pensando en no levantarme de la cama en una semana.
-Igual a mi-
Yulia intento levantarse, pero yo no la deje.
-Voy al baño- me dijo riéndose.
-No, quédate conmigo-
Me abrazo y ahora yo me recosté en su pecho quedándome dormida casi de inmediato. Cuando volví a abrir los ojos ella ya no estaba. Aunque suene estúpido la comencé a extrañar en ese preciso momento. “Y si se fue?” pensé y me levante de inmediato. Hasta el sueño se me quitó. Me cubrí con la sábana y salí a buscarla. Fui a la otra habitación, baje a la sala y nada; entre a la cocina y no había rastro de Yulia por ningún lado. Entonces realmente comencé a sentir miedo. Pero en ese momento entro a la cocina. En cuanto la vi me abrace a su cintura.
-Porque me dejaste?- Pregunte hundiendo mi nariz en su cuello.
-Solo fui al baño-
-Creí que te habías ido- dije con pesar.
-No me voy a ir- me dijo sonriendo pero con seriedad en la voz. La tomé de la mano y la lleve hasta el sofá. Nos recostamos juntas, yo recargada en su pecho.
-Lena… Te quiero-
-Y yo a ti Yul…- Yulia llamo a sus padres para avisar que estaba bien y yo subí a vestirme. Al parecer Vitya les dijo que yo me había caído y que Yulia había ido en mi auxilio. Tenía que estar el miércoles de esa semana en San Petersburgo, así que aprovechamos cada minuto que estábamos juntas.
-Oh, ósea que vas a estar conmigo la noche de año nuevo?-
-Así es señorita Katina-
-Señora de Volkova por favor- dije aclarándome la garganta
-Señora?-
-Te recuerdo que ayer me quitaron lo señorita- dije sonriendo.
-Eso quiere decir que yo soy la señora de Katina-
-Aja- dije jalándola hasta mi boca.
-Vemos una película?- le pregunte sintiendo el dolor en mis piernas.
-Mejor vamos a salir- contestó.
-Pero hace mucho frío- dije con un puchero.
-Si pero vamos a patinar al lago, si?-
-Todavía me duelen las piernas Yul-
-Ya se, cara o cruz quien gana decide-
-Todo lo dejas a la suerte- dije suspirando.
-No, no lo hago- dijo sacando una moneda para luego lanzarla.
-Cara- dije rápidamente.
-Cruz- dijo ella.
-Dos de tres- dije viendo la moneda
-Ok- dijo volviendo a lanzarla.
-Cruz- dije
-Cara- dijo volteando la moneda en su mano.
-Otro, otro!- dije comenzando a sospechar el engaño.
-Cruz- pedí rápidamente
-Cara- dijo ella volviendo a mostrarme el resultado
-Oye! Estas haciendo trampa!.- Le dije con sorpresa.
Ella me beso.
-Tramposa- le dije correspondiendo el beso. –como lo haces?-
-Es simple, todo esta en como lanzar la moneda. Entonces si tu elijes yo se si girarla o descubrirla-
-ohh… y como la lanzas?.
-humm eso es secreto- dijo volviéndome a besar.
-Oye! Entonces el día en que nos besamos en la cafetería… hiciste trampa?-
-Oops!... pero… pero a veces me falla… si la lanzo muy fuerte o no la atrapo a tiempo puedo perder-
-Me engañaste!- dijo sin dejar de sonreír.
-Solo un poquito… Vamos-
-Que?, no se vale, hiciste trampa!-
-Perdió señora, así que ahora lleva a su mujer a patinar- Dijo tomando mis manos y jalándome.
-Ok, pero cuando regresemos vemos una película-
Y si, esa salida me la pase sufriendo con eso de patinar en el lago. Al regresar pusimos la película y me quede dormida. Pero los siguientes días de plano no salimos de la cama. En la cena de año nuevo se me ocurrió cubrirle los ojos y luego salir corriendo desnuda. Termine con comida en todo el cuerpo. -Mas rápido Yul- le dije mientras me hacía el amor sobre la mesa. Ella aumento el ritmo y con la otra busco el borde de la mesa para apoyarse. -Yulia- pronuncie su nombre entre gemidos. –Ahh… Yulia… te amo- Un gemido mas gutural escapó de mis labios, mis uñas se enterraron en la piel desnuda de su espalda y mis piernas rodearon su cintura apretándola contra mi cuerpo. -Feliz año nuevo- le dije aun sin aliento. En esos días todo eran descubrir, explorar… sentir. Necesitaba un nuevo material, uno sensible y suave… uno mas humano… me cubrí con una máscara muy parecida a mi rostro, una máscara de sensaciones, una máscara de piel.
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Mensaje por NaB » Sab 05 Nov 2011 23:16

Hi everyone!!! Gracias por su comprensión y apoyo XD bueno como dije ... este capitulo tiene escenas explícitas, así que espero lo disfruten!!!!!!


Capitulo 10: Máscara de plumas
Cuando regresamos a Moscú resentí el no poder estar con ella todo el tiempo. Mis padres regresaron de viaje, y con ellos las presiones.
-Y no has visto a Iván?- me pregunto mi mamá durante la comida.
-No, no lo he visto-
-Pues deberías salir con él- Dijo de manera autoritaria mi padre.
Dima lo vio del otro lado de la mesa.
-No es muy joven mi hermana como para que ya estés queriendo casarla-
-Eso a ti no te interesa- le respondió.
-Pues no tengo ganas de salir con Iván- dije pensando en Yulia.
-Pues si no sales con él no sales a ningún lado-
Dima y yo nos quedamos callados, papá nunca le había prohibido a alguno de nosotros salir hasta entonces. No dije nada, a fin de cuentas ni se enteraba cuando salíamos. Y lo comprobé esa tarde. Dije que iría a la biblioteca y me encontré con Yulia en el parque.
-Como te fue?- le pregunté recordando que ese día abrían el testamento de su abuela.
-Bien- dijo secamente
-¿Qué pasa amor?-
-Nada, solo estoy sorprendida-
-Porque?, que paso?-
-Creí que mi papa se haría cargo de las cosas de mi abuela, pero me dejo todo a mi-
-Pues tu abuelita te quería mucho, no veo que es lo que te sorprende-
-Que mi papa parece molesto por eso. Salio muy enojado de la oficina del abogado.- PUFF QUE LES SUCEDÍA A LOS PADRES!!!
-Te dijo algo?-
-Solo me dijo: “Espero que seas lo suficientemente madura para no tirar el dinero” y se fue. – dijo tratando de imitar la voz de su padre.
-Tranquila amor, quizá el solo se sorprendió igual que tu-
-Si lo se, pero es que aparte extraño mucho a mi abuela Lena. Dejaría todo lo que tengo por volver a tenerla conmigo-
-Lo se, pero sabes, yo te voy a consentir mucho para que no te deprimas. Me encanta verte sonreír, me contagias con tu alegría. Y si tu estas triste yo también lo estoy.-
-Te quiero mucho-
-Y yo a ti chaparra-
-Te extraño mucho sabes?. En las noches me hacen falta tus brazos para poder dormir- dijo recargándose en mi hombro.
-Lo mismo me pasa a mi… pero mis papas saldrán de nuevo en un par de días, y si quieres… podrías quedarte conmigo …-
-Es una proposición indecorosa?-
-Muuuuy indecorosa… de una vez te advierto que conmigo tampoco vas a poder dormir- dije sonriéndole.
-Pues entonces tomaré mucho café-
Al día siguiente regresamos a la preparatoria. Llegamos juntas y entramos tomadas de la mano. Mi cambio se hizo evidente, cada vez me resultaba menos bochornoso besar a Yulia en público. Olga puso cara de molestia mientras nos besábamos en el receso. Pero eso no pareció importarle a Yulia. Anya y María se quedaron viéndonos mientras abrazaba efusivamente a Yulia. Esta vez en lugar de avergonzarme y alejarme, la tome del rostro y la besé. Anya se sorprendió y María dijo algún insulto que simplemente ignoramos.
-Ya no te importa?- me preguntó
-No, ya no me importa- dije volviendo a besarla.
El viernes de esa semana salimos en la noche con sus amigos. Fuimos al bar a donde Yulia me llevo en nuestra primera cita. Aunque al principio ella no quería, termino accediendo. Aun así, ni sonreía ni se divertía.
-Yul quiero bailar- le dije susurrándole al oído.
-No tengo ganas de bailar- me respondió.
Vladimir platicaba con un par de chicas, Vitya bailaba con un chico y Olga Marishka, Yulia y yo estábamos sentadas en una mesa. Olga le contaba algo a Yulia y ella le ponía toda su atención. Comencé a aburrirme y a sentirme fuera de lugar. Si seguía bebiendo me embriagaría y no quería hacerlo, quería disfrutar la noche, quería estar con Yulia. Después de una semana quería volver a hacer el amor con ella. Le di un beso en el cuello, ella me agarro de la mano pero siguió platicando con Olga. Solté su mano y fui a la barra por otra bebida.
-Oye! Me das una perla negra por favor- le pedí al cantinero.
-Enseguida- me respondió.
-Hola- me saludo una chica.
-Hola- respondí el saludo
-Eres nueva por aquí verdad?-
-Pues si, se puede decir eso-
-Y eres gay o vienes acompañando a alguien-
-Si y si… si soy gay y vengo con mi novia- dije señalando la mesa donde Yulia seguía platicando con Olga.
-Ah, espero no molestar- dijo un poco apenada. Su cabello era de color castaño. No era particularmente bonita, pero parecía simpática.
-No, no te preocupes. Esta algo ocupada- dije pensando en como Yulia me ignoraba.
El cantinero me entrego mi bebida y yo me recargué en la barra.
-Tienes problemas con tu novia?- me preguntó.
-No, para nada. Solo que esta noche esta con sus amigos-
-Ah… ya veo. Te gustaría bailar?... digo si no le importa a tu novia-
Me lo pensé por un momento. Yulia no tenía porque molestarse, no era ponerle el cuerno, solo era bailar con alguien más. Aparte ella me estaba ignorando. Ni siquiera había comentado algo de mi cabello, el cual tarde horas en alaciar.
-Si… me gustaría- respondí terminándome mi trago.
-Por cierto, me llamo Teresa- dijo sonriendo.
-Lena-
-Mucho gusto Lena- dijo dándome la mano.
Nos fuimos al centro del bar y comenzamos a bailar. Nada provocador, cada una guardaba su distancia. Aún así no me sentía cómoda; yo quería bailar, pero con mi Yulia. La busque con la mirada y ella no se había movido; quizá ni había notado mi ausencia.
-Oye, si te incomodo solo dímelo-
-No, para nada-
A la segunda canción ya estaba más en confianza. Teresa me tomo de la mano y me dio un par de vueltas haciéndome reír. Termino la tercer canción y entonces vi a Yulia parada frente a nosotras observándome. Estaba molesta.
-Creo que mejor me voy- le dije a Teresa.
-Ok, dijo viendo a Yulia, espero que no tengas problemas-
-Gracias-
-Gracias a ti-
Me despedí de ella de beso en la mejilla y fui con Yulia.
-Ya terminaste de bailar?- preguntó notablemente enojada.
-Te dije que quería bailar y tu no quiste bailar conmigo- le dije tratando de restarle importancia.
-Y por eso fuiste a buscar a otra chica?- dijo aun con molestia.
-Pues tu me ignorabas- le respondí, comenzando a molestarme. Desde esa tarde en la cabaña en la que habíamos hecho el amor por primera vez no habíamos discutido y no quería empezar ahora.
-Te dije que no tenía ganas de venir, sabes que aun estoy triste- dijo con una mezcla de coraje y envidia. Yo me sentí fatal.
Todos regresamos a la mesa. Vladimir y Vitya no se habían dado cuenta de lo que estaba sucediendo. Olga me miraba con desaprobación y Marishka estaba apunto de reírse. Estábamos teniendo nuestra primera pelea como pareja.
-Pedimos otra ronda?- Pregunto Vladimir.
-Si, yo quiero otra cerveza- le respondió Vitya.
-Nosotras ya nos vamos- fue la respuesta de Yulia.
-Pero si aun es temprano!- dijo Vladimir.
Yulia se levanto y tomo su chaqueta del respaldo de la silla.
-Estoy cansada- dijo sin querer dar explicaciones. –Vámonos- me dijo en tono autoritario.
Realmente no quería discutir, así que no respondí, me levante y tome mi bolso. Me despedí de sus amigos y nos fuimos del bar. Yulia aun parecía molesta, no había abierto la boca para nada durante el camino. Llegamos a la esquina de mi casa donde usualmente me dejaba.
-Síguete- le dije.
Ella me miro esperando que le diera alguna explicación a mi petición.
-Quiero que me lleves a dar una vuelta- le dije.
-Hoy no- dijo sin mirarme.
-Solo un rato, lo prometo-
Manejo un par de minutos, sin ganas, pero accedió a mi petición. Finalmente nos estacionamos frente a un parque solitario.
-Hace frío- dijo. Esa era mi entrada, el momento para comenzar a jugar.
-Claro que no, al contrario; muero de calor- dije sacándome la blusa. Yulia se quedo callada, me veía fijamente, sorprendida, pero sin hacer nada para evitar mi juego de seducción. Me desabroche el sostén de la espalda, pero lo deje cubriéndome los senos. Me mordí el labio inferior y vi como Yulia comenzaba a ponerse nerviosa. Recorrí los tirantes lentamente hasta sacarlos por completo de mis brazos. Tenía que provocarla, tenía que volverla loca.
-Oops -dije tirando el sostén en el asiento trasero del auto. –Entonces?, estas celosa?- pregunte mientras acariciaba su mano.
Su respiración comenzaba a ser mas profunda y pausada. Nos acercamos lentamente hasta juntar nuestros labios. Primero lentos, reconociéndose unos a otros. Me senté encima de ella, nuestros besos se volvieron cada vez mas apasionados. Sus manos subían y bajaban por mi espalda. Le acariciaba los senos por encima de la blusa. Enredé mis dedos con su cabello, mientras ella me besaba el cuello. Jale con fuerza su blusa y la desnude de la cintura hacia arriba. Ella aprisionaba mis senos, luego mis glúteos. Sus labios iban de mi boca a mis pezones. Nuestro baile de caderas comenzó. Yulia me tomo de la cintura y comenzó a jalar fuerte de mi. Mi necesidad de su cuerpo iba en aumento, necesitaba estar con ella, necesitaba tenerla. “Mía”, ella era mía, y cada vez que estábamos juntas, cada instante entre sus piernas, nadie me lo podría quitar. Nuestra respiración se aceleraba al mismo ritmo, los cristales del auto comenzaban a empañarse. El volante se encajaba en mi espalda, pero no dije nada. No importaba nada, solo el tenerla. Seguimos con el movimiento de caderas cada vez mas intenso. El auto comenzó a moverse junto con nosotras. De pronto ella se detuvo, me empujo de lado y yo me recargue en el asiento del copiloto. Mi lugar, había dicho Vitya; yo era su novia, de una manera o de otra, teníamos algo. Comenzó a besarme con la misma desesperación que yo sentía en ese momento. Con rapidez me desabrocho el cierre del pantalón, yo levante mi cadera y ella tiro de el hacía abajo. Le ayude a quitármelo, “maldito pantalón estorboso!” pensé mientras lo desatoraba de uno de mis tobillos. Antes de poder terminar de quitármelo ella estaba bajando mi ropa interior; todo termino colgando de mi pie izquierdo, pero ya no importaba. Hacía frío, mi piel se erizaba al contacto con el aire. Me beso cada rincón del cuerpo. Termine con una pierna sobre el tablero y la otra en el respaldo de su asiento. Tenía su cabeza entre mis piernas, yo la jalaba dulcemente del cabello, ella aumentaba de velocidad con su lengua. Mi cabeza chocaba contra en cinturón de seguridad cada vez que me movía y en algún momento termino de collar en mi cuello. De mi boca comenzaron a salir los sonidos guturales y sin sentido que sabía le excitaban. Jale de ella hasta que llegó a mis labios, su cuerpo estaba comenzando a sudar y el mío también. Me saque el cinturón del cuello, la empuje contra el otro asiento y ahora yo le quite el pantalón a ella. No me detuve en otros lugares, llegue directamente a su sexo. Acaricie los pliegues de su intimidad con mis labios. Ella comenzó a gemir y yo metí dos dedos dentro de ella. Estaba muy húmeda, así que fui muy poco delicada. Me pareció que eso le gusto, mis dedos entraban en ella fuertemente, rápido. Hasta que mi brazo comenzó a dolerme. Seguía con mi lengua rozando su clítoris y ella movía su cadera al ritmo de mis dedos, se escuchaba su entrar y salir. Soltó un grito lleno de placer y yo sentí como se contraía debajo de mi. Nunca había gritado antes. Por mis espalda escurrían gotas de sudor, mi nuca estaba empapada al igual que la de ella y el sabor en mi boca de su piel desnuda. Me acerque a besarla.
-Cógeme- le dije de manera sucia y seductora.
No lo tomo a mal, al contrario entendió la idea. Solo quería hacer el amor con ella de manera desenfrenada. Sin limites, sin importar donde estábamos. Me empujo y quedamos hincadas una frente a la otra, sudorosas, despeinadas, desnudas. Giro mi cuerpo para que le diera la espalda. Yo seguía de rodillas en el asiento, ella me empujo de la cabeza hacia abajo. Sentí sus labios en mi espalda, en mis nalgas, en zonas donde nunca los había sentido. Entro en mi, como yo había entrado en ella, fuerte directo y sin detenerse. Mi espalda se volvió la de un gato, pegando el pecho contra el asiento, encorvando mi vientre hacia abajo. Yulia estaba doblada por la mitad besando mi espalda mientras seguía penetrándome con su mano.
-Yulia….- dije solo una vez antes de estallar en el placer y la muerte del orgasmo. Nunca había estado en esa posición, dándole la espalda a Yulia; pero esa noche me encanto, el no poder verla pero saber que estaba ahí, justo detrás de mi. Volvió con su lengua a mi intimidad, yo sentí que estaba a punto de caerme y me gire, ya quería verla. Me acomode en la esquina entre la puerta y mi asiento y ella en medio de mis piernas.
-Dime que eres mía- Me pidió con los ojos entrecerrados, susurrando y acariciando mis piernas.
-Soy tuya, solo tuya- le dije y la volví a besar con la misma pasión que minutos antes. Eso aun no terminaba.
SoMeOnE CaLl ThE DoCtOr GeT a CaSe Of A lOvE bIpOlaR!!!!!!!

t.A.T.u. mas que un grupo... una revolución!!!!!!!!

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