LUZ DE LUNA // POR: VOLK_KOTENOK

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Lan
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LUZ DE LUNA // POR: VOLK_KOTENOK

Mensaje por Lan » Jue 01 Mar 2007 20:41

Autora: ANA LOZANO (Volk_Kotenok)

LUZ DE LUNA
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EL DESTINO EN EL CAMINO

Bah!, ¡Si no quieres verme más aquí se termina todo!, le gritó a Katia, su compañera de la Academia de Música, sin duda la chica le gustaba, pero no estaba dispuesta a soportarle sus escenas de celos de tiempo completo, parecía que lo único que sabía hacer era decirle – Por qué viste a esa chica... aquella chica te sonrió... por qué hablabas con las chicas del otro grupo de trabajo...en fin... basura.
Katia le dijo: Lárgate, nunca debí haberte hecho caso, a mí al final sí me gustan los hombres...
Ja, -contestó la chica de cabellos oscuros-, si seguro, la pasaste tan mal que a todas horas querías meterte a la cama conmigo, hablas así porque no te queda más remedio. Y sin más se dio la vuelta y se largó de aquel restaurante, ambas chicas habían alzado la voz y ahora Yulia tenía más de veinte pares de ojos viéndola con recelo mientras abandonaba el lugar.

Yulia no se sentía desolada; no, molesta si y bastante, en realidad había perdido el tiempo con Katia, si; a esa chica le gustaban los hombres, sin embargo, algo debía haber en ella que le atrajo, de lo contrario no hubiesen estado juntas los últimos seis meses, seis meses que ahora estaban botados en la basura.

Se fue a casa, condujo tranquilamente por las calles de la ciudad que ahora, a principios de noviembre, se empezaba a vestir de blanco, la nieve había hecho acto de presencia hacía un par de días y aún era soportable el frío con un delgado abrigo.

Al llegar a casa vio a su madre muy entretenida con el televisor, era la hora de ese programa de misterio que tanto le encantaba ver la noche de los viernes; cómo te va Yulia, dijo sin despegar la mirada del aparato; a ella también le gustaba ver televisión, quizá lo heredó de su madre, bien, respondió la chica con desgano, ¿recuerdas a Katia?, la madre asintió con la cabeza y acompañó el gesto con las siguientes palabras, bien sabes que la conozco, esa chica no me gusta, siempre te llama a todas horas y hasta es grosera si le digo que no estás, es muy poses... pues no te preocupes más, le dijo interrumpiéndola, somos historia, terminamos.

La madre de la pequeña despegó la vista de aquel aparato y la vio con ternura, a ella le había costado aceptar el hecho de que nunca tendría un yerno, tuvo que hacerse a la idea hace tres años cuando sorprendió a su hija besando a aquella niña del colegio, la madre lloró mucho, el padre dijo que lo más importante era que seguía siendo su hija, aunque muy en el fondo pensó que era una de sus locuras pasajeras; como cuando decía que quería ser paracaidista, en fin, luego de algunas peleas, regaños y lloriqueos, mamá y papá comprendieron y aceptaron que definitivamente a Yulia le gustaban las chicas. Aunque con la niña del colegio ya no pasó nada, pues se asustó tanto cuando la madre de Yulia les descubrió, que hasta pidió que la cambiaran de escuela.

¿Qué pasó, estás bien? Preguntó con tono cariñoso, no te preocupes mamá, le dijo, no se acabó el mundo, sólo estoy un poco molesta, sabes? Estoy pensando en que tal vez debería alejarme un poco de aquí, quizá vaya a pasarme estos días que tengo de descanso a la cabaña de Konakovo, estás segura Yulia?, -le contestó mientras la abrazaba-, si, mañana me iré luego del medio día, -dijo- supongo que tendré que comprar algunas cosas para llevar. Sabes que puedes contar con nosotros, -añadió la madre pensando que quizá la pequeña se sentía mal por lo pasado con Katia, si lo sé, contestó, ustedes son los mejores padres del mundo y besó sus mejillas.

Subió a su habitación y empezó a arreglar las cosas que llevaría, ropa, discos, sus ocultos cigarrillos, etc. Al cabo de media hora llegó el padre, aunque no lo escuchó sabía que su madre le contaría lo ocurrido y la decisión de pasarse unos cuantos días lejos de casa... ¡Yulia! –gritó la madre- para que bajara a cenar, al bajar abrazó a su padre quien cariñoso le dijo: Así que vas a aclarar tus pensamientos... si, contestó- creo que a veces uno debe alejarse de todo para empezar de nuevo, aunque la verdad, ya extraño la tranquilidad del río.

La cabaña había sido heredada por su padre, antes había sido de sus abuelos, no era muy grande, se encontraba cerca de la confluencia de los ríos Volga y Tvertsa en la localidad de Tver; Konakovo era una villa tranquila, de hecho lo seguía siendo, algunas personas con posibilidades económicas lo veían como un lugar de retiro, dada la cercanía con Moscú, escasos 120 Km por ello la chica tenía algunos vecinos, digamos ricos. Algunas de las mejores memorias de su infancia estaban en ese lugar, además que una u otra conquista había conocido ese sitio, ahora, sin duda allí también estaba el inicio de lo mejor de su vida.

A la mañana siguiente se levantó temprano, raro en ella, pero quería tener todo preparado para salir con luz y llegar con luz, además ya empezaba a hacer frío y era mejor estar resguardada pronto en casa, el trayecto no duraría más de un par de horas, no sabía en ese momento que su vida cambiaría a treinta kilómetros de su destino, es decir, su destino la estaba esperando en ese preciso lugar.

Al final, salió de Moscú poco después de las cuatro, se le hizo tarde, como siempre, mientras conducía el viejo Lada Niva verde que había sido de su padre, iba pensando en que a pesar de haber salido ya con varias chicas no podía decir que había amado a alguna, disfrutaba de su compañía, sin duda en la cama había algo, pero amor, amor, no.

Cuando pasó por Solnechnogorsk volvió a llenar el tanque de combustible y aprovechó para comprar una botella de vodka, como buena patriota rusa debe beber el agua que la nación le brinda, además de seguro en la cabaña no habría leña y mientras la conseguía sería bueno usar la calefacción líquida. Estaba muy contenta, volver a Konakovo era como renacer, necesitaba la soledad y tardes completas en el piano, el viejo piano en donde aprendió las primeras notas, el piano que vibraba y le hacía vibrar cuando pulsaba las teclas y le arrancaba los sonidos de “Luz de Luna” además, quizá los chicos de la pandilla aún estuvieran allí para pasar las noches a la orilla del río cantando sin que nada les importase.

Cuando faltaban alrededor de treinta kilómetros para llegar vio a la orilla de la carretera a esta chica pelirroja, estaba sentada en una piedra al lado de su lujosa y de modelo reciente BMW utilitaria color gris, se detuvo, aunque no sabía exactamente por qué, ayudar niñas ricas no era una de sus metas en la vida, pero no lo pensó dos veces y estacionó su auto delante de aquel ostentoso vehículo. Hola.. -dijo levantando la mano en señal de saludo- que te pasó. No sé, -dijo la chica de lindos ojos verdigrises de los cuales Yulia quedó prendada- de pronto el auto se apagó y no logro encender el motor... gracias por detenerte, nadie lo ha hecho y de verdad necesito ayuda. No es nada, respondió, veamos empecemos por el principio, Yulia Volkova, dijo extendiendo su mano hacia la chica- Elena, Lena Katina -dijo mientras le regalaba una bella sonrisa y estrechaba su mano, con el contacto de aquella pequeña mano de la chica de los ojos azules Lena sintió a su corazón dar un vuelco, un poco nerviosa volvió a reír y soltó la mano de la trigueña.

Veamos, dijo Yulia, tienes combustible? Claro, respondió, llene de nuevo el depósito en Klin; bueno, eso es bastante cerca, no es falta de combustible –continuó Yulia- puedes levantar el seguro, veré si no es el acumulador... ¿Tú sabes de mecánica? Preguntó la pelirroja con un gesto de extrañeza en el rostro; tanto como saber de mecánica, no, pero tengo algunos años de conducir sola y pues he aprendido lo mínimo como para poder resolver algunas cosas por mí misma, dijo Yulia, aunque no se percató que eso sonó un poco grosero pues Lena contestó, yo soy un poco tonta para eso, aún no puedo valerme por mi misma en la carretera, murmuró mientras bajaba la mirada... no quise decir eso –dijo sintiendo como su cara se tornaba roja, sintió el calor en ella- además saber un poco de autos no significa que sea muy inteligente, como soy hija única, mi padre me ha enseñado lo que quizá le hubiera enseñado a un chico, tú no te ves como una chica tonta -terminó enfrentando su mirada- descuida, no me molesté, sólo que supongo ser la preferida de papá me ha privado de algunas cosas que no se me permiten hacer porque no son adecuadas para una “señorita” contestó agregando algo de sarcasmo a esta última palabra. A ver, dijo Yulia, tienes herramienta en este auto, sí, respondió y enseguida se encaminó para abrir la puerta posterior de la camioneta sacando una caja metálica nueva, la traía haciendo un poco de esfuerzo por el peso, Yulia se acercó para ayudarle con la caja, ¡qué bien preparada viene “señorita”, dijo imitando el sonido que Lena había utilizado algunos segundos antes y colocó la caja junto al vehículo, pues viene con el auto, respondió, qué necesitas? –dijo mientras abría la caja- Alcánzame dos desarmadores y extendió la mano en espera de la herramienta. Tomando los desarmadores le advirtió -retírate un poco-, mientras hacía saltar chispas al hacer contactos con los bornes del acumulador, Lena dio un leve salto cuando escuchó el pequeño estallido, sin duda tiene carga, dijo la aprendiz de mecánico- pero creo que conectaré mi acumulador al tuyo para darle carga, quizá no tenga suficiente, no te entiendo, comentó Lena con un poco de vergüenza, pero si tú lo dices... Yulia rió en su interior, la chica no era tonta, sencillamente había vivido una vida en la que sus problemas eran siempre solucionados por empleados pensó, una niña de papá y mamá ... se encaminó hacia su auto y lo estacionó justo enfrente del de Lena, abrió para dejar al descubierto el motor y sacó los cables para la corriente, cuidadosamente los colocó en su sitio, sentía como Lena la miraba, parecía que estaba realizando una operación a corazón abierto al ver la admiración en sus ojos, esa sensación le gustó... mucho... anda, sube y prueba si arranca, dijo mientras hacía lo mismo con su auto... Nada, dijo desde su asiento Lena, déjalo –respondió- no es el acumulador

Sabes Lena? –dijo Yulia sentándose junto a ella en su camioneta- estamos mal, no puedo hacer nada por tu auto, pronto oscurecerá y está empezando a hacer frío, ¿Podría algo salir mejor? Preguntó Yulia con un poco de sarcasmo. Tengo té –dijo Lena- siempre que viajo a Konakovo traigo un termo, tú vas a Konakovo? Interrogó Yulia, si, contestó Lena, mis padres tienen una casa a la orilla del río, la compraron hace como dos años, Yulia esbozó una sonrisa. Seguramente vives cerca del cruce hacia la iglesia –dijo la chica de los ojos azules- si, respondió Lena, tú eres de Konakovo? No, soy de Moscú, sólo voy a pasar unos días a la cabaña de mis padres, pues mira que casualidad, las dos somos de Moscú y ambas tenemos casas en Konakovo, yo no dije casa –aclaró la chica del cabello oscuro- es una pequeña cabaña, no como tu casa que es casi un palacio, conoces mi casa? Preguntó Lena, mira, si vives cerca de la iglesia estás en la región “zarista” dijo Yulia, la cabaña de mis padres está en la región “bolchevique” – Lena rió- Yulia continuó- tu mundo y mi mundo están tan distantes como de aquí a la luna. Lena dejó de reír, se sintió avergonzada aunque no sabía exactamente por qué, sabes qué, volvió a hablar Yulia, saca ese té mientras yo traigo algo para mejorarlo, ya empieza a hacer mucho frío –se levantó dando un pequeño saltito y se encaminó a su auto.

Lena se perdió por unos segundos, viendo caminar a esa chica tan pequeña, apenas rebasaba el metro y medio, pero era tan grande a la vez, le daba seguridad, sentía que estando esa bella chica de piel bronceada, de cuerpo lindo, hermosos ojos azules, grandes ojos azules y cabello oscuro no había nada que temer, había estado a punto de romper en llanto cuando notó que se hacía tarde y nadie se detenía para ayudarla, ella no podía hacer nada, su teléfono estaba muerto, había olvidado conectarlo a la toma de corriente la noche anterior y ahora no era más que un lindo aparatito inútil.. Yulia –pensó- definitivamente es especial... Lena venía luchando en su interior hacía más de un año, luego de que le diera un sí al chico que la venía cortejando por varios meses, su noviazgo duró poco, casi una semana, si, le besó, le abrazó pero no hubo ni mariposas en estómago ni luces de colores al cerrar los ojos, tenía muchos amigos, pero no se sentía atraída físicamente por ninguno de ellos, es más, había algunos artistas que consideraba atractivos, pero imaginarse en alguna situación física con ellos no era algo que pasara por su mente, sin embargo, a veces se sorprendía pensando el algo íntimo pero siempre con chicas, no sabía que le pasaba, algo andaba mal con ella sin duda, así que mejor terminó ese “noviazgo” y decidió darse tiempo para pensar.

Yulia buscó entre las cosas que traía la botella de vodka que había adquirido en Solnechnogorsk, se tomó unos segundos para ver a través del vidrio del auto, allí estaba la chica, ¡qué chica!, en tan solo minutos esa pelirroja le hizo sentir lo que no había sentido con ninguna de sus aventuras, aún no le había besado y ya tenía su sabor en la boca, pero que va, esa chica estaba tan fuera de su alcance, de la tierra a plutón- pensó en voz alta- era una chica rica, bella y sin duda con miles de pretendientes sino es que con novio, preciosa era una palabra inútil al tratar de describir la belleza de aquella diosa, sus cabellos rojos eran el marco perfecto para aquellos ojos gris-verde que podían opacar cualquier paisaje por hermoso que fuera, su carita pecosa y su sonrisa bastaban para sentir la vida con sólo verlas...

El té sabrá mejor si le ponemos un poquito de calor –dijo riendo la trigueña al volver con la botella en la mano y un cigarrillo en la comisura de sus labios- Está bien, contestó Lena riendo también, sólo que tendremos que compartir la tapa, como usualmente viajo sola no tengo ninguna taza o vaso, no te molesta? -Cómo le iba a molestar, iba a poder estar en contacto con la chica que le había quitado el aliento aunque sea por la tapa de un termo- Para nada, bebe tú primero, luego beberé yo, Gracias, dijo Lena mientras Yulia agregaba una cantidad de vodka al té de la pelirroja. Lena bebió un sorbo e hizo un gesto, casi se ahoga, perdón, dijo Yulia, le puse mucho vodka, no...sólo que yo no soy buena bebiendo, aunque hubiera sido una gota sin duda igual me ahogaría, rió coquetamente; de manera inconsciente estaba coqueteando con Yulia.

Ya se que vamos a hacer, dijo Yulia mientras daba una calada al cigarrillo, remolcaremos el auto hasta tu casa, igual yo tengo que ir por allí, tengo una cadena en el auto y todo estará bien, Lena puso una cara de sorpresa, eso de conducir el auto mientras era arrastrado por otro le daba miedo, no sabía si lo podría hacer bien, Yulia notó el nerviosismo de Lena y le dijo: Yo conduciré tu auto y tú llevarás el mío, lo único que tienes que hacer es no correr, porque si no el auto se caerá a pedazos y te quedarás con el volante en la mano, -la chica de cabello corto sonrió al hacer este comentario final- Lena sonrió también y Yulia pensó que si la chica volvía a reír la tendrían que recoger con espátula, estaba que se derretía por ella. Lena estuvo de acuerdo con esto, Yulia bebió el té que le correspondía tratando de sentir el sabor de Lena en la tapa de aquel termo, guardaron las cosas, termo, caja de herramientas y cables de corriente, luego Yulia colocó hábilmente la cadena para unir los dos autos, Lena observaba a la pequeña trabajar, admiraba esa seguridad y confianza en sí misma que identificaba a Yulia, esa misma confianza y seguridad que a ella le hacía falta a veces.
Bueno su majestad... empezó diciendo Yulia, Lena la interrumpió – No seas así, me harás sentir mal, en realidad le decía su majestad porque eso era lo que pensaba, allí estaba su reina, olvídalo –contestó Yulia mientras lanzaba la colilla del cigarrillo a un lado- no lo volveré a hacer, anda, arranca y marchémonos que pronto oscurecerá...

Los padres de Lena estaban preocupados, habían estado tratando de comunicarse con ella pero solamente les respondía el contestador de la casilla de teléfono, en casa habían dicho que salió muy temprano, que ya debería estar en Konakovo, Sergey, el padre de Lena, caminaba de un lado a otro, se encontraba desesperado, su hija, su favorita estaba en problemas, él lo sabía, la conocía muy bien, ella no era de las que se iba a entretener por ahí y perder la noción del tiempo, ella era una chica responsable y no creía que su ausencia se debiera a cosas de chicos, como habían dicho unos amigos y vecinos que les acompañaban esa tarde en la casa a la orilla del río. Innesa no se cansaba de repetir que deberían salir a buscarla, pero por una u otra razón no lo hacían.

Yulia iba dentro de aquel lujoso vehículo y no pudo contener la risa al ver mentalmente la imagen del viejo y destartalado Niva, halando aquel ostentoso auto, además, la única manera en que ella viajara al volante de un auto de sueño, como ella misma decía, era porque ésta estaba descompuesto, a pesar de llevar los vidrios arriba, el frío empezaba a helarle los huesos, al menos Lena llevaba la calefacción de su Lada, pero ella hasta había cometido el error de no llevarse la calefacción líquida, el vodka, los kilómetros transcurrieron lentos, el frío de verdad ya era hasta doloroso pero se sentía contenta de haber conocido a aquella princesa de cabellos rojos y de haberle sido útil... Lena al volante del Niva pensaba en que podía reconocer que la chica de ojos azules le gustaba, era atrevida, segura y bella, cada vez que Yulia reía o gesticulaba al hablar, cosa que hacía con una velocidad impresionante, ella se quedaba sin aliento, era seguro, Yulia le gustaba y los deseos empezaron a asaltarla... por ir un poco distraída estuvo a punto de atropellar un ciervo que saltó desde un lado del camino frenó intempestivamente y por su lado Yulia, quien también venía pensando con una buena dosis de hormonas apenas tuvo tiempo de frenar, accionar los frenos fue difícil, pues cuando el auto está apagado los pedales están durísimos...

Al fin, Lena dobló a la izquierda en el camino y se introdujo a un sendero a los pocos metros se encontraba la puerta eléctrica que cerraba el paso, Lena habló por el intercomunicador y enseguida las puertas se fueron corriendo dejando ver el camino en medio de un hermoso jardín, Yulia estaba impresionada, aquello era sin duda un palacio de cuento de hadas, bueno, no podía ser menos sabiendo quien era la princesa que albergaban aquellas paredes. Lena estacionó frente a la casa y bajó del auto, antes de ir a saludar a sus padres quienes habían salido a su encuentro Lena se dirigió hasta su auto, Yulia abrió la puerta y bajó, estaba casi cianótica, el frío parecía haber sido demasiado, Lena no lo notaba porque había estado con la calefacción, pero Yulia...

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Lili
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Re: Luz de Luna

Mensaje por Lili » Vie 02 Mar 2007 01:15

gracias Lan por postear otro fic y lo mejor d todo es q no t demoras casi nada en postear las sgt parte ... 8)

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Lan
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Luz de Luna

Mensaje por Lan » Vie 02 Mar 2007 20:59

FIEBRE

Por Dios Yulia, estás congelándote, toma ponte mi abrigo, dijo la pelirroja mientras empezaba a quitárselo... No, dijo Yulia, dame un segundo, me pondré otro abrigo que tengo en el auto. Los padres de Lena se acercaron y abrazaron a su hija quien les dijo brevemente lo ocurrido, el auto se detuvo, Yulia le ayudó y allí estaba, al tiempo los amigos de los padres de Lena bajaron a saludarla y miraron a Yulia despectivamente mientras ella se ponía el otro abrigo y quitaba la cadena que había atado a los dos autos... Yulia lo notó.

Gracias por haber ayudado a nuestra hija, dijo Sergey, mientras buscaba su cartera en el bolso del abrigo, le debemos algo... ¡Papá! –interrumpió Lena- disculpa Yulia, no se que decir... Yulia estaba molesta, la habían ofendido, por qué creían que hacía las cosas por dinero?- fue un placer Lena, me marcho, tengo que llegar a la cabaña, dijo Yulia, no es nada señor, fue un gusto, adiós... Yulia sólo le dirigió una mirada a Lena con la cual se despedía, subió a su auto y se retiró le lugar.

Yulia se maldecía a sí misma, por qué no había dicho nada?, ella no era así, esa gente la vio con desprecio y no hizo nada, el frío había sido demasiado, se estaba sintiendo mal, al fin, dobló a la izquierda en cruce a su cabaña, allí estaba, oscura y pequeña, pero sin duda más humana que toda la gente de aquel palacio, a excepción de Lena, por supuesto.

Papá, no debiste tratar a Yulia de esa manera, -le recriminó Lena a su padre- lo siento princesa, pero pensé que a esa chica le haría falta el dinero, no fue mi intención ofenderla –concluyó Sergey.

Pero fue bueno que se retirara molesta, dijo Vlad, el vecino amigo de la familia, quien había mirado con desprecio a Yulia- esa chica no es precisamente alguien con quien te quieras relacionar Lena, es una chica problemática... a mí me pareció una buena chica, me ayudó, por qué dices eso de ella –preguntó Lena-
Pues ella vive en una de esas cabañas que están río abajo, como a cinco kilómetros, la conocemos desde chica, siempre con los muchachos, haciendo escándalos en el río, bebiendo, fumando y cantando hasta altas horas de la noche, incluso... Incluso qué? –preguntó la mamá de Lena, quien tenía una cara de preocupación, su hija había estado con casi una “delincuente”- Incluso –continuó Vlad- trae vergüenza a este lugar, algunas veces trae “amiguitas” desde Moscú, es una de esas que se acuesta con chicas, una lesbiana.

La madre de Lena casi tiene un infarto, Lena tenía esta cara de extrañeza, Yulia era buena chica y si en efecto era lesbiana eso no era un delito, es más, quizá fuera una ventaja.
Pues a mi me sigue pareciendo una chica muy buena y amable, ninguno de los que pasó por el camino se detuvo y eso que uno de tus hijos pasó Vlad, creo que fue Dimitri –dijo Lena- además no es un delito que le gusten las chicas, en ese momento vio a sus padres, se la comían con los ojos, cómo su niña iba a decir semejante cosa...vienes muy cansada Lena, dijo su padre, mejor hablaremos de esto mañana, comamos y descansemos, mañana será otro día.

Yulia abrió la puerta de la cabaña y distinguió la silueta del piano, su amado piano, cargó todo lo que traía, maleta, abrigo, víveres, que no eran más que jamón, pan y algunas latas, en fin, todo lo que necesitaba y encendió las luces, debía buscar leña para la chimenea sino moriría de frió, por suerte encontró algo de leña que había dejado la vez anterior, cuándo había sido? Ah si, la vez que vino con esa chica, cómo se llamaba? Katy o Katia, era chistoso, ya no le importaba, ahora su mente tenía una nueva inquilina, una inquilina permanente...Lena.

Lena daba vueltas y vueltas en la cama, no podía dejar de pensar en Yulia, en su sonrisa, en sus ojos, en la mirada que le dirigió cuando se marchó molesta y ofendida, mañana, dijo Lena, mañana la veré y le pediré disculpas, quizá no haya sido tan malo después de todo el que su padre hubiera dicho aquello, ahora tenía la excusa perfecta para ir a buscarla.

Yulia durmió, pero no fue un sueño tranquilo, después de tomar un baño caliente y hablar por teléfono con su madre se había ido a la cama del cuarto de sus padres, que era donde ella dormía cuando iba sola... o acompañada, apenas comió un poco de carne que había sacado de una lata, la fiebre se fue apoderando de su cuerpo y la venció, estaba dormida pero sólo porque su cuerpo estaba rendido ante la fiebre, no cabía duda el frío sí había sido demasiado.

La mañana estaba preciosa, Lena abrió los ojos muy temprano, en realidad había dormido muy poco pero se sentía feliz, vería a Yulia nuevamente. Bajó a desayunar, la comida estaba bien, el rumor del río hacía de ese momento una verdadera delicia. Lena comió pausadamente, disfrutó de los sabores y los olores, si, haber ido a la casa del río había sido una buena idea, iría a casa de Yulia cerca del medio día, la invitaría a comer y ... Hola hija, dijo Sergey dándole un beso a su retoño y sacándola de sus dulces pensamientos, hola papá cómo amaneciste? Contestó la pelirroja – pues no tan bien como tú, te ves radiante, pareces contenta o es mi imaginación –dijo con una sonrisa el padre de la chica- nada especial, mintió, papá me prestarías tu auto, quiero ir a agradecerle a Yulia lo que hizo, ayer no pude darle las gracias, tú sabes por qué, dijo viendo a su padre a los ojos- claro, te lo presto... por qué tienes que ir a ver a esa chica?... dijo desde atrás Innesa, la madre, no creo que sea necesario... Mamá, por favor, Yulia fue muy amable y creo que se lo debo, dijo Lena sintiéndose mal por el tono que usaba su madre al decir “esa chica”... déjala, intervino Sergey, una niña bien educada como Lena debe demostrar en todo momento exactamente eso, su buena educación, agradecerle es lo correcto, además, nuestra niña no es ninguna tonta, no permitiría jamás dejarse influenciar por una chica sin dirección. Lena calló no quería problemas.
Lena se bañó, se arregló y sin proponérselo se estaba arreglando para causar una buena impresión, la chica a la que iba a ver sentía atracción por las mujeres así que no estaba de más verse bien. Bajó con el bolso en la mano y ante un segundo pensamiento, sacó solamente un poco de dinero de la cartera y su identificación y los guardó en el bolsillo posterior de sus vaqueros, ella sabía que esos pantalones le estaban quedando un poco justos, eso era bueno, su figura en ropa ajustada era todo un espectáculo. Tomó las llaves del Mercedes Benz de su padre y salió de casa.

Yulia estaba en la cama, ardía en fiebre y no podía salir del intranquilo sueño que ésta le producía. Apenas era consciente de que estaba mal, la leña en la chimenea se había acabado al filo de la media noche, así que se había arropado con todo lo que tenía, ahora no estaba haciendo tanto frío, pero ella así lo sentía a causa de la fiebre.

Eran quizá las doce cuando Lena se detuvo en la carretera para preguntar por dónde podía quedar la cabaña de Yulia Volkova, no tuvo necesidad de preguntar nada, justo al frente se encontraba el auto de Yulia estacionado bajo un roble, Lena notó el cambio de ritmo de su corazón al saberse cerca la chica de cabello oscuro y mirar penetrante. Que bien –dijo para sí- ella está en casa... se arregló un poco el cabello apenas consciente de que estaba dispuesta a coquetear, se introdujo al auto y viró para introducirse al sitio.

Llamó a la puerta unas tres veces y no obtuvo respuesta. Pensó que quizá Yulia estaría cerca de allí pues su auto la delataba, caminó un poco por el lugar y observó cómo a unos cincuenta metros estaba la orilla del río, el sitio le gustaba, era tranquilo. Al no ver a Yulia por ningún lado hizo un nuevo intento, pero por la puerta trasera de la cabaña; al tocar la puerta ,que estaba abierta, cedió suavemente, Lena volvió a hablar –Yulia- dijo con voz suave... nada. Caminó por la pequeña estancia, notó que aunque no estaba ricamente amueblada era un sitio acogedor, notó el piano, a ella le encantaba escuchar piano, sus notas la transportaban a otro mundo. Subió los escalones y se encontró en ese pequeño pasillo abrió la puerta de la derecha y encontró la habitación de Yulia, lo sabía porque todo lo contenido allí eran cosas de una chica, la pequeña cama, las fotografías en la mesa de noche, muñecos y juguetes... rió un poco para sí, ese era el mundo de Yulia y ella quería pertenecer a él. Salió de la habitación y abrió la puerta que se encontraba en el medio, nada, era el baño, así que no le quedaban más opciones, era la puerta de la izquierda. Al abrirla la imagen la llenó de ternura, sintió cómo las lágrimas estaban tocando las puertas de sus ojos, Yulia estaba hecha un ovillito, dormía, arropada con muchas frazadas, Lena había notado el frío del lugar al entrar pero venia bien abrigada, se acercó a la cama y sin detenerse a pensar pasó su mano por la frente de Yulia, suave para no despertarla, pensó, al sentir la piel caliente de la trigueña retiró la mano para volverla a colocar en el mismo segundo, ¡Por Dios! –exclamó- Yulia, háblame, decía mientras sacudía un poco a la pequeña, cuando se percató de lo que hacía, estaba parada en el área de la cocina buscando algún recipiente, encontró una olla y subió con ella, la llenó de agua fría del baño y tomó una toalla, sabía que debía bajar la fiebre de Yulia, se sentó a su lado e introdujo la toalla en el recipiente, exprimió el exceso y la colocó en su frente mientras seguía hablándole. Yulia, responde por favor –suplicaba la pelirroja- abre los ojos, por favor Yulia, contéstame; al cabo de unos minutos Yulia abrió los ojos y sonrió a la pelirroja, volviendo a cerrar los ojos, ¡Yulia! Contesta – gritó un poquito Lena-

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Mensaje por Lan » Vie 02 Mar 2007 21:01

TE CUIDARÉ

Yulia volvió a abrir los ojos y le pregunto: ¿Qué pasa? ¿Por qué estás aquí?, vine a buscarte, estás mal Yulia, no te vuelvas a dormir, enseguida vengo, dijo mientras arropaba bien a la pequeña y se levantaba, no es nada, replicó Yulia pero Lena ya había salido de la habitación.

Lena bajó veloz los peldaños, tomó su auto e hizo rechinar los neumáticos mientras dejaba el lugar, se dirigió al centro del pueblo que aún quedaba como a ocho kilómetros, buscó a algún médico; un rótulo le hizo girar bruscamente el auto, Busco al doctor señorita, -dijo agitada- siéntese, dijo la enfermera quien conservaba todavía restos de acné adolescente. Es una emergencia –gritó- llame al doctor. Al escuchar el pequeño escándalo el médico abandonó su oficina y se encontró con Lena, ¿Qué sucede señorita? –preguntó- Venga conmigo, mi amiga tiene una fiebre altísima, necesito que me acompañe –dijo en tono suplicante la pelirroja- deme dos minutos –contestó el médico- enseguida estoy con usted.

El médico no pudo quedar menos impresionado al observar el físico de aquella chica y el auto en el que se conducía, él la siguió en su viejo Yugo. Al llegar Lena bajó del auto tan rápido como pudo y condujo al médico hasta la habitación en que se encontraba Yulia. El médico reconoció a la chica ojiazul, él sabía de quien se trataba, ya había tenido noticias de ella, pero vaya conquista que había hecho esta vez, una chica linda de Mercedes Benz y todo... bueno, pensó, seguramente esta pelirroja está loca, es la única manera en que podía ser, según su concepción de vida, ninguna chica en su sano juicio saldría con otra chica. Doctor por favor, dijo Lena ante la inactividad del médico- ya... ya vamos a ver que le pasa. Luego de tomar la temperatura, vaya, esta chica sí que tiene fiebre, dijo mientras observaba el cuarenta y dos en el termómetro, escuchó su corazón, le tomó el pulso y concluyó, tiene un resfrío severo y cuídese o usted también lo tendrá si no enciende esa chimenea esta noche, dijo el médico con una estúpida sonrisa en el rostro que no le agradó para nada a Lena, ¿Qué debo hace para que se mejore? Preguntó Lena olvidando lo de la estúpida sonrisa, pues haga que beba cosas calientes, que no vuelva a enfriarse demasiado, calor, estas pastillas y calor son todo lo que necesita... Lena –interrumpió Yulia, quien no había sido consciente de todo lo que acababa de pasar- estoy bien, no te preocupes, sólo tengo un poco de fiebre. No hables, dijo Lena mientras acariciaba sus cabellos, descansa, yo te cuidaré. El médico había observado toda la escena, vaya que tienen suerte las lesbianas, pensó otra vez, la pelirroja es sin duda hermosa. Lena se sentía incómoda con el médico y ya que había cumplido su cometido era hora de deshacerse de él. Sus honorarios doctor? –preguntó la pelirroja- ah, si claro, dijo él nombrando la cantidad, Lena pagó con el dinero que llevaba, aunque Yulia había insistido en que registrara los bolsillos de sus pantalones y lo pagara de allí.

En cuanto Lena abandonó al médico en la puerta de la cabaña regresó al lado de Yulia. Bueno,-le dijo- ahora me toca a mí hacer algo por ti, te tomarás estas pastillas – dándoselas en la boca mientras le acercaba el vaso con agua- Gracias, no se cómo agradecerte lo que hacer por mí. Nada, estamos a mano, disculpa por lo de ayer, mis padres no son malos, sólo que se han acostumbrado a ser de esa manera. Lena sintió un vacío en el estómago, ya eran las dos de la tarde y aún no comía, ¿Quieres comer algo? Le preguntó a la chica de cabello corto. No tengo mucha hambre y tengo un poco de frío, iré a cocinar alguna sopa –respondió Lena- no es que sea buena cocinera pero una sopa podré hacer, dijo mientras le sonreía a Yulia, ésta sonrió también y le contestó: pues sólo que hagas sopa de pan o jamón pues es todo lo que traje, yo tampoco soy buena cocinando así que sólo traje algo para un bocado, cuando vengo sola acostumbro comer en algún pequeño restaurante del pueblo. Entonces ya vuelvo, dijo mientras tomaba las llaves del auto que había colocado momentáneamente en la mesa de noche. No, no te vayas, suplicó Yulia – enseguida vuelvo, contestó, iré por algo para cocinar y un poco de leña, este lugar está muy frío... bajó las gradas nuevamente, condujo su auto por el mismo camino que le había visto salir corriendo hacía un rato aunque ahora un poco más calmada. Compró algunos víveres en el mercadito del pueblo, pasó a una de las tiendas del camino y llevó un poco de leña, no mucha, pues con el pago del médico y la comida ya no le quedaba más dinero en los bolsillos, cocinó una sopa de pollo, quizá no era la mejor pero hacía lo que podía, encendió la chimenea y llevó un plato con sopa a Yulia, quien lo bebió mintiendo un poquito acerca de lo delicioso que estaba; Lena sabía que mentía y sonreía al pensar que esa chica que estaba con fiebre quería quedar bien con ella.

Al filo de las seis de la tarde empezó a nevar, grandes copos de nieve llenaron pronto el marco de la ventana de la habitación, Yulia había vuelto a dormir, aún tenía fiebre pero estaba cediendo, Lena por su lado observaba a la pequeña, se miraba tan indefensa, parecía un pequeño cachorrito enfermo, Lena sentía un dolor extraño dentro de ella al ver a Yulia así, estando así, vigilando su sueño, pensó en llamar y casa y lo hizo, con el teléfono celular en su oído empezó a caminar por la habitación hasta acercarse a la ventana...

Aló, papá –dijo Lena- estoy en casa de Yulia –contestando a la pregunta que hizo su padre- ella está muy enferma y me quedaré haciéndole compañía esta noche... el padre de Lena parecía contrariado al otro lado del teléfono, pero conocía a su hija y él no podía negarle nada, luego de varias recomendaciones y decirle que si necesitaba algo llamara colgó luego de desearle buenas noches.

Yulia despertó mientras Lena aún estaba en el teléfono, Dios, era tan hermosa y estaba allí, cuidándola, siendo su enfermera, Yulia sonrió mientras imaginaba a Lena con una pequeña falda blanca y un sombrerito del mismo color en la cabeza, aún tenía fiebre, estaba empezando a alucinar.
¡Ya despertaste! –dijo Lena con genuina emoción- esta nevada está terrible, me quedaré aquí contigo esta noche... si no te molesta –dijo haciendo un gesto infantil con sus labios- Para nada; respondió Yulia- pero no creo que disfrutes tu estadía, mi casa no es tan cómoda como la tuya, No seas tonta, dijo Lena, estoy aquí por ti, además me encanta tu casa –dijo mientras se sentaba en la cama- A ver enfermita, cómo te sientes –Preguntó mientas ponía una mano en la frente de la pequeña- mucho mejor ahora que tengo enfermera –contestó guiñando un ojo – Lena se sonrojó, había electricidad en el ambiente sin duda, la piel se le estaba erizando.

Cuéntame de ti, dijo Yulia, en realidad estaba interesada en saber todo sobre Lena- qué quieres que te cuente dijo la pelirroja... no sé, todo... uy, no te parece que todo es demasiado –contestó Lena en tono coqueto, estaban jugando las dos, estaban coqueteando abiertamente, Yulia lo sabía, Lena lo sabía y estaban dispuestas a seguir jugando.

Pues bien... dijo Lena, tengo 19 años y tú? Yo tengo 18, pero pronto cumpliré 19, el 20 de febrero... Yo estudio en la Academia Estatal de Música –dijo ahora Yulia- yo llevo el segundo año de Psicología en la Estatal Lomonosov de Moscú... Tienes novio? Interrogó Yulia, sabiendo que le devolverían la pregunta ... No, y tú, no tengo novia... por ahora – buena movida Yulia , pensó para sí, ya estaba, ya se lo había dicho, quería ver que cara pondría la pelirroja... que raro, no se sorprendió- Ya sabía que te gustan las chicas – le dijo mientras le regalaba una sonrisa, vaya los estudios de psicología le estaban sirviendo para algo, enseguida notó las intenciones de Yulia cuando le lanzó la pregunta, - Si? , cómo lo sabes... los amigos de mis padres me dijeron que de cuando en cuando te ven venir con alguna que otra chica, vaya, eres toda una conquistadora... –lo dijo para que sonara a broma, pero esa era la verdad, quién podría resistirse a los encantos de aquella chica de ojos azules, ella sin duda ya había sucumbido, ya era de Yulia- Aventurillas, repuso ésta, nada serio...

Nunca había conocido a una chica que le gustaran las chicas, puedo preguntarte algunas cosas?... dijo Lena con un poco de pena, era cierto, hasta ahora, a sus diecinueve años aún no había conocido a ninguna lesbiana y sí le asaltaban miles de dudas... Yulia sonrió seductoramente, con una condición –dijo la trigueña- pregunta a pregunta, verdad y verdad... cómo es eso? Preguntó Lena- tú preguntas yo contesto la verdad, yo pregunto y tú contestas...Ok, como tú quieras, esta será una noche divertida...

Cuándo te diste cuenta que te gustaban las chicas? –primera pregunta de Lena- siempre lo supe, jamás vi a los chicos más que como amigos, en realidad me he sentido más identificada con ellos, tú sabes, ser fuerte, no dejarte de nadie, incluso he peleado por hacer valer mi opinión.

Mi pregunta, dijo Yulia sonriendo, por qué no tienes novio? Creo que no me he enamorado, aunque hay alguien que me gusta mucho... dijo mientras bajaba la mirada al completar su respuesta... Yulia notó la pequeña perturbación de Lena.

Cuántas chicas has tenido y por qué no estás ahora con alguna? Esa es trampa, dijo Yulia, esas son dos preguntas. Tú contesta, repuso Lena mientras hacía cosquillas en el costado de ésta. Seis o siete, quizá tres de ellas vinieron aquí... a esta misma cama, dijo mirando a los ojos a Lena, quien se perturbó un poco, Yulia hablaba de sexo en esa cama donde ella estaba sentada en ese momento... un agradable calor se apoderó del vientre de Lena, quien imaginó por unos segundos como sería estar con Yulia... en la cama.

Y no estoy con ninguna chica porque recién terminé con la que salía, Katia, era muy celosa y además a ella le gustan los hombres... pero se divierte con chicas, dijo soltando una pequeña risa.

Mi pregunta... empezó Yulia, pero Lena le interrumpió, podemos continuar el interrogatorio en la mesa, tengo hambre, tú no?.. si, un poco, -contestó Yulia- vamos, continuó Lena, prepararé unos sandwiches, esos me salen mejor que la sopa de pollo, dijo y bajó la cabeza... la sopa estaba riquísima –dijo Yulia- no mientas, sé que no estaba muy bien, recuerdas que yo también me la tuve que comer?... dijo mientras sonreía... vuelve a sonreír... dijo Yulia en un susurro, qué? Preguntó Lena, No, nada, repuso la chica... pero Lena sí la había escuchado.

Los sandwiches estaban bien, muy ricos –dijo Yulia- mientras daba otra mordida al bocadillo, aunque la sopa... –la sopa qué? – interrogó Lena- a la sopa le faltaba sal, el pollo estaba duro... Ok, ya se, dijo, yo también la comí... sonrió. Bueno Yulia, tu pregunta... ah! Si, cuántos años tenías cuando hiciste el amor por primera vez? –sí, esa pregunta era comprometedora, Yulia sonrió al ver a la pelirroja ponerse del color de su cabello, levantando la vista y viendo a Yulia directamente a los ojos dijo: Nunca he hecho el amor,-la pelirroja parecía avergonzada, era mayor que Yulia y no había amado... Yulia intentó comprender la actitud de Lena... ya llegará tu momento Lena, -le dijo mientras tomaba sus manos- y será algo lindo, así como tú...

Lena estaba a punto de pronunciar palabra cuando debido a la nevada la energía eléctrica se interrumpió, Yulia... dijo un poco asustada, tranquila, dijo ésta- no te muevas, me levantaré a buscar una linterna, por aquí creo que hay una... Lena escuchó cómo Yulia buscaba en los cajones hasta que un rayo de luz iluminó aquella pequeña cocina comedor, buscaré unas velas, espera - dijo mientras daba la lámpara a la pelirroja- a ti te servirá más Yulia –dijo Lena tratando de alcanzarle la linterna – Yulia ya había desaparecido del pequeño cuarto y escuchó desde otro lugar, yo conozco mi casa, ahora estoy contigo... la platica continuó a la luz de las velas, ambas chicas contaron su vida, Yulia le contó a Lena el incidente que hizo que sus padres supieran sus inclinaciones, Lena contó a Yulia lo del novio de casi una semana; aunque no le contó por qué duró tan poco aquel noviazgo.

Sabes Lena? Me quiero dar un baño, calentaré agua en la estufa, -deja, yo lo hago- dijo la pelirroja levantándose en el instante... Por qué eres así conmigo? Preguntó Yulia... no lo sé, respondió sincera Lena, pero cuando estoy contigo quiero poder hacer cosas por ti – dijo mientras se daba la vuelta y buscaba alguna olla para el agua... Gracias, gracias por cuidarme dijo Yulia acercándose a Lena por la espalda dándole un beso en la mejilla... Lena se estremeció, el calor que había sentido en su vientre hacía un rato volvía a llegar, ahora se apoderaba de todo su cuerpo... lástima, Yulia ya se había separado de ella y la miraba desde la silla.

Mientras Yulia se bañaba Lena puso más leña en la chimenea, la casa estaba tibia, pero no por mucho tiempo, ella sabía que la leña no sería suficiente para toda la noche... vio a Yulia salir del baño -Vamos a dormir, sugirió la chica, realmente estoy cansada... Claro, respondió Lena, me prestas algo para dormir, no creo poder hacerlo con estos pantalones... Vamos, en mi maleta debo tener algo, aunque dudo que encuentre algo que te haga lucir tan bien como esos... dijo sonriendo, su fiebre había desaparecido, claro que había notado las perfectas curvas de Lena, la manera en que esos vaqueros ajustaban y hacían evidente las formas de la pelirroja no era algo que hubiera pasado desapercibido.

Supongo que no será problema si compartimos la cama, dijo Lena, Yulia se sorprendió, ¿Lena quería estar con ella en la misma cama?, La leña se consumirá pronto, si estamos juntas podremos darnos calor, dijo la pelirroja en respuesta a la interrogante silenciosa de Yulia. Claro, no hay problema. Lena se puso la camiseta y los pantalones del pijama que Yulia sacó de su maleta, la camiseta le quedó un poco ajustada, Yulia usaba una talla menos, sus senos se dibujaron a través de ella, Yulia la vio, esa visión que calentó la sangre de sus venas la acompañaría toda la noche. Se acostaron y se arroparon, al filo de la media noche Lena notó que Yulia estaba temblando, puso su mano en la frente y notó que de nuevo la fiebre se estaba apoderando de ella; se levantó y buscó las pastillas que había prescrito el médico, toma estas pastillas, susurró al oído de la chica, ésta obedeció aún dormida. Lena se metió entre las sábanas de nuevo, giró su cuerpo y abrazó a la chica de los ojos azules para darle su calor, la pequeña descansaba en el arco que formaba el cuerpo de Lena quien pasaba un brazo sobre ella y tomaba su mano.

ELEO
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Mensaje por ELEO » Sab 03 Mar 2007 15:21

interesante lan muy interesante :wink:
&ELEO$

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Lan
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Luz de Luna

Mensaje por Lan » Sab 03 Mar 2007 19:18

¿TOCARÍAS PARA MI?

Yulia despertó temprano, se descubrió prisionera del abrazo de la pelirroja, la sentía, sentía su respiración en el cuello, sus senos rozando su espalda y su mano enlazada con la de ella, deseó que ese momento fuera infinito, no quería respirar para no romper esa magia, fue justo allí cuando se dio cuenta de que era así como deseaba amanecer por siempre, abrazada a Lena, supo entonces que estaba enamorada de aquella chica pelirroja...

Yulia giró un poco, con mucho cuidado hasta quedar frente a Lena, tenía sus labios tan cerca que casi los rozaba, esa chica era hermosa despierta, dormida, de cabeza o como fuera, contempló a la pelirroja durante más de veinte minutos, respirándola, memorizándola, absorta ante tal belleza... Lena despertó y lo primero que vio fue el rostro de la chica de ojos azules, no habló, las dos quedaron enganchadas, una en los ojos de la otra, Yulia fue quien rompió el silencio... Buenos días enfermera... hola, dijo Lena mientras miraba a Yulia con una mirada tierna y pensó que seria lindo poder tener ese panorama todas las mañanas, el bello rostro de la chica de cabello oscuro y revuelto que la miraba como si quisiera leer en su alma. Cómo te sientes? Interrogó mientras colocaba una mano en la frente de Yulia, bien, mucho mejor que ayer, gracias a tus cuidados dijo dándole un beso en la mejilla, quizá demasiado cerca de los labios, Yulia se levantó de un salto, se sentía nerviosa, como si fuera la primera vez que estaba con una chica, se sentía casi como se sintió al dar su primer beso, vamos dijo, yo preparo el desayuno.

Vamos Yulia, decía para sí mientras preparaba unos huevos con jamón, tú has estado con chicas, no te cortes, anímate... Qué bien huele eso, dijo Lena mientras bajaba por aquellas escaleras... se van a quemar si no me quitas la vista de encima y los quitas del fuego, dijo riendo... si, si, ahora... Yulia se había quedado petrificada viendo a Lena bajar con unos shorts que eran de ella, justísimos, y con la camiseta con la que había dormido... espero que no te moleste, busqué entre tus cosas y me gustó éste... no, para nada, lo que es mío es tuyo... dijo Yulia pensando que si le pidiera su corazón no tendría por qué dárselo, ella ya lo tenía. Donde encontraste más leña? A media noche ya no quedaba nada... recordé que mi padre guardó un poco en la pequeña bodega que hay atrás... contestó Yulia a la pregunta de la pelirroja. Así que saliste de casa a congelarte... Dios, qué te pasa? Dijo Lena poniendo cara de enojada, Yulia lo notó y en un tono suplicante respondió –te juro que sólo estuve fuera dos o tres minutos, además ya no tengo fiebre- Lena se acercó a la chica de ojos azules, la abrazó y le dijo al oído, No quiero que te pase nada y esos huevos ya se quemaron... rió, Yulia dirigió su atención al desayuno, aún no había pasado lo que Lena había dicho pero si estaba por pasar, así que retiró la sartén del fuego y rió también... me engañaste, dijo riendo. Caíste...

Desayunaron casi en silencio, el diálogo lo mantenían a miradas, Yulia se sentía la chica más afortunada del mundo, no podía dejar de ver a Lena, sus ojos, sus manos mientras tomaba los cubiertos, de cuando en cuando dirigía la vista a los perfectos senos de la pelirroja, ésta se dio cuenta de que Yulia se la comía con la mirada, le gustaba eso, no se sentía acosada, Yulia la veía con aprecio, la veía como ella veía algunas obras de arte... vaya presumida que eres Lena, se dijo a sí misma, tú una obra de arte... que bien que dejó de nevar, comentó Lena para hacer plática, eso no quiere decir que te marcharás verdad? Preguntó Yulia con carita de preocupación, No, claro que tengo que marcharme pero no lo haré ahora, luego del almuerzo, te parece? Si no queda más remedio, dijo Yulia inconforme. Ayer vi que tienes un piano, tu padre toca?, si un poco, quien toca el piano soy yo, recuerdas, Academia de Música... ah si, casi lo olvido, por cierto, anoche el apagón interrumpió mi siguiente pregunta, cuál es? Interrogó la ojiazul, tocarías algo para mí?, si me la sé, claro que tocaría algo para ti... pero será luego de que llame a mis padres, acostumbro llamarlos cuando estoy aquí, para que sepan que aún vivo; ellos ya me conocen, dijo mientras guiñaba un ojo a Lena, anda, llámalos, dijo, yo me bañaré y estaré lista para la interpretación.

Mientras Lena tomaba el baño, Yulia llamó a su casa... mamá... muy bien- respondió ante la pregunta de su madre, ayer tuve fiebre pero ya estoy bien, una amiga me está cuidando... en serio mamá, es sólo una amiga... de verdad, la conocí cuando venía, le ayudé con su auto... no te preocupes, ya estoy bien... si mamá me portaré bien, dale un beso a papá, pero sólo uno eh, adiós, te quiero.

Su madre al escuchar eso de “una amiga me está cuidando” pensó que Yulia había vuelto a las andadas, se había ido con otra chica, ella y su esposo sabían que la chica algunas veces se llevaba alguna “amiga” a la cabaña, a Larissa no le gustaba, pero Oleg disfrutaba un poquito, si Yulia hubiera sido un chico, sin duda sería muy popular, le recordaba a él mismo cuando tenía su edad. Su hija era un diablillo.

Lena bajó con su atuendo del día anterior, sus ajustados vaqueros, Ok, ahora quiero mi concierto privado...
Qué quieres que te toque... dijo haciendo que sus palabras sonaran en doble sentido, Lena no se intimidó y contestó ... Lo que tu quieras... eso fue mucho, Yulia se puso nerviosa, Lena la arrinconaba cada vez, sin embargo, no sucedía más, según Yulia a la chica le gustaba jugar. Tocaré mi favorita, dijo, Luz de Luna, es una pieza hermosa... era verdad, esa melodía era especial para Yulia, quizá porque había tardado en aprenderla y porque se empeñó en hacerlo tan bien que de verdad se sentía orgullosa de cómo lograba interpretarla... es linda, dijo Lena, anda toca, terminó y se sentó en una butaca de la sala. Yulia tomó su lugar frente al piano, primero el calentamiento, dijo al tocar unas escalas y la magia comenzó...

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Lili
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Re: Luz de Luna

Mensaje por Lili » Dom 04 Mar 2007 20:24

Que bonita historia..... :)

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Lan
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Luz de Luna

Mensaje por Lan » Dom 04 Mar 2007 21:49

TE AMO

Yulia tocaba con el alma, lo hacía con los ojos cerrados, esa pieza la hacía sentir casi como la hacía sentir la pelirroja... Lena se sintió invadida por las melodiosas notas, que bella interpretación, casi sin darse cuenta caminó hasta donde estaba sentada Yulia y la acompañó en el banco, Yulia se percató de la cercanía de la pelirroja, giró su cabeza y encontró sus ojos... es ese momento todas las piezas tomaron su sitio, una a una cada parte del rompecabezas que llamamos destino reclamó su lugar, desde ese mismo segundo se había acabado la historia de dos almas, era una sola la que habitaba esa habitación, Yulia dejó de tocar el piano y se acercó poco a poco a Lena, ella sabía lo que venía, es decir, su cuerpo estaba esperando ese momento, entreabrió sus labios y cerró los ojos, el beso de Yulia estaba empezando, suavemente sintió como sus labios la tocaban, cómo la chica de aspecto rebelde enredaba las manos en su cabellera suelta, ella misma atrajo a Yulia hacia sí tomándola por la cintura, empezó a sentir el sabor de la ojiazul, sin duda era dulce, sus bocas eran las primeras en saciar toda la excitación contenida, reconocieron sus sabores, sus lenguas se abrazaron tímidamente, Yulia acariciaba el cabello de Lena, sentía cómo su sangre gritaba el nombre de la chica que ahora la besaba más confiada, la timidez quedó atrás, se entregaron al beso como si en ese acto debieran plasmar toda la pasión de la vida, entregaron su corazón en cada caricia, Lena sintió mariposas en el estomago y vio luces de colores con sus ojos cerrados, incluso sintió su cuerpo lleno de un calor agradable que le pedía que diera un paso más...

Se separaron sin querer hacerlo, quizá fue una exigencia física para obtener el oxígeno necesario, Yulia vio en los ojos de Lena su reflejo y pronunció las palabras que su corazón le gritaba... Te amo Lena... y yo a ti,... no he podido dejar de pensarte desde que bajaste de tu auto hace dos días... bajó un poco la cabeza, qué vamos a hacer? Preguntó, sabía que sus padres no la comprenderían... querernos, respondió Yulia, ya solucionaremos las cosas... y el beso se repitió...

Pasaron un par de horas sentadas en la butaca en la que había estado Lena, sólo que ahora quien estaba sentada era Yulia y Lena lo estaba en las piernas de ésta... plática... besos... más plática... más besos... más besos, Yulia al cabo de un rato llamó por teléfono a la pizzería de la localidad, no era la mejor pizza del mundo, pero sin duda está mejor que la sopa de ayer, dijo mientras reía de la cara carmesí de Lena. La sopa había ido a parar al fregadero. Comieron la pizza y salieron a caminar a la orilla del río, Yulia y Lena se abrigaron bien antes de salir, unieron sus manos y se sintieron fuertes... si tú no quieres decir nada a tus padres, está bien, por ahora, porque llegará el momento en que se tengan que enterar... será sólo por un tiempo, tengo que esperar el momento justo... no quiero que por apresurarme quieran separarme de ti. Te amo pecosa, sonrió Yulia, y yo a ti despeinada... Yulia tomó en sus brazos a la chica y le dijo: Si quieres que lo niegue, lo niego, si tú quieres que esperemos, espero, si me pides que deje de amarte... no puedo. Jamás te pediría eso... pero por ahora me tengo que ir, dijo con una carita triste, mis padres deben estar preocupados, pero esta noche te invito a cenar, paso a las siete por ti, ...está bien... déjame...oh me está empezando la fiebre... todo está perdiendo el color... dijo Yulia mientras parecía desmayarse, sigue ensayando, aún te falta mucho para ser una buena actriz dijo Lena mientras le daba un beso de despedida, Ok, te estaré esperando....

La madre de Lena estaba ansiosa, a qué hora llegaría su pequeña?, cuando vio estacionarse al Mercedes Benz, suspiró aliviada. Que bien que estás de vuelta, dijo mientras Lena pasaba por la sala, hola mamá, dijo acercándose para darle un beso, no te pasó nada? Interrogó, qué podría pasarme mamá. Yulia me cuidó muy bien... aouch, Lena error, pensó. Es decir, Yulia es una buena chica, acaso no me vas a preguntar si ya mejoró? Supongo que debe estar mejor, después de que le llevaste un médico... son demasiadas atenciones para una... Nada mamá, no te refieras a ella en ese tono... wow, Lena jamás había dicho algo tan atrevido a su madre... Qué dijiste? Preguntó en un tono un poco molesto... cómo te enteraste de lo del médico? Llamaron a tu padre diciéndole que te habían visto llegar a la casa de esa chica y que llevabas al médico... mentira, al padre de Lena lo llamó la secretaria con restos de acné, ella los había visto a él y a la pelirroja el verano pasado, cuando ella trabajaba en la floristería, así que quiso quedar bien con aquel hombre de dinero, contándole que su hija estaba en mala compañía. Para ese momento no sólo lo sabían los padres de Lena, ya lo sabía todo el pueblo.

Dónde está papá? Inquirió- en el río, pescando. Contestó la madre. Lena se encaminó al sitio señalado y abrazó a su padre mientras estaba distraído, ella siempre se había llevado mejor con él, ella era su favorita, ya estás de vuelta hija¡ dijo con genuina alegría. Si, ya estoy de vuelta... ven, saluda a Vlad y a Dimitri. Dimitri era hermano de Andrei el chico que al parecer sus padres habían elegido como el candidato perfecto para Lena, ella por supuesto era totalmente indiferente a aquel muchacho, ahora con mayor razón esa idea estaba descartada, Hola, dijo mientras besaba las mejillas de padre e hijo, como estás de guapa Lena, verdad Dimitri, dijo Vlad, si, contestó el joven, te ves muy contenta... será porque me estás viendo, terminó; de hecho estoy muy contenta y quizá si tengas algo que ver con eso... gracias por no parar hace dos días en la carretera... los veo luego, dijo la chica pelirroja y se alejó, era cierto, si Dimitri hubiese parado para ayudarla jamás hubiera conocido a Yulia, así que le estaba muy agradecida por ser un desatento.

Lena se acostó en su cama mientras reía, nada importaba, podía venir la tormenta mas grande, eso no era nada, era feliz, empezó a revivir aquel momento con Yulia, sus besos la hacían volar, estaba completamente enamorada... ¡Lena! La llamada de su madre interrumpió sus pensamientos , Si?, hoy se quedarán a cenar con nosotros Vlad y Dimitri, te esperaremos para que nos acompañes. No me quedaré a cenar mamá, ya tengo un compromiso... la madre de Lena abrió la puerta, se puede saber con quién es ese compromiso? Le prometí a Yulia cenar con ella, lo siento, pero adquirí ese compromiso con anterioridad... Vaya Lena, tres veces en un día... mejor tranquilízate, así era, estaba tan emocionada y tan segura de amar a Yulia que empezaba a contestarle a su madre y a su padre de otro modo... lo siento mamá, es que de verdad ya tengo un compromiso, dijo suavemente para calmar a su madre quien tenía un poco de enojo en los ojos, además no soporto a Dimitri, es un presumido que cree que el mundo gira en torno a él. Espero que no se repita esto del compromiso, esa chica no me gusta. Tranquila mamá, es sólo una cena...

Yulia tomó un baño, estaba frente al espejo pensando que debía ponerse, hasta ahora Lena la había visto en solamente en pijamas o en su ropa de viaje, con aquel gran abrigo, quería impresionarla, aunque sabía que su cuerpo no era tan espectacular como el de la pelirroja, pero estaba segura de que tenía lo suyo. Se decidió por unos vaqueros negros, sus botas para la nieve y aquella camisa de cuello alto que tanto le gustaba, se pondría su abrigo y bastante gel para despeinar su cabellera.

Lena habló con su padre acerca de los compromisos adquiridos, de lo presumido de Dimitri, hasta de agradecer los favores, quería el auto de nuevo y no quería problemas por no estar presente en la cena...
Además papá... dijo – es solamente una cena... si claro, eso no se lo creía ella. No necesitas mi auto, contestó su padre cediendo por lo tanto a sus razones, tu auto ya está listo... ah si, qué era lo que andaba mal? Preguntó aunque en realidad no estaba interesada, una de las fajas del generador, nunca hubieras podido arrancarlo... dijo con una sonrisa; papá, nunca hubiera podido hacerlo aunque hubiera algo sencillo, recuerdas que no sé nada de autos, y no tienes por qué, dijo el padre, de qué te serviría... tienes razón papá, pensó, su pudiera hacerlo tal vez nunca hubiera conocido a Yulia...y sonrió, fue gracioso lo que dije? Preguntó extrañado el padre... No papá, sólo pensaba en algo que ocurrió, iré a cambiarme para ir a cenar, te veo luego, le dio un beso y se dirigió a su habitación, tenía que seleccionar algo lindo, tenía que verse bella para su amor... esa chica la volvía loca, sin darse cuenta se encontró sonriendo, ella sí sabía la razón, tenía nombre y apellido... Yulia Volkova... volvió a reír, Lena estás definitivamente loca de amor... dijo para sí misma mientras se ponía una blusa de seda gris y sus pantalones negros... también ajustados, a Yulia le encantan así, pensó.

Te ves preciosa... dijo Yulia arrebatándole un beso a la aparición que tenía en la puerta de la cabaña, Lena sonrió... luego del beso. Tú te ves espectacular... dijo perdiéndose en la mirada azul de la chica, Yulia comprendió el lenguaje de amor, Lena lo tenía en ese momento en los ojos, Yulia se acercó suavemente y rodeó su cintura, para poder cerrar la puerta tras de ella, vamos, entra o nos congelaremos las dos...
Tú que conoces el pueblo dime, a dónde podemos ir a cenar... Yulia pensó en lo divertido que sería tener la vista de todos los curiosos, todos sabían de ella y cada vez que había llevado a alguna chica eran el centro de atracción, incluso en alguna ocasión una que otra “señora respetable” se santiguaba ante el paso de aquella chica... Creo que sé a donde, vamos, dijo tomando su abrigo y dando la mano a Lena.

Vaya, por un momento pensé que vendrías en un carro más ostentoso cada vez... dijo Yulia con un poco de sarcasmo... No, el más ostentoso es el de mi padre y ya lo traje... dijo mientras le daba las llaves del vehículo para que lo condujera y pasaba una mano juguetona por el cabello revuelto de la chica de ojos azules... quieres que conduzca yo? Preguntó Yulia mientras recibía las llaves, claro, yo ya conduje tu auto y ahora tu conducirás el mío, de verdad, no arrastrado. Además tú eres quien conoce mejor el pueblo... Ok, dijo Yulia abriendo la puerta de la camioneta... pasa princesa dijo a la pelirroja mientras hacía una reverencia... Lena le plantó un beso en la boca y rió... ay Yulia...

La trigueña era feliz al lado de aquella chica de ojos verdigrises, estaba viviendo un sueño... Lena... dijo con una expresión seria en el rostro... Si? Preguntó extrañada ésta... de verdad te amo y tomó su mano, Lena se acercó a su cuello y le dio un beso, Yulia perdió el control un poquito, ese beso la había hecho cerrar los ojos, eh, mejor luego dijo Lena, y colocó su mano en la pierna de Yulia... así llegaron hasta el centro del pueblo.

Llegaron al mejor restaurante de la localidad, La Casa del Esturión o algo así, Yulia pidió a Lena que no se bajara del auto, ella dio la vuelta y abrió la puerta del vehículo... siempre quise hacer esto con una verdadera princesa, Lena rió, le encantaban las atenciones de Yulia, ¿Por qué haces esto? Preguntó, de pronto había tenido dudas, quizá Yulia soñaba con ser un chico o de alguna manera ella iba a tomar ese lugar en esa relación, Te molesta?... no, sólo quiero saber, dijo viéndola a los ojos, mira, así soy yo, no es que pretenda ser el “hombre” en esta relación, sé perfectamente que soy una chica a la que le gustan las chicas, pero no puedo evitar comportarme como lo hago, dijo bajando la mirada, pensó que quizá Lena se sentía incómoda con eso... Bien, no hay problema le dijo mientras tomaba su mentón y lo levantaba para volver a tener el cielo a la vista, sus ojos, a mi me encanta que me atiendas... Vamos?

Cuando Lena hacía algo que la hacía parecer perfecta resultaba con algo más, no deja de sorprenderme, pensó Yulia mientras caminaba a su lado sintiéndose grande y entraba al restaurante... tan solo cruzaron la puerta del local, se hizo un silencio incómodo, Yulia señaló el camino a Lena con la mano y caminó detrás de la pelirroja hasta una mesa que se encontraba en una esquina... te das cuenta... dijo Yulia mientras ambas se sentaban, el silencio? Preguntó Lena, el silencio y esto, dijo Yulia... cuando se comenzó a oír un murmullo. Se ve que eres famosa Yulia... dijo mientras reía un poco, pues ahora tú también lo serás... dijo riendo un poco más.
Las miradas venían de todos lados, mientras ordenaban Yulia notó cómo el mesero observaba a Lena... ésta no lo había notado, sólo tenía ojos para su chica... ¡Hey, si ya terminó de ver puede traer lo que le he pedido!, dijo Yulia en un tono un poquito alto. Lena se sorprendió, por qué le hablaste así? Preguntó cuando el mesero se había retirado, no me gustó la forma en que te miraba, así solamente te miro yo... dijo sonriendo, Celosa...

El pescado había estado muy bueno, en realidad delicioso, esa era una de las ventajas de comer en un pueblo cerca del Volga, luego de una hora siendo asesinadas a miradas, llegó el postre, Lena quiso darle un trozo de aquel pastel a Yulia y cuando estaba a punto de hacerlo recordó lo que su madre había dicho acerca del médico y ciertamente todos los ojos de aquel local estaban a la expectativa de cualquier movimiento. Cuando llegué a casa mis padres ya sabían que había llevado un médico a verte... se molestaron, preguntó preocupada Yulia, no, pero eso me hace pensar que debemos cuidar lo que hagamos cuando estemos rodeadas de tanta gente, ya... dijo Yulia, está bien, ya te dije, lo ocultaremos hasta que tú decidas que sea de otra manera.

Por qué no volvemos a la cabaña? Preguntó Yulia con una mirada seductora, ya no más Yulia, pensó la pelirroja, mientras hacía un sacrificio por no besar a su chica en ese preciso momento, así la viera todo el pueblo.

Yulia pidió la cuenta y aunque Lena insistía en pagar, puesto que era ella quien había hecho la invitación, no pudo con la voluntad de su amada, es nuestra primera cita, así que pago yo, dijo terminante.

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Lan
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Luz de Luna

Mensaje por Lan » Dom 04 Mar 2007 21:51

LUZ DE LUNA (segunda parte)

Se condujeron despacio hasta la cabaña, allí estarían a salvo de todas aquellas miradas. Yulia volverías a tocar el piano para mí? Suplicó la pelirroja, recuerda que no pude escuchar la melodía completa dijo mientras abrían la puerta. Claro dijo Yulia, lo que tú quieras... Yulia fue por un par de vasos y el resto de aquella botella de vodka que habían empezado juntas... quieres ahogarte un poquito? Dijo Yulia acercándole el vaso a Lena, un poquito por qué no, quizá me ayudes dándome respiración de boca a boca, dijo coqueta, entonces mejor te doy la botella, contestó Yulia riendo un poquito más.

NADA QUE TÚ NO QUIERAS

Tomó nuevamente su sitio en el banco, te sientas junto a mí? Preguntó a Lena, ésta no contestó, se levantó y tomó el lugar junto a su amada... Luz de Luna empezó de nuevo, jamás una chica había apreciado éste talento particular de la chica de cabello oscuro, Lena sin embargo parecía en otro mundo cuando Yulia tocaba el piano... Guiada sólo por sus deseos, Lena puso su mano en la entrepierna de Yulia, la respiración de ésta se detuvo unos instantes, la pasión estaba tomando posesión de su cuerpo... esa chica que tenía junto le provocaba sensaciones que nunca había sentido. Dejó de nuevo las teclas y atrajo a Lena hacia ella para besarla, sin darse cuenta, estaba sentada a horcajadas en el banco y se estaba moviendo para abrazar a Lena por la espalda, sus manos se deslizaron por debajo de aquella blusa de seda, Lena respiraba rápidamente, también era presa del deseo, sus besos poco a poco fueron insuficientes y la pequeña Yulia tomó a Lena en sus brazos y la acomodó en la alfombra de aquella salita, todo era tan rápido, la blusa de Lena había desaparecido y ella se sorprendió luchando con el botón de los vaqueros de Yulia, quien encima de ella mordisqueaba su cuello y acariciaba sus senos. En ese instante de conciencia Lena habló... paremos Yulia... suplicó... Yulia se sorprendió un poco pero enseguida recordó que aquella chica jamás había estado así con ninguna mujer... jamás había estado así con nadie... Yulia separó sus manos de aquellos perfectos senos y las deslizó hasta la cintura, viéndola a los ojos a Lena le dijo en un susurro... no pasará nada que tú no quieras, jamás te forzaría a algo que no desees... y besó sus labios...

Lena sabía que sus palabras eran sinceras, que Yulia no se había molestado porque las cosas no pasaron como debieron pasar, Lena recuperó su blusa y Yulia abrochó sus pantalones que al fin habían cedido... hablaron... Jamás he estado con nadie, dijo Lena, y de verdad deseo que la primera vez que haga el amor sea contigo, estuve a punto de dejarme llevar, pero necesito un poquito de tiempo, y besó los labios de su amada, ya te dije... contestó Yulia imprimiendo un nuevo beso, no pasará nada que tú no desees, yo sabré esperar. Se hace tarde dijo Lena viendo el reloj de su muñeca, me debo ir... espera, yo iré en mi auto detrás del tuyo, quiero estar segura de que llegas bien...

Así lo hicieron, no sin antes darse el beso de despedida en casa, sabían que no podrían hacerlo a las puertas de la de Lena... Yulia observó cómo se perdían las luces traseras del auto al cerrarse las puertas eléctricas... se quedó unos segundos más, sacó un cigarrillo y sonrió, ella era la chica más afortunada sobre la tierra.

Yulia no pudo dormir esa noche, se sentó a la mesa de aquella pequeña cocina y brindó en solitario por su buena fortuna, no podía dejar de sentir el sabor de Lena, recordaba cada detalle de lo que estuvo a punto de pasar a los pies del piano, Lena le quitaba la respiración, enloquecía sus venas y revolvía sus hormonas... jamás había sentido con ninguna chica lo que había sentido con ella... sonrió, y aún no te has acostado con ella Yulia, se dijo, tratando de imaginar ese momento, regresó al piano y tocó hasta que la venció el sueño por la madrugada... cualquiera que hubiera escuchado a Yulia esa noche sabría que estaba enamorada, interpretó como nunca...

Los padres de Lena le vieron llegar, la chica se les acercó para darles un beso a cada uno y retirarse a su habitación a descansar, estaba radiante, su sonrisa indicaba que había pasado una velada muy agradable, ellos no preguntaron nada, aunque a su madre su felicidad no le gustó mucho, esa chica de cabello oscuro no le era de fiar, algo no andaba bien, ella lo sabía pero no podía hacer nada, Lena nunca había dado motivos para ser reprendida, es más, si alguien era un ejemplo de responsabilidad y sensatez esa era su hija, así que decidió pasar por alto esto, pronto estarían de regreso a Moscú y cada una estaría en sus cosas, Lena sólo está agradecida, pensó, cuando esté en su ambiente la rebelde esa será historia.

Lena estaba tumbada en la cama, pensando en quizá debió haberse dejado llevar por el momento, debió dejar que Yulia le hiciera el amor, lo deseaba, deseaba haber sentido a aquella chica, descubrir eso que su cuerpo añoraba y ella le había negado... sin embargo, por un momento pensó en lo que había dicho Yulia la otra noche acerca de las chicas que había llevado a la cabaña, las chicas con quien se había acostado y según ella eran sólo aventurillas... será mejor esperar Lena, se dijo, debes estar segura de no ser solamente una más de la lista de conquistas de Yulia, aunque... al final no importaría con tal de ser de ella, de sentirla otra vez en su piel como la había sentido, sentir sus labios por su cuello y por qué no... por todo su cuerpo. Lena se estaba excitando un poco, sintió ese calor que había sentido hacía un rato, a dormir Lena, pensó mientras se arropaba y se preparaba para soñar con su chica de ojos azules.


LOS CHICOS

Yulia despertó al filo de las once, ese martes si había estado enferma parecía muy lejano, se sentía perfecta, era hora de hacer algo por el río, pensó en llevar a pescar a Lena, sí, eso era buena idea, incluso tal vez buscaría a la pandilla para pasar un buen rato. Decidida tomó un baño y se arregló para ir a buscar a Lena, enfundó su cuerpo en unos pantalones térmicos azules y vistió su sudadera roja, además llevaría el abrigo que hacía juego con el atuendo, debía verse bien para la pelirroja.

Lena se sorprendió mucho al escuchar a la chica del servicio diciéndole que una joven la buscaba y decía llamarse Yulia Volkova, Lena pidió que dejaran pasar su auto, se arregló el cabello y observó su imagen al espejo, sus padres le vieron bajar como el viento las escaleras y conducirse a la puerta de entrada... Yulia estaba dándole la espalda a la puerta, Lena quedó de una pieza al verla a través de los vidrios, se miraba tan bella con ese abrigo de piel, sus manos estaban metidas en él, observaba el jardín hasta que Lena le habló... Yulia... dijo casi en un susurro, mientras hacía un esfuerzo por no lanzarse a sus brazos, Yulia se volvió hacia la voz de su amor, sonrió mientras sostenía un cigarrillo en sus labios, lo retiró con su mano izquierda... Lena, no he podido hacer otra cosa que pensar en ti, dijo en voz baja mientras acercaba su rostro al de Lena para besar una de sus mejillas, Lena cerró los ojos para sentir el contacto de esos labios, se ruborizó, yo iba a ir a buscarte... dijo la pelirroja, sólo estaba buscando la excusa, bueno, ya no la busques, te invito a pasar la tarde en el río, iremos de pesca... eso suena bien... pero pasa, te presentaré a mis padres.

Lena condujo a Yulia por el hermoso y rico salón que ocupaba la sala de visitas hasta la sala familiar, allí sus padres conversaban mientras bebían té, papá, mamá, ella es Yulia, la chica que me ayudó el otro día... el padre de Lena se levantó inmediatamente y estrechó la mano de la pequeña, lamento lo del otro día, dijo sinceramente, no quise ofenderte, muchas gracias por haber ayudado a Lena, la madre de Lena no se levantó, saludó con un gesto desde su asiento, pasa adelante Yulia, siéntate, le dijo mientras señalaba una silla frente a ellos, Lena la tomó de la mano y se sentaron juntas en un sofá contiguo al padre de la pelirroja. Así que eres de Moscú, preguntó la madre de Lena, si, respondió la interpelada, vivo allá con mis padres, estudias? Volvió a inquirir mientras tosía un poco... por el humo del cigarrillo de Yulia, ésta notando la incomodidad de la mujer buscó con la vista un cenicero, toma dijo Lena acercándole uno... gracias sonrió la ojiazul y tomó el cenicero rozando las manos de su amada. En la Academia Estatal de Música... Yulia toca el piano muy bien...interrumpió Lena quien a su vez pensaba que tocaba muy bien el piano y otras muchas cosas... Además de bonita, talentosa, dijo el padre de Lena, espero poderte escuchar algún día, yo también, sonrió forzadamente la madre de Lena.

Bueno, qué dices? Preguntó Yulia a Lena... quería abandonar pronto aquel lugar, la madre de Lena la hacía sentir muy incómoda, su padre había sido cortés, pero su madre la devoraba con los ojos, como tratando de ver más allá de lo parecía. Ah, si, papá, mamá, Yulia viene a invitarme a dar una vuelta por el río y pescar, no hay problema si voy? Preguntó viendo a su padre más que a su madre, puso la carita que él no podía resistir, Claro... Pero... padre y madre respondieron, qué mamá? Preguntó Lena, hoy va a venir Andrei para ir a montar a caballo, ay mamá, tú ya sabes lo que pienso de Andrei... Ve hija, dijo el padre, no quería verse desautorizado ante una extraña además que la chica le había caído bien y por si eso no bastara, Lena no quería saber nada de Andrei, por qué forzarla... Ve y que se diviertan.

Lena se levantó de un salto y tomó la mano de Yulia, quien sólo alcanzó a decir ¡Mucho gusto!, permiso...
Yulia entró a la habitación siendo halada por Lena, en cuanto cerró la puerta la pelirroja arrinconó a la pequeña y empezó a besarla, te amo Yulia, te juro que si no nos venimos te beso delante de mis padres...dijo poniendo sus manos en la cintura de la ojiazul, Yulia abrazó el cuello de Lena y correspondió al beso, primero suavemente y luego con más pasión... Pero salgamos de aquí, dijo Lena quiero estar contigo... Lena tomó su abrigo y salió con Yulia de la casa.

Quién es ese tal Andrei?... preguntó Yulia mientras conducía, un chico que le encanta a mi madre, trata de que lo vea hasta en la sopa, según ella es con quien debería casarme... y tú que piensas, preguntó de nuevo un poquito seria, Lena percatándose de su leve molestia se acercó hasta su mejilla y le dio un beso... yo tengo a la persona que amo a mi lado en este momento... Andrei es un presumido que detesto. Yulia sonrió con satisfacción, ella también llevaba a su lado a la persona amada.

Bueno, y a donde vamos a ir, pues ya pasamos por la entrada a la cabaña, dijo Lena mientras miraba desaparecer el sitio al lado izquierdo del auto, iremos río arriba, hay un sitio excelente donde pescar, conocerás a algunos de mis amigos de aquí, además ya arreglé lo de la comida para no tener que volver sino hasta más tarde... tú hiciste algo para comer? Preguntó la pelirroja, acaso piensas vengarte por lo de la sopa?... rió. No, esa me la pagarás más adelante, ya verás... ya verás.

Al llegar al punto acordado con sus amigos, a quienes había llamado por teléfono, detuvo su auto bajo unos abetos, junto a un Lada aún más viejo que el de ella y más pequeño... Vamos dijo tomando a Lena de la mano.

Hey¡ gritó la chica de aspecto rebelde mientras levantaba su mano y la dirigía a aquel grupo compuesto por tres chicos y cuatro chicas... Hola, dijo abrazando a cada uno, Yulia, hace tanto tiempo, dijo Nicolai, un chico alto y delgado, de cabello oscuro... si hace mucho respondió ésta.

Les presento a Lena, ... “una amiga” interrumpió Svetlana un poco sarcástica, No, dijo Yulia, ella es mi vida... y bajó un poco la cabeza... Lena tomó su mano y alargó la otra mientras decía mucho gusto a cada uno de los amigos de Yulia, Lena Katina... Nicolai, dijo el chico de cabello oscuro, Vitali, dijo el rubio de corta estatura, Svetlana, dijo la chica de ojos azules y cabello rubio, Martina... dijo la chica que tomaba la mano de Svetlana, Alexi, dijo el pelirrojo, Natalia, dijo la morena abrazada a la cintura de Vitali, Irina dijo al último la chica delgada y rubia que sostenía las cañas para pescar...

Bueno chicos, dijo Yulia tomando la iniciativa, como siempre, a pescar se ha dicho... las cañas fueron repartidas, Lena y Yulia una, Vitali y Natalia otra, Svetlana y Martina otra y la última para Alexi, Irina y Nicolai. Se posesionaron al lado del río, Yulia sostenía la caña abrazando a Lena para “enseñarle” la técnica de la pesca, Lena sabía cómo pescar pero se divertía mucho escuchando las instrucciones de Yulia y sobre todo siendo abrazada por ésta. Yulia... preguntó, por qué habló Svetlana es ese tono? Viste que Martina la abrazaba? Respondió sin contestar a la pregunta hecha, Si... pues hace un tiempo Martina y yo, dijo rascándose la cabeza, ... pero eso fue hace mucho, ahora solamente somos amigas, continuó ahora con un tono de disculpa, quizá no se sienta tan cómoda con eso... No te preocupes dijo Lena, lo que hayas hecho en el pasado allí está, a mi sólo me importa el presente y el futuro, yo estoy consciente de que no soy tu primer chica, olvídalo... Yulia amaba a esa chica, otra en su lugar se hubiera puesto celosa de que hubiera organizado un encuentro entre ella y una “ex”, dio un beso en la mejilla de la pelirroja y rieron mientras luchaban con una buena pieza. El pez fue devuelto al cauce, Irina, Natalia y Martina estaban empezando a juntar maderos para hacer una fogata, Lena dejó a Yulia y se acercó para ayudar, mientras tanto Yulia se dirigió a donde se encontraban Nicolai y Svetlana ya que Alexi y Vitali habían ido al pueblo por unas botellas de vodka, te veo muy contenta Yulia, dijo Nocolai mientras daba un pequeño puño en su brazo, lo estoy Nicolai, lo estoy... disculpa lo del comentario, dijo Svetlana, como siempre nos has presentado a tus chicas como “amigas”... lo sé, dijo Yulia, Lena es diferente, ella es el amor... dijo con una mirada soñadora, rieron los tres.

Puedo ayudar? Dijo Lena agachándose para recoger unos maderos, claro, respondió Martina, eres muy amable... Tú eres la hija de Sergei Katin? Preguntó Natalia, si, respondió la pelirroja, tienes una casa preciosa agregó Irina, mi padre y yo hemos ido a dejar leña alguna vez, de verdad es hermosa... Gracias respondió Lena, hace mucho tiempo que son amigas de Yulia? Años, respondió Martina, incluso... incluso qué? Preguntó la chica de los ojos verdigrieses, nada agregó Martina. Yo sé que tú y Yulia... te lo dijo? Interrumpió la “ex”, si, no hay problema, no me voy a molestar por eso, contestó brindándole una sonrisa, perfectamente sé que nadie se puede resistir a sus encantos...yo al menos no pude, dijo riendo pícaramente.

Al tiempo volvieron Vitali y Alexi, ¡Llegó la calefacción! gritaron al bajar del auto con cuatro botellas de vodka, una en cada mano, todos se sentaron alrededor del fuego, comieron pirozhki, una especie de empanada horneada rellena de carne y arroz que habían llevado las chicas amigas de Yulia, ésta y Lena se sentaron en la misma piedra, comieron ambas del mismo plato como lo hicieron las parejas que las acompañaban, bebieron vodka y rieron mucho. Yulia contaba chistes, los chicos hacían bromas, en fin, era un momento encantador. Luego de la comida Lena y las otras cuatro chicas, recogieron los platos, Yulia hablaba con Vitali, éste corrió hasta el auto y sacó su guitarra. Bueno, llegó la hora del show, dijo Alexi, Vitali empezó a tocar la guitarra y Natalia empezó a cantar, tenía una linda voz, Lena reconoció la canción y empezó a cantarla en voz baja, Yulia que estaba acercándose hasta ella para estar juntas notó que cantaba, tienes una linda voz... le dijo al oído desde su espalda... Lena se sorprendió, casi nunca la habían oído cantar, se avergonzaba un poco. Canta para mi... suplicó Yulia sentándose a su lado y besando sus labios, Lena se ruborizó, Yulia la estaba besando en público, sin embargo se tranquilizó, nadie se extrañó, claro, ellos estaban acostumbrados a ver a Yulia besar chicas... correspondió al beso... me da un poco de pena... yo toco y tú cantas, le dijo levantándose para ir por la guitarra, interrumpió a Vitali y le pidió la guitarra, Lena va a cantar... dijo como explicándose... cuál? preguntó Yulia a la pelirroja... Lena respondió el nombre de una balada, Yulia empezó a rasgar las cuerdas de la guitarra y Lena empezó a cantar... con sus ojos cerrados, para evitar encontrarse con miradas Lena cantaba, la letra de esa balada sonaba tan personal, amar y esconderse, decía parte de la letra, Yulia tocaba pero estaba totalmente impresionada al igual que el resto de los chicos, Lena de verdad cantaba hermoso...

Cuando Lena terminó de cantar, como por un impulso todos empezaron a aplaudir, cantas soberbio dijo Martina, si, afirmó Nicolai, Yulia aún no salía de su estado de asombro.. se levantó y abrazó a Lena por la cintura, te amo le dijo, gracias por cantar para mi, eso fue hermoso... Lena cambiaba de colores, nunca había recibido tales elogios... terminaron la tarde cantando a todo pulmón, Yulia abrazaba a su pelirroja y la besaba, Lena se sentía confiada, correspondía a todos los cariños de su amada, bebieron vodka, Yulia fumó algunos cigarrillos. Bueno, empezó Yulia, tenemos que marcharnos, se está haciendo tarde y debo llevar a Lena a su casa... Si, seguro, dijo irónicamente y con una sonrisa Martina, a su casa... Lena se ruborizó, en serio, dijo Yulia un poco seria, y por favor chicos, no comenten lo de Lena y yo, no queremos que sus padres se enteren... Bueno, yo ya sabía que estabas con una nueva chica “con la hija del rico” dijeron hoy en la tienda de carne, comentó Natalia, en el pueblo todos aseguran que ustedes dos están juntas, además, Lena tú llevaste a un médico a que revisara a Yulia el domingo... agregó Svetlana, por Dios, dijo Lena un poco molesta, en este pueblo no saben callarse la boca... lo siento, dijo apenada Svetlana, no lo digo por ti, respondió la pelirroja, pero ah... dijo sin terminar lo que quería decir...

Se despidieron de todos, la promesa de pasar otra tarde como esas fue hecha, claro, el silencio de la pandilla estaba garantizado, cuando Lena se despedía de Svetlana y Martina con un par de besos éstas le dijeron como en un secreto... Lena, Yulia te ama, jamás la habíamos visto así de feliz... sé que me ama, yo también la amo... suerte a las dos...

Eran ya las siete de la noche, cuando se conducían en el viejo Niva de vuelta a la casa de Lena. Mañana tengo que volver a Moscú, dijo Yulia con voz triste, el jueves debo volver... Por qué respondió Lena besando una de sus mejillas, espera hasta el sábado, yo me iré ese día... tengo un trabajo Lena, por las mañanas enseño piano un par de horas en un colegio privado, tengo que ayudar con el gasto de la casa, tú sabes, no somos ricos... Lena se entristeció, la pasaba tan bien con Yulia en esos cuatro días había vivido más que en toda su vida... pero me iré lo más tarde que pueda, quizá podamos salir a dar una vuelta en bote, me iré por la noche. Yo iré a tu casa mañana, le dijo Lena, no se que inventaré pero allí estaré, si te vas mañana quiero pasar todo el día contigo, luego me tocará resistir casi tres días sin verte... Te amo Lena, dijo la chica de ojos azules mientras la besaba, ya Yulia, dijo Lena al ver que no era abandonado el beso, estamos por llegar a casa.

Yulia dejó a Lena en la puerta y se marchó, debía hablar con sus padres, debía reportar que vivía, volvió a la cabaña feliz, habló con sus padres, tocó un poco el piano y se acostó, estaba un poco cansada, mañana debía estar como nueva, Lena vendría.

Lena no crees que un poco tarde para una vuelta por el río?, preguntó su madre al verla entrar, mamá es temprano, replicó tratando de no darle importancia al asunto. Arréglate, iremos a cenar al pueblo con Vlad, Andrei y Maia, desde que viniste no te han visto, escasamente has saludado. Está bien, dijo conforme la chica de ojos verdigrises, no le quedaba más remedio que aceptar todo hoy para poder salir mañana. Subió a su habitación y se dispuso a mudarse de ropa, mientras se la quitaba sentía en ella el olor a Yulia, su perfume se había impregnado durante los abrazos, incluso sentía un poco el olor de sus cigarrillos... este pensamiento la llenó de deseo, debiste haber hecho el amor con Yulia, se recriminó, sin embargo, el pensar como sería cuando llegara el momento también la excitaba.

El padre condujo hasta el pueblo, mientras pasaban por la cabaña de Yulia Lena perdió su mirada en ese lugar, vio la luz de la salita y supuso que allí estaría la chica que la traía loca, cerró los ojos y dio un repaso por los últimos cuatro días de su vida, había cambiado todo diametralmente, las dudas que había tenido respecto de sus gustos quedaron atrás en tan solo minutos, tenía a quien amar y se sentía amada, incluso estuvo a punto de ser de alguien por primera vez, vaya este es un viaje que no olvidaré.. dijo en voz alta, por qué? Preguntó el padre... por qué qué? Repuso ésta sorprendida, por qué será un viaje que no olvidarás? Vaya Lena, pensó estás de cuidado, pensando en voz alta... nada papá, es que me he divertido mucho... si supieras, pensó... esta vez en silencio.

Al llegar al restaurante, a aquel al que había ido con Yulia, se encontraron con la familia de Andrei, su padre Vlad y su madre Maia, las miradas volvieron, aunque Lena sabía perfectamente a qué se debían, sonrió, ya en la mesa pidió exactamente lo mismo que había comido la otra noche, incluso el mismo mesero la atendió, solamente que esta vez no se atrevía a mirarla, al ordenar el postre un nuevo mesero se acercó... pastel con almendras, dijo esta al tiempo que levantaba la vista... Hola¡ dijo amablemente, hola Lena respondió aquel pequeño chico rubio... Vitali, enseguida traigo tu pastel... y se retiró. De dónde conoces a ese mesero, preguntó la madre un poco molesta, toda la velada Lena había estado distante, apenas conversaba con los amigos de la familia y ahora... ahora estaba muy amable con un mesero... es Vitali, un amigo de Yulia y ahora mío. Dijo sin darse cuenta de hablaba con demasiada seguridad, esa chica sigue sin gustarme, pensó Inessa, la madre, pero pronto nos iremos.

Lena terminó su postre y cuando estaba por retirarse buscó con la vista a Vitali, permiso dijo al levantarse, se dirigió hasta él y se despidió con un beso en la mejilla... Adiós Vitali, suerte. Adios Lena, se feliz... con Yulia susurró, Lena rió y él también, Andrei se sintió un poco celoso, pero no dijo nada.

Nos vamos, dijo Lena a su padre mientras se tomaba de su brazo, su padre sonrió y le dio un beso, esa era su pequeña... volvieron a casa, a descansar.

ELEO
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Mensaje por ELEO » Mar 06 Mar 2007 16:53

oye lan solo keria decirte que vas bien.. esperando la proxima entrega jejeje :oops:
&ELEO$

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Lan
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Luz de Luna

Mensaje por Lan » Mar 06 Mar 2007 21:33

thanks :wink:

UN JARDÍN PARA LENA

Yulia se levantó muy temprano, llamó a Nicolai, tenía que hacer ciertos arreglos y Nicolai debía ayudarle, aún hacía mucho frío cuando sacó el auto y se dirigió a casa de su amigo... Nicolai, espero que puedas ayudarme, le dijo cuando le abrazaba para saludarlo, seguro Yulia, ¿Cuándo tu Nicolai no ha podido resolver tus problemas?... nunca... vamos dijo abriendo la puerta del vehículo... Nicolai fue señalando el camino, Yulia estaba feliz... cuando Lena viera... seguro iba a sorprenderla...

Lena despertó con los primeros rayos del sol, se quedó un rato en la cama pensando en qué hacer para poder ir donde Yulia sin que fuera un problema... bueno su padre no lo era, sin embargo su madre... debo verte Yulia, decía en voz alta, debo estar contigo, luego será hasta que lleguemos a Moscú. La verdad no me fallará, bueno parte de la verdad, Yulia se va mañana, quedamos en hacer algo sin importancia, sólo es hoy... mañana estaré completamente para ustedes... dijo la pelirroja al solicitar el permiso a sus padres a la hora del desayuno, un poco inconforme la madre accedió, su padre en cambio era feliz al ver a su pequeña feliz.. anda, nosotros te tenemos todo el tiempo, además esa chica debe conocer mejor éste lugar. Que te diviertas... convencer a su padre siempre había sido fácil, sin embargo a su madre...

La madre desconfiaba de todo, no, desconfiaba de Yulia. Esa chica tenía algo que Lena admiraba, si no, por qué Lena deseaba estar con ella, definitivamente no era por afinidad en gustos, esa chica estaba tan por debajo de Lena... quizá es lástima... no, es algo más... pensaba mientras terminaban el desayuno.

Mamá... si, hoy me marcho... no, quizá llegue a las siete, mintió, sabía que saldría más tarde, no te preocupes, si mamá estoy bien... no mamá, en serio, no pasa nada... te quiero, te veo más tarde.

La madre de Yulia la conocía muy bien, sabía que su retoño tramaba algo, volver tan tarde? A ella le gustaba viajar con luz, además sonaba tan contenta, no parecía que recién había terminado una relación de seis meses, algo está pasando aquí, dijo riendo para sí, Yulia.. Yulia...

Lena decidió ir al pueblo, Yulia se iba y quería regalarle algo para que la recordara los casi tres días que no la vería... que podrá servir, se dijo, ya sé... así que sabiendo lo que compraría se dirigió al almacén más grande que vio en el pueblo. Señorita, puede mostrarme ese encendedor? Dijo señalando uno metálico que estaba en la vitrina... este? Preguntó la dependienta, si, ese... pueden ustedes grabar algunas palabras en él? Preguntó de nuevo la pelirroja, si, sólo dígame el texto y lo haremos, no toma más de quince minutos...

Yulia tenía todo preparado, sólo esperaba que en cualquier momento llegara el auto de la pelirroja, y si la llamaba? No, ella dijo que llegaría, por qué no viene? Habrá tenido problemas? Mejor la llamo... las emociones de Yulia estaban al borde, no soportaba más tiempo sin ver a aquella chica que había robado su corazón. Al fin, por el sendero, ese pequeño trayecto de quince metros entre la carretera y la cabaña, el auto gris de su pelirroja hizo su recorrido, fue eterno, Yulia observaba desde la ventana del cuarto de sus padres, sus manos sudaban frío, sintió como si un nudo se formase en su garganta... al ver descender a la escultural chica de ojos grises, con su cabello flotando, los rayos de sol dándole un rojo aún más intenso, con su abrigo oscuro, Yulia derramó unas lágrimas, apenas podía creer que aquella chica la amara, que aquella chica tan perfecta hubiera puesto sus ojos en ella, que aquella diosa hubiera bajado de algún monte Olimpo sólo para amarla a ella.

Lena llamó a la puerta... no hubo respuesta, la escena se repetía, rió un poco, sólo falta que esté con fiebre, se dijo, bueno, allí estaba el auto así que ella debía estar allí, al ir por la puerta de atrás encontró un trozo de papel con una nota: “¿Te gustaría ir de pic nic?... ¿te gustan las fresas?” Yulia... dijo la pelirroja mientras arrancaba la nota de la puerta y empujaba, wow, la cocina estaba iluminada por velas, las primera formaban una flecha que conducía a la pequeña salita... Lena las siguió, Qué juego es este? Preguntó en voz alta sin obtener respuesta, Ok, Ok, voy a seguir la flecha, seguía hablando alto, caminó hasta la salita y en el pasamanos de las gradas, al principio encontró otra esquela... “¿brindarías conmigo?... ¿quieres quedarte con mi corazón?... Si, Yulia, gritó, dónde estás?... siguió la ruta hecha con velas y con dos notas de su amada, al finalizar los peldaños la ruta de velas terminaba, Lena automáticamente se dirigió a la habitación de los padres de Yulia, vacía... Yulia? Preguntó, no quedaba más remedio que volver al juego, abrió la puerta del baño... nada, te tengo... dijo divertida mientras abría la puerta de la habitación de Yulia...

Nunca esperó ver lo que tenía al frente... cientos de flores... la habitación olía delicioso, de todos los colores, clases y tamaños. Aunque el invierno estaba empezando ya era difícil ver flores... Yulia se había esforzado... Lena sintió unas pequeñas manos que taparon sus ojos... ¿Quién soy? Susurró a su oído mientras daba un beso a éste... mi amor, respondió Lena mientras se giraba para besar la boca de la pequeña ojiazul... esto es lindo, dijo al interrumpir el beso, cómo hiciste, mira las flores... son tan lindas... espera, dijo la chica de aspecto travieso, aún faltan más cosas... Yulia había preparado su habitación para que pareciera un jardín, la llenó de flores, tenía música suave, te gustan las fresas? Preguntó seductoramente. Claro, respondió la pelirroja, me gustan todas las frutas... que bien, aquí tengo varias... Yulia había conseguido frutas de varias clases, incluso tropicales... me encantan las naranjas... conseguiste? Dijo mientras tomaba el cítrico en su mano, wow Yulia esto sí que es especial...No tanto como tú... dijo repitiendo el beso...

Se recostaron en la cama de Yulia, juguetearon, se abrazaban, se besaban, su amor era tan grande que compartieron momentos de silencio para contemplarse una a la otra, comieron frutas, Yulia insistía en dar de comer en la boca a la pelirroja, compartieron naranjas, fresas y vino en medio del jardín que Yulia había hecho para su amada.

Alrededor de las dos de la tarde se escuchó el ronco sonido del motor de un auto... Lena se sobresaltó un poco, quién será, preguntó, tranquila, dijo Yulia vamos, es parte de la sorpresa... Yulia abrió la puerta, allí estaban Svetlana y Martina, la comida para la princesa, dijeron las dos mientras hacían una reverencia con las viandas en las manos, Lena sonrió, pasen chicas, pasen, dijo invitándolas, si queremos llegar a viejas será mejor que no, dijo riendo Martina, Svetlana agregó, Yulia se encargaría de acortar nuestros días si no nos largamos... adiós dijeron al tiempo que daban sendos besos a la pelirroja y la morena, que se diviertan... ambas rieron y se alejaron... Vaya, dijo Lena, qué es todo esto? Sorprendida? Preguntó Yulia, si, y muy feliz dijo lanzándose a sus brazos, amaba tanto a esa pequeña rebelde de ojos azules... a comer, dijo Yulia, espero que te guste. Lena se dirigió a la cocina para buscar platos, cubiertos... umm, umm, dijo Yulia, tú eres mi princesa, yo te atiendo, la tomó de los hombros y la sentó a la mesa, llevó todo lo necesario, sirvió el guiso que trajeron sus amigas... cordero agridulce, puré de calabaza y vegetales frescos... espero que esté a la altura de tus expectativas, dijo Yulia mientras ponía la servilleta en las piernas de Lena... por Dios Yulia, cómo hiciste todo esto, vegetales frescos?... más vino querida?... dijo eludiendo la pregunta. Anda, dime cómo hiciste todo esto?... Ok, sabrás mis secretos. Nicolai trabaja en un invernadero, las flores las tengo en préstamo, sin embargo, podemos quedarnos con algunas, las frutas... Vítali, las pidió para él en el restaurante, la comida, ya viste, Martina y Svetlana aceptaron cocinar para nosotras, yo solamente llevé los ingredientes que conseguí con ayuda de Nicolai, bajó la mirada un poco, no hice mucho, en realidad quienes hicieron todo fueron los chicos... No, Yulia, quien logró que ellos hicieran todo fuiste tú, gracias, dijo dándole un beso, aunque aún falta, dijo Yulia retomando su actitud... dime qué más? Suplicó Lena... luego, luego, por ahora comamos, esto está delicioso.

Al terminar de comer Yulia sugirió un paseo por la orilla del río, ya no se que esperar, dijo Lena, seguramente tienes una sorpresa allí... vaya, ya me vas conociendo... cierto, al llegar al río Yulia tenía preparado un pequeño bote, un par de abrigos más gruesos, una botella de vino y un pequeño paquete... ayudó a Lena a subir al bote, inició la marcha del motor y empezaron a moverse... Y en esto quién te ayudó? Preguntó la pelirroja, Alexi, contestó Yulia, su padre es pescador y pues este es su bote... eres increíble Yulia, nunca pensé que trataras así a tus chicas... dijo siendo un poquito irónica al usar las palabras “tus chicas”. Esta es la primera vez que lo hago, dijo en un tono un poco molesto, nunca había hecho algo así por una de “mis chicas”, añadió usando el sarcasmo de Lena... Lo siento Yulia, yo sólo estaba bromeando, en serio que no quise molestarte, Lena se sintió mal, era una tontera, en realidad no quiso decir lo que dijo, es decir, había algo dentro de ella que le decía que Yulia estaba haciendo todo eso especialmente para ella, se arrepintió de hacer ese comentario, molestó a Yulia por nada, despacio, para no perder el equilibrio se acercó a Yulia, perdona, no fue mi intención molestarte, sé que todo lo que has hecho es especialmente para mi, no te enojes... Yulia no pudo resistir su cara de arrepentimiento. Dejó el timón del pequeño bote y se sentó junto a Lena, te amo... no imaginas cuanto... le dijo justo antes de besarla.

Toma.. dijo Yulia acercando el pequeño paquete que estaba en el bote, para mí? Preguntó la pelirroja. Si, para ti... Lena quitó delicadamente el envoltorio, allí estaba una libreta... la abrió y todas sus páginas estaban escritas... No lo leas aún, debes leer unas cuatro o cinco páginas cada día, es para que me recuerdes mientras nos volvemos a ver y quiero... dijo mientras desabrochaba cadena que colgaba de su cuello con un crucifijo... que uses algo que estimo mucho... me la dio la abuela, la he llevado desde que nací, en realidad representa lo que soy, y estará junto a ti como yo deseo estarlo... Lena besó a Yulia con toda la pasión de su cuerpo, besó sus labios, su rostro, su barbilla y de allí poco a poco fue deslizándose hasta su cuello, Yulia suspiraba y correspondía a todas las caricias hechas por su amada, los abrigos eran demasiado gruesos para poder sentir completamente, pero ellas se podían sentir aún sin tocarse, se amaban y eso era lo más importante...

Ya son las seis de la tarde, dijo Yulia, iniciando la marcha de regreso hasta la rivera del río cerca de la cabaña, como quisiera que aún estuviera amaneciendo, dijo apesadumbrada Lena, me ganaste, dijo viendo el rostro de su amada niña de ojos azules... por qué? Yo te tengo un regalo, pero no se compara para nada con todo lo que hiciste por mi hoy... esto no es una competencia... dijo Yulia riendo un poco, aunque su corazón estaba cayéndose a pedazos por tener que dejar de ver a su amada pelirroja. Llegaron a la orilla, Lena fue a su auto y sacó una pequeña cajita de la guantera. Toma, es para ti... Yulia tomó la cajita, la abrió y encontró un costoso encendedor de plata con una inscripción “Te amo... lo sé” L.

Yulia agradeció el detalle, ella también sabía que amaba a la pelirroja, esa era una verdadera declaración de amor... Yulia cargó con todo lo que debía llevar, lavó los platos antes de salir; no permitió que Lena lo hiciera aunque había insistido, tomó algunas de las flores de invernadero que estaban en su habitación y se las dio a Lena, los chicos llegarían el día siguiente para llevarse el resto a su respectivo sitio, se despidieron en la sala de aquella cabaña, ambas lloraron un poco, no querían separarse, pues como ellas mismas sabían, ya no eran dos, eran una.

Yulia condujo detrás de Lena y paró un instante para decir adiós nuevamente, sólo que esta vez con un beso en la mejilla, tenía que conducir 120 kilómetros y amenazaba la tormenta, Lena prometió llamar dentro de un par de horas a su casa para escuchar su voz y corroborar que había llegado sin novedad. Lena entró a su bello palacio y Yulia tomó el camino por el que había venido cuatro días antes...

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Lili
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Mensaje por Lili » Mié 07 Mar 2007 01:12

Uy pues si q el fic esta muy bueno Lan q xevere q d nuevo hay gente q esta poniendo fics gracias :D

ELEO
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Mensaje por ELEO » Mié 07 Mar 2007 13:48

jajajaja si lili ya tenemos en que entretenernos jijijij pq estaba algo flojin esto opsssssss :lol:
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maria_t.A.T.u.
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Mensaje por maria_t.A.T.u. » Mié 07 Mar 2007 21:46

bueno debo admitir ke me tomo largo rato leerlos porke no habia leido ni los primero... pero me gustarón todos!! jeje muy buenas historias y tramas
felicitaciones :wink:
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Lan
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Luz de Luna

Mensaje por Lan » Mié 07 Mar 2007 22:19

TRES DÍAS

Lena y esas flores? Preguntó la madre al verla llegar aquella tarde, ... te las envía Yulia, mintió, no podía decir que eran de ella. Yulia?... Si mamá, dijo que debía haber traído un presente el otro día, entonces me dio estas flores para ti. Has estado llorando?... no mamá, es que tengo un poco de dolor de cabeza... volvió a mentir, la verdad es que sentía el corazón hecho un rompecabezas, puros trocitos... dónde está papá? Creo que en la habitación, hay fútbol en la TV... iré a verle y decirle que ya estoy de vuelta... De acuerdo vé.

Papá... se puede... Claro, pasa hija, dijo aquel hombre de poco más de cuarenta, quizá se miraba un poco mayor por la pérdida de cabello que había empezado a experimentar hacía un par de años... cómo te fue?... Muy bien, contestó sincera la pelirroja, este... papá, el sábado a que hora tienes pensado que regresemos a Moscú? No se, estaba pensando que a eso de las cuatro, incluso por qué irnos el sábado? Podríamos irnos el domingo.... No!, gritó un poco Lena, este... no puedo quedarme hasta el domingo, incluso estaba pensando en marcharme antes que ustedes el sábado, quizá a eso de las ocho de la mañana... tienes algo que hacer?... este... si, me llamó Nadya, el trabajo que nos dejaron en la universidad aún no está terminado y debemos entregarlo el lunes... ella volverá el viernes por la noche de Riazán, así que es urgente que me marche lo más temprano el sábado. Mira, no quiero que viajes sola, quizá vuelva a pasar algo con tu auto y ahora no estará la chica del otro día, rió el padre de la chica de ojos verdigrises, nos iremos temprano, pero no a las ocho, te parece a las diez?... Ok, papá, te quiero, dijo dándole un beso... Sergey no podía negarle nada a su pequeña, era su favorita y sus hermanos lo sabían, ella era como él, una soñadora, si, con los cabellos rojos de su madre pero el mirar verdigris de él...

El camino parecía más oscuro que de costumbre, lo único que mejoraba el ánimo de la pequeña chica de cabello revuelto era la idea de que el tiempo no se detiene, el sábado llegaría, era inevitable... Volvió a detenerse para llenar el tanque del combustible, sólo que ahora lo hizo en Klin, aquí... pensó, aquí se detuvo Lena también hace cuatro días... pronto será sábado, el tiempo pasará. Cerca de veinte kilómetros más adelante la nevada había interrumpido el paso por una de las vías de la carretera, tendría que esperar en fila hasta que tocara el turno de esa vía... quizá esperó más de cuarenta minutos... Lena me va a llamar y yo no voy a estar en casa, carajo, ella se va a preocupar... Yulia aceleró un poco, sintió como levemente el carro patinaba, no, se dijo, mejor voy despacio, no voy a matarme y perder a Lena para siempre, más vale tarde que nunca...

Lena observaba los minutos jugar la vuelta en el reloj, parecía que avanzaban para volver a retroceder, Yulia se había ido hace apenas una hora y parecía un siglo, esperaba que pasaran las dos horas acordadas para llamar a la casa de Yulia y volver a escuchar su voz. Lena! Ya está la cena... Lena bajó, jugó con la comida un poco sólo para decir; no tengo hambre, me iré a mi habitación... padre y madre se quedaron extrañados, qué le pasa e Lena? Dijo el padre... No lo sé, contestó la madre, aunque ella sabía que ese malestar tenía nombre...
Al fin, dijo Lena, marcó el número que le había anotado Yulia en la pequeña libreta que le había dado por la tarde. Aló... Si, contestó una voz femenina del otro lado del teléfono... Buenas noches, disculpe, se encuentra Yulia? No, dijo la misma voz aunque sonaba un poco preocupada, no se encuentra; quien habla?. Mi nombre es Lena, mucho gusto, usted debe ser su mamá? Si, dijo otra vez la voz, le diré que llamaste. Yo volveré a llamar como en media hora, no le molesta?... No, claro llama, igual le diré que llamaste... Gracias, buenas noches... buenas noches Lena.

Oleg, el padre de Yulia, al escuchar el sonido del teléfono se acercó, quizá era su pequeña quien llamaba, escuchó brevemente la conversación y al colgar Larissa le preguntó... quién era? Una chica llamada Lena, buscaba a Yulia, sonaba un poco preocupada, dijo que llamaría más tarde. Mmm Mmm, no crees que ya es muy tarde?... no sé por qué decidió salir tan tarde de Konakovo, Yulia se trae algo entre manos Oleg, y ahora esta chica Lena la llama... tú conoces a Yulia amor, sencillamente no puede evitarlo... parece que te divierte.. dijo Larissa con una leve sonrisa, es mi hija y la amo como es, dijo el comprensivo padre, además si quieres la verdad me recuerda mucho a mí mismo a su edad, yo se a que te refieres, dijo otra vez la madre todas la chicas estaban detrás de ti en el pueblo... Oleg sonrió, pero sólo la más bella me consiguió, mientras daba un beso en los labios de su esposa escucharon cómo la cerradura de la puerta hacía su singular ruido, la puerta se abrió y una pequeña silueta se dibujó en el marco de ésta.

Yulia! Dijo la madre mientras abrazaba a su hija.. por Dios, parece que vuelvo de la guerra...su padre también la abrazaba ahora... estábamos muy preocupados por ti, dijo con tierna voz Oleg, mientras pasaba su mano por el pelo revuelto de su hija... bueno, ya estoy en casa, dijo con una leve sonrisa... quieres comer algo? Preguntó la madre... no mamá, no tengo hambre... no me ha llamado nadie por teléfono? Hummm, tiene que llamarte alguien?... no... bueno...si, me tiene que llamar Lena, ya llamó, hará unos diez o quince minutos... qué le dijiste?... qué le iba a decir? Que no estabas... qué dijo ella? Preguntó con más insistencia la chica ojiazul... calma señorita... dijo que llamaría como en media hora, pero explícame, por qué tanto interés por parte de las dos, no te fuiste a Konakovo para aclarar tu mente... si mamá, deja que llame Lena y luego te cuento, Ok? De acuerdo hija, pero me cuentas...

Yulia tenía que ir al baño, llamado de la naturaleza, pero no quería moverse de aquella salita hasta poder escuchar a Lena al teléfono... tanto Oleg como Larissa la observaban, estaba inquieta, se sentaba, se paraba, caminaba de un lado a otro... ya, por favor Yulia, dijo el padre tratando de sonar serio, me estás poniendo nervioso, parece que están a punto de dictar sentencia o algo parecido, quédate quieta... lo siento papá, es que estoy ansiosa... verás dijo mientras volvía a su marcha frente al teléfono, conocí a Lena el sábado, tenía un problema con su auto y decidí ayudar... en eso sonó el teléfono.. ¡Yo contesto! Dijo lazándose contra el aparato, nadie te va a arrebatar el teléfono Yulia dijo la madre mientras movía su cabeza negativamente...

Aló... Lena?... si estoy bien... es que hubo un deslizamiento, si, no te preocupes... duerme tranquila... de verdad?... yo también... de verdad, está bien, mañana a las ocho, si, estaré esperando tu llamada... si, estaré esperando ansiosamente el sábado... te amo...

Ante las últimas palabras de la pelinegra sus padres parecieron extrañados, ellos habían escuchado alguna que otra vez a la chica hablar por teléfono con sus “amigas”, sin embargo, las palabras “te amo” no salían de la boca de aquella chica... hasta hoy. Cuando Yulia giró para quedar frente a sus padres tenía cerrados los ojos, sonrió un poco antes de abrirlos sólo para encontrar los de sus padres que aún tenían esa cara de sorpresa. Se sonrojó un poco... voy al baño... ya regreso... dijo antes de salir casi volando y subir las gradas hacia su pequeña habitación...

Lena la amaba, lo primero que le preguntó fue: estás bien? por qué llegaste tan tarde? No fue nada grave? Te juro que si no te escuchaba no iba a poder dormir... quizá hubiera salido a buscarte... te quiero... de verdad me quieres? Mañana te llamaré a las ocho, estarás allí verdad? Esperarás hasta el sábado por mi?... yo también... dijo la pelirroja antes de colgar. Sus preguntas no la molestaban, evidenciaban un genuino interés en ella, y si, estaría esperando ansiosamente al sábado sólo que ahora tenía que hablar con sus padres...

Lena fue feliz al escuchar la voz de Yulia, por su cabeza habían pasado un desfile de terribles ideas, pensó por un momento que podría perder a su amada de aspecto rebelde... ella ya no podría vivir sin aquella mirada azul, sin aquellas manitas que tan bien parecía conocer los deseos de su cuerpo... estar sin Yulia ya no era una opción... era imposible. Se recostó tranquila, ella estaba bien y en casa, ahora podría dormir.

Bueno... ya estoy aquí, qué quieren saber, aunque ya es muy tarde, debo dormir y mañana trabajar... quizá sería mejor... nada, unos minutos y ya dijo la madre, ellos la apoyaban, pero quedaron siempre en decirse la verdad... está bien, dijo resignada la pequeña... como les dije, conocí a Lena en la carretera... Yulia contó a sus padres las partes de la historia que debían saber, ella ayudó a Lena y luego ella le cuidó con lo de la fiebre, se agradaron, de hecho si empezaron algo, pero los padres de la pelirroja no saben nada, así que estará un poco difícil, Lena volvería el sábado a Moscú y ellos la conocerían...

Yulia dio un beso a cada uno y se retiró para dormir, de verdad estaba cansada, pero era feliz... justo antes de apagar la pequeña lampa de la mesa de noche su padre llamó a la puerta, Yulia... puedo pasar? Claro papá, pasa, aquel hombre alto y de cabello rubio, como el de su hija, sólo que ésta se lo teñía, más personalidad había dicho cuando llegó a casa completamente cambiada, se sentó a la orilla de la cama, te veo muy feliz hija, estás segura de que no es algo pasajero? No papá, de verdad amo a Lena, tú sabes que jamás me referí a alguna chica de esa manera, siempre te he dicho que me gusta, me agrada, pero amar... sólo sé que amo a Lena, pues esto que siento no lo había sentido por nadie antes y es tan grande que no me cabe en el cuerpo... Vaya, esto es serio, dijo riendo un poco, y es bonita la chica? Dijo mientras guiñaba un ojo cómplice, bonita parece insulto, es sencillamente hermosa, espectacular, bella, ay papá no hay palabras para poder describirla... bueno, mejor duerme “lobita” , así le llamaba cariñosamente su padre, si sigues hablando así yo terminaré soñando con Lena aunque no la conozca... ya la conocerás... ya la conocerás.

Esos dos días y medio pasaron lentos, pero los padres de ambas chicas notaron los cambios en cada una de ellas, Yulia por su lado estaba la mar de positiva, todo era lindo, incluso estaba empezando a ayudar a su madre en la cocina, no mucho pero era algo... Lena por su lado, parecía ansiosa, esos dos días no soltó la libretita, leía y leía, pasaba del comedor al jardín, de la sala a su habitación, leyendo, habló poco con sus padres y cuando la familia de Andrei llegó a cenar la otra noche a su casa desapareció en la habitación fingiéndose enferma... solamente quería leer las palabras de amor que su pequeña había escrito...

“Sé que estás pensando en mi, porque yo también te estoy pensando, ¿alguna vez pensaste que podrías llegar tan lejos?, te amo, no sabes cuanto y solamente deseo volver a estar contigo para perderme en tus bellos ojos, allí está la vida, volver a besar tus labios, perderme en el rojo de tus cabellos y dar gracias a quien sea por dejarme ser parte de tu vida, sé que sabes que te amo, yo también sé que tú me amas, sé que tus ojos no me pueden mentir, tengo tu olor en mí, y cada vez que respiro lo respiro, soy de ti, así como tú eres mía, porque eres mía verdad? Sé que si....” así, página tras página la chica de ojos azules fue desnudando su alma y puso en papel su corazón, la pelirroja leyó y releyó, y mientras lo hacía su corazón nunca dejó de gritar Yulia....

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Mensaje por Lan » Mié 07 Mar 2007 22:21

¡EN DOS HORAS ESTÁ AQUÍ!

Papá apresúrate, ya son las diez, Lena estaba usando un tono un poco imponente con su padre, cálmate Lena, pensó, ahora hija, sólo termino de hablar con Vlad, no serán más de quince minutos... Lena estaba totalmente intranquila, quería estar ya de vuelta en Moscú, allí estaba esperándola la razón del palpitar de su corazón... La madre no decía nada, se limitaba a observar a la pelirroja, ésta se percató de que estaba siendo estudiada por ella, es que tengo que reunirme con Nadya, el trabajo para la universidad aún no está terminado, es urgente y falta mucho... a Lena la explicación le sonó convincente... sin embargo a la madre...

Yulia parecía un rayo aquella mañana de sábado, limpió lo más que pudo, su madre la observaba como si esa chica fuera otra y no su hija, tranquila Yulia, es sólo una chica... dijo el padre desde su sofá, no papá, repuso ésta, no es una sólo una chica, es Lena y todo debe estar perfecto... Bueno, por mi mejor si viene todos los días, así no haré las tareas de la casa sola, bueno, bueno, mucha plática, interrumpió Yulia, debo seguir, papá levántate y mueve el sofá al otro lado, aquí no se ve bien... el padre obedeció sólo por no contrariar a su pequeña, estaba esforzándose y él no sería quien estropearía la felicidad de su hija...

A eso de las doce, los quince minutos de su padre se convirtieron en casi dos horas, Lena estaba dejando atrás la puerta metálica que resguardaba su palacio, iba riendo, conducía sola su auto, sus padres iban apenas unos cuantos metros más adelante, pero ella iba sola y podía hacer lo que le diera la gana... Yulia, Yulia, empezó con una voz baja hasta encontrarse gritando el nombre de su amada, debía avisarle que ya iba de camino, que pronto se volverían a ver.

El teléfono interrumpió las actividades de Yulia en su casa, desde su habitación le escuchó, bajó tan rápido que casi cayó, yo contesto! Venía gritando desde que sonó, desde su habitación que ahora lucía bastante cercana a como su madre siempre había deseado, aló... Yulia? Si, dónde estás; apenas saliendo de Konakovo, pero en un par de horas estaré en Moscú, te llamaré en cuanto llegue... espero tu llamada, ten cuidado que ahora no estoy yo para resolverte los problemas, dijo al tiempo que reía, te amo, te espero... Lena colgó, debía poner toda su atención al camino, debía llegar con bien para poder ver de nuevo a la chica de su corazón.

Yulia estaba saltando frente al teléfono, que mosco te picó? Dijo la madre bromeando, ¡en dos horas está aquí!, dijo saltando al cuello de su madre y dándole un beso, ¡en dos horas está aquí...! esas dos horas transcurrieron, o no, sencillamente cada vez que Yulia miraba el reloj apenas habían pasado segundos desde la última vez que lo había visto, incluso llegó a pensar que el tiempo le jugaba la vuelta y en lugar de avanzar retrocedía...

Teléfono de nuevo... ¡yo contesto!, ...ya me sé esa canción de memoria... dijo el padre mientras sonreía, nunca había visto a Yulia tan ansiosa como ese día, aló, Yulia?, si, ya estás en Moscú? ¡Si!, justo ahora estoy entrando al casco de la ciudad, dónde nos vemos? Preguntó Yulia llena de desesperación, te esperaré frente a la Galería Tretyakov como en cuarenta minutos... de acuerdo, te he extrañado tanto... muy pronto nos veremos... te amo.... yo también... Yulia colgó el teléfono, subió como un rayo las gradas hasta su habitación... al llegar se lanzó a su cama y abrazó la almohada, tenía que descargar de alguna manera toda su emoción, en su corazón ese abrazo era para la pelirroja que ahora se encontraba a la distancia de cuarenta minutos...

Lena ni siquiera bajó sus maletas, apenas hubo llegado se despidió de sus padres, la pequeña estación hecha fue para refrescarse un poco y revisar su aspecto, tenía que verse bien para Yulia... de camino a encontrarse con aquella chica decidió llamar a Nadya, hola, soy yo, Lena, por favor no llames a casa preguntando por mí, a la chica le extrañó el requerimiento de su amiga, por qué? Interrogó, acabo de decir que voy a tu casa, yo no estoy allí, recuerdas, llego hasta el lunes, aún estoy en Riazán, lo sé, dijo la pelirroja, te tomé de excusa, el lunes te cuento pero por favor no llames a casa, si quieres hacerlo hazlo a mi teléfono... Ok, no llamaré a tu casa, pero el lunes debes contarme en que estás metida... sentenció la amiga.

Nadya era amiga de Lena desde que tenían cinco años, los padres de ambas eran exitosos empresarios, y aunque no las unía ningún lazo familiar ellas se querían como hermanas, era raro que Lena le mintiera a sus padres, en qué estaría metida?, bueno, ella el lunes lo sabría.

Yulia bajó con su abrigo en la mano, vuelvo en un rato, dijo a modo de despedida, espera Yulia, dijo su madre seria, ven un minuto... solamente quiero decirte que no debes jugar con los sentimientos de las personas, mamá, de verdad, Lena no es un juego, dijo con plena convicción, de verdad mamá, no es un juego... vuelvo.. y salió de su hogar, tomó el auto y se dirigió al encuentro de su amor, de su vida...

Yulia fue la primera en llegar, estaba tan nerviosa que decidió fumar uno de sus cigarrillos, caminaba de un lado a otro, pudo haber esperado en el auto pero la misma ansiedad la sacó de él... estaba desesperada... el nerviosismo no le hizo ver el auto de la pelirroja, quizá pasó mientras ella daba la espalda a la calle para reiniciar su marcha frente a aquella galería, Lena enseguida le reconoció, supo que era ella cuando vio aquellos cabellos revueltos y su corazón cambió de sitio... allí estaba la chica que tanto amaba y tanto la amaba. Estacionó el auto, caminó sigilosamente aunque su corazón temblaba, aunque era más evidente en su cuerpo... cuando Yulia le vio doblar la esquina salió a su encuentro, a decir verdad corrió, a Lena le sorprendió la fuerza de su chica, ella sin duda era más alta y pesaba unos cuantos kilos más, pero sintió como los brazos de aquella chica la alzaban como si fuera una pluma mientras sus labios se juntaban con los suyos... Lena correspondió al beso, la gente desapareció, el mundo era sólo de ellas, por unos breves segundos nada importó, fue hasta que el beso concluyó que Lena se ruborizó, unos cuantos peatones vieron aquella escena con ojos inquisidores, cuanta falta me has hecho? Dijo Yulia iniciando la plática, y tú a mi, contestó la pelirroja, parecía que el tiempo no pasaba, dijo mientras tomaba sus manos, por un momento se percató de la mirada de la gente... podemos marcharnos de aquí? Yulia supo muy bien a qué se debía esa petición, pronto te acostumbrarás, le dijo comprensiva, vamos, iremos a un pequeño café que conozco, es tranquilo.

Se organizaron, Yulia iría al frente, Lena le seguiría, ninguna de las dos podía dar cabida a lo que sentía su corazón, al llegar, Yulia tomó de la mano a la pelirroja, caminó con ella por en medio de aquel café hasta llegar a una mesa que se encontraba casi oculta, ella era una habitual allí, aunque ahora la chica que le acompañaba era otra, allí, justo antes de sentarse una frente a la otra repitieron el beso, ahora Lena estaba más confiada, sus manos pasaron de la cintura de su compañera a sus caderas mientras Yulia jugaba con sus cabellos y acariciaba sus mejías. Hablaron poco, mirarse bastaba para decirse todo lo que llevaban dentro, luego de un té y unas galletas que apenas fueron mordidas Yulia le dijo que quería presentarle a sus padres, Lena pareció contrariada, no te preocupes Lena, mis padres me comprenden y ahora mismo sé que están esperando a que lleguemos, estoy segura que te amarán enseguida, así como yo...

Se repitió la procesión, Yulia delante, Lena detrás, se condujeron por las calles de Moscú hasta llegar a aquel barrio de clase obrera, ciertamente era un barrio un poco descuidado, graffiti aquí, un auto abandonado allá, en fin, no era un cuadro muy agradable, el auto de Lena era demasiado brillante y moderno, contrastaba totalmente con aquel ambiente... Lena parecía no ver nada de eso, ella sólo iba pendiente de aquella cabeza que sobresalía en el auto de adelante, su amada chica de ojos azules.

Yulia hizo girar la llave al tiempo que tomaba la mano de la pelirroja, no sabía por qué pero se sentía nerviosa, quizá era que esta vez iba a presentar a una chica como su amor, no como su amiga, Lena tenía las manos un poco húmedas, era la primera vez que enfrentaba eso, iba a dar la cara como una chica que amaba a otra chica y tenía que hacerlo con los padres de ésta... Mamá, papá... dijo parándose frente a ellos que estaban sentados en la sala, ella es Lena, de quien les he hablado, la chica de quien estoy enamorada... le pelirroja se encontraba del color de su cabello y aunque temía enfrentar la mirada de los padres de Yulia lo hizo al momento que extendía su mano blanca para saludarlos... Mucho gusto, Lena Katina... el padre de Yulia se levantó y estrechó la mano de aquella chica, su hija no había mentido, de verdad era bella y muy educada, estás en tu casa, soy Oleg... la madre de Yulia también se levantó y le dijo: Larissa, bienvenida dijo mientras la estrechaba con los brazos y daba un beso en su mejilla derecha. Por unos segundos se hizo un silencio, quieres beber algo? Preguntó la madre, un poco de agua por favor... siéntate dijo Oleg, en serio estás en tu casa... gracias dijo la pelirroja, brindándole una sonrisa al padre de Yulia, la pequeña de cabello oscuro no soltaba la mano de su chica, Yulia... si papá, dijo al salir de su estado de ensimismamiento, nadie te va a quitar a Lena, si sueltas su mano quizá pueda sentarse... si lo siento dijo viendo a Lena a los ojos, la pelirroja se sentó y dio un sorbo al agua que la madre de Yulia le había dado... Lena estudia psicología... anunció la chica de ojos azules, ah si, dijo el padre interesado, cuánto tiempo llevas en la carrera? Dos años, respondió, bueno Yulia, dijo el padre, quizá ahora alguien te entienda por primera vez en la vida, y rió... Lena acompañó la sonrisa de Oleg, Yulia era tan parecida a su padre, siempre con algún comentario gracioso, supongo que te quedarás a cenar con nosotros? Dijo Larissa con una sonrisa, nos encantaría tenerte como invitada.

Lena estaba impresionada, los padres de Yulia de verdad eran comprensivos, la trataban con tanta naturalidad, como si solamente fuera una buena amiga de Yulia, poco a poco empezó a sentir más confianza con los padres de su chica, se fue relajando hasta encontrarse charlando animadamente con ellos, la situación actual, películas clásicas, la guerra, incluso la música, quien hablaba muy poco era Yulia quien observaba a la pelirroja con profundo amor, fijándose en cada uno de los gestos de aquella, la manera de mover las manos al acentuar sus palabras, la manera en que entrecerraba sus ojos cuando su padre decía algún chiste, cómo enfrentaba las miradas con una claridad impresionante.

Larissa sintió algo especial por esa chica, era muy diferente a todas las chicas que Yulia alguna vez les había presentado, aquellas eran calladas y parecían no interesarse en ellos, eran solamente unas fiesteras, sin temas de conversación, pero Lena, Lena era una chica dulce, bien educada, con buenas maneras y tenía sinceridad en los ojos, esta chica sí le agradaba para compañía de Yulia, incluso hacía que Yulia se calmara, ella había notado los silencios de su hija, quien en otra situación sería quien hablara hasta por los codos, ella notó la devoción de la mirada azul de Yulia, era cierto, no estaba jugando.

Bueno, dijo Larissa levantándose del sofá donde había estado acomodada, la platica está muy interesante, pero debo preparar la cena, aún no se prepara sola... puedo ayudarle? Dijo Lena levantándose al mismo tiempo... No debes molestarte... contestó la madre.. de verdad que no es molestia, quiero hacerlo... de acuerdo, vamos... permiso dijo la pelirroja dirigiéndose al padre de Yulia y dirigió a Yulia una mirada y una sonrisa... pronto estará la cena... dijo.

Oleg sacó a su hija de aquel estado hipnótico... Yulia... cierra la boca... Yulia reaccionó, qué decías papá... nada, sabes?... me agrada Lena, parece una buena chica, lo es papá, lo es... nada parecido a todo lo que te he conocido... Yulia sonrió, tienes razón, no se parece a ninguna; dijo con un leve suspiro... iré a la cocina, ayudaré a mamá... dijo al levantarse.... si Yulia, ayuda a tu madre... dijo con sarcasmo y rió un poco alto... Yulia correspondió a la sonrisa y sacó la lengua a su padre... adiós chistoso...

No la dejes cocinar sopa mamá... dijo Yulia al asomarse por la pequeña puerta que daba a la cocina, Yulia! exclamó Lena sonrojándose... no soy buena cocinera, aclaró, pero si usted me dice que debo hacer yo lo hago... dijo mientras bajaba un poco la mirada, yo también vengo a ayudar, continuó Yulia, vamos a hacer la cena... insisto en que debes venir seguido Lena, comenzó hablando Larissa mientras abría el frigorífico para sacar unas piezas de pollo, Yulia ha estado actuando demasiado comedida, hizo la limpieza, ordenó su cuarto y ahora quiere cocinar!... Mamá! -Chilló Yulia- me quieres hacer quedar mal... Lena reía, esos cambios de los que la madre hablaba bien sabía que eran a causa de ella, esa traviesa de ojos azules la amaba... estuvieron platicando mientras partían unas patatas y algunas zanahorias, Yulia se encargó de preparar una pequeña ensalada, nada que ver con la estufa... dijo, me odia... Lena seguía al pie de la letra las instrucciones de la madre de Yulia, partió el pollo y escuchaba atentamente cómo mezclar los ingredientes... llevaré a Rada al patiecito... Rada es el setter que tenemos, aclaró Larissa, lo sé, dijo Lena, Yulia me habló acerca de él... es mi hermanito... dijo Yulia riendo al marcharse. Señora... llámame Larissa, está bien... Larissa... cuál es la comida favorita de Yulia? Larissa observó los ojos de la pelirroja, le alegró escuchar eso, ella ya había comprobado que Yulia sentía genuino amor hacia aquella bella pelirroja, pero aunque notaba el dulce mirar de ésta hacia su hija no aún no podía decir lo mismo de ella, hasta ese momento, esa pregunta encerraba el querer saber todo de Yulia, entrar en su mundo...saberlo todo para complacerla... todo lo que se come hija... contestó sonriendo... Yulia adora comer, tiene la ventaja de no aumentar de peso y come como su nunca lo hubiera hecho, lo comprobarás en la cena.

Larissa la había llamado hija... eso sonó tan sincero y tan dulce que deseó volver a escucharlo pronto... Yulia volvió a los pocos segundos acompañada de su padre, saldremos con Yulia, anunció el padre, vamos a ir a la abarrotería a conseguir algunas gaseosas, volvemos enseguida... Yulia dirigió una mirada dulce a Lena, ya vuelvo... dijo sin sonido... está bien, respondió la pelirroja, no había problema, se sentía muy cómoda en aquella casa, en compañía de aquellos que empezaba a sentir como su familia, si era la familia de Yulia era la familia de ella.

Menudo auto! Dijo el padre al ver aquel nuevo y lujoso vehículo, ah si, es de Lena... dijo la chica de ojos azules mientras junto a su padre caminaban a la par del vehículo. Entonces Lena es una chica con dinero, si, pero no se le ha subido, ya la ves, es muy amable y sencilla... bueno Yulia, parece que te has sacado la lotería, Lena es un paquete de monerías... no molestes!, dijo dándole un pequeño puño al brazo de su padre...

Lena... disculpa la pregunta, si no quieres no respondas, pero... has salido con alguna otra chica antes que con Yulia?... esa pregunta tomó a Lena por sorpresa, si hubiera estado comiendo algo sin duda se habría ahogado, miró a la madre de Yulia y casi en balbuceos contestó... Yulia es la primer chica con quien salgo, el color carmesí se apoderó de su rostro... nunca antes había salido con una... y cómo sabes que estás haciendo lo correcto? Interrogó de nuevo, su intención no era molestar, pero la respuesta de la pelirroja trajo esa pregunta casi por inercia... Larissa, dijo levantando la cabeza y viéndola a los ojos, no retadoramente, no sino con completa sinceridad... amo a Yulia; pues al parecer ella también, dijo al darle un abrazo, también nosotros te queremos hija...

En la abarrotería padre e hija compraron las bebidas, Yulia se detuvo un momento frente a las frutas, unas ciruelas no vendrían mal, tomó algunas y se dirigieron a pagar... en la abarrotería que estaba a escasas tres calles de la casa de Yulia conocían muy bien a la chica ojiazul, le habían visto crecer comprando golosinas algunas tardes, sin embargo, el trato cariñoso de la infancia había sido cambiado por uno frío al llegar a la adolescencia, todos en el barrio sabían de los gustos de aquella chica y aunque no decían nada no dejaban de dirigirle miradas de reproche... “algunos padres no saben orientar a sus hijos” dijo una mujer a otra pero con la plena intención de que escuchara el padre de aquella chica de cabello oscuro, quien estuvo a punto de responder, déjalas papá, ellas no entienden, no gastes tus palabras... pagaron y se marcharon, Yulia con el brazo en la cintura de su padre y éste rodeando el cuello de su pequeña hija...

La cena está deliciosa... dijo Oleg, Lena aprende pronto, dijo Larissa, si mamá, sólo no la dejes hacer sopa... rió Yulia, ya verás que pronto no podrás decir nada de mis sopas, dijo Lena riendo un poco también, la platica en la mesa fue agradable, rieron, disfrutaron de la modesta cena, sabía a manjar, Lena sonreía a todo lo que Yulia decía, Yulia observaba con devoción a la pelirroja mientras hablaba, el tiempo continuó su marcha y llegó el momento de la partida.

Ya debo irme Yulia, anunció la pelirroja, lo se, dijo cabizbaja, ha sido un gusto conocerlos, verdaderamente he pasado una tarde muy agradable, dio un beso a cada uno de los padres de su amada, esperamos que vuelvas pronto dijo Oleg, esta es tu casa hija, dijo sinceramente Larissa, gracias, volveré, no lo duden, papá, iré acompañando a Lena hasta cerca de su casa, quiero que salga con vida de este barrio... dijo riendo un poco, no te molestes... dijo la pelirroja, volverías muy tarde... nada, está decidido, ya vuelvo papá, está bien, dijo éste, sabía que su hija se las arreglaba bien, además era mejor acompañar a la pelirroja, aquel barrio podía ser un poco peligroso para aquellos que no pertenecían a él...

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Re: Luz de Luna

Mensaje por Lili » Jue 08 Mar 2007 00:29

jeje si q vamos bien con los fics eh 8)

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Lan
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Luz de Luna

Mensaje por Lan » Vie 09 Mar 2007 17:05

DOS MESES

Durante los siguientes casi dos meses las visitas de Lena a casa de Yulia fueron regulares, no era raro sorprender a la pelirroja a la mesa con ellos en las cenas, mientras en su casa sus ausencias injustificadas......

LUZ DE LUNA (tercera parte)

....se hicieron más frecuentes, cuando se encontraba en casa las conversaciones más grandes de la pelirroja eran sostenidas con Blankerya, su perra, a ella comentaba todo lo que sucedía día a día con Yulia, su madre resentía su cambio de actitud, usualmente solicitaba todos los permisos, pero últimamente solamente comunicaba que tenía que salir, un día que su madre le había hecho un reproche ésta contestó que ya era mayor, que en realidad no tenía por qué dar razón de todos sus actos, aunque ella siempre les decía dónde iba, mentía, nunca dijo que veía a Yulia...

Yulia por su lado adaptó sus horarios para poder encontrarse con la pelirroja al salir ésta de la universidad, pasaba prácticamente todo su tiempo con ella, la chica de mirar azul hacía todo lo que podía para demostrar su amor, aunque el dinero no le sobraba, siempre encontraba algo con qué sorprender a la pelirroja, quizá unos chocolates, unas cuantas flores, una tarjeta o un pequeño muñeco de felpa, Lena recibía todos los regalos que hacía su amada y correspondía a ellos, en un principio hizo unos cuantos regalos costosos a Yulia, pero ella se sinceró y le pidió que no lo hiciera, no es que tuviera algún complejo, pero se iba a sentir mejor si los regalos eran cosas sencillas, como las que ella podía comprar, Lena no quiso discutir, sabía que tanto para una como para la otra los regalos no eran lo importante; lo importante era poder estrechar sus manos al caminar por algún solitario parque, juntar sus labios y abrazarse para demostrarse su amor, ellas dos eran más que suficiente...

Lena presentó a Yulia con su amiga Nadya, ninguna de las dos se agradó, quizá no fuera por antipatía, sino porque Yulia notó que a Nadya no le agradaba la idea de que Lena saliera con una chica, igual cualquier otra chica le desagradaría, estaba en lo correcto, Nadya pensaba que Lena estaba perdiendo la razón, esa chica debía haber hecho algo con la pelirroja para dejarla sin voluntad, ella misma se había visto privada de la compañía de su mejor amiga, pues ahora el tiempo era dedicado por completo a la chica de ojos azules.

En una de las visitas de Lena a casa de Yulia, la ojiazul convino con su amada en verse directamente allí, debía terminar algo en la academia y no podría verse con ella a la salida de la universidad, sería mejor que la esperara en casa, no quería que esperara sola en algún sitio, la ciudad podía ser peligrosa y no quería que nada lastimase a su amor...

Pasa hija, dijo Larissa al abrir la puerta, que bueno que estés en casa dijo al besar sus mejillas, vine para esperar a Yulia aquí, dijo mientras colocaba sus libros en el mueble que estaba junto al televisor... cómo te fue en las clases? Larissa siempre trataba a Lena como si fuera su hija, sabía que empezaba a serlo, bien, el proyecto en el que estuve trabajando la semana pasada fue el que obtuvo la mejor calificación, felicitaciones, seguro que tus padres están orgullosos de ti, aún no lo saben, no lo han preguntado, están muy ocupados... dijo bajando la mirada, pues aunque no lo sepan estoy segura que están orgullosos de ti, cómo podrían no estarlo... concluyó Larissa.

Puedo ayudar con la cena? Como siempre la pelirroja se ofreció para ayudar con la tarea de la comida, en los últimos días era ella quien la preparaba casi completa, quizá alguna duda con la cantidad de un condimento, pero era ya una estrella en el arte culinario... mientras estaba en la cocina vigilando las llamas para agregar uno a uno los ingredientes Yulia llegó a la casa, sabía dónde encontrar a la pelirroja, ella y su madre eran muy buenas amigas, además Lena siempre tan atenta y amorosa no perdía oportunidad de ayudar y así complacer el paladar de su amada... Hola mamá, dijo al besar su mejilla, hola amor, dijo al acercarse a la pelirroja quien esperaba el saludo, aunque supuso que el beso sería en la mejilla, Yulia la tomó por sorpresa, besó sus labios y no fue solo un roce... Lena instintivamente correspondió al beso, los labios de aquella chica de cabellos oscuros la transportaban a otro mundo, se perdieron por unos breves momentos en sus sabores, sintiéndose, el terminar aquel beso Lena cerró los ojos nuevamente, quería que la tierra se la tragara, había besado a Yulia delante de su madre, sin duda ella se molestaría, al abrir los ojos nuevamente se encontró con la mirada de Larissa, Lena bajó la suya con el rostro carmesí, ... lo siento... murmuró, Yulia también se había ruborizado y tenía la vista en el suelo, nunca había besado a alguna chica en presencia de su madre ni de su padre... no tienen por qué avergonzarse, dijo Larissa con voz calmada, sé lo que se siente estar enamorada, eso si señoritas, dijo cambiando el tono a uno más juguetón, no quiero maratones de besos por toda la casa... Lena ahora sí estaba roja, aunque se sintió aliviada de no haber molestado a la madre de Yulia, de verdad lo hubiera sentido.

Lena volvía a sus casas todas las noches acompañada desde lejos por su chica ojiazul, siempre se detenían en la misma esquina a un par de calles de su casa, Yulia caminaba hasta el auto de la pelirroja y ocultas tras los oscuros vidrios de aquel auto disfrutaban de escasos minutos de completa soledad para compartir su amor, unas cuantas caricias y algunos besos, aunque siempre vigilando que no se acercara ningún familiar de la pelirroja o la misma policía... las despedidas eran dolorosas, pero la llegada del nuevo encuentro las hacían soportables, muchas veces se encontraron en el juego de seducirse, a veces parecía que no podrían controlarlo, pero al final se despedían deseándose cada día más...

Lena... dijo aquella dulce voz que se escuchaba a través del teléfono, apenas se acababan de despedir aquella noche cuando aquel pequeño aparatito sujeto a la cintura de la pelirroja vibró, por qué no vamos a pasar el fin de semana a Konakovo? En unos cuantos días llegará la noche vieja y seguramente estarás con tu familia, continuó Yulia, Lena se limitaba a escuchar, estaba ya en su casa y sus padres frente a ella, pues cuando aquel aparato reclamó atención recién les había saludado; quiero estar contigo sin que nadie nos esté observado, ah... si, yo también... dijo la pelirroja mientras dibujaba con sus labios el nombre de Nadya para sus padres... podrías inventar alguna excusa, quizá que pasarás el fin de semana con alguna amiga, qué dices? Tienes razón Nadya, dijo sonando un poquito falsa, sería bueno relajarse para volver con bastante energía... no te entiendo, dijo Yulia, seguramente están tus padres frente a ti... si, claro, volvió a decir Lena, les preguntaré a mis padres si me dan permiso... te amo, dijo Yulia llevando así el rubor a las mejillas de Lena, yo también, mucho... sabes?... continuó la chica de ojos azules... tengo frío, esta cabina telefónica tiene roto uno de los vidrios y me estoy congelando... quieres ser otra vez mi enfermera... claro que sí, Nadya dijo la pelirroja acentuando el nombre de su amiga, me cuentas mañana, te amo... dijo Yulia antes de escuchar el “yo también” para luego colgar...

Era Nadya, dijo a sus padres quienes ya lo sabían, según ellos, quiere que pase el fin de semana con ella y su familia en Riazán, dice que sería bueno relajarnos, ahora que podemos descansar unos días... mentir era una de las nuevas habilidades de la pelirroja, sabía que no tenía otro camino, en el tiempo que llevaba con Yulia había intentado algunas veces iniciar la conversación que desembocara en el tema de las preferencias sexuales, cuando lo había conseguido solamente obtenía respuestas negativas, más de su madre que de su padre, pero igualmente juzgaban severamente el no seguir las reglas que la sociedad había escrito con su estricta caligrafía... no había más remedio, si quería estar con Yulia tenía que mentir...
No es problema, verdad papá? Dijo con su mejor rostro de niña buena, sabía que debía dirigirse a su padre para luego obtener el permiso de la madre, quien cedía si su esposo ya había dado su aprobación... está bien, pero tienes que llamarnos al llegar para saber que estás bien, cuándo se irían? Preguntó el padre, no sé, pero mañana les doy los detalles, tenía una gran sonrisa en el rostro, al fin, volvería a estar a solas con su amor, podrían disfrutar de su compañía sin ningún temor, volverían a aquel sitio que había sido el que vio nacer su amor...

Desde su habitación la pelirroja llamó a su amiga Nadya, necesito que me hagas un favor, empezó Lena, Yulia y yo queremos ir a pasar el fin de semana a Konakovo, tú y ella o ella te lo sugirió? Preguntó en un tono molesto la amiga de la chica de los ojos verdigris, las dos queremos ir, dijo, pero lo que quiero pedirte es que digas que iré con ustedes a Riazán, no se Lena, mis padres pueden enterarse, tú te irás el fin de semana, yo también, no tienen por qué enterarse, está bien, mañana yo les llamaré para pedir el permiso, verás yo ya les dije que me habías invitado... ay Lena, no deberías estar haciendo esto, no está bien... por favor Nadya, yo se que no lo apruebas, quizá deberías tratar más a Yulia, te darías cuenta de que me ama y yo estoy loca por ella, la amo como no puedes imaginar... está bien, entonces qué quieres que haga? Mañana llama a mamá y pregúntale si al final me dieron permiso... mi padre ya dijo que si... solamente lo hago por ti Lena, aunque no estoy segura de estar haciendo lo correcto... lo estás haciendo Nadya, estás haciendo lo correcto..

Mi amor... susurró Lena al teléfono, había que darle la buena nueva a Yulia, eso se escucha tan hermoso en tu voz, respondió la chica, me llamas porque me extrañas? Dijo coqueta... no sabes cuanto te extraño, pero no te llamo por eso, hablé con Nadya, ahh, si, y qué cuenta? No seas así Yulia, nos va a ayudar, ah si? Si, les diremos a mis padres que iré a pasar el fin de semana con ella y su familia a Riazán, así que... entonces iremos a Konakovo! Casi gritó la pelinegra, wow, lo deseaba tanto que por un momento pensé que no iba a ser posible, entonces está dicho, iremos a Konakovo pasado mañana... te dejo Yulia, debo ir un rato con mis padres... te amo, un beso... sólo uno?, cuando te mire te daré el resto...

El día siguiente, viernes, Nadya habló con los padres de la pelirroja, mintió acerca de la invitación para el fin de semana; los padres lo creyeron, Yulia pasó a la universidad para encontrarse con su amada, hablaron en aquel pequeño café que acostumbraban frecuentar, se encontraba a escasas cuatro calles de la universidad, así que dejaron en el estacionamiento el de Yulia y se marcharon en el BMW, ya quiero que sea mañana, dijo Lena, yo también, contestó Yulia mientras tomaba una de las manos de Lena por encima de la mesa, deseo tanto poder disfrutar de tu compañía en la tranquilidad de la cabaña, quizá ahora si pueda tocar el piano para ti... no Yulia, ese piano es peligroso... rió Lena, no se que haces pero cuando lo tocas me vuelvo otra... sonrió seductoramente, estaban empezando ese juego que venían jugando ya hace varias semanas, aunque ahora en público no se saldría de control, quizá si estuvieran solas...

Mamá gritó al abrir la puerta la chica del cabello oscuro, ye vinimos, no hubo respuesta, las chicas buscaron en la sala, en la cocina y no encontraron a nadie, que extraño, dijo Yulia, mamá a esta hora no falta en casa, ya casi es hora de la cena... tu siempre pensando en comida... dijo Lena mientras abrazaba la cintura de su chica... no, no siempre pienso en comida, respondió Yulia besando los rosados labios de Lena, pienso en comida para evitar pensar en otras cosas, dijo mientras guiñaba un ojo y sacaba la lengua... Lena no podía resistir el juego de seducción de la chica ojiazul, besó su boca y empezó a recorrer la cintura y caderas de su amada, Yulia sintió su sangre más tibia que de costumbre, Lena la deseaba y era evidente la vehemencia del beso, quería absorber la esencia de la chica, quería saber de memoria su sabor, quería beberse su alma y poseer su corazón. El sonido familiar de la cerradura interrumpió ese momento, se soltaron sin querer hacerlo, sus ojos se encontraron y en silencio se lamentaron de que se hubiera roto aquel lazo, lamentaron tener que abandonarse aunque se deseaban tanto... qué bien que ya están aquí! Dijo Oleg mientras daba un abrazo a Lena y Yulia le ayudaba con las bolsas que traía, traemos algo que les gustará, dijo Larissa más atrás, Lena le ayudó al mismo tiempo que saludaba, ¡pizza! Gritó Yulia, tu madre me obligó a salir por las compras... empezó Oleg con una sonrisa en los labios...y pensamos que hoy era día de complacer a las niñas, así que compramos pizza, qué les parece?... Lena y Yulia rieron, se sintieron como dos pequeñas chicas consentidas por su padres, como si tuvieran diez años...



La cena, fue divertida, Oleg se pasó imitando el modo en que su esposa hacía las compras, cómo inspeccionaba las etiquetas para ver la fecha de vencimiento, los precios, cómo seleccionaba los vegetales para que duraran en el frigorífico, Larissa por su lado, recreó el momento del pleito por un sitio en el estacionamiento, según ella, Oleg había hecho de esa pequeña batalla la lucha por la liberación de Palestina, en fin, rieron y comieron... justo antes de levantarse de la mesa Yulia anunció lo del viaje... Lena y yo iremos mañana a Konakovo, los padres de Yulia se vieron, Oleg rompió el breve silencio... eso no te traerá problemas Lena? Espero que no, respondió sincera, de verdad deseo ir a Konakovo... ustedes deciden que hacer, dijo Larissa, se portan bien... dijo y sonrió un poco... mañana vendré temprano, dijo Lena, dejaré mi auto aquí e iremos en el de Yulia, ya compramos algunas cosas para llevar, continuó Yulia, además ya que Lena se ha vuelto tan buena cocinera no tendremos necesidad de salir y gastar el dinero en algún restaurante... rió viendo a su pelirroja, tú cocinarás! Le respondió ésta, recuerda que yo soy tu invitada... la plática luego se desvió a otro tema, minutos más tarde Lena se despidió, tenía que preparar su maleta y descansar para estar muy temprano en la mañana en casa de Yulia... luego la procesión usual detrás de aquel lujoso auto, la despedida dentro de éste, el beso que cada vez parecía más incompleto...

Lena hizo la maleta pensando en Yulia, en la ropa que a ella le gustaba, eligió una a una las piezas que llevaría ese fin de semana, sabía que esta vez iba a ser diferente que cuando compartieron la cama en ese mismo sitio, ahora eran pareja, ahora sabía que abrazaría a la pequeña no en un gesto protector, sabía que la abrazaría porque la amaba y si Yulia se lo pidiera, ella... ahora si...

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Mensaje por Lan » Vie 09 Mar 2007 17:11

DE VUELTA A KONAKOVO

Qué haces levantada tan temprano, preguntó Larissa al ver a su pequeña hija sentada en la sala con un par de maletas... iré a Konakovo, recuerdas?, si Yulia, pero son las cinco de la mañana, quedaron en partir a las ocho verdad?, si, pero no quiero retrasarme, así que ya estoy lista... la madre de Yulia se sentó a su lado, no sabía como decir lo que iba a decir, ya estaba acostumbrada a Yulia y Lena por la casa, a sorprenderlas labio a labio de vez en cuando, pero no sabía que tan lejos había llegado esa relación, te veo muy ansiosa... le dijo a su hija, si mamá, es que a veces tengo miedo, miedo de qué? .... de despertarme, y ver que todo ha sido un sueño? Se muy bien que amas a Lena y sinceramente tanto tu padre como yo sentimos algo especial por ella, es una chica muy linda y cariñosa, a mi me ha ganado muy bien y a tu padre ni se diga, pero... estará bien que pasen el fin de semana juntas... solas... ella me dijo que tú eras la primera chica con quien salía, no sé si debieran... mamá, sé por donde vas, dijo bajando la mirada azul, no hemos llegado tan lejos, no sé cuándo pasará, pero no nos estamos apresurando, nos amamos de verdad y eso es lo más importante. Larissa dio un abrazo a su hija, sé que estás haciendo las cosas bien, sé que se aman, sé que se respetan... vamos, dijo dándole la mano, ve a dormir aunque sea una hora más... Lena llegará puntual, como siempre...

Te irás en el auto? Preguntó la madre... si, respondió la pelirroja, se quedará en casa de Nadya, así cuando volvamos no tendré que esperar a que ellos me traigan, me vendré enseguida... mentir le salía tan bien ahora que tenía práctica, su madre le creyó. Abandonó su hogar luego de despedirse de su padre y su madre y se dirigió a la casa de Yulia...

Yulia se encontraba levantada por segunda vez, en realidad solamente se acostó para soñar despierta con su amada pelirroja, iban a estar juntas, solas, claro que iba a hacer algún intento, no podría perder la oportunidad de amar por completo a aquella bella mujer que poseía su corazón... cuando escuchó el sonido del auto de la pelirroja saltó como si un resorte se hubiese accionado, se apresuró a abrir la puerta del garaje para que la pelirroja estacionara, su auto quedaría allí hasta el día siguiente, el de Yulia estaba estacionado fuera desde las cinco de la mañana... Se despidieron de los padres de Yulia y emprendieron la marcha hacia aquel sitio que ya las conocía...

A Yulia le encantaba conducir con la pelirroja al lado, ésta inclinaba su cabeza para colocarla en su hombro, le gustaba sentir la mano de Lena en la entrepierna, se había hecho costumbre, Lena siempre posaba su mano en la pierna de Yulia, la pelinegra no estaba segura si lo hacía de manera consciente o inconsciente, lo cierto era que apenas podía contener sus deseos, el contacto que aquellas manos la mantenían en un estado de ansiedad que no sabía cómo había aguantado tanto tiempo sin meterse en la blanca piel de aquella pecosa de ojos verdigris...

No hubo ningún contratiempo en el camino, se detuvieron tres veces, la primera en Solnechnogorsk, donde Yulia repitió la compra del vodka, aunque ahora también agregó vino a la selección, luego se detuvieron en Klin, que fue donde se detuvo Lena en aquella ocasión, ellas también llenaron nuevamente el tanque de combustible, por último a la orilla del camino donde se vieron por primera vez, Yulia destapó la botella de vino y sacó dos copas de su auto, brindaron por aquel afortunado momento, porque gracias a quien sabe qué, ellas habían unido sus vidas, brindaron por el amor que se tenían y por el resto de sus vidas, las cuales tenían para estar juntas.

Lena apenas observó de reojo las puertas corredizas de su palacio, no quería estar allí, en realidad su palacio estaba esperándola cinco kilómetros adelante... había nevado la noche anterior y aunque ahora estaba soleado, hacía mucho frío... al menos una de nosotras dos tiene la cabeza para algo más que para el peinado dijo a su pelirroja, si no es porque mencionas la leña, habría olvidado por completo que cuando me fui no quedó nada... Lena rió, mientras jugaba con el pelo de su pequeña contestó, tú no venías pensando en nada más que en mí, te amo por eso, y acercó sus labios para acariciar los de Yulia, que bien me conoces dijo justo antes de cerrar sus ojos y recibir el beso. Bajaron todas las cosas del auto, ahora si llevaban algunos víveres, Lena en verdad había aprendido bastante con la madre de Yulia, incluso la pequeña de cabello oscuro había hecho lo propio y podía arreglárselas con los desayunos... primero lo primero, prender fuego a aquella chimenea, el hogar debía estar tibio para poder estar a gusto.

Al frente de la chimenea, viendo la leña arder, las dos chicas se abrazaron, no sabes cuánto he deseado tenerte en mis brazos sin que nos estorbe nadie, ni mis padres, Lena comprendía el sentimiento de Yulia, a veces he sentido que estar junto a ti y no abrazarte me mata, continuó la pelirroja, cuándo se lo dirás a tus padres... no se, aún no es un buen momento, he tratado a veces de iniciar la plática, pero hemos terminado hasta discutiendo casos hipotéticos... ya empezaste con tus palabras rebuscadas... dijo Yulia riendo y para cambiar de tema, ella no era una chica tonta, pero admiraba totalmente la entrega de Lena a sus pasiones, ya fueran sus estudios, la lectura... ella, eso era lo que más le agradaba, ella sabía que era una de las pasiones de Lena, sin duda la mayor, pues por ella podía dejar cualquier libro, Yulia sabía que aquella pelirroja renunciaría a lo que fuera por ella, el sentimiento era mutuo.

Ahora no podrás quejarte de mi sopa, dijo Lena sonriendo, me ayudarás a cocinar verdad? Claro amor, contestó la chica con ojos de cielo, por ti hasta cocino... rieron las dos mientras se dirigían a la cocina para prepararse algo sencillo pero delicioso, Yulia lo sabía, todos los días cenaba lo que Lena cocinaba con su madre...

Lena empezó a notar cómo cambiaba la mirada de Yulia durante la comida, hablaba poco pero sus ojos brillaban más que de costumbre, si ella se sentía un poco loca por aquel mirar azul, hoy sin duda estaría loca por completo, Yulia sonreía, ella sonreía, la soledad era tan buena compañía para ellas dos, a veces Yulia bajaba la mirada para luego encontrarse con el verdigris de Lena... ella ya estaba perdida por aquellos ojos.

<<< ----- Si supiera Lena cuanto la deseo... cuanto deseo amarla por completo, darle mi cuerpo así como tiene mi alma, sentir y hacerla sentir, pero debo esperar hasta que está lista, será maravilloso cuando llegue el momento, su piel es tan suave, su aroma vive en mi desde el primer día, sus labios, oh sus labios... cuanto deseo que sus ojos me vean a mi en ese momento, deseo ver su rostro mientras me siente, deseo sentirla..., que sea mía, ser de ella, amarla, separarnos para volver a amar, recorrer su cuerpo, besarla y entregarle mi alma... mi vida...mi corazón, quiero mostrarle lo que es el amor, el mío, el de ella, el de las dos, descubrir poco a poco los sitios que ni ella conoce, los sitios que la harán sentir, sentirme, descubrirá conmigo por vez primera que esos sitios existen, me amará con todo su corazón porque yo la amo con todo el mío ... ---- >>>

<<< ----- Yulia, por qué me ves así?, tú sabes que logras ver mi alma con tus ojos azules... me amarás hoy?, sedúceme despacio, sé que quiero hacer el amor contigo, Yulia yo no podré iniciarlo sola, empieza tú, anda, bésame y dime que me amas, quiero sentir eso de lo que todos hablan y yo aún no he sentido, quiero que seas tú quien me enseñe a amar... también con el cuerpo, yo sé que tengo tu alma, tú tienes la mía, quiero ser tuya Yulia, quiero ser tuya... quiero sentirme completa mientras siento tus manos, ya se un poco cómo se siente, recuerdas... estuvimos a punto... ahh... debí dejarte aquella vez, sé que no soy una aventura, Yulia, hazlo, hoy no te diré que esperemos, hoy... quizá consiga el valor para pedirte que me ames, que me des lo que yo quiero, lo que tú quieres, muéstrame lo que es el amor, muéstrame lo que es el amor de piel, de cuerpo, revélame lo que es el amor de caricias y de besos, no sólo en los sitios usuales, no; quiero sentir tus labios, tus manos, a ti, quiero sentirte Yulia, quiero sentirte... ----. >>>

Mientras el tiempo de la comida fue pasando sus miradas se encontraron muchas veces, los diálogos silenciosos ocuparon la sobremesa, junto con el té caliente bebieron miradas, azules, verdigrises, ambas sabían que se amaban, que se deseaban, que querían saber lo que era llegar ese punto, que aunque para algunos es solamente un fin, para ellas sería el principio...

Deja, yo los lavo, dijo Yulia al ver a la pelirroja levantar la mesa, tú?... claro, bien sabes que compartimos todo, así sean las tareas... ambas retiraron los platos, Yulia los lavó y Lena los secó, los silencios se estaban haciendo más grandes, salimos a dar un paseo a la orilla del río? Preguntó la pequeña de travieso mirar, estar cerca de aquella chica y a solas estaba haciendo hervir su sangre, pero lo había prometido, no hasta que Lena estuviera lista y lo quisiera, Lena accedió, hubiera preferido quedarse, quería que sucediera, pero aún le faltaba perder ese pequeño dejo de vergüenza, sabía que Yulia respetaría su palabra y a ella, y que no intentaría nada por más que lo deseara, ella debía tomar la iniciativa...

Yulia se quitó el guante de su mano derecha para tomar la mano de la chica que amaba, Lena se quitó el izquierdo y entrelazó los dedos con aquellos que tan bien tocaban el piano, con aquellos dedos que deberían tocarla a ella... caminaron por la orilla del río, observaron la fuerte corriente y se sentaron para conversar...

A veces siento miedo... empezó Yulia, ...de qué? De despertarme y darme cuenta que he estado soñando, no puedo creer aún que tú hayas decidido amarme a mí, no debes sorprenderte, eres maravillosa, ver tus ojos y tu sonrisa pueden cambiar mi mundo... aunque quizá mi día no empiece tan bien, el sólo verte lo hace inmejorable... te amo... no más que yo, respondió la pelinegra... yo haría cualquier cosa por ti.... agregó, pruébame... ya habrá oportunidad, dijo Lena, quizá te pida que hagas la cena, la haría, pero si te enfermas sería tu culpa completamente... rieron.

Yulia se está haciendo tarde y tengo frío, podemos regresar a la cabaña?... claro, como quieras, sería bueno tomar un baño calientito, quieres acompañarme? Dijo coqueta ... lo siento, se me escapó, pero lo del baño sigue, tú primero, yo después... Vamos a casa, dijo tomando su brazo y empezando a caminar, el trayecto de regreso se compuso de una serie de estaciones, besos, abrazos y caricias, a cada dos pasos necesitaban encontrarse para volver a sentirse...

Tan pronto cruzaron el umbral de la cabaña Lena haló a Yulia hasta el sofá de modo que la pequeña quedara sobre ella, cuando Yulia estaba a punto de preguntar el por qué de la actitud Lena colocó su dedo índice sobre los labios de la chica ojiazul, al tiempo empezó a recorrer el rostro de su amada con los propios, reconociendo el contorno de aquel bello rostro que ahora tenía deseo en la mirada, mientras recorría con besos el cuello de Yulia ésta enlazó sus dedos en los rojos cabellos de su chica, era seda, era fuego, Lena en un susurro dijo a Yulia... no vas a llevarme a la habitación de tus padres?...

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Mensaje por Lan » Dom 11 Mar 2007 19:19

PRIMERA VEZ

De verdad lo deseas?... preguntó un poco insegura la chica de ojos azules, lo deseo desde que te bajaste del auto hace dos meses, cuando levantaste la mano para preguntar qué me pasaba... Yulia tomó la mano de la chica pelirroja y la condujo por las escaleras, Lena se sorprendió al ver que la puerta que abría Yulia era la del cuarto de ella, no la del de sus padres... Por qué me traes aquí?... porque en esta cama no ha estado nadie, esta cama no tiene ninguna memoria, tú nunca estarás donde alguien haya estado, tú estás más allá... Lena al escuchar los motivos sintió a su corazón dar un vuelco, Yulia quería estar con ella en un sitio especial, su cama de niña, la cama en donde nadie había estado con ella... hasta ahora, ella sería la primera... la única...

Al pie del lecho Yulia tenía abrazada a su pelirroja mientras con suavidad besaba su cuello, sus manos no encontraban sitio donde detenerse, su cintura, sus caderas, libró pequeñas batallas con cada uno de los botones de la blusa de Lena, ésta cerraba los ojos y suspiraba con cada barrera menos, sus manos actuando por sí solas buscaron la camiseta que Yulia tenía aún dentro de los vaqueros, la sacó del sitio e hizo que Yulia levantara sus brazos para liberarla de aquella prenda, extraño, Lena estaba ganando la batalla a la ropa, Yulia hasta ahora había podido terminar con el último botón, miraba extasiada el rítmico compás del pecho de Lena y el de los latidos de su corazón, su pequeño corazón se le saldría del pecho de un momento a otro, al menos así lo sentía, sus manos seguían recorriendo el atlas de aquella chica, sus bocas se encontraban explorándose, sus besos húmedos y delicados solamente las estaban preparando para los placeres por venir, Yulia desabrochó el sostén de la chica, no podía menos que admirar las perfectas formas de la pelirroja, sus hermosos y redondos senos se encontraban dispuestos, un rubor había empezado a cubrirlos y era evidente que Lena deseaba a la pelinegra, las pequeñas protuberancias color rosa así lo delataban... Yulia acomodó a Lena en la cama, colocó una almohada suave tras su cabeza, así la vería mejor, mientras besaba sus senos y trazaba con su lengua caminos hasta ahora desconocidos para la pelirroja, los vaqueros de ésta cedieron ante las manos de la chica de mirar azul, los retiró suavemente de aquellas piernas, igualmente hizo el recorrido en toda su longitud; Lena emitía leves suspiros y los “te amo” salían sinceramente de sus labios, Lena se deshizo del sostén de Yulia sus manos dibujaron sus nombres en la espalda de aquella pequeña de cabello rebelde, con un delicado giro quedó situada sobre Yulia, se separó de sus labios para, ahora a horcajadas, empezar a quitar sus vaqueros, Yulia miraba el brillo en los ojos de la pelirroja, ésta sonrió al tiempo en que retiraba las bragas de su chica y observaba su hermosa desnudez... era bella, su piel bronceada, sus lindas formas, tan dulce y delicada.... sintió cómo unas pequeñas manos la tomaban por la cintura y ahora se encontraba bajo la chica que recién ocupaba esa posición...Yulia besó el vientre de la pelirroja, ahora los suspiros se volvieron sensuales gemidos, las blancas bragas se deslizaron suavemente por sus piernas al igual que los labios de la pelinegra, ahora la desnudez era de las dos, ni en sueños, que habían sido varios, Yulia había podido imaginar tal belleza, el conjunto armonizaba perfectamente, aquella piel blanca salpicada de pecas, el cabello rojo y rizado cayendo sobre aquellos hombros, esos hermosos ojos verdigris, sus senos, sus caderas, su cintura y todo para ella... se sintió la mujer más afortunada del mundo... sin prisa recorrió el cuerpo de Lena, quien aún sin comprender por completo el mecanismo, dejaba que su cuerpo tomara las decisiones, sintió de pronto los labios de su chica en la entrepierna, sintió cómo era acariciada delicadamente en ese sitio que hasta hoy desconocía como punto de placer... Yulia regresó a besar sus labios... Lena pudo sentir cómo la vida nacía en ella al sentir a Yulia, ella es suave y poco a poco va descubriendo los puntos que hacen que la pelirroja pierda la cabeza... Yulia logra cambiar su lenguaje a una cadena de gemidos que se ahogan en su cuello, esa es la vida, ese calor que Lena no alcanza a localizar en un punto exacto de su cuerpo, está en todos lados... las manos expertas de Yulia le muestran el cielo con caricias...Lena la siente, Yulia, es Yulia quien ahora dibuja amor dentro de ella, quiere sentirla siempre así, Yulia recorre cada milímetro de su piel y va reconociendo su sabor, quiere memorizar cada rincón de la pelirroja, esa chica que por primera vez experimenta el amor y es ella, Yulia, quien la guía por ese camino... Yulia siente cómo las manos de Lena buscan dónde asirse, en su espalda se dibujan pequeños surcos provocados por las uñas de Lena, no la dañan, pero le demuestran que Lena la está sintiendo... las caricias de la pelirroja son suaves, quizá un poco tímidas al principio, pero luego... luego es ella quien aprisiona a Yulia contra sí... Yulia también disfruta cada afirmación de Lena, cada uno de sus gemidos le eriza la piel y la excita aún más, su chica la ama y ella lo sabe al ver su rostro lleno de placer... las caderas de Lena aumentan su ritmo, su respiración se vuelve entrecortada, los gemidos son ahora más constantes, más altos, Lena experimenta su primer orgasmo... el primero de muchos que disfrutará con la chica de ojos azules, emite unos leves grititos antes de abrazar con más fuerza a su pequeña, está satisfecha, su cuerpo se resiste a abandonar el placer que ha sentido, tiembla al contacto de los labios de Yulia, tiembla en sus brazos mientras la besa, “te amo” volvió a decir, no más que yo, repuso la pelinegra mientras quitaba algunos rizos del rostro de Lena quien ahora estaba acurrucada contra ella, con el oído en el corazón de su amada, ese corazón gritaba su nombre, y con ese murmullo poco a poco se fue quedando dormida... Yulia estaba feliz, enamorada, observaba el sueño de aquella chica, imaginando que era ella quien también ocupaba la inconciencia de la pelirroja, besaba sus párpados, rozaba sus labios y así, con el calor de aquel ángel durmió junto con ella hasta entrada la noche... aún, después de algunas horas, el cuerpo de la pelirroja temblaba ocasionalmente, pero Yulia con sus manos la acariciaba y no le dejaba interrumpir su sueño... el aroma del cabello rojo de Lena llenaba los sentidos de Yulia, le hizo soñar con estar amando nuevamente a su chica... no sueñes más Yulia, se dijo, algunos sueños sí se hacen realidad...

Lena despertó a eso de las once de la noche, encontró sus piernas entrelazadas con las de su chica, el rostro inocente de Yulia estaba frente al de ella, jugó con sus cabellos un momento, ahora entendía bien por qué los padres tienen miedo de que sus hijos experimenten el amor, lo que había sentido con Yulia, sus manos, sus caricias, sus besos, eso era más fuerte que cualquier lazo que pudiera existir, había volado, Lena había tocado el cielo y estaba de vuelta junto a aquel ángel con mirada de diablillo, sonrió ante ese pensamiento, había sido amada a cuerpo completo, las sensaciones empezaron a inundarla nuevamente, cerró los ojos para poder recordar exactamente ese placer... Yulia había llenado su cuerpo y su corazón de placer, jamás pensó que se sintiera así, si antes le costaba trabajo separarse de Yulia ahora sería imposible, no podía dejar de sentir sus manos, sus labios cuando dibujaron cada una de sus curvas, cuando suavemente fue explorada por su amor, quien descubrió sitios que ni ella conocía, cuando sus manos la llevaron a volar, si, volar... se acercó al rostro de aquella rebelde de piel bronceada, besó sus labios y cuando estaba a punto de separarse sintió las pequeñas manos de Yulia tomar su cintura para no permitirle la retirada, encima de Yulia, Lena besaba su boca mientras le daba su alma en esos besos, deslizó sus manos por las piernas de la pelinegra, el redoble de su respiración le indicaron que estaba tomando el camino correcto, posó sus labios por el cuello de aquella pequeña que le había brindado tanto placer, era ella ahora quien deseaba brindarlo, ...no se si pueda hacerlo bien... pero haré lo que quiero... dijo justo antes de trazar con besos una ruta hacia el sur de Yulia... su corazón ahora sí se le iba a salir del pecho, los labios sedosos de la pelirroja recorrían sus muslos para volver enseguida a la ingle, la chica de mirar verdigris sin duda lo estaba haciendo bien, ella también la sintió, sintió cómo su humedad y la de la boca de Lena se volvían una, su respiración se volvía corta y agitada, Lena fue alargando el placer de su amada cuando iniciaba la retirada para luego volver a empezar, por momentos Yulia la sentía dentro de su boca, Lena quería absorberla, bebérsela de una vez, luego sentía las manos de la chica en sus senos, si, Lena son tuyos, fue la idea que alcanzó a pasar por su cabeza, Yulia no dejaba de recorrer con las manos las formas de su amada, si se lo pidieran podría esculpirla, estaba memorizando su cuerpo, sus manos jamás podrían olvidarla, otra vez el calor en ese sitio bajo su cintura, Lena de nuevo estaba queriendo fundirse con Yulia, lo estaba logrando, ambas disfrutaron el momento alto del placer de Yulia, gimió y mientras murmuraba el nombre de su pelirroja cerró los ojos para ver miles de estrellas de colores, con los ojos cerrados sintió cómo la chica de mirar verdigris observaba complacida el placer de su amada... entre las blancas sábanas las dos chicas se volvieron una, enlazaron sus cuerpos en un abrazo y respiraron sus alientos... debí haberte dejado hacerme el amor hace dos meses... dijo Lena, definitivamente no sabía de lo que me estaba perdiendo... con sus dedos dibujaba los labios de Yulia quien tenía un brillo especial en los ojos... si supieras cuánto te amo... dijo la morena mientras un par de lágrimas recorrieron sus mejillas hasta la comisura de sus labios... claro que sé que me amas, contestó mientras recogía con sus labios las gotas saladas de aquellas mejillas... por qué lloras?... yo también te amo... no más que yo, repuso la chica de azul mirar, tú no lo sabes, pero sería capaz de dar mi vida por ti, o te daría lo que tú me pidieras... lo que fuera... yo sólo pido que me ames, yo jamás dejaré de hacerlo... Yulia abrazó a su pelirroja y el cabello le hizo cosquillas en su mentón... te amo pecosa... y yo a ti despeinada...

Las palabras continuaron casi hasta pasada la media noche, hasta que la naturaleza hizo su reclamo... tengo hambre... dijo Yulia al saltar de la cama y dirigir su mano para levantar a la pelirroja, Lena aún se sentía un poco rara con respecto a su desnudez, pero luego de un par de segundos de vacilación se levantó tomando la mano de la pequeña... se observaron así, en el rostro de Yulia se dibujó una sonrisa... te han dicho que eres terriblemente bella? Preguntó a su chica... si, respondió ésta... Yulia puso una cara de sorpresa... me lo dice todos los días con su forma de verme la mujer que amo... terminó la pelirroja.

Bajaron a la cocina ya con la ropa que habían llevado para dormir, se prepararon un par de emparedados y los comieron sentadas a la mesa, algún día escucharé completa Luz de luna... dijo Lena casi como si lo dijera para sí misma... quieres escucharla ahora? Preguntó Yulia... sería lindo... aunque definitivamente ese piano es peligroso... rió, aunque no sería mala idea... una mirada traviesa se dibujó en el rostro de Lena... estaba a gusto, era feliz, estaba junto a la mujer que la amaba y que ella amaba, qué más podía pedir... no le faltaba nada. Yulia bostezó justo antes de decir, tocaré para mi amor esta noche... Lena le detuvo, lo harás otro día, vamos a descansar, tú y yo necesitamos dormir, tengo toda mi vida para escucharte... mañana, otro día tocarás para mi, descansa mi amor... Lena sabía que Yulia había tenido un día duro, Inessa le había contado parte de la escena de la mañana, había conducido por más de dos hora por la carretera nevada, no había descansado hasta que ella estuvo satisfecha... era hora de dejar que aquella pequeña de carácter inquebrantable descansara... otro día escucharía las notas de ese piano...
Subieron aquellas escaleras tomadas de la mano... aquella cama pequeña volvió a recibirlas para verlas descansar, una en los brazos de la otra, Lena acomodó su rostro junto al pecho de su pequeña... el sueño la venció mientras Yulia pasaba una de sus manos por su cintura y con la otra acariciaba los rizos rojos de su amada... la madrugada fue su descanso y el amor la melodía que resonaba en sus oídos y con sus notas las arrulló hasta que el sol salió por la mañana...

Lena fue la primera en despertar ese domingo, Yulia la abrazaba como para no dejarla escapar... ese día tenía más color, era más bello que el anterior, al amor había cambiado su forma de ver las cosas... despacio retiró la mano de su chica para no despertarle, quien diría... parecía que no mataba una mosca... pero definitivamente era especial... tenía personalidad, era fuerte, decidida pero delicada a la vez... ella lo había comprobado, su dulzura la había transportado a un sitio en el que quería estar por siempre con ella... bajó para preparar el desayuno... sabía del apetito matutino de aquel diablillo con cara de ángel... mientras se ocupaba de la leche caliente se sorprendió siendo vigilada por aquella mirada azul, quien sentada en las gradas había guardado silencio desde hacía unos minutos, la pelirroja se miraba hermosa en ese camisón que dejaba entrever su hermoso cuerpo... su cabello rojo flotaba al compás de sus pasos y sus manos se miraban hábiles en el manejo de todos los utensilios de aquella pequeña cocina... Hola... dijo entrecerrando sus ojos verdigris, cómo amaneciste?... en el paraíso... contestó al tiempo que se levantaba, seguramente hice algo muy bueno en la vida para merecérmelo... claro que hiciste algo muy bueno... dijo la pelirroja sonriendo coquetamente, acaso no ves mi sonrisa?... pero bueno no es la palabra correcta... maravilloso se acerca más a la realidad... Yulia rodeó la cintura de Lena con sus brazos, se acercó a su oído y susurró... estamos a mano... fuiste y eres maravillosa...

El desayuno estuvo plagado de elogios para la chef, la pelirroja no paraba de reír ante las ocurrencias de su querida pelinegra, podemos poner un restaurante... decía, nos haríamos ricas... sin duda no he comido nada más delicioso, llenó su boca y hacía exagerados gestos, por estar de bromista estuvo a punto de ahogarse, por unos segundos la mirada de Lena pareció desorbitada, pero enseguida Yulia se recuperó, tragó y empezó a reír... parece que te asustaste... verdad?... continuó riendo mientras Lena ponía una cara de enfado... soy inmortal, Lena, continuó, si estoy contigo no me puede pasar nada... dejó de reír y con un gesto serio repitió, ...si estoy junto a ti no me puede pasar nada...pues entonces somos inmortales las dos, dijo al tomar las manos de la chica de aquellos ojos azules sobre la mesa.

Se encontraban en medio de la tarea de lavar los platos cuando Lena recordó que no había llamado a sus padres como había prometido, llámalos ahora, dijo Yulia, diles que ayer no pudiste, pero que todo está bien, que llegas hoy por la tarde... Lena marcó el número telefónico de su casa, su madre contestó... Hola hija, ya va a salir?... No aún no, quizá poco después del medio día... su madre no se notaba molesta o preocupada, qué habrá pasado?... Ayer cuando hablé con Nadya me dijo que estabas tomando una ducha, la han pasado bien?... muy bien mamá, esta vez fue sincera, muy bien, de hecho no me quisiera ir aún, (nunca) pero saldremos después de medio día... Yulia había escuchado la conversación y ahora abrazaba a la pelirroja por detrás, rodeaba su cintura y descansaba el mentón sobre su hombro... la cercanía estaba poniendo muy nerviosa a Lena... mamá debo dejarte...Yulia estaba besando su cuello, si mamá... te llamaré cuando llegue a casa de Nadya para que sepas que pronto estaré en... manos de Yulia deslizando suavemente el camisón de la pelirroja por encima de su cintura, ... en casa, si mamá... dale un beso a... Yulia acariciando los senos de aquella chica que empezaba a respirar un poquito rápido... a papá, te veo luego mamá... para cuando la llamada había terminado, Yulia apenas empezaba, Lena giró para encontrarse a su amada concentrada en lo que hacía, sus manos volvían a posesionarse de la figura de la pelirroja, el camisón dejó pronto su lugar, Yulia besaba con pasión la boca de Lena, subió sus manos hasta sujetar su rostro con ambas, Lena empezó nuevamente el rito de la desnudez de Yulia, primero la camiseta, se abrazó al cuerpo de la pequeña para sentir su piel, los pantalones del pijama estorbaban, desaparecieron luego de que Lena recorriera con sus manos la cintura y caderas de su chica, Yulia apretó su cuerpo contra el de Lena y poco a poco la dirigió hasta el sofá que se encontraba en la salita... sus sabores se confundieron y se amaron lentamente... las caricias de Yulia viajaban desde sus cabellos hasta sus delicados pies, hizo las pausas necesarias, mientras Lena volvía a la cadena de gemidos, Yulia escuchó varios “si” salir de la boca de aquella chica, escuchó a la pelirroja llamarla por su nombre mientras le agregaba el apelativo de “mi amor”, se bebió a Lena suavemente y mientras disfrutaba de su sabor Lena disfrutaba de sentir a su amada chica dentro de ella, en ella... cuando Yulia volvió a sus labios Lena giró para colocarse encima de Yulia, la contempló y besó su cuerpo la piel de aquella pelinegra era tan suave, recorrerla con los labios era sin duda un placer, su sabor la embriagaba, hubiera podido comérsela para tenerla siempre con ella, dentro de ella... Yulia se dejó llevar por la dulzura de los besos de su amada, quien poco a poco identificaba los sitios en que radicaba su placer, quería aprender a hacerla sentir y el empeño estaba dando buen resultado... Yulia era, quien ahora, decía el nombre de la pelirroja mientras enlazaba sus manos en los rojos cabellos de ésta... quedaron abrazadas en el sofá por un rato... tenías razón Yulia, dijo Lena, por qué? O en qué?... dijiste que cuando llegara mi momento de hacer el amor sería lindo... no creo que nadie lo haya podido tener mejor... dijo mientras la besaba... si seguimos así, creo que sería mejor dejar la universidad y dedicarnos a esto tiempo completo... ahora ambas reían, aunque si hubieran podido... claro que se amarían a tiempo completo.

Aquel viaje había terminado, pero su amor apenas empezaba... hicieron las maletas con un poco de pesar, pero sin duda la felicidad que habían experimentado era más fuerte, no dejaron de sonreír el resto del día, quizá no dejen de sonreír el resto de la vida... Mientras Lena recogía las cosas del baño, Yulia escribió una pequeña nota que ocultó en la ropa de la pelirroja, se sorprendería cuando al deshacer las maletas encontrara aquel pequeño detalle, sonrió mientras la escribió, incluso dio un beso a aquella nota... quizá cuando Lena la leyera también le diera un beso... El viaje de regreso se adelantó un par de horas por la amenaza de tormenta, Lena habló con Nadya para saber que había hablado con su madre; la amiga recriminó a Lena el descuido, ésta se disculpó, pero confesó... si no hubiera venido jamás me lo hubiera perdonado... soy feliz Nadya, amo a Yulia y ella me ama, Nadya se animó a preguntar si había pasado algo más...Lena sonrió antes de responder... No me digas nada, contestó la amiga... tu sonrisa me lo dice todo... ojalá no te arrepientas Lena... ojalá no te arrepientas... dijo de nuevo antes de colgar...

Justo antes de dejar aquella cabaña, sentadas el aquel auto, se dijeron te amo casi al unísono, Yulia tomó su mano unos segundos, la besó y prendió la marcha del vehículo... Lena derramó unas lágrimas... por qué lloras? Porque me molesta que tengamos que escondernos... me molesta no poder hablar con mis padres, me molesta que todo mundo nos vea como si fuésemos unas delincuentes o como bichos raros, me molesta que tengamos que negarlo... más adelante, dijo Yulia, a mi también me molesta, pero no quiero meterte en problemas con tus padres, tarde o temprano entenderán, entonces no tendremos que escondernos, la gente no importa, ellos no entienden, pero nada importa, te amo y eso es todo lo que necesito saber, además de que sé que me amas... tienes razón cariño, dijo la pelirroja, todo lo que necesitamos saber es que nos amamos...

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